Bueno me ausente más o menos quince días, la verdad estaba algo ocupada estudiando pero ahora me puse las pilas y en casa de mi prima me puse a tipear mis historias. Estoy sacando unas nuevas, estoy por sacar otras más pero poco a poco.

Al parecer estoy acabando mis historias la mayoría solo llegan hasta el capítulo 6. No me gusta hacerlas taaaan largas por que sino yo también me aburro.

Bueno hoy no solo estoy poniendo un capítulo más a esta, también estoy updateando Homeless capitulo 3, el último capítulo de Shattered Mirror que lo tenía listo desde hace un tiempo, para los que siguen mis historias en ingles voy a poner Deep in blue (gracias Aoi Ookani, eres una buena BETA!), y tresnuevas historias… creo que tipeo muy rápido o estoy quitandole tiempo a mis estudios XD

Editado: 02/18/2010 He intentado corregir todos los errores pero como no soy Dios seguro se me han pasado varios. Si los ven diganme para corregirlos.


Disturbing

Capítulo 4: Loosing my mind

No pude dormir bien de la emoción, me tuve que ir a buscar alguna pastilla tranquilizante al botiquín. Por lo general las pastillas para la gripe me daban sueño así que me tome dos para que surtiera efecto más rápido. Después de un rato las pastillas empezaban a hacerme dormir… mis párpados se hacían más pesados… al fin podía dormir…

A la mañana siguiente me tuvo que levantar mi papá por que mamá también estaba alistando su maleta para su viaje a China. Me bañe y me cambie rápidamente para esperar a Nobu y que de una vez dieran inicio a mis vacaciones con él. Espere como dos horas hasta que paro un carro diferente a los que le conocía. De los asientos de atrás bajo Nobu.

"Hola Kouji… buen día. Musashi, ¿que tal? ¿Ya te despediste de tu hijo? No lo verás en una semana"

"Si lo sé. Kouji pórtate bien y no hagas enojar al viejo Nobu" – ¿viejo? No parecía viejo, era incansable para su edad.

"No lo haré papá. ¡Me portare bien!" – cogí mis maletas y las metí al carro. Pero habían más personas adentro del carro…

"¿Y con quienes van a viajar? ¿Cuanta gente hay en ese carro Noburo?" – mi papá nunca me había dejado viajar a no ser que fuera con el colegio y paseos máximos de tres días.

"Solo son unos cuantos amigos de la vida. Cada uno tiene su propia cabaña, Kouji y yo estaremos en una alejada de las demás para que se pueda concentrar en los estudios. Yo voy de viaje por que quiero cambiar los aires, los deportes de aventura a mi edad no es lo más recomendable"

"Si… bueno espero que la pasen bien y ya los veré en una semana" – espere a Nobu para subir al carro, no conocía a los demás viajeros y me deba un poco de temor entrar solo. Nobu me ayudo a entrar al carro y por la ventana me despedí por última vez de papá.

El carro arrancó y el viaje había empezado. Yo estaba sentado al lado de Nobu y él sin temor a lo que los demás dijeran me paso un brazo por los hombros y dejo su mano descansando en mi pierna – "Bueno chicos él es de quien les había hablado. Kouji, mi amor te presento a mis amigos. Chicos… traten bien a mi chiquito por favor"

"¿En verdad estas con ese niño Noburo? ¿Sabes que si su papá se entera te puede meter preso?" – eso era verdad pero los dos habíamos tenido mucho cuidado para que mi papá no sospechara nada.

"Los dos tenemos mucho cuidado con eso… ¿verdad Kouji?" – me daba algo de vergüenza mostrarle mi afecto a Nobu delante de sus tres amigos. Nobú en cambio pasaba su mano por entre mis piernas poniéndome la cara de colores.

"Si" – Nobu captó mi temor y me cogió por la cintura y me sentó en sus piernas. Apoyé mi cabeza en su hombro y le susurré a la oreja – "Te extrañe mucho Nobu"

"Yo también pero aparte de pasar un buen rato nosotros dos solos también te voy a hacer estudiar." – saco el cabello de mi cara con un movimiento de su mano y me beso como no lo había podido hacer en una semana, yo también le devolví el beso, ya estaba empezando a olvidarme que sus amigos estaban ahí, pero igual me sentía extraño.

"¿Y ya sabes la sorpresa Kouji?"

"¿Sorpresa?" – ¿Habían más sorpresas?

"Gracias por arruinar el momento Keita. Kouji tengo una sorpresa para ti pero aún no te la puedo mostrar. Te la daré hoy a la noche ¿te parece?" – estaba ansioso por ver la sorpresa de Nobu… debía ser buena… seguro era algo de su viaje… a propósito él nunca me dijo a donde había viajado.

