Este capítulo es corto. El cap 5 vendrá con más dinamita e iré dedicado a un gran amigo mío que… Muy probablemente no lo leerá, pero que quede por escrito que se lo dediqué. Gracias a los lectores y disculpen la tardanza.
Los personajes que aparecen en esta historia no son de mi propiedad, son propiedad de Hidekaz Hiramuya. Yo sólo hago uso de los personajes con fines sin ánimo de lucro.
Capítulo 4.
Desayuno con amor.
Arthur se dirigió a la cocina en plena consciencia de que no tiene un buen talento para la cocina. Dudó un par de segundos el prepararle el desayuno a la joven. Tosió tres veces y decidió hacer un domicilio.
-¿Dónde se supone que haga un domicilio de desayunos?- A mi no me preguntes, busca en Hetaledia- ¿Hetaledia? ¡Oh!- Arthur buscó en hetaledia y encontró una tienda de desayunos que hacían domicilos a Británicos inexpertos en la cocina-¡oye!- ¡HAZ EL PEDIDO!- ¡NO ME GRITES!- Ehh… Arthur hizo el pedido y en menos de quince minutos ya Lili tenía el desayuno.
- ¡Hey Lili!- Llamó él, la pequeña mujer le regresó la mirada sonriendo- Te traje el desayuno, preparado con amor- Lili tragó saliva de repente y respiró profundamente. Si, Arthur era pésimo cocinero, pero moría de hambre.
Lili tomó un bocado de fruta picada y luego comió su cereal enérgicamente, era de colores, como le gustaba.
Estuvo delicioso-la jovencita sonreía ampliamente.
Es un placer- Observó la fruta sin terminar- Debes terminártela-Señaló el plato un poco preocupado.
Estoy llena, Señor Inglaterra- Lili agachó su rostro avergonzada. Era demasiada atención hacia ella.
Pero, no has comido en días. Estoy seguro. Debes alimentarte después de semejante tormento- La voz de Arthur se apagaba a medida que avanzaban las palabras. En el fondo, se sentía responsable de ese "tormento" por el que pasó Lili.
Me recuperaré si usted me cuenta…-La joven se armó de valor para observarlo fijamente- Todo…-Su voz sonaba quebradiza. Arthur la observó completamente triste y angustiado. ¿Lili le creería? ¿Se enfadaría? No, el debía contarle sin importar las consecuencias.
Bueno, Lili…-Carraspeó un poco y se acomodó la camisa blanca que llevaba puesta- No sé como iniciar con esta historia…
Señor Inglaterra, si usted me cuenta todo yo podría llegar a entender…- Incluso a perdonarlo… Pensó mientras lo observaba con sus ojos cristalinos.
Por favor, no vayas a llorar-Se acercó a ella y la abrazó fuertemente- Hice esto porque te quiero mucho- Se separó de ella para observarla con un intento de sonrisa.
Entonces…-Le sonrío dulcemente.
Claro. Cuando te secuestraron Vash estaba desesperado. –agachó su rostro- También yo-Respiró profundamente- Así que me armé de valor para actuar solo y buscarte. Finalmente te encontré y… Para rescatarte tuve que fingir que también quería hacerte daño-Se le hizo un nudo en la garganta- Muy probablemente nos han estado vigilando y…- Escuchó la puerta abrirse de golpe, por lo cual el joven saltó- ¡¿Qué hacen aquí?!
Azotes.
Al menos diez hombres ingresaron a dicha habitación. Tenían máscaras dramáticas y trajes negros, no era tan difícil distinguir entre los hombres y las mujeres. Habían dos mujeres en dicho grupo. Hicieron dos filas dándole espacio entre la mitad de ambas. Hicieron una reverencia bajando sus armas. Lentamente fue ingresando un señor con traje fino y dos guardaespaldas a sus costados.
Arthur Kirkland- Decía el hombre mientras se posaba frente al aludido- ¿Acaso creías que podías engañarme?-Posó su pierna sobre la cama y se apoyo para ver a la pequeña asustada- Querida Lili, recibirás tu castigo-le sonrió-
Aléjate de ella- Arthur lo tomó del cuello de la camisa para alejarlo- Si no se largan llamaré a mi armada. Han quebrantado mis leyes- Dijo con el ceño fruncido.
¿Tú armada?-señaló a la ventana- ¿Esa armada que mis hombres capturaron?-Arthur se apresuró hacia la ventana- Por favor, Arthur. Yo tengo más poder que Rusia, Suiza y usted juntos- Le tomó el hombro- También recibirá su castigo por intentar engañarme-Hizo un ademán- Mátenlo- Arthur se espantó. Dos hombres lo tomaron con fuerza y él intentaba soltarse sin lograr nada. Lili se levantó de la cama muy asustada
¡Por favor, señor!-Lili le tomó de las ropas y se arrodilló- No lo maten… Haré lo que sea… Por favor-Levantó su rostro llenó de lágrimas. El hombre la observaba triunfante e hizo un ademán para que no se llevaran al joven.
Muy bien, querida-Le acarició la mejilla- Pero, quiero que él y tú hermano Vash presencien esto-Observó amenazadoramente a Arthur- Aunque de Vash me encargaré luego- Rápidamente se quitó la corbata y tomó de las manos a Lili. La levantó con agresividad y la empujó en contra de la cama haciéndola poner de rodillas.
¡Suéltala, inútil!- Arthur gritaba intentando soltarse. Era en vano, los hombres lo sujetaban con mucha más fuerza lastimándole ambos brazos- ¡Suéltenme! ¡Lili!-Sus brazos no le dolían, estaba preocupado por lo que iba a suceder con la mujer.
Ahora querida- El hombre le ató las muñecas a la cabecera de la cama- Recibirás tú castigo- Decía mientras apretaba el nudo. La joven sólo estaba cabizbaja, se quejó un poco por lo apretado del nudo. Ni siquiera se atrevía a mirar a los espectadores.
EL hombre le levantó el trasero a la joven dejando al descubierto la piel de la joven cubierta por unas bragas blancas. Rozó levemente una de las nalgas. Lili apretaba los puños y cerraba los ojos completamente atemorizada.
¡Déjala en paz! –Gritaba desesperado el joven de cejas pobladas que intentaba vanamente liberarse del agarre de aquellos hombres mucho más altos que él.
Sin hacer caso a los gritos del rubio, el hombre deslizó su mano dos veces sobre el trasero de la joven. Lili contenía las lágrimas, pero estás cayeron como lluvia. El hombre dio una firme nalgada a Lili, la cual gritó levemente. Así seguía, dos, tres, cuatro nalgadas más.
Oh, Lili…-Gemía el hombre- En realidad no debí dejarte con este tipo. Sigues siendo tan exquisita-Le dio otra nalgada. El trasero de la joven estaba completamente rojo y lastimado, con cada golpe la joven gritaba mucho más fuerte
¡Lili! ¡Lili!-gritó el inglés casi lanzándose sobre el hombre. Logró soltar un brazo, pero inmediatamente fue tomado de nuevo.
Otro golpe y otro golpe. Con cada nalgada el miembro del hombre crecía entre sus pantalones, se sentía tan bien para él humillar a la pequeña. Una última nalgada, Lili gritó desgarradoramente. En realidad dolía… La joven no lograba comprender que era lo que más le dolía: Su trasero ante la sesión de golpes o su corazón al escuchar gritar a Arthur.
Basta… Por favor…-Dijo la joven llorando.
