El viaje al bosque verde. Parte 1

Ash se despertó en la mañana, gracias a las luces del sol que salía por la ventana que dejo abierta para que su Pokemon volador pudiese salir o entrar dependiendo de las circunstancias suyas.

Aunque en sí molestaba ser una persona madrugadora, tampoco se iba a enfadar con su Pokemon. Primero iba a verse en un espejo y enfadarse con él.

Levantándose y estirándose un poco el cuello, sonándose algunos huesos, despertando a algunos Pokemon que tenían un buen sentido de la audición.

Los primeros de ellos fueron Eevee y Pichu que, fuera de su sentido de la audición, estaban bastante cerca de él – Buen día chicos. – le dio una sonrisa y acariciaba a los dos Pokemon.

Pichu acepto con una sonrisa ante el estímulo, para después regresar a su siesta. Teniendo los mimos pensamientos que su entrenador con respectos a las horas madrugadas.

Pero Eevee se despertó del todo, haciendo reír un poco al humano ante la vista.

Al levantase de la cama, mientras que esos dos estaban en la cama y veía que los demás poco a poco se despertaban; se dirigió a la ducha, con la ropa para salir a mano, para poder quitarse el poco sueño que tenía.

Al salir de la ducha, ya con su ropa ya puesta, y la de dormir en su bolso, vio que los demás ya se despertaron, aunque el único que se quedó dormido fue Pichu.

Antes de que pusiese una sonrisa payasa para despertar a su mejor amigo, se escucho un grito afuera, justamente en el pasillo.

Pero no era de terror, miedo o algo que le diese mucha precaución, sino de…¿odio?, y ese mismo grito fue que despertó a Pichu de golpe, preparándose para la pelea.

Aunque esa voz sonaba bastante cómo a la enfermera Joy ¿algo paso?

Todos los Pokemon y Ash se miraron entre sí bastante confundidos con respecto a eso y bastante curiosos de lo que estaba pasando afuera, así que curiosos-y un tanto temerosos-salieron afuera y, para la gran sorpresa de todos fue que el pasillo estaba completamente mojado.

Ash, junto con Mankey y Squirtle a su lado y los demás detrás, vieron que la mayor cantidad que salía era de su vecino de habitación.

Era Misty con la cabeza baja.

Y al frente de ella estaba la enfermera Joey, que tenía una mirada tan mortal y peligrosa que pareciera que estuviese dándole Malicioso con el poder de un Legendario.

Los tres que se estaba asomándose tuvieron que girar su cabeza al escuchar el gruñido y los pasos de Chansey, que en vez de tener esa típica sonrisa que siempre tenían, más bien pareciera que ella quería ver el mundo arder.

O en este caso…peculiar, a Misty.

Ya que en sus cortos brazos portaban un trapeador y un balde.

Cuando Chansey vio a Ash, junto con los Pokemon, dio una sonrisa llena de alegría - ¡Chansey! – saludo, y si no tuviera las cosas en sus manos, quizás le diese un saludo un poco más alegre.

Cuando la enfermera escucho el cambió de voz de su fiel compañera, quito su mala cara y cambió a una curiosa. Cunado quiso ver del porqué del cambió de voz, también puso una sonrisa a uno de sus entrenadores favoritos, aunque fuese un novato recién salido de su pueblo - ¡Ash, me alegro que despertaste temprano! – dijo alegre la enfermera, mientras que Misty respiraba un poco más tranquila al no sentir la mirada penetrante encima de ella – No te desperté ¿verdad? – pregunto, con un poco de miedo en su voz.

Ash negó con la cabeza – Desperté antes de este…¿accidente? – pregunto ante algo obvio, ya que si fuese un accidente de tubería, quizás no tuviese mirado de mala manera a Misty.

La enfermera suspiro – No, fue más bien la culpa de CIERTA entrenadora. – volvió a mirar a Misty que sé puso más tensa que un palo.

- ¿Qué paso?