"Nobu san… ¿a donde te fuiste de viaje?" – Nobu me miro y me desvió los ojos

"Eso te lo diré en la noche cuando te entregue tu sorpresa ¿esta bien?" – acepte lo que me dijo Nobu en ese momento pero ya quería ver la sorpresa de mi amor. El viaje continuo, hicimos algunas paradas para comer e ir al baño, a veces para cambiar de conductor. Cuando le tocó a Nobu me senté a su lado aunque por momentos me sentaba en sus piernas, sus amigos no me dejaron hacer mucho eso por que decían que lo iba a desconcentrar y moriríamos en un accidente. El viaje nos tomó prácticamente todo el día. Llegamos a las montañas y específicamente a nuestra cabaña como a las once de la noche, hacía bastante frío pero aún así Nobu no me dejo entrar a calentarme.

Me ordenó a que esperara afuera mientras él ordenaba algo. Espere por espacio de diez minutos congelándome de frío sentado en un banco fuera de la cabaña. Gracias a Dios todavía tenía un poco de chocolate caliente algo frío y con el último sorbo me tome un par de pastillas por que me estaba empezando a doler la cabeza. Estaba a punto de dejar de sentir mi cuerpo por el frío cuando Nobu me abrió la puerta. Estaba vestido con una bata de felpa roja y unas sandalias cómodas. Adentro la cabaña estaba muy oscura pero conforme entraba se iba iluminando por la luz de varias velas que hacían un camino hacia el segundo piso de la cabaña. Me quité la casaca y la colgué en el perchero, camine un poco más para mirar más detenidamente la cabaña pero Nobu me ofreció asiento en el sillón. Mi dolor de cabeza desapareció casi por completo.

"Antes de empezar quiero decirte unas cosas. Yo nunca pense en enamorarme de un chico como tu que con las justas tiene once años"

"¡Cumpliré doce en un par de meses!"

"Si, yo en cuatro meses cumpliré algo más cuarenta, casi te cuadriplico la edad. La cosa es que yo soy una persona mayor y a mi edad las cosas ya no funcionan como antes, yo mismo me doy cuenta de eso. Yo te veo como vives y no siento que te canses por eso… Kouji… yo viaje solo por un par de días a ninguna parte extraordinaria, pero el resto de la semana estuve ahí solo en casa descansando de algo"

"¿Te sentías mal Nobu? ¿Descansando de que? ¿De mi?" –al parecer yo cansaba a Nobu, él ya se estaba aburriendo de mi… Ya no me iba a querer como papá… mi dolor de cabeza estaba volviendo.

"No, Kouji. La verdad es que me hice algo en el pene para que pudieras sentir un poco más de satisfacción al estar conmigo. Uno de mis amigos me recomendo ponerme un piercing ahí." – ¿se puso un arete en el miembro? Eso debió dolerle…

"¡Pero antes estaba bien Nobu! ¡No era necesario que lo hicieras! Bueno eso no importa, lo importante es que estas bien y los dos estamos juntos" – lo abrasé para que no me pudiera soltar nunca.

"Bueno eso si. De todas formas ya tome mis pastillas para rendir toda la noche. Arriba tengo unos regalos para ti… ¿quieres ir a verlos?"

"¡Si!" – salté a su cuello y lo besé. El me sentó en el aparador de la cocina y me llenaba el cuello de besos mientras sus manos me despojaban de la ropa que ya me empezaba a dar calor. Cuando no tenía nada más encima que mi cabello suelto, por que eso le gustaba a él mucho, lo abracé y uní nuestras bocas en un beso. Su lengua penetró hasta mi garganta mientras que sus dedos se escabullían por debajo de mis glúteos y buscaban una entrada directa a mí. Mis piernas se abrieron automáticamente y se entrelazaron a su cintura, sentía como su erección rozaba mis piernas mientras yo tratando de mantener el beso y los dedos de Nobu adentro mio me frotaba contra él. En esta posición Nobu me llevo hasta el segundo piso. La cama principal donde dormiríamos los dos estaba cubierta de pétalos de flores y la cama estaba rodeada de velas. Nobu me echo en la cama y se echo a mi lado acariciando mi cuerpo con sus manos grandes. Nobu se abrió la bata para revelarme después de tiempo su cuerpo ahora cambiado. La única diferencia era definitivamente su miembro… debía haber crecido como unos cinco quizás siete centímetros de largo o era mi imaginación. El piercing se veía raro ahí, tenía como una especie de púas… ¿serían púas de verdad?

Tenía que comprobarlo así que me deslicé hacia abajo para darle placer con mi boca pero esa idea no se me ocurrió solamente a mí. El también aprovecho para deslizar su lengua por mi entrada y sobar sus manos contra mi erección. De un momento a otro sentía que mi cuerpo ya no podía más con tanto placer.

"Ya no puedo más Nobu… Detente por favor…" – Pero Nobu parecía no escucharme por que empezó a poner más fuerza y velocidad a sus manos.

"Sigue, no te detengas" – me ordenó Nobu pero yo en verdad no podía aguantarme más y luego sentí que a mi también me salía un líquido, igual que a él. Mis manos no pudieron aguantarme más en esa posición así que caí rendido en la cama – "Yo recién estoy empezando"

"Esta bien Nobu" – Me levanté con mis piernas temblando y me trate de acomodar en su erección. Era bastante más dura y me dolía a la hora que la forzaba a entrar en mi, me raspaban las púas del arete pero aún así traté de ejercer algo de fuerza pero el dolor me partía, tendríamos que hacerlo poco a poco como la primera vez. Traté de hacerlo de todas formas con lo poco que me había entrado pero me causaba dolor cuando entraba un poco más de lo que era mi capacidad.

