Recomiendo leer con esta canción:

Sí no les aparece el link la canción se llama "Inochi No Kioku" de Nikaido Kazumi y está con susb en español

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El gris, el reencuentro y el amor

Rusia, 2007

Los pasados años habían sido complicados para Yakov, terminó por divorciarse; al final su carácter explosivo y el de Lilia no lograron llevarse bien, su temporada como patinador había terminado, al principio eso lo deprimió mucho, tanto que por largo, largo tiempo dejó de ver a Yuuri, su juventud se había ido como espuma en el mar, su matrimonio y muchas metas que no logró cumplir, además su rodilla dolía con cada nevada.

A veces pensaba que tal vez sí le hubiera confesado a Lilia sobre Yuuri, pudiese ser que ese secreto los uniera más como matrimonio. Tampoco habían logrado tener hijos, así que cuando terminaron sólo quedaron cajas con sus cosas y maletas llenas de ropa. Es curioso como todo lo construido al final puede caber en pequeños contenedores apilados. En medio de su mudanza encontró en una pequeña caja aquella perla rosa que su amigo Yuuri le había regalado en su niñez, la había creído perdida hace tiempo, pero al final recuperó esa pequeña parte de su niñez.

No tenía ya otros planes que hacer, le quedaba sólo la casa cerca del mar que sus padres le habían dejado antes de morir y algunos bienes que consiguió de sus ganancias como patinador. Después de su fractura recurrió a muchos médicos con la esperanza de poder sanar, cosa que terminó por ser no más que una ilusión, más por necesidad que por gusto coreógrafo varias rutinas para su esposa y la compañía con la que trabajaba, pero en el fondo no le satisfacía. Lo dejó cuando eso le causó problemas más graves con Lilia.

Rendido de su vida huyó al mar una vez más, no creía poder ver de nuevo a Yuuri, él le había fallado como amigo, lo abandonó sin más. Nunca se despidió de él, un día en medio de todo el estrés, la ansiedad y la depresión se encerró en su casa, no contestó llamadas, cosa curiosa pues de niño siempre deseo un teléfono para hablar con sus amigos sin tener que cruzar toda el área a pie; tampoco respondía las cartas, no abría la puerta a nadie. Sólo salía cuando la comida se había terminado o podrido por no comerla; pero eso tarde que temprano había terminado con sus ahorros, era momento de terminar con todo o avanzar y continuar con su vida.

La playa había cambiado, lo que en su infancia había sido un pequeño puerto pesquero ahora era más un lugar desolado, las bajas ventas terminaron por arruinar el lugar.

Quedaban algunos botes maltrechos amarrados a postes de madera, el malecón estaba deshecho con huecos por todos lados. Tal vez fue por el humor de Yakov, pero juraba que el lugar había tomado un lúgubre tono gris. La arena se veía mucho más pálida que antes, las aguas grises, incluso las aves se habían ido.

Se acercó a las rocas que usaba de joven para ocultar sus charlas con Yuuri, ahora se veían mucho más bajas de lo que él recordaba, con el dolor de su pierna y máximo esfuerzo de acercó a la orilla, estuvo así algunos minutos.

"Supongo que es imposible que el aparezca" – Pensó

Con mucho más esfuerzo se levantó, dio media vuelta dirigiéndose a su casa, cuando escuchó una voz que no conocía viniendo del mar.

¡Yakov! ¡Espera! ¡Soy yo! – se escuchaba desde el mar.

Incrédulo, volteó y pudo contemplar de nuevo a su amigo, ya no era ni de cerca aquel niño que lo salvó cuando cayó de su bote, ante él estaba un joven, su cabello estaba algo largo, las escamas de su cara se marcaron más de color azul. Su cuerpo estaba crecido, pasó de ser un pequeño con una pancita a un muchacho bien torneado.

¡Yuuri! – cómo pudo avanzó lo más cerca del agua que podía

¡Yakov! ¡Volviste! – el rostro de Yuuri comenzó a llenarse de lágrimas – Yo creí que algo te había pasado… Y por eso no volvías. Mírate… Ya eres todo un abuelo…

¡Cállate! – dijo mientras reír y lloraba, su amigo no lo había olvidado, ni siquiera parecía enojado por no haberlo visto en tanto tiempo.

