¡Hola a todos!, Francamente esta semana no iba a actualizar por algunos problemas personales pero me hbia prometido hacerlo, más el apoyo de una de las lectoras y conocidos pude continuarle así que aquí lo tienen, recién salido del horno. Gracias chicas ;) con amor para ustede
Aclaraciones: El entre comillas será usado ya sea para pensamientos y énfasis "…"
Advertencia: Habrá Ooc, claramente por las circunstancias en las que se verán los personajes y se ira modificando el rating a medida que avance la historia.
Disclaimer: Ninguno de los personajes me pertenece, son propiedad de Kohei Horikoshi.
Capítulo 4
La primera vez que … "Se escondieron del mundo".
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Tal vez Katsuki Bakugou a ojos de muchos era el niño más popular, lindo, fuerte y al que todos querían llamar su amigo pero también era el niño del que todos tenían que tener cuidado, el niño con una fuerza monstruosa, el busca pleitos, abusivo, agresivo y despiadado de todos; de quien tenias que ir con cuidado; sin embargo para Izuku Midoriya, él su abusador principal fue, era y seria siempre su mejor amigo aquel quien era el único que le mostraba actos de bondad a espaldas del mundo.
Izuku Midoriya a ojos de muchos era el niño raro, torpe, callado, un fenómeno, un niño quirkless, tímido, débil . La mascota de el popular Bakugou. Con quien no podías meterte con al menos que tuvieras la aprobación de Katsuki porque sino sufrirías el dolor puro a manos del niño rubio. Sin embargo para Katsuki Bakugou , el torpe y débil niño era su viejo amigo a quien debía cuidar de los abusadores de años más adelante ,y a quien debía poner en su lugar si se quería dar a más de lo que podía y era.
Actualmente en la primaria para su buena o mala suerte seguían quedando juntos, iban a la misma escuela e inclusiva en el mismo salón. El destino era gracioso y cruel con los niños en ese aspecto. No los separaba sin embargo los juntaba para hacerles más daño.
—Apártate Deku — La dulce sonrisa de aquel niño rubio había sido profanada remplazada por una más satírica, fría y con marcada soberbia. Aquellos ojos estaban siendo opacados poco a poco.
—Lo siento Kacchan— El pecoso sonrío sin titubear levantándose de su banca y tomando otra más al frente en el aula cediéndole su lugar a su amigo.
Kacchan tenía una imagen que cuidar, no tenía piedad en reforzarla ni darse a conocer. No importaba a donde fuera y que hacía, siempre se volvía el centro de atención.
El rubio no tenía reparos en golpear inocentes, amenazar niñas y gritarle a los adultos. Después de todo él tenía todo el derecho por ser alguien "increíble".
Izuku muy a pesar de ser el saco de boxeo de el rubio, siempre le seguía con una sonrisa, siempre tenía tiempo para escuchar sus recurrentes quejas de los maestros, de sus otros amigos en la clase e inclusive quejas de sus padres cada que se escabullían a aquel parque a orillas del bosque fuera de los ojos del mundo, de la gente que no paraba de juzgarlos.
Porque cuando nadie les miraba y aconsejaba podían volver a ser los dos mejores amigos del mundo compartiendo sus pesares a las sombras de lo que una vez fueron.
Ambos niños se hacían los desentendidos entre ellos mismos, Midoriya no quería ver la soberbia creciendo tras esa sonrisa cada vez más y más falsa como forzada y Bakugou no quería ver el miedo como la decepción ir reflejándose con mayor intensidad tras cada cruel abuso que tenía contra el.
El momento que desencadenó todo podría ser catalogado como un "accidente".
Katsuki Bakugou por primera vez en años se preocupó, retrocedió y medito la fuerza que podía generar. Entre las risas y burlas de su habitual grupo de amigos; rodeaban al ahora pecoso bañado en lágrimas tirado contra el piso gritando sosteniendo su brazo.
