Disclaimer: Los personajes sobre los que escribo, son propiedad de a JK Rowling. Y mi único interés es alabar su creatividad, creando un fanfic basado en sus libros. Sin embargo los personajes que voy a crear a parte de los ya existentes en los Libros de JK Rowling, son enteramente míos, al igual que los hechizos, conjuros etc. Y no los presto.
Capítulo 4 ¿Una Alianza?
- Está oscuro… ¿Dónde estoy?... siento mucho frío, alguien me escucha.
-Susurraba una voz, demasiado débil para escucharse fuera de ese cuarto, un cuarto frío y húmedo, el aire era viciado, nauseabundo, pútrido, quien sabe cuanto tiempo llevaba sin comer o beber, además de encontrarse con gran cantidad de lesiones, entre ellas unas laceraciones cubiertas ya con sangre seca.
Un pequeño rayo de luz proveniente de una antorcha que alguien llevaba al pasar frente al cuarto iluminó este por pocos segundos, un grito ahogado se dejó oír de la garganta de la mujer. Inmediatamente se llevó sus huesudas manos a la boca, y corrió hacia un bulto que se encontraba a pocos pasos, buscó su cabeza y con un gran esfuerzo la levantó y tiernamente le dijo, -amor despierta, que te ha pasado, el gran y desmejorado cuerpo de Tío Vernon no se encontraba en mejores condiciones que el de ella, gran cantidad de lesiones y cortaduras, ella no podía observar bien, porque aunque sus ojos se habían acostumbrado a la oscuridad, esta no dejaba percibir mas que sombras.
-Del corpulento hombre que era Tío Vernon, era casi imposible reconocerlo ahora, se encontraba en un estado bastante calamitoso, aunque todavía tenía gran tamaño, probablemente llevaba días sin alimentarse, su cara se encontraba demacrada, había perdido gran cantidad de peso. Por la cantidad de barba que tenía, Petunia supuso que llevaban casi una semana en ese lugar.
Buscó por todos lados y encontró un cacharro, tomó un poco de agua que goteaba por una pared, bebió un poco, sabía un poco mal, aún así bebió hasta satisfacer su sed, llenando el cacharro de nuevo lo llevó a su marido y con gran cuidado hizo que la ingiriera. No pasaron unos segundos, cuando el revitalizante líquido hizo que Tío Vernon abriera los ojos y tomara el cacharro con sus manos para tomarse todo el contenido.
Poco a poco comenzó a recobrarse, sin embargo, se sentía agotado, sin fuerzas todo le dolía, -¡Petunia! – Logró pronunciar antes de cerrar de nuevo los ojos, y continuó, -¿Dónde estamos? ¿Qué nos ha pasado? ¿Por que me siento así?
-No sé lo último que recuerdo fue que oí un ruido como disparos, salimos del cuarto y… -Los dos se miraron a la cara, recordaron en ese momento lo que había sucedido.
Sacando fuerzas de no se sabe donde Tío Vernon se levantó busco por las paredes de fría roca hasta encontrar madera y agudizando la vista, debido a la oscuridad logro descubrir esa puerta no tenía como abrirse, no tenía pomo.
Comenzó a golpearla con todas las fuerzas que le quedaba y gritando para que le abrieran, mientras Tía Petunia se acercaba por detrás de él y agudizaba el oído, por si escuchaba algo raro. Ella sabía que algo no estaba bien sentía cosas extrañas, tenía el presentimiento que el lugar no era normal. Sacudió la cabeza para quitarse esos pensamientos.
Tío Vernon ya más que agotado se sentó de espaldas a la puerta, en el frío piso de roca, de repente, sintió como un gran frío se apoderaba de él, volvió a ver el piso, -"no es posible que el piso le trasmitiera ese frío" - pensó, entonces visiones de sus peores pesadillas aparecieron ante él, veía a Harry llegando a la casa con una de esas varitas y le disparaba un rayo que mataba a su esposa y otro que mataba a su hijo, pero con él era diferente, oía que le decía que él se las iba a pagar todas, que se desquitaría de todos los años de maltrato, veía como se levantaba en el aire y se inflaba, igual que la Tía Marge, y luego era arrojado hacia las paredes y rebotando como una bola de ping pon, luego transformado en una cucaracha que iba a ser pisada por el mismo Harry, en ese momento perdió el conocimiento mientras ahogaba un grito luego oscuridad.
Tía Petunia, que en ese momento sentía cosas parecidas, logró antes de desmayarse ver a un encapuchado que se asomaba por una ventanilla en la parte superior de la puerta.
- Ennervate, Ennervate.
- Las dos personas que se encontraban en el suelo, lograron incorporarse un poco, pero no podían siquiera abrir los ojos.
