Advertencia: Este capítulo esta cargado altamente con Lemon de tipo Yuri (mujer-mujer) por lo que se pide al lector, sea de mente abierta y de preferencia mayor de edad para poder comprenderlo.
Capítulo 3. ...Deseo
Cuando Tomoyo llegó a la casa de sus primos, el tiempo no había mejorado en lo más mínimo, de hecho había empeorado bastante por lo que tuvo que correr para no mojarse más de lo que ya estaba. El ambiente era frío, lo que provocaba que sus ánimos decayeran un poco. Entró empapada y sabía que provocaría que su tío se preocupara por ella, así que decidió ir directamente al baño, para tomar un baño caliente y después dormir plácidamente.
La bañera se llenó de agua caliente, el vapor que emana pronto cubrió los vidrios del baño, se podía sentir la calidez que ocasionaba el vapor de agua. Tomoyo se desvistió en el momento en que sintió el reproche de su cuerpo ante las ropas fríamente húmedas, se metió a la bañera y se quedó, ahí, acurrucada por un rato, sintiendo como el agua recorría su cuerpo, de un lado a otro, por entre las piernas, debajo de los pechos, en su vientre, por sus pezones, como si fueran plumas, como si unas manos suaves le acariciaran, podía imaginar las manos de aquel chico de ojos zafiro recorrerla, seducirla, acariciarla, frotarla, excitarla poco a poco hasta lograr un orgasmo.
Entonces abrió los ojos de golpe, su respiración era un poco agitada, su cara estaba ruborizada al pensar aquello y se sentía avergonzada de tener aquel pensamiento por alguien que si bien no era su amigo, tampoco era un completo desconocido.
"No, Tomoyo, no te involucres, ya tienes suficientes problemas como para acarrear algo más… Pero es lindo, se que jamás encontraré a alguien así, no quiero dejarlo ir… ¡¿Pero que estoy pensando desde cuando es mío aquel tipo?! Apenas lo conozco, no hay nada que sentir. No debo… No puedo mostrar mis emociones o me ocurrirá lo mismo, no… Me niego a sentir algo por él, me niego rotundamente, no quiero…"- encogió sus piernas hasta la altura de su pecho y suspiró- "¿Sería tan malo que tuviera interés en alguien completamente diferente, en alguien que sin ser mi familia, me escucha y me entiende, en alguien que acabo de conocer?... ¿Y si él no tuviera esa clase de interés por mí? ¿Y si sólo me ve como una niña y ya?"- suspiró desalentada- "Pero... ¿y si sintiera lo mismo que yo? ¿Y si fuera recíproco?"- agitó de forma negativa su cabeza, tomo una enorme bocanada de aire y se sumergió dentro de la bañera con los brazos cruzados sobre el pecho- "Claro Tomoyo, ¿en qué mundo? Para él seguro sólo eres una extraña, aún si, tal vez sintieras algo por él, sería bueno que pudiera sentir algo por él... No, no quiero tomarlo como salida. Además, no hay garantía de nada, es como ir a ciegas. Bien podría jamás volverlo a ver... Incluso si lo viera, podría serle indiferente... Él"- de súbito escuchó un golpe y provocó que abriera los ojos, miró hacia el techo lleno de vapor y a su paso, aparecieron un par de esmeraldas que la veían atentamente, provocando que saliera de inmediato- "Sakura…"
"Hola Tomoyo"- le dijo sonriente.
"¿Que haces aquí?"- preguntó curiosa.
"Te escuché llegar y pensé que vendrías directamente al baño, después de todo, estas completamente empapada."- dijo de forma seductora.
"¿Sí?, no creí que sentirías mi llegada"- comentó algo nerviosa.
"Pues siempre he de sentir tu llegada linda."- guiñándole un ojo de manera pícara.
Sakura se reclinó sobre la bañera hasta sentir la suave respiración de Tomoyo cerca de sus labios. Tomoyo aún no se había dado cuenta, pero Sakura estaba completamente desnuda, la estaba seduciendo, como muchas veces antes y como todas esas veces, ella gustosa, había cedido ante los encantos de su prima. Tomoyo la miró a los ojos y pudo ver la ternura que le abordaban, era tan bella cuando la seducía y mucho más cuando no lo hacía.
(Aquí empieza el Lemon...)
Los pechos de Sakura rozaban el agua caliente, provocando un suave rubor en su rostro, haciéndola ver mucho más seductora, mientras que Tomoyo al sentirla tan cerca, comenzó a sentir un calor sofocante, haciéndole desear aquel bello cuerpo que tan sublimemente se le ofrecía.
Sakura metió su mano al agua y la posó sobre la húmeda y suave pierna de Tomoyo; fue recorriéndola poco a poco, con dulzura, sus piernas, entre sus muslos, hasta acercarse lentamente a un pequeño de cúmulo de rizos negros que coronaban su pubis, se detuvo a escasos milímetros y pasó a su vientre, dejándola arder de agonía por el deseo que la inundaba. Sentía ansiedad y nerviosismo, al sentir que Sakura subía suavemente, saboreando con el tacto aquel bello cuerpo ajeno. Subiendo a su ombligo donde metió la punta de su dedo, provocando un leve gemido por parte de Tomoyo, haciéndola cerrar sus ojos, y al verla Sakura acercó un poco más su rostro hasta rozarle sus suaves y dulces labios; subiendo un poco más su mano sobre la boca del estómago, sintiendo el inquieto respirar de Tomoyo, quien ahora estaba sonrojada y sentía aquellas manos maestras que le hacían magia en el cuerpo; justo debajo de sus pechos, era donde sentía una gran agitación, deseaba que subiera, que la tocara, la deseara, pero en cambio, la dejaba sufriendo por deseo, cuyo terrible fuego le iba consumiendo lentamente.
Y cuando se comenzó a sentir desfallecida por el deseo, Sakura la besó suavemente y posó su mano húmeda sobre uno de los pechos de Tomoyo, lo acarició suavemente mientras con ansias se besaban, tal y como si fuera la primera vez.
La primera vez que sucedió aquello apenas tenían 16 años, fue algo inesperado por parte de ambas, se sintieron atraídas por sus cuerpos y decidieron explorarlos con libertad. Decidieron que preferían hacerlo entre ellas a terminar embarazadas y aparte de todo con su tan placentera vida juvenil. Además, habían generado la suficiente confianza como para intentar cosas entre ellas, claro está, habían situaciones a las que aún no habían llegado.
