Cursiva: cuando Hawk Moth habla.


Planes, pichones y alergias.


—Muy bien, Repasemos de nuevo.

—Ñam, ñam, ñam. — Plagg se estiraba perezosamente en la almohada de Marinette, la miraba de reojo. — ¿Qué te parece si mejor lo olvidamos por estos momentos y dormimos? — Bosteza y mira el reloj de la mesa de noche.

— ¡Plagg! — La chica golpea su pie derecho en el piso de enojo. — Dijiste que me ayudarías. — Reclama con molestia.

El pequeño Kwami la observa con una ceja alzada. — Y lo hice. Pero mis reglas no aplican a la madrugada; ya duérmete niña. — Se da la vuelta para quedar de barriga.

Marinette entrecierra sus ojos y se acerca sigilosamente a su cama.

—Eres el peor gato que pueda haber existido en la vida. — Agarra uno de sus bigotes y lo levanta para mirarlo de frente.

— ¡hey, hey! Más respeto con los bigotes. No… toques — Se suelta de su agarre. — Además. No soy un gato. — Cruza sus brazos con indignación. Ganándose unas risas divertidas de parte de la azabache.

—Pues yo te veo como uno. — Marinette lo agarra con ambas manos y se lanza de espaldas a su cama. — Un gato glotón, descarado y sinvergüenza que se lanza más de dos kilos diarios de camembert. — Lanza un suspiro, se coloca de lado y deja a Plagg en la cama. — ¿Cómo te puede entrar tanto queso en este minúsculo estomago? — Frota el estómago del kwami.

Plagg como todo gat… digo, kwami que se respeta, se siente tan cómodo que empieza a ronronear ocasionando leves risas de Marinette. Al darse cuenta de esto se va volando enfrente de ella con fingida indignación, otra vez.

— ¡Inaudito! Nunca me han tratado tan bajo. — Marinette lo observa divertida. — ¡Yo! ¡Que soy algo así como un Dios! — Hace una pose de gloria. — He sido rebajado a un simple gato doméstico. — Dice dramático.

— ¿Y no actúas como uno? — Cuestiona con diversión la chica de coletas con una sonrisa de lado.

Le da un tic en el ojo. — Bueno es que, ejem… a cualquiera le gusta que lo mimen. — Dice algo avergonzado, ganándose una mirada de burla de Marinette. — No importa me si no lo crees, es la verdad.

—Ven aquí gato glotón. — Marinette golpea la almohada al lado de su cabeza, donde duerme Plagg. — Creo que tienes razón, ya es muy tarde. — En el reloj dan las 1:30 a.m. y bosteza.

—Viste mocosa terca, como nunca me haces caso. Hubiera sido mejor que mi portador fuera hombre. — Dice lo último con resignación.

—Compadezco al pobre chico que hubiera tenido esa tan mala suerte. — Replica divertida, sin tomárselo enserio. — Apuesto que le harías la vida imposible.

—No… ¿Me crees capas de una cosa tan horrible? — Se lleva una manita a su pecho con fingida sorpresa.

Marinette niega divertida. — Ya ven, vamos a dormir. — Espera a que Plagg se eche en la almohada y apaga la luz de la lámpara de su mesa de noche para poder dormir.

Aún faltaba dos semanas para su cumpleaños, tenía tiempo todavía para decirle a su padre sobre su fiesta de cumpleaños. O al menos, extorsionar a Nathalie para que la ayude.

….. ….. …

— ¿Adrien?

Tikki sacude su mano de arriba abajo por la cara de Adrien, nada, no hay reacción ¡ni siquiera pestañea!

Desde que Adrien puso play al nuevo video promocional de la colección otoño-invierno de Dupain-Cheng ha estado mirando como idiota casi media hora el video una y otra vez. Todo porque la modelo principal del promocional era, nada más ni nada menos que, Marinette.

— ¡Adrien, ni siquiera te gusta la moda! — Tikki mueve sus brazos intentando que el rubio reaccione.

Aun nada.

Adrien tiene cara de idiota mientras continua mirando el video. Con la palma de su mano apoya su rostro y la mirada de enamorado perdido en el computador no escucha lo que Tikki dice, o lo que sea que alguien esté diciendo a su alrededor.

"Es momento de la artillería pesada" —Oh Adrien, ¿Ya conseguiste el regalo de Marinette? No te olvides que ya solo falta una semana. — Dice en tono despreocupado pero con la esperanza que llegue hacia él.

— ¿Qu-qu-qué cua, dónde?

"Bingo"

—Qué bien que ya tengo toda tu atención. — Adrien mira confundido hacia todos lados. — Bueno algo de ella. — Inclina su cabeza levemente y toma aire. — ¡Tienes que ir a desayunar!

Y por fin, Adrien cae en cuenta de que hoy tiene clases. Apurado mira su reloj y ve que se le está haciendo tarde.

— ¡Tikki, ¿por qué no me hablaste?! — Reclama saltando de la silla para comenzar a acomodar sus cosas.

– ¡¿Qué?! ¡Pero si yo…!

—Augh. — Adrien se golpeó la pierna con el mueble de los libros. — Viste lo que pasa cuando me voy apurado. — Dice con dolor por su pierna.

— ¡Pero si te…!

—Llegare tarde, llegare tarde… — Se repetía sin escuchar que decía la kwami. — Tikki, ya hemos hablado que si me quedo como un poseso a cualquier cosa que se trate de Marinette, tienes que despertarme. — Decía en tono apurado buscando su mochila.

— ¡Pero si yo…! eh, ¡cuidado con el…!

— ¡Agh! — Adrien tropezó con un comic que dejo en el piso y se cayó. — Tikki, ¿Por qué no me dijiste que estaba el comic hay? — Habla con dolor por el golpe.

Un enorme tic en el ojo con un cierto enojo reprimido es lo que le da a Tikki antes de encogerse de hombros y hacer un ademan descuidado.

—Mejor me voy por galletas. — Y se fue volando por la caja de galletas para después entrar a la mochila del rubio.

… …. ….

En la entrada de la escuela, Nino escucha con diversión (y algo de lastima) todas las raras cosas que Adrien planea para regalo de Marinette. Suspira y se acerca a él colocando su mano en su hombro.

—Hermano, ya te dije que el mejor regalo para Marinette es algo sincero. Hazme caso, y por favor, no te armes tanto lio. — Sobre el hombro de Adrien ve llegar el auto de Marinette. — Y hablando del rey de roma. Mira. — Hace señas con su cabeza para que Adrien voltee a mirar.

