Hola que tal issei reportándose, jeje, aquí está el tercer capítulo de esta historia, la verdad es genial que a varios les haya llamado la atención esta adaptación, un saludo para esas personitas que me regalaron un comentario, y me agregaron a fav o simple para avisar cuando publico.

Aviso: publicare los sábados en caso de que no sea así, tratare de no tardar.

Sin más aquí está el Cap.

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Caras conocidas ocupaban los asientos de nuestra mesa del almuerzo favorita. Alya se sentó en un lado de mí, Chloe en el otro, aunque claro ignorando al resto con su típica ropa algo punk pero a la moda ¿cómo lo hacía?, la verdad no tenía la más mínima idea algo que solo ella podía lograr, y el resto de los asientos fueron interceptados por Nino y hermanos Sigma Tau. Era difícil de escuchar con el ruido dentro de la cafetería, y el aire acondicionado parecía estar descompuesto nuevamente. El aire estaba cargado con el olor de comida frita y piel sudorosa, pero de alguna manera todo mundo parecía tener más energía de lo habitual.

—Hola, Claude —dijo Nino, saludando al hombre que estaba sentado delante de mí. Su piel de color olivo, ojos color azul-grisaceo y de una altura enorme contrastaba con todo el equipo de futbol de Notre, en realidad era un chico atractivo.

—Te perdí después del partido del sábado, Nino. Bebí una o seis cervezas en tu honor. —dijo con una amplia y blanca sonrisa.

—Te lo agradezco. Llevé a Aly a cenar. —dijo, inclinándose para besar la cabellera de Alya.

—Estás sentado en mi silla, Claude.

Claude se volvió a ver a Adrien parado detrás de él, y luego me miró a mí, sorprendido. —Oh, ¿es ella una de tus chicas, Adrien?

—Absolutamente, no. —dije, sacudiendo la cabeza.

Claude miró a Adrien, quien lo miraba expectante.

Claude se encogió de hombros y luego tomó su bandeja al final de la mesa.

Adrien me sonrió mientras se acomodaba en el asiento. — ¿Qué hay de nuevo, princess?

— ¿Qué es eso? —Pregunté, incapaz de apartar mi mirada de su bandeja. La comida misteriosa en su plato parecía una exhibición de cera.

Adrien se echó a reír y tomó un sorbo de su vaso de agua. —Las señoras de la cafetería me asustan. No criticaré sus habilidades culinarias, pero es mejor que solo vegetales.

No puede ignorar las miradas de los que estaban sentados en la mesa. El comportamiento de Adrien despertaba su curiosidad, y reprimí una sonrisa al ser la única chica a la que habían visto insistir en sentarse cerca.

Ugh… el examen de Bio es después del almuerzo, —se quejó Alya.

—Lo olvidaba, solo te interesa informática - dije riendo un poco— ¿y estudiaste? —Le pregunté.

—Dios, no. Pasé toda la noche tranquilizando a mi novio de que no dormirías con Adrien.

Los jugadores de fútbol sentados al final de la mesa detuvieron su desagradable risa para escuchar más de cerca, provocando a los demás estudiantes darse cuenta. Miré a Alya, pero ella no le importaba la culpa, empujando a Nino con el hombro.

—Jesús, Viejo. Lo pasas tan mal, ¿eh? —preguntó Adrien, lanzando un paquete de salsa de tomate a su primo. Nino no contestó, pero sonrió con diversión en dirección a Adrien.

Alya frotó su espalda. —Él va a estar bien. Sólo le tomará un tiempo para creer que Mary es resistente a sus encantos.

—No he tratado de seducirla —resopló Adrien, pareciendo ofendido—. Ella solo es una amiga.

Miré a Nino. —Te lo dije. No tienes nada de qué preocuparte.

Nino finalmente me vio a los ojos, y al ver mi expresión sincera, sus ojos se iluminaron un poco.

— ¿estudiaste? —me preguntó Adrien.

Fruncí el ceño y moví mi cabeza y mire a un lado. —Ninguna cantidad de estudio me va a ayudar con la Biología. Es algo que no puedo entender del todo.

