Clow tiene su primer acercamiento a Morticia y conoce al tío Lucas.
Petición de la autora: Por favor cuando terminen de leer fíjense que deje una nota, es muy importante para mí y para la continuidad de la historia que dejen sus mensajes respondiendo a la nota al final.
Sus penetrantes ojos negros no me permitían mover. Era asomarse a las profundidades de una laguna por la noche, la intensidad te absorbía y hacía que lo demás desapareciera. Ya no sabía cuánto tiempo había estado allí… contemplándola. Ella simplemente se mantenía estática mientras yo la codiciaba desde mi lejanía.
Repentinamente, algo cambió en su expresión, un destello de determinación dio comienzo a que el espacio cambiara y ella, cual fantasma, comenzara a acercarse. La curva de su sonrisa se mofaba de la velocidad de mis palpitaciones mientras ella reducía la distancia que nos separaba. Decidida, sensual, poderosa, como si fuera la misma muerte quien se acercaba sabiendo que le temía. Su sonrisa desafiante me hizo recordar la realidad y temer por las consecuencias de aquella situación. La respiración comenzó a fallarme cuando me di cuenta de que se dirigía hacia mí con decisiones poco éticas. Su mirada me lo decía mientras sus labios me lo mostraban. El cabello negro se le mezclaba con el vestido como si llevara puesta una túnica. Al verle por segunda vez, efectivamente vestía nada más que una túnica que poco dejaba a la imaginación. Quería correr, correr lo más lejos que fuera posible. Aquello era un error. Pero no podía moverme, me encontraba paralizada en aquel lugar mientras ella se acercaba con total impunidad.
Cuál vapor de nube la túnica ondeaba a sus costados y sus cabellos flotaban en contra de la ley de gravedad. Era una tortura en cámara lenta. Nuevamente intenté correr pero tenía los pies arraigados al piso. Ella no parecía inmutarse frente a mi desesperación y continuaba marchando. Estaba tan cerca que podía oler su sangriento perfume. Su cercanía era inminente. Estaba a pocos centímetros de mí. Mis pulmones ya no podían resistir más, me estaba hiperventilando. Pensé que moría.
Sus largas y afiladas uñas tocaron mi mejilla, mientras su otra mano soltaba el lazo que mantenía cerrada la túnica… Sentí como mi corazón se detenía. El impulso de correr se detuvo. Estaba condenada. Sólo me quedaba cerrar los ojos pero ni eso podía. Era la pálida perfección. No podía escapar. Quise mover mi rostro hacia un costado y terminé sumergiéndome en la palma de su mano. Había tan poco espacio entre las dos que la pared detrás de mí comenzaba a pesarme. Ya no sabía hacia donde escapar y ella parecía saberlo. Rozó sus labios por mi cuello y subió por mi aorta hasta llegar a mi oreja. Los escalofríos me sacudían la espina dorsal mientras ella se preparaba para hablar. Abrió sus labio y…. "Boom!"
Mis párpados se abrieron tan fuerte que no supe si volvería a poder cerrarlos. El corazón me latía tan rápido que podía sentir las pulsaciones en cada fibra de mi cuerpo. Estaba cubierta por una desagradable capa de transpiración. La luz me había cegado por lo que me costó un poco reconocer la realidad. Estaba sentada en una mecedora junto a la cama de Morticia, quien leía "Cinco recetas para el homicidio". Había sido un sueño, me repetía en mi mente. Un sueño, un sueño, un sueño, con ella, un sueño, un sueño, un sueño húmedo, un sueño, un sueño, un sueño húmedo con ella.
- Has tenido una hermosa pesadilla –Morticia bajó el libro y me miró con una de sus sonrisas tranquilizadoras-. Hace años que deseo volver a tener una pesadilla tan exquisita que me haga temblar mientras duermo.
Su comentario no hizo otra cosa que hundirme en la culpa. Me sentía incómoda, no solo por la transpiración sino por estar junto a ella. Necesitaba salir de ese cuarto con urgencia.
- Creo que lo mejor sería que me bañara.
- Después de una pesadilla así yo también me bañaría.
Mi ágil mente no tardó en traer imágenes. Culpa. Miedo. Desesperación. Corrí a la puerta del cuarto con la idea de que Morticia sabía la verdad de mi inconsciente.
