Capítulo 03: Riesgos y desacuerdos

-Vaya- Dijo Bumi –Esta muchacha sí que tiene agallas. A esa yegua la iba a llevar al talabartero a ver si podía aprovechar su cuero porque nadie había podido domarla-

-No digas esas cosas, hermano- Mencionó Tenzin

-¿Cuánto por la yegua?- Interrogó Asami todavía molesta por las acciones de Korra

-En este caso, se las daré gratis- Respondió Bumi –No pagué nada por ella porque iba a ser sacrificada y tampoco recibiría mucho en caso de lograr venderla a la talabartería- Agregó

-De acuerdo- Aceptó la joven –Sígueme al despacho para entregarte la suma acordada a cambio de nuestro encargo- Finalizó cambiando de tema.

Bolin se acercó a Korra a ver cómo estaba. Le dio una palmada en el hombro a modo de felicitarla por su hazaña, pero de los labios de la morena brotó un pequeño quejido, entonces el muchacho comprendió que su amiga no lo logró sin haber realizado un extraordinario esfuerzo. Los músculos de la chica estaban resentidos luego de haber conseguido domar a la yegua, así que apenas pudo aparentar que nada le había sucedido delante de Asami.

Tenzin, quien se había quedado con sus vaqueros para ayudar al herido, también se percató de que Korra no salió bien librada de su enfrentamiento con el equino. Se acercó a ella y comenzó a darle un masaje en las piernas.

-Muchacha ¿ves que si tienes mucha valentía?- Le preguntó

-Lo hice por instinto- respondió Korra –Si no hacía algo podía resultar herida otra persona o mucho peor-

-Sí, que a Asami le pasara algo- Agregó Bolin casi inaudiblemente

-¿Mmm? ¿Dijiste algo, Bolin?- Cuestionó la morena

-Nada, nada…- Contestó el chico

Tenzin escuchó, pero hizo como que nada ocurría y siguió atendiendo a Korra. Aquella familia se había dedicado a la cría de caballos desde hacía décadas, pero también tenían ciertos conocimientos curativos necesarios para tratar lesiones ocasionadas por el oficio y, por supuesto, métodos para masajear músculos maltratados durante el entrenamiento y doma de los animales a su cargo. Gracias a eso fue posible conseguir que la chica se sintiera mucho mejor, pero no estaría del todo recuperada hasta que descansara, aunque ella se negó a dejar de trabajar.

Un par de días más pasaron y durante el transcurso de estos, Asami evitó hablar con Korra más de lo estrictamente necesario. La joven capataz pasó de haberle dado el trato de una amiga a convertirse únicamente en la persona para la cual estaba trabajando. La morena no estaba conforme con aquello, aunque tampoco pensaba hacer nada por remediarlo, es decir, se disculparía si creyera que obró mal, pero ella no se arrepiente en absoluto de hacer lo que hizo y estaba dispuesta a hacerlo nuevamente si se veía obligada de nuevo a hacerlo.

Tenzin, quien por entonces estaba visitando la granja al menos una vez al día, se estaba haciendo cercano a Korra casi como lo era de Asami. Él tampoco estaba totalmente de acuerdo con las acciones de la de ojos azules, pero había meditado acerca de eso y la comprendió porque en esos momentos no contaban con otras opciones.

-Asami ¿no crees que estás exagerando con esa muchacha?- Preguntó

-¿Exagerando?- Cuestionó la aludida -¿Exactamente en qué Tenzin?-

-Pues parecía que era tu amiga, o al menos comenzaba a serlo y desde lo de la yegua de repente te has distanciado-

-No pasa nada- Afirmó la joven –Sólo le estoy haciendo saber cuál es su lugar aquí-

Eso último lo dijo evadiendo la mirada y dando un giro para marcharse en dirección opuesta a donde estaba Tenzin para no oírlo más porque, aparte de que él tenía razón, era uno de sus mejores amigos y nunca sería capaz de llamarle entrometido. Ambos sabían que esas palabras no eran en serio, no cuando Asami prácticamente acogió a los desconocidos y los puso bajo su cuidado aunque no fuera del todo una acción sin retribución de parte de ellos. La chica nunca trataría así a ninguno de sus subordinados y menos aún a Korra.