Marinette baja del auto levando una sonrisa radiante, como siempre. Adrien suelta un suspiro al verla. La azabache mira hacia el frente y levanta la mano saludando a su amiga, Alya. Adrien piensa que el saludo es para ellos y levanta su mano torpemente, ve acercarse a Marinette, se pone nervioso. Nino le da un golpe en su brazo con su puño para que despierte y pueda notar que el saludo era para Alya y no para ellos. Las amigas se saludan con un abrazo y van caminando para entrar en la escuela, sin percatarse de los chicos que están mas arriba de ellas.

—Nino, viene hacia acá. — Susurra Adrien.

— ¿Sera por qué estamos en la puerta? — Dice en tono sarcástico Nino.

—Hola chicos. — Marinette saluda a sus amigos, seguida de Alya. — Buenos días. — Termina con una sonrisa.

—Hola Marinette, Alya. — Saluda Nino al momento en que le da un codazo a Adrien para que reaccione.

—Eh… yo… eh… Hola. — Levanta la mano nervioso.

Marinette, algo extrañada, levanta la mano repitiendo el saludo extraño para ella. Alya mira con diversión esto mientras Nino quiere golpear su cabeza contra la pared más cercana.

–Denme espacio tontos. — Kim empuja a Adrien y a Nino a un lado haciendo que caigan en el piso. — Hola Marinette, estas tan radiante como siempre. — Da una sonrisa coqueta.

—Kim. — Le responde la chica por cortesía ignorando el alago. — ¿Qué hemos hablado sobre tratar así a las personas? Sabes que me molesta. — Marinette evade a Kim y se acerca a Adrien para ayudarlo a levantarse, Nino ya se había levantado. Le manda una mirada de molestia a Kim, se disculpa con los dos, se da la vuelta y le dice a Alya que vayan al curso.

—Vamos Marinette, no te enojes, solo es un juego. — Dice Kim mientras intenta alcanzar a Marinette quien ya se encontraba a una buena distancia.

Adrien ayuda a Nino a alzar unos libros que se le cayeron de la mochila. Mira por donde se alejó Marinette seguida de Kim.

—Lo odio. — Susurra con una leve sonrisa amarga.

—Ya somos dos. — Nino se arregla sus lentes. — No entiendo por qué tanta manía de molestar a Marinette, si al final le gusta Chloé.

En eso suena el timbre que anuncia el inicio de clases.

—Yo tampoco. — Susurra Adrien. — Bien. — Dice más animado. — Vamos a clases, al menos esta vez llegue temprano. — Bromea.

Así, ambos amigos van bromeando hasta llegar a su curso y comenzar otra jornada de clases.

….. …. …..

— ¿Te gusta alguien?

Adrien se atoro con el jugo que estaba tomando.

— ¡¿Qué?! ¡No! — Niega con su cabeza frenéticamente, tosiendo para calmar su ahogo. — Dije que mi amigo es el quien quiere regalar.

Su madre lo observa con una ceja alzada mientras se cruza de brazos.

—Aja… ¿Puedo saber cómo se llama tu amigo? — Pregunta perspicaz.

Definitivamente era un idiota, de todas las personas en el redondo mundo a quien preguntar. Tubo que preguntarle a su madre que regalarle a una chica.

"Vamos Adrien, invéntate algo o mejor, di algo de una vez" Se reprimía mentalmente.

— ¿Nino? — Dijo poco convencido.

— ¿Nino? — Pregunto su madre extrañada.

—Eh, sí. Nino. — Dijo más seguro.

—No me lo esperaba de Nino. — Susurra con sorpresa.

"Yo tampoco" piensa mentalmente el Agreste.

—Sí. Pero no diré quién es. Promesa de amigos. — Toca su pecho y cierra los ojos.

—Ah, pues. — Lleva una mano a su mentón pensativa. —Si es así. Primero tendría que…

En eso la puerta se abre.

El padre de Adrien, Gabriel Agreste, ingresa a la cocina encontrándose a su esposa apoyada en el refrigerador pensativa y a su hijo sentado en el asiento de la cocina con un vaso de jugo en sus manos, y restos de jugo en la ropa, arruga la nariz ante eso.

—Adrien, ve a cambiarte. — Ordena apenas lo ve. — Tienes restos de jugo en la ropa.

Adrien mira su camiseta y nota, aun con el color negro, que si tiene algo de jugo de lo que casi se atraganta.

— ¿Pero si es color negro? — Replica incrédulo.

—Igual se nota, ve a cambiarte.

La madre de Adrien niega con diversión. — Ya cariño, déjalo no pasa nada. — Aprovecha que Gabriel se acercó a ella y se apoya en su hombro con cariño. — Mejor porque no nos ayudas, mira Adrien estaba…

—Saben que, de verdad esta ropa está sucia. Mejor me iré a cambiar.

Adrien se levanta y se va rápido a su habitación antes de escuchar a su madre contarle a su padre de lo que estaban hablando hace unos momentos.

La madre de Adrien se ríe divertida ante la mirada extrañada de su esposo. Gabriel Agreste, no entendía nada de lo que pasaba, mira a su esposa en busca de respuesta y ella le responde que no era nada de importancia. Y sin más preámbulos ambos volvieron a salir ya que tenían asuntos que arreglar con las demás sucursales de la panadería.

Mientras tanto, Adrien se encontraba en un conflicto interno. Todo por un regalo. Cuando quería el chico sí que se era dramático.

—Adrien, ya te hemos dicho, creo que TODOS, que no importa lo que le regales. Mientras lo hagas con cariño seguro le gustara. — Hablo, como siempre comprensiva, Tikki.

—Es que… quiero que sea perfecto, como ella. — Susurra Adrien mientras observa un poster de la última promoción de moda, donde sale Marinette como modelo principal vistiendo una minifalda roja, una manga larga de cuello de tortuga color rosa pastel con rayas negras y unas botas hasta la rodilla color café mientras posaba apoyada a una pared de la catedral de Notre Dame daba una lee y discreta sonrisa mirando al cielo.

La Kwami enternecida, trata de animar a Adrien. Cuando lo logra escuchan el sonido de golpes la puerta de abajo. Extrañados, el rubio se pregunta quien será. Le pide a Tikki que espere en la habitación y baja a abrir la puerta.

