Ya estoy de regreso XD! Me alegra mucho que los tenga tan intrigados mi historia, pero esto es sólo el comienzo :3 Por lo que leí en sus comentarios les fascino el estilo tan culto y civilizado de Silver, y el poco estilo refinado de Sonic; me alegro mucho la verdad. Espero sigan disfrutando de esta historia y sin más que agregar los dejo con el capítulo 4: El mensaje. Disfruten…


Capítulo 4: The Message

Bajó por las escaleras después de haberse aseado en el baño y vio subir a la princesa muy molesta sin dirigirle la palabra. Silver paró para seguir con la mirada a la princesa Amelia hasta que desapareció de su vista. Su actitud sólo significaba una cosa -Sonic…- dijo con un tono cansado. Corrió escalera abajo para llegar al comedor y ver al erizo azul con una expresión molesta por igual, mientras jugaba desinteresadamente con su comida.

-Sonic- llamó el erizo plateado con un suspiro.

-Como pactamos- habló para deslizar un plato con una pastel encima por la mesa de madera –Mi parte- concluyó sin verlo.

-Dime… ¿Qué hiciste ahora?- preguntó Silver.

-¡Fue ella!- reaccionó molesto para verlo -¡Esa princesa mimada que cree que todos deberíamos de besar el suelo por donde pisa!

-Y es quien te pagará el doble de tu peso en oro- señaló para tomar aquel plato con comida y sentarse a su par.

-Eso… eso…- balbuceó con su ira contenida.

-No te conviene hacerla enojar- finalizó Silver para con un tenedor dar un bocado al pastel con una actitud indiferente.

-¡Ella empezó!

-No seas infantil- regañó molesto para verlo –Discúlpate con ella y termina con este asunto de una buena vez.

-¡Claro que no!- exclamó Sonic para ponerse en pie -¡Ella piensa que soy un maleducado salvaje!

-¿Y no lo eres?- cuestionó para arquear una ceja.

-Bueno… ¡Ese no es el punto!

-Sonic, basta- detuvo el erizo plateado –Sé que tú no estás acostumbrado a seres como ella, pero eso no quiere decir que actúes irres…

-¡No la defiendas!- interrumpió molesto -¡Ella no es mi princesa, o mi reina ni nada!- gritó eufórico -¡El respeto se gana no se hereda!

-Bien, supongo que no puedo debatir eso- habló para fijar su vista nuevamente al plato enfrente de él y dar otro bocado al pastel.

-Ves- habló el erizo azul para tranquilizarse y tomar asiento –Yo no tengo porque…

-Y dime- lo interrumpió Silver para verlo de reojo -¿Tú te has ganado su respeto?

-¿Eh?

-Bueno, tienes razón y según lo que me has dicho ella debe ganarse tu respeto ¿cierto?

-Bueno… sí.

-Por consiguiente, tú el de ella, o de lo contrario no puedes esperar a que ella tenga una actitud diferente contigo.

-Hmph- exclamó para cruzar sus brazos y llevarlos al pecho con un puchero infantil en su rostro -¿Entonces qué propones?

-Discúlpate.

-¡¿Por qué yo…

-Porque te conozco- le cortó –Y porque sé que seguramente terminó siendo tu culpa.

-¡Ella fue quien…

-Fue tu idea venir aquí en primer lugar- le interrumpió de nuevo para verlo molesto –Y me rogaste que nos quedáramos, así que por esa sencilla razón es tú responsabilidad arreglar las cosas.

-Pero…

-Arregla las cosas- completó para de nuevo empezar a comer.

Sonic lo vio inconforme, pero sabiendo que tenía razón con sus palabras; Silver siempre había sido la voz de la razón en él. Suspiró resignado y acomodó su silla clavando su vista en el plato que tenía a medio comer.

-Bien… lo haré- respondió secamente.

-Sé que sí- dijo con una sonrisa el erizo plateado.

-Eres un verdadero dolor de cabeza ¿lo sabías?

-De ti lo aprendí- respondió divertido.

