Una habitación peligrosa IV
Cuando un lugar es peligroso por lo general uno tiene la precaución de alejarse lo más que se pueda y si es extremadamente necesario estar en ese sitio, entonces se toman todo tipo de previsiones para protegerse. Es algo completamente razonable ¿correcto? Entonces no entendía bien, porque razón absurda ella se encontraba por segunda noche en los aposentos de uno de los yokais más peligrosos de todos los tiempos. Estaba completamente segura de que si decía algo imprudente entre sueños seria su fin al lado de su amo. Además si él llegaba enojado y ella se encontraba ahí ¿No sería otro motivo para estar en peligro? Siendo sincera tenía muchos deseos de salir corriendo ¿Por qué no lo hacía? Por estúpida, claro. En su mente se hizo unas retorcidas e imposibles esperanzas de que su amo tal vez viniera y le dijera que la amaba pero eso no eran más que un sueño imposible. Además también él había dicho que se trataba de una orden, pero creía que si luchaba un poquito lograría que el la dejara otra vez en su habitación. Eres una tonta Rin, se dijo molesta porque amaba demasiado a su amo a tal punto de ponerse en peligro. Se removió inquieta.
—Rin duérmete ya —hablo una voz entre la penumbra.
—Lo siento Amo Sesshomaru es que no tengo sueño— se excusó y en cierto modo tenía bastante miedo de dormirse y decir algo imprudente además al tener a su amo a unos palmos de ella empeoraba su nerviosismo.
Sesshomaru volvió a mirar a la joven, podía escuchar perfectamente el corazón acelerado de esta y su cuerpo temblaba ligeramente cada poco tiempo. Tal vez si se iba su humana lograría conciliar el sueño ¿cierto? … Y porque diablos estaba preocupado por algo tan insignificante, como que Rin no pudiera dormir. Se paró rápidamente para dar una vuelta por los jardines, necesitaba despejar su mente, se dijo como excusa. Demasiado para él reconocer que estaba preocupado.
—Amo Sesshomaru — dijo Rin un tono de voz triste — Si le molesta mi presencia yo me retiro, no es necesario que usted tenga que salir de su habitación.
—No seas tonta Rin — ella agacho la cabeza pero sin poder evitarlo algunas lágrimas cayeron por su rostro. ¿Porque estaba llorando? Se sentía tan decaída en estos días y al parecer su señor pensó lo mismo aunque lo expreso con frialdad — ¿Por qué lloras?
—Amo yo solo sirvo para ser una carga—comento depresiva— Cuando viajaba a su lado usted siempre tenía que irme a rescatar y ahora nada ha cambiado usted se preocupa para que yo no esté en peligro. Además perdóneme yo no he hecho nada para cuidarme, siempre hago cosas que me ponen en riesgo. Lo siento mucho. Aceptare que usted me destierre del palacio.
—Rin deja de decir tonterías y duérmete ya— le ordeno molesto por las estupideces. El solo iba a "salvarla" para reprender a los repugnantes seres que se atrevían a meterse con algo de su pertenencia, tenían que respetar a su persona. Él no lo hacía por ningún aprecio hacia ella. Aunque no podía negarse a sí mismo que ahora estaba sintiendo cosas propias de humanos. Era totalmente repugnante.
—Amo — hablo mientras se le lanzaba a los brazos. Este la recibió y la cubrió con su imponente cuerpo. Porque tenía que amarle tanto, se preguntó la joven desconsolada. Una vocecilla le dio el valor del que carecía: "Dile lo que sientes, Rin termina con la incertidumbre" De sus labios salieron solo palabras entrecortadas –yo quiero…decirle…
¡NO! Se dijo desesperada acallando así los demás pensamientos. Definitivamente, no podía decir algo como eso. Volvió ocultar su rostro en el pecho de su amo. Ahora más que nunca deseaba, ser la misma niña que viajaba con él. Cuando ella le acompañaba todo era natural, no había secretos, nada de que tener vergüenza, si ella quería abrasarle lo hacía, si deseaba preguntarle algo se lo preguntaba. Todo era sencillo una relación armoniosa.