—Hola, Adrien. — La chica de coletas sonríe divertida por lo que ve al rubio sorprendido y balbuceando cosas sin sentido. ¿Ya dijo que aunque le parecía algo extraño cuando él se pone a balbucear, era gracioso? Pues, ahora es más gracioso que extraño.

—M-Marinette… ¿Qué haces aquí? — Por fin articula una frase correcta.

—Pues… Nino. — ''Nino… estas muerto'', pensó Adrien. — me dijo que necesitabas ayuda con el diseño para un regalo y como a mí me gusta diseñar y eres un amigo muy importante para mí. — Se encoge de hombros mientras sonríe tímida. — Vine a ayudarte.

¡Es tan tierna! Esta ligeramente avergonzada, y ese tierno sonrojo que le colorea las mejillas, ese color cielo de sus ojos, es un ángel, Adrien suspiraba internamente. Marinette le pregunta si está bien al notar que el chico no responde, y, con el dolor del alma Adrien tiene que salir de Marinettelandia y responder. Al darse cuenta que han estado mucho tiempo en la puerta la invita a pasar, le dice que tome asiento en el sillón mientras él va por dos vasos de refresco, despotricando contra Nino en el lapso.

—Veras Marinette. — Le entrega el vaso de refresco, ella le agradece. — Lamento que Nino te haya dicho eso, pero… — Mira a la azabache quien tiene una mirada curiosa en sus ojos. — No tengo ningún regalo en específico, lo que pasa es que estoy buscando un regalo, solo que aún no decido que regalo.

—Ohh… —Marinette mira su vaso pensativa. — Entonces… — Levanta el rostro y muestra una gran sonrisa confiada. — ¡Yo te ayudare a buscarlo!

— ¿Qué?

—Sí, Adrien, yo te ayudare, solo tienes que decirme para quien es y qué es lo que…

"¿Cómo le digo que el regalo es para ella? Juro que me las pagas Nino." Adrien se lleva una mano a su nuca rascándose nervioso.

—Pe-pero Marinette, no tienes que hacer eso, es mi responsabilidad y no quiero causarte molestias, seguramente estas ocupada con muchas cosas.

Si algo sabe Adrien sobre Marinette es que tiene un horario muy apretado. Nadie tiene mucho tiempo libre que digamos con clases de inglés, judo, piano y arte, además de las sesiones de fotos.

¿Cómo es que nuestro querido rubio sabe todo eso? Fácil, tiene todo el horario de Marinette escondido en su habitación.

La chica de coletas pestañea un par de veces para después sonreír divertida.

—No es ninguna molestia. — Hace un ademán restándole importancia al asunto. — Ya te dije, yo te quiero ayudar.

—Pero…

—Y no acepto un no por respuesta. — Termina poniendo el vaso de cristal en la mesita frente a ella.

¿Aceptar o no? eh hay el dilema. Si acepta tiene que decirle a Marinette para quien es el regalo, y si no acepta perdería la única oportunidad de acercarse a ella al menos un momento. La cabeza de Adrien era un caos en estos momentos. Estaba por hablar cuando un fuerte sonido de la parte de arriba hizo sobresaltar a ambos.

— ¿Qué fue eso? — Pregunta preocupada Marinette levantándose del sofá.

—No lo sé, quédate aquí, iré a ver que paso. — Le dice agarrándola de los hombros y poniéndola atrás de él.

Adrien sube por la escalera que da a la escotilla dejando a una Marinette sorprendida pestañeando varias veces. Por un momento, cuando Adrien hablo con esa seguridad, se vio parecido a su Lord. Sacude su cabeza varias veces intentando sacar ese pensamiento de su cabeza. Adrien no es Lordbug, además de que es su amigo y no es correcto que ella vea cosas que no son.

— ¿Preocupada por tu novio?

— ¡Plagg! — Chilla, metiendo a Plagg nuevamente en su monedero.

—Oh, no. — Vuelve a salir del monedero y entra en la chaqueta de Marinette para seguir molestándola. — Nada de Plagg. — imita su voz. — para distraerme, dijiste que el chico no era tu novio, ¿y que fue todo eso?

Marinette ve la sonrisa pícara del kwami negro y lanza un suspiro negando con la cabeza.

—Que Adrien no es mi novio, es solo un amigo. — Con su dedo índice empuja la cabeza de Plagg para que entre más en la chaqueta.

—Aja, si, vístelo de traje de Catarina y hay veamos.

— ¡Plagg!

Mientras tanto arriba Adrien estaba siendo regañado por Tikki, quien escucho toda la conversación con Marinette.

— ¿Qué quieres que haga entonces?— El rubio pregunta encogiéndose de hombros.

Tikki lanza un suspiro exasperado.

—Usar esto. — Golpea su frente con su bracito. — Aprovecha que la misma Marinette está aquí para preguntar qué tipo de regalo le gustaría.

— ¿No sería muy sospechoso? — Cuestiona algo desconfiado.

—No, solo dile que es un regalo para una amiga y que por eso te es difícil decidir que regalarle. — Ve a su portador quien está indeciso. — ¡Vamos, Adrien!

—Sabes, tienes razón. — Escucha un: lo sé, de Tikki y se ríe. — Vamos.

Tikki entra en su chaqueta y baja de nuevo para ver a Marinette en el sofá con el ceño fruncido.

— ¿Todo bien? — Pregunta algo preocupado.

— ¿Eh? Ah, sí. No pasa nada. — Marinette se levanta y mueve las manos rápido, riendo nerviosa. — Y… ¿Qué paso haya arriba?

—Se… cayeron unos libros que estaban en la repisa, ya está todo controlado. Con respecto a lo anterior. — La azabache lo escucha atenta. — Te agradecería mucho tu ayuda.

Marinette pestañea sorprendida y sonríe alegre, causando a Adrien un notorio sonrojo el cual ella no nota. Sentándose de nuevo en el sofá, Adrien igual se sienta a una distancia prudente.

—Perfecto, como dijiste si no mal recuerdo que no sabías que regalar, ¿cierto? — Adrien asiente. — Entonces para saber mejor, ¿Para quién es el regalo?

Bien, a poner el plan de Tikki en marcha.

—Es para una amiga, se acerca su cumpleaños y… como no soy bueno regalando cosas, no sé realmente que regalar… ¿A ti, que te gustaría que te regalen? — La mira de reojo llevándose una mano a su nuca avergonzado.

