N/A: Perdonen la tardanza, disfruten.


Capítulo 4: Nat-su-ki y las clases

Natsuki suspiró sonoramente al llegar a su casa y cerrar la puerta tras de sí. Qué día- pensó recordando todo lo que pasara.

..

Shizuru se cayó con ella y quedaron tan pegadas que por un segundo se olvidaron de que ciertos ojos rojos se encontraban observándolas con curiosidad. Natsuki se dio cuenta de su mirada, que interpretó erróneamente como odio y se levantó gentilmente agarrando a su Shizuru. ¿Cuándo pasé a llamarla tan familiarmente? ¿Y desde cuando es mía? Espera… ¿Me estaba besando el cuello? El cerebro de Natsuki aún no acababa de procesar bien lo que acababa de pasar. Sus ojos fijos en la castaña, que la miraba de igual manera.

- ¡Shizuru! – repitió Ren Fujino al ver que esas dos pasaban completamente de él de tan perdidas que estaban la una en los ojos de la otra, ni siquiera lo miraron.

- Nat-su-ki- susurró la castaña al oído de la morena- ¿Me podrías llevar a casa? No puedo andar…

Natsuki tragó saliva.

- Claro… Shi-Shizuru- respondió nerviosamente Natsuki con un ligero sonrojo.

Gentilmente aseguró a Shizuru en sus brazos y caminó lentamente hacia la casa de la castaña, no queriendo que ese momento terminara nunca.

¿Cómo se puede perder la cabeza por alguien en dos días? Shizuru le sonreía tiernamente a Natsuki, queriéndose perder en esos ojos esmeralda. Se abrazó con delicadeza y deseo a la morena, que no le pareció importar.

Ren Fujino las miraba alucinado. Me ignoran completamente… Shizuru, está bien… no me queda otra que guardar al caballo. Aun así… ¿Quién es esa chica?

-Nat-su-ki- volvió a susurrar Shizuru al oído de la morena cuando llegaron a la puerta de la mansión. – Me puedes dejar aquí si quieres, puedo caminar hasta mi habitación.- dijo insegura la castaña, no queriendo que Natsuki se separara de ella.

- … ok.- respondió Natsuki - ¿Estás segura?

- Eso creo, no te preocupes por mí.- contestó la castaña cuando Natsuki la posó delicadamente en el suelo. – Y dime Natsuki, ¿me llamarás? – preguntó coquetamente Shizuru dándole una tarjeta con su nombre y número de teléfono.

Las mejillas de Natsuki se volvieron a teñir de carmín y guardó la tarjeta en el bolsillo derecho de sus vaqueros.

- Llámame…- susurró la castaña. – Hasta pronto, Nat-su-ki- se despidió lanzándole un beso.

Natsuki sacó la tarjeta de Shizuru de su bolsillo y la observó. Era una simple tarjeta negra y en letras doradas el nombre de Shizuru y un número de teléfono. Me pregunto para qué necesitará estas tarjetas Shizuru. Espera… dijo que no podía andar… ¡será!

Shizuru estaba recostada en su cama cuando oyó petar a su puerta.

- Adelante…

- ¡Shizuru! – exclamó Ren Fujino abriendo la puerta.- ¿Quién era esa chica de antes? Que sea la última vez que me ignoras… ¿Estás bien? ¿Cómo es que caíste montando a caballo? ¿Es que acaso no sabes montar?

- Primero, esa chica es una amiga que tengo en este pueblo; segundo, sí… supongo que estoy bien; y tercero, oh vamos… sabes de sobras que no sé montar a caballo, ¿vale? Tú nunca me enseñaste – le reprochó Shizuru.

- ¿Perdona? Si no sabes es porque no quisiste aprender, me pudiste haber preguntado miles de veces… yo di por supuesto que aprendieras tú por ti misma desde que yo soy un experto jinete. Pero está bien, reconozco que no debí encargarte esa tarea… ¿Sabes qué? Ahora que lo pienso lo harás, pero antes te encargarás de encontrar a alguien que te dé clases de montar a caballo porque yo no tengo tiempo, ando muy liado entrenando y todo eso, ya sabes. – Ren Fujino pensó unos segundos antes de añadir: - Oye, esa amiga tuya la he visto montar a caballo antes en el pueblo y no lo hacía mal del todo… le puedes preguntar a ella. Si pide dinero avísame, te pagaré. Ahora si me disculpas me tengo que preparar para irme, me encantaría quedarme pero sabes que no puedo. Hasta pronto, cielo.- se despidió Ren Fujino cerrando la puerta de la habitación de la castaña dejándola a esta a solas.