La puesta de sol llegó y todo el personal se estaba preparando para tomar un merecido descanso o realizaban las últimas tareas del día. Bolin se secaba el sudor con un pañuelo y Korra voleaba un poco su sombrero para darse aire mientras se pasaba el dorso de la mano por la frente suspirando suavemente.

-¿Muy cansada, vaquera?- Escuchan la voz de Asami

-En absoluto- Respondió Korra –Esto sólo es un estiramiento de piernas-

-Me parece perfecto- Dijo la de ojos verdes –Porque necesito que ensilles mi caballo ahora-

Si bien Korra se seguía negando a disculparse por algo, optó por cumplir la orden a pesar de que realmente si estaba muy cansada. Sabía que seguía sin estar bien parada ante ella, así que iba a hacer lo posible para que al menos no hubiera más tensiones en el ambiente.

-Y ensilla a la yegua que domaste. Vas a escoltarme a un sitio al que tengo que ir esta noche- Agregó

-Si quieres puedo ir yo- Se ofreció Bolin –Hoy mi trabajo no estuvo tan duro en las caballerizas y…-

-Gracias, Bolin, pero no. He decidido que Korra me acompañe- Sentenció

Aunque los masajes de Tenzin le habían ayudado a Korra a reponerse algo de lo de antes, ella no se tomó aun un descanso que le permitiera recuperarse aparte de haber dormido lo usual. El trabajo en la granja es duro, especialmente porque los nuevos caballos traídos por Bumi requerían más entrenamiento que los que ya llevan tiempo allí, sin mencionar el cuidado del ganado vacuno. No es que Asami ignore todo eso, de hecho muy pronto la morena entenderá el porqué de ese comportamiento.

Korra hizo lo que le ordenó Asami sin mencionar palabra, pero en ningún momento con actitud sumisa. Estaba convencida de que su capataz la escogió a ella para eso como una especie de castigo, así que no le daría el gusto de dejarle ver su cansancio y actuó como si apenas comenzara el día de trabajo tras una provechosa noche de sueño. Bolin y los demás vaqueros quienes presenciaron aquello no entendían por qué la hermosa mujer le hacía eso a la morena después del día tan duro que habían tenido, sin embargo prefirieron no cuestionar, pues ella siempre había demostrado que sabía lo que hacía.

Luego de que Korra terminara la tarea ordenada, Asami montó su caballo y le hizo una seña a su acompañante elegida para que imitara esta acción y la siguiera. Como Tenzin ya se había ido, Hiroshi no regresó aún a casa, la capataz se fue con la nueva vaquera y las tareas fueron terminadas, Bolin aceptó la invitación de otros vaqueros de ir a la taberna a tomar unas cervezas, cosa que no sería un problema porque estaba temprano todavía, además quería socializar un poco más con sus compañeros de trabajo.

Cuando llegaron a la taberna no resultó ser el bar de mala muerte como ese al que Amón lo llevó un par de veces con la excusa de conocer mejor su entorno, ya que aquel lugar era todo lo contrario a eso. Tampoco es que se trate de un sitio lujoso, pero al menos era todo lo limpio y ordenado que puede ser estando en un pueblo cercano al desierto y siendo un punto de reunión para beber. Obviamente contaba con una barra, mesas, sillas entre otras cosas usuales, aunque también había, en la parte central del fondo un pequeño escenario en el que se ubicaba piano y otros instrumentos más que no se sabía si era para un grupo de músicos determinado o podían ser usados por las personas asistentes.

En algunas mesas habían grupos de amigos jugando a las cartas, en otras estaban las personas conversando animadamente y en la barra, como suele ocurrir, se encontraban algunos vaqueros bebiendo solos. Entre la concurrencia no es que abundaran las mujeres, pero si algunas en calidad de compañeras o parejas y al parecer ninguna era prostituta.

De entre los presentes destacaban en la barra una mujer madura, atlética de cabello gris y ojos verdes con un par de cicatrices verticales en su mejilla derecha, quien se encontraba acompañada de un joven un poco mayor que Bolin, tenía el pelo legro, ojos ámbar, piel un poco más pálida que la de la dama y un cuerpo en estupenda forma, algo notorio pese a su ropa. Ambos llevaban atuendos de vaqueros, pero todo el pueblo sabía que se trataba de la Sheriff y su sub oficial, algo que al forastero le fue informado por sus compañeros.

