Capítulo 4: "Los minutos de la princesa"

Raissa POV

Entré al salón lentamente, me sentía observada, pero ya no importaba, nadie era capaz de reconocerme realmente. La música en el lugar era suave y agradable, al fondo estaba un grupo de chicos cantando, entre ellos pude reconocer a DongHo, el que antes acompañaba a Rikka.

Había uno que llamaba especialmente mi atención, su mirada era dulce y su sonrisa luminosa, su voz era lo más precioso que alguna vez hubiese oído. Me detuve en el centro de la pista para admirarlo en la distancia.

Pronto acabó su canción, el chico que antes observaba bajó del escenario. Caminó lentamente, se detuvo frente a mí.

- Bienvenida, soy Kevin, me concedería esta pieza.- Ofreció su mano. La cual cogí en silencio.

No hablábamos, solo escuchaba las otras cinco voces y la música, las voces de los asistentes. Su respiración.

Me sentía como pocas veces viva. Sonreía con sinceridad, algo en él era irresistible, lo quería y no por el deseo de su sangre.

Seguimos girando y bailando, mientras el tiempo corría impasible. Me sentía humana, creí que mi corazón sería capaz de latir por aquella persona, por primera vez mi corazón latiría, por primera vez mi cuerpo sentiría calor.

Fin Raissa POV

Girl I want you to be my Cinderella

Wae neon ireoke taoreuneun nal wae molla

I want your love yeah

I want your love yeah yeah yeah yeah

Kevin POV

Sus ojos me llamaron desde que llegó, ahora bailo junto a ella, incapaz de pronunciar palabra alguna. ¿Qué hay en esta chica que me hace acercarme sin motivos? Este irrevocable sentimiento, su belleza, lo gris y profundo de su mirada clara. Misteriosa, solo me hace desear saber de ella, que este momento no tenga fin.

Como una bella princesa de cuento tomada, solo entra con un enorme y llamativo vestido en el atestado salón, se mueve con elegancia y sin miedo se detiene para ver a mis ojos, fija y profundamente.

I'm your man, the prince charming

Dallyeogajiman no running

Aetage chatgo inneun nareul neon ani

Dulce princesa de ensueño, no dejes nunca de girar junto a mí, no sueltes mi mano, nunca digas adiós. No permitas que este maravilloso sueño acabe.

Es imposible que algo así sea real.

- ¿De dónde vienes?, no pareces de este mundo.-

- Tal vez no lo sea.-

El rojo de su cabello era claramente artificial, tal vez tinte, tal vez una peluca, pero le daba un toque que no sabría a que asimilar.

No sentía el paso del tiempo, poco al poco el salón se fue vaciando. Sus ojos fugazmente se despegaron de los míos, regresando con preocupación.

Yeoldushiga jinado nan neol anbonae

Amu geokjeong hajima geujeo nan neol wonhae

Mwol deo gamchwo deo gamchuryeo hajima

Nuguboda neol aneun saram baro nanikka

- Debo irme.- Dijo tratando de soltarme con suavidad

- ¡No! No han pasado más de unos minutos, y no hemos hecho nada mas que bailar, no tienes por qué irte.- La retuve por un brazo.

- Lo siento, fue maravilloso venir, solo porque puede verte.- Retrocedió acariciando mi rostro suavemente con sus delicados dedos.

- No te vallas.- Intenté otra vez.

- Debo hacerlo.-

- Estaré contando cada segundo que restará en mi vida para volverte a ver.- Finalmente la dejé ir, mis manos liberaron su cuerpo, las suyas dejaron mi rostro.

Sus manos eran inusualmente frías, pero me transmitían un calor que no estaba en la piel, sino en nuestro interior, una calidez que compartíamos sin saberlo con certeza. Antes de que sus pies la obligaran a alejarse sus manos regresaron a mi, posándose sobre mi cuello, mientras sus ojos con cierta calidez no dejaban de ver en los míos.

El volvernos a ver era demasiado incierto, esto solo había sido una casualidad.

Jeo haneure bitnaneun byeol cheoreom

Nuguboda nun bushin neoingeol

Nareul ddeonajima gajima deo isang mageuryeo hajima

Ne majimak sarangi doel saram geuge nanikka

Decidida a irse su tacto me dejó otra vez, comenzó a alejarse dando lentos pasos hacia atrás. Ella tampoco quería dejarme, pero debía hacerlo, lo sabía por la pesadumbre de su mirada.

- Puedo al menos saber tu nombre.- La detuve a un metro de distancia.