- Crabbe, Goyle denles la pócima. - Se escucho decir a una voz que siseaba, y al momento sintieron que eran agarrados les cerraban la nariz y eran obligados a tomarse algo de sabor amargo y de olor putrefacto, este espeso y maloliente líquido ingresaba por sus bocas y bajaba por su garganta, sintiendo que les quemaban, pero no podían gritar, el mismo líquido se los impedía.
Pronto comenzaron a sentir que sus fuerzas volvían y el frío desaparecía, pero el sentimiento de infelicidad permanecía, al igual que sentían amarrados por unas cuerdas. Al abrir los ojos, vieron con estupefacción a un humano, si se le podía llamar así, que no poseía nariz, con ojos rojos, y que en ellos se reflejaba una maldad pura, una sonrisa malvada dibujada en sus labios.
-Bienvenidos –Dijo el ser con una voz que les llegó a la medula de los huesos, y que provocaba salir huyendo de ese lugar cuanto antes.
-Vo Vo Voldemor – Logró musitar Tía Petunia, lo había reconocido, no por haberlo visto antes, sino por las historias contadas por su hermana, que eran escuchadas a través de una puerta cuando está narraba cosas a sus padres, ya que ella no le gustaba que se dieran cuenta que la magia le atraía algo.
- Tío Vernon se puso blanco y se abrazó a Tía Petunia, pero no logro moverse más, el pánico y la desesperación lo habían paralizado.
- Así que sabes de mi existencia,- Dijo Voldemor ampliando su sonrisa, - Entonces basta de presentaciones y vallamos al punto.
-Hizo un ademán y dos seres encapuchados se pusieron a los lados de Lord Voldemor. Tío Vernon, seguía sin quitar la vista de Voldemor, pero Tía Petunia observó con horror a las dos figuras que se habían situado a los costados de Voldemor y que flotaban a unos dos pies sobre el suelo. La pócima que les había dado Voldemor, no solo los revitalizaba, sino que quitaba hasta cierto punto los efectos de los Dementores.
-Eso es lo que suponía, eres una bruja.- Ella gritó, -No lo soy. – Tío Vernon la soltó, no podía gesticular palabras.
En realidad Tía Petunia no era Bruja era una Squibs, que aunque no pueden hacer magia, podían ver cosas mágicas que los Muggles no podían ver. Y este era el gran resentimiento con la mamá de Harry, ella poseía magia, mientras ella no. Era injusto, ella deseaba poder hacer lo de su hermana, viendo que sus papás le ponían más atención a Lily que a ella, y solo porque Lily era bruja y ella no. De ahí que empezó el odio a la Magia y todo lo que tenía que ver con ella.
- Bueno, veo que se sienten mejor, la pócima que les di les devolverá todas sus fuerzas en unos pocos minutos y por un periodo de una semana los dementotes no los afectarán mucho. Así que…
–Hizo unos sonidos extraños como silbidos y sonidos guturales, una gran serpiente salió de debajo de su silla y comenzó a rodear a la pareja, Tía Petunia abrazó a Tío Vernon y escondió la cabeza entre su pecho lo más que pudo, mientras la serpiente comenzaba a acercarse más a ellos.
Voldemor por su parte se divertía viendo el espectáculo, como Vernon comenzaba a temblar, y como su cara se desencajaba por el miedo, recordaba el episodio del Zoológico, cuando Harry supuestamente le había arrojado la serpiente a su hijo, pensando que lo mismo pasaba aquí y que en cualquier momento ese reptil abriría su enorme boca y se los tragaría.
- Este es el trato, - comenzó a decir el Lord -un plan sencillo, uds me conseguirán a Harry para mí y tal ves no serán un bocadillo, más para mi compañera – La serpiente alzó la cabeza a la altura de la pareja, y observaba con sus grandes ojos especialmente a Tío Vernon, sacaba la lengua y parecía relamerse con ella, probablemente pensando es esos dos bocadillos.
- Que es lo que tenemos que hacer dijo Tío Vernon con una voz que más parecía un chillido. –Viendo que aparecía la oportunidad de salir vivos de ese lugar.
Lord Voldemor sonrió, esto le estaba resultando muy fácil, debió de haberlo planeado antes.
- Bueno verán, este es el Plan…
- Uy que bien se siente, - pensó con los ojos cerrados, acababa de despertar, sintiendo un calido abrazo, no quería abrir los ojos y perder aquella sensación, sentía que unos brazos lo protegían lo cuidaban, siempre al despertar, se sentía solo, triste, normalmente desperaba de una pesadilla, siempre las tenía, pero ahora no, algo lo protegía, era una sensación extraña, nueva y excitante.
-Debe ser un sueño, ¿Quién podría estar abrazándome, pero sentía su calor, su olor, era un olor a fresas, le gustaba, pero donde estaba, no recordaba que había pasado.