— ¿A mí? — Sorprendida, piensa unos momentos. — Pues… la verdad, no me importa mucho que me regalen, mientras sea algo con cariño y aprecio a mí me encantaría.

Adrien se queda embobado unos segundos con la encantadora sonrisa de Marinette, aunque se da cuenta que en su mirada hay melancolía, antes de comentar algo ella vuelva a hablar.

—Pero no hablamos de mí, sino del regalo para tu amiga. ¿Cómo es ella? Con eso podre darme una idea de lo que le guste.

Adrien aclara su garganta antes de hablar.

—Bueno, ella es. — Mira a Marinette. — Una gran persona, siempre tiene una sonrisa amable, es educada, siempre hace lo que su padre le dice, es muy hábil en muchas cosas, se preocupa por los demás, es única en lo que hace, es muy especial…

—Veo… que le tienes un gran aprecio. — Marinette lo mira enternecida sintiendo una ligera envidia, ella quisiera sentir ese cariño aunque no sabe por qué. Y dentro de su chaqueta Plagg se golpeaba la cabeza pensando en cómo su portadora podía ser tan ciega. — Me gustaría conocerla. — Suelta en voz alta.

—E-eh, puede ser… que algún día te la presente. — Dice nervioso.

—Me encantaría.

Se quedaron un tiempo más charlando de cualquier cosa, y por primera vez, Adrien no tartamudeo, al menos no demasiado como usualmente lo hace. El celular de Marinette rompe el ambiente confortable en que estaban. Ven la hora y ya casi van a ser las cinco de la tarde.

—Ya me tengo que ir. — Dice levantándose del sofá. — Tengo que ir a mis clases de judo.

—Te acompaño. — Responde levantándose igual.

—Entonces, ¿quedamos en que sea sorpresa el diseño? — Adrien abre la puerta dándole espacio a la chica para que pase primero.

—Sí,… ¿Marinette? — Pregunta llegando a la puerta principal que da a la calle.

— ¿Si?

—En todo esto, no me has dicho cuando es tu cumpleaños. — Sonríe con amabilidad, aunque sepa cuándo es su cumpleaños quería que ella se lo dijera.

—Ah… es la próxima semana. — Se encoge de hombros. — Nada importante.

— ¿Cómo que no es importante? Es tu cumpleaños. — En un acto inconsciente Adrien coloca su mano en su hombro. — Y eso ya lo hace algo especial. — Acercándose un poco a su rostro mostrándole una confortable sonrisa.

Se quedan así unos momentos, Marinette le regresa el gesto con una sonrisa tierna, ve que no se equivocó con Adrien, él es una gran persona.

Adrien al darse cuenta de lo que hizo, con una gran vergüenza se lleva su mano atrás de su nuca y da un leve: lo siento. Abre la puerta y ambos ven el auto de ella estacionado.

—Antes de que te vayas, Marinette, gracias por todo. — Sonríe.

La chica le devuelve la sonrisa.

—De nada, para eso estamos los amigos. — Guiña un ojo, agita su mano y se despide yendo al a su auto.

Amigos.

Con una sonrisa triste ve como el auto de ella se pierde unas calles más adelante, Adrien suspira sonoramente y vuelve a entrar a su casa.

— ¿Adrien? — Preocupada, la kwami sale de su chaqueta una vez que se encontraban en la habitación de este.

—Estoy bien. — Se lanza de espaldas en el puff verde de los lamentos. — Al menos pase todo un rato con ella. — Suspira con una leve sonrisa. — Algún día… ¿me miraras de otra manera, Marinette? — Susurra mirando al techo antes de cerrar sus ojos en señal de derrota.

….. … …..

— ¡Por favor!

—No.

Marinette hace un puchero.

—Por favor… ¿sí? — Mira con ojos de cachorro al gorila. — ¿Por mí?

—No. — Responde, aunque esta vez, con algo de dificultad.

La azabache nota esto y sonríe con disimule.

—Por favor. Ya terminaron mis clases de hoy, y no tengo sesión de fotos. Solo es ir al mirador un momento ¿sí?

Hace su mejor carita tierna. Estaba intentando convencer a su guarda espaldas para que la lleve, estaban actualmente enfrente de la mansión, frente al vehículo de la casa. Era una suerte que Nathalie había salido a realizar unas órdenes de su padre si no ya estaría en problemas.

Ayer le prometió a Adrien ayudarlo con el regalo para su amiga y lo va a cumplir, el mirador es su jardín secreto de inspiración, perfecto para inspirarse y que las ideas fluyan mejor para ella.

El gorila suspira y baja los brazos.

—Que sea rápido. — Abre la puerta de atrás del auto.

— ¡Sí! — Salta feliz y entra al vehículo.

….. ….

—Este es el mejor lugar para inspirarse. — Respira el aire y ve la enorme cantidad de pichones que hay ese día.

Se sienta en una de las gradas y saca su cuaderno de diseños y ve a todos lados. Le pidió al gorila que la espere en el auto ya que así puede estar más concentrada. De verdad fue una suerte que hoy solo tuviera clases de inglés después de la escuela y todavía era temprano. Hoy es miércoles, hasta el viernes ella ya le tiene que entregar a Adrien el regalo. Mira su reloj: 3:45 p.m. La hermosa torre Eiffel se cierne frente a su vista dándole una fuerte seguridad de que podrá crear algo especial. Cierra los puños en señal de decisión y se coloca en posición para empezar a crear.

—No tengo nada. — Se apoya algo echada en la grada mientras suelta aire contenido.

Suspira resignada y con una gran cantidad de bollos de papel a su lado. Después de un largo rato de estar sentada, todavía no se le ocurre nada que le guste. No se siente a gusto con ninguno de los diseños anteriores que realizo.

— ¿No te parece irónico?

— ¿No te dije que te escondieras? — Marinette mira hacia abajo, viendo uno de los bigotes de Plagg que sobresale de su chaqueta.

— ¿Cuándo te hago caso? — Cuestiona divertido. La azabache suspira en negación. — Como decía, ¿no es irónico?

— ¿El qué? — Si no responde sabe que Plagg seguirá insistiendo.

—Qué le estas asiendo un regalo para la "amiga" de tu novio, que curiosamente su cumpleaños es la próxima semana. ¿Extraño, no?

Marinette se encoge de hombros y sonríe divertida. Sin percatarse de la sonrisa pícara de Plagg.

—Ya te dije, Adrien no es mi novio. Además que no importa, yo fui la que prometí ayudarlo.

