Terminé el capítulo, mientras sigue respaldándose el montón de archivos en mi computadora, para cierta personita que rezó para que no pudiera formatearla, los dioses te escucharon ;)

Que lo disfruten.

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Capítulo III

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Los gritos en el muelle resonaron a mediados de la tarde; en un gran barco de madera, marineros corrían de un lugar a otro elevando velas y alzando anclas cumpliendo con las tareas encomendadas; en los más alto de la popa, cerca del timón, se encontraba Arie vigilando que cada uno de los hombres cumpliera con su trabajo, les había ordenado moverse con rapidez, pues tenían que llegar a Bog Blugar en menos de tres días y con la bendición del favorable viento, el viaje podría acortarse a dos días.

Dentro del camerino principal, esperaba la impaciente Camicazi, la cual estaba sentada sobre la cama, esperando el primer movimiento del barco; cuando su cuerpo se zarandeó bruscamente por una fracción de segundos, corrió hacia la pequeña ventana circular para comprobar que efectivamente ya habían zarpado. Sonrió ampliamente, emocionada por volver y dejar ese horrible lugar y también feliz con su nueva mercancía, aunque la sonrisa se le borró al recordar la mirada de odio de aquella chica. Sacudió su cabeza tratando de ignorar aquella escena, ahora más que nada estaba dispuesta a lograr su cometido, ya no había vuelta atrás, era seguir o casarse.

Un ruido en la puerta la sobresaltó sacándola de sus pensamientos, Arie tocó dos veces la puerta solicitando su permiso para poder entrar en el camerino, siendo inmediatamente concedido.

—Zarpamos, princesa. —Anunció dando una de sus típicas reverencias. —El viento está a nuestro favor, pronto llegaremos a Bog Burglar.

—Que bien, porque hay mucho que hacer, no podemos perder más tiempo.

— ¿Qué hará con los esclavos?

— ¡Apestaban! Por lo pronto que se queden en las celdas, que les den de comer… y como no hay mucamas para que bañen a las chicas tendremos que esperar a llegar allá.

— ¿Y los varones? ¿Qué hará con ellos?

Camicazi bufó en clara señal de no saber qué hacer con el resto de sus esclavos. En Bog Burglar la esclavitud estaba penada y ella como princesa debía dar el ejemplo, había maquilado el plan de esconder a quien la sustituyera, pero compró a dos chicas a las cuales debía ocultar y no sólo eso la familia venía con ellas.

—Creo que a ellos… si se portan bien… pueden trabajar en la servidumbre.

—Con todo respeto su majestad, ya vio lo necios que son, la verdad dudo que vayan a querer. —Dijo Arie con seriedad logrando asustar un poco a la princesa.

— ¿Qué sugieres?—Preguntó la chica con inocencia.

—Que los lleven presos, sólo en la prisión estarán quietos y nadie hará caso a sus locuras.

— ¿Pero… por cuál delito?

—Robo, homicidio, blasfemos, cualquier cosa… si me permite, yo me puedo ocupar de eso. –Ofreció Arie esbozando una sonrisa maliciosa.

Camicazi asintió confiando plenamente en él; ahora de lo único que tenía que preocuparse es en ver quién la sustituiría. Su primera opción era la chica que había permanecido callada, no quería lidiar con la otra, pero para estar completamente segura, tenía que verlas a ambas limpias así como hacerles unas cuantas pruebas.

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Habían pasado horas desde que los habían llevado a las celdas, a la última que desamarraron fue a Astrid pues seguía peleando como una salvaje, mientras que los demás parecían haberse rendido ante la nueva realidad: eran esclavos.

El guardia en turno les llevó comida, que con solo el aroma ánimo a los ocupantes de la celda. Pollo, puré de papa, pan, variedad frutas e hidromiel. Los gemelos no desaprovecharon tal oportunidad, sería la primera vez en meses que comerían realmente bien, empezaron a devorar como si fueran los últimos alimentos que les fueran a dar; pronto Honeir y Fare los acompañaron, deleitándose con el sabor de los alimentos.

La única que no comía era Astrid, no se le hacía correcto aceptar aquellos alimentos teniendo conocimiento de su nueva calidad como esclava.

—Hermana come, por favor. —Pidió Fare pasándole un trozo de pollo. —Debes estar hambrienta.

—No Fare, no deberíamos. —Respondió llamando la atención de todos. —Estás personas traman algo…

—Pero no creo que dejarnos morir de hambre vaya a resolver algo. —Comentó Tuffnut volviendo al trozo de pollo que masticaba con la boca abierta.

— ¡En eso tiene razón el muchacho!

La voz de Arie sorprendió a los esclavos que no se habían percatado de su presencia, los gemelos tragaron todo sin masticar, Honeir y Fare soltaron lo que traían en las manos como si hubieran hecho algo malo, mientras que Astrid sólo se limitó a ver al hombre con desprecio.

—Más vale que comas niña, las cosas cambiaron, debes entenderlo, y si no comes nadie lo hará ¿entendido?

Aquello fue una amenaza directa contra la rubia; Astrid desvió la mirada a sus acompañantes viendo el temor en sus ojos al sentir que aquella escasa comida que les habían dado les sería arrebatada de las manos si ella no comía.

De mala gana extendió su mano hacia una hogaza de pan, y la llevó a la boca, sintiendo un sabor y una suavidad que desde meses atrás no probaba, pero que al tragarla le dio una sensación de amargura.

—Bien hecho, ya vas aprendiendo…. Ahora ¡coman!

Arie se alejó satisfecho de haber domado a la salvaje, dando justo en donde más le dolía: Su familia y amigos.

—Astrid. —susurró Fare al ver a su hermana derrotada. —Yo no comeré si así lo quieres.

—Lo siento hijita. Yo tampoco. —Apoyó Honeir tomando su otra mano, en donde aún conservaba aquella hogaza de pan.

Ruffnut bajó la cabeza avergonzada, viendo de reojo a su hermano que estaba en las mismas condiciones, sintiéndose ambos patéticos pues se habían dejado comprar por un poco de comida.

— ¡No! —Exclamó Astrid tragándose su orgullo. — ¡Comamos!, por favor… no se detengan… no sabemos de qué son capaces, así que por lo menos que no nos tomen con el estómago vacío.

Tomó un pedazo de pollo, y lo acompañó con el pedazo de pan, para luego tomar del puré de papa del que tanto habían hablado Tuffnut y ella antes de que los atraparan.

OOOOOoooooOOOOOOO

Berk.