Tomoyo la atrajo por la cintura, haciéndola caer dentro de la tina junto a ella, mientras que las caricias de Sakura le hacían soltar leves gemidos de vez en vez. Poco a poco, Tomoyo comenzó a perder el nerviosismo que le abordó cuando Sakura la besó, haciéndole responder a sus caricias, moviendo sus manos con delicadeza por la espalda de su bella prima, apretando uno de sus trigueños glúteos, moviendo sus manos de arriba abajo por sus piernas, repasándola poco a poco, como recordando aquel cuerpo.
Sakura comenzó a besarla por el cuello, acariciando sus suaves y tiernos pezones con una de sus manos, mientras que la otra descendía sutilmente por el camino que de antemano sabía, la deslizaba hasta el vientre y después hasta tocar sus partes íntimas, sentir sus labios cálidos mientras Tomoyo lanzaba gemidos un tanto más audibles, dejando salir de cuando en cuando, el nombre de su cazadora. Sus caricias la hacían agonizar de placer, eran extremadamente sutiles y delicadas, deliciosas. Poco a poco, Sakura fue buscando aquel botón que provocaba el completo desfallecer en Tomoyo, al encontrarlo duro y cálido, lo frotó con suavidad de arriba abajo, de manera circular y de un lado a otro, lentamente, sintiendo como se endurecía un poco más, como se calentaba un poco más.
Tomoyo al tacto de Sakura, comenzó a sentir que la respiración se le cortaba, el calor de la bañera aumentaba y su mente quedaba en blanco; Sakura era una diosa en el arte del tacto y a ella le fascinaba que le hiciera esclava de su arte. Su orgasmo empezaba y poco a poco ella sentía que se elevaba hasta llegar al infinito y sentir que el aire no existía dentro de ella, para después caer y sentir las suaves caricias de su prima, provocándole suaves gemidos que le excitaban cada vez que musitaba su nombre.
Tomoyo a pesar de sentir aquel placer, también deseaba complacer a su prima, se quería adueñar de aquel bello cuerpo trigueño que le gritaba que lo poseyera. La atrajo más y le hizo quedar bajo ella, la miró con sus profundos zafiros y después la besó con gentileza, recorriéndola a besos desde su boca hasta la base del cuello y de ahí a uno de sus hombros, después al otro y finalmente, bajó hasta llegar a uno de sus pecho y besarlo tiernamente, saboreando la dulce piel de aquella chica, provocando suspiros en la que antes solía ser la cazadora, ahora la víctima de sus travesuras sexuales, besando su tierno pezón para después chuparlo con dulzura mientras que la extasiada Sakura musitaba su nombre; a ella le fascinaba lo bien que utilizaba su boca, su lengua, sus labios y sus dientes para hacerla delirar.
Le mordió con delicadeza su endurecido pezón, haciéndola lanzar un gemido, lo envolvía con su lengua, lo chupaba y succionaba, como no ser posible reaccionar ante tales caricias. Pero no satisfecha con esto, Tomoyo fue descendiendo a besos por el cuerpo de su prima, al llegar al ombligo le introdujo la lengua y después lo chupo haciéndole sentir escalofríos a la trigueña; Tomoyo sonrió al darse cuenta y siguió bajando con aquella placentera sonrisa, llegando así hacia su pubis cálido que se encontraba sumergido en el agua caliente que les provocaba más calor a cualquier roce con el cuerpo contrario. Comenzó a lamerla de manera suave de abajo arriba con suma ternura, mientras que Sakura se deshacía por las caricias que ella le proporcionaba; después le chupaba poco a poco su clítoris haciéndola estallar de emoción, dando algunos gemidos tan audibles que resonaban en las paredes del baño. Tomoyo posó su mano sobre la suave boca de Sakura y se acerco a ella con una gran sonrisa. La conocía perfectamente y sabía que complacerla era sencillo, el detalle estaba en que parecía insaciable una vez terminaba.
(...Aquí termina el Lemon)
"Será mejor que continuemos otro día, de lo contrario, Touya y mi tío se despertaran. Te imaginas en el lío en el que nos meteríamos si nos vieran aquí así"- le dijo en susurro, le quito la mano de la boca y le dio un tierno y suave beso- "Vamos a dormir pequeña"
"De acuerdo"- le dijo con una sonrisa pícara.
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10:25 a.m. Panadería y Repostería Ambrosía
El lugar era un local amplio, con ventanales que exponían los deliciosos pasteles que ahí se fabricaban, en la parte de adelante se encontraban todos los pasteles, pastas, galletas y panes, mientras que en la parte de atrás se encontraban los hornos; el local estaba adornado con tonos pastel en beige y rosa, se sentía cálido al entrar y los aromas a canela y chocolate se podían saborear en el aire.
"Vuelva pronto"- respondió dulcemente Tomoyo a un cliente después de cobrarle- "El que sigue."- anunció.
"Hola, no sabía que trabajabas aquí"- le dijo un sorprendido Eriol, al ver a la bella chica con un delantal que cubría parte de su atuendo, una blusa crema y unos jeans.
"Hola Eriol, y ¿que te trae por aquí?"- preguntó la joven al verlo.
"Pastel de chocolate blanco, con chocolate amargo y relleno de mermelada de chabacano con nueces"- dijo alzando la caja blanca con adornos de listones rosas y morados.
"Vaya, ese es uno de mis pasteles favoritos"- dijo mientras anotaba en su pequeña libreta y después anotaba el artículo en la caja registradora.
"Lo hiciste tú, ¿no es así?"- sugirió interesado.
"Pues…"- se acercó al borde del mostrador y le susurró-"La verdad es que tuve que hacerlo por que el que hizo el pastelero no quedó"- dijo con una risita- "¿Y eso es todo?"
"No, también me preguntaba si ¿te gustaría acompañarme a recoger a mi hermano en la tarde?- preguntó aún sabiendo la situación de la joven y es que, a pesar de que todo el día evito siquiera pensar en ella, eso había sido inútl al llegar al local.
Tomoyo se limitó a arquear una ceja-"Eriol…"
"No como una cita, sabiendo que tienes novio."- provocando que Tomoyo se quedara viendo hacia el mostrador algo apesadumbrada- "¡Van dos Eriol, bien hecho, pero que pendejo!"- se reprocho mentalmente- "Lo lamento"- se disculpó.