-Allí está Lin Beifong, hermana mayor de Suyin Beifong y Sheriff del pueblo- Comentó un vaquero

-Sí, y como no es extraño, de nuevo el oficial Mako está con ella- Agregó otro

-Mako… Mako… algo me resulta familiar en él, tanto en su nombre, como en su aspecto- Pensó Bolin mientras le prestaba especial atención

Sin embargo el muchacho no hace más caso a la sensación extraña que le produjo ver al joven oficial y sólo sigue la corriente a sus amigos quienes toman una mesa siendo observados por los dos policías. Lin Beifong, a diferencia de su hermana, no era conocida precisamente por tener un muy buen carácter y la desconfianza hacia los extraños superaba a la de cualquiera en el pueblo, así que no le quitó a Bolin los ojos de encima hasta haber reconocido a un vaquero de Tenzin y el resto que eran de Hiroshi Sato. Mako, por su parte, era un tipo muy serio que hacía muy bien su trabajo, así que muchos lo consideraban el seguro sucesor de la Sheriff, aunque él no miró mal al chico nuevo, sino más bien con cierta extrañeza como si también intentara reconocerlo.

Mientras Bolin y los demás vaqueros degustaban los primeros sorbos de cerveza, un grupo salió al pequeño escenario y fueron tomando los instrumentos. Se trataba de un par de gemelos idénticos, aunque uno es ligeramente de mayor musculatura; un chico de cabello largo con la sien izquierda rapada y finalmente una chica de cabellera corta. Todos de pelo negro y ojos verdes, pero a diferencia de sus compañeros de piel pálida, la joven era morena.

Aquellos eran lugareños, aunque la chica, quien se presenta como Opal, dice que es la primera vez que van a tocar allí. Indica además que los otros son sus hermanos, los gemelos Wei con la guitarra y Wing con el violín, que se quitan el sombrero ante su ahora público, y Huan que sólo toma su posición en el piano sin abrirse mucho a dejarse conocer. Bolin apenas escucha los nombres de los integrantes del grupo, pues queda embelesado con la alegre belleza de la joven.

Mientras Bolin seguía en la taberna con los vaqueros de la granja Sato, Asami llegó con Korra a una colina que quedaba algo apartada del resto del pueblo, la vista era espectacular, la luna se veía gigantesca en ese punto y las estrellas daban la impresión de brillar más al mirarlas desde allí. La morena al contemplar aquel panorama casi se olvidó de sus problemas y su cansancio físico por completo, su hermosa compañera en cambio la miró a ella porque sus bellos ojos celestes parecían resplandecer al reflejar un poco los astros nocturnos.

-¿Y bien? ¿Qué te parece?- Preguntó Asami

-Hace mucho tiempo que no había podido admirar el firmamento así… en toda su magnificencia, tan hermoso e infinito- Respondió Korra como si sus ojos fueran presa de lo que veían

Asami se quedó unos momentos sin palabras, no hacía mucho que conocía a Korra, pero siempre prestaba especial atención a su modo de hablar y estaba segura de nunca haberla oído expresarse así frente a nada. Así pues la de ojos verdes supo que tomó la decisión correcta al llevar allí a su vaquera, sin duda existía una gran necesidad de contar con su presencia a solas, pero no admitiría más justificación para eso que el deseo de arreglar las cosas.

-¿Sabes Korra?- Dijo Asami –Me ha costado mucho esfuerzo poder entender porque hiciste lo que hiciste-

-Bueno, jefa- Contestó Korra –Dime ¿Por qué lo hice?-

"Jefa" esa expresión molestó casi hasta el punto de dolerle a Asami, sintió como si estuviera estableciendo distancia entre ellas. Sin embargo no quería volver a arruinarlo al igual que antes pensando sólo en lo que a ella le parecía que era correcto nada más.

