Cuando Yu llego a su apartamento, el esta temblando levemente.

El siente arcadas y corre al baño rápidamente. Llega justo a tiempo para evitar ensuciar el suelo con su vomito.

Cuando siente que ya no saldrá nada mas de su estomago él se recuesta en la pared, dejándose caer pesadamente.

Esta sollozando, se da cuenta con un estremecimiento, aquellos recuerdos, de algo que podría o no haber sucedido, parecen ser demasiado para el…

Todo a su alrededor es borroso mientras corre, hay lucha en todas partes.

Y la sangre tiñe de rojo los correderos antes inmaculados de aquel palacio. El siente su sonrisa ensancharse disfrutando del espectáculo.

De pronto divisa a una sirvienta con una pequeña niña escondidas, están nerviosas se da cuenta.

Aquella sonrisa tortuosa y maniaca crece más si fuese posible.

El se acerca sigilosamente, acechando su presa. El levanta la espada lentamente, preparado para fallar el primer golpe.

Nada sería más satisfactorio que ver aquellos rostros llenos de terror. El lanza su golpe.

Metal se encuentra con metal.

La sirvienta levanta la vista sorprendida.

-Corre- Una voz autoritaria ordena, la sirvienta huye llevando a la niña en sus brazos, sin pensarlo dos veces.

Azul hielo se encuentra con Azul zafiro.

El gruñe fastidiado.

Los ojos zafiros lo miran con rabia, decepción y muchos sentimientos más.

El siente placer ante aquella mirada.

-¿Cómo has podido…?- el de ojos zafiro pregunta, furia fría adornando su tono.

-Beryl ofrecía mejores cosas, Dymion –El se ríe entre dientes, burlón.

La ira y la decepción oscurecen más de ser posible aquellos ojos.

Pero antes de que el de ojos zafiro pueda levantar su espada una vez más, algo parece reclamar su atención.

Él le mira una vez más –después me encargare de ti, Jedite- el promete en un tono solemne y hay algo mas en aquellos ojos y adornando aquella promesa, pero no sabe identificar que es.

Le deja marcharse, sabe que el otro es más fuerte. Y el encuentra más placer en torturar al débil.

Y el sigue con su cacería sangrienta.

"Jedite" el nombre resuena en su cabeza, a pesar de que nunca lo ha pronunciado. El llora amargamente cuando recuerda aquello.

Porque el placer que pudo haber sentido por aquello, se desvaneces en horror por lo realizado.

Porque el placer al ver aquellas emociones en los ojos zafiro, se desvanece en vergüenza, en pena, en culpa, y es sorprendente que no se desvanece también en odio hacia sí mismo.

El se pone de pie mirando al espejo, limpiándose las lágrimas que aquel encuentro había en parte provocado.

El mirar aquellos ojos zafiro había desatado un nuevo recuerdo, mucho más horribles que los anteriores.

Y sin olvidar que casi se había infartado al mirar al otro chico, el rostro parece familiar. Pero el siente un alivio sobre natural al mirar a los ojos de color plata azulado, y siente que no es el mismo de aquellos recuerdos oscuros.

El toma un paño y se seca el rostro.

-No soy malo- el murmura mirando al espejo – No lo seré- el agrega y luego sonríe con convicción –Lo demostrare.

Después de todo a aquello había venido.

Su actitud y personalidad distaban mucho de lo que habían sido antes de que tuviera aquel accidente que había logrado que terminara en coma. En parte por el terror que de seguir con ese camino podría terminar por ser igual a "Jedite"

Y había terminado por venir a vivir tan lejos de su hogar con el único motivo de cerciorarse de que todo estuviera bien en el lugar que otrora él había atormentado.

Sonriendo determinado, Yu Fudo salió del baño.


A la mañana siguiente Darien es incapaz de despertarse temprano y cuando lo logra siente un dolor de cabeza enorme. No puede evitar sentir el ligero toque de irritación hacia los dos miembros de su shitennou, después de todo es su culpa que él se haya quedado toda la noche despierto pensado en ellos.

Mientras espera que su café esté listo no puede dejar de preguntarse acerca de ellos, no sabe que sentir acerca de su presencia. De hecho, había tenido que luchar contra la inmensa necesidad de pedirle a Serena que fuera a pasar la noche con alguna de las otras senshi, una parte de el todavía le insta a visitar a la rubia y asegurarse de que ella está bien.

El gruñe ligeramente ante sus pensamientos –Ellos podrían no tener la culpa- el dice en voz alta- yo, más que nadie,debería tener eso claro –pero la chispa de duda sigue allí.

Es solo suerte que el duda de ambas cosas, duda que ellos le hayan traicionado, pero también duda que pueda confiar en ellos.

Kazuki sin duda no recuerda nada, a pesar de haber estado pensativo después de ver a Jedite ayer, pero no da muestra de recordar nada.