De pronto escucho un suspiro, de esos que hacen las personas que han estado llorando por largo tiempo, y sintió su hombro húmedo, probablemente por las lágrimas derramadas por esa persona. ¿Pero porque lloraba y lo abrazaba al mismo tiempo? ¿Estaba muerto? ¿Pero si lo estaba por que podía escuchar y sentir?
Decidió tratar de abrir los ojos, logro enfocar una cabellera rojiza sentada a la par de la cama, abrazándolo, y recostada en su hombro, se encontraba dormida, probablemente había pasado toda la noche cuidándolo y se había dormido en esa posición. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo y un hormigueo en su estomago. "Es linda, preciosa" pensó.
-Ginny eres tú.
- La pelirroja se despertó y lo miró, se quedo por unos segundos observando esos ojos verdes, y una gran sonrisa se dibujo en su cara, a Harry le pareció la chica más bella de este mundo, -¡Despertaste! – Dijo mientras se deleitaba viendo la cara de Harry y la sonrisa más bella que según ella existía sobre la tierra.
- ¿Estas bien Ginny? – preguntó Harry, refiriéndose al hecho de que ella había pasado en esa posición quien sabe cuantas horas– De repente Ginny se dio cuenta que estaba abrazando a Harry y dio un salto alejándose rápidamente de él, a la vez que se ponía roja y sentía que se abrazaba de la vergüenza.
- ¿Qué estaba haciendo? - se preguntaba, ¿Cómo me quedé dormida abrazándolo, ahora que pensará de mi.
- Mientras tanto Harry se había incorporado en la cama y la miraba de una forma que ella sintió que la traspasaba, que miraba en el interior de ella, que podía leer sus pensamientos.
Ginny se giró iba a salir corriendo, la parte de niña que tenía le decía que corriera que se alejara todo lo que pudiera. Entonces escucho una voz lastimera que le decía: - ¿Me vas a dejar solo? ¿Me vas a abandonar?
-Ginny sintió que el alma se le caía, no sabía que hacer, por un lado quería correr, por otro deseaba quedarse con él, protegerlo, que nadie le hiciese daño, que sintiera lo que ella había sentido cuando despertó en sus brazos en la cámara secreta, y cuando le dijo que ya todo estaba bien, ella sabía que así sería, solo por que él lo decía, solo por que él estaba con ella. No, no podía dejarlo y haciendo un gran esfuerzo se volvió, -No, no te dejaré, nunca podría hacerlo.
-Harry sonrió, la expresión de vergüenza, miedo, felicidad que tenía la pelirroja, le hacía sentir mil cosas dentro de él, -¿Quieres sentarte aquí para hablar un poco, lo necesito. Dijo Harry con una mirada que hizo que la pelirroja sintiera que el suelo desaparecía debajo de sus pies y si era posible sonrojarse más.
Ella se acercó y se sentó, Harry tomó una de las manos de ella, la cual estaba fría, húmeda, sintió como ella se estremecía, pero trataba de controlarse. El sintió algo extraño en su estómago, un cosquilleo, pero deseaba sentir sus manos no sabía por que pero deseaba tenerlas agarradas.
-¿Puedes contarme porque estoy aquí y porque me cuidabas? – Dijo Harry observando los labios de la pelirroja, nunca se le habían antojado tan lindos y apetitosos, de repente sacudió la cabeza tratando de no divagar.
- Bueno, llevas una semana en cama, La Doctora Pomfrey dijo que con reposo sanarías, que no era nada muy grave. Tu primo te mandó un hechizo que te paralizó, casi petrificado. Y bueno yo hablé con mi madre y he estado cuidándote toda es semana, -dijo poniéndose más colorada que su cabello y sintiéndose chiquitita en la silla, deseando que la tierra se la tragase. Hizo un ademán de moverse, pero se sintió presa de la mano que Harry la tenia aprisionada.
Este la jaló hacia él instintivamente le dio un abrazo y un beso en la mejilla y le susurro en el oído –Gracias – No sabía porque se comportaba así, pero el instinto se lo decía.
Harry sabía que algo había cambiado en su sentimiento hacia Ginny, lo había sentido desde que llegó a la madriguera, ya no la veía como una niña, el abrazo con que ella lo cuidó mientras dormía, el aroma, la sensación de seguridad. Antes había sido abrazado por Hermione, por su padrino, por la misma Ginny, pero ahora era diferente, esa sensación.
No deseaba soltarla quería quedarse abrazado a ella, se sentía protegido, abrigado, y extrañamente querido, sensación que nunca antes había probado de esta forma.
Por otro lado Ginny, no sabía que hacer, ella sabía que lo quería, desde hace mucho tiempo, ese abrazo y ese beso en la mejilla. ¿Qué significaba? Estaba agradeciéndole como amigo, pero por que no la soltaba, bueno realmente no deseaba que lo hiciera, podía quedarse, el resto de la vida abrazado a él. No importaba el tiempo, se sentía bien, sentía todavía el roce del beso en su mejilla, Mientras lo abrazaba dibujaba en su imaginación el contorno de sus labios, deseaba besarlo.
