Dos puntos a mencionar:

1) Hice un cambio con uno de los personajes. Pueden revisar el capítulo anterior como referencia.

2) Este es el capítulo más largo que he escrito hasta ahora de esta historia, y nos acerca a lo que muchas/os me han preguntado acerca de cuándo sucederá lo mencionado en la sinopsis: El accidente de Blaine.


CAPÍTULO 4:

"Relaciones"


.

Kurt estaba en medio de Pat y Elliot, los tres sentados en el sofá del castaño conversando sobre los acontecimientos del día. Ambos hombres queriendo darle un tirón de orejas a su amigo por lo que había hecho.

- No entiendo honestamente. Brad era un buen partido y realmente estaba interesado en ti Kurt.

- Las cosas no funcionaban Pat, nuestra relación no iba a ninguna parte así que no tenía sentido seguir con eso.

- Él era un buen chico. Estoy seguro que si le hubieses dado la oportunidad, habría funcionado.

- Eso no iba a pasar.

- ¿Por qué?

- Porque no era el indicado para mí.

- ¿Por qué no?

- No teníamos nada en común ni...

- ¡Esas son sólo tonterías! – expresó Elliot, quien hasta ese momento se había mantenido en silencio escuchando.

- ¿A qué te refieres?

- A que hay un problema en cada relación que entablas.

- Bueno, lo sé, es que no he encontrado a nadie adecuado. Creo que soy un imán para los hombres erróneos.

- No me dejaste terminar lo que estaba diciendo. Hay un problema en todas tus relaciones, y ese problema eres tú, Kurt.

- ¿Qué? ¿Cómo me puedes decir eso?

- Honestamente, es lo que ocurre. Tuviste una mala relación con el idiota de Kenneth, luego estuviste conmigo...

- Cuando estuvimos juntos siempre dijiste que no había sido mi culpa que él me fuese infiel – sujetó su cabeza con ambas manos, inclinándola y mirando hacia el suelo.

- ¿Qué se supone que estás tratando de hacer? – indagó con voz áspera el de ojos color café.

- ¡Deténganse los dos! Kurt, no tienes por qué ponerte así y Patrick deja de estar a la defensiva y mira las cosas con perspectiva y de forma objetiva. Ambos necesitan escucharme, así que sólo déjenme hablar. Minutos atrás los escuché en silencio y presté atención a todo lo que comentaron, lo justo es que ustedes ahora hagan lo mismo.

Se levantó del sofá y se sentó en el sillón que estaba frente a los dos amigos – Kurt, lo de Kenneth no fue tu culpa, él es un cretino de primera y eso quedó establecido. Luego estuvimos nosotros juntos y decidimos dejar las cosas como amigos porque no estábamos seguros de si iban a funcionar de otra forma y no queríamos estropear la maravillosa amistad que tenemos. Hasta ahí todo bien.

Luego conociste a Evans y te enamoraste. Un hombre increíble que te trataba como mereces y que también se enamoró de ti. La relación iba muy bien, pero llegó el momento de hacer el internado en un hospital y él se iba a mudar al otro lado del país, donde estaba una de las extensiones del lugar donde hizo su solicitud antes de conocerte. Decidieron que iban a tratar de mantener el noviazgo a distancia, pero no funcionó, y finalmente terminaron cuando él vino a pasar la Navidad con su familia.

Obviamente eso te afectó y estuviste deprimido por un tiempo, pero lograste recuperarte y seguir adelante. Después de aquello empezó todo.

Nadie te parece lo suficientemente bueno, siempre le encuentras algo malo a cada hombre con el que sales, pero no es que ellos no sean los correctos o que realmente no sean compatibles ni ninguna de las excusas que has buscado, las cosas no funcionan porque tú eres el problema Kurt. ¿Y sabes por qué eres el problema? Porque tienes miedo de volver a involucrarte con alguien, te aterra entablar una nueva relación y volver a sufrir, por eso siempre encuentras mil pretextos cuando sales con alguna persona.

Dime que no es verdad lo que estoy diciendo.

El ojiazul permaneció en silencio con la mirada todavía clavada en el suelo mientras retorcía sus dedos nerviosamente en su regazo.

- Lo que dice Elliot es cierto. Te lo he dicho en varias ocasiones y siempre me respondes con evasivas.

- Ahora los dos van a juzgarme.

- No te estamos juzgando. Me preocupas y sé que a Elliot también. Él se ha dado cuenta de lo mismo que yo.

- Vamos chicos, no es del todo cierto, ha habido sujetos que simplemente...

- Kurt, ni siquiera les das la oportunidad cuando se acercan a ti, y a quienes por quien sabe qué razón sí se la das, los cortas en cuanto crees que las cosas se ponen serias.

- No es así Elliot.