-No salvaste sólo algunos bienes materiales de ser destruidos- Admitió Asami –Evitaste que más de nuestros hombres resultaran heridos o algo peor y además te arriesgaste así también por mí-

-¿Y por qué otra cosa podría haber sido?- Pregunta Korra –Actuaste como si creyeras que yo intentaba lucirme o demostrar mi valor, que corría un riesgo totalmente innecesario-

-¡Yo sé lo que hice!- Espetó la de ojos verdes –Y lo siento…- Agregó en voz baja, su interlocutora apenas escuchó

-Eres una mujer extraordinaria, Asami- Admitió la morena –Con acogernos a Bolin y a mí en tu granja para trabajar para ti nos has hecho un favor más grande de lo que crees. No soportaría que algo te pasara sin hacer algo por evitarlo, además no sabía qué más hacer para que nadie resultara herido-

Lo siguiente tomó a Asami por sorpresa totalmente, pues Korra la acogió entre sus brazos de manera inesperada. La morena aspiró el aroma de la de ojos verdes con fuerza y permitió que una de sus manos se perdiera un poco en ese abundante cabello negro. El níveo rostro de la más pálida enrojeció respondiendo a un aumento en su temperatura y unos latidos cardiacos que no había sentido antes en su vida.

Asami respondió a ese abrazo sin atreverse a reconocer la naturaleza de esos sentimientos porque temía que al hacerlo el mundo entero se le derrumbaría. Con una mezcla de alegría y tristeza en su corazón, una pregunta muy clara se le cruzó por la cabeza: "¿Por qué ahora?"

-¿Sabes algo, Korra? Mereces un premio por tu heroísmo- Dijo Asami finalmente –Puedes conservar a la yegua que domaste-

-Pero Asami- Protestó Korra –No puedo aceptarla, no lo hice por eso, yo sólo…-

La morena hizo que ese "lo hice por ti" muriera en su garganta antes de que lo dijera, presintió que lo mejor era callárselo, aunque pronto descubriría cuan acertada estaba.

-Mira, Korra, si no la aceptas me ofenderás mucho- Espetó Asami -¿Qué nombre le pondrás?-

Recordando algo de sus pocos recuerdos felices de su niñez, Korra ya tenía un nombre en mente

-Naga- Respondió completamente segura –Ese será su nombre a partir de ahora-

En la taberna un problema estaba por surgir cuando uno de los presentes, bastante borracho, fue el único en manifestar un disgusto con la actuación de los jóvenes músicos. El hombre sin pensar en absoluto lanzó una botella que, de no haber sido por la intervención de Bolin, quien puso su cabeza en medio de la trayectoria, habría impactado en Opal. A causa de la fuerza del golpe el joven cae sobre la chica casi inconsciente y ambos quedan en el suelo. El muchacho quería acercarse a la morena, aunque esa no era la manera que tenía en mente.

A continuación se forma una pelea de bar en la que uno de los gemelos golpea al borracho, un amigo de este le devuelve el golpe al joven antes de ser atacado a su vez por uno de los vaqueros que estaba con Bolin. Antes de que la situación se convierta en un caos mayor, se escucha por toda la taberna el característico sonido de un látigo. Se trata de Lin Beifong, quien como representante de la autoridad impone el orden.

-¡Un golpe más y quedan todos arrestados!- Dice Lin Beifong ante la sorprendida concurrencia

Sólo el hombre borracho, quien seguía fuera de sí, desobedece la orden y lanza un inesperado golpe que, en vez de recibir la Sheriff, impacta en Mako. Él estaba capacitado para haberlo detenido de otro modo, pero reaccionó tarde debido a que estaba distraído por las acciones de Bolin. Lin Beifong y su sub-oficial agarran a aquel tipo y lo detienen.

-Aunque se trate de un delito menor, el crimen nunca descansa- Dice la Sheriff con un bufido de molestia mientras levantan al hombre para llevárselo.

Mako se va con su oficial superior observando de lejos a Bolin, algo en su persona hacía que él quisiera conocerlo, pero parece que no es su noche de suerte. No sólo no logra hablar con el forastero, sino que además se gana un buen golpe gratuitamente por estarse distrayendo.

Debido a aquella conmoción, los hermanos de Opal se la llevan para evitar que ella sufra algún daño, lo cual le evita el poder agradecerle a Bolin que la protegiera y en cuanto a él, es auxiliado por sus compañeros quienes se lo llevan, ya que se encuentra completamente mareado. La noche parece no haber terminado bien para quienes estuvieron en la taberna.