Lentamente sin pensarlo comenzó a mover su rostro buscando que sus labios se juntasen, Harry por su parte comenzó a reaccionar de la misma forma, y cuando sintieron su labios comenzar a rozarse se escucho el manubrio de la puerta girar.
Se separaron instintivamente, y volvieron a ver a la puerta, Ron comenzaba a asomar la cabeza.
Aun estaba medio dormido, acababa de levantarse.
- Ginny, ¿Todavía sigue inconsciente?
-Un almohadazo recibió en la cara – Un poco dijo Harry con una gran sonrisa después de haber acertado en el blanco o mas bien en el pelirrojo.
-Harry – gritó Ron abriendo los ojos como dos platos y corrió hacia la cama, ¿Estas bien? ¿Te duele algo? ¿Hace cuanto te levantaste? ¿Oye por que tu y mi hermana están rojos? -Dijo al final borrando su sonrisa y poniendo una cara muy seria.
Estos se miraron y sin saber que hacer se pusieron a reír, y antes de que Ron preguntara de nuevo, se abrió la puerta y el resto de la familia Weasley con Hermione ingresaron al cuarto.
La Sra. Weasley corrió a abrazarlo, con lo cual casi lo ahoga, - ¿Cómo te sientes cariño? ¿Tienes hambre, claro que si, - Dijo antes de que Harry pudiera decir palabra, - En unos minutos tendré preparado un buen desayuno, será mejor que todos salgan para que Harry se cambie, ya hablaremos en el comedor, ¿Te sientes bien para ir al comedor o quieres que te traiga el desayuno aquí?
-No, me siento bien y quiero estirarme, bajaré a desayunar, creo que me han cuidado muy bien, -Dijo mirando con el rabillo del ojo a Ginny, la cual se giró y salió corriendo antes de que descubrieran que se le habían subido los colores de nuevo.
-Bueno en ese caso, todos fuera.
-Hermione, Ron, un momento quiero hablar con ustedes antes de que baje a desayunar.
- Está bien dijeron al unísono.
- Cuando todos salieron de la habitación este les preguntó ¿Cómo esta mi primo? Y ¿Saben como logró conjurar un hechizo? ¿Es mugle? ¿O no?
- Los dos se volvieron a ver y bajaron la cabeza, -Será mejor que hables con Dumblendore, él te explicará todo.
- Todo, ¿Que va a explicarme?. Mi primo hizo magia, es obvio que es un mago, pero ¿porque nunca lo supe? ¿Por que él no lo sabía, o si lo sabía?
- No Harry, -Dijo Hermione –Él no lo sabía, fue un impacto para él, ahora esta con Dumblendore, no sabemos que ha pasado con él. Probablemente se encuentren en el Castillo, pero por favor no nos preguntes, el Profesor Dumblendore te lo explicará todo, confía en él.
- Confiar en él… Si confiaré en él, tal y como él confía en mi, dijo con sarcasmo, y pensándolo un poco, y al ver la cara de pena que ponía Hermione y la de desesperación que ponía Ron, dijo está bien, me cambiaré y bajaré, pero quiero hablar con ustedes después de desayunar, tienen que contarme todo lo que ha sucedido, todo lo que saben, -se quedó mirando un rato a Hermione, y con una sonrisa dijo, - Creo que debo cambiarme.
-Está bien -dijo esta dándose cuenta que no podía cambiarse en frente de ella y dando media vuelta, salió del cuarto y se dirigió al comedor.
- Y yo quiero hablar contigo -dijo Ron poniendo cara de serio y haciendo que Harry sintiera un nudo en la garganta y un peso en el estómago.
- Uyy no había pensado en Ron, si había descubierto algo raro entre él y su hermanita, pero no había pasado nada, bueno nada por ahora, pero sabía que sus sentimientos hacia la hermana de Ron había cambiado, y si Ron no le gustaba, y si lo ponía a escoger entre su hermana y su amistad. Yo sé que es muy celoso con su hermanita. Estas y muchas otras cosas pasaban por su mente en segundos.
- Bueno ya hablaremos – Dijo Harry mirando hacia otro lado y haciendo que buscaba algo.
Ron Salió del cuarto y con una gran sonrisa, pensando en como había dejado a Harry preocupado, se dirigió al comedor – Creo que se me ha pegado algo de los gemelos pensó.
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Siento tener tanto tiempo sin escribir, pero aquí es verano y se trabaja mucho, al decir verdad casi no tengo tiempo para escribir aunque ya tengo varios capítulos en borradores. Así pronto proseguiré, saludos a todos.
bye : )