El dolor no me preocupaba por que a la larga eso me iba a dar placer, mi preocupación era sangrar, no quería sangrar por que sino nuestros planes se verían malogrados pero así sangrara no me iba a importar, yo había soñado con esta semana desde que decidí estar con Nobu y por unas cuantas gotas de sangre no lo iba a malograr.

Me mordí los labios y forcé la entrada, Nobu se dio cuenta de esto pero no dijo nada, yo era muy terco para estas cosas así que a pesar del dolor continué. Tenía suerte de no sangrar aún, empecé a mover mis caderas con él adentro para sentir mayor placer… todo era tan mágico. Mi cuerpo con este esfuerzo duró algo como unos quince minutos y luego me pidió descanso. Mientras yo recuperaba fuerzas Nobu hacía de las suyas conmigo. Me abrió las piernas y comenzó a lamerme por dentro… se sentía tan bien… luego me dio unos masajes en la espalda hasta que empecé a sentir sus dedos como se metían por atrás.

Nobu saco sus dedos de mi y se arrodillo en la cama. Luego alzó mis caderas y puso mis pies en sus hombros dejándome un poco suspendido en el aire. Sentí como me golpeaba su miembro y los choques que me daba intentando entrar, ponerse un piercing había sido una gran idea para él pero para mi no tanto. Era un dolor por encima de lo inimaginable, grite como nunca por que nada, ni siquiera los dedos de Nobu me habían preparado para eso. Mis gritos lo excitaban más por que cada vez lo hacía con más fuerza y más rápido. Creo que no aguante y me desmaye de dolor por que cuando volví a abrir los ojos Nobu me estaba dando de mordiscos en el pecho.

"Soportaste más de lo que había pensado, eres muy fuerte. ¿Te gusto?"

"¡Me encantó! Pero volvamos a hacerlo mañana por que me has dejado doliendo un poco abajo" – Le mentí, me había dolido demasiado. Nobu me dejo descansar pero sus dedos seguían explorándome, sus dedos tenían acceso directo a todo en mí, sus dedos no me fastidiaban. Como pude me bajé de la cama y me arrastré hasta la cocina por un vaso con agua. Las dos pastillas que me tomé en ese lograron evitar el dolor por la noche.

A la mañana siguiente me levanté tarde, Nobu no estaba en la cama conmigo, detestaba cuando me dejaba solo como si fuera su muñeco. Me levanté y a mi costado había una bata pequeña para mi, me la puse, era de seda. Baje al primer piso para buscar a Nobu y ahí estaba él tomándose un café y leyendo en periódico. Noté también que era todo un logro caminar después de lo que habíamos hecho en la noche.

"Hoy empezamos con las clases. ¡Bienvenido a mi escuela donde los chicos que no entienden son castigados ferozmente!" – me dio risa el tono de voz que uso para decir eso, se oía muy jugueton.

"¿Hay algún uniforme para esta escuela?"

"¡Ya que lo preguntas me estas dando más ideas!" – Nobu se paro y se fue a buscar algo cuando volvió vino con una maleta – "¡Aquí esta tu uniforme!" – abrí la maleta, habían varias cosas a las cuales les desconocía el uso.

Puso los cuadernos sobre la mesa y me sentó frente a él. – "Empecemos con algunas preguntas… raíz cuadrada de 81"

"No veo mi uniforme Nobu. Por cierto la respuesta es nueve" – Debajo de los cuadernos no había nada mas que libros.

"¡Bien! Ahora raíz cúbica de 216?" – Nobu estaba escondiendo algo detrás de su espalda, ¿sería mi uniforme?

"No me acuerdo ahora pero…" – No tuve tiempo de responder por que Nobu me pego con un látigo en la pierna. Mis manos se fueron automáticamente a la pierna golpeada. Me dolía tanto que abrí la bata que llevaba puesta para ver el daño. Mi pierna tenía una raya al rojo vivo. Empecé a temblar.

"Quiero respuestas rápidas no lentas. Cuando tengas cinco incorrectas te harás acreedor a un correctivo" – me daba miedo equivocarme, eso me ponía más nervioso lo que hacía que tartamudeara. – "¿Raíz cuadrada de 144?"

"¡11… no 12!" – de todas formas me cayo otro golpe. En resumidas cuentas me equivoqué en cinco respuestas aunque di tres correctas. Mi castigo me lo daría en el acto pero no sabía que era exactamente. Nobu me tapo los ojos, no veía nada. Me echo en la mesa de la cocina que era redonda y amarró mis brazos y piernas a las patas de la misma mesa. Estaba tan nervioso que las lágrimas se me chorreaban de los ojos, no creo que Nobu las haya visto pero yo si que las sentía. Un cubo de hielo se deslizaba por mi pecho y me hacía estremecer. Un cubito de hielo no me daba dolor pero cuando Nobu empezó a forzar ese cubito de hielo dentro de mi no solo me dolía también me daba frío, las arístas del cubito arañaban las paredes de mis cavidades aún adoloridas.

