Hola!

Penúltimo capítulo! Y la mayoría esta escrito con fecha de hoy, jeje. Me entró la inspiración.

Zory: Holas! Cualquiera hubiera reaccionado como Sirius... es que esta muchacha hace cada cosa que para qué... y sip, el capitulo anterior ha sido el más triste. No me gustó mucho escribirlo, pero... no había otra manera. Este un poco más... no es tan triste, aunque la última escena... bueno ya verás. Un abrazo wapa! Espero que te guste

Y aquí está el capter...


1980. Mayo, Junio, Julio

Abrir los ojos, Desayunar, Estudiar, Comer, Trabajar, Reuniones con la Orden del Fénix, Cenar, Misiones de la Orden y Dormir en la madrugada... Esa era la rutina que Sirius Black había llevado a cabo los últimos meses. No se permitía pensar en el pasado, ni en lo que había perdido... Gastaba sus energías en encontrar la manera de demostrar que Anne Tompson era culpable de la muerte de su mujer. Había recorrido todos los bajos fondos mágicos, se había entrevistado con cualquier ser oscuro que hubiese creído lógico pensar que sabría algo de lo que estaba buscando, incluso había llegado al punto de seguir a Anne y revisar continuamente su correo en busca de pruebas... pero nada daba resultado.

Había vendido el piso que meses antes había estado compartiendo con Sara, y ahora vivía alquilado junto a Peter. No quería estar solo, y obviamente con James y Lily no podía ir para no molestar al matrimonio, y con Remus mejor ni pensarlo por razones obvias. Sólo le quedaba Colagusano, y al parecer a él tampoco le había importado mucho compartir su piso, es más parecía que se había alegrado al mudarse allí. Ese día ambos tenían libre en sus respectivos trabajos al ser fin de semana.

-¿qué vas a hacer hoy?- le preguntó Peter mientras engullía un trozo de tarta que aún quedaba del pasado cumpleaños de su jefe

-Tengo que pasarme por Borgin y Burkes...- musitó sin darle mayor importancia

-¿otra vez?

-es una reunión con un estudiante de Durmstrang...

Sirius sintió cómo su amigo le miraba desconfiadamente y suspiró con fuerza intentando pasarlo por alto. Su contacto llegaba a principios de la tarde, y no podía desconcentrarse. Se suponía que tenía actuar como un mago oscuro, y tener el apellido Black abría muchas puertas en ese sentido.

-¿Has visto a Remus?

-le vi hace un par de días¿por qué lo preguntas?

-quería hablar contigo...- murmuró el pequeño merodeador mirándole fugazmente

-ya me supongo de que es...

-¿por qué no pruebas a hablar con él?

-Querido Peter, no te metas en este asunto...

-sólo lo decía por que últimamente Remus está muy raro...- susurró con voz queda

-¿raro?- repitió confuso- ¿qué quieres decir con eso?

Peter se encogió de hombros mientras pinchaba con fuerza la tarta. Sirius le miró tentativamente esperando una respuesta que tardaba en llegar. No podía evitar preguntarse que quería decir su amigo con aquello.

-Colagusano...

-estoy preocupado por Remus, nada más. Últimamente está muy retraído... muy solitario incluso más que...

-¿más que yo?- le ayudó Sirius con tranquilidad

-Bueno... sí... supongo...

-Peter¿qué estás tratando de decirme?

El timbre de la puerta sonó en ese preciso instante. Aliviado Peter corrió a abrir la puerta dejando a Sirius con la duda ya plantada en su mente. Se prometió a sí mismo preguntarle de nuevo más adelante cuando tuviera la más mínima oportunidad.

-----

------------

---------------

------------------

--------------------------

-------------------------------

1980. Nacimiento de Harry

Jadeando a causa de la carrera que se había pegado, Sirius Black cruzó las puertas del pasillo que daban paso al aula de maternidad. Una hora antes había recibido una lechuza de James anunciándole que Lily se había puesto de parto. Inmediatemente, el chico había dejado su investigación a la mitad para regresar de prisa a Inglaterra para estar junto a sus amigos en un momento como ese. Por desgracia no había podido aparecerse por motivos ajenos a su voluntad.

