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Capítulo 4
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Beeeeep beep. Beeeeep beep.
— ¡Nooo! 5 minutos más — gritó Bolin frunciendo el ceño y hundió su cara en la almohada tras escuchar su despertador. Luego de estirarse un poco dentro de las sábanas, bostezó y perezosamente fue levantándose de la cama para ir al baño a tomar una ducha.
Rato después, alcanzó a escuchar el timbre repetidas veces cuando se cepillaba los dientes. Por lo tanto, aceleradamente se colocó un bóxer y aún con la toalla alrededor de su cuello, se dirigió hacia la puerta para ver quién estaba ahí.
— Hola, hermanito — saludó arrogantemente
— Ah, eres tú... — respondió Bolin sin demostrar interés alguno
— ¡Claro que soy yo! ¿A quién más esperabas, eh? — preguntó Mako con una sonrisa pícara, con suficiente autoridad como para adentrarse a su casa sin el consentimiento de su hermano menor
— Pues a nadie, en realidad — suspiró, cerrando la puerta — Es sólo que no esperaba visita, mucho menos que vinieras tú. ¿Qué te trae por aquí? — siguió a su hermano, quien ya se encontraba recostado en uno de los sillones de la sala
— ¡Oh, vamos! ¿Uno no puede simplemente pasar a saludar a su hermano? — río irónicamente
— ¿Conociéndote? Mmm la respuesta es: NO — Mako levantó la cabeza para mirarlo a los ojos y observó que Bolin tenía su expresión completamente seria
— Uuuy ¿Pero qué te pasa? ¿Porqué tan amargado? — seguía sin borrar esa sonrisa burlona de su rostro y se levantó para ir hacia el refrigerador, con la intención de encontrar algo de tomar.
Bolin lo siguió de cerca hasta la cocina, exhalando en evidente molestia. Se recargó en el marco de la puerta y cruzó los brazos, observando atentamente lo que hacía su hermano
— Sé que algo quieres, por eso estás aquí... Qué raro que sabes donde vivo, jamás habías querido venir a mi departamento — dijo después con una ligera sonrisa y en un tono que irritó a Mako
— Bah, por favor...
— ¿O me equivoco? — Mako entrecerró los ojos y luego dejó el envase vacío sobre la mesa — ¡Ya dime qué es lo que quieres! No me hagas perder más mi tiempo
— ¿Y cómo sabes que voy a... ?
— Enserio, necesito ir a trabajar — frenó a su hermano para que no siguiera dándole vueltas al asunto
— ¡Bien! Entonces supongo que regresaré otro día... y a una hora en la que no estés tan desesperado — y diciendo ésto, Mako salió inmediatamente de ahí
— Como quieras — respondió en un susurro. Se pasó la toalla por todo su cabello para secarlo y posteriormente, se dirigió a su habitación para terminar de vestirse.
—oOo—
Eran las 4:30 p.m. y su jornada en la Sede de Policía finalmente había acabado. Entonces, para no retrasarse en regresar hasta su departamento, decidió ir de una vez a visitar a Korra. De todos modos, en la mañana le dejó suficiente comida a Pabu, su pequeño hurón de mascota, así que no tenía que preocuparse por él.
En el camino, encontró un pequeño puesto de fideos y se detuvo ahí a comer. Después siguió su camino en dirección al muelle para cruzar a la Isla del Templo del Aire, pero necesitando ayuda para poder llegar hacia allá, le preguntó a un monje (quien al parecer había salido a comprar víveres), si podía irse con él en su bote.
— ¿Y quién eres tú? — le preguntó el señor con cautela
— Soy amigo del Avatar Korra. Sólo voy a visitarla un rato — respondió Bolin con una sonrisa para inspirarle confianza. Y ambos empezaron a remar para atravesar el mar.
—oOo—
Al llegar al otro lado, Bolin ayudó al monje a descargar sus compras, luego pidió instrucciones para encontrar a Korra e hizo una ligera reverencia para agradecerle.
— ¡Bo! — gritó Korra al verlo desde lejos, quien casualmente pasaba por ahí. Ambos corrieron para alcanzar al otro y luego Korra lo recibió con un fuerte abrazo — ¡Pensé que no vendrías!
— Lo sé, es algo tarde. Es que debí quedarme para terminar de atender unos asuntos en el trabajo y tuve algunos problemas para llegar — hizo una breve pausa para tomar un respiro — Debes construirme un puente para cruzar... — miró a su alrededor — O regalarme uno de esos bisontes, porque no es nada fácil venir hasta acá, ¿eh? — agregó en broma
Korra empezó a reír — No te preocupes, lo entiendo. Veré como lo arreglo
— Pero ya hablando en serio... Si te dije que iba a venir a verte, lo haré sin fallar — afirmó mirándola fijamente a los ojos. Korra sonrió y lo tomó de la mano para guiarlo hacia una banquita que estaba cerca de los jardines del Templo y se sentaron ahí.
— Aaahhh ¡Estoy cansada!
— ¿Qué tanto hiciste hoy? — indagó interesado
— Prácticamente no hice nada. ¡Pero me duele el trasero de tanto estar meditando! Creí que ya me enseñarían algunas técnicas para empezar a controlar el aire, pero me dijeron que todavía no estoy preparada.
