Malos entendidos

Es curioso como en momentos todo puede cambiar. Curioso como una situación puede ser malinterpretada. Curioso como un solo acto puede cambiarlo todo… tres personas, un lugar, una situación incómoda. Silencio. Tensión.

De pie, junto a ella, el hombre por el que literalmente daría su vida. Traje civil. Expresión facial desconocida. Riza Hawkeye tuvo que recordarse a sí misma el seguir respirando, sin embrago su cuerpo se rehusaba a obedecerla. Pensó "ESTO NO PUEDE ESTAR PASANDO"-y luego, en la milésima de segundo más larga de toda su vida, pensó en todo tipo de cosas: "Nos escucho! Por Dios lo sabe todo!..NO NO NO Riza! Él acaba de llegar! No pudo escuchar nada!... voy a vomitar…" -Comprendió que tenía que decir algo. "Habla! Di algo! DI LO QUE SEA YA!"

Havoc: *sorprendido* Buenas noches Coronel

"Por el amor a Dios Riza! Actúa natural"- se dijo a sí misma-"Habla! di algo!.."

Riza: *traga saliva* Coronel…

Roy Mustang sonreía. En su interior, su cerebro trabajaba con mayor dificultad en un intento desesperado por saber cómo había llegado a semejante situación. Confundido de sus propios actos (y más aun de sus emociones), trato de calmar el extraño sentimiento que recorría en todo su ser y lucir normal.

Havoc: Vaya coincidencia encontrarnos..!

Roy: *se aclara la garganta*Así es, coincidencia…yo…los vi y pensé, pues pensé en venir a *tosido*…saludar.

Riza sintió como si le quitaran un peso de su espalda "Bien no escucho nada, cálmate, él solo vino a saludar…solo eso"-se tranquilizo a sí misma

Havoc: Ya veo…quiere tomar asiento o…es que alguien lo acompaña Colonel?

"OH NO!"-dijo la voz interna de Roy. Se había olvidado por completo de su acompañante! Como reacción inmediata giro su cabeza hacia la dirección de su mesa y vio el rostro furioso de Adriana observándolo con rabia y curiosidad

Roy: ehh…pues…yo..me retiro y no interrumpo más su cena. Los veré mañana en la oficina. Teniente segundo Havoc...Teniente Hawkeye...

Miro a los ojos a Riza al pronunciar su apellido, dijo un "con permiso…" y se alejo en dirección de la furiosa chica que lo esperaba en el otro extremo del restaurante. Llego donde ésta, le dijo algo y luego ambos salieron del aquel lugar… o más bien, Roy salió y ella lo persiguió.

Havoc: vaya, eso…fue inesperado. Tu…estas bien?

Riza se limito a asentir y a frotarse los dedos contra el puente de su nariz, como si así pudiera borrar el mar de pensamientos y sentimientos en el que se encontraba perdida. Que demonios había sido todo aquello? Es que acaso de todos los restaurantes de la cuidad Roy Mustang no pudo elegir otro! Sentía que un dolor de cabeza venia en camino.

Riza: Discúlpame, pero creo que se me quito el apetito. Lo mejor es que me vaya a casa.

Havoc asintió "Te acompaño"-le dijo, y salieron del restaurante. Durante el camino no comentaron nada de lo sucedido. Cada quien se limito a caminar en silencio hasta que llegaron al apartamento de Riza.

Riza: Bueno, supongo que nos veremos mañana en la oficina

Havoc: este…yo…lo siento *encogiéndose de hombros* …creo que mi plan de distraerte no salió como yo lo había planeado. Perdón

Riza: no importa, no pasa nada en serio. Buenas noches

Havoc: …buenas noches

Riza entro y cerró la puerta mientras se despedía con la mano. Jean sabía que estaba mintiendo. Claro que le importaba y claro que le pasaba algo, Jean había decidido no insistir porque su propia conciencia le decía que era mejor dejarla sola con sus pensamientos, al menos por ahora. Comenzó a caminar en dirección a su casa repasando en su mente cada uno de los hechos de la noche.