¿Qué no tiene tiempo? Seguro… mira padre que tú y yo nos conocemos, a mí no me engañas tan fácilmente… ¿Quién es la afortunada? Oh pero… ¿Natsuki dándome clases? Fufufu.

….

A la mañana siguiente Shizuru se encaminó felizmente a la casa de cierta morena. Espera… oh no, no sé dónde vive mi Natsuki… solo queda esperar a que me llame… y se interese por mí fufufu.

Su móvil empezó a sonar, y Shizuru emocionada contestó rápidamente.

- ¡Natsuki!

- ¿Quién es Natsuki? - preguntó extrañada Mai. - ¿Tu nuevo ligue?

- Hehe… hola Mai, ahora no tengo tiempo para tus llamadas, espero una muy importante. – Mai se quedó sorprendida cuando Shizuru le colgó el teléfono. Pero bueno… ésta Shizuru, no la vuelvo a llamar en un mes.

Shizuru se quedó mirando la pantalla de su móvil. Vamos Natsuki… vamos.

Natsuki estaba caminando por la calle cuando divisó a lo lejos a Shizuru y se extrañó cuando al acercarse la vio mirando fijamente a su móvil con una extraña expresión en la cara. ¿Shizuru? Mejor… que no me vea… Natsuki empezó a alejarse en la dirección contraria rápidamente antes de que Shizuru se diera cuenta, pero sin suerte.

- ¡Heey! ¿Natsuki? – Shizuru corrió hacia ella. – Estaba esperando tu llamada…

- Perdona… - La morena sintió una ola de culpabilidad.

- Bueno, ahora ya está… no pasa nada que ya te encontré… Nat-su-ki.- la morena se sonrojó cuando Shizuru la tomó de la mano.

- Nat-su-ki, ¿Por qué no me llevas a tu casa y así tenemos un poco de intimidad? Tengo que hablar contigo.

Intimidad. La morena tragó saliva.

- Está… bien, supongo. Pero no te esperes una mansión, yo no soy tan rica como tú.

- Oh estoy ansiosa por que me la enseñes.- Así podré darte visitas a altas horas de la noche fufufu.

Natsuki la condujo por las calles de Syorei hasta dar con su casa y la invitó a entrar.

- Perdona el desorden…- Se disculpó Natsuki mientras le mostraba su hogar.

- Está… bien.- Shizuru se sorprendió por ver toda clase de objetos y libros tirados por el suelo. Ésta Natsuki… - Natsuki, ahora que tenemos nuestra intimidad… - La castaña se acercó lentamente a Natsuki. – Nat-su-ki – susurró dulcemente en su oreja. –¡Quiero que me des clases de montar a caballo!- exclamó alejándose.

- ¿Cl-clases de montar a caballo? ¿Qué te las dé yo?- preguntó incrédula la morena.

- Claro, quien mejor sino mi Natsuki…

¿Tu Natsuki? – Dame tiempo para pensármelo…

- Te puedo pagar…

- No quiero tu dinero.

- ¿Quién dijo que hablaba de pagarte con dinero? – dijo coquetamente Shizuru, el color carmín volvió a inundar las mejillas de la morena.

Natsuki no sabía que decir, por lo que pasaron unos escasos momentos de silencio antes de que Shizuru añadiera.

- ¿Cuándo empezamos? ¿Qué tal ahora? – Shizuru tomó la mano de Natsuki y la condujo afuera.

- Es-espera Shizuru…- protestó la morena, pero la castaña hizo como sino la oyera. Bueno… supongo que no me puedo negar. Una sonrisa se asomó a los labios de la morena. – Está bien Shizuru, ven conmigo...

Continuará...