- Digamos que. – la enfermera se volteó hacia el entrenador, mirando más específicamente al Pokemon de agua que él portaba.

Ash pestañeo ante la mirada un tanto fija hacia su viejo amigo, pero sabiendo que Squirtle era un Pokemon de agua y que estaba con él durante toda la noche y aún estaba durmiendo en la cama al despertarse. Solo había una cosa que tenía en común en este caso, ser un tipo agua.

- Los Pokemon de ella/No se los detalles por completo, pero sí. Aparentemente los Pokemon de ¡ELLA! – fijo nuevamente su mirada a Msity, que se puso aún más tensa y recta que antes – Les dio la gana de inundar el pasillo. – ella se masajeo sus sienes – En todos mis años de carrera jamás me paso con esto, ni siquiera con los Pokemon más traviesos que tuve, pero ¡¿Esto, y con una entrenadora?!

Ash miró a Misty. Bueno, sabía que era una joven de carácter fuerte y con un ego del tamaño de una montaña, cuando se vieron la…¿primera? Tenía ese carácter, pero jamás una irresponsabilidad de esa magnitud, ya que era una entrenadora responsable, quizás ella tenía una manía con algún que otro Pokemon, pero ¿acaso esto significaba que estaba en una línea de tiempo igualmente distinta o era mala suerte?

- L-Lo siento. – por primera vez desde que llegó Ash, Misty habló, pero aún estaba tiesa ante la mirada penetrante de la enfermera – Son Pokemons recién atrapados y aun no lo entrene para estar en lugares cerrados.

Si, mala suerte.

La enfermera relaja un poco su mirada y puso su mano derecha en su rostro para no mirar a la chica por unos segundos.

Después la quitó y giro su mirada para ver a su compañera Pokemon, que aun tenía el cubo y el trapeador en sus pequeñas manos.

Después puso una mirada levemente malvada, algo que hizo que Ash y los Pokemons detrás de él temblase un poco. Era la primera vez que veía una sonrisa tan…"Normal" en ella…en cualquiera.

La enfermera agarro los dos objetos y, aún con esa sonrisa, se giró hacia Misty – Limpia.

- P-Pero yo no lo hice, mis Pokem/Tus Pokemons hacen un desastre, – ella se acercó más hacia la chica, casi tocando nariz con nariz, aún manteniendo esa sonrisa – y es tú desastre. Limpia.

Ash trago saliva, hasta sintió que algunos de sus Pokemons más valientes o rudos se escondían levemente detrás de él.

Si, es mejor no enfadar a una enfermera, está o cualquiera.


- Lo siento por lo que viste está mañana – la enfermera tenía una mirada avergonzada y su rostro tenía un leve sonrojo de vergüenza.

- No te preocupes. – dijo Ash, mientras comía en el comedor y la enfermera estaba delante de él – No quiero fastidiarla, pero ¿no deberías estar trabajando?

Ella suspiro – Estoy libre. Los Pokemon que tenía ya fueron liberados o están aún durmiendo y la mayoría de cosas que tenía pendientes ya lo terminé después de que mandases a volar a esos bandidos.

- Bueno… - aún no muy seguro de su respuesta, comenzó a comer y varias veces miraba a su lado viendo a sus amigos Pokemon comiendo, haciendo reír un poco a la enfermera.

"A diferencia de esa líder, él es mejor entrenador…" puso una sonrisa casi maternal al ver a ese entrenador aún comiendo, ya que rara vez veía esa relación de entrenador y Pokemon. No era que habían solamente entrenadores malos o abusadores, sino que la relación que tenía Ash hacia sus Pokemon no solo eran compañeros de viaje…eran familia.

- ¡Chansey, chan chan chansey! – se pudo escuchar los gritos del Pokemon de la enfermera, aparentemente regañando a Misty por algo.

- No sabía que los Chansey tenían ese carácter. – Ash estaba confundido, ya que casi nunca vio a un Pokemon de alguna enfermera con ese tipo de carácter, con alguna que otra excepción a esa regla.

