Capítulo 4: La invitación

Nota: Los personajes son de Masami Kurumada yo solo hice una historia con sus personajes.

Esa charla duró demasiado, al tal grado que cuando vieron ya estaba anocheciendo. Si fuera por Shun se quedaría ahí toda la noche y el día siguiente pero recordó que ese mismo día partirían a Japón. Él se armó de valor y le dijo.-Hoy me tengo que ir a Japón, pero, me preguntaba si ¿Quieres acompañarme a mí y a mi familia a Japón?-

Ella se paró y contestó— Claro que sí, pero tengo que preparar mis maletas, ¿quieres acompañarme?— él se paró y contestó que sí.

Fueron a una humilde cabaña y Shun supo de inmediato que esa era la choza de la que le hablo. Ella saco una maleta blanca muy pequeña y ahí metió unos Jeans azul marino, una blusa blanca, una negra y una rosa, un vestido y de calzado, unas sandalias, unos tenis blancos, y unas botas sin tacón.

Shun se percató que ella daba vueltas y se dio cuenta que no sacaba su ropa interior y el hizo que desviaba la mirada. Se paró y fue a el tocador donde estaba un bello collar que tenía perlas negras.— Que bonito collar-dijo Shun.

— sí, me lo dio mi padre cuando tenía 5 años, en mi cumpleaños. Fue un gran día.- dijo ella mientras cerraba su maleta.

— y ¿Cómo murió tu papá?— dijo Shun mientras cargaba la maleta de la joven.

— Pues… murió por culpa de un asesino, cuando yo llegue él estaba tirado y me dijo… un secreto que por el momento no te lo revelare. Me dijo que aprendiera a controlar mi poder y que cuando eso pasara mi collar me revelaría algo maravilloso y que podría ayudar a la humanidad, pero ya no quiero hablar de mí, mejor vámonos si no la señorita Saori te matara por hacerlos esperar y por llevar invitados sin previo aviso — dijo Mei mientras guardaba sus joyas en un cofre que sostuvo en sus manos.

Salieron de ese lugar, y Shun noto que en donde paraba Mei, la nieve y el frío desaparecía y las flores perfumaban el lugar.

— tengo frío — dijo Shun. Mei concentró su cosmo en su mano y la puso sobre el pecho de Shun. El inmediatamente sintió un calor que se vio en la necesidad de quitarse su chamarra dejando a la vista de Mei la camisa negra que lo hacía ver tan varonil, apuesto y encantador. Él hizo lo mismo, la vio con su falda verde limón y con muchas flores que combinaban con su blusa blanca con manga corta.

Llegaron. Shun dejó la maleta en la entrada y subió a preparar la suya. Mei entro a la sala y vio a todos reunidos.

— ¿Tú eres amiga de Shun?— dijo Saori con una cara de sorpresa.

Mei camino despacio y le dio la mano.-Soy Mei Sugita, es un gusto conocerla… señorita Saori-.

— ¿Por qué a Shun jamás le faltan las amigas?, y lo peor es que todas son hermosas— Dijo con un tono enfadado Seiya— Yo soy Seiya, soy su amigo.

Todos rieron con el comentario de Pegaso. Hyoga dijo- Calmado Seiya espantaras a la visita. Yo soy Hyoga y también soy su amigo. Él es Shiryu, y el sujeto que parece enfadado que está en la cocina es su hermano de Shun, Ikki.

Ella se acercó a la cocina y le dio un gran abrazo a Ikki y el Fénix sintió una enorme paz, amor, como solo tres personas en el mundo lo podían hacer sentir: Shun, Esmeralda y por supuesto su madre. El empezó a llorar como pocas veces se le había visto, y no quiso soltarla hasta que los pasos de Shun lo hicieron reaccionar.

Mei fue a asomarse y vio al joven caballero bajar con un par de maletas y su armadura. Todos dejaron sus maletas en el auto para partir al aeropuerto. Todos se subieron al jet de Saori y partieron a Japón. Mei en el camino se quedó dormida, Shun el abrazo y durmió con ella, ese era un gran momento para los dos.

Llegaron mientras amanecía, bajaron las maletas, desayunaron y Saori se hizo oír — Ya repartí las habitaciones. Yo dormiré en mi habitación y Tatsumi en la suya, Seiya y Hyoga dormirán en la de huéspedes del piso de abajo, Shiryu e Ikki dormirán en al de huéspedes del piso de arriba, Shun y June se quedaran en la habitación que era mía de pequeña y tu Mei dormirás en la habitación de mi abuelo si no te molesta por supuesto. Tatsumi subirá el equipaje a sus habitaciones en unos momentos.

De repente Shun se acordó de su amiga, ¿¡Cómo se le pudo haber olvidado alguien tan importante para el!? Mei subió a su habitación, se metió a bañar pues el viaje fue muy cansado para ella y al salir de bañarse se dio cuenta que toda su ropa que preparo se quedó afuera. Tomó una bata que supuso que era de Saori y salió.

Shun vio la puerta de la habitación entre cerrada y se asomó. Su sorpresa fue ver a la joven en ropa interior. Shun ahogo un grito de sorpresa y toco al poco rato. El preguntó si podía pasar y ella le dijo que si mientras se colocaba sus sandalias.

— oye respecto a June…— dijo Shun— Ella es mi amiga desde que vivíamos en la isla de Andrómeda y ella y yo planeamos reconstruirla y volver a entrenar ahí a caballeros y…— . No pudo terminar la frase porque unos labios rojos lo callaron con un suave beso.

— No expliques nada, no hace falta. Pero si todo lo que dices lo vas a hacer… no quiero que te marches Shun- unas lágrimas cayeron de sus ojos mientras abrazaba a Shun.

— Tranquila— dijo el peliverde— June entenderá que mi nuevo deseo es estar contigo.