Capítulo 4: Es tan difícil.
Nota: Pues aquí traigo el capítulo cuatro, algo corto, pero no quería demorarme más de una semana para actualizar así que pues listo, aquí está xD.
Estoy en semana de exámenes, ¿Me desean éxito? Por favor :P, bueno no :(, sin más que decir, me voy, adiós.
PD: Gracias a los que han dejado review :3 jejeje :P.
POV SAM.
-Permíteme conocerte, intentemos ser amigas, ¿Qué te parece? –le propongo.
La chica me mira por algunos segundos pero no responde.
Y ahora me pongo a pensar en cuál será su respuesta, pero sinceramente estoy incluso rezando para que me dé un "Sí". Sentía una enorme desesperación, esta niña seguía callada y yo ya no aguantaba más.
-Sí, intentémoslo, permíteme conocerte –responde con una sonrisa. Sentí un enorme alivio al recibir su respuesta, tal vez alguien escuchó mis rezos desesperados y para callarlos me concedió el "Sí" como respuesta. La miré sorprendida y le solté las manos, fue incomodo hacer eso.
-Bien, entonces ojalá salgamos pronto –le dije.-Ahora debo irme, ya casi comienza mi primer clase y no me la quiero perder –seguía diciéndole para ponerme de pie. Cogí mi mochila sobre mi hombro y mi café en la mano izquierda, y después le extendí mi mano derecha para ayudar a la pelirroja a ponerse de pie. Ella aceptó de inmediato y le ayudé, no se sentía pesada, así que no fue difícil hacerlo.
-Gracias –responde en un tono amable mostrando una sonrisa que de inmediato quita. Tal vez sólo lo hizo por cortesía.
-Espero que ya te sientas mucho mejor –comenté y bebí un poco de mi café. Ya estaba un poco tibio.
-Gracias a ti lo estoy –respondió en un tono tímido.-Y ya que mencionaste lo de intentar ser amigas pues comencemos de una manera adecuada –me propone entusiasta.
-¿Cómo que de manera adecuada? –pregunté confundida.
-Soy Cat Valentine –me dice extendiendo su mano para estrecharla. La miro con una sonrisa y ella quiere, incluso lo desea que yo siga con el juego de "Comenzar de manera adecuada" así que lo hago, estiro mi mano y la estrecho.
-Yo soy, Samantha Puckett, pero tendrás el privilegio de llamarme "Sam" –le digo en un tono divertido y ella ríe ante lo que dije del "Privilegio".
-Que afortunada soy, entonces –me dice siguiéndome el juego. Y aunque el juego comenzaba a gustarme no podía seguir ahí, no me permitiría faltar a una clase.
-Tengo que irme, Cat, te veo después –le dije. Ella sólo asintió y yo le dediqué una última sonrisa y caminé rumbo a la universidad, la cual quedaba cruzando la calle.
Ni siquiera tenía reloj para saber la hora, pero presentía que no podía llegar tan tarde al salón, no creo que se me haya pasado tan rápido el tiempo estando con Cat.
Por fin llegué al salón y ahí estaba Adam sentado en su banco escribiendo sobre una libreta, o tal vez sólo hacía garabatos.
-Ya estoy aquí –le dije alterada. Me escuchaba agitada, pues caminé lo más rápido que pude para llegar a tiempo.
-Eso veo –respondió Adam. Me senté en el banco que esta detrás de él y el se giró hacia mí para verme.
-¿Por qué tardaste?, creo que tienes suerte de que el profesor aún no haya llegado –me dijo. Él observó la pantalla de su celular.-El reloj marca las 8:15, ¿Dónde estabas? –preguntó curioso.
-Sólo estaba por ahí, haciendo algunas cosas –le respondí. Mi tono ya no sonó tan agitado, creo que ya me había calmado. Era obvio que no le diría a Adam que estaba con Cat, y tenía verdaderas razones, una de ellas era que no podía decirle que la vi lastimándose, es su amiga y se preocuparía, y creo que aún es muy temprano para preocupaciones y en segundo creo que es mejor que el vea con sus ojos que Cat y yo comenzaremos a conocernos y ser amigas, tal vez le agradará la idea.
-Estuviste fuera por más de quince minutos, tienes suerte de que el profesor aún no llegue –dijo. Después vio que en mi mano aún sujetaba mi café.