Pero ahora ella tenía miedo de hacer tantas cosas, con temor a que este la rechazara, tenía miedo de preguntar cualquier cosa, de mostrar sus sentimientos. No sabía qué hacer, que difícil era crecer, no entendía cuál era su lugar.
—Que sucede Rin— Sesshomaru no lo demostraba pero estaba preocupado. Rin nunca se había comportado así.
—Amo, ¿por qué es tan difícil ser mayor? ¿Por qué no puedo seguir siendo la niña que le acompañaba? — Si ella esperaba una respuesta de Sesshomaru a esas interrogantes se equivocaba —… no sé qué siento dentro de mi todo me confunde... yo tengo tanto miedo de equivocarme, yo no sé qué hacer…ayúdeme amo por favor ya no entiendo ni mis propios sentimientos.
¡Y qué diablos le decía! El nunca paso por eso. Su único objetivo fue ser más poderoso. Él quería convertirse en un guerrero, más fuerte que su padre y era todo en lo que se centró sus pensamientos. En todos los siglos que tenia de vida, nunca le preocuparon pensamientos como esos. Que pensaba su protegida al preguntarle.
¿Cómo ayudarla? él podía protegerla si ella lo necesitase, cualquier cosa que ella necesitara el haría todo lo imposible para conseguirlo, si ella le pedía que matara a alguien el cumpliría su deseo. Pero sobre sentimientos dignos de humanos, era algo que el desconocía ¿Qué acciones tomar? Era absurdo el solo planteárselo.
—Amo tengo miedo, tantos sentimientos juntos, no sé qué hacer con ellos. Además espero que no me odie por lo que voy a decirle, pero amo Sesshomaru…— tomo un respiro tenía que decírselo o nunca lograría sacar eso de su pecho— Yo…
El retumbar de unos tambores detuvo su declaración. — ¿Qué ha pasado? — Se preguntó la humana, mirando a Sesshomaru que ahora mostraba una mirada fiera.
—No salgas de la habitación Rin —en un segundo salió del cuarto. Rin tenía las mejillas rojas y su corazón acelerado. Camino temblorosa hasta el futón y se lanzó en él. Estuvo a punto de declararse a su amo. Increíble. Por un poco más y se lo hubiera confesado todo ¿Qué habría dicho su amo? Con el rostro entre las sabanas, empezó a ser consciente de los sonidos-. Un ataque tal vez. Tenía curiosidad de averiguarlo, pero su amo le había pedido que no saliera de la habitación y ella acataría su orden.
…
Mientras tanto Sesshomaru se ponía al tanto de lo sucedido. Unos humanos estaban cometiendo suicidio, al querer atacar directamente su castillo .Miro a sus tropas de yokais quienes se mostraban bastante tranquilos por el ejército de humanos. Pura basura.
Detallo mejor al ejército, era minúsculo unos cuantos miles de hombres, parecía que solo querían morir. Su vista se fijó en el líder y comprobó su conjetura, los mismos ojos rojizos. Ya no había sospecha, todos los ataques estaban relacionados. Cuando encontrara al culpable no tendría misericordia .Se puso al frente de sus tropas, desenvaino su espada. Les concedería su deseo y les mataría, que más daba si actuaban o no por cuenta propia.
— ¿Esto es seguro?—pregunto un soldado, al ver el imponente castillo yokai del Oeste.
—No seas idiota Morimoto, no ves que solo es un miserable demonio— se burló Sou. Mirando a Sesshomaru que había saltado de los altos muros del palacio y caminaba hasta ellos.
—Por eso estoy preocupado. Se ve poderoso, además el general se comporta de manera muy extraña— refuto Morimoto mirando al humano que se mantenía en la primera fila junto con los arqueros.