"No, descuida, no es tu culpa…"- aseguró la joven- "De hecho, ni siquiera tienes porque disculparte. Olvídalo ¿sí?"- pidió con una gentil sonrisa.
Eriol tomó su mano y la llevó a sus labios, depositando un tierno beso en su dorso y sonrojando a la joven, quien se apresuró a retirarla pues de nuevo tenía esa sensación. El ojigris sonrió por aquella muestra desprevenida de los sentimientos de la joven.
"Es muy bonita cuando se sonroja"- pensó y deseó decírlo pero sabía que sólo haría que se avergonzase más y evitara verlo, tal y como lo hacía en ese momento- "¿Y entonces?"- preguntó interesado después de un rato.
Daidouji saltó al escuchar la voz del joven, no se había dado cuenta de cuanto tiempo había estado mirando sus manos- "Lo-lo pensaré"- balbuceó- "¡¿Pero qué carajo me pasa?! Sólo es un gesto y apuesto que lo hace con cualquier mujer, ¡por todos los cielos, es INGLÉS!"-se reprochó mentalmente, intentando tranquilizarse. Aunque a vista del susodicho, era clara la pelea interna pues sus labios crispados, su rostro arrebolado y su ceño fruncido se lo indicaban.
"Eres muy bonita cuando te peleas contigo misma"- dijo con una sonrisa. La joven lo miró con los ojos sorprendidos y el le miró igual- "¿Eso lo pensé o lo dije?"- se preguntó para después comenzar a reír y contagiarle la risa a la joven.
Ambos, aunque precavidos de no mostrar de más, no se habían dado cuenta de la pequeña conexión que acababan de iniciar pues sus risas, en conjunto, parecían una deliciosa melodía que les hacía tranquilizarse y acercarse más de lo que ellos llegasen a pensar. Y es que sus pensamientos iban dirigidos justamente hacia la persona que tenían en frente. La comodidad de la situación, a pesar de ser poco menos que vergonzosa, les daba pauta a ceder y dejar ver un poco más de ellos, sin premeditar la situación ni alzar guardia.
"¡Daidouji!"- escuchó desde la parte de atrás y ambos dejaron de reír al instante.
"Creo que es hora de irme"- opinó secándose las lágrimas y suspiró algo triste.
"Sí"- aseguró de la misma forma la ojiazul para después verlo con dulzura- "Entonces, te veo al rato"- aceptó con timidez, logrando que un suave rubor cubriera sus mejillas.
Eriol sonrió con amplitud y asintió- "Bien, pasaré por ti como a las cuatro".
"De acuerdo, su ticket señor"- dijo entregándole el recibo de compra, algo más formal.
"Gracias señorita. Nos vemos"- se despidió alzando su mano y antes de salir, voletó a verla- "si quieres lleva a tu prima"- sugirió para después salir del local.
Tomoyo asentía despacio al ver como Eriol salía de la tienda y se ponía sus lentes oscuros, caminando con la caja del pastel entre sus manos y se perdía de su vista aquel atractivo hombre de camisa blanca y vaqueros. La joven suspiró y una sonrisa se formaba en su rostro mientras que atentamente la veía su prima de forma pícara. Sakura, quien vestía un vestido azul cielo hasta arriba de las rodillas, había entrado a la tienda mientras ambos reían y ni siquiera la habían notado -cuando normalmente ella era la distraída- hasta que escuchó aquella invitación hacia ella, de eso estaba segura.
Al ver el rostro alegre de su prima y como su risa inundaba el local, quedó bastante sorprendida pues ese tipo de sonrisas cuando respondía y se dirigía a alguien, lo había visto una sola vez y recién había empezado con Josh; pero verla de nuevo así, que ni siquiera notase cuando se había sentado a su lado o que seguramente, ni se había dado cuenta de la boba sonrisa que tenía en su rostro, que su mano estaba levantada moviéndola con lentitud o que el suspiro que provino de su boca fue completamente de anhelo y deseo, era completamente nuevo y extraordinario.
"De verdad te gusta aquel tipo"- comentó a su lado, mirándola con interés.
Tomoyo se sobresaltó ante aquel comentario proveniente de su lado- "¿Cuando llegó?"- se preguntó nerviosa- "¡Por supuesto que no!"- respondió sonrojada y con fingida molestia.
"Vamos primita, que se lo que digo, sobretodo por que crecí junto a ti"- aseguró mirándola perpicaz.
"El tipo es agradable, me cae bien."- se excusó.
"Seee, y el hecho de que lo veas que casi se te salen los ojos, no tiene nada que ver"- puntualizó con una sonrisa.
"Alucinas"- respondió al tiempo que ordenaba varios tickets dentro de una pequeña bolsa.
"Esta bien, no diré más"- respondió alzando sus hombros- "Entonces, ¿ya sales? ¿O vas a tomar todo el turno?"- preguntó con interés.
"Pues… Ya salgo"- respondió con tranquilidad- "¡¿ya son las dos?!"- preguntó sorprendida viendo su reloj de pulso y el del local.
"No idiota. Ahora veo que tan distraída estás"- le dijo con una sonrisita felina y alzando sus cejas para demostrar su punto.
"Callate"- demandó haciendo pucheros- "¿Para que venías?"- preguntó rápidamente cambiando el tema.
"¡Ah sí!"- recordó la castaña dando un golpe sobre su mano- "pues mira, ya vez que Touya y Yukito llevan saliendo por casi 6 años."
"Una vida"- puntualizó al tiempo que acomodaba los distintos volantes y menús sobre el mostrador.
Sakura asintió- "Lo sé y he pensado que deberíamos hacerles algo"
"¡¿Tú has pensado?!"- preguntó sorprendida, ganándose una mirada reprochante.
"Sí, yo también pienso"- contestó muy orgullosa la hija de Kinomoto para después sacarle la lengua a Tomoyo, en clara burla.
La pelinegra rió y se recargó sobre el mostrador, mirando a su prima- "ok, ¿y entonces?"
"Pues lo que te decía, hay que hacerles algo"- respondió pensativa, viendo a su alrededor.
Aún si escuchaba a su prima, su mente divaga en los hechos del día anterior y sobretodo, en cierto joven de ojos grises que se metía en cada rincón de su mente y le hacía -aún para sorpresa suya- distraerse. Por lo que decidió suspirar para volver a concentrase en el momento- "Algo... ¿como que se te ocurre?"- dudó al preguntar, sabía que no tenía toda la idea, no le molestaba sólo le daba risa ver como intentaba organizarse y terminaba pidiendo ayuda.