—...— los niños entorno al de ojos escarlata aclamaban su atención, todos dispuestos a irse y escapar de la escena. Sin embargo Kacchan se quedó estático sintiendo el habitual ardor en las palmas de sus manos observándo tan deplorable escena.
Jamás se había sentido tan desgraciado en su vida. Las cosas no debían haber salido así. El rubio giró sobre sus talones y salió corriendo al igual que sus seguidores escapando.
Solo habían querido intimidar al pecoso y golpearlo un tanto como ya era costumbre pero esta vez algo fue distinto. Al golpear a Izuku su quirk aún no controlado había sido más fuerte de lo habitual. El sorpresivo ruido de un chasquido, el grito de el ojiverde y aquel extraño ángulo de el antebrazo del pecoso fue todo para hacerle detener.
Jamás había tenido la intención de herirlo de ese modo.
Su quirk hasta ese entonces no era más que luces y calor, un calor peligroso pero esta vez fue el primer instante en que creo una explosión causando semejante daño en el pequeño niño peliverde.
Ese día Katsuki no estuvo bien, estaba intranquilo, más irritable de lo habitual y sumamente preocupado. Durante la cena se la había pasado en silencio ante las miradas interrogativas de sus padres mientras el pequeño de ojos escarlata se la pasó toda la velada contemplando sus manos vendadas por la magnitud de la explosión que hasta daño le había causado y contemplando las manos de su padre.
"Él jamás ha herido por accidente a mamá o a mí. Él jamás a hecho daño a nadie"
No pudo dormir esa noche, la sensación incómoda que le atormentaba le hacía difícil consolidar el sueño, incluso poner en orden sus pensamientos. Repetía el incidente una y otra vez en su cabeza cayendo en una culpa que buscaría apaciguar bajo las palabras de sus amigos y una vez viera de nuevo a Izuku .
A la mañana siguiente los problemas se presentaron en forma del director de la primaria. Inicialmente Katsuki estaba tranquilo, confiado sobre todo.
—Su compañero no ha querido decir el nombre de sus agresores por lo que me veo obligado a tomar medidas serias en esta situación. El viaje de fin de año será cancelado como también habrá un reporte detallado de la situación en cada expediente de ustedes y llamaremos a sus padres informándoles de lo que paso — El de ojos carmín frunció el ceño e hizo una mueca escuchando la novedosa amenaza, estaba molesto pero de cierto modo confiado mirando relajado a sus amigos al rededor notando en ese momento la cara de pavor en cada uno de ellos.
Eso no era bueno.
— Para concluir los gastos médicos de su compañero Midoriya serán divididos entre todos, al menos que me digan quienes fueron los responsables.— el ruido de una silla siendo arrastrado por el piso de manera rápida llamó la atención de todos en el salón.
—¡Fue Bakugou! Él siempre está acosando a este Midoriya.
—¿¡Que!?— gritó indignado el rubio volteando en dirección a esa voz, sintió su sangre helar al notar que aquel que se había levantado era uno de sus preciados amigos.
—Es cierto, hizo una explosión en su brazo ¡Él fue el responsable!— se levantó esta vez una niña señalando de igual modo el rubio.
—¡Es un bravucón!
—¿¡Que basuraa están diciendo tontos!?— Katsuki se levantó golpeando su escritorio soltando los insultos sin contenerse.
—Así que Bakugou Katsuki, ¿Por qué no me sorprende?, estás en graves problemas— la frivolidad en la voz del director hizo hervir la sangre del rubio.
—¡No solo fui yo! ¡Ellos ayudaron a sostenerlo, esos estupidos de ahí lo estuvieron golpeando y esas de haya estaban animando todo!— Gritó señalando a cada uno de los participantes.
—¡Es suficiente!— El gritó molesto del director hizo que el de ojos carmín se encogiera casi de manera imperceptible —Ven acá Bakugou, discutiremos tu sentencia en la oficina.