—Pues no eres el único que lo piensa yo también estoy algo preocupado, un maldito demonio viene atacarnos, no creo que se vaya a arriesgar a si teniendo un ejército para ayudarle. Debe ser peligro. — hablo otro de los jinetes a su diestra.
—Silencio los dos parecen unas doncellas, si tienen miedo váyanse de aquí. — rezongo Sou.
— Espero que esto termine, —hablo uno de ellos, ignorando olímpicamente las ofensas de su compañero.
—Déjense de habladurías-
—Preparaos para atacar— hablo el comandante. Todos dejaron atrás sus comentarios, preparándose para la siguiente orden. Nadie entendía la razón de este ataque tan temerario hacia las tierras del Oeste, pero fue la indicación de su superior, no podían contradecirle— ¡ATAQUEN!
Todos quedaron con las manos en alto empuñando sus armas. Lo último que escucharon fue Bakusaiga. Una luz verde envolvió todo, cuando el fuerte resplandor verdoso desapareció, no quedaba señal alguna de la existencia de un ejército, hace tan solo unos segundos atrás. Todos los yokais quedaron impresionados por el poder de su señor Sesshomaru.
—Amo Sesshomaru— hablo una humana a espaldas de los imponentes yokais todos voltearon y ahí estaba la señora del palacio. Una reverencia fue secuencia a su presencia, con cierta renuencia. El nombrado solo la miro sin decir palabra alguna. El rostro de Rin se encontraba encorvado. — Cuando quiera puedo matarte, así que es mejor que dejes que tome mi lugar sin demasiados problemas o tu muerte será inevitable.
La sorpresa de todos fue general, nadie salía de su asombro. La señora Rin estaba amenazando a su amo, una humana. Sesshomaru agarro el cuello de Rin alzándola y entonces todos notaron el color de los ojos de la chica. El rojo brillante en su mirada.
—Me mataras— dijo sencillamente. El agarre se hizo más fuerte y los hilos de sangre ya corrían por la tersa piel, aunque el demonio no estaba utilizando su veneno — Vaya pero que cruel eres, ¿No tienes afecto hacia esta humana? Pensé que sí, ya que la marcaste como tu mujer —siguió hablando muy tranquila, como si el aire no faltase en sus pulmones— Mátame entonces. —sentencio. El demonio lo intento, pero no lograba terminar de apretar lo suficiente para desgarrar su cuello. Seguía siendo el cuerpo de Rin.
— ¿Amo Sesshomaru por qué? — su voz era un sonido ahogado, sus ojos de un cálido marrón se veían llorosos.
Sesshomaru la soltó y esta cayó estrepitosamente al piso. Sus ojos empañados de lágrimas, miraban con tristeza a su amo. No sabía por qué había hecho eso. Solo siguió su orden…
La voz de su amo llamándola, mientras estaba en la habitación, la siguió hasta la entrada del enorme jardín y ahí vio a todos mirando hacia el exterior del palacio, luego camino… Pero no recordaba nada más, hizo un esfuerzo por saber que venía después de ese momento, pero todo estaba en blanco. Un dolor agudo en su cabeza y todo lo que la rodeo fue oscuridad.
—Rin— exclamo exaltado un yokai. Sesshomaru ni se inmuto por lo sucedido, solo camino lejos del lugar ignorando completamente a Rin que yacía en brazos de un joven yokai.
—Protejan el palacio, Rin estará a cargo hasta mi llegada— era una voz llena de odio la que emanaba del Daiyokai, se percibía en cada silaba lo que se traducía "Si Rin está en peligro los matare"
Maldita Yuriko, cuando te encuentre rogaras por morir. Vio de reojo a Rin, podía oler fácilmente la sangre salir por las heridas hechas por sus garras. Sentía la ira recorrer cada parte de su ser. Se habían atrevido a ponerle a prueba. Sus ojos cambiaron al rojo y en segundos estuvo fuera de los muros de su palacio, estaba seguro de que la maldita yokai debía estar por los alrededores, si había estado controlando al repugnante humano y a su protegida.