Adrien se puso de pie. —Vamos.

— ¿Qué?

—Vamos a tomar tus notas. Voy a ayudarte a estudiar.

—Adrien…

—Levántate princesa que estaré encantado de ayudarte. Vas a aprobar ese examen.

Tiré una de los largos mechones rojizos de Alya mientras pasaba. —Nos vemos en clase, Ren. – lo último solo lo susurre en su oído

Ella sonrió. —Te voy a guardar un asiento. Necesitaré toda la ayuda que pueda conseguir. Y por cierto no me digas así

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Adrien me siguió hasta mi habitación y saqué mi guía de estudio mientras él abrió el libro. Me interrogó sin descanso, y luego aclaró algunas cosas que no entendía. En la forma en que él explicaba, los conceptos parecían tan obvios.- y me pregunte por que no pudo haber sido uno de mis maestros.

—… Y las células somáticas usan mitosis para reproducirse. Eso es cuando tienes las fases. Suenan como una especie de nombre de mujer: Prometa Anatelo.

Me eché a reír. — ¿Prometa Anatelo?

Profase, Metafase, Anafase y Telofase.

—Prometa Anatelo, —repetí, asintiendo con la cabeza.

Golpeó mi cabeza con los papeles. —Lo tienes. Ahora sabes esta guía al derecho y al revés.

Suspiré. —Bueno… ya veremos.

—Te acompañaré a clase. Te cuestionaré en el camino.

Cerré la puerta detrás de nosotros. —No te enfadarás si repruebo el examen, ¿verdad?

—No reprobarás, Princesa. Apuesto mis siete vidas, pero tenemos que empezar antes del siguiente—dijo, caminando junto a mí hacia el edificio de ciencia.

— ¿Cómo vas a darme clases particulares, hacer tu tarea, estudiar y entrenar para tus peleas?- dije con un poco de incredulidad

Adrien se echó a reír. —No entreno para mis peleas. Kim me llama, me dice dónde es la lucha y voy.

Sacudí mi cabeza con incredulidad mientras él sostenía el papel delante de él para hacer la primera pregunta. Estuvimos a punto de terminar una segunda ronda de la guía de estudio cuando llegamos a mi clase.

—Patea sus traseros —él sonrió y me entregó las notas apoyándose en el marco de la puerta.

—Hola, Adrien.

Me volví para a un chico alto, de mechas azules y ojos celestes con una vestimenta algo punk, sonreírle a Adrien en su camino al salón de clases.

—Luka —Adrien asintió con la cabeza.

Los ojos de Luka se iluminaron un poco cuando me miró, y él sonrió. —Hola, Ma-ma-marinette.

—Hola luka, No lo olvidaras jamas ¿verdad?—dije, algo abochornada por la forma en que decía mi nombre. Lo había conocido el primer día que había llegado a la universidad tropezado con él, algunas veces más y nos saludábamos vagamente, solo unas pocas veces y hacía tiempo que no coincidía con él.

-Nop, fue algo agradable de escuchar- Luka continuó a su asiento, bromeando con los que se sentaban junto a él. — ¿lo conoces? —me pregunto Adrien.

-si- dije sin más- ¿también lo conoces?

Adrien se encogió de hombros, pero la piel alrededor de sus ojos parecía más tensa que antes. —Es uno de mis hermanos de la fraternidad.

— ¿Estás en una fraternidad? —Pregunté, sorprendida.

—al igual que Nino. Pensé que ya lo sabías. —dijo, mirando más allá de mí a Luka.

—Bueno… no pareces el tipo de fraternidad. —le dije, mirando a los tatuajes en sus antebrazos.

Adrien volvió su atención hacia mí y me sonrió. -Es mejor que vayas a clase.

—Gracias por ayudarme —le dije, dándole un codazo. Alya pasó y la seguí a nuestros asientos.

— ¿Cómo te fue? —Preguntó ella.

Me encogí de hombros. —Es un buen tutor.

—Es un buen amigo, también.

Ella parecía decepcionada, y reí ante la expresión de su rostro.

