Inconmensurable I.I
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Entre broma y broma, la verdad es que te comía toda la boca
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ADVERTENCIA: contiene lemon, así que se recomienda discreción. Es un plus del primer one shot, aunque tampoco es necesario leérselo para entender este. Los sucesos ocurren en el universo original, tras dos años, por tanto, los estudiantes tienen entre 17 y 18 años
Como ya saben, la idea y todos los personajes de Boku No Hero Academia le pertenecen al gran Kōhei Horikoshi. Esta obra está creada para fines sin lucro; más bien, lo está para tu diversión y mi aprendizaje
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— Quiero verte ya, Momo. —Habla Todoroki, esbozando una minúscula sonrisa cuando la oye quejarse tras la puerta entreabierta, sin despegar sus ojos del cubo de rubik con el que está resolviendo con sus ágiles dedos.
— ¿E-esto es necesario? —Pregunta ella avergonzada, con un sonrojo intenso en sus mejillas mientras se contempla frente al espejo de cuerpo entero del cuarto de baño donde está.
Todoroki termina de completar el cubo en cuestión de segundos, dejándolo sobre la mesita.
— Dijiste que podía pedir lo que fuera como agradecimiento por curarte.
— ¡Pe-pero tampoco imaginé que se-sería algo como esto!
El joven, algo juguetón, se acomoda sobre la cama donde está sentado, apoyando su desnuda espalda sobre la cabecera. A veces, le encanta molestarla solo un poco.
— Era broma, Momo. Si no quieres, no importa. No quiero obligarte a hacer nada que no quieras tú. —Se sincera, haciendo encoger el corazón de la azabache que frunce sus labios y vuelve a mirarse al espejo con algo de timidez.
Sabe que Shoto no dice eso para persuadirla ni hacerla sentir con la obligación de salir. Lo dice totalmente enserio y ella lo sabe muy bien, por eso vacila durante unos segundos antes de respirar hondo y erguirse, apartando los ojos de su reflejo para caminar hacia la puerta.
Suspira y reuniendo todo el valor, la abre por completo, llamando la atención del joven quién, al alzar la mirada hacia ella, enseguida queda sin respiración, agrandando sus ojos mientras se tensa.
Pensaba que los ángeles no existían. Hasta ahora.
Momo mira hacia otro lado, con un tierno sonrojo en sus mejillas. Su cabello cae salvaje sobre su espalda y hombros como una cortina de seda del color de la noche. Su cuerpo resalta con la lencería de encaje blanca que lleva; el bralette de tirantes se ciñe a su torso y realza su busto, además de dejar desnuda su piel y esa cicatriz en su costado que ha quedado de su entrenamiento con Bakugo. Las bragas que porta, por suerte, son cómodas, pero con la tela de los lados de encaje deja ver sin pudor parte de la piel de su cintura. También lleva un kimono corto de la misma tonalidad que le cubre lo justo desde atrás y cuya manga derecha resbala por su hombro, mostrándolo y dándole un toque más atrevido.
— Pensé que… sería un desperdicio habérmelo puesto para na-nada. —Se excusa, rascándose el brazo con algo de vergüenza.
Puede sentir esos orbes bicolores recorrer su cuerpo de arriba abajo, con lentitud, absorbiendo cada milímetro de su piel.
— Momo —pronuncia su nombre con un tono tan grave y ronco que la hace estremecer—, ven.
La Yaoyorozu alza tímidamente sus ojos hacia él, quién sentado en la orilla de la cama la mira con calidez, tendiéndole la mano, esperándola. A paso ligero, se aproxima y toma su mano, dejando que tire con suavidad de ella hasta atraparla entre sus piernas. Todoroki la contempla desde abajo, así como se mira la luna.
La sienta sobre sus piernas, a horcajadas, aferrando sus manos a su cintura, y, joder, su cuerpo encaja tan bien entre sus manos. La mira a los ojos, esos orbes negros que brillan debido a la explosión de emociones que la invaden y los nervios que la carcomen.