Asami y Korra en cambio se encontraban compartiendo unos instantes más de contemplar el firmamento en sana paz antes de volver a la granja. Posteriormente deciden volver, aun sabiendo que al día siguiente no tendrían demasiado trabajo porque se darían un respiro antes de los partos de las vaquillas la siguiente semana. Ambas se miran la una a la otra por un momento que pareció eterno, pero ignoraron sus impulsos para subir a sus caballos y regresar. Para entonces fueron las últimas en llegar a la hacienda, ya que el pueblo, en el cual estaba la taberna visitada por los vaqueros, quedaba más cerca y todos ya estaban en sus respectivas habitaciones. La morena durmió pensando en la mirada verde y la otra joven se entregó a los sueños con ojos celestes en su mente.

Un nuevo día tuvo nacimiento y Bolin se levanta con un increíble dolor de cabeza, pero este no fue a causa de ninguna resaca, ya que casi no bebió, sino por el golpe que recibió que le costó un poco recordar. Estuvo cerca de maldecir su suerte por no haber podido hablar con Opal, aunque al menos pudo saber su nombre para ir a buscarla después. La noche anterior contó con la suerte de que una de las sirvientes aún estaba levantada cuando llegaron con él y atendió su herida. Al salir hacia su puesto de trabajo a quien primero encuentra es a Korra quien tiene los ojos fijos en un lugar específico…

Resulta que al llegar el día los vaqueros que estuvieron en la taberna le cuenta los hechos a Asami tal como sucedieron para evitarle a Bolin una reprimenda, así que ella ordenó que le permitieran descansar y no lo molestasen. Korra en cambio sí se las arregló para encontrarse en su puesto de trabajo a la hora marcada y continuar realizando sus labores ya habituales.

Lo que ni la propia Asami se imaginaba era que contarían con un visitante, alguien que le causaba alegría con su presencia, pero en este caso no. Se trataba de Mako, quien hizo su aparición y, antes de que Korra supiera quién era, besó a la de ojos verdes cuando estuvo a su alcance. En aquel momento fue cuando Bolin se dirigía a su puesto de trabajo y vio a su amiga, quien atónita, seguía con la mirada inmóvil sobre aquella escena. El muchacho también miró y reconoció al joven, ya que la noche pasada lo había visto.

Por su parte Asami se separó de Mako y lo empujó completamente disgustada, no porque el beso se lo hubiera dado delante de sus vaqueros y sirvientes, pues es algo que ya antes había sucedido, sino que se dio cuenta de que Korra la había visto y no quería que ella precisamente se enterara de aquello así. Sin embargo existía un hecho que no podía ignorar y era su compromiso con él, es más, no se trataba de un arreglo entre familias, sino que ella misma lo había elegido. De repente lo observó y se percató de un detalle que no había notado.

-¿Qué te pasó?- Le preguntó ignorando el hecho de que lo había empujado

-Fue un accidente- Respondió Mako restándole importancia

-Sí, ¿tropezaste y caíste cobre el puño de alguien?- Dijo ella con ironía mientras lo tomaba del brazo y lo llevaba dentro de la casa

Bolin y Korra ya se habían acercado a las caballerizas antes de poder ser notados por Mako. La morena no sabía por qué se sentía así, como si de repente hubiera perdido todas sus fuerzas, algo que no le sucedió ni siquiera instantes después de haber domado a la yegua salvaje o en sus momentos de mayor cansancio. El muchacho vio que su amiga pareció a punto de desplomarse, así que la ayudó a tomar asiento en uno de los troncos apilados que estaban cerca a los corrales.

-Korra ¿qué te está pasando?- Pregunta Bolin desconcertado –No parece cosa tuya el quedarte sin energía de repente-

-No lo sé, Bolin- Admite Korra –Nunca había sentido algo así, sólo la vi besar a ese tipo y fue como si algo dentro se me rompiera-

-Veo que conocieron a Mako, asistente de la Sheriff- Dijo Bumi que recién había llegado y se aproximó a ellos –Él además es la envidia de la mayoría de hombres jóvenes en este pueblo, pues cuenta con la suerte de ser el prometido de Asami-

Esas últimas palabras hicieron que a Korra se le revolviera el estómago, pero pensó con un poco más de calma que, tratándose de una mujer tan hermosa y atractiva como Asami, lo raro sería que no tuviera pretendientes o un novio. Lo que escapa a la comprensión de la morena era por qué estaba tan afectada por lo que vio.