Siempre había sido el sueño de Alya que ambas saliéramos con amigos en común, y chicos que fueran primos para ella era sacarse el premio mayor. Ella quería compartir la misma habitación cuando decidió venir conmigo a Notre, pero veté su idea, con la esperanza de extender mis alas un poco. Una vez que terminó de hacer pucheros, se centró en la búsqueda de un amigo de Nino al cual presentarme.

El sano interés de Adrien hacia mí había superado sus expectativas.

Terminé rápidamente la prueba y me senté en las escaleras del edificio, esperando a Alya. Cuando ella se dejó caer a mi lado en derrota, esperé a que hablara.

— ¡Eso fue horrible! —Exclamó.

—Deberías de estudiar con Adrien lo explica muy bien.

América gimió y apoyó la cabeza en mi hombro.

— ¡Tú no fuiste ayuda en absoluto! ¿No podrías haberme dado un guiño de cortesía o algo así? —Enganché mi brazo alrededor de su cuello y caminé con ella hasta nuestro dormitorio.

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Durante la siguiente semana, Adrien me ayudó con mi trabajo de historia y me tuteó en Biología. Nos paramos juntos escaneando la lista de calificaciones fuera de la oficina del profesor Damocles. Mi número de estudiante estaba a tres puntos de la cima.

— ¡La tercera calificación más alta en el examen! ¡Bien hecho, princess! —Dijo, abrazándome. Sus ojos brillaban de emoción y orgullo, y un sentimiento extraño me hizo dar un paso atrás.

—Gracias, Adrien. No podría haberlo hecho sin ti. —le dije, tirando de su camiseta.

Él me tiró sobre su hombro, abriéndose camino entre la multitud detrás de nosotros. — ¡Abran paso! ¡Muévanse, gente! ¡Vamos a darle paso a esta pobre mujer con un desfigurado, horrible y descomunal cerebro! ¡Ella es un jodido genio!

Me reí ante las expresiones divertidas y curiosas de mis compañeros de clase.

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Como pasaban los días, nos vimos involucrados en los rumores sobre una relación. La reputación de Adrien ayudó a calmar los chismes. Él nunca se había quedado con una chica más de una noche, así que cuantas más veces se nos veía junto, más gente entendía nuestra platónica relación por lo que era. A pesar de las constantes preguntas de nuestro compromiso, el flujo de atención que Adrien recibía de sus compañeros no cedió.

Él siguió sentándose a mi lado en historia y comiendo conmigo en el almuerzo. No tomó mucho tiempo darme cuenta que me había equivocado sobre él, incluso mostrándome defensiva ante a los que no conocían a Adrien como yo lo hacía.

En la cafetería, Adrien puso una lata de jugo de naranja delante de mí.

—No tenías por qué haberlo hecho. Yo iba a tomar uno —dije, quitándome la chaqueta.

—Bueno, ahora no tienes que hacerlo. —dijo, mostrando su blanca dentadura.

Claude dio un resoplido. — ¿Ella te convirtió en mandilón, Adrien? ¿Qué sigue después, abanicarla con una hoja de palmera, mientras usas un Speedo?*

Adrien le lanzó una mirada asesina y salté a su defensa. —Tú no podrías llenar un Speedo, Claude. Cierra tu estúpida boca.

— ¡Tranquila, Mary! ¡Estaba bromeando! —dijo Claude, levantado sus manos.

—Sólo… no hables así de él. —le dije, frunciendo el ceño.

La expresión de Adrien era una mezcla de sorpresa y gratitud. —Ahora sí que lo he visto todo. Acabo de ser defendido por una chica, —dijo, poniéndose de pie. Antes de irse con su bandeja, ofreció una mirada de advertencia a Claude, y luego salió para reunirse junto a un pequeño grupo de fumadores fuera del edificio.

Traté de no mirarlo mientras reías y hablaba. Todas las chicas en el grupo sutilmente competían por el lugar al lado de él, Alya me golpeó con el codo en las costillas cuando se dio cuenta de que mi atención estaba en otra parte.

— ¿Qué ves, chica?

—Nada. No estoy mirando nada.