No es la primera vez que lo hacen, pero Momo siempre siente que lo es.
— Eres preciosa. —Asegura con firmeza, arrancándole un intenso sonrojo a la joven.
— Todoroki… —Lloriquea avergonzada, dejando caer su rostro sobre el hombro de él, tratando de ocultar su enrojecido rostro.
El bicolor se estremece ligeramente cuando nota los cabellos de ella rozar su piel.
— ¿Puedo tocarte? —Le susurra, sin haberse atrevido a ponerle todavía una mano encima.
Conoce a Momo y sabe lo mucho que se esfuerza para hacer estas cosas, lo que valora muchísimo. Por eso, jamás haría algo sin su permiso ni nada que ella no quisiera.
— … Sí, sí puedes. —Responde segundos después y Shoto con suavidad, alza su mano y toma su rostro con ella, hundiendo sus dedos en su melena y acariciando con su pulgar su mejilla.
Momo traga saliva, nerviosa, y le lleva unos segundos atreverse a mirar a Todoroki a los ojos. Él la contempla, guardando en su memoria cada fracción suya, cada detalle, de ese rostro perfecto antes de sonreír levemente y acercar sus rostros, dejando pequeños besos en la mejilla de ella, logrando hacerle reír.
— Eso hace cosquillas. —Dice entre carcajadas, dejando que Todoroki continúe repartiendo besos por su piel, bajando lentamente por su mandíbula, acariciando con sus labios su garganta y repartiendo pequeños besos en su hombro desnudo antes de volver a subir, aguantando el impulso de atacar su tentador cuello.
Se miran de nuevo a los ojos y los dos se sonríen, ella relajada entre sus brazos y él encantado de tenerla en ellos.
Las manos de Momo se mueven entonces, acariciando suavemente la piel de Shoto, la cual se estremece. Siente bajo las yemas de sus dedos la diferencia de temperatura de un lado y otro mientras se desliza con lentitud por sus hombros, repasando sus marcados bíceps, observando sus leves cicatrices que han ido marcando su piel durante todo ese tiempo. Si hay algo que Momo ama leer más que sus infinitas enciclopedias, es sin duda el cuerpo de Todoroki.
Shoto respira hondo, aferrándose más a la cintura de Yaomomo cuando las manos de ella regresan hacia su torso, rozando sus pectorales para seguir descendiendo poco a poco hasta llegar a su cintura, el límite para la joven. Momo se detiene ahí, enrojeciendo un poco más antes de levantar la mirada hacia él, encontrándose con sus ojos ensombrecidos por el deseo y sus pupilas dilatadas.
— Quiero besarte. —Pronuncia con voz ronca y aterciopelada, rozando sus narices, entremezclando sus respiraciones y entrecerrando sus ojos que no se despegan de sus carnosos labios.
La mano de la azabache recorre el camino de vuelta, ascendiendo hasta anclarla en su nuca, hundiendo tímidamente sus dedos en su cabello bicolor.
— Entonces… hazlo. —Le tienta, esbozando una pequeña sonrisa con esos labios que Todoroki ataca de inmediato, sin necesidad de contenerse más.
Momo cierra los ojos, tratando de acoplarse al ritmo de sus labios y disfrutando de nuevo de esa increíble sensación que acelera su corazón a una velocidad que envidiaría el propio Iida. Todoroki levanta su mano, dirigiéndola hacia el rostro de ella para acariciar con ternura su mejilla antes de acunarla con suavidad, inclinando ligeramente su rostro mientras el beso aumenta de intensidad, al igual que la temperatura corporal de ambos.
