Disclaimer: Ni Cars ni Cars2 me pertenecen; el título es en referencia a esa grandiosa película de igual nombre, al igual que lo eran los demás nombres de los anteriores capítulos~. Como siempre, la portada tampoco es mía & todo sigue siendo sin fines de lucro~.

Hey! No sé ni qué decir al respecto, mi naturaleza es impredecible (?), y como paso por esa temporada en la que decido empeñarme a seguir/terminar varios proyectos inconclusos, he aquí el primer suertudo en ver la luz~.

»Advertencia&Aclaración: Plot, en un principio, basado en la película, sólo que en versión slash y con post-canon únicamente de Cars. OoC para variar y... nada más (?).

Sin nada más con que retrasarlos... ¡A Leer!


Imagine Me & You.


Whatever will be, will be…


En toda su vida, esa había sido la primera vez que besó a un chico y no podía negar que la sensación era más agradable de lo que alguna vez pensó, porque sí, había fantaseado con ello más de una vez sin que nadie más lo supiese —el que Mater lo supiera sería su condena, y tampoco era como si a Doc le interesase saberlo—, por aburrimiento, por curiosidad, porque su inconsciente lo traicionaba a menudo, porque alguna vez sabía que terminaría por cometer ese error en un momento donde se sintiese valiente…

Y ahí estaba: con sus labios empapados en alcohol sobre los de un casi desconocido a la vez que sus manos se aferraban a su cuerpo; no necesitaba excusar que lo hacía por alguna falta de equilibrio por culpa de las Blue Moon bebidas antes, era demasiado evidente que él también lo deseaba y, de cierta manera, también quería trasmitírselo así.

—Esto…

No obstante, cuando se separaron, fue como si el peso de la sobriedad hubiese caído de repente sobre Lightning y éste, de pronto, éste hubiese visto toda su vida pasar frente a sus ojos.

McQueen? Stai…?

Igualmente, el corredor no se movió ni un centímetro más. Mantuvo esa expresión de pánico mal escondido todo el tiempo en el que los ojos caobas del italiano le pedían la respuesta que ni él mismo podía darse.

Nunca hubo explicación heterosexual que justificara nada en ese día.

—Necesito un minuto —soltó con voz autómata pero, en vez de soltarlo y hacerse a un lado, lo besó de nuevo y pasó a recostarse sobre la vieja camioneta, luciendo pensativo y como si buscase algún punto especial en el horizonte.

Bene —cedió el otro luego de alzar hombros a la vez que una simple sonrisa se instalaba en su rostro al verlo pero, no pasaron ni diez segundos cuando volvió a acercársele.

— ¿N-No te dije que…?

—Francesco sólo creyó que querías un Toscanelli —se apresuró a hacerle saber después de apartarlo de la puerta, fingiendo total desinterés cuando, de la guantera, le pasó la caja que había ignorado olímpicamente antes—. Tutto per te.

—Hm… Gracias, supongo —intentó acceder cuando distinguió la puerta cerrarse, como si el asombro nunca hubiese cruzado su rostro.

Con un leve asentimiento a modo de respuesta —y una obvia sonrisa digna de su persona—, Francesco pasó a tomar una de las cervezas restantes antes de apoyarse en el otro extremo de la camioneta para empezar a beber de a tragos, como debió haber hecho el rubio desde un principio para no embriagarse tan pronto.

Lightning quiso replicar al respecto, pero su prioridad era lidiar consigo mismo antes de preguntarle al otro por qué demonios se suponía que bebía él, en especial, si era él el conductor designado.

Suspiró, totalmente ajeno a la demás gente que ingresaba al parque público; si alguien llegaba a tomarle alguna foto por reconocerlo, no le importaba… a menos de que le hablasen, aún si era para pedirle algún autógrafo.

—Este es el fin de mi carrera —pensó en voz alta mientras guardaba la caja de cigarrillos en uno de los bolsillos de la bermuda, llamando rápido la atención del castaño, no sólo por su carencia de aire dramático—. Si Sally no me mata, Harv de seguro lo hará.

— ¿Harv? —repitió, alzando una ceja después de girar hacia su dirección.