Apoyó la barbilla en la mano y sacudió la cabeza en señal de negación.

—Son tan obvias. Mira a la pelirroja. Ella ha pasado sus dedos por el pelo tantas veces como parpadea. Me pregunto si Adrien se cansa de eso.

Nino asintió con la cabeza. —Lo hace. Todo el mundo piensa que es un imbécil, pero si supieran la cantidad de paciencia que hace frente a todas las chicas que piensan que lo pueden domar… él no puede ir a ninguna parte sin ser molestado. Confía en mí; él es mucho más amable de lo que yo lo sería.

—Oh, como si no te gustaría. —dijo Alya, besando la mejilla de Nino.

Adrien estaba terminado su cigarrillo fuera de la cafetería cuando pasé. —Espera, Princess. Te acompaño.

—No tienes que acompañarme a todas las clases, Adrien. Sé cómo llegar por mí misma.

Adrien fue fácilmente distraído por una chica con pelo largo y negro y una falda corta caminando mientras le sonrió. Él la siguió con la mirada y asintió con la cabeza en la dirección de la chica, arrojando su cigarrillo.

—Te veré más tarde, Princess.

—Sí. —dije, poniendo los ojos en blanco mientras él trotaba hacia la chica.

El asiento de Adrien permaneció vacío durante la clase, y me encontré a mí misma un poco enfadada con él por perder la clase por una chica a la que no conocía. La Profesora Bustier terminó la clase temprano, y me apresuré por el césped, consciente de que tenía que encontrarme con Chloe a las tres para entregarle las notas de La Música de Sherri Cassidy. Miré mi reloj y apresuré el paso.

— ¿Marinette?

Luka camino por el césped hasta llegar a mi lado. —No creo que nos hemos presentado formalmente, —dijo, tendiéndome la mano—. Luka. Luka couffaine

Tomé su mano y sonreí. —Marinette Dupain-Cheng.

—Estaba detrás de ti cuando recibiste tu calificación de biología. Felicidades. —sonrió, metiendo las manos en los bolsillos.

—Gracias. Adrien ayudó, o habría estado al final de la lista, créeme.

—Oh, ustedes son…

—Amigos.

Luka asintió y sonrió. — ¿Te dijo que hay una fiesta este fin de semana?

—Por lo general sólo hablamos de biología, comida y anime.

Luka se echó a reír. —Eso suena como Adrien.

En la puerta de Patria sacré salle, Luka escaneó mi cara con sus grandes ojos Celestes. —Deberías venir. Será divertido.

—Hablaré con Alya. No creo que tengamos ningún plan.

— ¿Son un paquete?

—Hemos hecho un pacto este verano. No asistiremos a ninguna fiesta sin la otra.

—Inteligente. —asintió con la cabeza en señal de aprobación.

—Ella conoció a Nino en la clase de orientación, por lo que en realidad no he tenido que estar junto a ella tanto. Esta será la primera vez que necesitaré preguntarle, estoy segura que estará feliz de venir. —Me regañé internamente. No sólo estaba balbuceando, sino que había hecho obvio que yo no era invitada a fiestas.

—Genial. Nos vemos allí. —dijo. Él mostró su usual sonrisa despreocupada, y se retiró caminando por el campus.

Lo vi alejarse; él era alto, con una playera de un cantante de rock y jeans. Su cabello negro con mechas celestes rebotaba cuando caminaba.

Me mordí el labio, halagada por su invitación.

—Ahora, él es más tu tipo. —dijo Chloe en mi oído.

—Él es lindo, ¿eh? —Le pregunté, sin poder dejar de sonreír.

—Diablos, sí, él es lindo… en la posición de misionero o algo así.

— ¡Chloe! —Grité, golpeándola en el hombro. – deja de pensar en sexo

— ¿Obtuviste las notas de Sherri?

—Sí, —dije, sacándolas de mi bolso. Ella encendió un cigarrillo, lo sostuvo entre los labios y miró hacia los papeles.