-Hola, Bumi- Saludó Korra tratando de recuperar el ánimo –Pensé que habías salido de viaje nuevamente ¿qué te trae por acá?-

-Precisamente a ustedes dos era a quienes estaba buscando- Contestó como si tratara de ser cauteloso –Verán, tengo noticias que les puede interesar-

-¿De qué se trata?- Preguntó curioso Bolin

-Antes respóndanme una pregunta ¿El pueblo del que ustedes vienen por casualidad es Salt Bottle?- Interroga el hombre

-Sí, sí, es ese- Respondió la morena para no dejar lugar a dudas -¿Cómo supiste eso?-

–Es el único pueblo que queda justo en la frontera con el desierto, además tenía asuntos allí, así que encontré noticias-

Bumi les cuenta a Bolin y Korra que él fue un militar de rango alto del país que se retiró luego de que los peores conflictos armados habían terminado, pero dejó tras de sí una excelente reputación como estratega. Después de eso se dedicó a diversos negocios que lo mantienen viajando, así que de vez en cuando colabora con la policía de diferentes pueblos en sus investigaciones. Precisamente un caso abierto en Salt Bottle era acerca de unos ladrones de caballos, así que hacía poco que envió a uno de sus hombres allí quien el día anterior regresó con información.

Resulta que en aquel pueblo había un caso que los tenía desconcertados, pues descubrieron la granja en la que Amón crio a los niños que secuestró reducida a cenizas incluyendo los cultivos. Pero lo que no sabían Korra y Bolin era que la policía descubrió unos rastros de resina en algunos puntos de la casa, lo cual indica que el incendio fue provocado, aunque ningún cadáver fue hallado. Los jóvenes quedan totalmente anonadados, el tipo que los raptó logró escapar con vida. Las circunstancias los llevan a pensar que aquel hombre, no contento con el daño que ya les había hecho, intentó matarlos.

-¡Naga!- grita Korra para luego dar un fuerte silbido y es la yegua domada por ella la que salió ante su orden

-Espera, Korra, no te precipites- Trata de disuadirla Bolin adivinando sus intenciones –Suponiendo que él esté vivo ¿dónde lo buscarás?-

-Él tiene razón, muchacha, además aun no les he preguntado todo ¿Quién es Noatak? Ese es el nombre que aparece en el título de propiedad-

Korra y Bolin comprenden que hay más oculto de lo que ellos creen, pues nunca habían escuchado ese nombre, pero Amón les aseguró al llevarlos allí que la propiedad era suya. Ya que la morena había hecho salir a la yegua, Bumi le propuso que fuera con él a Salt Bottle, aunque no sin advertirle que sería una maniobra arriesgada el aparecerse por allí.

-¿Podría ir yo?- Dijo Bolin

-Por lo que me contaron los vaqueros y, a juzgar por el vendaje en tu cabeza, te encuentras herido. Además es bueno que te quedes para cubrir a Korra y pongas al tanto a Asami de esto- Explica Bumi

-De acuerdo, pero tengan mucho cuidado. Korra, por nada del mundo vayas a dejarte capturar- Responde el joven mientras le da a su amiga un agarrón de manos a modo de despedida.

-Volveré a salvo. Despídeme de Asami- Finaliza Korra antes de poner en marcha a la yegua sin querer ver a su capataz en ese momento de todas formas.

Cuando ya se ha marchado Korra con Bumi, Asami sale de la casa y ve que Bolin ha iniciado labores, así que se acerca a él en compañía de Mako para presentárselo, ambos se miran como si se conocieran y con cierta familiaridad, aunque aún sin recordar de dónde, aparte de lo de la taberna. La joven por su parte busca a la morena con la mirada y no la encuentra.

