Hola. Ha pasado mucho tiempo, sin embargo aquí tienen un poco mas de esta historia. Espero les guste.

Capítulo 3: Los excéntricos vecinos.

Nana sabia de los extraños métodos que Reborn tenia para despertar a su hijo, por esa razón, cuando lo miro subiendo las escaleras con dirección a la habitación de su castaño hijo, se dirigió a la cocina a preparar una pequeña canasta de galletas, horneadas la noche anterior, y un poco de fruta, camino a la salida de la casa y justo en el momento en que salio del edificio, una no muy fuerte explosión se escuchó, con una sonrisa nerviosa salio de su propiedad y entro en la del frente, se acerco a la puerta, tocó el timbre y espero.

Touya y Kero habían iniciado una ridícula discusión sobre quien era el culpable de no haber predicado tal accidente mientras Sakura intentaba, inútilmente, calmarlos, lo unico que permitio que aquella ridícula peleea terminara fue el sonido molesto del timbre.

Los tres habitantes quedaron en silencio mirandose los unos a los otros, tratando de verificar que los tres habian escuchado lo mismo, la segunda vez que escucharon el "ding dong" del timbre temblaron ligeramente. Touya, siendo el mayor, tomo la responsabilidad y se asomo por la ventana de su hermana, lo que vio fue una mujer de cabellos cortos castaño oscuro, se podia apreciar una canasta en sus manos y un poco de nerviosismo, el pelinegro suspiro aliviado.

-Parece que solo es la vecina- informo a los otros dos que esperaban ansiosos su veredicto- bajare a abrir.

Y tal como dijo salio de la habitacion, bajo las escaleras y y se dirigio al recibidor, dudo un poco antes de tomar la manija y abrir la puerta, sus ojos se abrieron con sorpresa al ver a la guapa mujer enfrente, sus ojos color chocolate y con ese brillo de pureza y la hermosa sonrisa de su rostro lo hipnotizo por un momento.

-¡Buenos días!- saludo la mujer sacandolo de su trance- lamento mucho no haberlos recibido en la noche por eso porfavor acepte este regalo- dijo mientras extendia los brazos y acercaba la canasta al joven.

-No se preocupe ah...- comenzo a tartamudear

-Sawada Nana, Pero puedes llamarme solo Nana- hablo la mujer.

-Gracias Sawada-san, y no era necesario- dijo despues de tomar la canasta.

La sonrío. - Tambien si gustan pueden venir a desayunar a mi casa... Aunque mi familia es un poco extraña- dijo risueña.

-Necesito preguntarle a mi hermana... ¿Gusta pasar?- pregunto haciendose aún lado

La mujer nego. - No es necesario, debo regresar para empezar a servir o no todos alcanzaran a comer, estare esperandolos si deciden ir.- dijo para despues darse la vuelta y comenzar a alejarse.

Touya miro a la mujer marcharse, supiro y cerro la puerta, Sakura bajo rapidamente y se asomo al recibidor.

-¿Que es lo que te dijo la vecina Touya?- pregunto la castaña

El pelinegro miro a la chica y al pseudo guardián que estaban esperando una respuesta.-Nos invito a desayunar con su familia... ¿Que opinan?-pregunto a sus dos acompañantes

El guardián y la chica se miraron entre ellos sin saber bien que responder.

-Touya estas seguro de que debemos llevar a Kero... no sera un tanto peligroso.

-Eso lo dejo a su decisión- dijo- debemos ir conociendo a la gente con la que conviviremos de ahora en adelante y segun papá la señora que vino tiene un hijo un poco mayor que tu Sakura, eso nos vendria bien para conocer la ciudad.

-Ire a cambiarme- dijo con voz leve la ojiverde

Despues de poco menos de cinco minutos los dos hermanos salian de su casa con un guardian escondido en la pequeña bolsa de la chica.

Nana entro a su casa en el momento en que su hijo bajaba las escaleras.

-¡Bueno días Tsu-kun, Reborn-chan!- saludo la mujer al verlos

-¡buenos días Mamma!-contestaron ambos

Los tres se dirigieron a la cocina donde los demás miembros de la familia esperaban.

-¡Buenos dias!- saludo el castaño mientras tomaba su lugar en la mesa.

Bianchi, una mujer de incomparable belleza y un cabello de color rosa fue la primera en saludarlo, le siguió Fruta, un niño de unos diez años de cabello castaño claro, I-pin, una niña china de ocho años fue la siguiente en saludarlo y por último Lambo, el niño de cabellos chinos y negros.

Nana estaba por servir cuando el timbre sonó, la mujer soltó una risita.

-Tsu-kun me tome la libertad de invitar a los hijos de Fujitaka a desayunar espero no les moleste- informo

-Ire a abrirles- dijo el castaño mientras se levantaba.