Regresó los pasos avanzados, me rodeó por el cuello abrazándome. Sus labios en mi oído susurraron dulcemente.

- Raissa.-

Luego su boca roja y dulce como una fresa cubrió mis labios por una fracción de segundo dejando un rastro que nada podrá borrar.

Luego corrió alejándose.

Fin Kevin POV

Raissa POV

Hye me llamó y tuve que dejar a Kevin, solo en medio de la pista, lleno de dudas.

No logré contenerme y cometí el error de besar sus labios. Sentí el dulce sabor que su sangre tendría, un escalofrío recorrió mi cuerpo al hacerlo, corrí, corrí lejos antes de que no lograra resistir un segundo más y contra mi voluntad lo mordiera.

No quería partir, si hubiese podido me hubiera quedado a su lado, si hubiese podido le habría dado un beso más profundo.

Sentí los gritos a mi alrededor, algunos exaltados por que una chica que nunca nadie había visto, de cabello rojo y piel nívea había besado a uno de los cantantes.

Corrí, sin que nada fuera capaz de detenerme, me sentía observada y perseguida. Antes de llegar a casa salté para subir a los techos de las casa y de ese modo no ser detectada por mi madrastra. Eran exactamente las doce de la noche, como a Cenicienta, mi tiempo se había acabado, era inevitablemente la hora de regresar a casa.

Llegando a mi tejado bajé rápidamente por una de las ventanas. Una vez en mi habitación me quité la peluca y el vestido, me puse mi pijama y escondí todo en el baúl a los pies de mi cama. Sentí unos golpes en la ventana, supuse que eran solo unas ramas, pero seguía en mí esa sensación latente.

- ¡Monstruo! ¡¿Estás en casa?!-

Como pocas veces la mujer no subió para verificar y vigilarme. Sentí sus pasos en las escaleras y la puerta de su habitación cerrándose con estruendo. Suspiré de alivio.

Tengo todas las oportunidades de mi parte, puedo intimidarla y hacerlo que quiera, soy vampiro, pero no quiero, hay otras cosas que le debo, guardar nuestro secreto la principal de ellas.

Los golpes en mi ventana continuaban, por lo que curiosa la abrí, encontrándome con unos oscuros y penetrantes ojos, me llevaron de temor, había sido perseguida.

- ¿Quién eres?- Pregunté al chico que se coló a mi habitación sin mi permiso.

- Solo quería ver de que se había enamorado Kevin, ¿vampiro? Es una lástima, se veía ilusionado.- Comentó sin mirarme, observando cada rincón de mi habitación.

- ¿Kevin? ¿Eres uno de esos cantantes?- Lo reconocí.

- Si, y debo reconocer que Kev tiene buen gusto en verdad.- Acercó su rostro a mi cuello, estremeciéndome.

- Aléjate.- Lo empujé.

A modo de huida me escabullí hasta el tejado, el chico me siguió. Era irritante, molesto, pero del mismo modo muy atractivo.

- ¿Por qué te fijas en los débiles humanos? ¿Quieres su sangre? ¿Quieres el placer de destruir su corazón con tus propias manos?- Decía poniéndose tras de mi, hablando con una entonación seductora e incomoda para mi.

- ¡No quiero hacerle daño!- Lancé un golpe el cual esquivó hábilmente, apareciendo frente a mi.

- Entonces mantente distante, todo lo que puedes hacer es matarlo estando a su lado, crees que no vi tus ojos cuando lo besaste, el placer del sabor de un humano en tu boca, no lo puedes resistir, no sabes controlarte. Eres como un animal, no mereces alguien como él.-

- ¡Cállate! ¿Qué merezco entonces si no es él?-

- Alguien como tú, alguien como yo.- Sonrió de costado, luego rápidamente cambió su posición, quedando tras de mi-. Somos vampiros, estamos destinados a ser uno.- Susurró a mi oído-. Pronto nos veremos Raissa, así que no olvides mi nombre...-Advirtió-. Kiseop... no lo olvides.- Dijo finalmente antes de desaparecer.

Deo isang sumgiryeo hajima

Nan yeogi isseul tenikka

Regresé a mi habitación y me acosté. Cerré mis ojos, imitando el dormir de los humanos, como estoy acostumbrada a hacerlo. Recordando a Kevin, buscando olvidar al molesto Kiseop. Si fuera humana mi corazón se debatiría entre el amor hacia Kevin y el odio hacia Kiseop.

I'm your man, the prince charming

Dallyeogajiman no running

Aetage chatgo inneun nareul neon ani

Fin Raissa POV