Combo Niños X

Recuerden que la letra cursiva es para los pensamientos… bueno, eso o que ya lo había dicho antes.

Además de que el fic se actualiza casi mensualmente, tipo las revistas de los hospitales.

¡Disfrútenlo!

Disclaimer: Los Disclaimers hechos por el autor en los capítulos anteriores afectan a este capítulo de igual manera.

Domingo, en la biblioteca de la escuela…

Aquella mañana de domingo, más o menos a las 9 de la mañana, Azul, Diego y el maestre Grinto se encontraban revisando la biblioteca de la escuela a la que los tres asistían, aún cuando era Domingo. El maestre Cabeza estaba apoyado sobre la mesa, despreocupado tal vez porque era sabido que nadie más vendría a la escuela ese día.

"Otra vez les digo, no hay nada llamado Ts'u' en ninguna parte maestre…" Dijo Azul diéndose por vencida. Ella estaba apoyada en una escalera de madera contra uno de los libreros donde Diego también estaba revisando, pero desde el suelo.

"¿Y entonces porque estamos aquí buscando en primer lugar, Azul? Si el maestre dice que existe, entonces existe, no por nada diría que existe" Dijo Diego revisando otro libro.

"Niños, el Ts'u' es la zona más antigua del Mundo Divino. Su núcleo es lo único tan poderoso que puede sanar sus tótems" Dijo Grinto.

"Pero para llegar al Ts'u' se tiene que pasar primero por el Templo del Nooy, ¿Qué nadie les dijo eso? Podrían haber empezado a buscar esa palabra también" Dijo Cabeza.

"Aw, ¡tendríamos que empezar a buscar de nuevo! ¡Yo ya revisé dos libreros!" Dijo Azul, bajando frustrada al piso.

"Yo revisé tres, y puedo decirte con seguridad que esa palabra no aparecía en ninguno de los otros libros. Y, además, ¿Por qué un libro con información acerca del lugar de los monstruos sencillamente estaría en lugar público como este?" Dijo Diego.

"Pensé que nuestros antepasados podrían haberlo dejado por aquí, este lugar ha sido el lugar de entrenamiento de los guardianes por muchas generaciones"

"Entonces busquemos en otra parte. ¿No hay otro lugar místico para buscar? Otra… ¿biblioteca mística?" Preguntó Diego.

"No, pero podrías ir al Museo de Nova Nizza para fijarte si el libro se encuentra expuesto y dejar de molestarnos" Dijo Cabeza.

"¡Claro! ¿Por qué no se me habría ocurrido antes? ¡Azul, vamos al Museo!" Gritó Diego listo para salir. "Qué raro sonó eso, ¿no?"

"Ni hablar. Tal vez a mi me guste pasar tiempo en una biblioteca, pero no para pasarme horas buscando algo imaginario, ve tu" Dijo Azul negando con su cabeza.

"¡De acuerdo!"

En el Museo… una hora después…

Esta vez, Diego caminaba por el museo junto con Paco y Pilar. Hasta parecía que le prestaban atención a las diferentes exposiciones del lugar.

"Te lo digo, si tenemos que encontrar un libro, vamos a la biblioteca, no a un museo" Dijo Paco.

"Pero tienes que admitir que mirar estas cosas tan impresionantes es mejor que estar viendo letras" Dijo Pilar.

"Fue lo que le dije a Azul, pero ella no entendió. Al menos Serio, o como quiera que se llame, pudo hacer que ella siguiera con la búsqueda"

"Si, se llama Serio" Le recordó Pilar.

"Mirá, ahí está uno de esos…" Paco señaló a un anciano, con figura de ser experto en el lugar, que estaba observando una grabación en una piedra "…geniecitos que andan en el museo todo el día, vamos a preguntarle" Los tres se acercaron a él, y, como el anciano los vio venir, giró para verlos de frente.

"¡Buen día niños! ¿Una exposición interesante, verdad?" Les preguntó el anciano.

"Mmm, si, por supuesto, pero queremos preguntarle una cosa, señor" Dijo Diego.

"Lo que quieran"

"¿Sabe si aquí hay algo sobre un libro antiguo, o algo así?" Le preguntó Pilar.