Respiró con normalidad al encontrarse con Peter y con Frank Longbottom paseando tranquilamente por el lugar. Por sus rostros sonrientes, era obvio que todo había salido bien. Sirius no pudo evitar un suspiro de alivio al comprenderlo.

-¡Al fin llegas, Canuto!- musitó Peter yendo a su encuentro

-No podía aparecerme... pero ya estoy aquí... ¿ha ido todo bien?

-todo estupendo...- anunció Frank

-¿se puede entrar a verlos?

Les miró extrañado al observar como cruzaban una mirada de preocupación y se preguntó si no le estarían ocultando algo.

-Alice también está aquí... ayer nació nuestro hijo...- murmuró Frank orgulloso

-¡eso es estupendo!- exclamó Sirius dándole un abrazo afectuoso- Así que ya eres padre...

-sí... Neville Longbottom

-Neville... es buen nombre

-¿quieres verlo?- tanteó sonriente

-me encantaría, claro que sí, pero... ¿no me estareís ocultando algo?

Las expresiones que se marcaron en sus rostros le demostró que así era y alzó una ceja mientras se cruzaba de brazos delante suya. No pensaba moverse de allí hasta que no le dieran una explicación de lo que pasaba.

-Frank... Peter...

-Remus y Anne están dentro visitando a Cornamenta y a Lils...- murmuró el pequeño merodeador rápidamente

-ah...- suspiró este- ¿y por que ella esté ahí quiere decir que yo no puedo entrar?

-no es eso... sólo que...

-Frank amigo entraré a ver al bebé de James y Lily, y luego me paso para ver a tu hijo y a tu esposa¿sí? Estoy seguro de que esa pelirroja me mata si tardo más de diez minutos en ir a verles.

-¿y qué pasa con...?

-Tompson no es asunto mío...- gruñó con aspereza- haré como si no estuviera allí

Decidido a esto caminó lo más tranquilo que pudo y una vez hubo encontrado el número de habitación correcta entró sin llamar antes. Al ver a esa bruja cogiendo en brazos al pequeño hijo de su amigo sintió ganas de hechizarla de por vida para que jamás volviera a tocar con sus manos a alguien tan puro como ese pequeño, pero se contuvo al ver la alegría reflejada en los ojos de James y de Lily.

-¡Canuto!- vitoreó este al verle- ¡Al fin te presentas!

-el trabajo querido ciervito... me entretuvo, pero ya estoy aquí...

Se detuvo al lado de Lily y cariñosamente le dio un beso en el pelo. A continuación abrazó con fuerza a Cornamenta bromeando con él sobre la responsabilidad que ahora se le veía encima y en los pañales que iba a tener que aprender a cambiar de ahora en adelante. A Remus sólo le hizo un gesto con la cabeza pues no estaba dispuesto a posar su mirada en Tompson más de lo preciso.

-Mira que hijo tan guapo tengo...- susurró James cogiéndolo de los brazos de la señora Lupin- aunque claro eso no es de extrañar... con unos padres como la pelirroja y yo...

-James...- musitó Lily mirándole con amor- no empieces

-es la verdad...

Sirius sonrió mientras cogía al pequeño Harry James Potter en brazos, según rezaba en una etiquetita médica que tenía puesta en uno de sus piecitos. Nada más le vio supo que James tenía razón... ¡era un encanto de niño! Tenía los ojos verdes como su mamá, y por las ganas que veía con las que tiraba su pelo con sus manitas estaba claro que también había heredado su carácter. Viéndole así de cerca, una esperanza renació en su alma... si podían nacer cosas tan puras como ese pequeñín, no todo estaba perdido. Después de los meses que había pasado inmerso en la oscuridad tras la perdida de Sara y de su propio bebé, nada le había llegado tan al fondo de su corazón, como ese niño... quizá ya era hora de empezar a vivir de nuevo, sin enterrarse en el pasado como llevaba haciendo hasta el momento.

