Hola 7w7 baia 2k en 4 dias D: veo que si les gusto este fic 3
Las dejare con la intriga :v
Bye.
Gabriel estiró su cuerpo con algo de pereza, el reloj marcaba las 10 de la mañana. Por suerte hoy era su dia libre de juntas y cosas con la empresa, dia que aprovecharía para conocer a Marinette a la perfección. No se refería de manera sexual o alguna cosa en particular de ese tipo. Simplemente planeaba aplicar las técnicas que usaba cuando era un poco más joven.
La cabeza del rubio impacto el escritorio, como planeaba conquistar a una chica que le llevaba 22 años aproximadamente. Las cosas habían cambiado, no eran las mismas maneras de enamorar a una mujer, con eso de la tecnología y las nuevas épocas no estaba tan seguro de su estrategia.
Escucho voces en la parte de afuera, con rapidez giró su cabeza para observar una silueta en la puerta principal de los agreste. El mayordomo de la mansión abrió para que una chica de vestido color rosado se hiciera presente.
Se levantó alarmado, miró su aspecto en el espejo que tenían en la oficina...
- Si que doy un tremendo asco - Dijo mientras se acomodaba la camisa
Pudo observar que su aspecto no era el más limpio en ese momento, se había quedado dormido en su escritorio tratando de diseñar nuevas cosas para la compañía, Pero cierta chica de cabello azabache no salía de su cabeza. Por suerte con rapidez pudo sacar una camisa de emergencia que tenía para este tipo de casos.
Procedió a quitarse la camisa para colocarse la nueva, al abrir los ojos pudo observar a Marinette con el rostro algo sonrojado y con una sonrisa algo coqueta.
- Marinette! No te vi llegar - Se excusó el rubio, ya sabia que habia llegado.
- Creo que debí de haber tocado un poco más fuerte - Contestó la azabache con la mirada baja. Gabriel pudo notar su sonrojo.
- No importa, ni siquiera tuve el tiempo para ducharme - Bromeo, Marinette sonrió.
Bien hecho genio
Pareces un niño pequeño con esa actitud de bromista, la vas a espantar.
Su inconsciente resonaba ese tipo de palabras dentro de su cabeza, pero no podía arrepentirse de haberla hecho reír. Su sonrisa era totalmente magnifica.
Observó como Marinette dejaba su bolsa en el perchero y se quitaba un pequeño suéter color blanco. Gabriel se quedó impactado con la figura tan detallada que tenía. La anterior ocasión no le había puesto tanta atención a la azabache como ahora, pudo ver que su vestido resaltaba fascinantemente su estupenda figura. Observo sus caderas, no las recordaba tan anchas, o sus muslos duros como una piedra.
¿Marinette hacía ejercicio? Ahora era su duda existencial. Ese vestido resaltaba sus pechos, no eran los más grandes pero tenían una exquisita forma, bastante peculiar.
Deja de mirarle los pechos, pervertido.
Sacudió la cabeza, su subconsciente tenía razón... pero era inevitable dejar de mirar tan bello espécimen que tenía frente a sus ojos cristalinos.
Marinette ya no era una simple niña, su cuerpo y mente eran la de una joven mujer dispuesta a tener todo tipo de experiencias. Gabriel estaba a punto de abrirle un nuevo tipo de posibilidades.
El rubio volvió a sacudir su cabeza y giró su cuerpo dándole la espalda a la azabache, se había sonrojado.
¿Que demonios te pasa? Marica.
Poso una de sus manos a la frente, estaba sudando frío, eso no era bueno. No se sentía enfermo si eso preguntan, pero parte de su corazón empezaba a descongelarse poco a poco.
Todo es culpa de esa mocosa.
Gabriel golpeó su cabeza de nuevo. Maldito subconsciente, pensó.
Normalmente su interior estaba callado y nunca mencionaba este tipo de comentarios, pero desde hace días que este estaba comportándose como un completo chiflado.
- ¿Sucede algo? - Dijo Marinette mientras interrumpió los pensamientos de Gabriel
- Para nada, me sorprende que llegues más temprano de lo usual... ¿A qué se debe tal comportamiento? - Dijo Gabriel mientras se limpiaba el sudor del rostro
- No podía dormir y decidí llegar un poco antes... ¿Esta mal eso? Si eso le molesta puedo retirarme y volver luego - Contestó apenada dirigiendo su mirada al suelo
- En realidad, me alegra que estés aqui mi inspiración es poca y curiosamente contigo mi capacidad imaginativa se incrementa - Respondió el rubio acomodándose los lentes
- Me alagas, déjame arreglar eso - Dijo Marinette mientras se acercaba al cuerpo del rubio. Gabriel se comenzó a sentir nervioso
Marinette cuidadosamente tomó el nudo de la corbata y desató el pésimo amarre que tenía este.
- Tienes un nudo espantoso - Dijo Marinette mientras pasaba la corbata por el cuello de este
- No tuve tiempo de prepararme - Respondió mientras observaba con cautela las juguetonas manos de la azabache
- ¿Mala Noche? - Pregunto Marinette mientras terminaba el nudo final de la corbata
- Algo asi, y gracias por el nudo... Lo haces mejor que yo en todos estos años - Respondió Gabriel
- No fue nada - Dijo mientras sonreía y sus mejillas se tornaron de un color un poco rojizo
Gabriel salió un momento de su oficina para atender una llamada de vital importancia, cuando el seguro de la puerta hizo clic dando a entender que la puerta se había cerrado. Marinette sonrió de esquina a esquina como una niña pequeña, sus mejillas se sonrojaron a más no poder.
Sacudió su cabeza, ¿Qué demonios le estaba sucediendo? ¿Porque Gabriel la pone tan nerviosa de repente?
No tienes la capacidad y agallas para enamorar a una persona como él, no te rebajes.
- Callate yo interior! - Exclamó la azabache recargada en la puerta
Pasaron minutos después y la ausencia de Gabriel comenzaba a hacerse presente. Marinette comenzaba a aburrirse de cierta manera. Pudo observar el saco color azul cielo colgado en el perchero.
Ponte el maldito saco, loca obsesiva.
Obedeció a su subconsciente y terminó poniéndose el saco de su maestro, tenía su aroma. Pero no podía distinguir bien ese tipo de perfume en especial. ¿Sera algun tipo de loción masculina? Era bastante fresca. Para alguien de su edad, tenía la especialidad de verse realmente atractivo y aparte tener un aroma bastante hipnotizante.
Marinette estaba de espaldas, concentrada en la prenda del rubio. Unas manos se posaron alrededor de su cintura y unas cuantas palabras fueron las necesarias para estremecer a la azabache
- Te ves realmente adorablemente sexy con mi saco - Susurro Gabriel en el oído de esta
La azabache se giró algo asustada, sonrojada y ligeramente consternada por lo que acababa de suceder. Los labios de Gabriel quedaron a centímetros de los de Marinette
- Tienes unos hermosos labios. ¿Lo sabías? - Dijo Gabriel con cierta sensualidad al hablar
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