Todos estaban sorprendidos, jamás habían visto a su señor perder los estribos, tan furioso que se veían sus sentimientos brotar por su rostro mientras se deformaba en una bestia. Y luego estaba el General Takeshi, mostrándose claramente preocupado por la humana.
El yokai se levando con la joven en sus brazos y se adentró al palacio, todos volvieron a sus respectivos puestos de vigilancia, sus armas no habían sido ni desenfundadas. Ahora que tenían devuelta a Sesshomaru, ya no había absolutamente nada que hacer.
…
Sus ojos se abrieron lentamente. Tuvo que parpadear varias veces para adaptarse a la luminosidad en la estancia. Cuando pudo enfocar bien, lo primero que vio fue unos ojos verdes, le pertenecían a Takeshi, uno de los generales del ejército yokai de su amo. Se levantó con sumo cuidado
— ¿Se encuentra bien señora Rin?—preguntó el yokai preocupado, con las manos listas para atajarla si las fuerzas le fallaban.
—Sí, ya me siento mejor ¿Dónde estamos? — dijo la humana, mirando a todos lados, Era un lugar mucho más pequeño y no tenía ningún tipo de decoración.
—Ah, esta fue la habitación que estaba más cerca, así que la deje descansar aquí, señora Rin ¿desea que la lleve a sus aposentos?
—No Takeshi, no quiero causarte más problemas — se excusó Rin, mientras le regalaba una sonrisa, no recordaba muy bien lo sucedido… sabía que amo la había estado ahorcando. Toco con cuidado esa zona y había unos vendajes. — ¿Me has curado las heridas?
—No, mi señora, ha sido Yazumi— explicó.
—Entiendo y el amo Sesshomaru ¿no ha sabido nada de él?
—Él abandono el palacio anoche, todavía no ha regresado, tampoco explico a donde se dirigía, solo nos dio la instrucción de cuidar el palacio y que usted estaría a cargo hasta su llegada— comento.
—Oh, gracias por decirme— hablo la muchacha bastante decaída, cosa que fue percibida por Takeshi, él había presenciado la crueldad del amo, aun cuando sabía perfectamente que Rin estaba siendo manipulada. Ni siquiera al ver que había vuelto a la normalidad, este no movió ni un dedo para ayudarla. En realidad no comprendía en lo absoluto por que el tomo a una chica tan dulce y cariñosa como era la señora Rin como su mujer siendo el, de una naturaleza tan fría y cruel. — Así que se ha marchado— musito, pero el yokai la escucho perfectamente.
Mientras que Takeshi seguía buscando una respuesta a algo imposible de hallar, Rin pensaba bastante consternada de lo sucedido en la noche anterior, aunque lo analizara mil veces no lograba comprender que había sucedido. Además su amo no estaba, para pedirle una explicación, entonces su vista se fijó en su amigo Takeshi descubriendo la respuesta casi instantáneamente. Como no lo pensó antes, él podría respondérselo.
—Takeshi, ¿Tu estuviste presente anoche, cuando el amo me hizo estas heridas? –pregunto en un tono bajo. El solo hablar del tema resultaba doloroso.
—Si mi señora— confirmo este mientras se sentaba en el tatami.
—Entonces me puedes explicar que fue lo que pasó para que el amo me atacara— interrogo la humana.
— ¿No lo recuerda señora Rin?
—Solo de haber caminado hasta el jardín y al ver a toda la guardia, a partir de ese momento, todo es confuso.
—Claro mi señora—
Takeshi le explico todo lo ocurrido, no quería que su señora creyera que ella era la culpable por las acciones que tomo el daiyokai, si no que todo se debía a que estuvo siendo controlada. Además tampoco salto la parte en que el amo se llenó de impotencia y se trasformó en su forma original para ir a buscar al culpable. Al terminar todo Rin se sentía más tranquila al ver las razones de lo sucedido.