-¿Tardaste quince minutos para comprar un café? –preguntó sorprendido.
-Pues algo así, es que recién abrían y tenía que esperar a que estuviera listo –me protegí.
-Dudo que hayan tardado quince minutos –contradijo. Tomó mi vaso de café y bebió de él.-Está rico, pero tibio –dijo y después me lo devolvió.
Por fin el maestro llegó al salón, me sentí aliviada, ya que Adam no seguiría cuestionándome por el resto de las clases, al menos de aquí hasta que llegara la hora del almuerzo.
[Seattle]
POV CARLY.
Aún no estoy segura si olvidar a Sam sea bueno, me lo he propuesto ya un sinfín de veces que no lo he logrado, es tan difícil acostumbrarme a una vida sin ella, me ha costado trabajo prestar atención en las clases. Existe una enorme diferencia, me refiero a que la hay en el aspecto en que digo que quiero "olvidarla" pero no podré, porque la diferencia es que ella aún existe, en tal caso resultaría más sencillo olvidarla si estuviera muerta, lo cual no quiero. A veces siento que ya lo he superado por completo, pero es tan absurdo, en tan poco tiempo no podría superarlo, aún la amo demasiado. Lo que más me sorprende es que mi orgullo aún sigue aquí, han pasado ya varios días y yo aún le guardo rencor. Mi hermano me dice que por ahí debería empezar, por perdonarle, pero yo soy de las personas que acostumbra a cumplir las promesas, así que ¿Cómo contradecirme a mí misma? ¿Cómo no cumplir una promesa que yo misma me hice?, yo me prometí que jamás le perdonaría a Sam.
Por fin la clase terminó, y una vez más, como dije, no puse atención. Mi amiga Missy ha intentando hacer que me distraiga invitándome a fiestas, al cine, etc. Pero en todas sus invitaciones me he negado, no tengo ánimo de salir.
-Hey, ¿Carly? –me grita Missy interrumpiendo mis pensamientos. Yo aún seguía sentada en mi banco y ya el salón estaba casi vacío, pues aún seguíamos Missy y yo aquí.
-¿Qué pasó? –le respondí confundida. Creo que aún no recuperaba mis cinco sentidos, incluso olvidé que estábamos en el salón de clases.
-Pasa que de nuevo estás distraída –respondió Missy con enfado. Creo que Missy está enfadada con Sam, ella la culpa por lo que ahora a mí me está pasando, pero yo soy la que tiene la culpa, para empezar fui yo quien aceptó ser novia de Sam, me hice falsas ilusiones inventando una vida a futuro y en mi elevación no me di cuenta que tarde o temprano mi avión de los sueños sería derribado. Así que es cien por ciento seguro que Sam no tenía la culpa de nada.
-Lo siento –le contesté apenada.-Es sólo que, bueno, ya sabes… -
-De nuevo piensas en Sam –terminó la oración por mí. Yo sólo asentí. Missy acercó un banco sentando a lado de mí.-Escucha Carly, no te entiendo, amiga, primero dices que ya no quieres hablar de ella, que no quieres saber que le pasó, que ya no pensarás en ella, y de pronto cambias de opinión, un día dices que ya la has olvidado y al otro que aún no, un día dices que tu vida estás renovando y al otro ya estás vencida diciéndome "No puedo" –me dice Missy en un tono calmado. Suspira.-Creo que ya es hora de que ahora sí te decidas, no puedes seguir así, ponte a pensar, tal vez Sam ya encontró a alguien más… -soltó Missy sin detener sus palabras, es decir, lo soltó así como si no tuviera delicadeza esa palabra. Quedé congelada cuando dijo "Tal vez Sam ya encontró a alguien más" la piel se me puso chinita de tan sólo pensar en eso. Yo negué con la cabeza.
-Imposible –le dije en un tono molesto. Yo había contemplado otras opciones, yo podría asegurar que Sam se encontraba sufriendo por lo cobarde que había sido al no haber enfrentado a sus padres para defender lo nuestro, tuve muchas más teorías, pero menos esa de que tal vez ya se haya encontrado a alguien más, porque como dije, es absurdo, en tan poco tiempo no se puede olvidar a una persona o superar, yo podría asegurar que Sam está como yo, sufriendo, arrepintiéndose, y demás por no haber hecho nada al respecto. Y yo lo siento así porque así mismo estoy yo, la diferencia es que yo aún le guardo rencor, no lo he podido vencer, en cambio Sam, tal vez ella sólo busca la manera de regresar y pedirme perdón, el cual, insisto, no el daré, yo no le perdonaré, me lo prometí, y lo debo cumplir.-Ella no puede encontrar a alguien en tan poco tiempo –le dije a Missy calmando mi tono.