—Para ser una prodigio, eres tan ingenua. — Dice con burla.

Marinette le saca la lengua, pone atención a un señor que empezó a realizar sonidos de pichón con unos movimientos chistosos iguales a los del ave, se sienta en una banca de más abajo, utilizando un llamador de pájaros hace que varios pichones se acumulen en su lado. Como ella estaba sentada solo unas gradas más arriba de donde estaba el señor y los pichones tiene una excelente vista del espectáculo.

Cuando el señor empezó a lanzar maíz al suelo mientras hablaba de sus magníficas aves. Un oficial de la policía lo saco de una manera poco ortodoxa y demasiado grosera sacando al señor corriendo con una enorme tristeza.

—Plagg, me siento mal por aquel señor. — Dice la azabache mirando hacia al frente con tristeza.

El kwami saca la cabeza de su chaqueta.

—Los humanos a veces llegan a ser tan desagradables. — Murmura mirando al policía. — Aunque… — Sonríe divertido. —Ese hombre sí que era un ave humana. Solo le faltaban las plumas y listo. — Comenta divertido.

— ¿Plumas, Mmm? — Coloca su dedo índice en su mentón pensativa. — Plagg, no puedo creer que te diga esto pero, ¡eres un genio!

— ¿Cómo se supone que debo tomar eso? — Alza una ceja observando como Marinette comienza a garabatear su cuaderno de diseños.

Al llegar a casa, lo primero que hace la chica es ir a la nevera, sacar comida y queso camembert ante la mirada extrañada del cocinero y correr al estudio de diseño para encerrarse. Saca su cuaderno de dibujo y empieza a buscar los materiales para confeccionar.

— ¿Listo para ayudar, Plagg? — Cuestiona emocionada.

—Eh… ¿Tengo más opciones?

—Nop.

—Ya que. — Se encoge de hombros y vuela hasta Marinette.

Sin saber que en otro lugar Howk Moth ya estaba aprovechando los sentimientos negativos de un hombre con incondicional y extraño amor por las palomas.

….. …. ...

En otro lugar, podemos apreciar a Adrien Agreste cumpliendo su deber como hijo promedio: yendo a comprar las verduras para la cena.

— ¡Achu! — Con este era el séptimo estornudo en cinco minutos. Como tenía ganas de caminar prefirió ir a pie al supermercado, no le quedaba tan lejos después de todo. Fue una mala idea.

—Salud.

—Gracias. — Dice con la nariz ligeramente roja a su chaqueta, donde esta Tikki. — ¿Por qué estoy estornudando tanto? — Se pregunta para si en voz baja.

Escucha el ruido proveniente de varias bocinas de autos en la próxima calle. Extrañado, camina más rápido hacia el lugar proveniente de los ruidos, un masivo embotellamiento y cruce de movilidades son las que ocasionan todo el alboroto. Y para la mala suerte de Adrien, quienes ocasionan tal acción son, nada más y nada menos que "pichones."

Controlando el sin fin de ganas de estornudar que tiene, intenta caminar por el lugar infestado de las aves. En la pantalla gigante de la esquina hay varias personas, se acerca para ver el por qué están todas reunidas. Un reportaje de la infestación de las palomas es lo que están trasmitiendo. Muestran un anuncio de un tal "señor pichón" el cual amenaza a todos los parisinos declarando que ahora los pichones mandan en la ciudad.

Adrien se mete en un callejón cercano y deja salir a Tikki. Suspira quedadamente y con molestia dice:

—De todos las cosas, animales, bichos, lo que sea que existe en el mundo… Tuvieron que ser pichones.

—Si detenemos más rápido al tal señor pichón, no habrá de que preocuparte por eso Adrien. — La kwami roja agita sus brazos en señal de apoyo.

Él asiente y empieza la transformación. Salta por los edificios buscando la horda de pichones que vio hace unos momentos en el cielo, se detiene en el final del techo de una casa cuando ve a varias parvadas de pichones que forman varias imágenes de aviones ir en una sola dirección. Sin poder evitarlo, culpando a su sistema inmunitario, estornuda.

—Salud, mi Lord.

Mira hacia más arriba y ve a Kitty Noir echada de barriga en el comienzo del techo moviendo sus piernas divertida. Con una sonrisa coqueta, con gracia salta en frente de Lordbug.

—Ya te extra… — El estornudo de su compañero la hace detener su monologo. Sonríe con división. — Salud de nuevo.

—Lo lamento, Kitty, ahora no. Soy alérgico a las plumas. — Casi estornuda de nuevo. Levanta su dedo pidiendo un momento para calmarse y no estornudar. — Tenemos que detener esto rápido. — Continua.

—Esa alergia no nos conviene ahora. — Coloca sus manos sus manos en sus caderas. — Y este no es solo el único problema. — Frunce el ceño. — Los cuidadores de los parques han desaparecido y no hay rastro de ellos por ningún lado.

— ¡¿Qué?! — Abre los ojos por completo. — Tenemos que encontrar a ese señor pichón ahora.

Miran hacia el cielo, pensativos.

—Opino que primero debemos tener un plan.

Lordbug mira con una sonrisa pícara a Kitty Noir.

— ¿Qué pasa? — Cuestiona ella nerviosa al darse cuenta de la mirada de Lordbug.

—Tienes razón, Kitty, debemos tener un plan. Y creo que ya tengo uno.

Una chica vestida de negro con un deje de aburrimiento tararea el himno de Francia y mira a todos lados. En su cabeza tiene una gorra de la policía que oculta sus orejas negras de gato.

— ¿Y, como se supone que atraigamos al malo aquí? — Pregunta la chica mirando hacia el frente.

—El vendrá. — Responde Lordbug, escondido en los arboles de la plaza. — Solo actúa normal y sigue el plan.

Con un suspiro Kitty Noir mira el parque vacío, se aburre. El plan es hacer que el malo venga hacia ellos, y como la que viste de negro es ella, pasara como incognito.

A manera de diversión. Empieza a mover sus pies, mueve su cabeza al compás de sus pies y comienza a bailar chistoso mientras tararea una canción.

— ¿Pero qué estás haciendo? Se supone que debes actuar normal, sino no aparecerá. — Reprime escondido Lordbug.

— ¿De qué hablas? — Cuestiona divertida. — Estoy actuando normal. — Divertida, continúa con su baile.

Un pichón que estaba mirando todo en uno de los postes del parque, vuela a informar todo a su líder.