-Queen deja el cigarro- gemí de inconformidad

-Mary deja de llamarme así alguien podría oírte- apagando el cigarrillo

-las viejas costumbres tardan en morir- dije encogiéndome de hombros

—Jodidamente brillante. —dijo, escaneando las páginas, ignorándome. Ellas las dobló y guardó en su mochila —. Lo bueno es que las calderas de Patria sacre no están funcionando. Necesitarás una ducha de agua fría después de recibir una mirada de ese chico caliente. –cambio de tema súbitamente y lo agradecí internamente

— ¿Los dormitorios no tienen agua caliente? —Gemí.

—Eso es lo que cuentan. —Dijo Chloe, deslizando su mochila sobre su hombro—. Me voy a Algebra. Dile a Ren que dije que no se olvide de mí este fin de semana. – rodé los ojos claro ella me reprime y ella luego hace lo mismo y peor es que solo lo hizo para molestarme.

—Yo le diré. —me quejé, mirando las paredes de ladrillo antiguo de nuestro dormitorio. Caminé a mi habitación, abrí la puerta y dejé caer mi mochila al suelo.

—No hay agua caliente. —murmuró Rose desde su lado del escritorio.

—He oído.

Mi celular sonó, lo abrí para encontrarme con un mensaje de Alya maldiciendo las calderas. Unos minutos después se oyó un golpe en la puerta.

Alya entró y se dejó caer sobre la cama, sus brazos cruzados. — ¿Pueden creer esta mierda? ¿Cuánto no estamos pagando y ni siquiera podemos tomar una ducha con agua caliente?

Rose suspiró. —Que se le va a hacer. ¿Por qué no te quedas con tu novio? ¿No has estado quedándote con él, de todos modos?

Los ojos de Alya se enfocaron en Rose. —Buena idea, Rose.

Rose mantuvo sus ojos en el monitor de su computadora.

Alya sacó su teléfono celular y envió un mensaje de texto con una velocidad y precisión asombrosa. Su teléfono sonó, y ella me sonrió. —Nos vamos a quedar con Nino y Adrien hasta que arreglen las calderas.

— ¿Qué? ¡No me quedaré! —Grité.

—Oh, sí que lo harás. No hay ninguna razón para que te quedes atrapada aquí, congelándote en la ducha cuando Adrien y Nino tienen dos baños en su apartamento.

—No he sido invitada.

—Yo te estoy invitando. Nino ya dijo que estaba bien. Puedes dormir en el sofá… si es que Adrien no lo está utilizando.

— ¿Y si lo está usando?

Alya se encogió de hombros. —Entonces puedes dormir en la cama de Adrien.

— ¡De ninguna manera!

Ella puso los ojos en blanco. —No seas un bebé, Chica. Ustedes son amigos, ¿verdad? Si él no ha intentado nada hasta ahora, no creo que lo hará.

Sus palabras hicieron que mi boca se cerrara. Adrien había estado a mí alrededor en una u otra manera todas las noches durante semanas. Había estado tan ocupada asegurándome de que todos notaran que sólo éramos amigos, que no se me había ocurrido que él realmente sólo estaba interesado en nuestra amistad. No estaba segura por qué, pero me sentí insultada.

Rose nos miró con sus grandes ojos azules lleno de incredulidad. — ¿Adrien Agreste no ha intentado dormir contigo?

—Somos amigos. —le dije en tono defensivo.

—Lo sé, pero él ni siquiera ha… ¿intentado? Él ha dormido con todo el mundo.

—Excepto nosotras. —dijo Alya, mirándola—. Y tú.

Rose se encogió de hombros. —Bueno, nunca lo he conocido. Sólo he oído rumores.

—Exactamente. —le espeté—. Ni siquiera lo conoces.

Rose regresó a su monitor, ajena a nuestra presencia.

Suspiré. —Muy bien, Ren. Tengo que hacer las maletas.

—Asegúrate de empacar por unos días, quién sabe cuánto tiempo llevará arreglar las calderas. —dijo, muy emocionada. Ignorando como lo había llamado

El temor se apoderó de mí como si estuviera a punto de entrar al territorio del enemigo. —Ugh… bien.

Alya saltó cuando me abrazó. — ¡Esto será tan divertido!