-Es hora de que abras los ojos, amiga, ella se fue, ella nunca te amó de verdad –soltó Missy en un tono molesto.-Es estúpido, es absurdo, si ella realmente te amara ya hubiera hecho hasta lo imposible por contactarte y explicarte el por qué de su partida, pero no lo ha hecho, ¿Y sabes por qué?, porque está mejor sin ti, porque no te quiere –dijo en un tono tan firme y duro que sus palabras me dolían más de lo que incluso Sam me había hecho.
-Ya no sigas Missy –la detuve.-Me duele –confesé. Missy me miró con ternura.
-Lo siento, pero ya no quiero verte así, amiga –me confesó.- tu vida era mucho mejor cuando no habías conocido a Sam.
Suspiré.
No podía darle la razón, mi vida no era mejor sin Sam, al contrario, era un vacío hasta que ella llegó y le dio un giro inesperado, pero es increíble, cambió mi mundo a uno de mil maravillas y también fue la causante de terminarlo, pues obvio, era su creación, ella decidía como manejar mi mundo.
-Tengo algo que proponerte, amiga –me dijo Missy volviendo a interrumpir mis pensamientos. Yo la miré confundida pero ella tenía una sonrisa maliciosa.
-¿Qué? –le pregunté
-Tú eres "Carly Shay" –Comenzó a decir. Pues guau, no sabía he Missy, gracias por recordármelo, eso era lo que quería decirle pero tampoco estaba con ánimos de ser sarcástica.-La chica que siempre cumple sus promesas –me dijo. Y creo que ya comenzaba a tener una idea de su propuesta. Alcé la ceja e indiqué que siguiera con mi lenguaje no verbal.-Y como yo soy tu mejor amiga, jamás me negarías una promesa a mí –soltó con una sonrisa en su rostro. Creo que mi teoría ya iba a ser confirmada si terminaba de escuchar lo que Missy quería proponerme.-Así que prométeme que te olvidarás de Sam, que harás hasta lo imposible para no pensar en ella, si eso incluye meterte a un deporte o a clases de algo para que tengas más distracciones –Propuso finalmente. Y mi teoría fue confirmada, y es verdad, jamás me negaría a cumplirle una promesa a Missy y menos cuando me miraba fijamente para intimidarme.
Agaché mi cabeza y ella me tomó de la barbilla e hizo que la viera nuevamente.
-Prométemelo, Carly –insistió.
-Te lo prometo –respondí totalmente vencida. Sentí que ya no tenía opción.
-Excelente, amiga, y sólo recuerda, probablemente Sam ya encontró a alguien, así que si para olvidarla tienes incluso que odiarla más de lo que ya la odias pues sólo recuerda eso que te dije –me dijo con una sonrisa de satisfacción.
Missy se salió con la suya.
POV SAM.
La hora del receso llegó más rápido de lo que creí. De inmediato me puse de pie colocándome frente a Adam.
-¿Vamos a la cafetería? –le pregunté mostrando una sonrisa. Tal vez era porque estaba emocionada o realmente tenía hambre.
-Creí que hoy no querrías ir –dijo Adam algo confundido. Me miraba de una manera extraña, creo que sí quedó sorprendido al proponerle ahora yo que fuéramos a dicho lugar.
-Es que ahora sí tengo hambre –le contesté.
-De acuerdo, vamos –me dijo-A parte así podré cuestionarle a Cat algunas cosas –finalizó. Y entonces recordé que este chico en efecto, está lleno de cuestiones.
Al llegar a la cafetería nos dirigimos a la misma mesa de la vez anterior. Nos pusimos a esperar algunos minutos hasta que por fin Cat apareció. Y su semblante ya era distinto a como la vi hace rato, ahora se miraba más relajada, y con un estado de ánimo feliz.
-Hola –saludó mostrando una enorme sonrisa la pelirroja. Pero al parecer el hola no fue general porque sólo se dirigió a verme a mí.