Sonic frunció de nuevo el ceño molesto mientras miraba la sonrisa divertida de él en su rostro. Empezó a comer nuevamente y de nuevo el silencio reinó en el lugar. El erizo azul fijó su vista a la ventana enfrente de ellos y sintió un escalofrío recorrer su cuerpo; estar afuera del palacio no era problema para él, pero había algo con estar adentro que no lo hacía sentirse cómodo en lo absoluto; vio de reojo a Silver quien no parecía percatarse de esa energía extraña que rondaba el lugar.

-Y dime…- habló de nuevo Sonic -¿Qué tal la pelea?

-¿Eh?- exclamó sorprendido por la pregunta.

-Tú fuiste quien desbarató esa armadura ¿no es cierto?

-Mmm… Yo sólo evite que Percival terminara herida- respondió por lo bajo.

-¡Lo sabía!- gritó emocionado -¡Sabía que habías sido tú cuando te vi con esa espada!

-No le pongas importancia Sonic- dijo desinteresadamente –Es de esas cosas de una vez en la vida.

-Oh vamos, eres un guerrero, ese tipo de cosas corren por tu sangre- habló con una sonrisa –No me digas que no fue emocionante empuñar esa espada y dar un corte diestro por aquí y otro por allá- dijo mientras con su tenedor cortaba el aire al moverlo cual espada en mano -¡Eso de cortar y…

-No soy un asesino- reprochó molesto.

-Obvio que no- apoyó el erizo azul para dejar el tenedor a un lado –Eso no estaba vivo.

-Sabes de que hablo.

-Hey, tómalo con calma; pero sabes que digo la verdad cuando te digo que fue una sensación excitante.

-Un caballero no empuña su espada a menos que su rey se lo pida o para defender al mismo.

-¿Y desde cuando Percival es tu reina?

-No lo es, pero sí necesitaba mi ayuda y…

-El punto es- interrumpió el erizo azul –Que te gustó, sea cual sea la razón.

-…Eres insufrible- habló resignado.

-Sólo digo lo que es.

-Es mejor ir a descansar- habló para ponerse en pie –Hay mucho que hacer mañana.

Sonic vio con cierta desconfianza el corredor que los dirigía a las escaleras para llegar al segundo nivel, no sentía ánimos de ir a la cama. La mirada intensa de Silver llamó su atención, era obvio que él no entendía todo lo que atravesaba su mente, y era mejor que no lo hiciera. Sonic se limitó a asentir con la cabeza y ponerse en pie para caminar de regreso a la habitación. Necesitaba dejar el pasado atrás si no quería verse como un erizo cobarde y asustadizo.

Entraron a la habitación y al igual que la noche anterior encendieron las lámparas sobre su cabeza. Sonic procuró de ver que la flama no se apagara y por un minuto sus ojos se quedaron fijos sobre la flama danzante –Sonic, mira- lo llamó Silver. Fijó su vista a la ventana en donde se encontraba Silver y vio cómo pequeños copos de nieve empezaban a caer del cielo. Sonic caminó hacia la misma y vio que el invierno por fin había entrado.

-Por primera vez no me preocupa- dijo Silver con una sonrisa.

-Eso es porque gracias a mi tenemos donde pasar las noches heladas- dijo con presunción el erizo azul.

-Sí…- musitó pensativo –Y por lo mismo es tu responsabilidad arreglar las cosas con la Princesa Amelia- le recordó.

-Lo haré, lo haré- habló sin interés para regresar a su cama –Pero mañana, ahora, sólo quiero descansar.

-Bien… ¿uh?, ¿No vas a apagar la luz?- preguntó intrigado el erizo plateado al verlo ya adentro de las sábanas.

-Hace frío- respondió secamente para darle la espalda –Es mejor que se quede así.

Silver lo vio con intriga, pero no quiso darle más vueltas al asunto. Imitó a su amigo y se metió dentro las cobijas para ver una vez más la ventana con los copos de nieve blancos caer suavemente; está vez no enfermaría gravemente o tendría que robar a alguien para conseguir dinero para un hotel de quinta, esta vez estaba en un palacio.