— Mmh… —Entre beso y beso, Shoto atrapa entre sus dientes su labio inferior, tirando suavemente de éste, arrancándole el dulce jadeo que solo le enciende más antes de desviar el rumbo de su boca, repartiendo pequeños besos en su pálido cuello mientras sus manos, ágiles, retiran el kimono, lanzándolo a algún punto del suelo, mostrando al fin la figura de infarto que tiene su novia—. ¡A-ah, Todoroki…! —Gime, cerrando sus ojos con fuerza y clavando sus uñas en sus fuertes hombros cuando siente cómo los dientes de su novio se hunden en su piel, marcándola.
La mano libre del muchacho acaricia su muslo derecho con euforia, haciéndola temblar y ahogar un grito cuando nota el frío helado que emite su mano. La mente de la joven apenas puede pensar con claridad, está nublada, no puede dejar de pensar en Shoto, en nada más que él.
— ¿Prefieres caliente? —Le pregunta cerca de su oído, estremeciéndola de nuevo mientras su mano sigue moviéndole, delineando el cuerpo de diosa de su novia, llegando hasta la base de su espalda, perfilando con sus dedos su columna vertebral hacia arriba.
— N-no… —Responde con algo de esfuerzo, mordiéndose el labio inferior cuando él degusta con suavidad su lóbulo.
Con maestría, desabrocha su sujetador antes de caer de espalda contra el colchón, con ella encima, volteándose con cuidado para atraparla bajo su cuerpo, quedando bajo su merced por completo.
Sus oscurecidos ojos la contemplan de arriba abajo, notando cómo su corazón late frenético con solo admirarla. Momo jadeante bajo él, con su cabello negro como la noche esparcido por la almohada, sus ojos brillando por la explosión de sensaciones, sus mejillas enrojecidas, sus labios entreabiertos, brillantes por la saliva y algo hinchados, la piel nívea de su cuello ahora marcado, le está enloqueciendo.
Respira hondo, inclinándose sobre su rostro.
— Momo —la llama contra sus labios, que se rozan y tientan, tratando de serenarse un poco—, sabes que si hay algo que no quieres hacer o te sientes incómoda, solo con decir que no yo pararé enseguida, estemos en el punto en que estemos, ¿verdad?
Ella, tratando de estabilizar su respiración, sonríe con ternura. Todoroki siempre tendría en cuenta su opinión, siempre tendría su bienestar como principal prioridad.
— Sí, lo sé. —Asiente, jugueteando con los mechones de su cabello.
Todoroki esboza una diminuta sonrisa, deslizando su mano por su rostro, como si estuviera acariciando la pieza más frágil del mundo. Sus dedos envuelven su cuello y su pulgar delinea sus gruesos labios bajo la atenta mirada de sus propios ojos, nublados por el deseo. Juguetea con su labio inferior, entreabriéndolo y Momo saca su lengua para lamerlo, mirándole con esos orbes brillantes como una noche estrellada. Una simple acción que hace que el miembro de Shoto salte dentro de su bóxer, enloquecido por esa jodida imagen.
Maldiciendo por lo bajo, tratando de mantener serenos sus sentidos, se inclina para besarla con furor, aun sosteniendo su cuello. Los jadeos entre beso y beso se intensifican con cada movimiento de cintura, haciendo rozar su miembro con su cálida entrada, lo que hace vibrar el cuerpo de ambos. La masculina mano comienza a descender hacia la tira del sujetador por el brazo de la joven, deshaciéndose finalmente de esa molesta prenda, liberando sus senos realzados.
Su boca se desvía, creando un nuevo sendero hacia sus clavículas que lame y mordisquea con suavidad, continuando hasta sus senos donde se detiene para chupar y morder, deleitándose y provocando en ella una pequeña marea de placer. Ella gime y jadea cuando siente el frío combinarse con su lengua cálida, estremeciendo sus sensibles botones.
La inquieta lengua de Todoroki sigue recorriendo su piel, repartiendo besos por todo su estómago, blando y suave, hasta que sus ojos se topan con esa cicatriz en su costado, lo que le irrita un poco. Ya ha discutido esto antes con Momo y es consciente de que no será la única marca de lucha en su cuerpo, pero saber que el bastardo de Bakugou fue el que lo provocó le hacer hervir su sangre.