Las clases continuaron durante todo el día hasta la tarde. Solo paramos para almorzar, que del miedo y del dolor no pude comer nada, ni para ir al baño. Mi cuerpo al final del día estaba cansado por los hielos que me había metido, los latigazos que me había dado, las cachetadas que habían enrojecido mis mejillas, jalones de cabello y torceduras de brazo.

A eso de las ocho de la noche los amigos de Nobu nos fueron a buscar para hablar. Yo no tenía mucho que hablar con ellos así que me fui a leer al segundo piso para estudiar para mañana por que sino Nobu me iba a lastimar más. Nobu no me quería ver mucho por lo que me había hecho pero me dio dos pastillas para soportar el dolor. Me las tomé con un poco de agua y continué estudiando. Desde arriba escuchaba como bebían los cuatro. Cuando me dio sueño me puse mi pijama como pude y me metí a la cama.

Ya era el segundo día de mis vacaciones con Nobu. Esta vez estaba mejor en matemáticas y ya le fue más difícil a Nobu castigarme pero me pregunto sobre lengua, lo que no había estudiado y me volvió a pegar. Yo amaba a Nobu lo único que no me gustaba mucho era que me pegara de esa manera, me hacía doler mucho ya que conocía mis puntos débiles. Se repitió lo mismo de la noche, Nobu estaba ebrió. Una vez más dormí solo en la cama con dos pastillas en mi estómago y mucha agua. A la tercera noche fue más tranquila. Nobú me había dado tregua para poder hacer otras cosas juntos, mañana volveríamos a los libros.

Esa noche creo que fue una de las mejores de mi vida con él. Salimos a pasear por la nieve bien abrigados por que hacía demasiado frío. Caminamos un poco hasta la cabaña siguiente y de ahí con las mismas nos regresamos. Nobu recolectó algo de nieve y me hizo un milkshake de chocolate delicioso. Ya para la hora de dormir nos fuimos los dos a la cama. Empezamos mirando el techo hasta que sus siempre inquietos dedos comenzaron a jugar con mi boca. Sus dedos húmedos buscaron un camino hacia mis piernas excitándome cada vez más. A este punto la ropa ya estorbaba y Nobu me hizo el favor de quitármela rápidamente. Yo también le quite la ropa a él. Tenía ganas de probar su sabor así que se lo chupe con cuidado, el piercing me podía lastimar mi boca.

Nobu me echo en la cama cuando termine y me puso boca abajo, cogí una almohada para morder. Esta vez me entro un poco más fácil aunque me seguía arañando. Me costó un poco acostumbrarme a eso en especial si se movía rápido y con fuerza dentro de mí. Cuando termino me dolía mucho pero felizmente no sangré.

"Nobu… ¿tu siempre me vas a querer no? Aunque crezca algún dia?"

"Si pero ¿a que se debe tu pregunta chiquito?"

"Es que me parece demasiado bueno que tu estes conmigo. A veces pienso que es un sueño y que algún día se va a acabar… Nunca me dejes por favor… si me dejas me muero…"

"Esta bien, siempre te tendré a mi lado, siempre chiquito" – Lo abracé y me quede dormido en sus brazos… una vez más me sentía bien, no había manera que me sintiera mal con Nobu. Así me pegara por no estudiar, Nobu era la mejor persona que había conocido, era un hombre completo.

Los días pasaron demasiado rápido para mi gusto, sin darme cuanta ya estaba estacionado el carro afuera de mi casa esperando a que bajara. Nobu me dio un beso con todo y lengua y me dejo ir. Yo salí caminando del carro como si fuera en una nube y así flotando en mi nube me fui a dormir a mi cuarto… habían sido las mejores vacaciones de mi vida a pesar que mi espalda estaba algo rasguñada y tenía unas cuantas heridas internas por el arete de Nobu pero no tenía nada por que preocuparme.

El colegio volvió a comenzar, no me sentía de buen ánimo como para ir a clases pero no tenía otra elección. Tenía sueño y me sentía un poco nervioso. Antes de salir de casa me tomé una pastilla con un vaso de leche, de camino me encontré con mi hermano. Estuvimos hablando de las vacaciones y me dijo que después de colegio todos se reunirían en el patio para jugar y hablar. Me hubiera encantado contarle todo lo que había hecho pero no podía dejar que alguien se enterara que tenía una relación con Nobu, ni siquiera a mi hermano. Después de colegio yo también tenía planes para ir a ver a Nobu, no podía dejar de ir a verlo.