—Takeshi ¿tienes un tiempo libre?
—Todo el día mi señora.
—Entonces vayamos al jardín, no puedo permanecer otro segundo encerrada en una habitación.
—Por supuesto mi señora.
—No me llames así, con llamarme Rin es suficiente— le ordeno mientras el descorría la puerta para que ella pasara.
—Usted desea que el amo me decapite, por no tratarla como se debe— exclamó con dramatismo.
—No entiendo a la gente en este palacio —se quejó, pero no tomaba seriamente las palabras de Takeshi — porque todos piensan que el amo le interesaría cosas tan insignificantes como esas—
—Hey a donde van ustedes dos— hablo una yokai a sus espaldas, sorprendiendo mucho a la joven humana, que se le acelero el corazón.
—Vamos a salir al jardín quieres acompañarnos Yazumi-sama—hablo por fin Rin un poco mas tranquila, después de ese susto.
—No, Rin es mejor que te arreglemos primero después podrás hacer lo que quieras— le recrimino la yokai mirando su fino yukata.
—Pero Yazumi… — gimoteo, pero la mirada elocuente que le dirigió a Yazumi a su kimono. Sus quejas se acallaron.
Rin dejo que la llevara a sus aposentos y que la vistiera sin refutar. Cuando noto sus ropas suspiro resignada. No entendía porque la yokai siempre la vestía de manera tan ostentosa, ella no iba a salir a ninguna parte en especial y no recibiría visitas, pero era una batalla perdida contradecirla, así que con dificultad camino por los amplios pasillos del palacio, intentando soltar un poco el ajustado obi, pero detuvo su labor al ver la figura de Takeshi, desde que lo había conocido estuvo segura de que podrían ser amigos, él tenía una forma de ser alegre y espontánea, siempre conseguía alguna forma de hacerla reír. Recordaba perfectamente cuando le conoció, ese día el calor era abrazador, ya tenía un mes oficialmente dentro del palacio, se encontraba como todas las tardes, en los bellos jardines…
—Estoy tan cansada—se quejó, acostada sobre la pasto, el sol le daba de lleno en el rostro, entrecerró los ojos, pero una sombra se proyectó. Abrió los ojos y ahí se encontraba un apuesto yokai con un exótico cabello dorado.
—Buenas tardes, señora Rin—hablo con amabilidad, reverenciándola. Sus acciones aun así no eran solemnes.
—Igualmente, pero desconozco cuál es su nombre— una sonrisa carismática, embeleso a la humana que pensó con cierta vergüenza "es muy guapo"
—Oh claro, no me he presentado soy Takeshi Akyo, es un honor conocer personalmente a la señora del señor Sesshomaru—
Sin poder evitarlo las mejillas de Rin se sonrojaron, esa frase"la señora del señor Sesshomaru" era algo que hacia muchas veces que el corazón de ella latiera descontrolado, pero en algunas otras oportunidades deseaba llorar, la razón muy sencilla, todo se trataba una fachada, la relación que compartía con Sesshomaru es casi igual a la que él tiene con cualquiera de su súbditos y aunque se había prometido a dar todo para hacer al amo alguien más dulce y cariñoso, no había logrado absolutamente nada, todo seguía exactamente igual ¿por qué era tan difícil cambiar a su amo?
— Rin-sama se encuentra bien— pregunto con preocupación el yokai, ante la mirada vacía la humana desde hace varios minutos. Su padre no exagero cuando la describió, pensó Takeshi. "Hermosa e indefensa, como una flor"
—Lo siento, me quede pensando… pero nunca le había visto.
—Seguramente es porque solo tiene ojos para Sesshomaru. Es fácil pasar desapercibido a su lado — dijo burlón, aun así su comentario ocasiono que la humana se ruborizara. —No tienes de que apenarte, lo sé muy bien, yokais, hanyou y humanas, todas por igual, prefieren a los que son peligrosos y poseen grandes propiedades, yo no puedo competir con algo así.