- No es que mi Chansey sea malvada con una mascara de sonrisas y abrazos, solamente tiene carácter cómo yo.

Los Pokemon de Ash y el mismo Ash se rieron ante las palabras de la enfermera, para que después ella les siguiese las risas.


Ash salió de la enfermería, caminando para llegar al bosque verde y en este momento sin su compañera del primer viaje.

Además de reencontrarse con su primer Pokemon tipo insecto que atrapo, y…de su segundo encuentro con ese trio.

Antes de que pudiese continuar con su plan durante este viaje, fue interrumpido por un grito familiar - ¡Espera! – Ash se volteó, viendo la moto de la oficial acercándose a él.

Después de detenerse, la oficial se bajo y su fiel compañero Arcanine aún estaba en la moto, aunque este tenía la mirada baja cómo si observase algo.

- Buenos días, oficial – le dio una leve referencia a la oficial y ella se la devolvió con una sonrisa, aunque se notaba un tanto forzada.

- Solo quería agradecerte por lo que has hecho en el Cetro Pokemon – Ash asintió ante el alago. Ella giro su cabeza después de darle una sonrisa, para ver el gimnasio Pokemon, con una fuente en la entrada, unos escalones de piedra cómo la única forma de entrar y el edificio en si era naranja con piedras grises adornando los bordes del edificio, aunque lo más raro eran los guardias que custodiaban la entrada, que eran mastodontes cómo si custodiaban un banco o alguien de gran status - ¿Te vas a enfrentarte a este gimnasio? – su voz era bastante dudosa, ya que había visto a entrenadores, desde novatos cómo Ash hasta inclusive más experimentados-aunque no sabía cuántas medallas tenían encima-, y eso le preocupaba hacia este entrenador.

"Hasta los oficiales le tienen hincado el ojo" giro su cabeza, mirando el gimnasio. Sabía que su rival, en el futuro, iba a salir perdiendo de manera muy extrema, siendo sacado a patadas del gimnasio junto con sus admiradoras y dentro de este estaban esos 3 del Team Rocket pero con Pokemon más poderosos de lo normal.

Pero ahora…

Miro a la oficial para darle una mirada algo sería - En realidad no. Primero iré a la Ciudad Plateada y después de ahí seguiré mi camino y – volvió a mirar el gimnasio – enfrentarme a ellos cómo mi último gimnasio – la oficial asintió ante las palabras, viéndose un poco más relajada que antes – Si es esa la preocupación, así que, gracias. – se volteó para irse, pero fue detenida por la oficial al tocarle el hombro.

- La verdad quería que me hicieses un favor – Ash miro a la oficial, pero se veía un poco tensa, apretando la mandíbula mientras veía el gimnasio.

- ¿Cuál? – pregunto Ash y vio que la oficial caminaba nuevamente a su moto, mientras acariciaba a su compañero y le decía algunas palabras. Para después, y su gran sorpresa, llevaba un huevo Pokemon encima para volver con Ash.

- ….¿Esto? – pregunto Ash muy confundido.

Ella volvió a mirar el gimnasio – Por ley, nosotros los oficiales debemos entregar los Pokemon heridos encontrados o los huevos de nuestros Pokemon al Centro Pokemon. – Ash asintió entendiendo, aunque no sabía por que este regalo – Pero de repente…hay que entregarle al líder todo lo que normalmente se entregaría al Centro Pokemon…me pone nerviosa y quizás sean mis nervios, pero… – ella extendió sus brazos para entregarle el huevo – Quiero que lo tengas.

Ash miro al huevo, que lo agarro con una mirada sería. Aunque jamás escucho algo con respecto a eso de entregarle cosas al Centro Pokemon-o en este caso, al Gimnasio-, no podía dudar las palabras de la oficial. Si él, cuando se enfrento al gimnasio, estaban esos 3 payasos con Pokemon más poderosos de lo usual, no quería imaginarse quien estaría allí en esos momentos ¿quizás un pez gordo del TeamRocket o directamente el líder?