Para después de clases Takuya me recordaba cada cinco minutos que fuera a la reunión pero por más que quería no podía. El castigo de papá aún me quedaba pendiente… verdad con ese castigo ¿como podría ir a ver a Nobu? Aunque sea me escaparía un ratito. Salí del colegio despidiéndome de los chicos, por suerte el carro de Nobu estaba afuera esperándome así que no tuve la necesidad de variar mucho mi camino. Antes de subir a su carro me fije que nadie me viera, no quería que nadie se enterara. Como no podíamos ir a muchas partes nos acomodamos en el carro con los asientos reclinados en uno de los tantos sitios del parque, era bueno que los niños hicieran bulla así nadie podía oírme gemir. Cuando terminamos Nobu me hizo el favor de llevarme a mi casa. No entró, prefirió quedarse en el carro e irse. Yo entré a mi cuarto a bañarme por que estaba sudando por todo el esfuerzo que hacía, solos unas gotas de sangre manchaban mi ropa interior, si la lavaba yo nadie se daría cuenta así que no había problema.

Hice mis tareas y espere a que llegara mi papá, Tomoko aún no regresaba de la China. No paso nada fuera de lo común o lo que ya estuviera acostumbrado. Los días pasaban así, entre el colegio, Nobu y mi papá, nunca nadie se dio cuenta que a pesar de estar castigado me divertía mucho. Con Nobu estábamos más en el carro o en su casa, a veces me llevaba a un hotel cerca de mi colegio, otras veces me enviaba mensajes para encontrarnos allá. Un par de veces me escapé por la ventana de mi cuarto y con mi bicicleta me iba hasta su casa a pasar la noche. Regresaba a casa antes que se dieran cuenta o venía cambiado y hacía como que alimentaba al perro.

Una tarde salía del colegio para encontrarme con Nobu en el hotel cuando Kouichi me paro.

"¿A donde vas a ir hoy?"

"A la casa, ¿a donde más?" – le respondí apurado, no tenía tiempo que perder.

"No sé, eso depende a donde vayas en el carro blindado…" – ¿me vio?

"No se de que me hablas. Yo me voy todos los días a la casa y de las personas que conocemos ninguna maneja carro" – intenté despistarlo pero Kouichi sabía algo más, podía verlo en sus ojos.

"Si, lo sé. ¿Por eso te pregunto quien maneja ese carro de lunas polarizadas? Yo no lo he visto pero ya van dos personas que me lo van contando. Una persona puede hablar mal ¿pero dos? ¿Es ya es una verdad no crees?" – Kouichi me quería forzar a que le contara lo que en verdad me sucedía.

Todos los días cuando me veía al espejo me mentía y me decía que nada había cambiado. Que yo seguía siendo igual pero en verdad no era así. Desde el viaje había perdido algo de peso, mi rostro se veía más pálido que nunca. Parecía que toda esta situación me hacía mal, como si la mentira me consumiera. Aún así no podía resistirme a mentir tanto, siempre miraba a todos lados a la hora de salir del colegio para que nadie me viera, cuando salía de casa sin permiso era cuidadoso con los detalles. Pero sobretodo evadía conversaciones de este tipo con todos. Todos me vigilaban, no me dejaban ser feliz en paz.

Vivir escondido me hacía sentir mal, me daba dolor de estómago.

"¿Y por que le tienes que creer a otra gente en vez de creerme a mi?"

"Por que por como actúas es verdad. ¿Quien es el que te viene a recoger del colegio Kouji? Quien es el que maneja el carro de lunas polarizadas, por ahí la gente dice que es un hombre mayor… no creo que sea papá"

"¡Por último a ti que te importa! No te metas en mi vida que yo se bien lo que hago o dejo de hacer. ¡Déjame en paz!" – lo empuje hasta que lo tire al piso y me fui corriendo empujando a todos en el trayecto. Ya sabían de Nobu, se lo contarían a papá y papá sabría que era Nobu. Corrí al hotel a buscar a mi amor, el ya estaba echado en la cama esperándome.

"Nobu… mi hermano ya sabe que me vas a recoger a la escuela… alguien me vio subiendo a tu carro" – Nobu se paró en el acto y se empezó a vestir. – "¿Nobu? No te enojes conmigo Nobu… ¡por favor!" – Nobú se acercó hacía mí y me beso en los labios mordiéndome muy fuerte. Cuando se cansó rompió el beso y me empujo al piso.

"¡Espero no te haya seguido tu hermano, espero que por lo menos eso hayas hecho bien!" – Nobu estaba enojado conmigo… - "Ahora vete a tu casa y espera instrucciones mías. ¡No te muevas de ahí!" – se puso sus zapatos y salió de la habitación. Me quede tirado en el piso llorando por un buen rato. Me dolía que estuviera enojado conmigo, me dolía el empujón que me había dado, me dolía su mirada indiferente. Un dolor de cabeza estaba desarrollándose en mi y de tanto pensar lo que iba a hacer al llegar a casa me estaba olvidando como respirar. Tenía que tranquilizarme por que en ese estado no podía salir de ahí.

Llegue a mi casa tarde, Tomoko ya había regresado de su viaje y estaba sentada en el sala, al igual que Kouichi, Takuya y mi papá. Cuando entre todos me miraron sorprendidos.