Era un nuevo día en Berk, Hiccup se había levantado tarde debido a que no había dejado de pensar en las palabras de su abuelo, así como en el trato que aún seguía siendo un hecho pero que según su abuelo trataría de solucionarlo; se encontraba buscando a Heather pues como había pedido Eero quería mantenerla al tanto de la situación así como de la invitación que le había hecho.

Con la ayuda de Toothless no tardó mucho encontrarla, su novia estaba en la plaza conversando animadamente con Fishlegs, Snotlout y otras chicas vikingas que eran sus amigas.

— ¡Heather!

—Hasta que el intento de jefe se despierta. —Saludó Snotlout con su típico humor. — ¿A nosotros no nos saludas?

Hiccup miró con fastidió a su primo, pero en algo tenía razón, ni siquiera los había saludado. Las chicas que estaban de más se despidieron de ellos, dejando al grupo de jinetes para que conversaran.

—Es cierto, desde que trabajas en la armería casi ni nos vemos, lo mismo contigo Fishlegs. —Señaló a su regordete amigo. — ¿Cómo te va en la academia?

— ¡Fabuloso! a los niños les gusta los paseos que hacemos para hablar sobre las diferentes especies de dragones así como las historias de valientes vikingos. Además que he descubierto alguna que otra cosas de dragones, cuando tengas tiempo podemos hablar sobre ello.

—Claro me fas….

—No, no, no, nada de eso. —Interrumpió Snotlout. —¿No ves que el Sr. "mejor jinete de todos" desde que tiene novia ya no nos hace caso?

— ¿Celoso? —Preguntó Heather con una risita sarcástica.

— ¡Claro que no linda!, yo sé que lo besas a él pero de seguro te imaginas esto. —Se señaló así mismo besando sus músculos.

Hiccup, Heather, Fishlegs y hasta los dragones hicieron una mueca de asco con aquel ademán en total desacuerdo con el vikingo vanidoso.

—Pero Hiccup, ¿por qué despertaste tan tarde? Me sorprendió saber que no habías dado el paseo matutino. —Comentó Heather ignorando a Snotlout.

Los otros dos varones prestaron atención al castaño, curiosos también por saber de aquel descuido inusual del aprendiz de jefe.

—Heather debemos hablar. —Pidió Hiccup con seriedad.

—No me gustó nada como sonó eso. —Comentó Fishlegs encogiéndose de hombros.

— ¿A solas? —Preguntó la chica con recelo.

Hiccup miró a sus amigos, viendo que estaban totalmente confundidos con su actitud, así que decidió que todos se enteraran antes que algún tipo de chisme se empezara a esparcir.

—No, no es tan grave. —Contestó tranquilizando a los demás. —Sólo que ya le dije a mi abuelo de lo nuestro.

— ¿En serio? —Preguntó Heather animada tomando su mano, pero el semblante serio de Hiccup le dio a entender que no tenía buenas noticias. — ¿Qué… qué te dijo?

El castaño resopló tratando de encontrar las palabras para no herir de algún modo a su novia.

—Quiere verte hoy en la noche, para darnos la bendición. —Anunció feliz, apretando su mano contra la suya.

Snotlout y Fishlegs dieron un suspiro de alivio, empatizándose con ellos.

—Me habías asustado. —Dijo Heather. — pensé que se había opuesto a lo nuestro y…

—Hay algo más. —Interrumpió Hiccup.

Pronto las miradas preocupadas se hicieron notar, Hiccup apretó la mano de su novia, respirando profundamente.

—Al principio no estuvo de acuerdo, y es debido a que… quería que cumpliera con un tratado.

— ¿tratado? —Preguntó Heather preocupada.

— ¡Ya habla inútil! ¿Qué es lo que pasa? —Pidió Snotlout desesperado.

—Heather, chicos. —Observó Hiccup a cada uno de ellos. —Mi abuelo se aliará con el rey de los Bog Burglars, pero quiere cerrar el pacto mediante un matrimonio arreglado.

En ese momento Heather soltó la mano de Hiccup empezando a negar con la cabeza. — ¿Estás comprometido?

— ¡No! Eso quería él… pero le dije que te amaba a ti, él… él lo comprendió, por eso quiere verte en la noche.

—Pero Hiccup, esos tratos no se deshacen tan fácil, tú debes de saberlo y lo que implica. —Comentó Fishlegs preocupado.

—Lo sé, lo sé… pero mi abuelo me aseguró que haría lo posible por llegar a un acuerdo, así que no se preocupen, no te preocupes. —Tomó la barbilla de Heather para hacerla mirar sus ojos. —Seguiremos juntos.

Heather asintió no muy convencida, la idea que una extraña quisiera arrebatarle lo que amaba la alteraba; pensando a la vez que aquella noticia alteraría al loco de su hermano.

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. —¡¿QUÉ, QUÉ¡! —Gritó Dagur alterado. — ¡No, ese viejo no puede hacernos esto!

—Dagur cálmate, si te lo conté es para que no te enteraras por otro lado, además, recuerda que esa tontería de hacerte de la isla es una estupidez, algo que no permitiré que hagas.

—No hermanita, no lo decía por eso, si no por ti. —Dagur la tomó de los hombros, viéndola con lástima. —Tu relación con mi hermanito Hiccup es lo que me importa.

Heather rodó los ojos con fastidio, pero era mejor seguirle el juego para que no se alterara.

—Bien, como sea. Debo arreglarme, el jefe Eero quiere verme esta noche.

—Corrección hermanita, ¡nos verá! —Anunció Dagur con el dedo en alto.

— ¿Qué quieres decir?

—Yo te acompañaré, para darle oficialmente a mi hermanito tu mano.

—No Dagur… no.

—Shu, shu… te callas, harás lo que yo te diga, tengo que asegurar "nuestro"… digo tu futuro.

Heather volvió a rodar los ojos, más obvio no podía ser. Gracias a que tocaron la puerta pudo dejar la conversación de lado, pues sus amigas la habían visitado para ayudarla a verse presentable ante el jefe.

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Hiccup y Toothless habían hecho la guardia vespertina solos pues Heather le había dicho que se quería arreglar de tal manera que le causara una buena impresión a su abuelo; aún era temprano para ir a recogerla, así que decidió pasar a la forja donde a veces estaba su abuelo Bork, no había tenido oportunidad de verlo y tampoco de platicarle sobre lo sucedido.

— ¡Eero está loco!, como se le ocurre comprometerte sin tu consentimiento ¡con una desconocida!