"no es que me daría cuenta si recordara" se burla de sí mismo.

Si bien Kunzite no había sido, ni de lejos, tan manipulador como Zoicite y Jedite, el todavía había sido mas que capaz de ocultar lo que no quería que el supiera, y había sido condenadamente bueno en ello, así que en el caso de que el otro pelinegro recordara algo, el no sería capaz de saberlo.

Gruñe después de unos minutos, mientras se para y toma un taza de café humeante. Cualquier respuesta que se le ocurre solo parece acarrear más dudas con ella.

"…y todavía no se donde están Zoicite y Neflyte" él ni siquiera pone en duda que los otros dos estén vivos, después de todo no valdría de nada que solo hubieran dos de ellos, después de todo son el shitennou.

Así que -piensa con ironía- solo queda averiguar en qué agujero están escondidos los otros dos-.

Se vuelve a recostar en su cama, mirando al techo y dejando que sus dudas invadan su mente mientras trata de hacerlas desaparecer con lógica, no funciona y dos horas después se pone un jean, una camiseta negra y zapatos oscuros, mira tentativamente la chaqueta verde oscuro que sabe que su novia detesta con toda su alma, pero elige dejarla. Hace mucho calor para llevarla solo para molestar a Serena.

De pie enfrente de la casa Tsukino, Darien toca el timbre.


-Kazuki-kun- la voz de su tía rompe su ensueño, y el deja que sus ojos azules se dirijan hacia ella- ¿Te importaría abrir la puerta?- pide a la vez que señala sus manos ocupadas con un tazón.

Su propia madre está sosteniendo un libro de recetas y una batidora.

El asiente con lentitud.

Se había negado a acompañar a los otros hombres en su salida, no demasiado animado por salir fuera, escogiendo quedarse con su madre y su tía.

Su prima había salido con unas amigas y aunque la rubia había ofrecido que la acompañara, el también había declinado. En ambas ocasiones se había ganado un ceño fruncido de su madre.

El sonido del timbre no vuelve a sonar, pero el apura su paso a la puerta y la abre.

Ojos color zafiro le devuelven la mirada –Serena no está- el suelta sin pensar, luego hace una mueca ligera al darse cuenta de lo rudo que debe haber sonado.

Está a punto de decir algo cuando escucha pasos detrás de él.

-¡Oh, Darien!- La voz de su tía suena- ¿Serena no te aviso que Salía con las chicas?

El pelinegro asiente hacia su tía, hay una ligera mueca en su rostro cuando contesta –Se le olvido mencionarlo-

Su tía suspira, negando con la cabeza con suavidad a la torpeza de su hija –Y tomaste las molestia de venir hasta acá- sus ojos brillan con un toque de picardía que Kazuki no pierde de vista y el mismo Darien se tensa ligeramente, como si preparándose mentalmente para algo, su tía continua- ya que viniste hasta aquí…-pronuncia con inocencia- ¿Por qué no vas con Kazuki a dar una vuelta?-

Los ojos zafiro de Darien se abren ligeramente ante la sugerencia, pero no dice nada. Así que el abre la boca para protestar pero una mirada por encima del hombro de su tía le hace desistir de sus intentos, la mirada de su madre le promete dolor si él se niega a salir por tercera vez hoy.

Así que en su lugar traga en seco, ligeramente disgustado por la idea de pasar la mañana en un ambiente tenso como el que se formaría entre dos personas que están, prácticamente, forzados a pasar el rato juntos.

El levanta la vista al sentir una mirada en el, Darien le mira directamente con un ceja alzada.

-No me gustaría imponerme –finalmente dice, el comentario es perfectamente inocente y cortes. Así que puede argumentar a su madre lo terrible que sería forzar su compañía a alguien

más. Sí, eso funcionaria perfec…

-No es ningún problema- A menos claro que el otro esté dispuesto a estar en su compañía.

Claro, el día anterior Darien había parecido perfectamente cómodo con su presencia, después del shock inicial, pero no pensaba que el de ojos zafiro en realidad le gustaría pasar tiempo con él.

-Te mostrare un poco la ciudad, Kazuki- Darien comenta en un tono suave.


Darien observa distraídamente el caminar del otro, sus pies se mueven de forma rápida y segura típica de una persona que sabe que nadie a su alrededor se arriesgara a molestarle. Sus ojos zafiro se estrechan ligeramente ante esto, antes de soltar un ligero suspiro.

"me estoy poniendo paranoico" parece que cualquier cosa en el otro chico le hace pensar que el esta simplemente fingiendo no recordar nada.

Como cuestión de hechos la razón principal por la que él decidió pasar el rato con Kazuki es su estúpida paranoia, pero no es que el no tenga una razón para estar preocupado, después de todo; la última vez que había estado alrededor del otro serena casi se había asfixiado por culpa de Kunzite.