— Apenas escuece. —La voz de ella le saca de su ensoñación y alza la mirada con el ceño ligeramente fruncido. Yaoyorozu sonríe—. No pongas esa cara. Somos héroes, las cicatrices es el precio más bajo que pagaremos.
— Lo sé. —Gruñe él, bajando de nuevo la mirada hacia la marca, vacilando unos segundos en rozarla hasta que se decide, notándola seca y áspera bajo la yema de sus dedos; justo como la suya—. Pero las únicas marcas que me gustaría ver en tu cuerpo son las que te haga yo. —Replica, y Yaomomo enrojece en un parpadeo y, avergonzada, cubre su rostro con ambas manos, dejándose caer por completo sobre el colchón.
— N-no digas esas cosas con tanta facilidad, por favor… —Lloriquea, incapaz de mirarle a la cara.
Shoto, algo divertido ante su actitud, se siente más tranquilo antes de dejar un suave beso en su cicatriz y continuar con su camino, delineando su torso con sus manos. Momo jadea, abriendo sus dedos para observar a través de ellos, chocando con esos orbes destellantes. Él ha llegado a la frontera y con su mirada, le pide permiso para seguir. Yaomomo respira hondo y asiente, entrecerrando sus ojos.
El joven se ayuda de sus manos para abrir un poco más sus piernas, que tiemblan un poco. Trata de tranquilizarlas a base de besos, bajando hacia esa parte de su anatomía tan sensible. Muerde con cuidado el interior de su muslo izquierdo antes de acercar una de sus manos a su entrada y, sobre la tela, toquetearla suavemente, esbozando una pequeña sonrisa cuando Momo chilla y encorva su espalda, pudiendo así comprobar lo tan sensible que ahora está.
De un plumazo, arranca sus bragas, dejándola completamente desnuda bajo su total control. Sin despegar sus ojos de ese rostro enrojecido por donde se deslizan pequeñas perlas de sudor, se pierde entre sus piernas, sacando su caliente lengua. Ella, que se ha apoyado sobre su antebrazo, chilla y apenas puede mantener sus ojos abiertos debido al gran placer que sacude su cuerpo cuando Todoroki saborea esa zona, hambriento. Momo cierra con fuerza sus ojos, rozando el cielo.
Se siente extasiada y no puede dejar de pedir más a través de sus quejidos, llevando de forma inconsciente su mano hacia el cabello de Todoroki, enterrando sus dedos en sus mechones, tirando de ellos. Quiere más, mucho más, y él se lo va a dar encantado, porque ama verla de la única forma en que nadie más la verá, pero ama más cuando suplica llamándole por su nombre.
— Shoto… por favor… más... —Justo como ahora, con esa voz que se quiebra por el placer y le hace enloquecer, a la que no le puede negar absolutamente nada.
Por eso, a su lengua, se le une sus fríos dedos, que causan en Momo un torbellino de emociones que la hacen retorcerse. No puede casi hablar, ni emitir una mera frase sencilla, pero sus gemidos son música celestial para Todoroki que acelera el ritmo justo cuando encuentra ese pequeño botón entre sus pliegues que atrapa suavemente con sus dientes, arrancándole otre grito.
— ¡N-no… aguan… to…! —Trata de hablar, apenas capaz de mantener abierto sus lagrimosos ojos.
Oh, por All Might, la imagen que tiene de ella es tan sensual, tan erótica, que hace palpitar su miembro casi con dolor.
— ¿Qué no aguantas, Momo? —Pregunta con algo de diversión, pasándole el revelo de la estimulación a su dedo pulgar para inclinarse sobre su oído, con sus dedos entrando y saliendo de ella en un continuo vaivén sonoro—. ¿Vas a venirte ahora? —Susurra con provocación, nublando más la mente de la azabache, que siente cómo algo dentro de ella empieza a crecer y crecer, un cosquilleo intenso en su vientre bajo—. Hazlo. Suéltalo todo. Córrete para mí. —Insiste, mordiendo su oreja, excitando más a la joven que en cuestión de segundos, entre gritos con su nombre entremezclado, llega al clímax más placentero que recuerda. Derrotada, se desplomó sobre la cama, con la respiración totalmente descontrolada—. Buena chica, Momo. —Susurra, haciéndola gimotear.