—Calma abuelo, me dijo que lo solucionaría.

—Ten cuidado hijito, tu abuelo Eero puede llegar a ser muy convincente, así que hazle saber que te mantendrás firme con tu relación con Heather. —Pidió el anciano palmeándole la espalda.

—Lo haré abuelo, lo haré, sé que ella me quiere sinceramente.

—Y hablando de Heather, ¿no deberías ir ya por ella? —Preguntó Bork viendo lo oscuro que ya estaba el exterior.

— ¡Cierto! —Dijo Hiccup levantándose rápidamente. —Nos vemos abuelo, luego te cuento cómo nos fue.

—Adiós hijo, cuídate… suerte con el cascarrabias. —Terminó con una risita.

Hiccup rio ante las ocurrencias de su abuelo materno, luego se concentró en seguir su camino hacia la casa de Heather, dejando antes a Toothless en una de las estaciones de pescado para que cenara; al llegar a la pequeña casita de su novia alzó el puño dispuesto a tocar la puerta cuando…

— ¡Heather, te ves tan bonita! —Era la voz de una de las amigas de Heather. —Que afortunada eres, tal vez en unos meses te conviertas en la nueva esposa del próximo jefe.

Hiccup se sobresaltó un poco por el comentario pues esa chica lo había dicho como si de un trofeo se tratara.

Sí Heather, pronto serás la reina de este lugar, tal como lo fuiste alguna vez en Berserk. —Escuchó la voz de otra chica que conocía pues era de origen berserker, una de las tantas refugiadas que habían llegado con su novia.

— ¡Los berserkers resurgiremos! —Irrumpió Dagur que al parecer también estaba con ellas.

¿Pueden terminar de acomodarme el cabello? —Escuchó decir a su novia con cierto tono de fastidio en su voz.

Hiccup quedó sorprendido por los comentarios anteriores, pronto las palabras de Eero acerca de su novia resonaron en su mente, sin embargo sacudió su cabeza para sacar esas ideas, Heather lo amaba, de eso estaba seguro.

Respiró profundo antes de atreverse a tocar la puerta. Al ser atendido quedó embelesado por completo pues Heather llevaba puesto un vestido tradicional color lavanda y le habían hecho un peinado que consistía en varias trenzas que se unía a lo largo de su cabello negro

— Te… te ves… linda. —suspiró. — ¿estás lista? —Preguntó con torpeza ofreciéndole el brazo a su novia.

Heather rio con tal comportamiento, y tomó su brazo para ser escoltada. —Lista.

— ¡Listos! —Irrumpió Dagur metiéndose entre los dos para separarlos.

El desquiciado tomó a su hermana de un extremo del brazo y a Hiccup por el otro y siendo él el guía los llevó hacia donde el jefe esperaba.

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Unas horas después.

—Tienen mi bendición. —Celebró Eero concediéndole permiso a su nieto y a la berserker de cortejarse, claro que después de un largo sermón, y unas cuantas locuras dichas por Dagur.

Heather y Hiccup se miraron con felicidad, ahora con el permiso del jefe ya no tenían que preocuparse por el tratado ni por esconderse. Para ellos era sólo el comienzo de la felicidad.

Una vez que Hiccup se retiró con los invitados, el jefe gruñó con molestia en la soledad de su casa, le había fastidiado haber tenido que lidiar con Dagur y sus tontas intenciones indirectas de hacerse de su pueblo con la ayuda de su hermana. Lo sentía por la chica, era buena después de todo, pero no era partido para su nieto, así lo determinó y por eso ya tenía planeado su siguiente jugada, Heather Deranged le tendría que romper el corazón a su nieto, y él se encargaría de que así fuera, les daría más tiempo juntos, para que nieto se ilusionara más ya que eso lo haría decepcionarse más rápido de ella.

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Bog Burglar.

El barco arribó en plena madrugada. Camicazi volvió con la guardia real que llegó por ella, después del supuesto retiro espiritual, mientras que a Arie se le encomendó tratar con los esclavos. Este con la ayuda de sus leales soldados llevaron a las esclavas a una cabaña en medio del bosque donde dos mujeres ancianas (sordo mudas) las esperaban con agua caliente, mientras que a los varones los llevaron a un lago y les dieron los utensilios y ropa necesaria para que se asearan y se quitaran el mal olor.

En la cabaña, Astrid sentía como las ancianas les restregaban con rudeza el trapo por todo su cuerpo, a pesar de la edad avanzada de estas eran bastante fuertes, estaba desnuda ante ellas, jamás se había sentido tan expuesta y eso era sólo el comienzo. El baño duró alrededor de una hora, y con la que más habían batallado fue con Ruffnut pues tenía el cabello más largo, sin embargo después de muchos lavados, ambas quedaron presentables. Las ancianas las peinaron con una cebolla en alto, luego les proporcionaron unos vestidos negros que muy apenas les quedaron ya que estaban demasiado delgadas.

Terminada su labor, las ancianas se marcharon dejándolas a cargo de los soldados que entraron para custodiarlas de cerca.

— ¿Dónde estarán los demás? —Preguntó Astrid preocupada.

— ¡Oigan ustedes! ¡¿Dónde está nuestra familia?! — Gritó la gemela enfurecida, ya tenía la suficiente fuerza para reclamar también.

— ¡Más vale que nos digan o…

— ¡¿O qué?! —Llegó el inoportuno Arie entrando de golpe, viendo amenazadoramente a Astrid. —Calma salvaje, ellos están bien… sólo los llevamos a asearse.

Se hizo a un lado para mostrar a los temblorosos Honeir, Fare y Tuffnut. Astrid y Ruffnut quisieron acercarse a ellos pero el camino quedó bloqueado por los dos guardias que se interpusieron.

— ¡Salvaje y tú también! —Señaló Arie a ambas chicas. —Esto se juega así, o hacen lo que les digo o a ellos le irá mal.

Ruffnut dio un grito ahogado, mientras que Astrid apretó sus puños con impotencia, cerró los ojos para contener la ira, matando sólo mentalmente a aquel hombre que de no ser por su familia ya hubiera golpeado.

— ¿Qué tenemos que hacer? —Preguntó de mala gana, sorprendiendo a Ruffnut y elevando el ego de Arie.