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Algo lo molestaba nuevamente, una voz irritable. -Sonic…- escuchó a la distancia con perseverancia. Sonic abrió los ojos con pesadez para escuchar una risilla en las afueras de su alcoba y de nuevo su nombre ser pronunciado. Se levantó con rapidez mientras escuchaba el andar sobre la alfombra. Sintió un sudor frío recorrer sus sienes y volteó a ver a su amigo, quien como siempre, tenía el sueño tan pesado como una roca. Se levantó de la cama y colocó sobre su cuerpo aquella capa deshilachada para protegerse del frío. Dudo por un momento sobre si levantar a Silver o no hacerlo, pues no sabía en que ayudaría en levantarlo, aparte que hubiera un testigo de su muerte de ser el caso. Caminó con cuidado al frente de la puerta y pegó su oreja a la madera húmeda –Sonic…- escuchó de nuevo para alejarse con rapidez. Sonic tragó pesado y con cierta duda colocó su mano sobre la perilla de la puerta, sin saber si abrirla o no, pero ya quería terminar con todo eso. Abrió la puerta para que un rechinido inundara el pasillo y de nuevo aquella risilla se escuchara. Salió con cuidado de su habitación para caminar sobre el oscuro pasillo, en donde pudo distinguir a lo lejos a una niña con ropas blancas, las cuales parecían brillar en la oscuridad, su pelo tan largo como su cuerpo tapaban su cara casi por completo, dejando ver únicamente una media sonrisa un tanto perturbadora.

-¿Qué quieres de mi?- pregunto el erizo con una máscara de indiferencia. Una risilla se escuchó y luego la vio correr -¡Espera!- gritó para correr tras ella.

No entendía porque aquella niña insistía en visitarlo por la noche, pero estaba decidido a averiguarlo. La vio correr entre los pasillos e intentaba seguirle el pasó, pues se escabullía cada vez podía en una esquina. Sus pasos pesados y el aire frío inundaban el ambiente mientras la ansiedad recorría su cuerpo. La vio entrar a una habitación y sonrió triunfante "Te tengo" pensó con orgullo. Entró a la habitación azotando la puerta al abrirla y al hacerlo vio que no había nada, sólo oscuridad. Su respiración agitada por la carrera se escuchaba con fuerza gracias al eco y un perceptible olor a humedad inundó su nariz. Sonic volteó su cabeza a los lados en busca de aquella niña hasta que distinguió algo en una esquina, al fondo del lugar. Aquellas ropas blancas, era la niña pequeña que le daba la espalda.

-Juguemos Sonic…- habló la pequeña.

-¿Eh?- exclamó confundido.

-Juguemos… ¡juguemos a la muerte!-gritó el espectro para darse la vuelta y levantar un hacha sobre su cabeza para correr hacia él.

Un gritó ahogado se escuchó de su parte a la vez que salía a toda prisa del lugar. Sonic escuchó el hachazo cortar la madera para que una risa endemoniada se resonara por todo el castillo. Corrió tan deprisa como pudo para darse cuenta que yacía perdido, aquel ente lo había hecho perderse dentro del palacio, pues aún no lo había recorrido. Sonic miraba a los diferentes pasillos confundido si alguno sería sin salida o lo llevarían a la entrada de aquel lugar -¡SONIC!- escuchó el grito desgarrador de aquel ente. Sin importarle la dirección corrió al pasillo más cercano mientras sentía el frío ser más intenso que antes, lo alcanzaba, y él lo sabía.

-¡Cuidado!- escuchó un gritó para luego un sonido metálico resonar con fuerza y caer al suelo. Sonic vio una tenue luz alumbrar el lúgubre pasillo para darle mayor visibilidad. Rápidamente se dio media vuelta sobre el suelo con sus ojos fijos en el fondo de aquel pasillo oscuro en espera de la niña maligna que había estado gritando su nombre -¡¿Qué sucede contigo?!- escuchó gritar nuevamente. Sonic vio a la princesa Amelia de rodillas en el suelo incorporándose lentamente.