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Media hora más tarde empacamos nuestras cosas en su Honda y nos dirigimos al apartamento. Alya muy apenas tomó una respiración entre sus divagaciones mientras conducía. Ella sonó la bocina cuando se estacionó frente al apartamento. Nino corrió por las escaleras, y sacó nuestras maletas del maletero, siguiéndonos por las escaleras.

—Está abierto. —resopló.

Alya abrió la puerta y la mantuvo abierta. Nino gruñó cuando puso nuestro equipaje en el suelo. — ¡rayos, aly! ¡Tú maleta pesa nueve kilos más que la de Mary!

Alya y yo nos quedamos inmóviles cuando una mujer salió del cuarto de baño, abotonándose la blusa.

—Hola. —dijo ella, sorprendida. Sus ojos llenos de rímel corrido nos examinaron antes de observar el equipaje. La reconocí como la morena de piernas largas que Adrien había seguido de la cafetería.

Alya miró a Nino.

Él levantó las manos. — ¡Ella está con Adrien!

Adrien apareció en la esquina en un par de calzoncillos y bostezó. Él miró a su invitada, y luego le dio unas palmaditas en el espada. —Mis invitados están aquí. Es mejor que te vayas.

Ella sonrió y echó los brazos alrededor de él, besando su cuello. —Voy a dejar mi número de teléfono en el mostrador.

—Eh… no te preocupes por eso. —dijo Adrien en tono casual.

— ¿Qué? —Preguntó, inclinándose hacia atrás para mirarlo a los ojos.

— ¡Otra vez! —dijo Alya. Ella miró a la mujer—. ¿Cómo es que estás sorprendida por esto? ¡Él es Adrien mujeriego Agreste! Él es famoso por esto mismo, y aun así se sorprenden. —dijo, volviéndose a Nino. Él puso su brazo alrededor de ella, haciendo un gesto para que se calmara.

La chica entrecerró los ojos hacia Adrien y luego agarró su bolso y salió, cerrando la puerta detrás de ella.

Adrien caminó a la cocina y abrió la nevera como si nada hubiera pasado.

Alya negó con la cabeza y caminó por el pasillo. Nino la siguió, balanceando su cuerpo para compensar el peso de la maleta mientras caminaba.

Me dejé caer sobre el sillón y suspiré, preguntándome si estaba loca por haber aceptado venir. No sabía que el apartamento de Nino era una puerta giratoria para chicas cabezas huecas.

Adrien estaba detrás de la barra de desayuno, cruzó sus brazos sobre su pecho y sonrió. — ¿Qué pasa, Princess? ¿Día duro?

—No, estoy profundamente disgustada.

El Esperaba esta conversación. Eso sólo me hizo menos dispuesta a detenerme.

—Sí, contigo. ¿Cómo puedes usar a alguien así como así y tratarlas de esa manera?

— ¿Cómo la traté? Ella ofreció su número, yo me negué.

Mi boca se abrió ante su falta de remordimiento. — ¿Tendrás relaciones sexuales con ella, pero no tomarás su número?

Adrien se inclinó sobre el mostrador con los codos. — ¿Por qué iba a querer su número si no la iba a llamar?- pregunto con un toque de inocencia

— ¿Por qué dormir con ella si no la vas a llamar?- respondí de igual manera

—No prometo nada a nadie, Princesa. Ella no estipuló una relación antes de extender sus piernas en mi sofá.

Miré el sofá con repugnancia. —Ella es la hija de alguien, Adrien. ¿Qué pasa si, en un futuro, alguien trata así a tu hija?

—Mi hija sabrá algo mejor que quitarse las bragas por un imbécil que acaba de conocer, vamos a decirlo de esa manera.- respondió un poco molesto

Me crucé de brazos, enfadada de que él tuviera razón. —Así que, además de admitir que eres un imbécil, estás diciendo que porque ella se acostó contigo, ¿ella merecía ser desechada como un gato callejero?

—Estoy diciendo que fui honesto con ella. Ella es un adulto, fue de mutuo acuerdo… ella estaba un poco ansiosa al respecto si quieres saber la verdad. Actúas como si he cometido un crimen.