—¡ Esto es una estupidez ! — Katsuki volteo alrededor buscando el apoyo pero lo único que encontró era a sus supuestos amigos mirar en dirección contraria incómodos o con miradas de despreció.
Una abrumadora sensación le invadió con incomodidad.
Justo en ese instante mientras Katsuki caminaba hacia el director; se dio cuenta que nadie ahí era su amigo, no tenía a quién recurrir, todos habían sido falsos, interesados y unos verdaderos cobardes.
Se sentía engañado.
Traicionado.
Solo.
—Cabrones— susurró con molestia sosteniendo con desafío la decepcionada mirada del director.
Una semana de suspensión fue el castigo por parte de la institución. Unas interminables horas de gritos por parte de su madre y un pequeño sermón decepcionado de su padre . Katsuki se sentía nefasto.
Más ahora al ver a sus padres discutiendo con calma a la hora de la cena las facturas que empezaban a llegar del hospital.
Y a pesar del regaño, mientras el rubio se refugiaba en su cuarto leyendo una historieta de All Might, su madre le había llevado un helado hasta su cuarto.
—Se que no eres malo— comentó Matsuki acariciando la nuca de su hijo— Todos cometemos errores y cuando aprendas de ellos serás un mejor hombre.— fue así como en la soledad de su habitación una vez su madre le abandonara en esta.
Katsuki lloró.
Aquellas miradas de despreció no las había esperado.
Aquellas palabras de decepción las había rehuido tanto.
Esas traiciones le habían llegado a lo más profundo del alma.
"Deku... ese Deku es causante de todo esto"
Por otra parte Inko lloraba acariciando una de las mejillas pecosas de su hijo.
—¿Porque no me querías decir que fue él? — sollozaba la mujer sosteniendo la mano sana de su hijo entre sus manos— ¿Te amenazó?.
—¡No! Kacchan no haría algo como eso mamá — el pequeño peliverde lloraba en voz baja negando su cabeza de un lado a otro. — Es que estaba jugando con Kacchan, no quería meterlo en problemas.
—Eso que te hizo ese niño no era jugar Izuku, ese niño solo te hace daño. Tienes que entender que no puedes dejarte tratar así por un abusador insensible— La madre desconsolada intentaba hacer entrar en razón a su retoño, odiando el ver cómo su pequeño ya hacía cegado por esa personalidad que le atormentaba— Tu eres mi pequeño héroe Izuku, eres un niño fantástico, no dejes que te siga lastimando esta vez ha ido demasiado lejos.
—No mamá por favor escúchame— como podía el pecoso extendía su mano sana intentando abrazar a su madre — Kacchan no es malo, es solo que él aún no sabe controlar su fuerza — exclamó esperanzado— Es mi héroe y lo admiro, se que fue todo un accidente. Tienes que créeme.
—Mi Izuku, mi pobre , pobre niño — Inko negó en voz alta levantándose de su silla alejándose de las manos del pequeño que le miraba desconsolado desde la camilla del hospital. Inko se dio cuenta de la terrible dependencia que tenía su hijo por alguien tan peligroso a sus ojos.
Ella no era alguien que odiaba pero en definitiva no quería ver al hijo de los Bakugou cerca de su hijo nunca más .
Es difícil juzgar la crueldad cuando jamás te han tratado bien. Y el pequeño Midoriya era cegado por ello.
Izuku regreso a la escuela días después, como siempre buscando a Katsuki entre sus compañeros del salón que sin novedad alguna le ignoraban como si no existiera.
No fue sino que hasta la siguiente semana que noto la diferencia en el aula.
Kacchan no era rodeado por sus compañeros, estos le rehuían a más no poder, hablaban del rubio a sus espaldas y sobre todo expresaban su descontento en contra suya.
Deku estaba por decirlo menos, conmocionado. No podía creer que alguien tan grandioso de la noche a la mañana dejara de ser rodeado por personas. Le tomo un par de clases para darse cuenta que el mismo Bakugou alejaba a sus compañeros con amenazas y explosiones ruidosas . Ni siquiera le había dirigido una mirada o algunas palabras desde que llegó.