"¿Que te paso hijo? ¿Por qué llegas tan tarde?" – papá se me acercó y me agarró la cara, me había olvidado del dolor en los labios.

"Estaba corriendo por el parque y me caí de cara"

"¿Y las heridas de tu espalda?"

"¿Heridas? ¿Cuales heridas?" – Takuya, de un momento a otro tenía ganas de matarlo.

"No son nada papá, Takuya alucina cosas ahora último…" – papá estaba más serio que nunca pero mis palabras ya no lo tranquilizaban lo suficiente como para salir del paso. Me jaló hacia él y me volteó. Traté de poner resistencia y no dejar que me levantara el polo pero papá al igual que Nobu tenía más fuerza que yo. Lo único que se me ocurrió fue correr a mi cuarto. Me encerré en mis cuatro paredes aunque esa protección no sería lo suficiente por que papá tarde o temprano encontraría las llaves para entrar.

"¡Déjame entrar Kouji! Quiero ver tu espalda para creer que no es cierto" – si era cierto y a pesar que ya no estaba tan marcada como antes aún quedaban algunas cicatrices. No podía enfrentar a papá, no podía verlo a los ojos y mentirle otra vez.

No tenía tiempo que perder, tenía que huir de ahí. Salté al árbol y me bajé por el sin que se dieran cuenta. Me puse mis zapatillas y salí corriendo sin un rumbo fijo. Ir donde Nobu ahora era demasiado arriesgado para él, no tenía a donde ir ahora, no podía ir a casa de nadie por que llamarían a mi papá. El único lugar que conocía para pasar la noche eran los juegos del parque, las niñas solían jugar en una casita. Me fui hasta ahí y me escondí, nadie me encontraría por lo menos hasta mañana pero mañana buscaría otro lugar. No podía volver a casa por ahora… por lo menos hasta que se me fueran las marcas.

Un rayo de sol se coló por la ventana de la casa de juegos, el único rayo que entraba y justo me daba a la cara. Me levanté y salí de ahí. Empecé a vagar por el parque, nunca me había dado cuenta que era tan grande. Cada vez que sentía gente que se acercaba me escondía tras un árbol, así fueran desconocidos, no me dejaba ver. Me costó trabajo ir a la casa de Nobu a contarle lo sucedido, me parecía que toda la ciudad me estaba buscando ahora. Cuando llegué a casa de Nobu no encontré la llave, ¿la habría escondido en otra parte? Y lo peor de todo era que mi llave estaba en mi casa, ¿como entraría ahora?

Me escondí debajo de la ventana de Nobu, entre unos arbustos pero el día pasaba y Nobu aún no regresaba. Estaba cansado y hambriento, tenía sed pero no me atrevía a salir de mi escondite. Quería bañarme con agua calentita, quería echarme en la cama. Como a eso de las siete de la noche se estacionó un carro en la puerta de la casa de Nobu. Del carro bajaron los amigos de Nobu y mi Nobu. No me atrevía a dar la cara con sus amigos delante así que espere a que entraran en la casa, luego me fui a la parte de atrás y llame a su puerta. No paso mucho rato hasta que me abrió.

"¿Que rayos haces acá? ¡Deberías estar en tu casa con tu papá!" – lo mire con algo de miedo y le conté lo que había pasado ayer en la noche y como había huido de casa. El también comprendía que no podía volver hasta que se me fueran las cicatrices que él me hizo, no podía hacerlas pasar por un accidente. – "Pasa, ¿nadie te vio venir no?" – nadie me había visto, había tenido mucho cuidado – "El problema ahora es que tu papá no debe saber que estas conmigo, estoy arriesgando demasiado mi pellejo por tu culpa niño, la verdad no me conviene que te quedes conmigo"

"¡Pero no tengo a donde más ir! ¡No puedo regresar a casa por que papá vería mi espalda! ¡Déjame quedarme Nobu! ¡Te prometo que haré todo lo que quieras, limpio tu casa, cocino, haré todo lo que me pidas!"

"Esta bien… me has convencido pero eso si… tu mismo me acabas de prometer que harás todo lo que te pida" – era verdad… no debí prometer tanto, eso me decía mi cabeza pero estaba desesperado, no iba a aguantar otra noche más afuera. Nobu me hizo subir por las escaleras de atrás al segundo piso para bañarme mientras el estaba con sus amigos viendo películas y bebiendo cervezas. Yo me refrescaba con el agua tibia y con burbujas que me había regalado Nobu. Cuando termine me fui a cambiar al cuarto pero ya no estaba mi ropa donde la deje. Comencé a buscarla en los cajones pero no estaba por ninguna parte, ¿la habría mandado a lavar Nobu? Me senté en la cama a esperar que viniera con mi ropa pero me quede dormido en la cama… estaba tan suave y mullida. No se cuanto rato habré descansado pero cuando abrí mis ojos Nobu estaba acariciando mi pecho y besándome el cuello.

"Hola Nobu… ¿que hora es?" – Nobu me seguía mordiendo el cuello cada vez con más fuerza.