Del cuello de Yuuri aún colgaba la medalla que le había regalado hace muchos años su amigo humano, pero su amarre ya no era un listón, pasados los años terminó por romperse y Yuuri lo cambió por un trozo de cuerda. Apenas y se lograba ver la inscripción, pero para el tritón era su más grande tesoro.

Hablaron por horas, al haber crecido las reglas de tiempo para Yuuri ya habían expirado, era libre de ir y venir a su antojo. Había pasado algunas temporadas con su amigo Pichit en corea, este se casó con el tritón Seung Gil, su otro amigo Yurio estaba en una "relación libre" con el chico llamado Otabek todos habían formado sus vidas.

Yakov se enteró además que la hermana de Yuuri murió hace unos años, después de que su pareja muriera en una "gran guerra" su hermana no vivió mucho más después de volver al mar. Yuuri estuvo triste por eso, pero al final comprendió que era muy difícil para ella seguir sin la mitad de su alma.

Por su parte Yuuri comprendió porqué su amigo dejó de ir a visitarlo, cómo su salud se fue en pique y con ellos sus relaciones e incluso su matrimonio.

Supongo que ya llegué al tope de mi vida Yuuri… - dijo el viejo cabizbajo

No lo creo, pienso que aún hay más cosas que puedes hacer –dijo haciendo un ademan con los brazos. – Tal vez sólo debas empezar algo nuevo… Eres bueno para patinar, tal vez eso sea lo que necesites.

Ja, no lo creo. Mi rodilla apenas y me da para caminar bien, patinar ya está más allá de mis capacidades… -dijo tocando su rodilla

Pero que tal sí en vez de patinar tú, ayudas a otros a hacerlo… Estoy seguro de que serías un buen maestro, eres confiable, responsable y te gusta mandar –dijo aguantando la risa

Jajajaja, eso se oye cómo ser un entrenador más que un maestro… Ahora que lo dices no estaría mal, ya me lo han propuesto…

Deberías hacerlo Yakov, tal vez tus años de patinar se fueron como la arena al mar, pero puede que haya por ahí gente que te necesite, gente que tenga esos mismos sueños que tú tuviste, yo sé que serías un excelente entrenador, aunque no estoy muy seguro de lo que eso sea.

No sé sí tomar eso cómo palabras de aliento o no, pero sabes… verte me ha dado mucha felicidad, últimamente sentía como si un enorme vacío se apoderara de mi cuerpo… He tenido tiempos difíciles, también quiero disculparme por no haberte visto en todo este tiempo… - agachó la cabeza apenado.

Por eso no te preocupes, para mí lo importante es que estés bien, lo demás ya no importa.

Gracias, me da gusto que sigas teniendo eso –señalo la medalla que colgaba del cuello del otro –Yo también tengo lo que me diste –le mostró la pequeña perla rosa. – Por cierto ¿Ya encontraste a la persona que buscabas?

No… creo que tal vez esa persona no existe o incluso que no haya nacido aún… - no me he rendido, sólo creo que veo la magnitud de la situación mucho mejor que antes… - decía mientras dibujaba círculos sobre el agua.

Pues mientras me quede vida prometo volverte a ayudar… quien sabe podríamos tener suerte un día de estos…

Un mes pasó y Yakov un poco mejor de su estado anímico se aventuró a vender parte de sus propiedades, para poder invertir en lo que a su vista era "la última obra de su existencia" se volvería el entrenador de los siguientes representantes de su país. Pasaría sus últimos años ayudando a explotar las cualidades de las jóvenes promesas que encontrara.

También volvió a su hábito infantil de visitar el mar todos los días, cuando un nuevo alumno llegaba a su cuidado lo llevaba al mar, para que Yuuri lo pudiera ver, pero ni así encontraban a la persona especial de Yuuri.