- Lo es. Estuvieron interesados en ti en la universidad Harry, Erick, Donald, Dean, Bruce, Bob y otros dos sujetos más que no recuerdo sus nombres. Tuviste un pegue tremendo que hasta me sentí celoso. Parecía que todo chico gay que existiese tenía ojos sólo para ti. Luego en el hospital estuvieron Dallas, Curtis, Colin y Chase. Hasta el doctor del área de cardiología te invitó a salir, pero a todos les dijiste que no y les inventaste todo tipo de evasivas.

- Es cierto – continuó Pat – también están con los que saliste. Primero fue Boris, después de la segunda cita no quisiste saber nada de él porque era poco caballeroso. Después vino Blake con quien saliste una sola vez y dijiste algo sobre su forma de hablar. Estuvo Axel y ya no me acuerdo por qué excusa lo dejaste. También saliste con Daryl, y pensamos que por fin te agradaba alguien, pero cuando las cosas empezaron a avanzar, diste todo por terminado.

- Bien, tienen razón... No he vuelto a tener nada sólido con nadie, pero no es por miedo, no realmente. Es sólo que ya no creo en el amor. No existe, no para mí al menos.

- Si no le das una oportunidad, jamás podrás saberlo – sentenció Elliot.

- No me interesa. Mi vida está centrada totalmente en poder ayudar a otros. Ya una vez estuve casado con un hombre y me di cuenta que eso no va conmigo, ahora estoy casado con mi profesión y soy feliz. No necesito más.

кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε

Blaine y Benoît disfrutaban de un fin de semana en las islas de Santorini, en Grecia. Estaban tomando el sol en la playa mientras platicaban.

- Realmente es genial que nuestros fans apoyen nuestra relación Blaine. Tengo amigos que han tenido parejas a las cuales sus fans no les agradaban, y pueden llegar a hacer las cosas difíciles.

- Entiendo, aunque he de decir que nada me apartaría de ti, y eso incluye los fans. Me refiero a que ellos son una parte muy importante de mi vida, realmente los valoro por todo el amor y apoyo que siempre me han demostrado, no podría ser de otra manera, pero mi vida personal es eso, personal.

- ¿Lo que significa qué?

- Que si sería algo difícil y tal vez me entristecería que no te acepten, pero te amo Benoît, y eso no va a cambiar por la opinión de nadie. Lo que siento por ti es grande, me haces tan feliz desde que nos conocimos, y eso es lo que me importa.

- Eres tan divino – se acercó y lo besó hasta que se quedaron sin aliento – Pero hay que mantenerlos contentos.

- ¿Perdón? ¿Qué?

- Creo que ambos hemos tenido mucha suerte en que nuestros seguidores estén felices con la relación que tenemos. Los míos simplemente te adoran, y es que resulta imposible no hacerlo – le sonrió – y los tuyos me han aceptado tan bien que es increíble. Eso facilita todo.

- Me doy cuenta de que te importa mucho lo que piensen de nosotros, y ahora tengo una duda dándome vueltas en la cabeza.

- ¿Y cuál es?

- Si tu público no me hubiese aceptado, ¿habrías salido conmigo? O si en algún momento ellos ya no me quisieran a tu lado, ¿darías por terminada nuestra relación?

El francés se quedó con una expresión en blanco y la mirada perdida al escuchar dichas palabras, como si un balde con agua helada hubiese sido vertido sobre él.

¿Benoît?

- ¿Ah?

- Así que mi duda es cierta.

- ¿De qué hablas?

- Lo que te acabé de preguntar... Si tus fans no me aceptaran, ¿entonces tú y yo?

- No, nunca. Lamento si no respondí enseguida. Me quedé pensando en lo que dijiste y traté de imaginar la situación. Sería complicado definitivamente, pero no terminaría contigo por eso.

Cuando empezamos a salir no me conocían en tu país, y tuve la gran fortuna de que la película fuera un éxito y de ahí todo fue surgiendo. Pero tú y yo ya estábamos saliendo y no tiene nada que ver una cosa con otra.

Blaine, aunque nadie me quisiera a tu lado, y me refiero no sólo a los fans sino a todas las personas en general, así el mundo estuviera en nuestra contra, nunca te dejaría.

- ¿Nunca?

- ¡Jamás! Eres lo mejor que me ha pasado en la vida y te amo con todas mis fuerzas. De hecho, bueno, no era así como lo tenía planeado, pero dadas las circunstancias – se estiró para tomar su bolsa que estaba en medio de las dos tumbonas y sacó una pequeña caja plateada de su interior.

- Esto no es... Benoît... ¡Oh Dios!

- Han sido casi tres años maravillosos a tu lado y soy el hombre más afortunado de todo el planeta por haberte encontrado cuando ni siquiera estaba buscando el amor. Eres todo con lo que siempre soñé y más todavía. No veo mi vida sin ti Blaine, y es por eso que te pido que me concedas el honor de convertirme en tu esposo.

кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε

Elliot sollozaba porque el chico con el que había estado saliendo se portó como un cretino y ahora él estaba en un club nocturno sentado en la barra junto a Kurt.

- No entiendo. No estás así por ese sujeto. A penas era su segunda cita.

- Tienes razón, no es por él... Es sólo que parece que nunca voy a conocer a nadie a quien realmente le importe, alguien que quiera algo serio y no únicamente un acostón.

¿Acaso es la impresión que doy? ¿Luzco como la clase de hombre que tiene aventuras de una noche?

- Claro que no, lo que sucede es que en esta ciudad hay muchos idiotas que no tienen nada en la cabeza y lo único que su cerebro entiende es la palabra sexo.

Eres increíble Elliot, un hombre maravilloso en todos los sentidos.

- ¿Entonces por qué nadie puede verlo?

El castaño se inclinó hacia un costado, teniendo cuidado de no caerse del taburete donde estaba sentado y tomó a su amigo por el rostro con ambas manos – Que no haya llegado la persona adecuada no significa que no exista. La vas a encontrar, y cuando eso suceda te darás cuenta de que toda esta espera valió la pena.

- Lo dice el chico que no cree en el amor – bufó rodando los ojos.

- Escúchame bien, creo en el amor, porque existe en muchas formas, pero no creo en él para mí. Lo intenté y jamás funcionó, así que no es lo mío. Pero contigo será diferente porque es algo que realmente anhelas y lo mereces más que nadie.

Vas a encontrar a esa persona que se dé cuenta de lo extraordinario que eres y de lo afortunado que es de tenerte a su lado.

- ¿Cuándo?

- En algún momento. Sólo ten paciencia. Te aseguro que eres más de lo que cualquiera pudiera pedir.

- Lo dices porque somos amigos – tomó las manos del ojiazul y las movió para que le soltase el rostro.

- Eres dulce, cariñoso, romántico, detallista, alegre, inteligente, ingenioso, bondadoso, amable, generoso, tienes un corazón inmenso, siempre te preocupas por los demás. Eres la clase de persona por la que uno agradece día a día el tenerla en su vida.

- Kurt... exageras por comple...

Lo volvió a tomar del rostro – Eres lo que cualquiera soñaría tener. Sé que yo sí – se miraron fijamente por unos segundos, el castaño acortó la distancia y unió sus labios en un beso dulce y romántico.

- No tienes que hacer esto para que me sienta mejor.

- Lo hice porque quise.

- Ya lo intentamos una vez y nos dimos cuenta que... – se mordió el labio – Yo te hubiera hecho tan feliz.

- Lo hiciste. Ambos lo fuimos.

Esta vez fue el pelinegro quien acortó la distancia para volver a besarlo – Kurt, te quiero tanto.

- Tal vez si lo intentamos de nuevo.

- No lo sé. No quiero que hagamos nada que arruine nuestra amistad.

- Somos dos almas solitarias que se necesitan y se complementan muy bien. Te amo profundamente Elliot, lo sabes.

- Y yo a ti, pero no estoy seguro si lo que sentimos sea la clase de amor que pueda ayudarnos a solventar una relación de pareja.

- ¿No fuiste tú acaso el que me dijo que nunca lo sabría si no lo intentaba?

- Lo hicimos una vez.

- Éramos más jóvenes e inmaduros Elliot. Tal vez ahora las cosas sean diferentes.

- Creo que debemos irnos de aquí. ¿Te parece si vamos a mi departamento?

- Me parece perfecto.

кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε

Aunque la famosa pareja había mantenido durante varios meses su compromiso en secreto y lo estaban disfrutando, decidieron que era el momento de hacer el anuncio oficial.

Así que en casa de los Anderson, en medio de una reunión familiar y con los amigos más cercanos, además de los representantes y agentes de ambos, celebraban el tercer aniversario de los chicos.

En medio de dicha celebración, el francés se puso de pie con una copa de vino en la mano y se dirigió al centro de la sala, haciendo que todos los presentes centren su atención en él.

- Como ustedes saben, Blaine y yo llevamos varios años juntos, obviamente están aquí celebrando junto a nosotros otro aniversario, y pensamos que era el lugar y el momento ideal para compartirles una gran noticia.

Estiró el brazo en dirección del moreno y éste se puso de pie y fue a pararse a su lado, entrelazando sus manos.

- Benoît y yo nos amamos y queremos construir un futuro juntos – todos empezaron a murmurar, algunos ya con sonrisas en sus rostros – Hace casi cuatro meses, cuando viajamos a Santorini, Benoît me propuso matrimonio.

- ¡Oh, por Dios!

- ¡Esto es increíble!