-Harry Potter...- susurró con cariño- gracias...

-nosotros mejor nos vamos...- murmuró Remus sacándole de sus propios pensamiento

-chicos esperad... hay algo que queremos decir...- comenzó James, aunque por su tono de voz parecía un tanto inseguro- y ya que estáis aquí parte de los interesados, creo que es el momento indicado para hacerlo

-¿De qué hablas, Cornamenta?

-Canuto, eres como mi hermano, lo sabes, por eso Lily y yo hemos hablado y queremos que tú seas el padrino de nuestro hijo

El corazón de Sirius se llenó de gratitud al oír aquellas palabras y sonrió más abiertamente que antes dando a entender lo contento que estaba con aquella noticia. Posó su mirada de nuevo en Harry y le prometió sin necesidad de pronunciar palabra alguna, que le protegería y ayudaría siempre, incluso a costa de su propia vida. Aquella sería la segunda promesa más sagrada de su vida, y ni esa, ni la que le hizo a Cannigan meses atrás, pensaba romperlas bajo ningún concepto.

-También hemos pensado...- susurró Lily mirando hacia Remus y a su esposa- que Harry necesitará una madrina

-¿madrina?- repitió Remus

-sí... al principio yo quería... bueno, yo deseaba que Sara fuera quién...

-lo sé...- musitó Sirius- no te preocupes

-el caso es que James - este carraspeó un poco al oír su nombre- y yo hemos decidido que Anne sea la madrina de Harry

-¿qué?- gritó Sirius boquiabierto

Miró a James y a Lily pensando que se habían vuelto completamente locos... ¿Tompson madrina de Harry¡Nunca! Gritó su propia mente con furia. No podía permitir que la asesina de Sara fuera la madrina de aquél niño...

-no habláis en serio...

-Sirius...- suspiró Lily

-os lo agradezco...- dijo rápidamente la esposa de Remus- pero no creo que sea lo correcto... ya lo soy de Alice y...

-¿Qué?- volvió a gritar Sirius mirándola ahora fijamente por primera vez a los ojos- ¿eres la madrina de Neville Longbottom?

-me lo pidieron esta mañana y acepté

-¿Es que todos se han vuelto locos?

Harry al notar como los brazos que le cargaban se tensaban comenzó a llorar suavemente. Sirius suspiró y respirando hondo comenzó a pasear por la estancia, aunque no sabía lo que estaba haciendo... aquél era el primer crío que cogía en brazos y no tenía ninguna experiencia.

-Déjamelo anda...- le pidió Lily

Maravillado, Sirius observó como en cuestión de segundos las caricias amorosas de Lils lograban calmar a su hijo. El toque de una madre, susurró la pelirroja como respuesta a la pregunta no pronunciada. Se dijo que no tenía que gritar a partir de ese momento, sobre todo al ver en los ojos verdes de la chica, una seria advertencia sobre el asunto. Por eso, aunque era raro en él, intentó seguir el camino de la diplomacia.

-Lily, James... no podéis nombrarla a ella madrina. Ya me tenéis a mí... ¿qué más podéis querer?

-protección...- instó Lily- será más seguro para Harry si tiene a dos personas que le protejan si algo llegara a pasarnos a James y a mí.

-¡Cualquier mago de la Orden estaría encantado de proteger a Harry en el improbable caso de que eso pasase!- estalló viendo sus esfuerzos por ser diplomático tirados a la basura en ese instante- ¡No habláis en serio!

-Black, tus gritos alterarán de nuevo a Harry

-tú te callas...- gruñó sin verla. Fijó a continuación su mirada en su mejor amigo- James...

-lo sé

Esa mirada bastó para comprender que Cornamenta tampoco estaba de acuerdo en dejarle la posible tutela en manos de Anne si algo le sucediese. Eso le hizo pensar que era Lils quién quería llevar a cabo esa locura.