"Por eso vine, por que se supone que tú eres la de las buenas ideas"- resolvió haciéndole ojos suplicantes y con sus manos entrelazadas a la altura de su cuello.
"Bueno, pues… No lo sé, ¿que dirá tu hermano?, es más, ¿que dirá mi tío?"- preguntó no tanto por su tío, sino por el hecho de que parecía como si Touya hubiera nacido con radar integrado pues siempre que intentaban hacer algo para él, siempre terminaba dándose cuenta.
"Por mi papá no te preocupes"- le dijo moviendo su mano con desdén- "pero mira, Yukito quedará muy complacido…"
"No me respondiste…"- le interrumpió, había algo sospechoso en su actitud- "¿Ni siquiera le has preguntado a tu hermano verdad?"- cuestionó interesada,
Bufó- "Sí claro, con lo ocupado que esta"- respondió sin querer darle importancia.
"De acuerdo, de acuerdo, que sea sorpresa."- resolvió la pelinegra, sabiendo de antemano que de nada serviría intentar hacerlo sorpresa pues seguramente para ese momento, su primo ya se había dado cuenta.
Sakura gritó victoriosa y le abrazó con fuerza- "¡Sabía que podía contar contigo primita!"- Tomoyo le dedicó una suave sonrisa.
"¡TOMOYO!¡ TE PAGO PARA QUE TRABAJES! ¡NO PARA QUE PLATIQUES!"- le gritó el panadero desde la cocina.
Ambas jóvenes intercambiaron miradas nerviosas, sabían que el panadero tenía un horrible humor y que la mayor parte del tiempo estaba en la cocina, viendo la tele y errando en los ingredientes, por lo que Tomoyo terminaba haciendo los pasteles y postres de nuevo; pero también se jactaba de ser el mejor panadero cuando muchos días llegaba tarde o borracho en el peor de los casos y desquitándose con la joven, dándole tiempo extra que no le pagaba.
"Creo que es hora de que te vayas"- recomendó la ojiazul en susurro.
"Lo sé no quiero causarte problemas"- le contesto de igual manera- "Nos vemos al rato."
"Adios"- dijo moviendo su mano.
"¡TOMOYO!"- escuchó de nuevo la joven.
Tomoyo dejó salir un suspiro-"Ya sé… (maldito desgraciado, después de todo, tú no haces nada)"
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"¡Vaya y se supone que yo soy la distraída!"- pensaba Sakura mientras caminaba de regreso a su casa, se había dado cuenta perfectamente de lo distraída que estaba su prima y que tuvo que hacer un gran esfuerzo por concentrarse de nuevo en lo que ella le decía pues le había llamado al menos dos veces antes de que ella suspirara y negara suavemente, y sabía que eso sólo lo hacía cuando tenía que despejar su mente- "¡Ese chico si que la enganchó, y digo, como no la ha de enganchar si el tipo esta hecho un bombón!"- razonó pensando el joven a quien pudo apreciar bastante bien la noche anterior, obviamente era extranjero por sus facciones aún si su apellido era japonés- "Pero apenas lo conoce, no debería de involucrarse con él. Aunque... tal vez... si debería"- dudó por un momento pues el hecho de que un completo extraño fuera a su casa y ella se diera a la tarea de llevarlo de regreso era más que inaudito, ni siquiera la primera vez que Josh la acompañó esta lo esperó a ver que se fuera o que un taxi lo recogiera. Y la verdad dudaba que apenas lo conociese pues la pelinegra no solía hacerle de buena samaritana ni mucho menos, por lo que era una verdadera sorpresa el tan sólo verla sonreír de esa forma. Y podía notar que su humor cambiaba bastante cuando se trataba de aquel joven mientras que con su novio, siempre la notaba taciturna, molesta y hasta deprimida- "se nota que Josh la tiene hasta la madre, como puede aguantarlo, el tipo es demasiado inseguro, algo posesivo y terriblemente celoso, y lo peor de todo es que ella lo sabe… Esa mujer no tiene remedio, sufre por que quiere. ¿Aunque me pregunto si habrá regresado con él? Lo más seguro es que así sea, no debió de hacerlo, mucho menos por todo lo que siente hacia él. Para que se arriesga, ¿con que propósito?"- alzó la vista y se topo con Eriol aún con la caja de pastel en sus manos y comprando un par de revistas- "Pero si él me ayudara…"- su pequeña mente maquinó una especie de plan donde el sería la solución- "Eriol"- le llamó por lo que el chico volteó a verla- "¿Podría hablar contigo?"
"Claro."- accedió sonriente- "Muchas gracias"- pagó sus revistas y se dirigió hacia ella- "¿Dime, que sucede?"- preguntó interesado caminando a la par de la castaña.
"Eriol, se que no nos conocemos pero quisiera pedirte un favor"- le miró, jugando con sus dedos.
El joven la miró interesado- "¿Un favor?"
La ojiverde asintió- "Sí, mira, la verdad es que nadie esta contento de que mi prima este saliendo con Josh, el hombre no hace más que dañarla y ella se siente responsable por eso de alguna manera. Además, no la hace feliz"- explicó- "Yo quiero pedirte a que me ayudes para que ella termine con él. Para que termine con alguien que no la merece"- le miró con firmeza.
Eriol sólo la miró, pero no dijo nada. Sakura lo veia cada tanto, nerviosa por su respuesta mientras que él, sólo la seguía. Llegaron hasta el parque que estaba en el corazón de la ciudad, donde muchos niños solían ir y divertirse después de la escuela, así como muchas parejas paseaban o personas entrenaban e incluso, leían, pintaban o simplemente, disfrutaban de la tranquilidad del lugar. El inglés admiró rápidamente el lugar pues sabía que su acompañante esperaba su respuesta con ansia.
"¿Pero por que yo?"- preguntó después de un rato. Bien, no había pasado desapercibida la existencia de la joven pero ciertamente, de saber que existe a ser algo más, como su novio, había mucho trecho y mucho más si la joven en cuestión, era tan difícil de leer como el hebreo antiguo.