Mientras Yaomomo trata de controlar su respiración, observa entre sus cristalinos ojos, cómo su pareja lame sus dedos sin vergüenza alguna antes de acercarse a la mesita y abrir el primer cajón. Extrae un envoltorio de un color metálico y la azabache se recuesta con algo de esfuerzo sobre sus antebrazos, jadeante todavía.
— E-espera, Shoto —él voltea sus ojos hacia ella, con el condón entre sus dientes mientras se deshace de sus bermudas de algodón, dejando ver su bóxer rojo que trata de retener como puede su dura erección—, ¿qué… pasa contigo? —Se atreve a preguntar con algo de vergüenza, desviando la mirada, extrañando al bicolor que vuelve a posarse suavemente sobre ella, sujetando el condón en una de sus manos.
— No me pasa nada, estoy perfectamente. —Responde antes de besarla en la boca una vez más, degustando sus suaves y mullidos labios, sintiendo cómo las manos de su chica vuelven a abrazar su cuello.
— No —se corrige entre beso y beso, obligándose a sí misma a interponer sus dedos entre sus bocas. Todoroki arquea ambas cejas con curiosidad, clavando sus pupilas en las de ella, quién enrojece con más intensidad—, me refiero a… eso tuyo. —Trata de ser más específica, rozando a propósito su rodilla con el bulto del joven, arrancándole un gemido gutural.
Está demasiado duro y sensible.
— Ah —carraspea, tratando de mantener bajo control su propia voz—, no quiero que hagas nada por mí hoy. —Aclara, golpeando con delicadeza su frente con la de ella, entremezclando sus cabellos, volviéndolo multicolor—. Déjame consentirte. —Pide, bajando su rostro de nuevo hacia su cuello, mimándolo, embriagándose con esa mezcla excitante de sudor y té de hierbas, repartiendo pequeños y estremecedores besos que la hacen jadear—. Amo ver cómo me ruegas por más, cómo pierdes el control, cómo te estremeces por mí. —Confiesa contra su piel, su cálido aliento erizándola.
Sin embargo, Momo sigue pensando que es injusto, no le parece bien recibir todo el cariño y ser la única que lo disfruta plenamente.
— Al menos —insiste con voz entrecortada, procurando mantener su mente serena ante esos dulces besos—, deja que te ponga el condón, por favor. —Pide, deteniéndole. Shoto levanta su rostro, algo sorprendido por la petición, pero encantado.
Asiente con una imperceptible sonrisa, incorporándose sobre el colchón, ayudándola a sentarse. Le tiende el envoltorio y ella, respirando hondo, lo toma y mientras trata de abrirlo con sus dedos temblando por los nervios, él se deshace de la única prenda que le queda, liberando su miembro.
Voltea de nuevo hacia su novia y no evita que sus labios se curven hacia arriba en una pequeña sonrisa, observando cómo sigue intentando una y otra vez, abrir el envoltorio. Con el ceño fruncido y una mueca de concentración, Momo está a punto de mandarlo todo al cuerno y crear unas buenas tijeras cuando lo logra finalmente y sonríe victoriosa, con el condón ya en la mano, alzando sus ojos hacia Shoto, quién espera paciente, frente a ella, cerca. Él la premia con una caricia en su rostro, llevando uno de sus mechones despeinados tras su oreja.