Ash agitó su cabeza para quitarse esos pensamientos por el momento y miro a la oficial – Lo cuidare. – La oficial le dio una leve sonrisa ante las palabras serías de Ash.

- Espero ¡O mi Arcanine te freira! – ella corrió hacia la moto.

Mientras Ash miraba a la oficial montándose en la moto, vio a la madre viendo a Ash, que ella le dio un leve asentimiento y Ash se lo devolvía.

Cuando los dos se fueron, Ash miro a sus dos pequeños amigos – Aparentemente tenemos a un nuevo miembro.

- ¡Pichu!

- Ev.

Ash sonrió ante sus amigos, que estaban felices, aunque curiosos que contenía en ese huevo. Claro, podían imaginar que había un Growlithe, pero también podía haber otro Pokemon dentro.

Solo el tiempo lo dirá.

- ¡Nos vamos!

Los dos gritaron de afirmación y continuó su caminata hacia el Bosque Verde.


Continúo caminando hacia la entrada al bosque y antes de que pudiese poner el primer pie dentro y buscar a su querido amigo, pudo ver que Pichu se giraba hacia atrás y se estaba conteniéndose para no reírse.

Antes de que pudiese preguntar, pudo sentir una mano en su hombro y se giró, para ver a quien tenía detrás de él y casi se le escapo una risa.

Misty estaba normal, no había nada anormal en ella, pero su cabello era otra cosa. Su cabello estaba acomodado y tenía un gorro apretado en su cabello de color rosado y con unos patitos muy tiernos. Además de que se frente decía "Burra" con un marcador de color negro.

- ¿De qué se ríen? – pregunto enfadada, cruzándose de brazos acerca de esta grandísima humillación.

- Nada. – Ash intentó quitarle todo el asunto encima antes de que Misty gritase cómo loca y trajese a alguien.

Misty suspiro y, ya superando su….trato de liberación, se quitó su gorro de cocina y se borro las palabras que tenía en la frente. Cuando levantó la mirada para ver donde estaba Ash, vio cómo se adentraba hacia el bosque.

Pero se olvidaba que este era un bosque de pesadilla.


- ¡Vámonos! – Misty estaba detrás de Ash, viendo por todas partes para buscar a los Pokemon tipo insecto que era tan popular en el Bosque Verde.

Y aunque para Ash era ciertamente gracioso ver a Misty, una chica valiente, terca y muy mandona a convertirse en una chica callada y tímida; pero ahora le estaba resultando bastante molesto teniendo sujetada detrás de su espalda y sintiendo su respiración al lado de su oreja.

- No sabía que tenías miedo de los Pokemon Bicho.

- ¡No les tengo miedo! – gritó enfadada Misty - ¡Es que simplemente – se detuvo abruptamente viendo que delante de Ash apareció el Pokemon más fuerte y terrorífico delante de los dos.

El temible.

El horrible.

El espantoso.

Caterpie.

Ash suspiro en sus adentros. Estaba contento de ver a su viejo amigo delante de él, pero el agarre de oso que le hacia Misty a su cuello le quitaba la paciencia.

Y también el aire.

- ¡Quítate o me dejaras inconsciente! – Misty se apartó abruptamente ante el grito cabreado de Ash. Quizás ante la soportaba.

Pero ahora, teniendo-o tuvo-compañeros con mayor o menor experiencia y más soportables y a su vez amigables que esta jovencita.

"No sé cómo yo la soporte al principió" pensó masajeando su cabeza ¿quizás era darle una competencia con Gary y sus "Novias" que le seguían por todas partes cómo si fuesen bichos siguiendo a un pedazo de miel con patas?

- ¡A-A-Ash, esa cosa viene! – se puso detrás de Ash, ya que Caterpie se acercaba lentamente a los dos con una aura amistosa.