-¿Dónde está Korra?- Pregunta Asami

-Tomó prestada a Naga y se marchó con Bumi. Dijo que necesitaba especialmente su ayuda con un encargo en el pueblo del que nos reclutó, ya sabes, está relacionado con nuestro anterior patrón, así que por eso debía ir específicamente con ella- Explica Bolin

Asami sabía que Tenzin les había puesto como condición para cubrirlos el demostrar su inocencia, era un asunto que tenía que resolver. Sin embargo, su preocupación por ella era inevitable, ya que corría el riesgo de ser capturada por la policía al volver a ese pueblo. No quiso demostrarlo delante de Mako, pues ante él y los demás presentes hizo como si esa diligencia ineludible estuviera esperando que sucediera, de hecho le restó cierta importancia pasando a otro tema, pero por dentro estaba bastante molesta de que la morena no contó con ella para quizás acompañarla o por lo menos despedirse personalmente avisándole que se iría.

Por otra parte Mako no se quiso quedar con la duda, así que decidió confrontar a Bolin con una pregunta

-Bolin ¿verdad? Quería preguntarte, y espero que no te ofenda, pero ¿alguna vez has tenido problemas con la justicia?-

Ante las últimas cuatro palabras el chico de ojos verdes tragó en seco, pero sonrió retrocediendo mientras trataba de interiorizar el hecho de que lo ponían nervioso.

-C… claro que no, de hecho Bumi no nos habría traído aquí si así fuera- Respondió el joven.

Chico listo, pues siendo Bumi un exmilitar es un buen argumento pensar que él no reclutaría como sus vaqueros a convictos y mucho menos proscritos. Mako quedó entonces más sumido en la duda porque si no lo había visto en un afiche de "se busca", tampoco en prisión y mucho menos como otro guardián del orden, no se le ocurría otra circunstancia por la cual lo conociera que no estuviera relacionada con su trabajo, ya que era una actividad en la que pasaba más tiempo. En cuanto a lo de la taberna, si estaba seguro que era la primera vez que lo vio ahí, puesto que es cliente asiduo de la misma y conoce bien a los visitantes regulares.

-Lamento haber hecho esa pregunta- Se disculpó Mako –Debo haberte confundido con alguien más-

-No hay problema- Contestó Bolin –Soy de un tipo muy común-

Aquello último era más o menos cierto, ya que el joven comparte algunas características con lugareños de la zona. Sin embargo Mako mentía, pues sabía que no lo había confundido con otro hombre, sólo no lograba recordar de dónde conoce a Bolin… está tan convencido que incluso su nombre sabe que lo ha oído con anterioridad.

Asami, quien no se había inmiscuido en la conversación porque estaba dando órdenes a otros vaqueros, volvió su atención a aquellos jóvenes. La hermosa mujer dio por finalizada la jornada de trabajo para que sus muchachos y sus doncellas tuvieran su merecido tiempo libre, además ella misma quería salir con Mako, quien se había tomado un receso de sus responsabilidades justamente para estar con su novia.

Mientras aquello sucedía, Korra llegaba con Bumi al criadero de Tenzin, ya que necesitaban abastecerse de algunas cosas para realizar el largo viaje a Salt Bottle e idear una manera con la que más o menos pudieran ocultar la identidad de la morena. Convinieron en que usara unas ropas más anchas, un bigote postizo y llevara el cabello suelto, así se haría pasar por un hombre de pelo largo. Finalmente ella se convirtió en un tipo cuyo nombre falso sería Hasook y de este modo podría participar más libremente en la investigación corriendo menos peligro de ser descubierta. Posteriormente emprendieron camino más o menos un par de horas antes del ocaso.

Korra sólo pensaba en Asami y en el disgusto que sintió al verla besarse con el joven oficial de policía. De todas maneras decide olvidar el tema y focalizarse en encontrar a Amón, ya que eso posiblemente hacerlo confesar podría exonerarlos a ella y a Bolin de los crímenes que han cometido obligados por él.

-Vamos, Korra, todo se aclarará- Le dijo Bumi mientras se dirigía a su caballo a cargar unos cuantos implementos de campamento

-Lo sé, Bumi, lo sé. Gracias- Agradece Korra

En cuanto Bumi ha salido de la cabaña, Tenzin sigue notando el decaimiento en la morena, así que se dirige a ella.

-El motivo por el que estás así no es el riesgo que corres al volver a Salt Bottle ¿verdad?- Dice

-¿Cómo es que lo supiste? ¿Tanto se me nota?- Pregunta

-Te conozco muy poco, pero evidentemente algo te pasa y no se debe a nada relacionado con este viaje- Asegura

-Tienes razón, Tenzin… no se debe en absoluto a este viaje-