-Hola –le respondí de la misma manera, es decir, sonriendo. Me sentí emocionada al verla. Intenté disimularlo, pero fue inútil. Adam nos miró extrañado, creo que él comenzaba a sospechar que algo nos traíamos ella y yo.
-Hola –dijo Adam. Al fin. Seguía observándonos, pero la pelirroja no se daba cuenta de la mirada de Adam.-¿Me perdí de algo? –preguntó confundido el pobre chico.
-No –le respondí yo mirándolo.-No, de nada, tan sólo la novedad de que Cat y yo somos amigas –le dije finalmente. Adam abrió los ojos sorprendido.
-¿Amigas?, pero si apenas las presenté ayer y ni se hablaron mucho que digamos –dijo Adam sonando lo más obvio posible en cada palabra que dijo. Y era cierto, de hecho a mí también se me hace raro el decir que somos amigas, bueno, la verdad no lo somos, la pelirroja y yo decidimos intentar conocernos para lograr serlo.-Bueno, no amigas exactamente –le dije a Adam para corregir lo que había dicho.-Mejor dicho, nos conoceremos para intentar ser amigas –le solté por fin.
-Así es –intervino la pelirroja.
-¿Y Cómo fue que pasó que llegaron a dicho acuerdo? –cuestionó el castaño.
-No es una larga historia pero no es un buen momento para contarte –le respondió Cat. Y era cierto, ella se encontraba en su hora de trabajo y nosotros en nuestra hora de almuerzo la cual dura poco.
-Es cierto Adam, no es un buen momento, te contaré camino al salón, ahora a almorzar algo y dejemos que Cat siga haciendo su trabajo –propuse. La pelirroja asintió y Adam también.
-De acuerdo, pero tienes que contarme todo Puckett –dijo.
-Lo haré –le respondí.
-Bien, ¿Qué ordenarán? –cuestionó la pelirroja y sacó su libretita y una pluma para anotar lo que le dictáramos.
El resto del día en la escuela resultó algo relajado, no hubo tanta presión de parte de los maestros y pude contarle con calma a Adam lo que le había pasado a la pelirroja en la mañana, lo cual lo dejó preocupado y prometió que hablaría con ella ese mismo día para averiguar qué es lo que le pasa.
POV ADAM.
Después de lo que Sam me contó que hizo Cat durante esa mañana me dejó preocupado, a pesar de que sólo llevo un semestre conociendo a la pelirroja ya le tomé un enorme cariño, es mi única amiga a parte de Sam, ya que ahora a Sam también le considero como tal.
Como le había dicho a Sam, le prometí que hablaría con Cat así que ahora me dirijo a su casa, bueno, mejor dicho a casa de su Nona. Observé la hora en mi celular y aún faltaban algunos minutos para que ella llegara, ya que aún se encontraba trabajando, según esos eran mis cálculos.
Espere unos 15 minutos sentándome fuera de su puerta y por fin ésta llegó.
-Adam, ¿Qué haces aquí? –preguntó confundida. Me puse de pie de inmediato para quedar frente a ella.
-vine a hablar contigo, ya me contó Sam lo que hiciste ésta mañana –le respondí en un tono calmado y preocupado a la vez.
Ella bajó su rostro intentando ocultarlo pero le tomé de la barbilla y lo levanté.
-¿Ahora qué pasó? –le cuestioné en un tono suave.
Ella suspiró.
-Más problemas…
-¿Con tu padre? –le cuestioné.
Ella sólo confirmó con la cabeza.
-¿Ahora qué te dijo?
-Lo mismo de siempre… -respondió ella. Vi sus ojos cristalinos, señal de que quería llorar. De inmediato me acerqué más a ella y la abracé. No sé si hice bien o mal, comencé a dudar porque comenzó a llorar, no de manera desconsolada. Pensé que estaba bien para que se desahogara pero a al vez mal por haberle recordado dicha situación.
-Tranquila, ¿Sabes?, si te sirve de consuelo, no eres a la única que le pasa algo así, mi amiga Sam también tiene problemas con su padre –le dije.
POV SAM.
Durante la cena todo era silencio, de nuevo portábamos el mismo lugar de siempre, la abuela en la cabecera y Melanie y yo a su derecha. Intenté romper el silencio pero no encontraba un tema de conversación adecuado. Melanie también intentó pero la conversación finalizaba de inmediato con una frase o palabra.