-Pelirroja, Harry estará bien protegido teniéndome a mí

-es por su seguridad, Sirius

-¡Un cuerno su seguridad!; ¡Tompson es una asesina!- terminó gritando perdiendo ya los nervios- ¡Mató a tu mejor amiga y tú quieres dejarla a cargo de tu hijo!

-¡Sirius!- exclamó Remus mirándole furioso- no vuelvas a decir eso, no sabes lo que dices

-Sé perfectamente lo que digo... ¡Por Merlín!; ¿No ves demasiada casualidad en el hecho de que ella fuera la que mejor parada saliera del ataque?

-¡La secuestraron, Canuto!

-Sí claro... eso dice ella... ¿acaso tiene pruebas?

-no puedo creer que sigas con esto...

-¡Y yo no puedo creer que tú sigas defendiéndola!

-Black, piérdete...- vocalizó Anne antes de marcharse de la habitación sin mirar a nadie más

Sirius contempló la mirada enfadada de uno de sus mejores amigos y en seguida recordó la conversación que meses atrás había tenido con Peter en el apartamento. Remus está raro... No lo quería pensar, pero quizás Tompson ejercía demasiada influencia en él.

-Sirius Black, yo...

-no confió en tu mujer...- afirmó secamente- y seguiré intentando demostrar que ella es una bruja oscura

-y yo no voy a...

-chicos...- susurró Lily aunque ninguno de los dos la escuchó

-... en cambio si confío en ti- sentenció Sirius de nuevo- eres mi amigo, por favor, escúchame. Abre los ojos... Cannigan, MI Sara murió por culpa de tu mujer...

-¡ella no tuvo nada que ver!

-No seas ciego Lunático... se supone que tú eres el merodeador más calmado y racional. No dejes que ella te siga cegando... por favor- añadió ya un tanto desesperado

Remus le miró extrañado, aunque no fue el único. James y Lily cruzaron miradas sorprendidas al oír aquellas dos palabras. Sirius Black, el Canuto que ellos conocían jamás pronunciaba aquellas dos palabras... ante nadie, y cuando lo hacía era por motivos superiores.

-Canuto no me pidas eso...- musitó triste- no puedo elegir entre mi esposa y tú... no puedo...

-¿Si te doy pruebas creerás en mi palabra?- preguntó después de inspirar aire profundamente

-Sirius...

-respóndeme Lunático

Durante un breve segundo, Sirius temió una respuesta negativa. Si esta llegaba quería decir que su amistad con el lobito había terminado y no era lo que él quería. Sólo deseaba abrirle los ojos, seguir contando con su amistad, así como con la de James y Peter... los cuatro merodeadores juntos, como el colegio -con la señora Potter unida también, claro-. No soltó el aire que había guardado hasta que Lunático comenzó a asentir suavemente con un simple gesto de la cabeza mientras le miraba a los ojos.

-nunca me has fallado Sirius...- admitió cálidamente- si encuentras pruebas te ayudaré a descubrir la verdad, pero si no las hay entonces yo...

-pediré disculpas a tu mujer personalmente...- susurró con desagrado sabiendo de ante mano que eso jamás llegaría

Los presentes supieron que aquello sí que era totalmente imposible que sucediese, sobre todo conociendo a Sirius como le conocían, pero no dijeron nada. Con un simple saludo Remus se marchó con expresión pensativa mientras que los demás observaban sonreír a Harry ante las caricias de su madre en el pelo. A pesar de creer que había ganado un poco de terreno, Sirius no podía sentirse plenamente satisfecho.

No había logrado impedir que Lily terminase nombrando a Annte Tompson como madrina de Harry Potter un mes después.