La Yaoyorozu respira hondo, bajando la mirada hacia el miembro parado. Lo ha visto más de una vez, y de dos, y de tres, y de cuatro, y aún sigue sin poder acostumbrarse a ello. Se siente algo avergonzada, pero se arma de valor, tratando de tranquilizarse y respira hondo. Con cuidado, desliza el preservativo a lo largo de su virilidad, lentamente, oyendo el grave gruñido de Shoto cerca de su oído, que no hace más que hacerla jadear. Está tan sensible, siente su miembro palpitar, sediento de más contacto.
— … Ya está. —Avisa Momo con dulce voz, conectando de nuevo sus miradas, estremeciéndose al encontrarse con esos obres tan cerca, ensombrecidos por el deseo.
— Bien hecho. —Susurra, tomándola de su cintura para acercarle más a él.
La quiere toda. Toda para él solo. Quiere sentir su piel contra la suya, sus caricias, sus besos, oír sus gemidos, su nombre entre súplicas. Quiere a Momo.
Se muerde el labio inferior cuando sus narices rozan y ataca sus labios, hambriento y deseoso, danzando sus lenguas. Sus pieles se rozan, se estremecen. Sus pechos se funden y Yaoyorozu rodea su cuello, hundiendo una vez más sus manos en su cabello. Siente cómo su helada mano asciende por su espalda, cosquilleándola con amor.
— Mmh… —Ambos jadean entre beso y beso cuando el miembro de Shoto se adentra finalmente en ella, con suavidad, hasta el fondo.
El joven siente cómo las paredes de ella le envuelven, una sensación celestial. Está apretada, húmeda, caliente, perfecta. Y es que encajan tan bien.
Empiezan con embestidas suaves, tan lentas, tan buenas, incapacitándoles para seguir con esa ronda de besos. Todoroki gruñe de nuevo, escondiendo su rostro entre el hombro y el cuello de Momo cuando siente cómo la cadera de ella toma ritmo, acelerando las embestidas, chocando sus pieles, llevándole al séptimo cielo. Por no mencionar la sensación placentera de esas uñas arañando su ancha y fuerte espalda, marcándole.
— Hhgh… maldición, Momo…
Si había otra cosa que le hacía perder la cordura, eran los gemidos de su novia cerca de su oído, su aliento chocar con su dermis, estremeciéndola, calentando incluso su lado frío. Aquél que activa en ese momento cuando su mano se desliza por su espalda, desviándose hacia sus senos, rozando sus pezones, haciéndola jadear.
— N-no es… justo. —Habla con voz quebrada por el placer.
— Lo sé —Responde con sorna, aumentando las embestidas, cada una más penetrante que la otra, más salvaje, más brusca, más placentera, arrancándole chillidos que acalla mordiendo el cuello de su novio, quién gime, cerrando con fuerza sus ojos, ralentizando la velocidad al verse sorprendido por ese ataque.
— Mierda, Momo… —Y en un parpadeo, Shoto la empotra de nuevo sobre la cama, que tiembla con el movimiento. Teniéndola bajo él, se sostiene sobre uno de sus fuertes antebrazos mientras su mano libre se ancla en su cadera, sosteniéndola con firmeza mientras continúa adentrándose a ella, entremezclando sus gemidos, notando su miembro palpitar, hinchándose.
Un par de embestidas más son suficientes para que Momo llegue al orgasmo en un último gemido que envuelve el nombre de su novio y Shoto gruña de puro placer en su oído, sintiendo cómo su virilidad por fin estalla. Los dos jadean, tratando de recuperar el aire perdido y el heterocromático apoya su cabeza sobre el hombro de su pareja, dándose el lujo de permanecer unos segundos más dentro de ella antes de salir, estremeciéndola.
Se tumba a su lado, de costado y pasa su mano por su rostro para alzar su cabello, húmedo por el sudor, mientras trata de regular su temperatura. En ese momento, la observa con detenimiento. De perfil, Yaoyorozu también es preciosa. A veces, se pregunta cómo alguien como él pudo acabar con alguien como ella, una diosa.