Bueno, antes ese Pokemon estaba más lejos, pero estaba cerca y Misty no reaccionó tan violentamente cómo la primera vez.

Antes de que Misty le dijese cómo atrapar a un Pokemon, aún con el miedo en su cuerpo-y olvidándose lo qué paso ayer-, Ash lanzó la Pokebola y, después de tres movimientos, el Pokemon fue atrapado.

Misty pestañeo, mientras que Ash se acercaba a la Pokebola. Quizás este Pokemon no era conocido por su fuerza, pero ¿atrapado a la primera y sin mucho problema? – Sabes que tuviste mucha suerte¿! – se detuvo abruptamente, mientras que Ash abría la Pokebola y ese Pokemon estaba en su brazo cómo si nada.

Aún teniendo el huevo en brazos, era muy impresionante.

- ¡Saluda! – Ash se acercaba hacia Misty con Caterpie en su brazo izquierdo.

Pero a diferencia que pensaba Ash con respecto a su amiguito, este tenía una mirada levemente oscura.

Misty retrocedió un poco, hasta que algo la detuvo detrás de ella. Girando lentamente la cabeza, vio a un Beedrill, con un balde en una de sus garras con miel.

- ¿Bee?

Ahí se desato el infierno.

Misty gritó y salió corriendo cómo si el mismo Giratina lo estuviese persiguiéndola, haciendo reír a los cuatros de esa carrera y al Beedrill con un semblante triste.

Pero recordó que esa humana no estaba sola.

De forma rápida, voló hacia Ash, que se puso un poco nervioso sabiendo lo que paso la primera vez que cruzó por este bosque.

Pero a diferencia de la primera vez, que quiso capturar a otro Pokemon, este era más…¿inofensivo? Que esa vez. Además traía un balde llena de miel.

- ¿Bee? – pregunto nuevamente.

Ash miró a Caterpie, ya que era el único experto acerca de esta situación tan…¿bizarra? Su Pokemon asintió, diciéndole que no había peligro.

O por lo menos esperaba eso.

Haciendo que su Pokemon bicho estuviese en su hombro, Ash agarro un poco de miel y lo probó.

- ¡Está rico! – el sabor era gloriosamente natural, a diferencia que los que encontraba en restaurants o en comercios, pero siempre había algo in-natural para darle un cierto sabor único. Pero esta es la primera vez que probaba miel Pokemon natural y…era glorioso.

- ¡Drill! – se alegro el Pokemon, mientras Ash agarraba un poco más para darle a sus camaradas.

Y tuvieron la misma reacción, con la excepción de Caterpie, que posiblemente ya lo probo, pero ya sea en este reinicio o con su familia ya era otro cuento.

- ¡Beedrill, drill dri!

- ¿Quieres que te sigamos? – el Pokemon asintió, yéndose hacia un lado del trayecto que normalmente las personas no usan para entrar y salir rápido del bosque.

Miro a sus compañeros y los tres asintieron. Aunque Ash no quería seguir a ese Pokemon por ese incidente, pero también estaba curioso de esto ¿un Beedrill con un balde de miel? Si fuese junto con un entrenador lo entendería, pero estaba solo y probablemente uno salvaje.

Así que sin más, lo siguió.


Misty estaba respirando fuertemente al llegar a la misma entrada que estaban los dos antes de entrar al bosque maldito.

Miro por su espalda para ver si Ash lo seguía, pero no estaba ni junto a ella ni cerca "¿Se…Se quedó dentro?...¡¿CON ESE POKEMON TAN TERRORIFICO?!" Misty estaba preocupada, ya que dejar a un niño novato, solo, en un bosque que podría morir de envenamiento no era una buena señal.

Más para una líder de gimnasio.

Misty estaba caminando de un lado a otro preocupada, hasta que se le ocurrió una idea.