Después de un rato en el parque, Lordbug estornuda. Eso hace que ambos miren hacia el cielo viendo llegar una parvada de pichones se ciernen sobre Kitty Noir, que caminaba por el parque, llevándosela en un enjambre de estas.

— ¿Pero qué? — Lordbug utiliza su yo-yo y corre a perseguir a esos pichones.

No iba dejar que se llevan a su compañera, él fue el de la idea del señuelo y ahora se arrepentía enormemente. Soportando los estornudos llega hasta la amplia terraza del hotel Le Grand Paris. Al llegar los pichones se disuelven y dejan caer a Kitty quien aterriza de pie.

—Maleducados. — Murmura con enfado acariciando sus codos, el estornudo de su compañero hace que se dé cuenta en donde se encuentran ahora. — ¿Dónde está ese señor pichón? — Pregunta en voz alta.

—Tiene que aparecer en algún momento. — Responde, sorprendiéndola cuando llega a su lado, Lordbug.

Echa a aquellas dos pestes si quieres que Paris vuelva a ser solamente de los pichones.

Con una sonrisa diabólica, atrás de ellos. Un hombre vestido con mallas del color exacto a las de un pichón, con los detalles del color y las plumas incluidos. El señor pichón, está parado en una alfombra de pichones, utiliza su llamador de aves. Los pichones comienzan a rodear ambos héroes, quienes se comenzaban a preocupar más de lo que ya estaban. Un torbellino de pichones los rodea… y ambos se empiezan a preguntar qué hacer.

— ¿Alguna idea amigo? — Pregunta usando sus brazos como protección para el torbellino de aves a su alrededor.

—Dímelo tú, tu eres la que almuerza estas cosas. — Le responde en la misma posición el chico.

—Eh, no gracias. Prefiero perseguir catarinas. — Se acerca más hacia él.

— ¡Este no es el momento!

Ambos se dan cuenta, a través de la enorme parvada de pichones, de la jaula que cae encima de ellos, atrapándolos.

Perfecto. Ahora quítales sus miraculous.

Aquel hombre realiza el sonido de un pichón. — Entréguenme sus miraculous. Si no sentirán la ira de mis amigos emplumados. — Vuelve a utilizar su llamador de aves y los pichones empiezan saltar, golpeando la jaula tres veces, al acabar de saltar se dan la vuelta y muestran sus emplumados traseros. — Tin, tin. A la cuenta de tres mis pichones dispararan. — Empieza a mover exageradamente sus caderas y levanta un brazo moviendo el dedo índice en negación. — Si no quieren que eso pase tienen que entregarme sus miraculous ya. — Coloca su mano izquierda en su cadera y con la otra empieza a contar, en una pose de portada de diva. — Uno, dos…

—Kitty Noir las…

— ¡Cataclismo!

Antes de terminar de hablar, el del traje de catarina se sorprende al ver a su compañera acabando de usar su poder especial en las barras de la jaula oxidándola. La parte oxidada casi cae encima del señor pichón. Saliendo de la sorpresa, sonríe de lado y empieza a dar vueltas a su yo-yo preparado para atacar, al igual que su compañera con su bastón. Ambos salen caminando heroicamente, algo raro por todos los pichones que hay a su alrededor pero igual.

—Miau, el pichón se convirtió en gallina. — Se burla con altanería Kitty Noir, acercándose al hombre.

El señor pichón retrocede hasta la branda del edificio alto. Con un pie a punto de caer sonríe con confianza.

—Ninguna gallina, solo matare dos pájaros de un tiro. — Vuelva a utilizar el llamador de aves y se lanza al vacío ante la mirada asustada de los héroes quienes corren a la baranda a ver dónde a caído. Pero no dura tanto ese susto, al volver a verlo subir de pie en la alfombra de palomas, saltando los pichones toman la forma de un cohete y al caer encima de estos se van. Pronuncia un "feliz navidad" y otra parvada de pichones en forma de proyectil va en dirección a Lordbug y Kitty Noir.

Saliendo de la sorpresa, ambos corren hasta la salida de emergencia de aquella terraza en la que se encontraban, cerraron la puerta inmediatamente después de entrar tuvieron que retroceder debido al choque de los pichones que fue tan fuerte que casi traspasa el metal.

Bajando las escaleras, el pitido del miraculous de Kitty Noir la hace detenerse.

—Tengo irme antes de que mi transformación se acabe.

— ¿No quieres eso no? — No es el momento, pero a veces le gusta burlarse de ella. Al fin de cuentas es su compañera de batallas.

—Ja, ja. — Rió irónica. — Lamento decirte esto, pero si me vieras como soy en verdad no dudarías en caer a mis garras. — Se acerca de forma insinuante.

—Lo dudo. — La aleja con delicadeza y continua bajando las escaleras. — Vámonos gatita. — Dice ganándose un bufido por parte de la chica.

En el piso de abajo se encuentran con varias personas. En el lobby del hotel, el alcalde Bourgeois repara en su presencia, se acerca a quejarse de que si siguen los acontecimientos del pichón todos sus invitados de su hotel se irán, la que interrumpe lo que está hablando es Kitty Noir diciendo que ellos se encargaran de todo y que tiene una "necesidad" urgente. Corre al elevador, después de un mal chiste de gato dicho por el alcalde, pide que le lleven camembert con una pose apenada. Al cerrarse las puertas del elevador el alcalde voltea la vista extrañado hacia Lordbug quien solamente se encoge de hombros quitándole importancia al asunto.

Después de un par de visitas del mayordomo a la habitación, y un par de portazos en la cara también para el pobre. En el momento de tener el plato de camembert en las manos la transformación se termina y Plagg sale volando a la cama.

—Debería de crear un sindicato. Me duele todo este hermoso y bello cuerpo.

Echado de espaldas puede ver como Marinette se acerca con una sonrisa y un plato hacia donde él.

— ¿Quieres apostar? — Apoya el plato en la cama y destapa mostrando el oloroso queso.

— ¡Mi precioso!

Al ver como Plagg abraza el queso no puede evitar sonreír con cierta diversión.

—Come rápido pequeño, Lordbug necesita ayuda. — Se sienta al lado de él.