-¿Eh?- exclamó confundido –Es… ella…- tartamudeó aún aterrorizado.

La vio pararse molesta y tomar del suelo el candelabro que había caído antes, siendo el responsable de aquel sonido metálico que había oído. Amelia lo vio con cierta molestia, para luego darse cuenta de la expresión de terror en su rostro. La princesa alumbró con el fuego a los alrededores para ver si había algo más, pero el lugar yacía vacío.

-No hay nada- dijo la eriza para verlo nuevamente -¿Todo bien Sir Sonic?

Sonic ladeó su cabeza a un lado para ver detrás de la eriza pero como ella había dicho, no había nada. Suspiró con alivio, y por primera vez se sentía feliz de verla. Se puso en pie para fijar su vista en ella y notar que no llevaba aquel pesado vestido, una bata de algodón blanco la cubría por completo, seguramente tenía puesto un vestido más liviano para descansar. Sonic asintió con la cabeza sin responderle nada y ver una vez más detrás de ella.

-Bien, entonces buenas noches- dijo fríamente par dar media vuelta.

-¡Espera!

-¿Sucede algo?- preguntó con unos ojos fríos e intensos.

-Estoy perdido…- respondió avergonzado –No sé como regresar.

-Oh…- exclamó con pesar –Bien, entonces sígame… no quiero que esté dando problemas- habló para dar media vuelta y empezar a caminar.

Caminó detrás de ella, aún intentando recuperar el aliento de lo que había acontecido previamente; había sido sin lugar a duda la idea más estúpida que había tenido. Ir tras un espíritu en un castillo maldito a la mitad de la noche era algo que ni al más valiente se le hubiese ocurrido, especialmente sin compañía. Suspiró pesadamente ante sus pensamiento para redirigir la mirada a la eriza, quien no había dicho nada desde entonces.

-Este…- empezó a hablar para carraspear su garganta –Yo quería… disculparme- dijo casi en susurro.

-¿Eh?- exclamó ella para parar su marcha y voltearlo a ver.

-Por lo de la cena- le recordó –Yo… lo siento.

-Bueno, eso sin duda es un inicio- dijo sin más para seguir con su camino.

-¿Qué?

-Va por buen camino Sir Sonic.

-Espera, ¿no crees que me debes una disculpa también?

-En ningún momento lo ofendí con mis palabras, a diferencia suya.

-¡Sabes que…- pero calló para recordar la mirada desaprobatoria de Silver –Olvídalo.

Amelia sonrió satisfecha mientras seguía con su camino para regresar al erizo azul a su habitación. Ninguno se dirigió la palabra después de eso. La mirada de él se mantenía fija sobre ella, mantenía su ceño fruncido y la actitud de desagrado y molestia podía percibirse a kilómetros de distancia.

-Siento que no se encuentra a gusto en mi presencia, Sir Sonic- habló Amelia al sentir la intensa mirada sobre su nuca.

-No es su presencia la que me incomoda, es su actitud- respondió molesto.

-¿Por qué es eso?- preguntó sin verlo en ningún momento.

-Escucha- dijo para poner una mano sobre su hombro y hacerla parar –Sé que yo no te agrado, y bueno, es obvio que tú no eres exactamente mi eriza favorita- dijo para verla a los ojos -Pero, no quiero quedarme aquí mientras tu actitud petulante y del reina del universo me haga de menos, eso es…

Una sonora carcajada se escuchó por parte de la eriza rosa para callarlo y verla extrañado. Amelia se quitó de encima aquella mano que aún yacía sobre su hombro con cierto desdén y lo vio divertida, provocando una expresión de confusión en el rostro del erizo azul.

-¿Es enserio?

-¿Ah?

-Piensas irte si yo no cambio mi actitud, pero no te iras después de todo lo que has visto aquí en estos dos días.

-No le veo lo divertido.