"Si rescato a Ash, el me agradecerá y me pedirá que yo le siga ¡UN PLAN EXCELENTE!" se imaginaba a Ash, estando de rodillas junto con su Pichu pidiéndole disculpas, Misty encima de un montón de Pokemon Bicho con una bandera del símbolo de la victoria y ese Caterpie llorando detrás de un árbol.

Era un plan perfecto.

Ella sacó su Pokebola y corrió nuevamente al bosque "¡Voy a rescatarte, novato!"

Además ¿Qué podría salir mal en su plan perfecto?


Ash estaba siguiendo al Pokemon, mientras que este estaba levemente danzando y cantando una cancioncita de victoria.

Los tres se miraban entre sí muy confundidos, junto con el huevo enredado con el hilo de su Caterpie para mayor protección.

- ¡Bee bee! – llamó y, para su sorpresa era una llanura tan abierta que si no fuese por el bosque de los alrededores uno pensaría que había salido.

Pero su mayor sorpresa era que había varios Beedrills con cubos en sus pinzas yendo a algo que jamás esperaba ver en su vida.

Al frente del trio, en medió de este campo abierto, estaba un Beedrill gigante, igualando o hasta inclusive superando a un Gyrados, además de poseer una corona; corona de madera pero al fin y al cabo una corona.

Este Pokemon gigante se volteó para ver a los invitados y ella inclino levemente su cabeza cómo una especie de saludo – Bienvenidos - se escucho una voz y los tres miraban a los lados esperando a una persona.

Pero no lo siguiente.

- El que habló soy yo –los tres miraron al Pokemon gigante sin creérselo. No estaba hablando cómo un Pokemon Psíquico o legendario, estaba hablando cómo si fuese una persona normal.

Pero para estar seguros.

- ¿Hablaste? – preguntó Ash, y el Pokemon asintió.

- Así es. Soy la reina de este lugar – los tres se miraron entre sí, ya que la voz era masculina, pero no iban a discutir, sobretodo teniendo a un ejercito de Beedriils delante suyo – Acérquense – asintiendo, Ash se acercó hacia la GRAN reina, pero pudo notarse cómo unos Beedrills se ponían en guardia, sabiendo que eran una especie de guardia real o algo similar.

Ash se sentó delante de la reina, mientras que el mismo Beedriil que los trajo traía un balde lleno de miel.

Si no fuese que esta en medio de un montón de Pokemon, pareciera que estaban teniendo un almuerzo cotidiano, siendo él el invitado.

- Entonces…¿Cómo hablas? – preguntó respetuosamente, intentando entender cómo un Pokemon pudiese hablar si no fuese por telequinesis. Claro, estaba Meowth del Team Rocket y ese Pokemon que lo llamó el "Elegido", pero uno estudió mucho y el otro era pura suerte.

Ella movió una de sus aguijones y toco algo lo que se parecía una especie de radio, que estaba amarrado en su brazo. Lo toco y habló – Bee drill drill be be – su voz, sin la ayuda de ese objeto, sonaba femeninamente insectoide, mostrando que de verdad era una reina y no una tomadera de pelo. Lo tocó nuevamente y miro a Ash – Así hablare.

"¿Es un tarductor?" pensó Ash impresionado. Jamás vio a un traductor en funcionamiento, y los que servía siempre habían fallas o simplemente se abandonaba la idea y se iban a otro. Recordó una ocasión con Oak que le habló uno de esos y lo que hizo fue chamuscar a medio mundo. Incluido él. - ¿Dónde lo conseguiste?

- En la playa…playa…pradera…aquí – señalo hacia el bosque.

"Bueno, perfecto no es" intento no reírse para no enfurecer a la reina, pero Pichu tenía otros planes en mente y comenzó a reírse.

Para después seguir la reina – A veces no detectó palabras. Problemas – Ash asintió ante la extraña pero coherente explicación.

Pero aún quedaba una duda "¿Quién lo creo?" – Su majestad ¿podría sacar a mis amigos para que vean y disfruten está miel?

- ¡Por supuesto! – la voz, aunque masculina, emocionada ante más visitantes que comerían de su miel.