—Mi representante —se limitó a decirle, sin ánimos siquiera de bromear. Por muy brillante que pudiese ser su sonrisa, en esos momentos lucía más desgastada que resignada—. El día de hoy sí que fue una verdadera completa locura...

Riendo amargamente, alzó hombros antes de decidirse buscar algo con qué encender el cigarrillo dentro del desorden del vehículo.

—No puede ser tan malo, aún para tratarse de… te —trató de animarle y, de algún modo, sí lo consiguió; su naturaleza competitiva lo había rescatado por lo que, luego de observarle por un momento, el corredor cerró la puerta sin prestar atención y se cruzó de brazos.

—Hice que mi novia me dejara en el altar frente a las cámaras que transmitían para importantes canales de entretenimiento —empezó a puntuar, llevando su vista celestina hacia él mientras le dedicaba una nueva mueca soberbia, como si estuviese orgulloso por lo ocurrido—, dejé a mi jefe de mecánicos haciéndose responsable de todos los periodistas cuando me fugué de la iglesia…

—Con ayuda del asombroso y apuesto Francesco —interrumpió, y el rubio aceptó ese punto luego de negar con la cabeza, disimulando su fugaz sonrisa.

—Sí y, ahora, gracias a ese asombroso y apuesto italiano, estoy en medio de una guerra interna —añadió con sinceridad a la vez pegaba la espalda en la puerta de la camioneta, ladeando su sonrisa de forma caprichosa—. Tal vez… Si tan sólo te hubiese conocido antes…

No se dio cuenta de lo que había pensado en voz alta hasta que sintió un brazo acomodarse por encima de sus hombros, y no terminó de reaccionar hasta que volvió a sentir aquellos rasposos labios sobre los suyos una vez su gorra terminó en el suelo.

Non preoccuparti, McQueen. —Aferrando su cuerpo contra su pecho, no se sorprendió de que el rubio apoyara su cabeza sobre su hombro—. Aún tienes tiempo hasta que regreses a tu hotel, certo?

—Quizá Doc me esté esperando ahí —contestó, más por decir algo que por el hecho de que le preocupara que aquel corredor gruñón estuviese aguardando su llegada para sermonearlo—, pero… tampoco tengo apuro en irme a ningún lugar.

Cosa?

—Lo que oíste —insistió con tono decidido y la vista puesta en otro punto muerto que parecía estar más allá de la entrada al parque—; quizá sea mejor que espere un tiempo a que todo se tranquilice para regresar a las pantallas… Mi próxima temporada de carreras recién empieza dentro de unos meses, ¿sabes? Tengo tiempo de sobra hasta que deba comenzar a prepararme —siguió hablando, sonando más pícaro en cada palabra, como si esa fuese la distracción perfecta para que el Bernoulli no se percatase de que su brazo estaba rodeando su cintura.

A pesar de notar a la claridad lo que hacía el menor, Francesco no dijo nada al respecto; también estaba demasiado cómodo con todo lo que estaba pasando… y con esa calma después de la tormenta a la que fue arrastrado por cumplir su único pedido del día.

Cuando se detuvo a ver el principio del desenlace de la boda, lo menos que creyó fue que haría contacto visual con el novio y, mucho menos aún, que éste terminaría causando un alboroto porque, de un momento a otro, se daba cuenta de que no estaba listo para afrontar un compromiso de esa magnitud,

Bambino —no pudo evitar burlar, viéndole por el rabillo del ojo.

—Sí, sigue insultándome en italiano todo lo que quieras —se quejó, volviendo a sus ofendidos mohines infantiles—, no me importa.

Aunque era obvio que sus besos sí lo hacían. Cuando el castaño amoldó sus labios sobre los del rubio y decidió jugar con su lengua, lo tenso que sintió su cuerpo al siguiente segundo fue una de las mejores recompensas que podía seguir recibiendo en ese día.

—Francesco reclama su regalo de cumpleaños —hizo saber en cuanto Lightning estuvo a punto de quejarse de lo irónicamente amargo que sabía, con otra sonrisa que lo dejó indefenso frente a esos ataques—, no puedes culparlo por ello después del día que él también tuvo, McQueen.