---

-----

----------

---------------

----------------------

---------------------------

-------------------------------

1981. Agosto

Sirius no podía evitar pensar que todo era inútil... un año, había perdido un maldito año buscando pistas y pruebas que demostrasen que su teoría sobre Tompson era cierta. Y sólo había encontrado hipótesis y bases no probadas que no decían nada. Aquella mañana había tenido lugar otra reunión en la que había expuesto ante todos los miembros de la Orden del Fénix sus descubrimientos, pero no había conseguido nada, absolutamente nada.

-¡Maldita sea!

Lanzó la carpeta que tenía bajo el brazo al suelo y los papeles y documentos salieron esparcidos por el suelo. Con una nueva maldición en sus labios, recogió las cosas a un toque de varita y se dejó caer en uno de sus sillones favoritos. Un mes atrás, justo al cumplir su pequeño ahijadito un añito Sirius decidió trasladarse a un piso propio para así no seguir incomodando a Peter... Además había aprendido a echar de menos la soledad, sobre todo en aquellos momentos en los que la desesperanza podía con él y se sentía vacío y lo que era peor, vencido.

Se levantó del sillón y yendo hasta una de las mesitas de cristal tomó una fotografía mágica con su marco. Sonrió al ver la pequeña figurita de Harry en sus propios brazos, mientras que James intentaba hacerle reír para que cuando Lils hiciera la fotografía el pequeño mostrarse una cara alegre. Al final sus intentos habían dado resultados, solo cuando él mismo en calidad de padrino le había prometido una vuelta en su moto mágica como regalo de su próximo cumpleaños... aún seguía sin entender como el pequeño de tan solo un año habría comprendido aquellas palabras, el caso es que había funcionado, y ahora tenía esa fotografía en movimiento como recuerdo.

Sintió un poco de nostalgia al pensar en James y en Lily. Ambos estaban escondidos mágicamente pues temían por la vida del bebé. Era bien sabido para todos que ellos, eran uno de los principales objetivos de Voldemort. No le gustaba saber que dos de sus amigos tenían que vivir con miedo por culpa de ese mago oscuro.

-Todo es tan complicado...- musitó tras dar un prolongado suspirando

Colocó el marco en su sitio y no puedo evitar sentir un nudo en su garganta al mirar una de las fotografías que había encontrado recientemente en el transcurso de la mudanza. Con tristeza lo tomó entre sus manos y acarició la figura de la persona que allí aparecía con ternura. No se había permitido pensar en ella de forma consciente... Sólo lo hacía cuándo notaba que estaba apunto de derrumbarse y no podía permitírselo. Tenía que seguir adelante con su promesa... no había nada más importante, excepto la seguridad de Harry y la de sus amigos, en aquél momento. Cerró los ojos y se dejó llevar por los recuerdos...

-Flashback-

Las clases del día habían resultado ser agotadoras, por eso Sirius cuando al fin logró salir del castigo que la profesa McGonagall le había impuesto por una de sus ya necesarias bromitas diarias a Quejicus, caminó con energía hasta su sala común. Necesitaba un descanso para descargar así tensiones. Año nuevo había sido pocas semanas atrás y se sentía impaciente mientras esperaba que pasaran los días para llegara el día de San Valentín. ¡Tenía una buena perspectiva con respecto a las chicas! Frunció un poco el ceño al recordar como sus últimas citas habían sido un poco desastres, sobre todo por la actuación de esa idiota de Cannigan... ¡Vaya niña más molesta!

Decidido a alejarla de sus pensamientos, volcó su interés en su amigo Remus. Quería darle un empujoncito para que luchase por su Sirena. No le gustaba verle tan decaído ante la idea de que esa chica, quién quiera que fuera, le rechazase. Quería esperar hasta el día de los enamorados y así darle una oportunidad a la misteriosa muchachita para que apareciera... si no lo hacía, él mismo se encargaría de buscarle a Lunático una chica dulce y buena de verdad... ¡El lobito se lo merecía!

Se le fue la diversión de un plumazo al girar una esquina y encontrarse a la fastidiosa de Cannigan abrazada a ese tonto de Huffelpuff. ¿No se suponía que no estaban juntos? Irritado ante la idea de que ella sí pudiera estar con un chico mientras que a él se lo imposibilitaba de las formas más tontas que nunca antes había oído, caminó hasta ellos.