—Ella no parecía entender tus intenciones, Adrien.

—Las mujeres suelen justificar sus acciones con lo que sus cabezas les dicen. Ella no me dijo por adelantado que esperaba una relación más de lo que yo le dije que esperaba sexo sin compromiso. ¿Cómo es diferente?

—Eres un idiota.

Adrien se encogió de hombros. —Me han llamado peor.

Miré el sofá, los cojines todavía ladeados y amontonados por su uso reciente. Retrocedí ante la idea de cuántas mujeres se han ofrecido a sí mismas sobre esa tela.

—Creo que dormiré en el sillón reclinable. —me quejé.

— ¿Por qué?

Lo miré, furiosa por su expresión confusa.

— ¡No dormiré en esa cosa! ¡Dios sabe sobre lo que estaría acostándome!

Levantó mi equipaje del piso. —No dormirás en el sofá o en el sillón reclinable. Tú dormirás en mi cama.

—La que es más antihigiénica que el sofá, estoy segura.

—Nunca ha estado nadie en mi cama aparte de mí.

Puse los ojos en blanco. — ¡Dame un descanso!

—Hablo absolutamente en serio. Las bolseo en el sofá. No las dejo entrar a mi habitación.

— ¿Entonces por qué se me permite a en tu cama?

Una de las esquinas de su boca se levantó en una sonrisa traviesa.

— ¿Estás planeando tener sexo conmigo esta noche?

— ¡No!

—Por eso. Ahora levántate princesa malhumorada, toma tu ducha con agua caliente, y después podemos estudiar algo de Bio.

Lo miré por un momento y luego a regañadientes hice lo que él ordenó. Me quedé bajo la ducha por mucho tiempo, dejando que el agua lavara mis molestias. Masajeando el champú en mi pelo, suspiré por lo maravilloso que era tomar una ducha en un baño no comunitario una vez más—sin sandalias, sin neceser, sólo la mezcla relajante de agua y vapor.

La puerta se abrió y salté. — ¿Ren?

—No, soy yo. —dijo Adrien.

Automáticamente envolví mis brazos sobre las partes que no quería que él viera. — ¿Qué estás haciendo aquí? ¡Fuera!

—Olvidaste una toalla y he traído tu ropa, cepillo de dientes y una crema extraña para el rostro que encontré en tu bolsa.

— ¿Buscaste entre mis cosas? —Grité. Él no respondió. En su lugar, oí girar el grifo y el sonido de un cepillo de dientes contra dientes.

Me asomé por la cortina de plástico, sosteniéndola contra mi pecho. — ¡Fuera, Adrien!

Él me miró, con los labios cubiertos de espuma de pasta de dientes. —No puedo ir a la cama sin cepillarme los dientes.

—Si te acercas a un metro de la cortina, te sacaré los ojos mientras duermas.

—No voy a mirar, princess. —y rio.

Esperé bajo el agua con los brazos bien envueltos sobre mi pecho. Él escupió, gorgoteó y escupió de nuevo, luego la puerta se cerró. Enjuagué el jabón de mi piel, me sequé tan rápido como me fue posible, y luego me puse la camiseta y shorts, colocándome mis gafas y cepillé un peine a través de mi cabello. La crema hidratante de noche que Adrien había traído llamó mi atención, y no pude evitar sonreír. Él era atento y agradable cuando lo quería ser.

Adrien abrió la puerta otra vez. — ¡Vamos, Princess! ¡Me estoy haciendo viejo!

Arrojé el peine en su dirección y él se agachó, cerrando la puerta y riéndose durante el camino a su habitación. Me lavé los dientes y arrastré mis pies por el pasillo, pasando el dormitorio de Nino en el camino.

—Buenas noches, Mary. —llamó Alya desde la oscuridad.

Dudé antes de golpear dos suaves golpes en la puerta de Adrien.

—Entra, Princesa. No tienes que tocar.