"Bueno es tarde pero ya que no vas a ir al colegio puedes estar despierto. Te necesito abajo." – Nobu tenía mal aliento. Olía a cerveza, odiaba ese olor.

"¿Quieres que limpie algo Nobu?" – le pregunte inocentemente.

"No, quiero que atiendas a mis amigos pasándonos los bocaditos y sentándote a mi lado para que me des suerte" – me dijo Nobu mientras me jalaba de la mano para ponerme de pie.

"Ya, ahorita bajo pero… no encuentro mi ropa. ¿Tu la has visto?"

"Se esta lavando abajo pero no la necesitas. Ponte esto." – del bolsillo de su pantalón saco una correa para el cuello. Yo lo mire, no prentendería que bajara a servir los bocaditos usando solo eso… ¿o si? – "¿Debo recordarte que tu dijiste lo que sea?" – si quería que bajara solo con eso… una vez más había muerto por mis propias palabras.

"Pero Nobu, ellos estan tomados y yo solo quiero estar contigo… ¡no me hagas bajar solo con esto!" – Si odiaba algo era que Nobu bebiera cerveza pero odiaba mucho más estar cerca de personas que tenían también tenían el mismo olor.

"¿Debo suponer que quieres que llame a tu papá entonces?" – Nobu me tenía acorralado, no podía hacer nada en contra de él. No tenía como además… no quería hacerlo, lo quería demasiado como para meterlo en problemas. Tome la correa de cuero y me la puse al cuello, lo tome de la mano y los dos bajamos las escaleras juntos. Yo escondiéndome detrás de él.

Las reacciones de sus amigos fueron diversas pero de los tres ninguno se opuso a mi desnuda presencia. Al contrario a cada rato me pedían que les llenara los vasos mientras jugaban poker en la mesa del comedor. Cada vez que me alejaba de ellos trataban de meterme la mano pero yo me alejaba rápido y me sentaba al costado de Nobu. Por otra parte Nobu le prestaba más atención al juego que a mi y a sus amigos que trataban de cogerme a como diera lugar. Al final de la noche todos estaban borrachos, nunca había visto gente llegar a tal punto de ni siquiera reconocerse entre ellos mismos. Por otra parte a Nobu se le habían subido los calores y quería tener sexo conmigo en frente de sus amigos, la idea no me gustaba pero no me podía oponer a su voluntad.

Me echo en el sillón y se bajo los pantalones, comenzó metiéndome los dedos por abajo mientras me lamía, yo también me comenzaba a excitar pero las ganas se me iba quitando conforme veía a los demás masturbándose con mis gemidos. Nobu se sentó en el sillón y trato de hacerme calzar en su erección pero como no tenía buenos reflejos me hacía doler más de la cuenta. Uno de sus amigos se unió a su juego y sin pedir permiso comenzó a lamerme, yo ya no podía más, no aguantaba tanta cosa. Los otros dos restantes también querían participar pero como ya casi no había acceso a mi me pusieron sus miembros en la cara para que los succionara igual como solía hacerle a Nobu. Yo no quería hacerlo pero Nobu ejerció presión en mi desde abajo y comprendí que quería que le diera placer a sus amigos. Traté de hacerlos por turnos ya que eran cuatro contra mi solito. Fue una experiencia atroz, jamás la volvería hacer, así me lo pidiera Nobu.

Entre los cuatro no me dejaban tranquilo. En uno de esos momentos uno de ellos se echo al piso con su erección suspendida al aire, otro de ellos me abrió las piernas y me penetraba fuertemente poniéndome prácticamente de cabeza mientras que otro más se aprovechaba y me lamía mi erección. Nobu se había quedado dormido en el sillón de tanto tomar. Cuando se durmieron todos yo ya no me podía parar, no solo me dolía todo, tenía el corazón destrozado, no comprendía por que si Nobu me quería tanto me había obligado a eso… ¿habría sido el alcohol? Me sentía usado, sucio, no había sido nada bonito, no lo había sentido como otras veces con Nobu… ya no era el mismo de antes, ya no era como al principio, este de aquí que dormía como un tronco en el sillón no era mi Nobu.

Como pude subí al segundo piso e intente bañarme. Me bañe lo mejor que pude, me refregaba por todas partes, no quería ningún rastro de ellos en mí. El baño limpio mi cuerpo pero no mi mente, aún podía recordar todo, ahí si hubiera dado cualquier cosa para poder olvidarme de la noche anterior. No baje al primer piso en todo el día, o al menos hasta la tarde que se fueron sus amigos. Yo solo baje a limpiarlo todo, me sentía molesto por lo que había pasado pero Nobu se veía tan tranquilo que me daba cólera. Tenía ganas de lanzarme encima de él y pegarle pero solo era una intención que nunca se daría. Uno no tenía la fuerza suficiente; dos, a las justas podía estar en pie; tres, había dicho lo que sea y en medio de todo no podía dejar de cumplir mi palabra.