—Al amanecer vendré temprano por ustedes, tendrá una audiencia con la princesa, ella les explicará… por lo pronto…

Hizo una seña con la cabeza para que los guardias fueran por lo varones, estos a empujones los metieron a la cabaña, dándoles un golpe que los hizo caer frente a las chicas, Astrid y Ruffnut corriendo a socorrerlos

—Más vale que duerman, mañana les espera un largo día. —Finalizó Arie saliendo por la puerta dejando a los soldados a su cuidado.

—Astrid, dime que tienes un plan. —Dijo Ruffnut, mientras trataba de darle calor a su hermano, a quien prácticamente junto con los demás obligaron a bañar en agua helada.

—No lo tengo, lo siento. Sólo nos queda esperar a saber que quiere esa loca. —Finalizó Astrid tratando de darle calor a su tembloroso hermano, a quien abrazó con todas sus fuerzas mientras que su abuelo se abrazó a ambos, incapaz de hablar con coherencia por el frio que tenía.

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Antes del alba, los guardias los levantaron con violencia, entre gritos y forcejeos separaron a las chicas de los varones, quienes se recuperaron en el calor de la chimenea. A regañadientes se llevaron a Astrid y Ruffnut en un carruaje jalado por caballos, su guía era nada más y menos que Arie que apunta de espada les pidió serenidad y calma.

Después de unos kilómetros recorridos, abandonaron el bosque para entrar a un poblado realmente armonioso, Astrid se sorprendió tanto y empezó a cuestionar el motivo de que aquella princesa se encontrara en un lugar tan horrible como Stavanger si Bog Burglar parecía el paraíso. No lo sabía, pero pronto lo descubriría pues habían llegado a un castillo donde seguramente estaba ella.

Arie las condujo por un pasadizo secreto, guiándolas por varios túneles oscuros hasta que llegaron a una pared donde con un movimiento de un sólo bloque se abrió como si de una puerta se tratara, mostrando en su interior una lujosa habitación.

—Su majestad aquí están. —Entró Arie dando una reverencia.

Astrid observó que Camicazi estaba sentada en una silla cerca de la ventana, esta con un movimiento le indicó a Aire que las acercara a su presencia.

— ¡Ay, no! —Dijo con espanto. — ¡Sólo mírense!

Astrid y Ruffnut se vieron entre sí sin comprender qué pasaba, sólo viendo en la una y la otra los moretones que aún no se les quitaban, en especial en la cara de Astrid que fueron más notorios después del baño.

La princesa se levantó dispuesta a analizar a su primera opción llevándose otra sorpresa en cuanto se acercó lo suficiente.

— ¡Ay, no! —Chilló con más exageración.

Arie dio un resoplido de lamentación encontrando rápidamente la falla que iba a tener la chica de cabello largo, era más alta que Camicazi. Además que otras cosas que al parecer su princesa aun no notaba.

— ¿Por qué eres demasiado alta? —Cuestionó Camicazi tomando la barbilla de la gemela que seguía sin comprender qué delito había cometido. —Además tu cara es tan afilada y…se ve mayor, ¡¿cuántos años tienes?! —exigió apretando su barbilla.

— ¡¿Quiere dejarla en paz?! —Exigió Astrid furiosa con el trato que le estaba dando a su amiga.

— ¡Salvaje! —Gruñó Arie ante tal interrupción.

— ¡Tengo 22 princesa! —Respondió Ruffnut tratando de calmar a todos.

—Demasiado vieja. —Concluyó Camicazi, sacudiendo la barbilla de Ruffnut logrando con aquel movimiento rasguñarle una de sus mejillas.

Luego se dirigió hacia Astrid viendo de inmediato que sus miradas cruzaron a la perfección en línea horizontal, tal vez era un centímetro o dos de diferencia pero eran casi de la misma estatura; las diferencias y parecidos: la esclava tenía la facción de su rostro redondo y la princesa ovalado, pero que muy fácil podría pasarse por alto, ambas de ojos color azul con ligeras diferencias en la forma, ambas de cabello rubio el de la princesa mucho más largo y el de la esclava a media espalda.

— ¿Cuántos años tienes? —Preguntó con autoridad.

—20 años, recién cumplidos si no perdí la cuenta del tiempo que ha pasado. —Respondió Astrid sin bajar la guardia.

—Dos años más que yo… no es mucho. —Determinó Camicazi, viéndola de arriba hacia abajo. —Podrías pasar fácilmente por alguien más joven. ¡Arie! —gritó exigiendo la presencia del guardaespaldas. — ¿Esto se quitará? —Señaló algunos puntos del rostro de la esclava donde aún eran notorios los moretones.

—Dándole los cuidados necesarios claro que sí. —Dijo Arie tomando el rostro de Astrid para analizar cada uno de los perfiles de su rostro. —Entonces… ¿ella será, su majestad?

—Sí.

— ¡¿Yo qué?! —Preguntó Astrid quitando la mano de Arie de su rostro. — ¿Qué es lo que quieren de nosotros?

—Más bien de ti linda. —Dijo Camicazi con una risita. —sólo quiero que te hagas pasar por mí. —Explicó con simpleza.

Tanto Astrid como Ruffnut abrieron la boca con sorpresa, la primera pensando ¿por qué aquella caprichosa princesa quería ceder su lugar a una simple esclava?

—Pero primero hagamos una prueba.

Camicazi jaló del brazo a Astrid para arrastrarla con ella al armario donde se encontraba toda su lujosa ropa, le pasó un vestido rosa así como un niqab y le pidió que frente a ella se cambiara de ropa, pues ahora quería ver si eran parecidas físicamente en el resto del cuerpo.

—No lo haré.

— ¡Vamos! Estamos entre chicas.

—No lo entiendo, ¿para qué querría que la sustituyera? —Preguntó Astrid aferrándose a sus prendas.

—Sólo obedece… si quieres volver a ver a tu familia. —Amenazó Camicazi con una sonrisa, tal cual le había enseñado Arie a hacerlo.

— ¡¿Qué les hizo?! ¿Dónde están? —la esclava se alteró y contuvo sus ganas de golpear a la princesa quien seguía con una sonrisa hipócrita en su rostro.

—Ellos estarán bien, bueno… eso dependerá de ti. —Explicó con simplicidad, burlándose de ella. —Así que ahora… ¡vístete!

Astrid se rindió ante la princesa y tomó las prendas que le había dado, para lentamente empezar a desvestirse. Camicazi aprovechó el momento para ver lo delgada que estaba su elección, le sorprendía que tuviera tanta fuerza, sólo con un poco de cuidado y de comida sus músculos se empezarían a notar más.