-Cannigan... ¿No tienes nada mejor que hacer un viernes por la tarde?- preguntó de forma ácida

-Black...

-mmm eso que noto ha sido desprecio... ¿Son esos los modales de un gryffindor?

-son mis modales para contigo

-¡No eres nada amable!- ironizó él

-No creo que...

-¿alguien habló contigo?- inquirió hacia el chico

-creo que es mejor que me vaya...- suspiró él

-Jack no, este... ser- gruñó fulminándole con la mirada- ya se iba, no creo que...

-tengo cosas que hacer de todas formas... luego te veo

Sirius musitó un adiós bastante alegre mientras miraba divertido la furia que creía poco a poco en el rostro de la chica. No sabía por qué, pero le encantaba hacerla enfadar... Nunca sabía por donde le iba a salir la chica cuando se ponía en ese estado.

-¡Black! Eres el ser más despreciable, insecto, arrogante y...

-cariño un poco más y me llamas... mmm... ¿apestado?- propuso sonriente

-¡te odio!- gritó furiosa- ¿por qué no me dejas salir a gusto con Jack?

-porque es un idiota

-¿y tú que eres?

-un merodeador- adujo como si fuera obvio

-eres... eres...

-un encanto, lo sé

Indignada, Sara levantó su mano dispuesta a golpearle por su atrevimiento pero un flash directo a sus ojos les dejó inmóviles durante un segundo. Giraron su vista y se encontraron con una alegre Lily y un resignado James caminando hacia ellos con una cámara en el brazo.

-¿y esa foto?

-mi querida Lily quiere recuerdos del colegio...- explicó James- esta es la quinta... no sexta vez que lo explico

-entonces dame esa foto...- exigió Sara- ¡no quiero tener nada que me relacione con este... horrible prototipo de conquistador nato!

-Pues yo si quiero tener algo que me recuerde a cierta chica mandona, exasperante y furiosa como tú, Cannigan

Sonriente cogió la cámara de Lils y se fue con ella. La chica le persiguió por todo el castillo con la varita en alto dispuesta a hechizarle en cualquier momento. ¿Cuál fue la consecuencia de esto? Castigo para ambos por hacer escándalo un viernes a última hora de la tarde, enojo de Sara por verse castigada junto al chico que más odiaba de todo Hogwarts, y una sonrisa de satisfacción por parte de Sirius al tener en guardada en su baúl la foto del primer intento homicida - que no sería el último- de Cannigan sobre él.

-Fin del flashback-

Sirius no pudo evitar sonreír al recordar el carácter de su chica... su mujer... por mucho que no quisiese aceptarlo la echaba mucho de menos. ¡Lo que él daría por verla aunque fuera una última vez!

-Black...

Creyó volverse loco al oír aquella voz. Se giró rápidamente y supuso enseguida que su mente le estaba causando una mala pasada. Los recuerdos, la fotografía, sus deseos... ¡Tenía que ser un sueño!

-no eres real... te fuiste

-soy real, Black... muy real

La figura de Sara Cannigan caminó hasta él. Sirius la miró esperanzado al extender su brazo hacia ella y sentir que podía tocarla... ¡podía tocarla! Sirius, es una alucinación, ella no está aquí, no puede estarlo... ¡la mató Tompson!

-¿Quién eres?- gruñó furioso- no eres Cannigan, no eres mi mujer...

-Black, no sé que...

-¡no eres ella!

-perdimos un bebé...- musitó tocando su rostro- fue Anne... ella estaba allí...

-¿Cannigan?

La vio sonreír de forma extraña justo cuando un ruido en el exterior. Lo siguiente que pasó sucedió de forma demasiado rápida. Un cuerpo femenino cayó sobre su pecho, mientras unos labios que le producieron un escalofrío le recorrían los suyos propios. Si antes tenía alguna duda, ahora estaba completamente seguro... ella no era Sara Cannigan... quiso apartarla de su lado, pero ambos cayeron al suelo, uno encima de otro, cuando la puerta se abrió y por ella apareció Remus con una mirada salvaje en el rostro.