Uno particularmente captaba su atención: la mirada de Roy Mustang. Conocía esa mirada. Era la mirada que el Coronel dirigía a alguien cuando éste alguien obtenía algo que él quería. Pero esta vez había sido diferente, se la había dirigido a él! y con la intensidad que jamás habia visto dirigírsela a otra persona. Jean Havoc sonrió complacido. Hasta antes de analizar ese detalle había dado por fracasada su misión de "amigo solidario", pero ahora estaba seguro de 2 cosas: la primera, Riza Hawkeye amaba a Roy Mustang a tal grado de proteger su vida con la suya de ser necesario y sin esperar nada a cambio. Y la segunda, Roy Mustang había sentido celos al verlo a él en compañía de Riza Hawkeye. "Parece que después de todo si he sido de utilidad"-pronuncio en voz alta, mientras encendía un cigarrillo.

En casa, Riza sentada en el suelo abrazaba fuertemente a su fiel Black Hayate, y éste sollozaba al sentir caer las lagrimas de su dueña sobre su pelaje. Allí había estado ella, aceptando ante su amigo el mayor de sus secretos, admitiendo ese sentimiento que día con día escondía en el último rincón de su alma, y luego…luego, había visto con sus propios ojos al hombre dueño de su corazón en medio de una cita con otra mujer…es decir, ella sabía perfectamente que esa noche él estaría haciendo eso, pero una cosa era saberlo y otra muy diferente era verlo… "Me destrozo Black... él estaba en ese lugar y sabes que hizo! Hizo una pausa en su cita para ir a restregarme en mi cara que él estaba con esa secretaria y luego simplemente se fue!"-le dijo al can y él, emitió un gemido ahogado como contestación y froto su hocico en el hueco de su cuello, a modo de consolar a su ama pero luego empezó a sollozar otra vez "está bien, está bien...no mas lagrimas..."-le dijo, mientras se secaba las suyas y acariciaba a su lomo "mañana…mañana solo será otro día más" dijo en voz alta, pero esta vez, más para sí misma que para Black Hayate.

Acostado en su cama, Roy pensaba en lo sucedido. Mil preguntas le pasaban por la mente y ninguna tenía una respuesta clara o lógica; como, porque había hecho lo que hizo o que es lo que le había impulsado a comportarse de una forma tan extraña? Todo lo que había sucedido en ese restaurante representaba un completo misterio. -"Lo siento, me tengo que ir"- le dijo a Adriana y después salió del restaurante, ella furibunda le había dado alcance en la calle. El bofetón que Adriana le había dado mientras le gritaba "A MI NADIE ME DEJA PLANTADA!" aun le dolía un poco. Se llevo la mano al rostro y se frotó la mejilla izquierda. Lo cierto, es que Roy no sabía a ciencia cierta si era verdad que a la tal Adriana nunca la habían dejado plantada en su vida, pero lo que si sabía es que él nunca antes había dejado plantada a una mujer durante una cita. Entonces, porque lo había hecho en esta noche? Que había sido aquel disgusto tan grande que le impidió seguir con su cita? La imagen de Jean Havoc tocando la mano de Riza Hawkeye salto en su mente como una respuesta involuntaria, y de inmediato, sintió esa sensación que se apoderó de su cordura en el restaurante. Sacudió su cabeza con fuerza, como si así pudiera borrar la imagen.

Era ilógico y carecía de sentido pero estaba claro que el detonante a su rabia había sido verlos juntos y SOLOS …"pero porqueeeee!"-se dijo, mientras se llevo la mano a la frente. Un suspiro. Se sintió cansado. "Solos…" –era una cita? Porque ellos tendrían una cita?… algo estaba mal, Hawkeye no tiene por qué tener citas…y menos con otro de nuestra brigaba! Un momento… Hawkeye tiene citas? Desde cuando Hawkeye tiene citas?...bueno, ella es una mujer soltera, obviamente puede tener citas si ella quisiera pero…desde cuando ella quería? La imagen de esta noche de su teniente le vino a la mente. Pensó en como casi no la reconoció, en cómo estaba vestida, en su cabello suelto…estaba…diferente…estaba…hermosa…umm, es decir…se veía bien…y…estaba…ella estaba…en una cita con Jean Havoc! Su mal humor regresó y su confusión aumentó. Otro suspiro. "Es oficial, temo por mi cordura"-se dijo.