— ¿Dónde vivías antes? —Preguntó para hacer el ambiente más ameno.

— ¿En verdad le importa? —Ignoró Astrid siguiendo en su labor de ponerse el enredoso vestido rosa.

—La verdad… no, sólo quería conversar. Así que responde… te ordeno que lo hagas.

—Vivía en una isla donde nos llamaban los Outcast.

— ¡Oh! ¿Y qué hacías ahí?

—Me entrenaba para formar parte de la guardia del gobernador.

A Camicazi le sorprendió tal revelación y comprendió la actitud tan fuerte, agresiva y orgullosa de la chica, si estaba tratando con una guerrera.

—Pero eso se fue al demonio cuando fuimos atacados y nuestra isla…

—Sí, sí que aburrido, ¡date prisa! Quiero ver si alguien logra confundirte conmigo.

Astrid resopló con molestia, se terminó de vestir tomando como la última prenda la que cubría su rostro y cabeza, dejando sólo expuesto los ojos. Camicazi le ordenó salir a la habitación en donde aún esperaban Arie y Ruffnut, estos al verla quedaron impactados, pues vestida así era como ver a la mismísima princesa.

—Ahora Arie, la prueba.

—Lo que ordene su majestad.

Con esa señal el guardia salió de la habitación por la puerta principal, dejando a las chicas solas.

—Astrid… ¿eres tú? —Preguntó Ruffnut aun en shock.

—Claro que es ella. —Contestó Camicazi. —Ahora,… Astrid ¿verdad? —La aludida sólo asintió. —Y tú…—señaló a la gemela.

—Ruffnut.

—Bien. Astrid mi nana vendrá con el desayuno, ella me conoce de toda la vida, si logras engañarla… pasas la prueba, así de simple.

Dada la rápida explicación, Camicazi arrastró a Ruffnut con ella para ambas ocultarse en el armario, donde presenciarían la llegada de la nana Aline. Astrid sólo se quedó de pie en medio de la habitación sintiendo comezón en la cara gracias a la prenda extraña.

Cuando tocaron la puerta se tensó, había llegado de actuar. Sin haber autorizado algún permiso, Arie abrió la puerta y detrás de él entró una regordeta mujer de cabello negro que cargaba una charola de plata con unos cuantos platos encima de esta.

— ¡Mi niña! —Chilló de alegría. —Es bueno tenerla de nuevo en casa, ya la extrañaba, debe contarme cómo le fue.

Astrid permaneció en silencio, pues la mujer ni siquiera la vio, entró directamente a dejar la bandeja sobre la mesa.

— ¡Oh! —la mujer la vio. —¿Saldrá? ¿Por qué trae puesto su niqab?

La rubia seguía sin responder, pues la mujer hablaba sin parar, sin darle la oportunidad de decir palabra alguna, pero que la tratara con familiaridad, había indicado una cosa: había logrado engañarla. Detrás de la puerta del armario, Camicazi reía en silencio al ver la torpeza de su nana, más al ver que la esclava había pasado la prueba.

—Mi niña… ¿sigue enojada por lo de su tío?

La mujer se acercó preocupada a la silenciosa Astrid, llevaba con ella una pequeña taza de té que reposaba bajo un platito, y a un lado una pequeña cuchara de plata, la cual cayó debido a un falso movimiento de la nana, rápidamente Astrid se agachó para tomarla, se levantó y se la devolvío a la mujer dejándola en shock. ¿Acaso había hecho algo mal?

—Se te cayó. —Dijo con inocencia.

—Princesa… usted. —Dijo la mujer con recelo, pues conocía que su niña jamás hubiera hecho aquello, aunque rápidamente creyó que fue por el viaje espiritual que había cambiado un poco de su actitud. —Seguro pasó por mucho mi niña.

Camicazi estaba que se daba de topes contra la puerta ante el acto de Astrid, pero al ver que como quiera su nana seguía creyendo que era ella prefirió dejarlo así.

—Me alegro que haya hecho ese viaje, de seguro le servirá mucho ahora que su tío regrese, recibimos la noticia de que lo hará en un mes si no es que más, luego se tomará un tiempo para descansar y luego partirán a Berk.

— ¡¿Qué cosa?! ¡¿Todavía no llegará?! —Exclamó Camicazi, saliendo alterada del armario junto con Ruffnut.

La regordeta mujer miró a su "niña" y luego a su otra "niña" que llevaba puesto el niqab, creyó que estaba viendo doble, aquello le causó una sensación de vértigo que terminó desmayándose frente a todos los presentes.

OOOOOOooooOOOOOOO

Berk. 2 meses después.

Todo era felicidad entre la pareja de jinetes; desde la bendición de Eero no habían escuchado más sobre el tratado entre el reino de los Burglars, eso le había dado calma a Heather y por supuesto a Dagur, quien ahora molestaba diciendo que tenía que obligar a Hiccup a casarse con ella lo más pronto posible.

— ¿Dónde está el inútil cuándo se necesita? —preguntó Dagur con exigencia. —Le diré que ya es hora de que formalice su relación contigo a otro nivel…es por tu bien hermanita.

—En primera… deja de decirle inútil. —Señaló Heather con su dedo. — en segunda, el jefe lo mandó con los chicos a conseguir unas cosas en la isla vecina, no llegará hasta más tarde.

—Muy bien, entonces cuando llegue ¡DILE QUE NECESITO HABLAR CON ÉL!

La vikinga bufó con fastidió, su hermano otra vez estaba alterado, sin embargo unos golpes en la puerta la salvaron de la típica conversación matrimonial que diariamente tenían. El recién llegado, un vikingo vecino que le dio el mensaje que el jefe la esperaba en su casa. Heather se sorprendió por el llamado, no le dijo nada a Dagur y fue a atender la petición de Eero.

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—Supongo que te sorprende que te haya llamado. —Dijo Eero viendo atentamente a la nerviosa chica.

— ¿Hay algo que pueda hacer por usted? —Preguntó Heather con cordialidad.

—De hecho sí, hay algo que puedes hacer. —Respondió dándole la espalda.

—Sí…

—Quiero… que… dejes a… mi nieto… en paz. —Dijo lentamente regresando su vista para poder admirar la expresión de desconcierto.

— ¿Cómo? —Preguntó con incredulidad la chica.

—Como escuchaste linda, mi nieto está comprometido… así que déjalo en paz de una vez por todas.

—Pero señor… yo pensé que…

—Pensante mal. —Interrumpió Eero con desdén. — ¿Realmente creíste que iba a dejar que mi nieta despose a una persona de tu calaña? —Señaló con desprecio.