Sabiendo que su acalorado rostro lo delataba aún más que su misma expresión, el #95 tironeó de su camisa con la mano libre.

—Sólo cállate y sígueme besando antes de que vuelva a entrar en razón, ¿entendido?

Podría no tener esa oportunidad otra vez si seguía pensándolo demasiado.


No supo cuánto tiempo pasó con exactitud pero, cuando le prestó real atención a su alrededor, el sol ya se estaba poniendo y gran parte de las parejas que también paseaban por el lugar (o tenían algún picnic en la lejanía) se habían marchado. A pesar de ello, el ambiente seguía siendo cómodo; la brisa soplaba y su mano —que no resguardaba la vacía botella de cerveza a su lado, también sobre la banca en la que acabaron sentándose para descansar— estaba aún entrelazada con la cálida del italiano.

Credo que ya es hora de que te regresar a la camioneta —comentó sin previo aviso, provocando que Lightning lo voltease a ver con el ceño fruncido.

— ¿Ahora te quieres deshacer de mí?

Sai cosa voglio dire —señaló, y al rubio tuvo más remedio que suspirar cuando volvía a bajar la vista.

—No quiero que este día acabe —admitió con pesadez luego de chasquear la lengua—; seré la burla de todos apenas regrese a las cámaras…

—Pero tienes que regresar —insistió sin darle más tiempo a decir algo, poniéndose de pie y tironeando de su mano—, qui sei… una superstar, vero?

— ¿Ahora soy una superestrella para ti? —burló al enarcar una ceja, optando por levantarse después del cuarto intento. Sin embargo, fue su turno de preferir no dejarlo hablar—. Lo sé, lo sé… Causo sensaciones en la gente muy difíciles de entender.

—Y a Francesco eso no le sorprende —habló en respuesta, con el mismo tono que el corredor—. Ahora, andando.

— ¿Al menos sabes dónde me hospedaré? —replicó, más por curiosidad que por tener ánimos de pelear; el que adelantase unos pasos para verle lo delataba más que su semblante resplandeciente.

Naturalmente. —Guiñándole el ojo, alzó hombros antes de volver la vista al frente—. Será en la casa de la mia mamà.

— ¿Eh?

Al frenar de manera abrupta, obligó al italiano a hacer lo mismo, aunque éste se detuvo con más estilo y menos impacto.

—McQueen, ¿cómo pensabas pedir un cuarto en el hotel más cercano? —inquirió con una sonrisa rebosante de sorna que no hizo más que sonrojarlo… por enésima vez en el día.

—A nombre de Harv —dijo, torciendo su mueca luego de farfullar y maldecir por lo bajo—, él siempre paga por mí cuando yo no tengo mi tarjeta de crédito.

En vez de tomárselo en serio, el florista dejó escapar otra de sus estruendosas carcajadas.

— ¿Y así pensabas estar nascosto durante una temporada?

—Nunca dije que pensé bien en todos los detalles —siguió, avergonzado y ocultándose en la sombra de la visera.

—Por eso Francesco se encargará de eso —dictaminó, serio aún si todavía parecía mantener su aire sereno—, ti aiuterà di nuovo.

—Meh. No tengo mejores planes para la noche… y ya estuve casi una semana perdido antes de la carrera final de desempate, esa en la que casi fui campeón aún cuando no era más que un novato —comentó, sin poder evitar vanagloriarse al final—, además de que, dadas las circunstancias, no puedo pedir nada mejor.

— ¿Ni una pizza prima di cenare?

—Cada vez me gustas más —soltó por impulso y sin explicación; en su mente, lo que creyó que diría era algo que no pasaba del «leíste mi mente».

Intentó golpearse la frente, pero al intentarlo notó que la mano del castaño de lo evitaba.

—Francesco conoce muy bien estas reacciones hacia Francesco —río y, por mucho que su inconsciente le gritaba que se negara, Lightning terminó por imitarle cuando al fin cedió.