Bakugou estaba aislándose delante de sus ojos. Y Midoriya se sentía culpable por eso.
Como era algo habitual en ellos dos; Izuku se levantó de su asiento sin poder guardar aún sus cosas decidió plantarse delante del rubio hablando con voz temblorosa e insegura.
—Kac-Kacchan— susurró sin recibir respuesta alguna ya que su amigo guardaba sus pertenencias en silencio sin alzar la vista— Quiero ir al parque. — fue todo lo que dijo antes de suspirar en voz baja y girar de regreso a su asiento a intentar guardar sus útiles con notable torpeza.
Silencio.
Calma.
.Solos los dos.
Cuando nadie más quedo en el salón Midoriya observo a Katsuki tomar su mochila sin preguntarle, cargando amabas sin queja alguna.
—Camina inútil, no tengo tu tiempo. — En otras circunstancias Midoriya se hubiera quejado que podía cargar su propia mochila, pero el dolor en su brazo y la inusual tranquilidad del mayor le hicieron callar lanzándose hacia adelante intentando caminar cerca del rubio. Ninguno de los dos habló durante el camino. No se volteaban a ver demasiado al menos no lo suficiente como para que se dieran cuenta entre ellos, solo cuando llegaron al parque se dirigieron a los juegos más viejos y lejanos. Donde la maleza comenzaba a cubría los fierros oxidados ocultando el viejo parque del nuevo.
Ambos se detuvieron aún lado de los viejos columpios y se miraron en silencio.
—¿Estás bien, Kacchan?– hablo Izuku en voz baja pasándose distraídamente su mano por el borde de su yeso.
—¿Qué insinúas? ¿Qué me veo patético como tú, nerd? — exclamó con molestia el de ojos carmín sosteniendo la mirada ajena removiéndose en donde estaba parado.
No había odio en esos ojos esmeraldas.
No parecía que le juzgará
Su sonrisa ni siquiera era falsa.
No había celos en ellos.
Ni tampoco miedo.
El niño no sabía que era pero...
Nadie le miraba como Izuku .
"¿y si...? ¿Y si al único que tengo es a Izuku?"
—¡No! ¡Yo no dije eso Kacchan! Es solo que es raro que andes ahora solo ¿Qué paso?
—¡Tu eres lo que paso, Deku estúpido! — gritó con irritación Bakugou alzando su mano creando una explosión de advertencia.
Midoriya retrocedió pero sin embargo aún a pesar del temblor en sus piernas aún buscaba con desenfreno la mirada ajena.
—Lo L-lo siento, Kacchan, no quería ser un problema— pronto las lágrimas se acumularon contra las mejillas pecosas. Su hacedor extendió sus brazos o al menos lo que le permitía el cabestrillo. — Se lo que sientes, lo que se siente, Kacchan... así que si quieres... puedes abrazarme.
—¿Te estás burlando de mí, imbécil?
—¡Kacchan! — El peliverde se quejó soltando un gemido exasperado — Yo soy tu amigo, no pienses mal.
—¡No necesito tu lastima, nerd!— Katsuki en un impulso empujó al pecoso que callo inevitablemente de espaldas soltando un lastimero quejido más ni siquiera tuvo tiempo de levantarse antes de que se escuchara el ruido de Katsuki sentarse a su lado .
El rubio espero hasta que Midoriya lograra sentarse girando su cuerpo al contrario.
—¿Kacchan que...?
— Tu no puedes traicionarme— interrumpió Bakugou llevando una de sus piernas contra su pecho rodeándola con su brazo dejando la contraria extendida contra el suelo. Con el rostro ladeado apoyado en su brazo en un aire casual pero claramente melancólico.
—¿Que? — susurró Deku mirando confundido a su amigo.
