Hello! Lo prometido es deuda, aquí les traigo en nuevo capítulo.

Advertencias: un poco de OoC, violencia, y en algunos capítulos un muy leve pairing

Disclaimer: Hetalia le pertenece a Himaruya Hidekaz.


Iván despertó, igual que todos los días a eso de las cinco de la mañana, era primavera y el día mostraba señas de ser bonito, nada parecía poder arruinarlo.

Pero el soviético sabía que no era así, los últimos días… calificarlos de intranquilos sería poco, toda clase de circunstancias estaban propiciando un enfrentamiento con la Alemania de Hitler, y era sólo cuestión de que uno de los dos diera el primer paso.

Había discutido profusamente este tema con su jefe, Stalin, El Tirano Rojo como fue conocido también, pero el hombre era increíblemente terco, y no daba crédito a las palabras de nadie, creía que Alemania continuaría respetando El Pacto de no Agresión que habían firmado hace no mucho.

Suspiró y miró por la ventana mientras se vestía con aquel uniforme negro, su uniforme de guerra, probablemente, en ese mismo momento, un enorme cargamento de hierro estaría saliendo de Brest-Litovsk, con dirección a Alemania.

Casi podían sentirlo, algo no andaba bien, algo muy grande estaba a punto de suceder, y cuando eso pasara, no sabía cómo reaccionarían sus ciudadanos, habían pasado tantas cosas… tantas cosas que más tarde lamentaría, su hermana Ucrania casi se negaba a dirigirle la palabra, no desde el Holodomor*, y realmente no la culpaba, pero le molestaba un poco que nadie entendiera que ellos eran simples títeres de sus superiores, él mandaba e Iván debía de cumplirlo quisiera o no, e igual con los otros millones de habitantes, pero todos se estaban cansando, y aunque nadie más lo supiera, Iván sabía que el fin de la URSS no estaba lejos, que el llamado "Telón de Acero" comenzaba resquebrajarse, apenas unas diminutas fisuras, pero que no tardarían tanto en crecer…

Salió de su habitación si prisa, a las once de la mañana debía estar en casa de Bielorrusia, que lo había invitado a almorzar, debía ir, aunque la idea le pusiera un poco los pelos de punta.

El teléfono repicó y corrió a contestarlo antes de que despertara a los que aún dormía, Molotov se había quedado en el palacio esa noche, y si él o su jefe despertaban de mal humor… mejor ni siquiera pensarlo.

-Rusia –una voz susurrante, cargada de angustia y pavor, pero a la misma vez de furia y valentía se escuchó, la reconoció inmediatamente, Berezhkov hablaba desde Alemania.

-¿S-sí?

-Ribbentrop… No han declarado la guerra, ESTAMOS en guerra, ¡en este momento tropas nazis cruzan nuestra frontera! ¡Si no es que ya lo hicieron! ¡Muévete, maldita sea!–exclamó.

-¡S-sí, señor! –el rubio tiró el teléfono, sin importar si quedaba bien o no.

¡Al carajo con el mal humor de sus jefes! Era la guerra, y ahora habían envuelto aún más a la URSS.

Corrió lo más rápido que le permitieron sus pies hasta la habitación de Stalin, estaba asustado, para que mentir, lo estaba, le asustaba que las personas fueran a morir por un simple capricho de un tipo que estaba mal de la cabeza, ¡incluso le temblaban las rodillas! Si Estados Unidos lo viera en ese momento se reiría de él por el resto de sus inmortales vidas…

Intentó abrir la puerta de la habitación, cerrada con llave, suspiró, no le agradaba pero no tenía muchas opciones, retrocedió, tomando impulso, y se dejó ir como una bestia enloquecida contra la puerta.

El hombre que estaba en la cama se incorporó de golpe, farfullando cosas incomprensibles.

-Descontaré eso de tu salario –dijo, cuando reparó en él.

-Señor, le recuerdo que no tengo salario…

-Cierto…

-¡Pero ese no es el caso! ¡Señor, Berezhkov acaba de llamar, nos han declarado la guerra! ¡Los nazis nos invaden!

Pero contrario a lo que el rubio pensaba, Stalin no reaccionó como loco, sólo se quedó ahí, observando hacia la nada.

Molotov llegó, terminando de ponerse los lentes.

-¿Es cierto? –le preguntó.

Iván asintió, y el otro volvió su mirada hacia el Secretario General.

Comenzaba desesperarse, esos dos llevaban horas encerrados en esa maldita sala, si darle una sola palabra, mensaje, expresión, señal de humo o lo que fuera para saber que iba a hacer su querida Unión Soviética.