- Yo no iría por ahí. El tío Lucas hizo explotar el baño de invitados que está más cerca –Aquella fue la explosión que me despertó.
- No te preocupes le preguntaré a Largo donde hay otro baño en la casa.
-No, báñate en el que está aquí –dijo señalando la puerta que daba al baño en suite.
El agua tibia sólo me traía recuerdos de mi inconsciente que se mezclaban con la escena de ella dándose una ducha. Pronto mi mente se volvía tan perversa que podía confundir las gotas de agua con caricias de uñas. Agua fría, agua congelada. Nunca pude mantenerme tanto tiempo en bajas temperaturas, pero mi cuerpo y mi imaginación lo necesitaban para poder salir en condiciones para trabajar. Ya bañada, cambiada y fuera del baño pude volver a mi comportamiento habitual como acompañante.
- Hoy me gustaría poder ver mis plantas –en cuanto escuché su voz todo mi intelecto se fue al tacho.
- Pero con ese tobillo no vamos a poder llegar muy lejos, salvo que Largo te lleve en brazos.
La sonrisa que se formó en el rostro de Morticia, señal de estar sosteniendo una risotada, hizo que mi estómago diera un vuelco de 180 grados. Ella había sentido ternura de mi comentario, lo noté por la forma en que me explicó la existencia de una silla de ruedas, que hacía días que evitaba mencionar por pensar que podía aguantar todos esos días en cama sin dar un humillante espectáculo móvil.
Para poder calmar su melancolía por sus plantas debía adentrarme en el recinto de su cuñado para rescatar el artefacto que le permitiría moverse por la mansión. Escapar de su cuarto parecía la idea más relajante hasta que termine dentro de una chatarrería con cama y botica. La puerta estaba abierta cuando Largo me abandonó, por lo que entré pensando que estaría vació y encontraría rápidamente la silla de ruedas. Pero para mí desgraciado corazón en cuanto ingresé, de debajo de la cama apareció un espeluznante rostro que me hizo saltar hasta rozar el cielo raso. Pelado y pálido parecía una enorme pelota de golf con dos huecos negros como ojos. La sonrisa amarilla se mezclaba con la incómoda amabilidad y la desgraciada locura. No supe rápidamente si se trataba de un fantasma o si había terminado de perder el juicio. Me saludo con una aguda voz para luego salir de su escondite con tres cartuchos de dinamita, los cuales agradecí estuvieran mojados, aun cuando él refunfuñaba por aquello.
Parecía no saber nada de la silla de ruedas que yo podía ver claramente reposando tras una ballesta en una de las esquinas del cuarto. Si hasta aquel momento yo dudaba de mi cordura, aquel hombre me convenció de haber perdido cada gramo de la misma con sus comentarios los cuales no sabía si me hacían reír o llorar. Pasaba junto a la silla y no la veía, iba, volvía y parecía estar por agarrarla cuando se arrepentía y miraba para otro lado como si su nariz hubiera olido algo que lo guiaría por mejor camino. No estaba segura de si quería hablarle mucho a este personaje que parecía estar mentalmente desquiciado, pero entre una acotación y otra terminó explicando que se encontraba contento de que yo estuviera cuidando a la esposa de su hermano, para que ella estuviera bien. Cierta parte de mi cerebro sintió ternura por aquel hombre inentendido al que claramente le obsesionaban los explosivos.
En un momento se detuvo, me miró y dijo –Es bueno que estés en la casa, desde que los niños crecieron extrañaba que hubiera gente joven deambulando por aquí, un día deberías pedirle a Morticia de venir y hacer explotar algún cacharro viejo –antes de que pudiera contestarle a su amable oferta soltó una exclamación y la verdad se hizo antes sus ojos para que pudiera ver la silla de ruedas. Amablemente me la alcanzó y me despidió agitando animosamente las manos mientras me iba con mi premio a la paciencia. Aquel día, por primera vez, llegue sin ayuda al cuarto de Morticia.
Acá va el cuarto capítulo no fue tan largo como me gustaría pero me encantaría que me cuenten qué les parece hasta ahora. Siempre son bienvenidas las críticas y que me digan qué les gustaría leer, qué personajes quieren que aparezca, si quieren saber más de Morticia o de Morticia y Gómez, qué les parece Clow, qué tan lejos les gustaría que llegara con Morticia y si les interesa o no saber algo más de su vida.