Ya para la noche Nobu trato de reivindicarse conmigo en la cama pero ya no era igual. Las caricias de Nobu me dolían en lo más profundo de mi ser. Nobu se daba cuenta al parecer y a propósito lo hacía más fuerte, por último no aguante más y me puse a llorar. Nobu lamía mis lágrimas y ahogaba mis llantos en su boca. De un momento a otro se empezó a poner violento, me mordía con más fuerza que de costumbre, antes lo hacía con los labios, ahora lo hacía con los dientes, me golpeaba con sus puños para callarme pero no podía parar, me sentía mal. Después de un rato se canso de mi y me botó de su cama. Salió de la casa a paso veloz sin decir nada. Yo me quede botado en el piso como si fuera un juguete roto. Traté de reparar mis pedazos pero no había un pegamento lo suficientemente fuerte como para unirlos. Nobu regreso a la medianoche cansado y se echo a dormir mientras yo seguía en el piso sin ánimos que querer dormir con él.

A la mañana siguiente Nobu me levantó y me puso en la cama. Me pidió disculpas por lo de la otra noche, al parecer se había peleado con papá en el trabajo y por eso se había desquitado conmigo. Me tranquilizó un poco saber que lo que me paso no fue por que no me quería, fue efectos de alcohol y depresión lo que lo había puesto así. Yo no era nadie para juzgarlo y lo perdone, después de todo no podía vivir sin él. Estar peleado o distanciado de él me ponía triste y me quitaba las ganas de seguir viviendo. Me alegro volverle hablar así como lo hacía antes, me alegro que me entendiera y me cuidara como siempre lo había hecho. Esa noche fue como antes, todo muy suave y tranquilo. Sus manos siempre me hacía sentir bien.

Nobu me contó que todo el mundo me estaba buscando. Me dio a entender que sería mejor que regresara a casa teniendo en cuenta que mi espalda estaba mucho mejor. Yo por otra parte no quería volver, no quería contestar ninguna pregunta de ningún tipo. Yo quería quedarme a vivir con Nobu para siempre.

Pero Nobu me llevo a mi casa y prácticamente me obligó a entrar. Apenas toque la puerta el carro desapareció y la puerta se abrió. Todos me abrazaron y me dieron las gracias por volver. Me preguntaron donde me había metido que ni la policía había dado conmigo. Les dije que Nobu me había encontrado en la calle y me había traído hasta la puerta de la casa, tuve que decir eso por que ellos habían escuchado el sonido del carro que me dejaba en la puerta pero después de un rato comprendí que había metido la pata.

"¿Ese era el carro de su amigo Noburo señor?" – mi papá le afirmó con un gesto a Takuya. – "¿Entonces por que no nos dijiste que el amigo de tu papá era quien te iba a recoger todos los días del colegio? ¡Nos hubieras ahorrado preocupaciones!" – abrí mis ojos a más no poder. Mi papá me lanzó una mirada y al parecer lo comprendió todo. Dio dos pasos hacía mi y me pego una tremenda y merecida cachetada que me dejo tirado en el piso.

"Era él… ¿verdad? ¿Era Noburo el que te hizo eso verdad? ¡Tu salías con Noburo!" – No sabía que decir, su cachetada me había movido las ideas de mi mente. Me agarró del cabello y me empezó a zarandear como si fuera un muñeco de trapo mientras me estrellaba contra la pared de la sala. – "¡Era él! Dime, ¿era él? ¿Estabas con él?"

"Si, si, estaba con él pero déjame que me haces doler! Me duele, ¡suéltame!" – La policía tuvo que hacer que papá me soltara. Me puse de pie todavía agarrando mi mejilla y traté de huir a mi cuarto pero papá se soltó y una vez más me agarró del cabello. Arrastrando me llevo hasta uno de los policías y me entregó a él.

"Quiero que le hagan un examen médico, quiero que apresen a Noburo Saotome por abuso de menores" – Papá hablaba entre dientes por la ira que sentía. Tenía que zafarme de ahí y avisarle a Nobu para que huyera. Trataba de escabullirme pero me tenían bien agarrado. Podía ver que algunos aún no captaban la situación como Takuya por ejemplo.

"No, yo tengo la culpa, Nobu no hizo nada malo. ¡No lo arresten!" – a pesar que yo no era el detenido y la policía no podía conmigo por que me movía demasiado me esposaron. Nada a lo que no estuviera acostumbrado pero eso me imposibilitaba usar mi celular y hacer una llamada. Escuche como ponían a orden de arresto a Nobu. Todo esto era mi culpa, me quería morir…

TBC

Bueno que les parecio este capítulo? Espero sus comentarios.

La última parte se ve un poco forzada pero la explicación viene en el siguiente capitulo que espero pueda escribir pronto nn Por otra parte este Kouji esta enamorado de Nobu y le he puesto ese tipo de personalidad medio dependiente de él por que así queda mejor con lo que había planeado y así mi querida amiga pueda leer lo estúpido de su comportamiento... (ya sabes que eres tu... o no te has dado cuenta todavia?)

Gracias especiales a Kawaiitsuki por dejarme comentarios en los tres primeros capítulos. Espero les guste este nuevo también!