-Su padre llamó –dijo la abuela. Por fin algo interesante, es decir, tan sólo hace rato nos hacía cuestiones sobre cómo había marchado la jornada en la escuela o algo.
-¿Cuándo? –pregunté confundida.
-Hace 30 minutos aproximadamente –respondió la abuela. Tomó su vaso lleno de zumo de naranja y bebió de él.
-¿Por qué no nos dijiste antes? –le preguntó Melanie. Su voz sonó con algo de enfado.
-Pensaba decirles cuando termináramos de cenar, pero creo que es mejor decírselos ahora, ya que tal vez estarán ocupadas terminando sus pendientes o algo antes de dormir –respondió la abuela. Comienzo a creer que mi padre heredo de la abuela el porte de hablar de ella, pero a la vez no, porque a veces la abuela hablaba con un tono de afecto y con expresión en su rostro, en cambio mi padre no, él nunca cambiaría su tono de voz, él hablaba neutral o simplemente de manera dura, pero jamás sonaría contento o triste.
-¿Qué dijo papá? –volvió a cuestionar Melanie. Agradecí que mi hermana estuviera haciendo las cuestiones, a pesar de que me interesaba saber que había dicho mi padre, aún le guardaba a él algo de rencor, me sentía enojada todavía, así que yo no quería mostrar interés, lo digo porque así mi abuela no le contará a mi padre que yo era la que cuestionaba.
-Preguntó que cómo se estaban comportando –respondió la abuela. Apoyó sus codos sobre la mesa y sus nudillos en la barbilla y me miró fijamente. Maldita sea, no sé porque me senté a lado de ella.-Sobre todo tú, Sam –me miró fijamente. Y entonces pensé un sinfín de cosas, sobre todo en Carly y Cat, es decir, que tal si ahora mi padre mandaba a vigilarme y se cotilleó que ahora le hablo a una pelirroja, aunque pensándolo bien mi padre jamás habló de prohibirme tener amigas, así que mejor me detengo en mis pensamientos y sigo escuchando lo que la abuela tiene que decirme. Y respecto a Carly, sólo espero que ella esté bien.
No quería mostrarme nerviosa, no frente a esta señora que muy apenas recuerdo.
-¿Y qué le respondiste abuela? –le cuestioné yo. La señora me seguía viendo fijamente, me observaba, yo sé que ella notaba mi desesperación de querer saber la respuesta ya, vaya que me estaba haciendo sufrir.
-Le respondí que bien, pero me mencionó algunos puntos que debo hacer que cumplas –me dijo.-Le pregunté que por qué tendría que tratarte diferente a tu hermana y sólo respondió que por algo que hiciste en Seattle, lo cual me ha dejado confundida, ¿Tan malo fue? –me cuestionó la anciana.
-No fue tan malo –me defendí.-Así lo vio mi padre, abuela –contesté en un tono triste y molesto al mismo tiempo.
-¿Puedes contarme qué fue lo malo que hiciste? –propuso la abuela. Porque tu padre no quiso contarme –
-No puedo abuela, bueno no me lo prohibió, pero es obvio que si te cuento tal vez también lo verías mal y seguro me encerrarías en mi habitación el resto de mi vida –le contesté.
-No soy una abuela terrible, Sam –respondió ella recargándose en el respaldo de su silla. Me sentí más relajada cuando hizo eso, pues ya no me miraba fijamente, ahora ya la anciana descansaba sus brazos cruzándolos.
-Sólo dime que instrucciones te dio mi padre para mí –le dije sin interés alguno.
-De acuerdo, aunque creo que mi hijo está loco por querer ponerte tal reglamento, no estoy de acuerdo, pero debo hacer que lo cumplas –me dijo advirtiéndome. Yo sólo asentí.-Bueno, quiere que el mayordomo te lleve y te traiga de la escuela, podrás socializar y salir con amigos siempre y cuando sólo sea para hacer tareas en equipo, y estará acompañándote el mayordomo…
-¿Qué? –pregunté enojada. Me puse de pie de inmediato y la abuela me miró haciendo seña de que me volviera a sentar.
-Déjame terminar, Sam –me dijo la abuela en un tono calmado. Me volví a sentar para seguir escuchándole.
-Mencionó que tampoco podrás tener acceso al teléfono a menos que sea un llamada con él, tu madre o algún miembro de la familia, si quieres ir de compras será sólo conmigo, tu hermana o el mayordomo, el internet sólo lo usarás para tus tareas con un límite de tiempo –siguió la abuela mencionando cuidadosamente cada punto. Ella no contaba con una hoja de papel donde viniera todo eso escrito, ella se lo grabó de memoria.
