Cara a cara
-¡Hasta que te encuentro bestia!, una voz enérgica y conocida lo gritó, con un tono condescendiente y preocupado a la vez.
- Qué rayos quieres lobo sarnoso- en cuanto dije esto, pude divisar a Miroku, Sango y Shippo acercándose.
-Ah, veo que Kagome aún no regresa de su región ¡a eso vine animal! quiero saber de ella, cuándo regresa, cómo esta, necesito verla- se notaba que el maldito estaba desesperado, iba a responderle algo para evadir su pregunta, pero Sango se adelantó.
-No Koga, Kagome ya no regresará, ella se ha ido para siempre- La cara de ese lobo fue muy desagradable, pasó de una expresión desafiante a una totalmente triste, francamente sentí un poco de tristeza por él y aunque me cueste reconocerlo, algo de culpa también. No me sentía capaz de mirarlo a los ojos, tal vez porque en su mirada encontraría algo que no tenía.
- Pero ¡¿qué dices, por qué?! no entiendo- claramente esta desconcertado, francamente no me esperaba menos de él.
-Koga, lo que pasa es que InuYasha...- comenzó a decir Miroku, pero lo interrumpí.
-No es tu asunto lobo rabioso, mejor vete y no vuelvas a molestarnos- no me importaba tener una maldita batalla con él en ese mismo instante, no soportaba ni un segundo más ver su cara, no quería ver cómo demostraba ese estúpido amor que decía sentir por Kagome.
-¡¿Qué fue lo que le hiciste a Kagome para que no regrese?! gritó de una manera que parecía más una súplica de que fuera una mentira, que una muestra de rabia; otra vez Sango intervino.
- InuYasha escogió a Kikyo, esa es la razón- era como si estuviera escupiendo veneno, entendía su rabia, pero no la soportaba, me hacía sentir culpable, y en el fondo sabía que lo era. Aun así no lograba comprender por qué Sango me estaba traicionando.
- ¿Es eso cierto InuYasha?- preguntó Koga con furia en sus ojos, me estremecí de cierta manera, no por miedo, sino porque lograba sentir en parte la furia que sentía, yo también quería a Kagome, pero pesaban más las promesas que le hice a Kikyo, debía corresponder a su sacrificio, debía hacerlo.
-Sí- Respondía después de unos segundos - Kagome decidió no regresar más por mi elección, fue dura, pero es lo mejor para ella- dije con determinación
- Eres un maldito egoísta y traidor, de perro no tienes nada, ellos son fieles, tu eres una basura, pobre Kagome, la única razón por la que me rechazó fue por ti bestia- su voz estaba quebrada, pero sus palabras sí que calaron hondo en mí.
- Koga, por favor cálmate, InuYasha tiene razón, aunque nos duela es mejor que ella este alejada de él- Dijo Miroku con su tono conciliador de siempre.
-No hay necesidad de explicarle nada, ya dije los motivos, a mi también me duele y créeme lobo, que fue muy difícil- y era cierto.
-Tú no eres el que sufre bestia créeme, si fuera por mi te mataba ahora mismo- me puse en guardia listo para recibir el ataque
- Crees que te tengo miedo lobo rabioso- solté
- Sé muy bien que no, pero y eso qué, después de todo estas sufriendo, y sabes una cosa, no te mataré y no porque te tenga miedo, o porque sé que no serás un contrincante fácil… simplemente porque te mereces sufrir y arrepentirte por esto, porque te juro que buscaré la manera de encontrar a Kagome, yo la amo de verdad y nunca la cambiaré por nadie. Nunca.
Sus palabras me dolieron, debo reconocerlo, pero sé que es imposible que la encuentre, así que le dije tajante : - Jamás la encontraras.
- Eso está por verse, sólo espero que no vengas llorando para que ella vuelva contigo, ahí sí que te mataré bestia.
Diciendo estas palabras, se fue a toda velocidad como de costumbre, se perfectamente que está sufriendo mucho más que yo, en el fondo de mi corazón espero que la encuentre y poder verla una vez más, aunque sea como su mujer.
-InuYasha- oí la voz de Sango- Espero que Koga la encuentre- afirmó furiosa- si viene a preguntarme algo, con gusto le diré todo lo que se respecto al pozo- me quedé congelado.
-Tú no harás tal cosa, Sango, más vale que te mantengas al margen.
-No te tengo miedo, no me vengas con tus absurdas amenazas, Kagome llegó a esta época por alguna razón, ella debe estar aquí- Sabía que ella tenía razón, pero ya todo estaba hecho.
-Tu no mandaste a Kagome lejos para protegerla, como le hiciste saber a Koga, tú lo hiciste de egoísta al solo pensar en ti y en esa mujer muerta.
-Sango, yo no le pedí a Kagome que se fuera, que te quede claro, fue su elección- me excusé.
-No tuvo otra salida, ella no se humillaría por tu rechazo…pero déjame decirte algo, InuYasha, te vas a arrepentir, y espero que, si ella regresa aquí amando a Koga, no hagas nada en su contra ni interfieras, porque yo misma te exterminaré- y se fue montando a Kirara.
-No quiero que digas nada, Miroku- le dije mirándolo a los ojos, tratando de que me entendiera.
-InuYasha, debes saber que estoy de acuerdo con Sango, ahora por favor, metida las cosas.
Me dejaron solo, todos, nadie entendía mi situación, le debía la vida entera a Kikyo y por supuesto que se la daría, ella era y es la mujer que amo, nada cambiara, por más que los años pasen, no permitiré que sufra otra vez, yo debo rescatar su alma y su corazón, el maldito de Naraku me las pagará muy caro por haberla matado. Ahora que tengo esta segunda oportunidad con ella, no dejaré que nadie se interponga; Kagome ha sido muy buena conmigo y la quiero mucho, de verdad la quiero, me le debo mucho más a Kikyo, mi deber principal es protegerla, solo a ella, es lo que se merece.
Koga puede tener razón en todo lo que me dijo, pero eso no cambiará las cosas, ese cara a cara me lo demostró, tal vez él encuentre el modo de regresarla a este mundo, no puedo mentir en que sí tengo deseos de verla, pero también sé que eso es imposible, imposible.
Agradezco enormemente sus comentarios, espero les esté gustando esta historia, traté de editarlo para mejorarlo así que esta es una versión distinta a la de wattpad, nos leemos pronto, saludos.