Él abrió la puerta y entré, viendo su cama de hierro negro paralela a la línea de ventanas en el extremo de la habitación. Las paredes estaban desnudas a excepción de un solitario sombrero encima de la cabecera. Casi esperaba que su habitación estuviera cubierta de posters de mujeres semi desnudas, pero ni siquiera vi un anuncio para una marca de cerveza. Su cama era gris, su alfombra verde, todo lo demás en la habitación era negro. Parecía como si acabara de mudarse.

—Bonita pijama. —dijo Travis, notando mi short rojo con puntos negros y la blusa a juego. Se sentó en la cama y le dio unas palmaditas a la almohada a su lado —. Bien, ven. No voy a morderte.

—No te tengo miedo. —Le dije, acercándome a la cama y dejando el libro de biología junto a él—. ¿Tienes una pluma?

Él asintió con la cabeza hacia su mesa de noche. —Primer cajón.

Me estiré sobre la cama y abrí el cajón, encontrando tres bolígrafos, un lápiz, un tubo de jalea KY, y un tazón de cristal lleno de paquetes de diferentes marcas de condones. Asqueada, tomé una lapicera y cerré el cajón.

— ¿Qué? —Preguntó, dándole vuelta a una página del libro.

— ¿Robaste la clínica de salud?

—No. ¿Por qué?

Quité la tapa de la pluma, incapaz de mantener la expresión de asco fuera de mi rostro. —Tu suministro de preservativos para toda la vida.

—Más vale prevenir que lamentar, ¿no?

Puse los ojos en blanco. Adrien regresó al libro, una irónica sonrisa apareció en sus labios. Él leyó las notas para mí, resaltando los puntos principales, mientras él me hacía preguntas y pacientemente explicaba lo que yo no entendía.

Después de una hora, me quité las gafas y froté los ojos. —Estoy muerta. No puedo memorizar una macromolécula más.

Adrien sonrió, cerrando el libro. —Muy bien.

Hice una pausa, sin estar segura sobre nuestros arreglos para dormir. Adrien salió de la habitación y caminó por el pasillo, murmurando algo en la habitación de Nino antes de encender la ducha. Me envolví en la colcha y la tiré hasta mi cuello, escuchando el ruido agudo del agua corriendo a través de las tuberías.

Diez minutos más tarde, el agua se cerró y el piso crujió bajo los pasos de Adrien. Echó a andar por la habitación con una toalla alrededor de sus caderas. Él tenía tatuajes en ambos lados de su pecho, parecía ser un nombre con unas enredaderas a su alrededor. En su brazo derecho, las líneas y los símbolos negros se extendían desde su hombro hasta la muñeca, en el izquierdo, los tatuajes se detenían en su codo, con sólo una línea de escritura en la parte inferior de su antebrazo. Intencionalmente me mantuve de espaldas a él mientras que él se paró frente a su tocador y dejó caer la toalla para ponerse un par de bóxers.

Después de apagar la luz, se metió en la cama junto a mí.

— ¿Dormirás aquí también? —Pregunté, volviéndome para mirarlo. La luna llena fuera de la ventana oscureció su rostro.

—Bueno, sí. Esta es mi cama.

—Lo sé, pero… —Hice una pausa. Mis otras opciones eran el sofá o el sillón reclinable.

Adrien sonrió y negó con la cabeza. — ¿Aún no confías en mí? Me comportaré mejor que bien, lo juro. —dijo, levantando los dedos que estaba segura los Boy Scouts de Francia nunca habían considerado usar.

No discutí, simplemente me di vuelta y puse mi cabeza en la almohada, metiendo las sábanas detrás de mí para que hubiera una clara barrera entre su cuerpo y el mío.

—Buenas noches, Princesa. —susurró en mi oído. Podía sentir su aliento a menta en mi mejilla, ocasionando que la piel se me pusiera de gallina. Gracias a Dios que estaba lo suficientemente oscuro para que no pudiera ver mi embarazosa reacción, o el rubor de mis mejillas.

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¿Un comentario?

*por cierto descubrí (re-leí) un libro súper genial para una historia donde luka sea el protagonista, a alguien le gustaria leerla.

-posdata a un no sé quién podría ser la chica de la historia, si kagami o marinette, o quizás Chloe.