Kinomoto ya se esperaba esa pregunta y lo que era evidente para ella, podía no serlo para el. Por lo que negó suavemente- "A ella le agradas y supongo que a ti también"- confesó mirándolo con una sonrisa- "No soy tonta, puedo darme cuenta por la forma en que ambos se reían. Además, no se desde cuando se conocen, por que ella no es así con nadie, bueno a excepción de quienes conoce y confía, pero contigo es completamente diferente. Incluso diría que abierta"- explicó- "Sé bien que la invitación que me hiciste fue porque me viste al darte vuelta, ni siquiera habían notado que estaba junto a ustedes"- sus hombros se alzaron con desdén.
Eriol la miró sorprendido pues si bien pensó que la joven a su lado, era un tanto distraída e incluso inocente, podía notar que no lo era tanto como suponía- "Caras vemos"- pensó con interés- "Pero... bueno, supongo que con su novio sí lo es".
La trigueña negó- "Ni siquiera es con él así. Puede que ahora ya lo vea irse, pero eso era más que nada para asegurarse de que no la iba a seguir u otros días para estar simplemente tranquila de que ya no está. Ese hombre es terriblemente celoso y posesivo y ella no merece a alguien así."- razonó.
"¿Entonces porqué sigue con él?"- preguntó sin entender.
Sakura dejó salir un suspiro- "Es complicada"- miró al agua cuando pasaban en el puente que cruzaba el lago- "Ella piensa que debe de morir sola, que no es merecedora de amor alguno como te darás cuenta, no desea que las demás personas sufran por culpa de ella y al mismo tiempo, es una romántica empedernida, cree en el amor a primera vista y las almas gemelas, en el fondo es una persona increíble"- comentó con cariño- "No es como cualquier otra mujer, es diferente..."- puntualizó- "Por eso te lo pido"- le miró pidiendo comprensión- "Se que no te es indiferente y tú a ella, ciertamente no le eres. ¿Por qué no?"- preguntó simplemente.
"No puedo…"- intentó nombrarle pero notó que la joven se dio cuenta.
"Sakura"- repitió su nombre.
"Sakura, no puedo, aunque ella no lo ame, es muy decisión de ella terminar con él. No puedo intervenir."- razonó el ojigris.
"¿Por qué?"- intentó saber.
"Por que tu prima me encanta, en serio, pero no se le puede forzar a una persona a hacer algo que no quiere."- Eriol se detuvo, sorprendido de lo que acababa de confesar y comenzaba a asimilar- "¿Pero qué dije?"- se preguntó impresionado.
Sakura sonrió complacida y sólo ladeó su cabeza para que continuaran su camino- "Supongo que ni tu te habías dado cuenta"- respondió con cierta burla en su voz, una vez este la alcanzó.
El inglés negó suavemente- "Supongo que no"- suspiró- "Aún así no puedo, si ella quiere hacerlo, nadie puede cambiar su decisión"- aclaró algo resignado.
Ok, todas esas emociones eran nuevas y más que nada porque, el jamás, JAMÁS, se había resignado a nada. Nunca. Ni cuando sus padres querían que estudiara administración en lugar de gastronomía o leyes en lugar de música, ni siquiera cuando insistieron en que se alejara de ella. Nunca había dado su brazo a torcer, bueno sí un par de veces, pero era estúpido y no pensaba con la cabeza adecuada. Incluso, era quien premeditaba los movimientos de las personas y era muy difícil que alguien le diera la vuelta o incluso le viera la cara. Y en ese momento, alguien que seguramente era más inocente que cierta persona que conoce ¡le estaba descubriendo y le hacía sorprenderse!
"Esto no es posible"- se dijo algo molesto.
"¿Pero… Y sí ella se siente obligada?"- dudó su acompañante.
Eriol alzó sus hombros- "Entonces no hay nada que hacer, ella debe de darse cuenta de lo que ocurre."
"¿Y si ya se dio cuenta?"- dudó de nuevo.
Eriol suspiró- "Ella sabe bien lo que hace, de eso me di cuenta ayer. No te preocupes, ella lo terminará cuando sea el momento indicado."- le dijo con confianza.
"Eso espero."- suspiró resignada, esperaba encontrar un aliado y en cambio, encontró a alguien que de cierta forma, diría lo mismo que su prima. ¡Qué parecidos eran!
"No creo que tú quisieras que alguien estuviera de terco mandándote sobre lo que es correcto y lo que no es."- razonó al verla desanimada.
"Tienes razón"- aceptó- "Disculpa. Es que, la veo tan triste a veces y la verdad, me duele verla así... Tomoyo es como mi hermana"- comentó tocando su pecho.
"No te preocupes, ya verás que todo saldrá bien"- le dijo tocando su hombro pero alejó su mano de inmediato al ver que la joven le miraba sorprendida y algo desconfiada- "Lo lamento"- sonrió nervioso.
Sakura negó suavemente- "Esta bien, gracias."- sonrió.
"Disculpa, pero es que a mí no me gusta hacer ese tipo de cosas."- explicó intentando animarla- "No es correcto de ningún modo, intervenir en la vida de alguien, por muy tristes que los veamos. Sólo podemos hablar con ellos y esperar a que estos cambien de parecer, que entiendan y que tal vez, puedan ver lo que queremos para ellos porque es lo mejor y no precisamente por nuestra necedad, sino precisamente por que vemos desde afuera lo que pasa. Así que, disculpa si no te ayudo"- se disculpó sinceramente, pues aunque a él también le gusta ver sonreír a esa joven, sabe que nadie más puede gobernar en la vida de nadie, nadie puede forzarte a nada.
"No, descuida, fui yo por querer acelerar las cosas."- respondió comprensiva pues ella misma sabía eso y entendía a pesar de no gustarle el resultado.
Ambos caminaron un poco más, cada uno sumergido en sus pensamientos los cuales iban dirigidos hacia la chica pelinegra y para nada tenían que ver con la conversación anterior, más bien, con su simple persona. De repente, Eriol se detuvo y Sakura lo miró sin entender.
"Disculpa, ¿me acompañarías a mí casa? Es que, aún no me aprendo las calles"- preguntó sin saber que más hacer, pues aunque había salido a caminar y había visto como salir de esa parte, el lado por el que ahora caminaban no lo conocía, por lo que le era imposible saber que tal lejos o cerca se encontraban de su casa.
"Claro"- aceptó gustosa la joven, comenzaron a caminar y pronto llegaron a la entrada de la colonia- "¿Y dime Eriol, de donde eres? Por que, que yo recuerde, tú no has vivido antes aquí, pero como te comentaba antes, pareciera como si Tomoyo y tu se conocieran de mucho tiempo atrás"- aseguró.