"Bueno… la verdad yo, como uno de los amigos del dueño del museo, he revisado los artefactos que ha encontrado el equipo arqueológico de Nova Nizza y creo recordar algo así como un libro. Y es extraño porque ese 'libro' fue entregado a la comunidad por un científico llamado Gomez, que encontró en el sótano de un edificio."

"¿Podemos verlo?" Preguntó Diego.

"Lamentablemente no. Hasta que el dueño decida ponerlo en exhibición, lo más que pueden saber es que existe. Incluso si lo pusieran en exhibición no podrían leerlo, que es lo que yo supongo que ustedes buscaban hacer niños"

"Nos quitó las palabras de la boca señor" Dijo Paco.

"Bueno, entonces nos vamos" Dijo Diego.

"OK, ¡suerte la próxima vez, jóvenes!" Les despidió el anciano y los tres chicos salieron del edificio.

"Que mala suerte que tenemos hoy. No pudimos siquiera ver el libro" Dijo Paco.

"Pero sabemos que está aquí, y eso me es suficiente" Dijo Diego.

"¿A qué te refieres?" Le preguntó Pilar.

"Que simplemente podemos escabullirnos en el museo, tomar el libro, y dárselo a Grinto"

"¿Robarlo? ¡Buena idea!" Dijo Paco.

"¿Pero acaso sabemos donde está? Podría estar oculto en alguna habitación secreta" Dijo Pilar.

"Nah, simplemente podría estar cerrada con una llave que tiene el dueño. Miren, mi plan es simple para entenderlo pero tal vez levemente difícil como para ponerlo en acción" Dijo Diego.

"¿Levemente difícil? No suena tan difícil" Respondió Paco.

"¿Lo ven? Por eso suena tan fácil" Dijo Diego.

"Y, bueno, ¿como hacemos? ¿Tenemos que esperar hasta que cierre para que nosotros entremos?" Preguntó Pilar.

"Mmm… creo que sí. Solo que el maestre nos matará por no traerle nada. Sobre todo a Diego" Dijo Paco y empezaron a caminar por la calle.

"Tal vez si usamos la capoeira para entrar, agarrar la llave, abrir la puerta y tomar el libro." Dijo Diego.

"Pero no podemos simplemente ir y saltar por ahí entre tanta gente. Aún con nuestras máscaras puestas" Dijo Pilar.

"Pero, ustedes que son re-famosos y conocidos por la ciudad, y yo que ni saben si como comida japonesa podremos obtener ese libro. Vayan ustedes a comprarme un helado de dulce de leche mientras que yo voy por el libro." Decidió Diego. Él se puso la máscara, con el cuidado de no ser descubierto, y saltó hacia el edificio, y entró por una ventana.

"¡Vamos por helados!" Gritó Pilar y arrastró a Paco hacia el puesto de helados cruzando la calle.

En el Museo…

Diego, de alguna manera, se las ingeniaba para saltar de columna a otra, de una altura decente, para llegar hasta un pasillo bloqueado con el cartel: SOLO PERSONAL AUTORIZADO. Simplemente pasó sobre el y no tuvo más opción que caminar, ya que era un pasillo oscuro, al parecer con paredes blancas, sin posibilidad de ocultarse. El corrió por el pasillo y antes de llegar al otro extremo notó otra puerta "SOLO PERSONAL AUTORIZADO". Llegó a la oficina, que estaba inusualmente vacía, y recogió un llavero que estaba sobre la mesa.

"Como si supieran…" Diego volvió a la puerta anterior y la abrió. La puerta daba a una escalera, bien iluminada, la cual Diego decidió deslizarse por la baranda. Luego se dio cuenta como las escaleras se volvían cada vez más oscuras a cada "paso". Diego no vio el fin de la baranda y cayó derecho al suelo, que, afortunadamente, o desafortunadamente, no había nada.

"¿Por qué rayos no puedo hacer una bajada por la escalera bien?" La caída no fue dura y, aún con la poca luz que había, subió un escalón para accionar el interruptor para prender la luz de la habitación. Cuando se iluminó la habitación, él se sorprendió.

