El clima de invierno había sido terrible. Un treintañero Harry Potter se posó contra la ventana mirando la despiadada nieve caer en el exterior. Hace años que el ya no tan joven Potter había vivido un invierno tan potente. ¿Acaso sería un mal presagio? Sus preocupaciones se hicieron realidad cuando recibió un mensaje por chimenea del Ministro Shacklebolt.

Encontramos la guardia de los Mortifagos restantes, presentarse de inmediato en la oficina de aurores.

Shacklebolt.

Harry cerro los ojos y dejo caer su cabeza contra el vidrio de la ventana. Esta misión iba a ser muy peligrosa, si los rumores eran ciertos, al menos quince Mortifagos estaban rondando por las calles, libres de castigo. Si lo que Shacklebolt decía era verdad, entonces había una muy grande posibilidad de que una importante batalla se iba a liberar en poco tiempo.

Knock. Knock.

La puerta de la habitación se abrió, y la figura de su Luna Lovegood apareció en escena. Vistiendo una blusa blanca y pantalones morados, nadie se hubiese imagino que la chica que todos llamaban Lunática en la escuela se transformaría en una mujer tan hermosa. Lo que más resaltaba de ella eran sus aros artesanales y el collar que siempre llevaba con ella hecho con un corcho de cerveza de mantequilla ("Es para alejar a los Nargles").

-Luna, cariño. ¿Puedes decirles a los niños que vengan un momento? Es algo importante- dijo Harry intento mantener la calma.

-¿Es sobre tu trabajo?- pregunto ella casualmente.

El hombre del cabello alborotado asintió aun dándole la espalda a su mujer.

Cuando Harry dio a conocer la noticia a sus hijos todo se transformó en un caos. James puso su mejor fachada de valentía, pero aun así se podía ver lo muy preocupado que estaba por el destino de su padre. Eleanor comenzó a llorar en los brazos de Harry, temiendo que esa sería la última vez que vería su querido padre. ¿Y Alan? Bueno, el más pequeño de todos parecía no comprender bien la situación, pero al ver a su hermana llorar, él comenzó a preocuparse también. Sin duda la reacción más particular, aunque Harry la había visto venir, era la de su esposa. Luna parecía estar totalmente calmada con la noticia. Una esposa normal le hubiese gritado para que no fuese a una muerte segura, lloraría o haría un berrinche, pero Luna no, nunca Luna. Ella solo aceptaba las cosas como eran, desde el momento que Harry había anunciado que se uniría a la fuerza de aurores, Luna había aceptado el peligro en que se encontraría su esposo en todo momento. Los ojos grises de la chica chocaron contra los verdes de su esposo. Acercándose a él y tomando su cara con las manos, susurro suavemente.

-No importa que pase, promete que volverás.-

Harry trago el nudo en la garganta y beso a su esposa con todas sus fuerzas. Después de separarse, dejo caer su frente contra la de ella suavemente y suspiro, -Lo prometo. Prometo que volveré.-

-De acuerdo, confió en ti.-

La mañana siguiente una terrible noticia estremeció la residencia de los Potter. Todo había sido un señuelo, la operación había sido un fracaso total y el cuerpo de aurores sufrió muchas bajas. Lo peor había sido para los Potters, debido a que el auror Harry Potter se encontraba desaparecido. Nadie sabía cómo, un momento estaba patrullando la entrada y en el siguiente momento ya no estaba. No se encontró ninguna pista de su paradero, así que la única opción que había era de catalogarlo como desaparecido en combate. James se había encerrado en su cuarto tan pronto como los aurores que habían llegado a la residencia dieron la mala noticia. Eleanor no paraba de llorar en los brazos de su madre, mientras que Alan preguntaba por qué su papa no había llegado a casa. Los aurores encontraron rara la reacción de la Sra. Potter, pues ella había estado en un estado de extrema calma al conocer la noticia, incluso después de saber que su esposo podría estar muerto.

Pasaron las semanas y en la residencia de los Potters las cosas se calmaron. James volvió a socializar en la casa, Eleanor había dejado de llorar cada vez que el nombre de su padre era menciono, y Alan aun preguntaba cuando su padre llegaría a casa. Algo peculiar había ocurrido desde la desaparición de Harry, y todas las personas que visitaban la casa lo notaron de un comienzo. Cada vez que había algún tipo de cena en la casa, Luna posicionaba la silla de la cabecera de la mesa como si alguien estuviese sentado el el lugar. Cuando Hermione fue a visitar y pregunto porque Luna hacia tal cosa, la rubia respondió.

-Porque es el lugar de Harry, por supuesto- dijo ella con una risilla, -No quiero que descubra a alguien en su lugar cuando vuelva.-

Hermione la miro con una expresión de lastima, pero la rubia la ignoro. Después de todo, Harry había prometido volver, y el jamás rompía sus promesas.

'Él lo prometió' se decía Luna cada vez que miraba las fotos en donde aparecían juntos.

Las semanas se convirtieron en meses, y así, llego la primavera. El clima estaba agradable, y lo único que Luna quería era salir y correr por el campo de flores más cercano. Ver las hermosas flores crecer e ir de excursiones a algún lugar remoto, pero primero, tenía que esperar a que su esposo volviese a casa.

'Él lo prometió' pensaba Luna con una sonrisa que nada podía apagar.

Un día, mientras ella leía un intrigante libro sobre los descubrimientos muggles, escucho la puerta de la sala de estar abrirse de golpe, retumbando por toda la casa.

Luna ladeó la cabeza extrañada, no estaba esperando visitas si bien recordaba. Cerro el libro y lo dejo en la mesa. Caminando por el pasillo, Luna podía escuchar a alguien caminar a paso lento en la sala de estar. Fue entonces cuando la figura de su esposo hizo su entrada al pasillo.

Ahí estaba el, con su ropa hecha trizas, su cabello más revuelto que nunca, Luna podía ver el sudor correr por su frente, pero nada de eso importaba. Él estaba de vuelta, su esposo estaba de vuelta. Tan pronto como Harry vio a Luna, el hombre corrió para entonces atraparla en un fuerte abrazo. Luna sonrió, poniendo sus brazos alrededor de la figura de Harry, quien no paraba de temblar.

-Volviste- dijo ella de forma neutral. Era un hecho.

-Claro que sí, mi Luna- respondió Harry dando un paso atrás.

Tomando la cara de su esposa entre sus manos, la miro fijamente a los ojos y dijo.

-Después de todo, prometí que volvería.-

Luna sonría como nunca lo había hecho en su vida, -Jamás dude de ti.-

El joven sonrió de vuelta, -Y por eso volví. Siempre lo hare.-

La pareja se besó con pasión, Luna soltó una risilla, -Harry, apestas. Tendrás que darte una ducha o los Wrackpucks te atacaran en masa.-

Harry rió con fuerzas, -Tienes razón. Vamos, acompáñame a la ducha.-

El joven tomo a su mujer en brazos y partió al baño, recibiendo las risas de su mujer.

Esa noche, Luna miraba la figura de su esposo recostado en la cama, una sonrisa se formó en su rostro.

-Cumpliste tu promesa…-

Harry se dio vuelta y miro a su esposa a los ojos.

-Siempre lo hago, espero que no hayas dudado de mi- dijo el con una falsa expresión de dolor.

Luna soltó una risilla.

-Ni por un segundo.-


Próximo título: "Silenciame."