Durante toda la mañana había contestado llamadas como nunca antes.

Primero fue Bielorrusia, la chica intentó tranquilizarlo, sin tener mucho éxito.

Luego Ucrania, quien escuetamente le dijo que su país no movería un dedo por Stalin, no después del Holodomor.

Y luego de Ucrania vinieron los demás, Letonia, Lituania, Estonia, Armenia, Georgia, Kazajistán, Turkmenistán, Azerbaiyán, Kirguistán, Moldavia, Uzbekistán, Tayikistán, a todos tuvo que darles la noticia, y no todos estaban dispuestos a apoyarlos…

A eso de mediodía, por fin pudo saber, él y todo el pueblo, pero no fue Stalin quien lo comunicó.

-… Nuestra causa es justa. El enemigo será rechazado. Obtendremos la victoria –concluyó su discurso Molotov.

-Y ahora, lucharemos –anunció el rubio, y los otros le dieron una mirada que no supo interpretar.

El Frente Oriental, que había permanecido sin movimiento durante 1940 volvía a abrirse, nuevas vidas serían cobradas, y se requerirían muchos sacrificios para que llegara a cerrarse.


-¡Maldita, Maldita, Maldita sea la hora en la que me volví débil para la guerra! ¡Maldita sea la hora en la que nació tu jefe Alemania! ¡Y maldita sea la hora en la que fijaron mi país como un objetivo! ¡Malditos todos los nazis!

Francia maldecía en voz alta, mientras fumaba compulsivamente un cigarrillo tras otro, les daba una calada e inmediatamente los tiraba al suelo y encendía otro.

Pero nadie le ponía realmente cuidado, todos dentro de sus propios pensamientos, demasiado ocupados.

Estaban en Brest-Litovsk, era de noche, y la invasión estaba programada para dar inicio mañana en la mañana, todos estaban nerviosos, tanto los que estaban ahí por "gusto" como los que estaban obligados.

El francés siguió maldiciendo a todo lo que se le apareciera en la mente, Hungría observaba el reflejo del fuego en su sartén, Alemania estaba sentado, recostado contra la pared de la carpa, Italia, a la par del rubio, miraba el arma que tenía en las manos, como queriendo tirarla muy lejos, pero sin atreverse a hacerlo. Rumania alejado del fuego, en el extremo opuesto de la carta, leí un pequeño cuaderno de cuero, mientras murmuraba algunas cosas.

-… somos cinco contra quince! ¡¿A qué clase de imbécil se le ocurre emprender un ataque así?! ¡Empezando por Bielorrusia y Rusia! ¡Esos dos dan miedo cuando están en guerra! ¡Es la URSS maldita sea! ¡¿Cómo diablos se les ocurre algo así?! ¡¿Qué tan estúpidos son tus jefes Ale…–Francia continuaba con su retahíla.

Pero un peligroso brillo en el sartén de Hungría lo hizo callar de golpe.

-¡¿Quieres callarte?! ¡Cómo si no supiéramos a que nos enfrentamos! –escupió la húngara– ¡Todos aquí conocemos la situación! ¡Sabemos a lo que nos enfrentamos! Pero no hay salida Francia, estamos obligados a luchar entre nosotros, ¡así que deja de quejarte!

-¡Me importa un bledo tu opinión, Elizabeta!

La chica perdió la mínima paciencia que tenía, y saltó para golpear a Francia con su sartén, o con los puños, cualquiera de las dos funcionaba.

Pero inmediatamente fue detenida por dos pares de manos.

Alemania por la cintura, y Rumania, que se había acercado al verla fruncir el ceño, sujetaba su sartén y la mano libre.

El rubio negó suavemente con la cabeza, y a la mujer le tembló el labio, Rumania la jaló contra sí para abrazarla.

-¿Qué –comenzó a preguntar Hungría, pero inmediatamente cayó profundamente dormida en brazos del rumano, quien con mucho cuidado la recostó sobre una vieja sábana, y la cubrió con otra.

-¿Qué le hiciste? –preguntó Francia.

-Solo es un simple hechizo para dormir -explicó– así no se va a estresar más, ¿quieres que te lo haga a ti, Francis? –preguntó burlonamente.

-No gracias, Vlad –le respondió el otro, con voz envenenada.

En ese momento entró Polonia, traía consigo una bandeja con pan, queso, y una jarra de agua, y bajo el brazo varios vasos.

Los miró de mala manera, dejando de golpe la bandera sobre la pequeña mesa del lugar, para Feliks todos no eran más que usurpadores de su país.