El joven sonríe afable- "Como le dije a tu prima cuando me la encontré, vengo desde Inglaterra, llegué aquí hace como dos semanas pero la verdad es que tu prima y yo nos conocimos apenas ayer, aunque parezca otra cosa"- aclaró.
"Ya veo"- contestó de igual forma.
"De hecho, hoy vendrá mi hermano, así que iré a recogerlo. Inclusive le dije a Tomoyo si le gustaría acompañarme y le pedí que te invitara."- aseguró.
"Si pude notarlo"- contestó para después reir suavemente- "Supongo que te diste cuenta de que estaba a su lado"
"Sólo cuando voltee a verla"- rectifico, por lo que la castaña asintió- "Entonces, ¿vendrás?"- dudó.
"¿Por qué a mí?"- le preguntó con curiosidad.
"Creí que sería buena idea, a menos claro que tengas planes o algo así"- comentó sin más.
"No para nada"- dijo con una sonrisa-"Con gusto iremos contigo Eriol"
El joven sonrió ampliamente y Sakura sintió que sus mejillas ardían por lo que decidió desviar su mirada- "¡Que lindo es! No se vale, ya lo quisiera para mí"- se dijo abochornada por saber que a Eriol le interesaba su prima y ella deseaba a un hombre así.
"Oh y me decías ¿que te acompañaríamos por tu hermano?"- preguntó.
"Sí, pero en realidad no es mi hermano, le digo así por lo allegados que estamos, el cuida de mí y yo de él"- aclaró- "Oh, esta es mi cuadra, creo…"- dijo dudoso al divisar la esquina.
"¿Seguro que es esta?"- le dijo con una sonrisa nerviosa, sabiendo que entre tantas casas parecidas era normal que uno se perdiese.
"Mmm…"- Eriol avanza un poco más y logra divisar su antigua y rústica casa de 2 pisos, estilo victoriana que se encontraba en el fondo, ocupando uno de las esquinas, mostrando su descuidado jardín ,que en algún momento fue bello sin duda, con un arbol enorme del que colgaba un columpio y cerca de la barda con la otra casa se encontraba una banca que solía ser blanca, pero ahora gris y llena de mugre por el paso de los años que había estado deshabitada esa casa, y frente a la casa se encontraba estacionado un A4 color arena, al verlo sonrió- "Sí, aquí es."- aseguró- "¿Deseas pasar?"- preguntó. Sakura pareció meditarlo unos instantes pues se detuvo a un par de pasos del coche del pelinegro, quien la observó con atención y sólo rió- "Tranquila, no soy ninguna clase de asesino o violador, de hecho, tu prima fue bastante directa al preguntarlo"- comentó aún sonriente.
Sakura sudó la gota cuando pensó en la forma tan delicada de su prima de plantear aquello, por lo que exhaló resignada al notar que aquel hombre se lo tomaba como una clase de broma.
"Lamento que lo haya hecho"- se disculpó la joven por su prima al tiempo que subía las escaleras del pórtico.
Eriol negó- "No te preocupes, lo entiendo"- aseguró- "Hoy en día, uno ya no se puede fiar ni de sus vecinos"- metió la llave al picaporte y el olor a madera de inmediato les inundó los sentidos.
Sakura miró la casa enorme a la que se adentraba, sorprendiéndose de verla tan espaciosa a pesar de las cajas que parecían ocupar lo que suponía era la sala, la biblioteca y el recibidor.
"Disculpa el desorden, como te comentaba, me acabo de mudar"- aseguró al verla sobre su hombro.
La ojiverde negó- "No hay problema".
Ambos caminaron hasta la cocina, donde el níveo colocó el pastel sobre la isla del centro de la cocina así como las revistas- "¿Deseas un té con pastel?"- preguntó al tiempo que buscaba un pozillo para preparar la infusión de zarzamora y después tomaba un par de platos de las encimeras, así como cubiertos.
"Sí, muchas gracias"- respondió sonriente.
Al abrirlo, quedó maravillado tan solo verlo, el delicioso olor a chocolate que despedía aquel pastel adornado con pétalos hechos de chocolate blanco que bañaba por completo al pastel cual nieve, a los lados se formaban pequeños listones de chocolate y en el centro, se encontraba una fresa cubierta de chocolate, haciéndolo lucir delicioso. Al cortar su pedazo, pudo observar el delicioso pan de chocolate amargo y el relleno hecho de mermelada de chabacano con pequeñas nueces en él. El aroma y la vista no solo eran deliciosos, sino que su sabor al igual, era sumamente exquisito, jamás pensó que podría llegar a probar un pastel con tal textura que es fino a cualquier paladar, solo era posible que un ángel lo hubiera cocinado o él.
Eriol mordió su labio inferior pero se limitó a cortar el centro del pastel.
"Y dime Sakura, ¿Tú también te irás a Tokyo a estudiar?"- preguntó al tiempo que cortaba una rebanada y después lo depositaba en uno de los platos.
La aludida asintió, tomando el plato con pastel que le ofrecía el ojigris- "Se supone que tanto Tomoyo como yo iremos a la misma universidad, pero bueno... Ella tiene la idea de vivir cerca de ella y yo pues... No creo que me dejen"- respondió resignada.
"¿Por qué?"- preguntó con curiosidad.
Sakura rodó sus ojos y suspiró derrotada- "Mi hermano es muy sobreprotector conmigo y con Tomoyo, de hecho me sorprende que no haya hecho nada para alejar a Josh, el fue el primero en rechazar esa relación; además, jamás me dejaría alejarme de casa"- aseguró- "Siempre me molesta pero sé que lo hace porque no tolera el hecho de saber que ya crecí"
"Bueno, no es del todo malo"- aseguró.
La joven negó fervientemente- "Sí, es muy malo cuando conoces a alguien. Mis amigos y los de Tomoyo nunca pasan a recogernos a la casa por que Touya les da miedo y me parece que incluso los amenaza"- volvió a negar- "Es un paranoico, actúa como si fuera a romperme"- aseguró al comer un pedazo de pastel.
Eriol la miró con ternura- "Sólo intenta cuidarte"- aseguró pero la joven siguió comiendo con el ceño fruncido- "Parece una niña pequeña al hacer ese gesto"- pensó divertido- "Se preocupa por ustedes"- razonó.
"Pues a veces no parece eso"- aseguró la joven- "Parece que sólo le gusta molestar"- comentó irritada.