Al terminar, el chico de traje de catarina tiene una idea de donde se encuentra el señor pichón. KJitty Noir ya lo estaba esperando en el elevador, ambos al salir empiezan a perseguir a las parvadas de pichones hasta llegar al gran palacio. Lordbug deduce que hay es donde están cautivos los cuidadores de parque, pero un casi estornudo, que detiene Kitty Noir apoyando su dedo índice cerca de su nariz. Ella ya quería ir de una vez adentro pero es detenida por Lordbug que nota tanto silencio sospechoso y decide que es mejor subir al techo para planear otro plan. Y un pichón espía que estaba viendo todo vuela dentro del edificio.

— ¿Así que quieren sorprendernos?

En un balcón de más arriba el señor pichón observa a su emplumada ave que se acaba de posar en su hombro.

—Entonces, mejor démosles a nuestros invitados una mejor sorpresa. — Realiza los sonidos de pichones. — En poco tiempo tendrás tus miraculous amigo. — Unas líneas de color morado en forma de mariposa cubre sus ojos al momento de decir lo último.

Estoy ansioso de eso, mi estimado pichón.

—Ja, ja, ja. — Ríe maliciosamente acariciando con delicadeza al pichón que está apoyado en su brazo.

Atrás de él, por el traga luz dos figuras ya están comenzando a planear.

—De acuerdo, este es el plan: tú abres la ventana, yo lo sujeto y lo lanzo al techo y tú le quitas el llamador de pájaros.

—Bien, ¿Pero tu alergia mi lord…?

—La controlare. — Asegura con confianza. Al momento que Kitty abrió la ventana.

La alergia gano. El yo-yo no dio donde debía haciendo que el señor pichón se diera cuenta de su presencia.

Con los ojos abiertos de par a par por su fallido plan. Ktty continúa agarrando la ventana.

— ¿Decías? — Se voltea a verlo.

—Adiós a la sorpresa. — Sonríe nervioso.

Ambos se encogen de hombros y se lanzan hacia delante aterrizando en el balcón en que se encontraba el hombre pichón, este salta al suelo y ellos lo siguen. En cierta parte en el suelo, el pichón vuelve a utilizar el llamador de aves y los pichones se acumulan en sus manos formando unos círculos como pesas.

—Vengan por mí. — Dice victorioso.

—Con gusto. —Susurra Kitty Noir lanzándose a atacar.

Con una de las bolas de pichones en su mano la lanza, haciéndola estrellar contra una jaula donde se encontraban los cuidadores. Hace lo mismo con Lordbug.

— ¡Lordbug, ayúdanos!

Al escuchar eso, con toda la fuerza de voluntad que posee lanza su yo-yo contra dos de las columnas cercanas, usando esto como una resortera sale impulsado contra el señor pichón, atravesado la pared de pichones logra darle una patada que lo lanza para atrás. Con la ayuda de sus pichones vuelve a levantarse, aprovechando el momento en que Lordbug estornuda para que los pichones tomen forma de maso y se lancen contra él, un bastón corta la formación de los pichones.

Llegando en una voltereta, con la mitad de su bastón, la chica de orejas de gato trata de golpear al señor pichón quien, para esquivar el golpe, vuela hacia atrás por la ayuda de las aves.

—Pero que chica tan insolente. — Dice con indignación moviendo las caderas. Ganando una risa de parte de Kitty Noir.

—Lo siento. — Llega hasta donde está la otra parte de su bastón que lanzo contra el señor pichón, lo une con la otra mitad que sostiene para completar la forma y le da la vuelta quedando en pose de batalla. — Pero con quien tienes que pelear es conmigo. No te olvides que yo me como a tus amigos. — Lanza un giño mientras mantiene una sonrisa arrogante.

Con enfado, el señor pichón se lanza hacia ella.

— ¡Si tienes alguna idea mi Lord, se te agradecería mucho! — Grita esquivando y defendiéndose de los ataques.

— ¡Lucky charm! — Aunque lo haya dicho ya innumerables de veces, todavía le daba algo de vergüenza decirlo.

En sus manos cae una… ¿moneda?

Con un tic en el ojo observa todo a su alrededor: una columna en el techo, una máquina expendedora y de nuevo la moneda. Ya sabiendo lo que tiene que hacer, voltea su mirada con preocupación hacia donde se encontraban luchando el pichón y Kitty. Al ver que en un momento el pichón logra hacer que ella suelte su bastón para intentar atacarla nuevamente, con su yo-yo enreda la mano del señor pichón jalándolo hacia él.

— ¿Dónde quedo tu caballerosidad al intentar golpear a una dama? — Dijo molesto. Una vez ya paso por un susto cuando se llevaron los pichones a su compañera, ya no dejara que algo malo le pase.

Utilizando el cuerpo del señor pichón como resorte se lanza para atrás, da una vuelta donde se encuentra la columna del techo haciendo que la cuerda del yo-yo se quede amarrada y cae donde la máquina expendedora, utiliza la moneda en ella y sale una bolsa de maíz.

— ¡Chat Noir! — Avienta la bolsa hacia delante.

La chica de orejas de gato, con mayor rapidez debido a que su compañero la llamo por su verdadero nombre de heroína y no por el seudónimo que se puso, lanza su bastón que intercepta a la bolsa rompiéndola en el momento que se encontraba arriba de la cabeza del señor pichón logrando que su contenido se esparza sobre este, y con ello, que los pichones se le encimaran para ingerir su alimento.

Jalando el yo-yo con fuerza logra que el pichón sea arrastrado hasta el techo, saliendo de su cuello la pita que tiene amarrado el llamador de aves.

— ¡Kitty, el llamador, rápido!

Haciendo caso, agarra con rapidez aquel objeto, yendo hacia donde él. Pero no por nada ella es miraculous de la mala suerte. Le tenía que caer una pluma en la nariz de Lordbug haciendo que estornude y que el señor pichón caiga sobre ella, haciendo que el objeto salga volando.

Los tres sorprendidos viendo caer el llamador de aves como si fuera en cámara lenta. La primera en reaccionar es Kitty Noir.

— ¡Quítate de encima! — De una patada lanza a un lado al hombre que cayó encima de ella.

Al mismo tiempo, llegan al llamador de aves. Primero el señor pichón, luego Lordbug y al final Kitty Noir, cosa extraña ya que fue la primera en moverse.

— ¡Lo siento Lordbug!

Con fuerza, ella alza la mano de su compañero haciéndola estrellar con el primero. Ganándose un quejido de dolor por parte de este, pero, logrando que salga la mariposa morada del objeto. Con una mueca de dolor en el rostro. Lordbug purifica el akuma. Lanza la moneda hacia arriba diciendo su frase y las catarinas comienzan a rodear todo el lugar, reponiendo el llamador de aves, volviendo a su lugar a los cuidadores y regresando a la normalidad al señor pichón.