As agarró sus Pokebolas y las lanzó al cielo, dejando salir y ver alrededor suyo, mientras que Ash los llamaba para que comiesen la miel.

Y hablando de eso.

- ¿Todo esto?

- ¡Relaciones, mercados, competición! – los ojos de la reina se iluminaron en fuego - ¡Mostrarles a los humanos que miel mejor y ellos mejor! – Ash se impresiono ante tal demostración de alegría y competitividad.

- Quizás yo te pueda ayudar.

- ¡Verdad! – Ash asintió y sonrió ante esta situación.

- Si, conozco a alguien que te pueda darte una mano.


Después de estar en mucho tiempo en discusión, y llamando al profesor Oak para decirle la situación, la reina confiara ante las palabras de Ash y que podría confiar a este humano llamado Oak.

¿Por qué solo él? Según su explicación, todos los humanos que veía a uno de sus hijos o compañeros siempre huían o luchaban para atraparlos.

En cierta manera, Ash no podía culparlos. Ver a un Pokemon de última evolución en frente de las narices era parecido cómo poner el plato más delicioso del planeta.

En esos momentos, Ash y el Beedrill estaban un poco alejados del grupo y de la reina, ya que Ash estaba apunto de salir, no antes de tener varios frascos de esta miel deliciosa miel.

- Bueno, creo que esto es un adiós. – comentó Ash al guía, que este tenía una expresión algo triste, pero se recuperó rápido.

-Bee Bee drill.

Ash se rio un poco ante su nuevo amigo. Lastima que él no lo pueda acompañar por su trabajo con la reina, pero no se iba a quejarse.

Y no tenía nada que ver por la Beedrill gigante.

Antes de que pudiese despedirse, una explosión llamó la atención de los 4,y vieron que donde estaba los Beedrills y la reina estaban encerrados en una gran jaula.

Ante eso, algunos atacaban para liberarse, pero fueron ineficaces por las barras de metal electrificadas y que a reina los detuvo antes de que más de sus hijos fuesen heridos.

- ¿Quién hizo esto? – preguntó Ash.

Y cómo si fuese el destino sacándole la lengua, varias figuras estaban encima de la jaula. Los dos humanos estaban vestidos como abejas mientras que el Meowth estaba disfrazado de un recolector de miel.

- Prepárense para los problemas. – dijo la mujer con una pose intimidante.

- Que estamos aquí para picarles. – dijo el hombre moviendo su trasero de abeja imitando una picadura.

- Para proteger al mundo de la devastación.

- Para unir a las abejas dentro de nuestra colmena.

- Para denunciar los males de la verdad y el amor.

- Para extender nuestro miel hasta las estrellas.

- ¡Jessie!

- ¡James Pica Pica!

- ¡El Equipo Rocket viajando a la velocidad de la luz!

- ¡Ríndanse ahora o para ser picados!

- ¡Meowth! ¡Así es!

-¡El equipo Rocket! – Ash estaba sorprendido, al capturar a su Caterpie pensaba que se habían olvidado de él o, por un milagro de Arceus, la policía los hubiesen capturado.

Pero ahora estaba delante de él con todos esos Pokemon en ese jaula electrificada.

- Si mocoso y gracias por traernos hacia estos Pokemon, ahora danos a tu Pichu y a ese Eevee y no nos volverán a vernos….quizás – dijo Jessie con una sonrisa malévola.

Ash apretaba sus dientes de ira, hasta que su amigo salió disparado hacia ellos y, por un ataque sorpresa, un Pokemon que salto del dirigible con forma de Meowth y golpeándole con su cola. Era el Ekans de Jessie. Aunque el Beedrill se recuperó rápido, lo remato un Koffing golpeándole y choco en el suelo.

- Ja ¡acaso ese insecto es el guardián de este bichote! – se burlo James.

Pero para la sorpresa de los tres, Koffing fue envuelto por hilo y fue incapacitado al suelo como un títere al cortarle los cables.