El joven rió- "¿Y no tendrán problemas por acompañarme?"- preguntó consternado.
Sakura lo miró tranquila pero después alzó sus hombros- "No creo, le caíste bien aunque quien sabe, puede que cambie de opinión cuando le diga. Aunque quizá Tomoyo lo convenza pero la verdad es que ni siquiera sé que pueda decirle para que no se ponga como ogro"- comentó pensativa.
Hiiragizawa se acercó a la estufa al notar que la infusión estaba lista, la sirvió en dos tazas y las acomodó frente a ellos- "¿Azúcar o leche?"- preguntó.
"Leche, por favor"- pidió la joven para después darle un pequeño sorbo a su bebida- "Está deliciosa"- aseguró.
"Gracias"- aseguró el hombre- "La tarta también lo está, de hecho, me sorprende que Tomoyo no estudie para gastronomía"- comentó.
Kinomoto asintió- "Tomoyo es buena para muchas cosas, de hecho. Cuando hace la cena, siempre le que da deliciosa y..."- la joven abrió los ojos con espanto y volteó a ver a Eriol- "¿Qué hora es?"- preguntó.
"Las doce y cuarto"- respondió revisando su reloj de pulso.
La joven tragó lo que quedaba de su pastel y su té con rapidez, atragantándose un poco con ambos- "Lo siento Eriol, tengo que llegar a casa, me toca hacer la cena"- se disculpó corriendo hacia la salida- "Nos vemos al rato"- se despidió antes de salir por la puerta. Dejando a Eriol pasmado por aquella actitud, ni siquiera tuvo oportunidad de acompañarla a la puerta.
"Wow, por ese carrazo debe de ser millonario. Rico, guapo y buena persona, que más se puede pedir. Debe de tener algún defecto"- pensó al pasar junto al auto, miró sobre su hombro la enorme casa que se erguía a su costado y suspiró- "Tomoyo debe de estar de verdad ciega si no se fija en él."- pensó al tiempo que corría en dirección a la tienda para comprar los víveres para la cena.
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"Sakura si que es bonita, se que lo mismo pensará él cuando la conozca."- se dijo con una sonrisa mientras cortaba otro pedazo de pastel y tomaba un poco de té- "Aunque, me pregunto ¿si ambos podrían ser algo? Son muy parecidos y es perfecta para él, aunque será divertido ver como lo intenta"- ya podía imaginárselo, primero como un idiota prepotente y después como un perro faldero tras de la joven, por lo que comenzó a reír- "Aunque conociéndolo, lo más seguro es que al principio sólo tantee terreno... Pero algo me dice que pondrá su mundo de cabeza"- pensó con malicia.
Alzó su vista y logró ver el desastre en la casa, es verdad que apenas tenía 2 semanas viviendo en ese lugar, pero con todo el papeleo, le era casi imposible limpiarlo. Los únicos cuartos que se encontraban limpios eran, su habitación, el baño, la cocina y el cuarto que sería para su hermano, de ahí en fuera, apenas y había tenido tiempo para barrer las demás habitaciones, apenas y se veía limpio el lugar, aunque claro esta, que ahora que serían dos, el limpiar la casa sería mucho más sencillo, además de amueblarla como era necesario.
"Ya verás lo que harás querido Syaoran, te espera mucho trabajo desgraciado"- murmuró con malicia. Cortó otro pedazo de pastel y después de ponerlo en su plato, lo degustó con calma- "Tomoyo"- musitó sintiendo como los sabores se mezclaban dentro de su boca y una sensación de placer le inundaba- "Delicioso..."- pensó al tiempo que comía otro pedazo- "Me sorprende como una joven que se dice hueca, hace una postre así de bueno. No es posible, simplemente"- pensó inquieto al tiempo que devoraba otro pedazo, sabía con certeza que los sentimientos se reflejaban en la comida y que cualquiera que fuera, hacía que esta fuera una experiencia agradable o insípidamente desagradable- "Debe haberle pasado algo muy malo para pensar así... Definitivamente es diferente, y me encantaría ayudarla, sólo que no es bueno que me meta... Pero ayudarla a sentirse mejor, hacerle notar que puede estar mejor, no es precisamente meterse... Es ayudarle..."- razonó terminando con esa rebanada y cortando la siguiente- "Como me gustaría que no te sintieras tan mal contigo misma, como me gustaría que terminaras con ese chico, como me gustaría…"-suspiró- "Como me gustaría que estuvieras conmigo…- dijo en voz alta, examinando su tercer rebanada de pastel antes de meterse un poco a la boca.
Sirvió un poco más de infusión en su taza, tomó una de las revistas que también puso sobre la mesa y comenzó a hojearla, al sentir el aroma dulce y suave que despedía la infusión, le hacía recordar a tan bella chica, agregó un poco de leche y azúcar, y degustó el pastel.
"Maldito pastel, te voy a acabar"- pensó mirando con malicia el pastel.
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"Moshi, moshi"- contestó Tomoyo.
"Hola linda"- le contestó una voz conocida al otro lado de la línea.
"Oh, hola Josh"- respondió sin muchos ánimos.
"¿Qué sucede?"- preguntó este desconcertado por el cambio de tono.
"Nada, nada. ¿Qué pasa?"- preguntó sin más.
"¿Qué pasa?"- le preguntó sin entender- "¿Acaso debe pasar algo para que quiera hablar con mi novia?- preguntó de forma sospechosa.
Tomoyo miró hacia un lado, realmente no quería hablar con él- "No, supongo que no"- comentó indiferente.
"Bueno, quería invitarte al cine"- sugirió.
"No puedo, voy a salir"- contestó sin más.
"¿Con quién?"- la pelinegra no contestó- "Es con ese tipo, Emilio, Elihú, Esteban"
"Eriol"- corrigió la joven.
"¿Por qué vas a salir con él? Te recuerdo que tienes novio"- reprochó.
"No lo he olvidado"- aseguró molesta- "Eriol es un amigo, ¿Cuál es tu problema?"- dudó.
"¡Mi problema es que mi novia prefiere salir con un don nadie que con su novio. ¿A qué estás jugando?!"- gritó por el auricular.
"¡No estoy jugando a nada! ¿Cuál es el problema con que salga con él? Si salgo con Yue o Yamasaki o Akira o Mike o Ikaro o cualquier otro hombre no te pones así"- recriminó.
"¡No quiero que salgas con él! ¡Te lo prohibo!"- ordenó.