-¡Suelta a mi mujer ahora mismo, Sirius!

¿Tu mujer? Se desembarazó de la chica y asqueado contempló la mirada de la chica que más odiaba en toda la comunidad mágica... ¡Le había utilizado e intentado engañar! Deseó coger su varita y lanzarle la primera maldición que le saliese de la varita. Pero antes estaba Remus... su amigo le miraba furioso

-Lunático, esto no es lo que crees...

-Ya creo que lo es... todo este tiempo... vosotros dos...

-¡no!- gritó Anne- Remus, cariño escúchame

-cállate... no quiero oírte

-¡esto no es lo que parece!- repitió Anne- Yo... yo...

-¡os estabais besando!; ¡Mirad vuestras ropas! No llego a venir y termináis desnudos en el suelo... ¿no sabéis que existen las camas?

-Remus¿Crees que yo me sentiría atraído por... este ser?- espetó Sirius- ¡Por Merlín! Pero si es la asesina de mi mujer

-no te creo...- ladró con ira- no te creo Sirius

-Lunático, usa la lógica, yo...

-basta Sirius... ¡basta! No quiero oír nada... ni siquiera sé que hago aquí...

Anne caminó hasta su marido y tocó su brazo lentamente.

-Remus, nunca he estado con Black... esto que has visto yo... lo planeé... yo...

-no Anabelle

-pero... soy tu esposa tienes que creerme... tienes que...

-adiós Anne...

Confundido y un poco enojado con su amigo por irse así, Sirius caminó hasta la puerta tras él para detenerle. Iba a explicarle la verdad, él tenía que saberlo... ¿Cómo podía llegar a pensar alguien que él iba a olvidar a Cannigan en brazos de una asesina psicópata como Tompson?

-quieto...- amenazó Anne apuntándole ahora con su varita

-¿piensas matarme?- rió él

-usarte más bien... todo se ha ido al infierno... ahora Remus no volverá a confiar en mí

-eres una...

-¡Obliviate!- susurró ella el hechizo que mejor sabía practicar

La escena y todo lo que pasó aquella noche fue una auténtica página en blanco para Sirius. Por mucho que intentase pensar en ese día, nunca podría llegar a recordar la realidad de lo que allí sucedió.

-----

------------

-------------------

------------------------

------------------------------

1996. San Valentín

-Perdóname, Canuto

Sirius dejó el libro que estaba leyendo encima de la mesa mientras observaba la mirada arrepentida de sus mejores amigos de la infancia. Le sonrió conciliadoramente nada más oírle... aquel era el segundo año consecutivo, que en el día de san valentín Remus le pedía disculpas. Él sabía que a pesar de todos los años que habían pasado desde entonces, aún se sentía responsable de haber metido en sus vidas a Tompson.

-Lunático, no tienes porqué pedir disculpas

-sí tengo... este día, hace varios años yo...

-basta amigo mío... olvídalo, no fue tu culpa

-pero...

-no- sentenció mirándole fijamente- no lo fue y basta ya de sentirte culpable.

Vio como su amigo se sentaba al lado suyo en la mesa alargada de la cocina y suspiró intentando volver a su lectura. No le gustaba el día de san valentín, pues era el día en el que los recuerdos se volvían más nítidos: ese día había abrazado por primera vez a Cannigan, aunque fuera en un baile; ese día había sentido celos por primera vez al verla tan cerca del tonto Huffelpuff ese. ¿Jack se llamaba…?; ese día la había besado por primera vez; y ese día la había visto por última vez embarazada de su hijo...

-es una verdadera maldición

-¿el qué?

-San Valentín... es una maldición Remus

-Sirius...

-Se supone que ese día es el de los enamorados- protestó- y yo la perdí ese maldito día... la perdí Remus... y desde entonces yo...