-¿Por qué se le ocurrió darte ese reglamento hasta ahora? –le pregunté enojada.
-Porque apenas hoy tuvo tiempo de poder darme las instrucciones –respondió la señora.
-De acuerdo, entonces no me queda de otra más que cumplirlo –dije resignada.
-Sí te queda de otra, Sam, sólo cuéntame que fue lo malo que hiciste –volvió a preguntar la abuela.
-Deberías contarle, Sam, estoy segura que la abuela entenderá –propuso Melanie. Me giré a verla y casi la asesinaba con la mirada.-Bueno, sólo decía –finalizó mi hermana.
-¿Eres lesbiana, bisexual o sólo te gustan las mujeres y ya? –preguntó la abuela. Giré a verla y mis ojos se abrieron por completo, quedé sorprendida ante lo que cuestionó. Ella lo sabe, pero, ¿Cómo?, si ella dijo que mi padre no le quiso contar.
-¿Qué? –pregunté con mi voz entre cortada. Aclaré mi garganta y le cuestioné de nuevo de manera firme.-¿Qué?, ¿De qué hablas, abuela? –le pregunté haciendo como si no supera de qué hablaba. Pero realmente sabía a lo que ella se refería.
-Sabes bien de lo que hablo –respondió la veterana mientras seguía recargada en el respaldo de la silla.
-Yo no le dije nada –se defendió Melanie en cuanto me giré a verla y después regresé mi vista a la abuela.
-¿Cómo lo supiste? –le pregunté frunciendo el ceño.
-Recuerda que también tienes madre, Sam, ella me lo contó todo –dijo la abuela en un tono serio. Quedé sorprendida ante dicha declaración, de quién menos pensé es la que le contó a la abuela, pero ¿Cómo fue que sucedió eso?
-Estoy confundida –fue lo único que dije.
-Me pareció extraño todo el cambio radical que querían tener según tú y tu hermana, así que le hablé a tu padre para preguntarle por qué les había traído aquí, sólo respondió que por algo que hiciste pero que no me contaría, así que no quise quedarme con la duda, le hablé a tu madre durante varios días insistiéndole, y finalmente le convencí de que me contara y lo hizo, ella está arrepentida por no haber podido hacer nada en tu defensa, tomando en cuenta que no puede contradecir a tu padre, ella está preocupada por dicho reglamento que puso tu padre, y yo también lo estoy por ti, hija, así que ahora que ya sabes que yo sé lo que hiciste, sólo necesito que me lo confirmes –me dijo la abuela tan tranquila, sin prisa, como si un hubiera un día siguiente. La anciana estaba resultando ser muy gentil o planeaba algo en mi contra, aún no sentía confianza para contarle todo, pero si habló con mi madre es porque mi madre confió en ella, así que por qué yo no.
-De acuerdo, te contaré lo que hice, abuela –contesté resignada. Creo que ya no había escapatoria.-Yo no lo considero malo, sólo tuve una relación con una chica, es todo –le dije sin dar más vueltas al asunto.
-Eso me contó tu madre, pero, ¿Por qué no entraste en defensa de ese amor? –me cuestionó la abuela curiosa.
-Porque mi padre lo desaprobó, es una persona inentendible, él dijo que eso está mal, y por eso me trajo aquí –dije en un tono molesto.
-Bueno, pero aún no respondes a mí pregunta, ¿eres lesbiana, bisexual o sólo te gustan las mujeres? –
-Sólo me gustan y ya, abuela, es que no sé ni lo que soy, mejor ya no hablemos de esto, ahora ya lo sabes abuela, ahora sólo seguiré el estúpido reglamento y ya, todos felices –contesté indignada.
-Dije que debería hacerte cumplir este reglamento, pero no lo haré –Dijo la abuela en un tono serio. Mis ojos se abrieron de sorpresa.-Será nuestro secreto, le haré creer a mi hijo que te he hecho seguir el reglamento, pero tú eres libre, hija, haz lo que quieras –finalizó la abuela.
-¿Por qué me permitirás hacer lo que yo quiera?, ¿Y si mi padre se entera? –le cuestioné confundida.