— ¡señor no le permito que…

— ¡TÚ NO ERES NADIE PARA DECIRME QUÉ HACER O QUÉ NO HACER!¡NIÑA ESTUPIDA!

—¡Pues no lo haré! ¡No lo dejaré sólo porque usted lo dice! Primero tendrá que matarme, sólo así sería posible que deje que otra me quite lo que es mío.

—Niña. —Se burló Eero. —Matarte sería hacerte una santa a los ojos de mi nieto, lo que quiero es que le rompas el corazón.

—Está loco. —Dijo Heather con repulsión. —¡Me voy, Hiccup se enterará de esto!

—No irás a ningún lado. —Eero le cerró el paso. —Y no le dirás nada a nadie… harás lo que te diga porque si no…

— ¡¿QUÉ?!

—Despídete de tu desquiciado hermano, de tu lagartija voladora, y del dragón del inocente Hiccup. —Explicó Eero fingiendo lástima.

— ¿Cómo? —Heather se asustó con aquella insinuación.

Que si no haces lo que te digo las primeras cabezas en rodar serán las de esos dragones junto con la de tu hermano… ¿quieres salvarlos? Haz lo que te digo… niña, si tanto amas a mi nieto sabrás lo mucho que sufrirá si le pasa algo a su dragón ¿no es así?

Heather no respondió, sabía el afecto que le tenía Hiccup a Toothless, era su mejor amigo, perderlo le causaría un gran dolor, pero… ¡¿dejarlo a él?! no sabía qué hacer, ambas elecciones lo haría infelices a ambos.

— ¿Lo harás o no?

Cayó de rodillas, meditando, pensando qué hacer, las ganas de llorar la invadieron, no era posible que con todo el esfuerzo que había hecho para agradar a su jefe hubiera sido en vano si nunca la había contemplado para hacerla parte de su familia. Lo odió en ese momento con todo su ser, no sabía cómo Hiccup siendo tan él, podía ser sangre de esa calaña a la que llamaba jefe.

—Te daré unos días para pensarlo… ahora vete, si mi nieto se entera de esto… no me importaría matarte entonces, de un modo u otro niña, él nunca será tuyo… nunca lo fue, así que sácate esa ridícula y cursi idea de tu ingenua cabecita desquiciada que tienes.

—ES UN… ES UN…

Heather se levantó temblorosa, mostrando las feroces lágrimas que empezaban a salir.

—No, no, no… cállate niña, porque ahora que lo pienso, no sólo tú y tu hermanito… si no todos los engendros Berserkers que vinieron con ustedes… piénsalo… muchos dependen de esa decisión.

La chica quedó pasmada ante la nueva locura de Eero, ahora estaba mucho más acorralada, ya no quería estar ahí, así que huyó despavorida, corriendo hacia donde Windshear descansaba para llevarla con ella a volar lejos y tratar de pensar en algún plan.

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Más días pasaron desde la amenaza de Eero. Heather desde aquel momento se distanció un poco de Hiccup pues no sabía si podría contener el odio y el rencor que se acumulaba en ella al escuchar hablar de las "necesidades e inquietudes del jefe", quien aún fingía estar contento con su relación.

Para Hiccup no pasó desapercibido el distanciamiento, pero si le preguntaba siempre le respondía con un "no es nada", y si le hablaba de alguna petición de su abuelo, siempre notaba cierta molestia.

—Heather está muy extraña… abuelo, ¿has hablado con ella? —Preguntó Hiccup a Eero.

—Hijo, ella es rara… sólo ve al hermano, por eso te decía en un inicio que ella no…

—Abuelo, lo prometiste. —Exclamó Hiccup con fastidio. —En fin… hablaré con ella, trataré de saber lo que le pasa.

—Buena idea Hiccup, la comunicación es lo más importante en una relación. —Dijo Eero hipócritamente, gruñendo internamente al no tener respuesta de la berserker, el tiempo se terminaba, estaban en julio y su nieto tendría que casar para mediados de septiembre. La chica tenía que romperle el corazón de una buena vez. —Ay, ay, ay... —Fingió dolor para llamar la atención de su nieto.

— ¿Qué tienes abuelo? Hiccup preocupado acudió rápidamente a su lado.

—Ah… nada… nada, sólo estos calambres en la espalda… por eso te digo hijo que el tiempo en que seas jefe está cerca.

— ¿Hay algo que pueda hacer por ti? —Preguntó el chico ignorando una parte del comentario.

—Si puedes hacerme un té… con hierbabuena, están en la mesa.

Hiccup fue a donde su abuelo señaló, sin embargo no encontró ningún rastros de las hierbas. —No hay abuelo.

— ¡No! —Chilló el hombre llevando dramáticamente su mano hacia lo que alcanzaba de su espalda. —Sólo con eso se me quitan estos dolores.

—Descuida, la conseguiré para ti…

—Pero es tarde.

En el exterior todo estaba oscuro, a excepción de la luna que estaba en cuarto menguante, no había ningún alma en el exterior, ya todos los habitantes descansaban en sus casas.

—Descuida… sé dónde conseguirlas, y sirve que doy otra vuelta en Toothless antes de dormir.

—Bien, entonces ten cuidado.

—Gracias, ahora vuelvo, resiste por lo pronto.

Hiccup montó a Toothless y emprendió el vuelo alejándose de la aldea, Eero al ya no verlo cerca, se irguió sin dolor alguno en la espalda, se cubrió con su capa negra y caminó hacia una casa en particular. Yendo primeramente al establo donde sabía que dormía cierto dragón plateado.

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Heather escuchó el ajetreó de Windshear, fue un gruñido que hizo que su corazón se sacudiera con violencia.

Bajó las escaleras en silencio, pues Dagur dormía sobre la mesa después de haberse puesto borracho por el disgusto que según ella le causó. Salió a tientas de la casa y una vez afuera corrió hacia el establo llevándose una gran sorpresa. Windshear sometida por el jefe Eero y una simple flor de dragón que le inmovilizó los sentidos.

— ¿Qué le hizo? —Preguntó espantada, queriendo acudir al lado de la dragona.

—Niña idiota, te lo advertí, esto sólo es el principio… o te alejas de mi nieto ya… o lo próximo que someterá a tu dragón será una lanza atravesando su corazón. ¿Entendido?

— ¡¿Qué quiere de mí?! —Chilló Heather rendida, ya no podía con aquella situación.