Tomoyo abrió sorprendida sus ojos- "¿Tú me lo prohibes?"- siseó y después comenzó a reir.
"Anda, ríete, pero te lo advierto, no me hagas enojar"- la amenazó.
La joven dejó salir un bufido- "No eres mi dueño Josh, eres mi novio pero tu no me ordenas"- colgó de inmediato y dejó salir un suspiro lleno de frustración, para después sentir un par de miradas en su espalda, por lo que decidió subir a arreglarse- "¿Pero qué diablos le pasa?"- se preguntó sin poder creerlo.
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El reloj marcaba diez para las cuatro cuando salió hacia la casa de Sakura a recogerlas en su auto. Al llegar le bastó detenerse para que ambas chicas salieran, no tan arregladas pero en definitiva bellas para la vista de Eriol, y así se encaminaron hacia el aeropuerto de Tokyo, a unos quince minutos de Tomoeda.
"Eriol, ¿ya sabes a que hora llegará tu hermano?"- preguntó Tomoyo quien iba en el asiento del copiloto.
Eriol asintió con una sonrisa y la miró de reojo a través de sus lentes oscuros- "Dijo que llegaría dentro de media hora, no tiene mucho que hablé con él."
"Ah ok, entonces llegaremos antes que él ¿no?"- contestó Sakura de manera perspicaz.
"Mas o menos, a menos claro que me pierda."- aclaró risueño y la joven asintió.
"No creo que te pierdas, el camino al aeropuerto es en recta, no creo que encuentres difícil el llegar hasta allá."- aseguró.
"Claro a menos que debamos de tomar la desviación por el hecho de que están dando mantenimiento a un tramo de la avenida."- dijo Tomoyo de manera seria, viendo la calle.
"¿Te sucede algo?"- le preguntó con curiosidad Eriol.
"Pues… si te dijera Eriol, lo que ocurrió poco antes de venir."- comentó Sakura
"No fue por tu novio ¿o sí?"- cuestionó.
"Da vuelta en la siguiente"- le comentó Tomoyo de manera fría y cortante, algo que desconcertó al pelinegro.
"No se vale Tomoyo"- le dijo Sakura, cruzada de brazos- "El no es quien para decirte"- al voltear a verla, la pelinegra la miró con clara ira en sus ojos por lo que decidió callar... Por unos momentos- "¡Es qué no debe ser así y lo peor es que tú lo dejas!"- espetó la ojiverde y su prima se limitó a verla de nuevo, por lo que esta volvió a callar.
"¿Qué le dijo?"- preguntó el inglés, pues aunque no quería meterse, el hecho de ver a la trigueña enfuruñada, era clara señal de que algo malo e indignante había pasado.
"Él"
"Nada"- interrumpió a su prima- "No es nada, no importa"- espetó la joven ojiazul, cruzando sus brazos y limitándose a mirar a la calle.
El resto del trayecto fue silencio, era obvio que Tomoyo no quería hablar y cada vez que Sakura intentaba establecer aquel tema, Tomoyo se limitaba a fulminarla con la mirada, si las miradas mataran Sakura hubiese muerto por lo menos 10 veces antes de que Tomoyo se limitara simplemente a verla de manera seria.
Tomoyo aún no podía creer que después de esa llamada, le hubiese llamado de nuevo al celular y como no le había contestado, había estado marcando cada cinco minutos, hasta que se cansó de escuchar el tono y todos los reproches en el buzón de voz, y decidió apagarlo. Sabía que cuando llegasen a casa, probablemente estaría esperándola afuera pero la verdad era, que estaba muy cansada de toda esa situación y cada vez más, la opción de terminarlo, era la única que tenía sentido.
El ojigris miraba a Sakura y a Tomoyo cada tanto, ambas pensativas, pero la ojiverde le devolvió la mirada un par de veces al notar que él la miraba, mientras que la ojiazul se limitaba a ver la calle. No la conocía mucho, pero de lo poco que sabía de ella, era lógico que algo no estaba bien pero en ese momento, no podía tomar el tema. Podía sentirla tensa y era obvio que su prima tampoco le ayudaba mucho.
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Al llegar al aeropuerto, Eriol observó a un chico de cabello chocolate, tez trigueña y ojos cafés que se encontraba sentado en una de las bancas descansando como si no hubiera de que preocuparse, el chico vestía un pantalón negro y una camisa azul celeste que resaltaba aquella increíble figura, era atractivo en sus facciones rectas y atléticas que le hacían parecer serio y desconfiado pero aquella sonrisa suave y jugetona, decía todo lo contrario . Se estacionó frente a él y el chico se limitó a alzar una ceja mientras se ponía sus lentes oscuros.
"Y yo que pensé que mi vuelo se retrasaría"- dijo sarcásticamente- "Hola tipo"- saludo sin más.
"Hola hermano"- dijo Eriol viendo al trigueño, recargando su cuerpo hacia Tomoyo- "¿Vas a subir o te vas a quedar a cuidar la entrada del aeropuerto?"- sugirió con burla.
"Pues si me abres la cajuela podré meter mis maletas."- respondió de la misma forma.
Eriol jaló una de las palancas dentro del coche, la cajuela se abrió automáticamente, y este metió sus maletas. Después de cerrarla se acercó a la puerta que estaba cerca de él.
"¿Y estas bellas jovencitas quienes son?"- dijo al ver por la ventana.
"Sube…"- le indicó Eriol. Cuando abrió la puerta, no esperaba ver aquellas dos esmeraldas tan grandes y brillantes, viéndolo por lo que se sentó con una lentitud inverosímil, sin dejar de verla.
El inglés rió pero eso no le distrajo al chino y la castaña tampoco pudo dejar de verlo, apenas era consciente de que su boca se había abierto ligeramente por lo que al escuchar el carraspeo del inglés, ambos desviaron la mirada.
"Que interesante"- pensó el pelinegro y carraspeó para llamar la atención de ambos, sonriendo al notar sus reacciones- "La bella señorita a tu lado se llama Sakura Kinomoto y esta hermosa jovencita a mi lado es Tomoyo Daidouji, ya te había platicado de ella."- aclaró mirando sobretodo a su hermano quien intentaba parecer relajado.
"Ah sí, encantado"- respondió algo apresurado y se regañó mentalmente por ello- "soy Syaoran Li, pero díganme simplemente Syaoran."- les dijo con una sonrisa relajada.