— ¿Cansada? —Pregunta Shoto, acercando su dedo índice hacia el rostro de ella, perfilando su nariz. Ella alza sus ojos hacia él, esbozando una pequeña sonrisa, asintiendo con la cabeza.
— ¿Y tú estás cansado?
— Nunca me cansaría de hacerlo contigo. —Confiesa, inclinándose sobre ella para besarla antes de que proteste ante sus palabras, avergonzada.
Son besos suaves, tiernos, con cariño.
— Shoto.
— ¿Mmh? —Tararea, volviéndola a besar.
— ¿Quieres ducharte conmigo?
— Sí. —Acepta la propuesta sin pensárselo, volviendo a regalarle un beso, esta vez, en la mejilla.
Ella sonríe y ambos se levantan de la cama, directos al baño. Sin embargo, en mitad del camino, Shoto se detiene y vuelve sobre sus pasos, hacia la mesita. Abre el primer cajón, encontrando otro envoltorio que toma antes de alzarse.
— ¿Qué buscas? —Curiosa, Momo asoma su rostro tras el marco de la puerta del baño, observando a su novio acercándose a ella, escondiendo su mano tras su espalda.
— Nada, precauciones. —Le resta importancia, rodeando sus hombros para luego adentrándose al aseo junto a ella, cerrando la puerta con su pie.
No va en broma cuando dice que jamás se cansaría de hacerlo con ella.
Ø
La dulce tranquilidad y el sereno silencio reinan en la habitación de la azabache, en contraste con la sinfonía de anoche. Sobre su gran cama, Momo y Shoto duermen lo más cerca posible del otro, con sus narices casi rozándose y sus piernas entrelazadas. Ella, con la camisa de su novio y sus bragas que encontró en una esquina, está de lado, apoyando su brazo sobre el pecho desnudo de él, quién duerme bocarriba, con su brazo rodeando firmemente su cintura.
Ambos están sumidos en un profundo sueño que no parece que vaya a quebrarse con facilidad.
Hasta que suena el despertador.
Todoroki, después de que la melodía se reproduzca varias veces seguidas, es el primero en despertar con un gruñido, frunciendo el ceño. Parpadea, respirando hondo antes de empezar a abrir lentamente sus ojos, frotándolos con su mano libre. Comienza a ser consciente de lo que le envuelve, incluyendo su brazo, el cual cosquillea algo adolorido por el peso de Yaomomo, aunque no le molesta lo más mínimo.
Voltea su rostro hacia un lado, encontrando su móvil vibrando. Estira su brazo libre y alza su aparato, apagando la dichosa alarma antes de dejarlo caer en un seco golpe sobre la mesita.
Suspira con cansancio, frotando su rostro con su mano. Anoche, después de la ducha y alguna que otra ronda más en la bañera, ambos se habían quedado hasta altas horas de la madrugada entre conversaciones, alguna risa y mimos que no necesitaban palabras. Y aquello, para Shoto, es la mejor parte después de hacer el amor, la esencia de ella. Ama cada segundo que pasa con Momo después, y mucho más, verla vestida con su ropa, la cual se impregna de su aroma a té de hierbas.
Su mano se dirige a su rostro, acariciándolo con ternura, apartando los mechones que molestan. La Yaoyorozu se remueve un poco, emitiendo un pequeño murmuro mientras acomoda su cabeza sobre la almohada. Todoroki sonríe un poco, continuando con sus caricias, descendiendo por su cuello, marcado por sus mordidas y chupetones que han cogido ya color.
No quiero imaginar cómo se podrá cuando las vea, piensa entonces, arqueando ambas cejas. Él también tiene un par de mordiscos y unos bonitos arañazos paralelos en su espalda, pero lo puede ocultar bajo su traje de héroe, algo que ella, por desgracia y suerte, no. Aunque añade a veces Kirishima aparece en las prácticas con marcas peores y nadie parece decir nada, recuerda, también aludiendo a las mordidas peculiares que ha visto en el cuerpo de Bakugou en el vestuario.