— ¡Ganamos! — Ambos chocan sus puños en señal de victoria, como siempre.

¡Miserables pichones! ¡Miserable Lordbug! ¡Los destruiré a todos! — Con un gruñido de rabia, se cerraba un gran ventanal que ocultaba la misteriosa figura de Howk Moth.

— ¿Sabes mi Lord? — "Nunca es mal momento para aprovechar una oportunidad" pensaba Kitty. — Yo hubiera podido sola con él, solamente eran unos pichones. — Termina sin preocupación haciendo un ademan con sus manos.

Iba a comentar algo mas pero al ver la expresión seria de Lordbug la hizo detener.

— ¿Mi Lord?...

—Sé que podías. — La miro directamente a los ojos de forma de gato que tiene durante su transformación pero que aún conservan el azul cielo propio de ella, cambiando la expresión seria por una más amable. — Pero no iba a dejar que algo malo te pasara otra vez. — El sonido de su miraculous para la conversación. Vuelve a observar a Kitty Noir quien tiene una mirada sorprendida. — Me tengo que ir, nos vemos gatita. — Se despide antes de comenzar a saltar por los edificios.

Dejando a una chica suspirando enamorada mirando como su figura se perdía entre salto y salto.

…. …. …. …..

— ¡Hermano, te lo juro! — Aunque Adrien no escuchaba mucho de lo que Nino hablaba asentía igualmente. — ¡Pudo meterse el puño entero a la boca! ¡¿Cómo hizo eso?! Yo ya lo intente y lo único que logre fue un castigo de mi madre. — Termino con resignación.

—Aja, sí. — Murmuraba Adrien tomándole más atención a un cuaderno que sostenía en sus manos.

Ambos estaban parados en la salida de la escuela. Ya las clases habían finalizado, tuvo que soportar las burlas de Kim una que otra vez pero lo demás fue relativamente normal. Excepto una cosa, hoy no logro ver a Marinette casi en todo el día. Y es que aunque se sentara al frente de él junto con Alya, quien hace unos momentos acaba de salir apurada de la escuela despidiéndose al vuelo de ellos dos. A la única que no había visto en los recesos y ahora era a ella, y eso lo preocupaba, mucho. Siendo que siempre araba pendiente de ella, en secreto. Aunque la última vez que hablaron fue hace dos días, por lo del regalo para una "amiga." Con lo cual Nino sufrió al día siguiente.

Y el cuaderno que sostenía ahora se encontraba todas las "betas" de regalos que pensaba para su amor secreto.

—Mira Adrien, es Marinette.

—Ya no caeré en ese truco de nuevo, Nino. — El chico de auriculares naranja ya le había jugado ese truco antes, no caería de nuevo.

—Hablo enserio. — Su tono de voz era de burla. — Llegara en tres, dos…

—Que no te cre…

—Hola, Adrien.

Levanta la vista rápido y casi se cae para atrás. Marinette está con una sonrisa algo cansada, unas ojeras y su cabello lo trae algo desarreglado.

— ¿Estas bien Marinette? Parece que no has dormido en días. — Preocupado intenta acercarse a ella, levanta el brazo derecho con duda pero se detiene a medio camino al ver como ella negaba rápidamente con la cabeza y daba un paso atras.

—Hm, hm. Estoy bien — Se balancea de atrás a adelante en sus talones. Adrien recién repara en que sus manos están atrás de ella, como escondiendo algo. — ¡Tada! — Revela lo que escondía atrás de ella, un bombín.

Un bombín negro con sobresalientes de forma circulares igualmente negras, con un tono plateado alrededor del entremedio de él, termina adornado con una pluma. Tenía que admitirlo, se veía muy bien.

—Lo prometido es deuda. — Giña su ojo y extiende el bombín para que Adrien lo reciba. — Espero que le guste a tu amiga.

Al acercarlo sus manos chocan, provocando en Adrien un sonrojo. Toma el bombín entre sus manos y lo acerca a su rostro por reflejo.

—Es magnífico igual que… ¡Achu!

Se gana una mirada extrañada de parte de Marinette y una divertida de parte de Nino.

Al darse cuenta de que la azabache pestañea varias veces en su dirección, una sonrisa penosa se postra en sus labios. — Lo lamento, soy alérgico a las plumas.

La chica lo mira algo apenada.

—Lo lamento, no lo sabía…

— ¡No, no tienes que disculpar…! ¡Achu! — Se detiene un momento antes de continuar. — Seguro le encantara.

—Pe… — El ruido de la bocina del auto de Marinette hace que ellos volteen a ver al aparcado auto. La chica de coletas vuelve a mirarlo con una sonrisa apenada. — ¿Estás seguro? — A través de uno que otro estornudo, Adrien dice que no pasa nada y que no se preocupe. — De acuerdo. — Dice no muy convencida. — Hasta mañana chicos.

Hace un ademan y se va corriendo a su auto. Dejando a un rubio con alergia pero con una sonrisa idiota y a un Nino golpeándose la frente por la actitud de su amigo.

—Hombre, en serio, tienes que controlarte. — Le quita el bombín de las manos. — Si no, Marinette se alejara por miedo en cualquier momento.

—Lo que tú digas. — Adrien no prestaba atención a nada, sigue mirando en dirección hacia donde partió el auto de la chica.

—Hablando de Marinette. — Hace una pausa y mira a su rubio amigo. — ¿Ya escogiste su regalo?

De repente todo el momento se congelo.

— ¡NOOOOOOOOOOOO!


.

.

¡Hola a todos los que leen este fic! ¡Lamento la demora, en serio! Y disculpen si hay errores ortográficos.

Espero que les guste este cap como a mí, de verdad prometo ya no tardarme tanto. Pero es algo feito compartir la compu con toda la familia :c

Si puedo, la próxima semana subiré el otro capítulo. Estoy escribiendo dos versiones para el próximo cap, una con le bubbler (burbujeo) y otra con otro villano. ¿Cuál creen que sería mejor?

Ha cierto, una cosita más. Gracias a las que me dieron la idea de que Kim sea el "nuevo Chloé" enserio, al principio admito que pensaba en Nathaniel, pero amo tanto al tomatito que no sería capaz de cambiarle la personalidad ni por un segundo :v En el prox cap ya entra Chloé para que sepan ;)