-Él se enterara tarde o temprano, pero yo espero que sea tarea, por ahora eso no ocurrirá, él está muy ocupado, seguro ésta navidad no vendrá, a él le importa más construir su enorme patrimonio que cualquier cosa, así que descuida –contestó de manera firme la abuela. Me regaló una cálida sonrisa y se puso de pie.-Me retiro –dijo al fin. Y se fue.
Después de que la anciana salió del cuarto del comedor Melanie y yo quedamos como en estado de Shock.
-La abuela es increíble –dijo finalmente Melanie.
-Hay algo raro, no creo que quiera ayudarme de verdad, tal vez es una trampa o una prueba –le dije en un tono desesperante.
-Cálmate, Sam, la abuela no es mala, y a parte nuestra madre confió en ella, así que no hay problema –me dijo Melanie intentando calmarme. Y creo que lo hizo, debo confiar, aunque tenía que conseguir una forma de estar segura de esto.
-Habla con nuestra madre y pregúntale –le dije a Melanie que más bien sonó como una orden.
-¿En serio lo crees necesario? –preguntó confundida.
-Sí, hazlo, por favor –le rogué.
-De acuerdo, lo haré antes de irme a dormir y mañana te digo –finalizó Melanie. Se puso de pie y se retiró de ahí.
Y ahora quedé sola de nuevo, pensando un sinfín de cosas…
Un día más de rutina en la escuela, me dirigía ahora mismo a la cafetería para ver si podía encontrarme con Cat, ya me sentía de algún modo "libre" pues mi hermana me confirmó lo que esperaba ansiosa, mi madre si le contó a mi abuela todo y ahora tenemos un secreto, el cual espero que mi padre no descubra nunca, y si lo hace pues que lo descubra tarde.
De nuevo se encontraba esa señora abriendo la cafetería y me dijo que el café estaría enseguida, aunque la verdad no tenía ganas de tomar café pero serviría de algo esperar para hacer tiempo y así ver si llegaba Cat.
La señora me dio el café de manera amable y le pagué. Por la puerta principal entró Cat a dicho lugar y me sonrió.
-Hola, Sam –saludó amable.
-Hola –le respondí
-¿Cómo estás? –preguntamos al unísono. Reímos por lo anterior.
-Tú primero –le dije sonriendo.
-Pues estoy bien –respondió con una sonrisa.-lo digo porque estás aquí.
-Yo también digo lo mismo, me alegra verte –le respondí. Tomé un poco de mi café y le ofrecí pero se negó.-¿No te gusta? –le pregunté
-Sí me gusta, pero no se me antoja en este momento –respondió.
Quedamos en silencio un buen rato, yo volví a tomar de mi café para calmar un poco la tensión.
-¿Tienes planes para el fin de semana? –me preguntó de repente.
-No, creo que no –le respondí confundida. Era obvio que no tenía planes, apenas y conozco esta ciudad y gente.
-¿Qué te parece si salimos? –Propuso -ya sabes, Adam, tú y yo al cine y a cenar –dijo finalmente con algo de nervios.
-Me parece una idea genial, sí, sólo hay que acordar bien las cosas y listo –le dije sonriendo.
-Excelente –dijo mostrando una sonrisa.
[Seattle]
POV CARLY.
Tal vez ya iba tarde al salón de clases, no me importó en lo más mínimo, últimamente es lo que he estado haciendo, llegar tarde a las primeras clases, ya no sé qué rayos esté pasando conmigo. Mientras caminaba alguien me detuvo parándose frente a mí.
-disculpe, tengo prisa –le dije pero ésta se atravesó.
-¿Tú eres Carly Shay? –me preguntó la señora rubia curiosa.
-Sí, yo soy Carly Shay, ¿por qué? –le respondí. De pronto mis ojos se abrieron como platos cuando por fin pude contemplarla.-Usted es…
-La mamá de Sam –me respondió ella finalizando mi oración.-¿Tienes unos minutos disponibles?, necesito hablar contigo –me dijo.
-Cla-a-ro –le respondí. Tartamudeé un poco.
La madre de Sam me indicó que caminara con ella hacia otro lugar para hablar con calma. Así que nos dirigimos a la primera banca de ahí mismo de la escuela que apareció a nuestra vista.
Y hasta aquí el capítulo cuatro, gracias por leer.
¿Un review?, ¿Sí?, uno chiquito, por favor :D.
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