Diez años más pasaron, Yakov aún con lo mal de salud que se encontraba seguía tanto al cuidado de sus alumnos como de Yuuri, quien por fin logró verse como un adulto, no uno muy grande, sí acaso se notaría de unos 23 años, por su lado Yakov ya era un anciano en toda la expresión de la palabra, canas, dolencias, enojos hasta porque el viento pasaba. Esto les causaba mucha gracia a sus alumnos; Mila, Georgi, Yuri y Víctor. Todos a excepción del ultimo habían sido obligados a ir a ver el mar con su entrenador, entre los patinadores ya era una tradición, muchos lo consideraban como la manera de Yakov de darles la bienvenida al equipo, así que no preguntaban más.

Víctor se negaba a ir puesto que sabía que esa playa en particular no tenía ningún encanto más gaviotas muertas de hambre o algas, así que ni todos los gritos de Yakov habían logrado llevarlo al mar.

Ése último día Yakov le llevó a Yuuri un regalo, se trataba de una pulsera con la escritura de "1957" el ruso le contó todas sus quejas de sus alumnos, no era cosa nueva, el joven tritón llevaba ya varios años escuchando sus quejas sobre sí sus alumnos eran unos rebeldes, si no hacían caso, sobretodo se quejaba de uno llamado Víctor, al que por varias causas no había visto nunca. Yuuri lo escuchaba siempre con total atención, puede que su amigo no notara lo mismo que él, pero poco a poco la luz de la vida de Yakov estaba extinguiéndose.

Esa tarde se despidieron, Yuuri casi saltó del agua para abrazar a su amigo, le dijo mil veces lo feliz que estaba por su regalo, que lo quería mucho y que nunca se arrepentiría de haberlo salvado ese día hace 60 años.

Esa noche Yakov Feltsman murió mientras dormía en su casa.

Hace ya un par de meses desde que Yakov había muerto, como legado dejó uno de los mejores centros de entrenamiento de toda Rusia, cientos de medallistas le agradecían todo su trabajo como entrenador, no era de dudar que sus alumnos quedaron muy afectados con la partida de su entrenador, para mucho de ellos era casi un padre.

Como herencia había dejado todas sus pertenencias para sus alumnos, algunas cosas quedaron para Georgi, otras más para Mila, Yurio tomo algunas fotografías y Víctor se quedó con el pequeño collar que atesoraba su profesor, aquel con una perla rosada. Lo único que no lograron encontrar fue la primera medalla que ganó en el 60, supusieron que su ex esposa la tendría en algún lugar guardado.

Una mañana Víctor en medio de su tristeza decidió cumplir por fin la petición que tanto le había dado el anciano, ir a esa fea playa. Parte de él se arrepentía de no haber ido con su entrenador cuando se lo pidió, pero eso era cosa que ya no importaba.

Llamó a su mascota, maccachin para subir a su auto, llegaron a la playa. Apenas piso la arena logró vislumbrar algo que era inconcebible para él.

Un pequeño tritón estaba sentado en unas rocas llorando. Maccachin corrió hacía el extraño ser ladrando seguido por su dueño.

Al estar cerca Yuuri lo notó, ahí estaba por fin, después de tanto tiempo de esperarlo. La persona más especial para él.

Eso que traes ahí… -señaló el collar que Víctor traía puesto.

Ah… Esto… fue un regalo de mi entrenador…- contestó por inercia- Espera, que es eso – tomó sin permiso alguno la medalla que colgaba del cuello de Yuuri, la limpio un poco con su mano y pudo leer "1960".

Oh vaya, supongo que tú debes ser Víctor, mucho gusto. Me llamo Katsuki Yuuri. – dijo el joven tritón con la cara sonrosada.

FIN

Pues bueno, éste no es mi primer FF pero sí es el primero que termino y he de decir que no sabía que se lloraba tanto escribiendo un final, literal llevo horas derramado lágrimas.

Les dejé un final abierto (¿?) porque pues es obvio que muchos ya saben cómo va a terminar esto.

Espero que les haya gustado de verdad gracias por las personas que me comentaban. Y para aquellos que lo leyeron con recelo por que era Yakov x Yuuri

Gracias por sus reviews, kudos, votos y follows.

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