—¡Cállate y escúchame nerd!— nuevamente explotó la voz del intrépido niño quien sin cambiar de posición sostuvo la mano sana del pecoso contra la suya en un firme agarre.— Tu no puedes ser falso conmigo, no tienes permitido a menospreciarme, te prohíbo mentirme y sobre todo a traicionarme, debes serme leal. ¡Te mataré la primera vez que traiciones Deku!— La expresión de ira pura congelo en su lugar a el joven pecoso pero el extraño calor en su mano y el ahora humo saliendo de entre su agarre le hizo salir de su estupor cual bofetada.
"¿Yo realmente le importo a Kacchan?, soy útil para él, él me necesita"
—Eres mi mejor amigo Kacchan, mi único amigo, jamás te haría daño de ese modo — la mueca consternada de Midoriya hizo que el niño aún lado suyo chasqueara la lengua con molestia
—Cúmpleme y te protegeré de los otros imbeciles brabucones que te acosan, te ayudaré a estudiar cuando seas muy estúpido en una materia, seguiré viniendo aquí contigo todos los días e inclusive iré contigo a conseguir las nuevas figuras de All Might cada que salgan a la venta — Sin darse cuenta Bakugou en secreto profesaba una promesa ante su amigo.
—Kacchan...— Izuku susurró sorprendido sintiendo sus mejillas arder siendo correspondido por el naciente sonrojo del rubio— Yo te soy leal, siempre lo he sido y estaré contigo siempre, caminare a tu lado un día Kacchan, te sentirás orgulloso de mi como yo lo estoy de ti ¡Eres mi mejor amigo, así que espera por mi así jamás estaremos solos!
—Deja de decir tonterías, inútil nerd — bufo el rubio sin soltar la mano contraria sentándose de manera erguida ante de que con su mano libre golpeara al pierna del pecoso de manera meramente amistosa.— No necesito tus estúpidas palabras .
—Kacchan, gracias, gracias por elegirme como yo te elegí solo a ti — Izuku se lanzó hacia adelante pasando su brazo por sobre los hombros del de ojos carmín abrazándole.
—Eres un idiota— se quejó en voz baja el de quirk explosivo. Ahí en medio de los árboles fuera de la vista del mundo se abrazaron en silencio; compartieron entre ese contacto la angustia que cada uno tenía — Sigue así y volveré a hacerte explotar— la ligera risa del peliverde sonó armonioso.
—Ya entiendo— no se soltaron, ni por un centímetro se alejaron— Acepto tu disculpa— y esas palabras parecieron drenar tantas preocupaciones en el mayor de los dos quien dócilmente poso su mano de manera gentil en el brazo lesionado de su amigo— Sé que fue un accidente Kacchan, aparte el yeso es genial, vas a tener que firmarlo. — Sollozaba con alegría Deku.
—¿Que nunca te callas, nerd? Alguien va a escucharte llorar y tendré que golpearte lejos de mí para que no nos vean juntos ¡Así que cierra tu maldita boca!
Dos niños atormentados por sus propios demonios dándose mutuo consuelo a las espaldas del mundo, refugiándose en los brazos, en la mirada y promesas del contrario.
Quizás por eso sus caminos eran cada vez más y más problemáticos... caóticos, por aquella estupidez eterna de perseguir aquello que nos hace daño. Da igual que aún no fueran capaces de entender la magnitud de sus acciones y decisiones. Ambos niños se aferraban con desesperación al contrario prestando juramento aún aunque no supieran el significado de "juramento" y "fidelidad".
Porque muy a expensas del mundo nacía una posesividad impúdica en tan inocentes palabras y en tan agresivas acciones.
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NA: Listo el capítulo, espero sea de su agrado, no olviden dejar sus review y muchas gracias a los comentarios del capítulo anterior, son mi pan de cada día hahahaha.
A partir de aquí habrá un par de saltos en el tiempo más grandes aunque siempre lleno de fellings~
Adelanto del siguiente capitulo: Se titula "La primera vez que… experimentaron".
Dejen volar su imaginación mis lectoras/lectores.
¡Besos!.