Che sarà, sarà…

Entre las 3 Blue Moon que quedaban del pack y la botella de vino con la que acompañó la pasta que la madre de Francesco les preparó después del delivery de la pizza, aquel corredor actuaba bastante normal si se le obviaba el hecho de que no dejaba de repetir esa canción que el italiano tarareaba hasta que María, su madre, decidió reproducirla para empezar a ambientar la sala con varios de sus clásicos.

Definitivamente, el espectáculo era bastante admirable, aún cuando terminó quedando con un Lightning semi recostado en el descocido sofá y queriendo darle sentimiento a la entonación de «That's amore».

Se sei sicuro, non ha importanza —le platicó María, dirigiéndole una última mirada al rubio antes de dirigirse a su hijo, quien se mantenía con la espalda apoyada en la pared más cercana.

Mi occuperò io di tutto —aseguró, con su media sonrisa y los brazos cruzados para resaltar su porte orgulloso—, non succederà niente.

Sabiendo que conocía a su hijo tan bien como se conocía a sí misma, la mujer cedió rápido tras reconocer la mirada que él le dedicaba a aquel americano.

Va bene. —Asintiendo, besó su coronilla—. Buonanotte, 'Cesco.

Buonanotte, mamà —despidió él cuando María marchó en dirección a su cuarto.

De ese modo, el castaño se quedó sólo con el rubio, que seguía en su propio mundo, oscilando entre estar el mundo real y el de los sueños.

Su sonrisa se incrementó antes de acercarse hacia el sofá y tomar lugar en el extremo próximo al de ojos celestes.

McQueen? —Llamó, rodeándolo por los brazos con total confianza—. Francesco quiere saber si ya te sientes mejor.

— ¿Francesco se sigue preocupando por mí? —Su intento de coqueteo habría sido más convincente (y hasta habría funcionado) si su torpeza no hubiese estado de por medio de forma casi… tierna—. Pero… creo que sí, aún si todo me da vueltas y estoy bastante lleno —agregó, cerrando los ojos mientras se recostaba en su cuerpo, como si fuese su almohada de todos los días.

—Lo meglio sarà que duermas —sugirió, resoplando con resignación mientras una de sus manos acariciaba de forma distraída su cabello.

—Pero no quiero hacerlo todavía —gruñó, más dormido que despierto—, es muy… temprano…

En lugar de responder, el castaño apoyó los pies sobre la mesa ratona y palmeó levemente su cabeza a la vez que, con la mano libre, tomó el mando el rústico televisor que tenían delante. Era cuestión de tiempo para que cediese ante el sueño, y lo comprobó una vez sintió al menor dormirse encima de él al cabo de unos murmullos más.

Más adelante afrontarían las consecuencias de los imprudentes actos del rubio en el transcurso de la tarde pero, por el momento, no tenía nada de malo el disfrutar del final de su largo día viendo alguna repetición en la que apareciese Lightning McQueen como estrella principal en el canal de deportes en lugar de verlo como estelar en algún fastidioso show de escándalos y más chismes.

Rió, leve.

Tenía la corazonada de que, algún día, todo lo sucedido en aquella tarde pasaría a la historia como una clásica y bizarra anécdota que contar a las futuras generaciones; la sonrisa que el rubio esbozaba en plena somnolencia era su dulce confirmación a ello.

Whatever will be, will be…


Hey de vuelta, por si de casualidad alguien recuerda esto! Sucker for a happy ending es lo más adecuado para decir en estos momentos~, no sólo porque siempre quedo en blanco cuando se trata de finales o/o... Sí, quizá podía agregar alguna escena extra a modo de epílogo, pero la historia no trataba de Sally y su justificable drama (?), además de que quería darle un cierre tan light como fue la historia en sí uvo, un largo OneShot dividido~.

A pesar del tiempo —nomireslafecha, nomireslafecha— igual quiero agradecer los reviews a L'arca-di-Ness, Nicolle Romeaux, Woo-JiHo y los demás que leyeron de forma anónima/la agregaron a sus favoritos o esperaban la alerta con el follow~, espero que el final también fuera de su agrado :'37.

Y sin nada más para decir (además de mencionar que mi yo del 2K17 nota cuánto tiempo le tomó recuperarse de ese periodo del 2015)... ¡Ciao-Ciao nvn7! & Grazie siempre por leer~.