Rin solo atino a reír, no comprendía esa forma de pensar, ella no se fijó en su amo por nada de eso, ni siquiera supo que era un gran señor hasta hace unos pocos años atrás, que Inuyasha se burló de ello.
—Claro que no, yo no me enamore del amo por eso…— negó la joven ante las insinuaciones de Takeshi, pero quedo en evidencia y se sonrojo aún más.
—Señora Rin, usted sí que es penosa— Se burló y en tono cómplice agregó — Yo no le contare a nadie. Cuénteme, ¿cómo conquisto a Sesshomaru?
— ¡Como se atreve a preguntarme semejante cosa!- le reprocho.
—Bueno entonces dígame ¿Que le gusta hacer? ¿Cuál es su comida favorita?, estoy seguro de que si soy de tu agrado, Sesshomaru me dejare vivir unos cuentos siglos más— dijo con solemnidad, pero al notar el rostro pasmado de Rin, no pudo contenerse más y se carcajeo sin pudor. Rin por un segundo pensó en las lecciones de Yazumi "no mostrar emociones" Takeshi debería ver clases con ella.
—Rin— llamo una voz fría, la mencionada miro hacia todas partes buscando la procedencia de la voz de su amo, por fin lo localizo.
—…O tal vez muera antes de tiempo—se lamentó, en tono bajo el yokai. Rin ni siquiera llego a escuchar el comentario.
—Amo Sesshomaru-—agito su brazo, en modo de saludo animada mientras caminaba hasta él. Un carraspeo de Takeshi la hizo reaccionar que le había ignorado.
—Nos vemos luego Takeshi— se despidió abochornada.
—Que tenga buen día, Señora Rin, no se le olvide hacer lindos cumplidos sobre mí a nuestro señor, si os place ver mi hermoso rostro unos años más— le grito con esa voz juvenil que tanto distaba de los demás yokais.
La risa de la joven, resonó por todo el lugar, ante la mirada de hielo de Sesshomaru, que observaba a Takeshi con molestia….
—Te has quedado en las nubes otra vez Rin— recrimino Takeshi al ver a la joven con los ojos desenfocados y con una tierna sonrisa en el rostro. De verdad que si la joven no fuera la mujer del amo él ya habría pedido cortejarla, era una mujer esplendida y muy hermosa, que lastima que su amo la haya conocido primero. A él no le interesaba si ella era humana, eso era algo insignificante. Se preguntó cómo alguien que sentía desprecio hacia a su propio hermano solo por ser un hanyou pudiera tener a una humana como su mujer.
—Lo siento Takeshi, estaba recordando el día que te conocí— se defendió.
—Bueno si ese es el caso entonces me hace muy feliz, es un honor que la señora se fije en un simple general, teniendo a su lado al señor de las tierras del Oeste. —fingió ruborizarse. Yazumi le comento a Rin unos días atrás, que Takeshi sería más útil como bufón que cumpliendo funciones de general. —…Cuando quiera que le acompañe, yo estaré a su disposición; A veces es bueno variar, ¿me entiende?
—Qué cosas dices Takeshi y pues no comprendo, ¿cómo que variar? — la muchacha parecía confundida.
—Bueno, usted sabe tener al amo solamente en sus aposentos debe hacerse tedioso, así que si desea experimentar cosas nuevas yo me ofrezco—la cara de Rin paso del blanco al escarlata en menos de un segundo. Y con sus manos empujo al yokai quien solo atino por reír sonoramente—Estaba bromeando, señora Rin, estoy seguro que yo no debo ser tan bueno como Sesshomaru.
—TAKESHI— grito intentando que el joven dejara sus bromas. Pero no podía evitarlo muy en el fondo ella sentía cierta tristeza de que su amo no le viera en esa forma, ni en ninguna por lo menos parecida. Sacudió su cabeza frenéticamente intentando sacar ese pensamiento de su mente, a veces estar con el joven yokai no era muy buena opción.
