Muchas gracias por su atención. No saben cuánto les agradezco el apoyo que está recibiendo este triste intento de historia.

Como siempre nada me pertenece yo solo ocupo los personajes sin fines de lucro.

Capitulo IV. Tu...

La nieve caía en la ciudad, y una niña corría entre los callejones sin detenerse, buscaba con desesperación algo que comer, y con que cubrir el frío, cualquiera pensaría que sería para ella, pues apenas y tenía puesto algo que mucho tiempo atrás fue una camisa de franela, unos pequeños shorts deportivos y un par de tenis de diferentes tipos entre ellos, pero este no era el caso, ella buscaba para ayudar a su "hermana", después de huir de la casa del mounstro corrieron por las calles, pero el frío hizo a la pelirroja enfermar, y Elsa hacia todo lo que podía para salvar a lo único que tenía.

La pequeña quitó de su rostro el cabello rubio platinado que apenas mantenía color por el polvo y mugre que tenía encima, y siguió buscando, de pronto por la calle vio a una mujer caminar, era la mujer más alta que jamás haya podido ver, tenía el cabello negro, y su cuerpo estaba cubierto por un gran abrigo de lana negro, de su boca salía humo producto de un puro que fumaba, pero lo que más llamó la atención de Elsa era una gran barra de chocolate que la mujer tenía en el bolso de su abrigo, controlo lo mejor que pudo su respiración para lo que estaba a punto de hacer, camino hacia la mujer y cuando paso corriendo a su lado, utilizo su mano para tomar la barra de chocolate y después correr con ella.

-¡vorovskiye! (Ladrona).

Gritaron detrás de ella, pero no sé detuvo, solo escucho como una risa retumbó en todo el lugar, era la risa de una mujer.

- ostav' yeye (déjala)

Elsa corrió lo más que podía, un par de veces resbaló por la nieve que había en las calles, pero enseguida se levantó y corrió hasta donde había dejado a Anna, llegó a un callejón a las afueras de la ciudad, su respiración agitada le hacía oler el fétido olor del callejón, camino entre la basura y la suciedad del lugar, ni siquiera los animales se atrevían a entrar a ese fétido lugar.

Elsa quitó un par de mantas mal acomodadas sobre de un pequeño cuerpo de la niña, el pequeño bulto temblaba descontroladamente, y en el semblante de la niña se veía el dolor de la enfermedad.

- Anna, prosypat'sya. (despierta)

Elsa movía el hombro de la pequeña tratando de hacerla reaccionar, pero no lo hacía, sintió sus ojos arder por las lágrimas de impotencia.

- Eta devushka umret. (Esa niña va a morir)

Elsa volteo hacia atrás viendo a la mujer a la que le había robado el chocolate, instintivamente tomo el cuchillo que habían tomado de la casa del mounstro y lo puso enfrente suyo en signo de amenaza.

- Tikho (Tranquila). - dijo la mujer alzando las manos para que viera que no era una amenaza. - Eto ochen' plokho, ya ne veryu, chto-to delat'. (Esta muy mal, no creo allá algo que hacer)

Elsa sintió las frías palabras atravesar su corazón, las lágrimas no pudieron ser ocultadas por más tiempo y cayeron de los ojos azules sin ningún consuelo.

- Pozhaluysta, pomogite yey, ya sdelayu vse. (Por favor ayúdela, haré lo que sea) - dijo con desesperación Elsa lanzándose a los pies de la gran mujer, mientras que repetía la misma oración con la mayor desesperación de la que un ser humano podría demostrar, al sentir que lo último que le queda le es arrebatado.

Elsa de pronto dejo de sentir el frío al que se había acostumbrado, vio como la gran mujer cargo tanto a Anna como a ella misma y las envolvió en su gran abrigo, sin importarle que ella quedará solo en camisa, Elsa podía sentir como Anna suspiraba más tranquilamente, y su semblante se relajaba ya no mostrando ese dolor que durante días no había dejado su rostro.

- Cambio de escena. -

Elsa despertó y viendo el techo del continental, se tomo la cabeza mientras repetía el recuerdo en forma de sueño que tuvo, no podía recordar cómo había llegado al hotel, se levantó de la cama, viendo las sábanas solo cubriendo sus piernas, su torso estaba completamente vendado, el sonido del televisor le hizo voltear al frente viendo como los canales eran cambiados uno tras otro.

Se trató de pararse, pero un suave toque se lo impidió.

- Relajate, tienes un par de costillas rotas y unas cuantas puntadas.

Elsa vio a su lado, y era tal como la recordaba, su cabello cobrizo era un tono más tenue que cuando era más joven, y un mechón blanco caía en el flequillo sobre el rostro que tanto amaba. Pudo ver cómo sonreía y marcaba esos pómulos tan suyos.

- ¿Qué haces aquí?