— Buenos días. —Saluda con ronca voz cuando ve a su novia despertarse en suaves movimientos, frotando uno de sus ojos antes de cubrir su boca, bostezando.
— Buenos días, Shoto. —Le devuelve el saludo con adormilada voz junto a una sonrisa tierna y el muchacho piensa lo grandioso que sería levantarse de esa forma todos los días—. ¿Qué hora es?
— Sobre las siete. Olvidé desactivar la alarma, lo siento si te desperté. —Se lamenta, disfrutando de las caricias en su rostro que Momo le regala.
Ella niega con la cabeza, restándole importancia. De hecho, agradece a All Might el haberse levantado tan pronto y poder aprovechar al máximo ese último día de los cuatro festivos, con su novio antes de volver a Heights Alliance.
— ¿Vamos a desayunar ya? Podríamos entrenar después. —Pregunta con algo se diversión y Todoroki niega perezosamente con su cabeza antes de moverse, quedando de costado frente a ella para envolverla con su otro brazo, estrechándole contra él.
— Si tienes tanta energía, significa que anoche fui demasiado gentil. —Comenta, hundiendo su rostro en su cabello, envolviéndose con su aroma mientras cierra sus ojos.
— Tonto… —Entre su sonrojo la Yaoyorozu sonríe, aferrándose más a su cuerpo, entrecerrando sus ojos.
Demonios, le quiere tanto.
…
prometí lemon y acá está gracias a la inspiración de the weeknd y cigarettes after sex, pero no sé cómo me ha salido asdf, espero no haber metido la pata con las personalidades de ambos
Es el segundo que hago, y en un principio iba con la idea de hacer en primera persona, aunque terminé por rendirme después de leer la docena de intentos, sin convencerme ninguna xd Por lo que de momento y hasta que logre dominar el tema, me limitaré a hacerlo en tercera persona ahre
Perdón por el pequeño desahogo, ¡espero que hayan disfrutado el capítulo! :') Ya saben que pueden dar su opinión, sus críticas constructivas, etc… ¡amo leerlos!
Por cierto, sé que se sacó hace semeanas, pero ¿vieron el trailer de la 4 temporada de BNHA? Porque, Dios mío, mi hijo Kirishima va a tener más protagonismo y no puedo estar más orgullosa ;u;
Hati-chan: ¡no hace falta que des las gracias por anda, bonita! «3 Aaaa, nunca podré acostumbrarme a recibir halagos de ti :( Muchísimas gracias por tus palabras, asdfdsa, ¡eres maravillosa!
L. Nowi: ¡Billones de gracias por tu comentario, linda! JAJAJA, el quirk de Shoto, en realidad, es una bendición, una mina de oro para explotar en los relatos. Que Dios bendiga a Hori sensei por crearlo. ¡Un millón de gracias, de nuevo, por los ánimos! Los exámenes me fueron mejor de lo que pensé, ay :') Te deseo lo mejooor, espero leerte pronto
Caro: awww, ¡mil graciaaaas! «3 ¡yo adoro leer tus comentarios!
Yaoyorozu: ¡muuuchas gracias! :') ahora que estoy por fin en vacaciones, voy a hacer lo posible para traeros más shots y disfrutéis muuucho más
RelDispair: JAJAJJAAJAJ, un año es mucho, pero Shoto no lo hizo con malas intenciones c': ¡Un millooon de gracias por tus comentarios, linda!
Power of Jupiter: ¡Tu comentario sí que es bonito! Muuuchas gracias, enserio. Jo, estoy tan contenta de saber que mi escritura puede llegar a haceros sentir de esa forma ;u; ¡Lo haré! Ahora que estoy de vacaciones trataré de traeros más shots y espero que lo disfruten mucho. ¡Nos leemos pronto! «33
No creo que me vaya a cansar nunca de daros las gracias, de corazón. :')
¡Un abrazo pluuus ultra y que la vida os sea extremadamente bella!