—Te has quedado pensando otra vez — dijo con un tono pícaro— ¿Estabas pensando en cómo sería intentarlo conmigo? — le interrogo burlón.
—Es mejor que me retire, antes de que hable con el amo Sesshomaru y no podrás vivir ni siquiera un día más— le hablo mientras se paraba y se alejaba a grandes zancadas. Takeshi la miro alejarse pero comprendió que debía dejarla sola, al parecer por primera vez rozo el límite.
Rin todavía sentía sus mejillas rojas, no miro atrás a ver si Takeshi la seguía o no, así que camino hasta que estuvo segura que se encontraba lejos de la presencia del yokai. Cuando pudo pensar con más tranquilidad y con vergüenza reconoció que su actitud era completamente infantil.
Se sentó en uno de los pasillos que daba hacia el jardín, sus pies se mecían suavemente, mientras su mente se sumergía entre las flores, solo pensaba en todos los colores que la rodeaban, pero después de varios minutos vio una figura deslizarse muy cerca de ella. Estaba casi segura que era su amo, así que sin pensarlo se levando y ahí lo vio. Con su imponente figura y sus largos cabellos meciéndose al compás de la brisa, su amo era realmente la persona más hermosa que ella conocía.
—Mi señor Sesshomaru ha regresado.
—hmp.
—Amo ¿puedo hablar con usted? — este no le respondió como era su costumbre, pero de igual forma se sentó en el tronco de árbol. Rin sonrío contenta y se sentó a su lado, su mirada se encontraba fija en las variedades de flores que rodeaban todo el lugar — Amo, yo quería disculparme por lo que sucedió en anoche, desconocía que era una trampa usted puede perdonarme.
—…— no le respondió y tampoco la miro, se preguntó con cierta rebeldía porque su amo no podía mantener una conversación con ella.
—Me podría responder amo — sin duda estaba siendo impertinente, extrañamente no le intereso — Con un si como respuesta me basta.
—No seas tonta Rin— no era una gran respuesta, pero igual Rin se dio por satisfecha.
—Gracias amo.
Así transcurrió toda la tarde Rin se encontraba haciendo un monologo, en compañía de su amo. Varios súbditos veían la escena algunos con una sonrisa y otros con un deje de repulsión, aunque el tiempo pasara había muchos que no aceptaban esa unión, pero para poder seguir con vida, tenían que ser lo más amables posibles con la joven humana.
…
La noche cayo en el palacio y Rin quien estaba bastante cansada, se durmió al poco tiempo, ni siquiera pasó por su ritual de "tranquilidad" para lograr conciliar el sueño; Sesshomaru tenía la mente llena de pensamientos, casi todos enfocados en Yuriko o en Rin. Dos mujeres atormentándole, su padre si estuviese vivo estaría burlándose.
El gran yokai pensando en cómo resolver con problemas básicamente belicosos, en cuanto a Rin se encontrada sumida en agradables fantasías, buscando la felicidad por medio de los sueños. Una forma de que lo imposible estuviese al alcance de la mano.
Como la mente de Rin maquinaba tantas formas inimaginables donde su amo era alguien dulce y lleno de sentimientos eso que sonaría imposible tratándose de Sesshomaru pero en sus sueños eso no significaba un obstáculo. Como regente de aquel mundo podía lograr que su amo fuera un expresivo y romántico, y así lo era…
—Rin deseo hablar contigo — dijo Sesshomaru, tomándola con suavidad de la mano hasta el jardín en medio de la noche con velas decorando todo el lugar, sus ojos brillantes de emoción. Él se arrodillo y hablo con una voz dulce — Rin yo te amo.