-¿Por qué te soy tan importante?

-¡No lo eres!- se defendió molesto.

-Claro que sí- dijo con esa sonrisa en su rostro –Me pones en un lugar muy alto, y mi percepción de ti te importa demasiado, tanto, que sacrificaras el oro que tengo para ofrecerte sólo por no verte con agrado ¿por qué?- preguntó con una sonrisa prepotente.

-Hmph- exclamó molesto -Toda mi vida se me ha tratado de menos sólo por ser lo que tú y tu prole llaman bandolero- respondió ofendido – Y tal vez sea un bandolero sin modales refinados en la mesa o condescendencia como Silver, pero sin lugar a duda tengo más dignidad que cualquier duque o príncipe de cuarta; y si mi dignidad debe verse manchada por un poco de oro, prefiero irme a las calles heladas, eso no lo dude, su majestad- completó con cierto sarcasmo. La sonrisa de Amelia se borró lentamente al concluir sus palabras y unos ojos culpables parecieron invadir su mirada –Déjeme aquí- dijo para adelantársele –Conozco está área, regresaré rápido. Buenas noches.

-¡Espera!- exclamó ella para correr a su lado y parar frente a él.

-¿Qué?- preguntó con molestia.

-Te pido me disculpes- habló ella con una reverencia.

-¿Eh?- exclamó con asombro.

-No eres el erizo que pensé que eras, lo lamento- explicó para reincorporarse –Me has demostrado tu gran valía, Sonic the hedgehog, y eso, hasta el más alto rey respetará sin dudar.- dijo con gran elocuencia. Sonic le sonrió satisfecho y ella le devolvió la sonrisa –Te acompañaré hasta tu dormitorio- dijo para ver el final del lúgubre pasillo -No sería propio de mi parte dejarte solo, menos de noche- habló para ver a los lados con desconfianza.

-Gracias pero… ¿no debería ser al revés?

-¿Cómo al revés?

-Pues, yo soy el hombre y por eso…

-Oh Sir Sonic, he estado mucho tiempo sola y no me ha hecho falta un escolta masculino- interrumpió con cierto enfado –Acompáñeme, seguiremos hasta llegar a su habitación.

-Bien, como digas- dijo el erizo azul para empezar a caminar nuevamente a su lado. –Una consulta.

-Dime

-¿Por qué está despierta tan tarde?, ¿Y sola?

-Oh bueno…-calló pensativa, y aquella expresión fría e inmutable se quebró ante una mirada temerosa –No logró dormir a esta hora…

-¿Ellos te visitan también?

Amelia lo vio de reojo con cierta sorpresa para luego asentir con pesar. Con un vistazo rápido inspeccionó los diferentes lados del pasillo oscuro, como en busca de algo. –Su presencia es muy fuerte- habló de nuevo para inconscientemente pegarse más a su compañero un tanto temerosa.

-¿Tú la sientes también?

-¿Eh?

-Desde ayer en la noche este lugar me hace estremecer- confesó –Pero no le digas a Silver que te dije eso o jamás dejará de fastidiarme- pidió el erizo azul. Amelia río gentilmente y asintió con la cabeza.

-No se preocupe por eso- respondió con una sonrisa.

Siguieron su camino hasta verse en el pasillo en donde se encontraba la recamara de Sonic, y tal como él había dejado, su puerta yacía parcialmente abierta con la luz alumbrando la alfombra Ambos se vieron a los ojos por un momento, sabiendo que ese era el final del camino.

-Aquí me despido yo- dijo el erizo azul. –Gracias por… bueno, por todo en general.

-Eres muy amable- alagó con una pequeña sonrisa -Gracias por la amena conversación, creo que sirvió de mucho ¿no le parece?

-Toda conversación puede ser útil si se enfoca correctamente y no se le da un significado banal o abstracto- habló el erizo azul con elocuencia, provocando en la princesa una expresión de asombro imposible de ocultar -No pensará que era un bruto salvaje que no sabía sobre palabras refinadas ¿o sí?- dijo al notar tal expresión.