Además de que se notaba un libro ridículamente sobresaliente de un librero lleno de libros, se podía ver también que a los lados del librero había 2 estatuas de forma extraña. La primera, la de la derecha, tenía la forma de un anciano, los pies carecían de dedos y terminaban en puntas, tenía una nariz y las dos orejas bastante puntiagudas, el cabello parecía llegar hasta la mitad de la espalda. Una túnica cubría todo su cuerpo y sostenía un bastón con forma de buey con dos grandes cuernos en su extremo superior, y el extremo inferior terminaba en punta.

El de la izquierda era una serpiente, enrollada para estar a la misma altura que la otra estatua, con cabeza de cocodrilo, dos alas de ave apegadas a la piel, con escamas visiblemente grandes, cuatro ojos y un cuerno en el medio de la cabeza.

'Codicia' y 'Envidia' aparecían talladas en los pedestales respectivamente.

"¡Por el amor a… estos locos del museo encontraron dos de esas estatuas que se parecen a la que escondimos la otra vez! ¡Tengo que decirles a los demás para llevárnoslas para que no los liberen!" Diego, apresuradamente, fue por el libro, pero cuando lo sacó del librero, el libro se abrió a la mitad y las dos estatuas cobraron color, y tomaron vida.

"A ver Diego si dejaras de ser tan idi…"

"Uff, que descanso tan… inoportuno, estaba a punto de llevarme todo el oro de Nizza cuando me convierten en souvenir." Dijo el anciano.

"¿Y por qué a mi me atraparon antes? Creo que a mi me atraparon primero, ¡y eso no es justo!" Dijo la serpiente.

"Bueno, cállate. De alguna forma salimos del trance, así que hay que aprovecharlo. No sabes como quiero obtener el poder que nos ha liberado." Al terminar la frase, los dos monstruos dirigieron su vista hacia las escaleras, de donde provenía el ruido de las pisadas de Diego sobre los escalones. "Vamos, hay que subir" El anciano subió corriendo y la serpiente lo siguió.

Mientras tanto, Diego corría todo lo que podía junto con el libro en sus brazos, que era muy pesado. Cuando llegó al pasillo, cerró la puerta con llave y luego se fue corriendo hacia el pabellón principal.

El anciano subió, e intentando atravesar la puerta, se estrelló contra la puerta, y la serpiente logró pasar al pasillo aplastando a su compañero con la puerta contra la pared.

"No es justo que hayas llegado primero. Se supone que YO soy el de las alas, ¿por qué llegaste tu primero?"

"¡Silencio! Puedo detectar las poderosas energías del libro que está llevando el chico. Lo quiero para mi, y solo para mi" Dijo el anciano, y los dos empezaron a correr de vuelta.

"¡ESCAPEN DE AQUÍ!" Gritó Diego al cruzar el museo, y con ello las personas lo siguieron, creando un gran pánico. Solo los guardias no los siguieron y vieron como las dos criaturas aplastaban el cartel que le obstruía el paso a la gente.

Fuera del Museo…

Era de esperarse que luego de esta conmoción Paco y Pilar pudieran haberla oído. Ellos hicieron como Diego y se pusieron sus máscaras. Fueron hasta la entrada en donde Diego los empujó para hacerlos un lado, luego dejó caer el libro al piso y se colocó junto a ellos.

"¿Qué hiciste?" Preguntó Pilar.

"Aparecieron dos monstruos cuando agarré el libro" Dijo Diego. Estaba nervioso.

"Divinos" Le corrigió Pilar.

"Eso también" Los dos policías salieron corriendo, y las dos criaturas aparecieron en frente a los niños.

"Hmm, que interesante. Ustedes, jóvenes humanos, resplandecen con poder, poder que yo quiero tener para mi"

"¿Por qué ellos tienen más poder que yo? No es justo, ¡yo quiero tener esa clase de poder!" La serpiente, que parecía torpe, adoptó una apariencia enojada, con la cual saltó sobre el anciano y arremetió contra los Combo Niños, los cuales pudieron evadirlo.

"Chiquillos, yo soy Aplis, y mi compañero serpiente es Zilé. Mejor hagan como yo lo digo. ¡Entréguenme su poder!"