- ¡Se olvidaron de nosotros! – grito Ash, con su Caterpie al frente de él con una mirada de enfadado.

- ¿Qué demo/Ekans ¡muérdelo! – ordenó Jessie mientras que James se quedaba en shock y se quitaba el traje de abeja.

Ash sonrió, esto era lo mismo como… ¿antes? Aunque los Beedrills capturados por una jaula electrificada era algo nuevo.

- ¡Atrápalo con hilo y lánzalo hacia el Koffing! – su Caterpie lanzó su hilo rápido y lo envolvió, y con la fuerza que tenía al lanzarse, lo utilizo como catapulta para devolverlo al Koffing, que fue lanzado a la los tres, que se agacharon para esquivarlo.

Y gracias a ello, Ash pudo ver que detrás de ellos había una máquina que posiblemente alimentaba a la jaula. Cuando esos dos Pokemon chocaron contra la máquina dejó de funcionar, haciendo que la jaula ya no fuese electrificada.

Y la reina sabía eso.

Con su fuerza, destrozó la jaula, lanzando a los que estaban encima hacia el dirigible.

- Ustedes. – su aguijón derecho comenzó a brillar – Vuelvan. – lanzó su aguijón hacia el dirigible, golpeándolo y lanzándolos hacia el cielo - ¡Pronto, por favor!

- ¡El equipo Rocket fue picado esta vez! – una pequeña estrella se iluminó.

Por lo menos hoy no iban a molestarlos más.


- Me alegro que estén todos de una pieza y… – Ash estaba ayudando a los Beedrills, levantándolos del suelo y revisando que no tuviesen algo grave.

- Gracias, Ash Ketchum. – agradeció la reina, y moviendo sus dos pinzas, se quito el traductor y le ofreció como un regalo.

Ash pestañeaba, pero acepto con gusto. Quizás no podía utilizarlo mucho por el ¿dudoso trabajo de traducción? pero quizás pueda encontrar a alguien para… ¿actualizarlo?

Antes de que pudiese agradecer, un grito de una niña hizo que Ash se voltearse para ver a Misty corriendo como diablo en pena, bastante pálida y su cabello hecho un desastre.

- ¡POR FIN TE ENCONTRÉ, LARGEMONOS DE AQUÍ Y… - al principió no notó a los Beedrills, hasta que uno de ellos se acercó y le ofreció un poco de miel gracias al balde que tenía.

- ¿Bee? – le ofreció un poco.

Misty se quedó en shock, para girar lentamente la cabeza para ver a Ash y ver el infierno en la tierra.

Un montón de Beedrills mirándola fijamente.

Y un gigante Beedrill mirándola.

Misty comenzó a reírse un poco, para después reírse cómo una loca para después desmayarse.

El Beedrill que le ofreció miel decayó un poco y el guía se acerco y le golpeó un poco su espalda para darle ánimo.

- Bueno. – Ash, con un suspiro, agarró a Misty y poniéndola en su hombro, mientras que el guía agarraba el huevo por tener las manos ocupadas – Nos vemos ¡Suerte! – se despidió, mientras que todos los Beedrills se despedían de Ash, viendo cómo su héroe se iba.


- Ah, carajo – gruño de dolor James, masajeándose la cabeza para mitigar el dolor.

- Esto no estaba en el guion – gruño Moewth, masajeándose la espalda.

Mientras que los dos ladrones guardaban sus Pokemon, Jessie gruño muestras veía a un Weedle, sabiendo que era la primera evolución de esos malditos insectos, ella golpeó de una patada al pobre insecto.

Y todos se lamentaron.

Cuando este Pokemon comenzó a llorar, se escucharon mucho zumbidos y de los árboles aparecieron un montón de Beedrills.

Y bastante enfadados.

Los tres comenzaron a correr y a la vez gritaron – El equipo Rocket fue picado otra vez.

-¡Y esto estaba en el guion!

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