-A bueno, yo…

-Sé sobre muchas cosas, pero afuera en las calles este tipo de cosas sólo hacen que te pateen el trasero- explicó con una sonrisa. –Y muy duro.

-Es más de lo que aparenta- respondió ella con una sonrisa.

-Soy muchas cosas, por eso no se me debe de juzgar sin conocerme.

-En eso tiene razón.

-Bien, será mejor que regrese- dijo para ver nuevamente su habitación -Es hora de descansar, para los dos.

-Buenas noches, Sir Sonic- se despidió con una sonrisa.

Ambos caminaron en sentidos contrario hasta que se escuchó un crujir provocando que ambos pararan. Amelia iluminó con el candelabro a todas direcciones buscando qué había ocasionado tal sonido, pero sin resultados. Sonic la volteó a ver y al igual que ella buscó con la mirada qué era lo que podía ahora estar sucediendo, pues temía que aquella niña demoniaca hubiera regresado a esperarlo en el pasillo. Sonic vio un espejo colgado en la pared cerca de la princesa que parecía empezar a desquebrajarse al igual que los vidrios en el comedor. -¡Amelia!- gritó para correr hacia ella y provocar que ella se volteara para ver su reflejo distorsionado por el quiebre del cristal. La princesa retrocedió lentamente sin darle la espalda al espejo y con su vista en éste hasta toparse con el erizo azul, haciendo que parara su marcha.

-No lo entiendo ¡¿Qué demonios quiere esa cosa?!- preguntó Sonic para ver el espejo molesto.

Un tono carmín empezó a pintarse sobre el cristal haciéndolo erizar al ver como de la nada unas letras como dibujadas con un dedo se pintaban para escribir algo. –Pero qué…- musitó el erizo azul para intentar descifrar el mensaje –Ma…- leyó la primera sílaba –Mata… la- completó – ¿Mátala?- repitió el enunciado. Sonic vio la expresión Amelia y por primera vez vio un genuino horror en sus ojos. A eso se refería aquel ente, quería que eliminara a la princesa. Escuchó otro crujir para ver como aquella rajadura empezaba agrietarse en diferentes direcciones y luego explotar el espejo en pedazos -¡Cuidado!- gritó el erizo para abrazar con fuerza a la princesa y con su cuerpo protegerla de los pedazos de vidrio roto que saltaban a todas direcciones.

De nuevo el silencio reinó y sólo el tintinear de los cristales que aún se desprendían del espejo para caer al suelo se lograba escuchar. Sonic se reincorporó lentamente para ver sobre su hombro y notar que toda actividad de aquel ente había terminado. Suspiró aliviado y fijó su vista de nuevo en la princesa quien parecía aferrar a aún a él con fuerza. Carraspeó su garganta para hacerle entender que ya no era necesario que lo sujetara, provocando que ella se alejara con lentitud sin verlo a los ojos.

-Sabes algo- habló del nuevo el erizo azul –Me parece que es un buen momento para una taza de chocolate.

-¿Eh?- exclamó ella para verlo con unos ojos apagados.

-Sí- asintió –Después de un fantasma asesino, una pelea con su majestad y de espejos que hablan y explotan me caería bien algo caliente ¿qué opinas?

-Eso creo…- respondió sin ánimos.

-¿Sabes hacer café o chocolate?- le preguntó para ella mover su cabeza a los lados en forma negativa –No te preocupes, yo te enseño. Vamos.

Wuajajaja ¿Creían que Sonic era un bruto salvaje? Pues ven que es más de lo que aparenta, simplemente quiere verse más cool xD! Aún hay más sustos preparados en esta fiction para nuestros protagonistas, pero todo vendrá a su tiempo. Sin más que agregar, espero les haya gustado este capítulo. Kat Fuera.

Alguien más saldrá de entre las sombras para hacer de su estadía algo más que una simple cacería. Capítulo 5: El Último Caballero.

¡HaPpY HaLlOwEeN!