—Sesshomaru yo también lo amo —le respondió con una sonrisa, él se irguió y la abrazo, susurrándole al oído – Rin eres la persona más importante en mi vida, quédate a mi lado por siempre… ¿Quieres ser mi compañera?, mi amada Rin.
— Si mi señor — le respondió llena de gozo— Usted es también es para mí la persona más importante.
—Rin me hace tan feliz que quieras estar a mi lado— acerco sus labios a los suyos y la beso…
Claro, los anhelos son muchas veces bien vistos exclusivamente en la mente de aquella dulce doncella con sueños de cuentos de hadas, pero en el mundo real esas fantasías pueden dar sorpresas no muy gratas a los oyentes.
Rin, ¿Qué le hicieron a la niña que tiene como protegida? se preguntaba perplejo Sesshomaru. No entendía nada de lo que escuchaba. Desde hace unos minutos atrás su humana, había empezado hablar puras incoherencias. Nunca en su vida había escuchado tantos disparates juntos. No podía negarlo pero Rin se había convertido en una forma de recreación para él, escucharla mientras dormía era entretenido, pero en este momento solo había confusión, no comprendía como Rin podía tener un concepto tan erróneo de su persona. El jamás se rebajaría a arrodillarse ante nadie y menos declararse. Prefería morir en manos del hanyou de su medio hermano que hacer semejante cosa. No entendía como a su humana se le pudo pasar tan ridícula idea en su mente, era algo completamente descabellado.
Volvió a mirar a su protegida quien tenía las mejillas rojas y una sonrisa en su rostro ¿Rin quién te metió esas ideas a la mente? Era mejor que se fuera de ahí. Pero para su sorpresa cuando se disponía a levantarse unas manos aprisionaron su torso, miro a la joven quien seguía profundamente dormida, pero esta vez en su regazo, suspiro intentado alejarla y poderse marchar.
—Amo Sesshomaru, no se vaya—exclamo la humana entre sueños.
Con cierta renuencia, el Daiyokai y se volvió recostar en el futón ahora teniendo a la joven reposando cómodamente en su pecho. Unos minutos la humana se empezó a remover y le dio un beso en cuello a su señor. La sorpresa de Sesshomaru fue enorme y en su asombro solo pudo preguntarse horrorizado… ¿Qué diablos le pasaba a Rin? esta era la segunda vez en la noche que le sorprendía. Después de unos minutos la chica no hizo más nada y pudo relajarse pensando que esta no haría más nada para ponerle a prueba. ¡Qué gran error! Rin se sentó sobre su persona, ocasionando que sus ojos se abrieran desmesurados, y por si fuera poco, la joven retornó con su repartición de besos, subiendo por su cuello hasta el mentón, así fue desentiendo hasta su mejilla rozando levemente con sus labios, sintió el impulso de poseerla. Pero su orgullo grito más fuerte que el deseo. Al tercer recorrido de sus labios por la carne descubierta del inuyokai, la humana se abrazó al torso de este y su respiración se acompaso.
Sesshomaru se encontraba sufriendo un colapso, jamás en los siglos que tenia de vida le habían hecho semejante cosa, avivar su deseo de esa manera para dejarlo con la sangre bullendo ¡Inaceptable!
Entendía perfectamente que si seguía ahí no se resistiría más y la tomaría como suya y él nunca se rebajaría algo tan repugnante como ser dominados por sus instintos. No esperaría a verse humillado de esa magnitud, se deshizo del agarre de Rin y básicamente huyo de su propia habitación que repentinamente le resultaba tan peligrosa.
Continuara…
Disculpen que no publicara ayer, pero los servidores de internet en Venezuela son impredecibles, un día simplemente deciden no funcionar. Gracias por sus comentarios, es una alegría saber que esta historia sigue siendo de su agrado. El viernes 12 estaré subiendo el quinto capitulo, además de celebrar una fecha muy importante para su servidora. Nos vemos pronto y nuevamente disculpen por fallarles ayer, pero Cantv siempre hace de las suyas.
Nahomy H.