-Canuto no pienses en eso, no ahora...

-me odio por no haberla salvado

-¿qué?

Sirius le observó fijamente

-siento que yo ayudé a que la mataran...

-¡eso es una tontería!- exclamó Remus- No puedes creer eso

-es por mí por lo que ella murió... por ser un Black...- masculló con desprecio- ella pagó por mi cruz...

-no

-Lunático tú no lo entiendes, yo...

-Canuto he dicho que no. Tú no eres culpable, en todo caso lo soy yo... fui yo quién se enamoró de Anne, y fue Anne quién ayudó a matar a Sara.

-eso es una tontería

-no más que la tuya- suspiró el hombre lobo- quizás mi propia maldición atrajo la maldad de Anne... puede que no sea el 14 de febrero el que contenga nada malvado, sino que sea yo y que...

-esto es increíble...

-¿por qué lo dices?

-¿no te has dado cuenta de lo que estamos haciendo?- preguntó Sirius- nos culpamos a nosotros mismo

-y qué tiene eso de...

-lo lógico sería que yo te culpara a ti y tú a mí...- bromeó él guiñándole un ojo

-Se supone que estábamos hablando en serio

-¿cuándo he sido yo serio, amigo mío?

-no tienes remedio

-lo sé- admitió con una gran sonrisa

Vio como Remus le palmeaba la espalda con energía. Había perdido a James, a Lily, a su fierecita particular y a su bebé, pero aún le quedaba Remus y su ahijado. Harry aún le necesitaba, y por ello no debía seguir cuestionándose historias sobre si el 14 de febrero era una maldición o un milagro...

-un milagro...- repitió mientras sentía calidez

-¿qué...?

-creo que sé la respuesta

-Canuto...

-algún día te lo explicaré...- bromeó guiñándole un ojo- algún día

Rió con energía al ver la cara de confusión que su amigo ponía y sonrió con más energía. Seguramente creería que estaba delirando, como lo hacía las primeras semanas tras su fuga en Azkaban, pero si había podido aguantar encerrado en esa prisión con la convicción de que era inocente, bien podía continuar con su vida tras descubrir por qué en ese día especialmente pasaron tantas cosas que le marcaron.

Un milagro¿quién lo hubiera esperado viniendo de un Black?

------

--------------

---------------------

---------------------------

-----------------------------------

1996. En del departamento de Misterios

-¡Desmaius!

El haz de luz roja le golpeó en el pecho y comenzó a caer con gran fuerza hacia atrás. Sirius no tuvo tiempo de reaccionar. No lo había visto venir... Su preocupación por ayudar a Harry... su nerviosismo ante la conversación que pocos minutos antes había tenido con Remus... las ganas de hacerle pagar a su prima Bellatrix la muerte de Sara, porque estaba casi seguro que ella había tenido algo que ver en la decisión de matarla... todo se había enredado en su mente, y ahora lo único que podía hacer era caer... oyó gritos de alguien que le llamaba, pero ya no tenía importancia. Cerró los ojos y se dejó caer. Lo sentía en su corazón... había llegado el momento... la mítica elección entre continuar o quedarse atrás...

No tuvo ni qué pensarlo... continuaría. Sirius Black nunca se había rendido; Sirius Black siempre seguía adelante aún a pesar de los horrores que había vivido; Sirius Black era ante todo un Gryffindor, y no le temía a la muerte.

Pensó en Sara Cannigan y en lo mucho que la echaba de menos y luego no sintió nada más.

-----

--------

--------------

------------------


Continuará...

Qué tal quedó?

Ahora sólo queda el epílogo, y noticia! ya están escritos... (al menos el de traicionaste... si lo está, el de esté me falta muuy poquito...). Así cuándo los queráis los subo.. que pronto se acaba esto... ahora que le cogía cariño a sara y a Anne (aunque su caracter sea un poco... complicado por decirlo de alguna manera).

Hasta prontito!