—Te lo pondré fácil querida, te dije que necesitaba que le rompieras el corazón a mi nieto…así que empieza a evadirlo, en tres días ve al bosque noroeste de Berk desde temprano, ahí alguien te ayudará a cumplir tu cometido.

Heather se dejó caer, obediente a la orden del jefe. Eero satisfecho con la decisión forzosa de la chica, salió dejando al dragón en paz, que al ya no sentir el veneno de la flor empezó a recuperar el sentido. Acudió junto a su amiga, tocándola con el hocico, Heather se abrazó a ella, llorando su mala suerte, amaba a Hiccup pero también amaba a su dragón y aunque no lo pareciera a su hermano también, por eso si tenía que renunciar a quien amaba así tendría que hacerlo aunque eso le rompiera el corazón.

Pero todo aquello no le daba confianza, y si algo había aprendido es que no podía confiar en lo que dijera el jefe, por eso una vez que se cercioró de que Windshear estuviera bien, fue a su habitación, donde se desahogó por medio de una carta en dónde contaba las amenazas del jefe y que si algo malo le pasaba a ella o a su familia sería por causa de este mismo. La ocultó debajo de un compartimiento en el suelo de la estancia principal, que quien fuera listo lo notaria al escuchar el rechinido de la madera al pisarla.

Sólo esperaba que Hiccup la comprendiera de lo que fuera a pedirle al jefe, y que supiera que todo lo había hecho por amor a él y a su familia. Estaba cansada de lidiar con Eero, y la idea de tener que ver a Hiccup casándose con otra la abrumaba, pero suponía que tendría aprender a vivir con ello.

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—No entiendo Hiccup, ¿por qué específicamente tenemos que acompañarte a buscar "manzanilla" para tu abuelo? —Preguntó Snotlout con fastidio.

Desde muy temprano, Eero mandó a Hiccup a Snotlout y Fishlegs a buscar la hierba de manzanilla, con la cual dijo que se tranquilizaba, y cuya planta sólo podía encontrar en cierta una cierta parte del bosque de Berk, no muy lejos del pueblo, así que no fue necesario llevar a sus dragones a los cuales dejaron jugando en la plaza.

— ¿Por qué no invitaste a Heather? La he notado irritable y distanciada últimamente. —Dijo Fishlegs curioso de la relación de su amigo.

—Lo sé,.. Pero cada vez que le pregunto se molesta y dice que no es nada. —Contó Hiccup con fastidio. —Me pregunto si esto será siempre así o estamos pasando por una etapa extraña o algo parecido.

—Por cómo lo dices parece que no la quisieras —Comentó Snotlout intrigado con aquella respuesta.

— ¡Claro que la quiero! Pero desde que formalizamos nuestra relación ante todos siempre escucho decir a sus amigas o Dagur que están ansiosos porque ella se convierta en la esposa del futuro jefe o comentarios así por el estilo.

—¿Y Heather que dice? —Preguntó Fishlegs intrigado también por los comentarios.

—¡Nada! Nunca dice nada…¡NADA! ¡NADA! ¡NAD…

Se silenció de inmediato y detuvo su andar de golpe al ver que de quien hablaban se encontraba besando afanosamente a un extraño vikingo, Snotlout y Fishlegs quedaron boquiabiertos ante tal tal escena, Heather y aquel desconocido se besaban como si la vida se les fuera en eso, para los impactados vikingos era notorio que esos dos llevaban mucho tiempo de conocerse.

—Hiccup. —Murmuró Fishlegs tratando de sacar de la impresión a su amigo.

El castaño parpadeó un par de veces, incrédulo de lo que sus ojos miraban, Heather, su querida novia lo engañaba con otro, no lo creía, no podía creerlo, sentía que el corazón se le partía en mil pedazos.

—Creo que hay que llevárnoslo. —Susurró Fishlegs que era lo más prudente que podía hacer, aquel hombre que estaba con Heather estaba armado y ellos no tenían nada para enfrentarlo.

Pero quien no pensó así fue Hiccup, pues estaba dispuesto a enfrentar a ese par de una vez por todas, aunque fue rápidamente detenido por Snotlout quien cubrió su boca para evitar que gritara y junto con Fishlegs lo llevaron a rastras de regreso al pueblo.

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El plan que Eero había formulado había sido vil y era de lo más traicionero, no sabía ni siquiera de dónde había sacado al hombre que debía pretender hacer pasar por su amante; este estaba aliado con Eero pues conocía a la perfección el plan y cuando le avisó que su novio estaba cerca con sus amigos tuvo que armarse de valor para lo que seguía.

El hombre la tomó como si de un muñeca de trapo se tratara y juntó sus asquerosos labios a los de ella, Heather contuvo el llanto siguiendo la actuación, agudizando el oído esperando que Hiccup no diera a donde ella estaba, pero la suerte no estuvo de su lado, escuchó claramente que de hecho hablaba casi gritando, después silencio. No quiso abrir los ojos para lo inevitable, dentro de su ser sabía que había sido vista. Sólo esperaba que él se acercara a pedir alguna explicación, cosa que nunca pasó.

El hombre se separó de ella, dándole la oportunidad de respirar, y hacer algo más que eso. Heather vomitó sintiéndose asqueada con aquel beso.

—Vamos no es para tanto exagerada. —Dijo aquel hombre rubio y sucio que hizo de su amante.

—¿Nos vio? —Preguntó Heather esperanzada con que la respuesta fuera negativa, pero fue todo lo contrario. En ese momento supo que se había equivocado, debía decirle a Hiccup toda la verdad de su abuelo, sabía que él la comprendería.

— ¿A dónde vas linda? —Preguntó el malvado al ver que pretendía irse.

—Debo… debo… debo decirle... —Tartamudeó traumatizada.

—No linda, no lo harás. —Se burló el hombre acechándola lentamente. —El jefe Eero dijo que intentarías algo así.

—¿Qué? —Heather se espantó y sintió temor de estar sola con aquel hombre.

—Por eso…

El hombre levantó su espada en alto, Heather pretendió gritar pero una mano gigante le cubrió la boca, otro hombre había llegado y junto a este otros dos más, que la amarraron rápidamente de manos y pies. Cargándola con ellos y llevándola en dirección a la costa donde un barco esperaba.

— ¿Cómo la ves linda? —Preguntó el hombre al que había besado. —El jefe te vendió a nosotros y a tu querida y rara familia.