"No es su culpa" sacude la cabeza tratando de deshacerse de los pensamientos molestos, después de todo Kazuki no es responsable de nada de aquello, y menos puede culparlo teniendo en cuenta que todo lo sucedido podía ni siquiera ser culpa de Kunzite.

-¿Estas bien?- la pregunta le saca de sus cavilaciones y el mira a su derecha para encontrarse con los ojos claros que le miran con ligera confusión.

-Calor- responde tranquilamente- vamos a tomar algo-

Y casi sin pensarlo empieza a caminar hacia la dirección del game center.

Kazuki observa con ligera sorpresa como Darien camina dentro de aquel centro de juegos como si fuera totalmente natural para alguien de veinte años, el le sigue mirando tentativamente todo a su alrededor.

-¿Café, Darien? – escucha al rubio detrás del mostrador preguntar y observa al pelinegro negar con la cabeza.

-Una limonada estaría bien- el voltea ligeramente mientras pregunta -¿Qué quieres tomar, Kazuki?

-Lo mismo- responde tomando lugar al lado del pelinegro.

El rubio detrás del mostrador se le queda mirando, como hace la mayoría de la gente y Kazuki trata de abstenerse de suspirar.

Los ojos verdes del chico luego se trasladan de él hacia Darien con curiosidad.

-Andrew, limonadas – Darien suspira.

Los ojos verdes vuelven hacia él y se encuentra parpadeando sorprendido cuando el rubio pregunta –Te daré la tuya gratis si me dices donde te ha estado escondiendo Darien-

-No lo escondí en ningún lado- el aludido murmura en un tono que es entre frustrado y divertido –Es el primo de Serena y le conocí ayer- agrega en voz alta.

-¿En serio?- el pregunta sorprendido, antes de mirarlo un poco mas.

El levanta la mirada y los ojos verdes se encuentras con sus propios de color plata.

-Supongo que no cualquiera tiene esos ojos…- el rubio suena decepcionado, antes de empezar a caminar en busca de la limonada- Probablemente no te acuerdes de mi, pero cuide de ti un par de veces…-él se detiene un momento, mirándole detenidamente antes de sonreír- ...Kazuki-kun- el rubio agrega.

El alza una ceja ligeramente sorprendido.

-¿En serio?- Darien cuestiona en un tono casual, aunque hay un brillo que no sabe ubicar en sus ojos zafiro.

-Si, a él y a Serena- el rubio contesto, colocando los dos vasos en frente de ellos- Nuestros padres eran muy buenos amigos y siempre terminaba jugando con ellos dos mientras ellos hablaban cosas de adultos.

-Siempre olvido que sus familias se llevan bien- el otro pelinegro suspira- si Tsukino-san se hubiera salido con la suya el novio de Serena seria el – agrega ahora mirándole a él.

-Serena nunca ha sido para mi otra cosa que una hermanita…-

-Si ella se hubiese salido con la suya cuando era mas joven entonces también serías su novio-continua en un tono molesto, aunque una sonrisa empieza a arrastrase por su rostro.

Sin saber porque se siente extrañamente reconfortado al ver al otro pelinegro disfrutar casualmente de aquella forma.

Antes de que se dé cuenta se encuentra sonriendo.


Bueno, por si no fue lo suficientemente obvio con el prologo de "Yu" Jedite de hecho recuerda, el problema es que nuestro pobre rubio no parece recordar nada bueno. Me pregunto porque la obsesión de la mayoría de la gente de fanfiction de molestar a los personajes que mas nos gustan xD, de verdad no lo entiendo.

Como podemos observar, después del shock inicial Darien no esta del todo cómodo por la presencia de su shitennou; tiene sentimientos encontrados y no sabe si debe estar contento o no, no obstante parece querer darle una oportunidad por lo menos a Kazuki ¿Porque sera? Ya veremos.

Quizás alguno esperaba que esta capitulo se desarrollara con Neflyte y Zoicite; sin embargo encuentro a los dos mas difíciles de escribir, en especial porque a ellos dos no los voy a colocar como si estuvieran en una isla los dos sólitos, así que los capítulos en los que ellos aparezcan serán menos que en los que salen Jedite y Kunzite, por lo menos hasta que... mejor dejemos lo así e.e

Muchas gracias a Saori-Luna y Kariramos, por comentar, igualmente a los que ahora siguen la historia y quien la agrego a favoritos :D

Saori: no recordaba la palabra Hitsuzen, si mal no recuerdo esa frase es Tsubasa Chronicle :D

Kariramos: no es que Serena no haya reaccionado, pero solo vimos la perspectiva de Darien y un poco la de Kunzite, quizás mas adelante aborde como se siente Serena acerca de su primo, pero eso sera para después.

Nota Extra: Nuestros recuerdos, buenos o malos, pueden terminar por convertirse en la peor prisión.