— Mmm pues debes entenderlo... Él es el maestro, él sabe lo que hace — tomó su mano y la estrechó en señal de apoyo
— Tienes razón... — soltó una pequeña risa — Creo que le debo una disculpa a Tenzin por haberme comportado tan necia el día de hoy
— Ufff y yo debo disculparme con Beifong mañana. Fui algo grosero con ella
— Ay, ¿qué pasó? Supe que obtuviste un nuevo trabajo, ¿pero de qué trata exactamente?
— Pues debo atender a maestros tierra que desean descubrir si también pueden controlar la lava. Muchos se muestran muy interesados, pero hasta ahora, no he conseguido éxito con ello... Y hoy estaba taaan frustrado, que cuando ella me pidió que tomara un receso, le grité que no descansaré hasta encontrar a otro maestro lava, porque no puedo ser el único en el mundo
Bolin notó que había subido la voz y aquello lo incitó a quedarse callado. Korra entonces entendió que él no quería hablar de eso. Se formó un incómodo silencio y él trató de cambiar sutilmente de tema
— Y... ¿Cómo te va en tus asuntos de Avatar?
— Pues para mi fortuna, el mundo sigue en paz... Claro, de vez en cuando aparece algún pequeño problema, pero nada que no pueda resolver... — aseguró, chocando el puño contra la palma de su mano — ¡Oh, y te presumo que ya soy maestra fuego! Sí fue algo difícil al principio, pues es todo lo contrario a mi elemento de origen, ¡pero ya logré dominarlo!
— ¡Felicidades! Ahora sólo te falta el aire control — recibió un leve golpe en el brazo izquierdo
— ¡Oye! ¡No te burles! — Korra hizo un curioso puchero y ambos siguieron riendo.
Y así continuaron platicando por casi una hora, hasta que Bolin no pudo evitar decir:
— Mañana es viernes, pero me dieron el día libre. ¿Qué te parece si vengo a buscarte después de tu entrenamiento y salimos a cenar? Ya sabes... Tú y yo... solos — preguntó Bolin con una sonrisa coqueta
— Eh... ¿No crees que sería algo raro? Y además no creo que Tenzin...
— ¡Nos vemos mañana! — se levantó y corrió lo más rápido que pudo, dejando a Korra sin poder responder y ella inmediatamente se echó a reír a carcajadas
— Imbécil...
—oOo—
El viernes por la mañana, Bolin se levantó muy temprano. Este día ya no tenía que madrugar para ir a dar clases, pero los nervios de la "cita" por la noche le impedían seguir durmiendo.
Debía reconocer que la idea de salir con Korra, no, con el Avatar Korra, ahora le alteraba. Todavía le parecía increíble y por ser una persona de gran influencia en el mundo, no podía llevarla a cenar en cualquier sitio.
Conocía a muy poca gente en la ciudad, pero no habían faltado voluntarios para informarle acerca de los precios de los restaurantes más finos de ese lugar. Otros, con mejor intención, dijeron comentarios sobre lo que podía esperar Korra después de tomarse tantas molestias.
Era evidente que la gente estaba fascinada con ella y hasta parecía que la conocen mejor que él, pues de una u otra manera, siempre conseguía dejarlos con la boca abierta.
Y claro está que escogió entre algunos de los restaurantes recomendados, pero sin pasarse de su presupuesto...
—oOo—
Bolin llamó al timbre cinco minutos antes de la hora prevista.
Mirándose por última vez en el espejo que había en la entrada, Korra respiró profundamente para tranquilizarse y después abrió la puerta.
Él se quedó sin palabras. Korra tenía un vestido azul marino de tirantes, perfectamente entallado a su cuerpo y unos zapatos del mismo color, haciendo que sus piernas luzcan más largas. No tenía mucho maquillaje, pero aún así estaba espectacular.
Debía admitir que en todo éste tiempo, nadie más ha conseguido captar su interés como ella. Cuando se conocieron años atrás, se había dado cuenta de que ella es hermosa. Pero ahora, se da cuenta que la había subestimado y que no sólo es realmente bella, sino sensual, divertida y también lograba que se olvidara de todo cuando estaba a su lado.
Mientras tanto, ella tampoco podía dejar de contemplar a su apuesto acompañante. Él llevaba un traje color negro con corbata y su cabello estaba perfectamente arreglado.
Sonrió cuando Bolin le preguntó — ¿Nos vamos? — ella asintió y lo siguió, tras las miradas curiosas de los pequeños maestros aire y una de reproche por parte de su mentor.
—oOo—
— ¿Qué te apetece cenar? — consultó el ojiverde cuando ya se encontraban caminando entre las calles de Cd. República.
Aquello la sorprendió agradablemente. Había salido anteriormente con gente adinerada y todas aquellas citas habían coincidido en una cosa: a los ricos les gusta mandar. Sin ir más lejos, la última vez que alguien la había invitado a cenar, no había tenido oportunidad de decidir nada. Él había elegido el restaurante, el vino e incluso ordenó su cena por ella.
Claro, tenía conocimiento de que Bolin no le llega en poder a todas esas personas, pero por un momento pensó que él querría comportarse de modo parecido
— Sé que llevo poco tiempo aquí, pero creo que comienzo a extrañar la comida de mi Tribu
Bolin lo pensó unos segundos formando una sonrisa en su rostro — ¡Entonces conozco el sitio perfecto!
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N/A: Ya no quiero poner más "excusas" de porqué no he podido actualizar :(
Simplemente, espero que comprendan y les pido que sean un poco más pacientes n_n'
¡Muchas gracias por leer! :D
Ojalá que les siga gustando esta historia
¡Hasta luego!
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