Anna río un poco, se levantó de su silla, y camino a la mesa que estaba a los pies de la cama, tomo una botella de vidrio con un líquido transparente en ella, y una caja de plata. Elsa quería poder ver solo a su hermana, pero lo que veía era como Anna arrastraba su pie, pues sin su bastón su mal caminar se notaba mucho más.

Anna volvió a dejarse caer en la silla, abrió la caja de plata y tomo un puro, lo encendió y dejó salir el humo con calma.

- Nada, solo vine a ver qué estaba pasando.

Elsa vio como Anna sonreía, y su pecho se llenaba de sentimientos tan contradictorios entre ellos que le era imposible decidir ir con alguno de ellos.

- ¿Quien es ella? - dijo Elsa para cambiar de tema, refiriéndose a la niña que estaba en el sillón de la habitación viendo la televisión.

- La hija del primer ministro de Alemania, al parecer la secuestraron para chantajear al hombre, su nombre es Rapunzel, ya llamé para que la recojan.

Elsa asintió, supuso que el primer ministro se rehusó a cooperar, así que utilizarían a su hija, para después enviar una copia al ministro para desmostrar que no estaban jugando.

- Siento lo de Olaf.

Elsa sintió su corazón agitarse, cerró sus ojos tratando de hacer que las lágrimas de sus ojos se mantuvieran a raya. Suspiro y volvió a acostarse, su cuerpo exigía más descanso, y cerró los ojos.

Despertó, su cuerpo seguía doliendo como el demonio, pero se extrañó de despertar sola, en el buró de la cama, un vaso estaba servido, a un lado de este un frasco de pastillas, y debajo de ambos una nota.

Elsa tomo el frasco de medicina y puso un par de pastillas en su mano, tomo el vaso y se tomo la medicina, sonrió por el sabor tan familiar del vodka.

Tomo la nota y leyó sin prisa.

"Fui a dejar a Rapunzel, te diría que me esperarás, pero te conozco lo suficiente como para saber que no lo harás...

Solo cuídate por favor.

Siempre tuya... Anna."

Elsa sonrió sin poder evitarlo. Se levantó de la cama y se puso la ropa que había sobre de la silla que antes había ocupado Anna, donde estaban también sus cosas.

Camino hasta su propia habitación, pero un disparo que impacto justo a su lado la hizo tirarse al suelo. Y vio como un cuchillo se clavaba en la puerta de madera, pasando justo donde estaba su cabeza.

Alzó su mirada y vio a un hombre castaño, la había visto el día anterior en el "Inframundo", pero si escogió quedarse en el continental, era por su estricta clausula de cero trabajos dentro del lugar. Elsa pateó la pierna del hombre haciendo que perdiera el equilibrio y cayera al suelo, se subió sobre de el, y golpeó su rostro dos veces, por el rabillo del ojo vio como alcanzó el cuchillo que había dejado caer el hombre, y le lanzó una puñalada hacia su cuello, Elsa alcanzo a detener la mano antes de que pudiera alcanzar su cuerpo, y se las arregló para que la punta apuntará hacia el hombre, pero este al ver el peligro que corría, utilizo su mano desocupada para golpear el costado de Elsa, ella vio que no podía alargar de más las cosas, pues de hacerlo terminaría perdiendo, así que utilizo todo su cuerpo para empujar el cuchillo sobre de hombre, tuvo que repetir la acción tres veces para lograr enterrarlo en el pecho del hombre, este por el dolor, soltó el cuchillo y Elsa no desaprovechó la oportunidad, haciendo que el cuerpo del hombre diera vuelta y después haciendo una llave para inmovilizar al hombre, y utilizo su ventaja para para hacer hablar al hombre.

- ¿Donde esta Hans?

- No lo sé.

Elsa movió el cuchillo que permanecía enterrado en el pecho del hombre, haciendo que este gritara.

- Hay una iglesia en la pequeña Checoslovaquia, Giselle la ocupa de fachada para todos sus negocios.

Elsa captó las palabras, y saco el cuchillo, dejando que el hombre respirara por unos segundos, antes de enterrarlo varias veces otra vez en el cuerpo del hombre.

Se quitó el hombre de encima, y casi enseguida el teléfono de su habitación comenzó a sonar.

"Buenos días, señorita Arendelle, perdone por molestar, pero hemos recibido quejas de ruido en su piso"

- Lo siento, pero hubo un invitado en mi habitación.

"Cuanto lo siento, gusta que llame para agendar una cita"

- Sería lo más conveniente, solo para una persona.

"Disculpe las molestias nuevamente"

- No hay problema.

Elsa se baño y cambio de ropas.

- Cambio de escena-

Azrael estaba en el edificio de enfrente del continental, tenía en sus manos un rifle francotirador, y por la mira vio como alguien intento matar a Elsa, pero al ver que pudo defenderse, desarmo el rifle y salió del lugar.