-Tengan buena noche –mascullo, antes de volver a salir.

El galo fue hasta la bandeja y cogió una porción de comida, y comenzó a masticarla lentamente, tenía un nudo en la garganta de sólo pensar en lo que ocurriría mañana.

Lo mismo hicieron los dos rubios.

Alemania rebuscó en su mochila, y sacó un poco de salsa de tomate, que tendió a Italia junto con el pan.

-Come –ordenó.

-¿Vee? –Italia, quien no había dicho ni una sola palabra desde hacía horas, pareció descolocado.

-Ten, come –repitió Ludwig– si no lo haces te pondrás débil.

Con las manos levemente temblorosas, tomó la comida que le tendía el otro y comenzó a comer.

-Será mejor que se duerman –murmuró Alemania, intentando reducir la tensión del ambiente– mañana será un día muy, muy largo.

-Será cínico, Alemania, ¿quieres que estemos fuertes? – preguntó Rumania, frunciendo en entrecejo.

-Para que podamos ganar SU guerra, realmente, no puedo creer que todo el mundo se halle en guerra por el simple capricho de un hombre.

-A veces, lo humanos nacen con dones especiales, algunos tienen un increíble poder de convencimiento –murmuró Italia, llamando la atención de todos–, y ese poder, en la persona equivocada, ocasionó lo que estamos padeciendo ahora, no es culpa de ninguno de nosotros, así que, Francia-nii-chan, por favor, deja de maldecirnos.

Y en lugar de aliviarse, la situación había empeorado.

El francés masculló algo inentendible, fue a recostarse contra unas cajas, y cerró los ojos sin decir ni una palabra más.

El rumano volvió a la esquina en la que estaba sentado antes, y siguió leyendo su libro y murmurando maldiciones, sólo que nadie sabía a quienes iban dirigidas.

Alemania se recostó contra la pared, e Italia contra el alemán.

A excepción de Hungría, ninguno pudo dormir esa noche.

Y antes del amanecer comenzó el movimiento.


Holodomor: "matar de hambre" fue el genocidio/Holocausto ucraniano, llevado a cabo en 1933 por el gobierno soviético para eliminar la oposición, cobro la muerte de cerca de ocho millones de personas, a causa del hambre, les retiraron todos los alimentos.

Datos extra:

La cifra de muertos ascendió a los tres millones, entre nazis y soviéticos, de los cuales, sólo poco más de ciento ochenta mil era alemanes, todo el resto soviéticos.

Y, tengamos en cuenta que el frente oriental fue el primero en abrirse, la invasión a Polonia es considerada parte de él, y se cerró hasta el 15 de mayo de 1945, cuando el ejercito rojo terminó de ocupar Berlín, significando esto el fin de la guerra EN EUROPA, todavía en el Pacífico seguía.

En el frente oriental, los soviéticos llevaron las de perder hasta la Batalla de Stalingrado (después haré otro capítulo para ella), a partir de esa batalla comenzaron a reponerse, y hicieron retroceder a los nazis poco a poco, hasta Berlín.


Ok, no puse en sí la batalla, pero, como lo he puesto en los dos anteriores, no quise aburrirlos con ello, así que esta vez me enfonqué un poco más en lo que son ellos, sé que los personajes me están quedando un poco (bastante) OoC, pero, digamos, era la guerra, piénsenlo un poco, todo esa desesperanza, muerte, y el olor a sangre y pudrición y demás cambia mucho a la gente, dicen que quienes vuelven de la guerra no vuelven a ser los mismo, no sé, sólo uso mi imaginación.

Ahora, los reviews:

Corona de lacasitos: te extrañé en el capítulo anterior, pero lo bueno es que ya está aquí ;) bien verás, olvidé explicar eso en el cap pasado, Francia y Inglaterra no socorrieron a Polonia porque eso los convertiría en enemigos de la URSS, y eso era lo último que les convenía, el mantener una "amistad" con la Unión Soviética era vitalmente importante para esos dos.

Suiseko Lawliet: Hai! :D Gracias por tu comentario.

L.E: No, no tengo planeado abandonarlo :) lo sé, Hetalia es bastante educativo, pero quizá no es tanto lo que enseña, sino que después de eso ves la historia de una manera diferente, más interesante, más fácil, por eso la amo. Y no, no estudio nada relacionado con Historia, de hecho, no estudio nada, apenas voy para cuarto grado de colegio xD Pero me encanta, y en un futuro si voy a estudiar Historia *-*

It's all!

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