Heather se espantó por tal revelación y miró que en el barco ya estaba Dagur amarrado y Windshear desmayado en una celda para dragón. Había sido una tonta por no haber hablado y ella y sus seres queridos estaban pagando el precio, la libertad que tenía se le había quitado, su delito: haber amado a la persona equivocada.

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Bog Burglar.

Los días y meses habían pasado lentamente para Astrid, no le daba gusto a Camicazi y la había ofendido en muchas ocasiones causando la ira de Arie, su familia, era quien había pagado el precio junto con Tuffnut, que sin ser nada de ella también había sido perjudicado por su imprudencia, causándole con eso dolor a Ruffnut quien seguía acompañándola por orden de la princesa, pues su amiga tendría que hacerla de su dama de compañía una vez que fueran a Berk a desposar al jefe de ese lugar.

—Mi tío ya llegó. —Avisó Camicazi entrando a la habitación. —Más vale que lo hagas bien o ya sabes.

Astrid asintió obediente, la princesa parecía cada día mucho más enloquecida a cuando la había conocido. Con la ayuda de Ruffnut se puso el niqab que no era necesario para presentarse ante el nuevo rey, pero que por orden la princesa fue obligada a llevar.

—Princesa. —Entró Aline dando una falsa reverencia, Camicazi había logrado convencerla de sus intenciones. —Su tío, el rey Harald Forkbeard.

La esclava tembló con nerviosismo, la prueba final había llegado, necesitaba engañar a aquel hombre. El rey hizo acto de presencia, Astrid lo admiró notando que era realmente joven, de al menos unos 25 años de edad, inexperimentado y tal vez por eso ingenuo, eso quería creer. Su cabello era rubio, aunque una parte de los extremos estaban completamente rapado, vestía con sencillez, tal como todo un capitán de barco.

—Sobrina, que gusto, mira cuanto has crecido… me fui cuando todavía eras una pequeñita.

Se acercó a ella para darle un afectuoso y cálido abrazo; mientras tanto detrás de la puerta del armario, Camicazi lo veía con odio y a la vez se burlaba de su ingenuidad.

Astrid sintió lástima por el hombre, pero a la vez pensó que si le decía la verdad podría ser comprendida, y darle a Camicazi una lección; sin embargo, Arie se había encargado de su familia y ahora estaban a merced del malvado guardaespaldas.

Harald se separó de su supuesta sobrina dejando sólo sus manos sobre sus hombros para verla con detenimiento, o al menos a sus ojos ya que llevaba el innecesario niqab que no sabía porque lo usaba si estaba dentro de la habitación, entonces los observó y quedó prendido a ellos, azules tal como los recordaba, sin embargo, se alejó de ella dando dos pasos hacia atrás, frunciendo el ceño con recelo.

—Tú no eres Camicazi.

Continuará.

Más largo de lo que esperaba y faltando muchos huecos que pretendo llenar en el próximo capítulo, ¿se lo esperaban? Espero que no, ahora Hiccup está sólo con el corazón roto, Heather en dirección desconocida, Astrid atrapada en el juego de Camicazi, y ella pues se le cayó el jueguito.

Por cierto para los que preguntan si Stormfly saldrá, ¡claro que sí! No podía olvidarla.

Ahora sección de comentarios y preguntas.

Tris Ale: ya ves? Primera vez que eres la primera Dah!, en la sección de comentarios XD, y te equivocaste con lo de Heather ni modo. Saludos

Stefani: Jajaja que mala al apoyar a Eero, es un desgraciado como quiera y pues Heather fue la sufrió las consecuencias, el destino de Fare aún no lo tengo listo, pero ya se sabrá con el futuro. Saludos.

Jessi: Espero no desilusionar con el fic, este capítulo fue difícil de escribir, pero ya pronto los tortolos se conocerán, a ver cómo les va. Saludos.

Frida441: Jajaja algo así, aunque también puede llegar a ser muy .

Floerforever355: Pues el destino de Heather cambió ahora sólo a esperar que pasará cuando Hiccup conozca a Astrid. Saludos.

Missmarvel2000: jajjaaja todas apoyando el matrimonio arreglado, pero recuerda que es con Camicazi así que… no hay que estar del todo felices XD. Saludos.

Alexa: jajajaja XD me quedé con cara de what y luego ya capté XD. Saludos.

Vivi: adiós a las escenas Hiccup Heather, eso te lo aseguro, fueron un mal necesario como dijiste. Saludos.

Jessy Brown: Jajaja ya sé, es raro escribir esas escenas, pero ya terminaron no de la buena manera pero terminaron XD. Saludos.

Maylu liya: XD ya, ya, ya pasó relax, espero te haya gustado este giro nuevo de la historia y ya no rompas el celular, Tablet o cualquier cosa electrónica. Saludos.

Mad lady: El abuelo es ambicioso, tal como Camicazi que lo que pide se le debe dar, aunque lo gracioso es que siempre recibirá lo contrario a lo que quiere, XD. Y Heather puede que no sea tan santa, pero nadie lo es al 100%, Saludos.

Sone Velvet: Ya pronto se encontrarán, calculo yo en dos capítulos más, así que a esperarlo XD. Saludos.

Diane: jajajaja ya déjame, ya no saldrán esas escenas, con respecto a la pregunta de tu hermano sólo puedo decirte que todos los ataques que pasen estarán relacionados. Saludos.

Dlydragon: que pasará después? Pronto lo sabrás XD, vaya respuesta lo sé. Saludos.

Sisa: Pues Heather no cederá nada porque no estará, pero terminó de mala manera la relación y ahora ella está en calidad esclava, es un tipo juego de roles, Camicazi será libre en un futuro, por lo pronto Heather esclava y Astrid .

Dragon viking: No os preocupéis Heather ya no está, aunque pobrecita XD, no le fue muy bien, espero te haya gustado el capítulo. Saludos.

Vanesa Veltran: XD espero que esto sea lo que te estabas imaginando XD; a esperar los demás. Saludos.

Navitho: Contestando a una de tus preguntas, Chimuelo será dragón en este fic y espero hacerle también sus momentos como el mejor amigo y compañero de Hiccup, Heather y Dagur pues otro plan tendrán que pensar. Saludos.

Ana Gami: Camicazi yo digo que no es mala, como dices bastante caprichosa y se dejará mucho influenciar por ya sabes quién, espero, eso la hará verse como toda una perra malvada, pero todo se paga. Saludos.

A los lectores anónimos, favoritos y seguidores hasta el próximo domingo. Saludos.

06 de marzo 2016