"¡Aún que lo supiéramos no te lo diríamos!" Gritó Paco y golpeó la mandíbula inferior de Zilé, haciendo, que se diera vuelta y cayera cerca de Aplis.

"¡Cuidado, insolente!" Gritó Aplis. Zilé se levantó y encaró a Aplis.

"¿Cómo es que no tienes ningún rasguño? No es justo, a mi me golpean y vos seguís ahí como cualquier debilucho" Dijo Zilé.

"La diferencia es que YO sé pelear, y tu no. Ahora ve por ellos." Zilé le hizo caso y atacó a Pilar, que saltó y empezó a correr sobre la serpiente.

"¡Chicos, la serpiente tiene el tótem de Diego!" Gritó Pilar.

"¿Así que esa es la forma de canalizar su poder? Tengo que saber más." Aplis localizó el tótem sobre el ala izquierda de Zilé. Paco entonces pudo divisar su tótem en la palma de la mano derecha de Aplis.

"¡Es mi tótem! ¡Diego, tenemos que tocar nuestros tótems juntos!" Gritó Paco y fue corriendo directo hacia Aplis. Diego solamente tuvo que caminar la serpiente y alcanzar su ala. Cuando Paco se acercaba hacia Aplis, fue derribado por Azul.

"¡Paco, el maestre dice que no hay que tocar nuestros tótems porque podríamos lastimarnos!" Dice Azul.

"¿Lastimarnos? Puedo soportar una simple herida.

"No, Paco, Azul se refiere a que el maestre nos dijo que con los tótems dañados, tocar el símbolo tótem en un divino puede lastimarnos severamente" Dijo Serio, que junto a Pilar se juntaron con los otros dos.

Junto a Aplis y a Zilé, Diego seguía tocando su símbolo tótem repetidamente, que hizo que Zilé agitara sus alas y lanzara a Diego hasta el muro del museo.

"¿Podrían ser tan amables para decirme por qué no me vuelvo un ser peludo como antes?" Gritó Diego.

"Lo que pasa es que cuando hay más de un divino tenemos que tocar todos los tótems a la vez para transformarnos" Dijo Azul mientras corría.

Aplis vio el libro en el suelo y trató de agarrarlo, pero Serio lo empujó hacia atrás y Azul agarró el libro, y luego escaparon. Paco y Pilar los siguieron. Diego hizo lo mismo, pero primero tuvo que saltar sobre la cabeza de Zilé y luego salió corriendo.

"¡Escaparon! ¡Tengo que ir por ellos!" Gritó Aplis.

"¿Cómo puede ser que escaparan? No puede ser que ellos sean más rápidos. ¡Yo quiero ser más rápido!" Dijo Zilé.

En el lugar de entrenamiento…

"¿Cómo alguien puede siquiera mover una hoja?" Dijo Azul, cansada, recostada sobre una silla.

"¿Cómo siquiera pudiste llegar hasta aquí sin quejarte?" Dijo Diego.

"Cuando esté menos cansada, yo voy a matarte" Dijo Azul. En una mesa colocada en el lugar, los maestres y Serio estaban examinando el libro.

"Así que ahí está, el templo del Nooy, creo que podríamos llegar hasta allí" Dijo Cabeza.

"Sin duda será peligroso, sobre todo porque los niños están indefensos." Dijo Grinto.

"¡Creo que podríamos llegar hasta allí fácilmente!" Gritó Paco.

"Paco, el agogó dorado puede abrir un portal al Mundo Divino, pero nos deja en un lugar completamente aleatorio" Dijo Azul.

"Azul, con el libro del Ts'u' puedo hacer que el agogó dorado sea más preciso para dejarnos cerca del Templo. Sin embargo, supongo que las energías del templo no nos dejará transportarnos cerca de el con el agogó." Dijo Grinto.

"¡Genial, nos vamos al Mundo Divino! ¡Vamos a hacerla en grande allá!" Dice con entusiasmo Diego.

Genial, por fin terminé. Esta vez fueron… 29 días, casi un mes. Esperen un mes más que ya estará el siguiente. Jeje.

DISCLAIMER: Aplis y Zilé son personajes creados por mi, LAM.

L.A.M.