- ¡Lo sabía! ¡Lo sabía!

Todos hablaban al mismo tiempo y mostraban su emoción ante tal acontecimiento.

- ¿Dijiste que sí? – preguntó alguien en tono de broma – ¿O nos están haciendo inquietar en vano?

El ojimiel levantó la mano enseñando el anillo que su prometido le había dado y luego lo miró – Por supuesto que dije que sí, amo a este hombre más que a nada en este mundo.

El de ojos celestes le acarició el rostro y lo besó en medio de la algarabía de todos los presentes – Te amo tanto Blaine, más de lo que nunca podrás imaginar.

кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε

Una vez en el hogar del de ojos azules profundos, éste fue a servir dos copas con un líquido blanco espumoso mientras el de piel nívea buscaba algo de música suave.

Se sentaron en el enorme sofá y mantuvieron una plática larga en donde analizaron todas las posibilidades y los pro y los contra de volver a intentar estar juntos.

- Amo esta canción – dijo Elliot repentinamente, se puso de pie y extendió su mano hacia Kurt, quien la tomó sin dudarlo y avanzaron hacia donde había espacio.

El castaño colocó sus brazos alrededor del cuello de su amigo, éste lo tomó por la cintura y empezaron a bailar.

Canción tras canción ambos permanecían en silencio, disfrutando de los suaves movimientos y la compañía del otro.

De pronto el castaño empezó a recorrer lentamente con las manos el cuerpo del chico más alto.

- Kurt... – le sostuvo los brazos para detener las caricias – No quiero que hagamos algo de lo que nos vayamos a arrepentir.

- Recuerdo que antes decías que me deseabas mucho.

- Lo sigo haciendo. Es imposible mirarte y no hacerlo, pero eso no significa que... – fue silenciado por un beso dulce.

- Quiero, realmente quiero.

- Esa vez los dos también queríamos y... – nuevamente fue silenciado, pero esta vez por un beso apasionado que lo dejó sin aliento – Prométeme que si las cosas no llegasen a funcionar, seguiremos siendo amigos, nada afectará lo que tenemos.

- Lo prometo.

La ropa fue retirada y olvidada a lo largo del pasillo que los llevó hacia la habitación del pelinegro en donde estaban completamente despojados y contemplándose por primera vez.

- Eres más hermoso de lo que alguna vez imaginé, Kurt.

- Tú eres tan perfecto – le acarició el torso con cuidado.

- ¿Estás seguro?

- Deja de preguntarme eso. Ya no soy un adolescente, sé lo que estoy haciendo y no voy a arrepentirme.

- Sólo quería asegurarme. Nunca haría nada que te dañe de ninguna forma.

- Lo sé, eres muy dulce.

Los besos y caricias se hicieron presentes hasta que el ojiazul se detuvo por un momento.

- ¿Qué ocurre Kurt? Si no quieres seguir...

- Es sólo que me sentí un poco nervioso por un instante. No he estado con nadie en un tiempo.

- ¿Desde cuándo?

- Desde Evans.

- ¡Oh! Pensé que... bueno, estuviste saliendo en citas y...

- No soy la clase de hombre que se acuesta con alguien porque sí.

- Lo siento, no quise insinuar... Es que... lo siento, lo estoy echando a perder... No fue mi inten...

El castaño rió – Elliot, tranquilo. Entiendo, y para que no hayan dudas, sólo he estado con dos personas en toda mi vida: Kenneth y Evans.

No puedo sólo meterme a la cama con alguien a quien acabo de conocer o con quien he salido un par de ocasiones. Ese no soy yo. Para mí intimar es algo realmente importante que se comparte con una persona especial. Y tú eres especial.

- Kurt, significas tanto para mí.

Una hora después, en una cama desordenada yacían dos cuerpos entrelazados tratando de recuperar el aliento. Dos pares de ojos azules se contemplaban fijamente y totalmente emocionados. Dos rostros se mostraban complacidos y sonreían.

- Fue perfecto.

- Totalmente perfecto.

El de cabello castaño luchaba contra el sueño mientras colocaba besos castos sobre los labios del pelinegro, quien lo contemplaba con adoración y dulzura.

Kurt siempre había sido muy valioso para él, lo sentía como una parte trascendental de su alma, y luego de haber compartido un momento tan hermoso a su lado, lo atesoraba más todavía. Iba a darle toda la felicidad del mundo, le demostraría que el amor sí existía y que lo merecía absolutamente.

Y si por circunstancias del destino las cosas no llegasen a funcionar entre ellos como pareja, igual se iba a asegurar de estar siempre ahí, cuidándolo y protegiéndolo de todo y todos.

Estaba dispuesto a dar su vida si fuese necesario por el hombre de ojos azules al que sostenía entre sus brazos y al que le había entregado una parte importante de su cuerpo y de su alma.