Advertencia: Los personajes de Sakura Card Captor le pertenecen al grupo CLAMP
Capitulo III: El viaje
¿Qué hubiese pasado si…?
¿Qué habría sentido si…?
Esas preguntas no tienen sentido ahora. ¿Razones? Muchas. Y una de ellas es que aquello esta en el pasado y de nada sirve buscar respuestas a algo que no se va a cambiar. Sin embargo, empieza a nacer un montón de preguntas que se acumularían en la mente de los presentes. La mayoría no tendrá respuesta, eso lo sabían a consciencia. Sakura Kinomoto aún seguía dentro de la sala de operaciones, y la probabilidad de que el niño sobreviva es nula. Solo queda salvarle la vida a ella.
Las horas pasan y nadie dice nada, en los pasillos del hospital el silencio es sepulcral. Era mentira, se repetían una y otra vez, más no lo era. Querían pensar que era o es, no sabrían decirlo, una pesadilla, pero es real. ¿Por qué lo oculto? ¿Por qué no le dijo a nadie? Pero, un momento… Rika. Rika Sasaki actuó sabiendo lo que hacía. Hizo todo a consciencia limpia. Ella lo sabía y nunca dijo nada.
Traidora.
¿De verdad era Rika Sasaki una traidora? ¿Cómo se entero del embarazo de Sakura? ¿Ella mismo se lo dijo? De nuevo, muchas incógnitas, y no había respuestas. No, hasta al menos que una de las dos hablase. Y Sakura no lo haría. No, cuando paso lo que paso. Fujitaka Kinomoto estuvo a punto de ser abuelo y Shaoran Li de ser padre. Aún no salen todavía del asombro, de aquella noticia que les había impactado en lo más profundo.
Mi bebé
Esas dos palabras pronunciadas por la persona que más amaban ellos, no lo olvidarían. Estaba tatuado en el corazón de ambos. Ella había sufrido y no lo dijo. Había llorado y nunca lo demostró. Sakura Kinomoto, había tomado una decisión de la cual nadie tenía conocimiento. ¿Ella se haría cargo del niño sola? Estaba loca si lo hacía. ¿A quién iba a recurrir? Nadie tenía el conocimiento. Todos sabían lo terca y necia que era. Jamás involucraría a alguien en su problema. Entonces, ¿Quién? Solo quedaba esperar.
Touya Kinomoto había salido hace un par de horas de la sala de operación, por suerte no había sido nada grave. Sin embargo, su estado mental si lo era, y es aquello que lo tenía preocupado al doctor Uehara. No entendía muy bien que era lo que había sucedido años atrás, pero lo que si sabía, era que Touya jamás recibió asistencia psicológica y si lo hizo, no fue por mucho tiempo. Caminaba por los pasillos, su deber como doctor era hablar con el padre de él. Algo en su interior decía que no saldría muy bien de esa conversación.
Por otro lado, en la sala de espera, un grupo de personas esperaban impacientes alguna noticia, cualquiera, pero que la dieran. Shaoran era el más afectado de todos. Sin embargo, Fujitaka no se quedaba atrás. Para ellos todo era irreal, un mal sueño en la cual algún momento despertarán y verían que sólo había sido eso, una pesadilla. La angustia que sentían no se la podía medir, tampoco la tristeza y la nostalgia. ¿Qué pasaba ahí? ¿Por qué tanto misterio?
Las enfermera iban y venían, los doctores de la misma manera; nadie decía nada. Tomoyo era la más afectada, pues no comprendía ni entendía el motivo de que su prima y mejor amiga no le haya contado nada. Sin embargo, si se lo dijo a Rika, ¿o no? Esa duda la tenía al borde del colapso. Se suponía que se contaban todo, y que si ella pasaba por ese momento, que le costaba decírselo y ellas verían como saldrían de esa. Tal vez no lo hizo por miedo.
¿Será acaso…?
¿Es posible que…?
No. No haría conjeturas de manera rápida ni nada por el estilo. Ella siempre se caracterizo por ser la más calmada y perspicaz del grupo, por tanto, no dejaría que esas emociones y esas incertidumbres la dominaran. Sólo le tocaba esperar, y era esa parte, precisamente que, le ponían los nervios de punta. Su corazón se fragmentaba cada vez más. Unos pasos de alguien se escuchaba cada vez más cerca. El grupo y ella misma, no le pusieron atención.
—Familiares de Kinomoto… —decía el docto Uehara.
—¿Cómo está mi hija? —preguntó el arqueólogo.
—¿Su hija? —estaba confundido el doctor y fue lo único que salió de sus labios —En realidad, yo venía a decirle sobre…
—¡Fujitaka! —gritó Sonomi sorprendida y asustada, al ver como su pareja, tomaba de las solapas del mandil del doctor y lo estampaba contra la pared, hecho una furia.
—¡Me va a decir cómo está mi hija, y ahora! —jamás el señor Kinomoto se había comportado de esa manera, y eso alarmaba un poco a los demás.
—Sakura está bien —dijo alguien, que por la voz, era mujer.
—Rika… —susurro Tomoyo y un murmullo de sorpresa se escuchaba por el resto de personas.
—Señor Kinomoto, su hija salió bien de la operación, pero… —tomó aire para decir lo siguiente —lo lamento. El niño no pudo ser salvado.
Shaoran estampo la lata de cola contra la pared, Tomoyo y las demás se consternaron, Yamazaki y Eriol trataron de estar fuertes por sus respectivas novias, Sonomi trataba de controlar a Fujitaka, que con la notica había aflojado un poco el agarre hacia el doctor y estaba en shock. Las lágrimas salían y en ese momento, ya no importaba nada. El mundo simplemente murió.
Así de simple. Así de sencillo.
—El doctor Uehara fue quien opero a Touya, y Nakuru a Sakura. Ahora la doctora Tsukishiro se encuentra resolviendo unos pendientes —Rika poso sus ojos sobre Uehara y con la mirada le dijo que se retirara, ellos necesitaban privacidad.
—Me vas a decir que mierda está pasando, Sasaki —soltó de manera mordaz Tomoyo, una vez que se retiro el doctor Uehara.
No era momento para sorpresas, pero viniendo de Daidouji, sí había ese minuto de asombro. Ella no era así, ni con Sasaki ni con nadie; ahora estaba con los nervios de punta, y no podía pensar con claridad. Eso era todo. Sin embargo, también había otras personas, como Kinomoto, que no creía lo que estaba sucediendo; estaba perdido en otro mundo. Su princesa.
—Y bien, Rika, habla de una buena vez —dijo Chiharu, mirándola directamente a los ojos
—Yo… bueno… este —Sasaki no sabía por dónde empezar. ¿Cómo decirles la verdad, sin entrar a tanto detalle? Ellos necesitaban saberlo —la verdad no sé por dónde empezar, y…
Cerró los ojos, respiro de manera lenta, organizo sus ideas; era el momento de hablar, de sacar todo lo que ha llevado guardado por mucho tiempo. Si tal vez Sakura hubiera… no existe aquello, y ella lo sabía. Conocía muy bien a su amiga y entendía que jamás aceptaría la compasión de otros, a ella no le gustaba preocupar a nadie más. Simplemente era terca y necia, pero de buen corazón. Tal como era de niña.
—Lo del embarazo de Sakura me entere por casualidad…
—Claro, y yo nací ayer —dijo de manera sarcástica Daidouji.
—Mira Daidouji, si me dejarás hablar entenderías muchas cosas. Ya deja de comportarte como una reverenda idiota —todos se impactaron, Rika no era de expresarse así, mucho menos de tratar de manera brusca a los demás.
—Rika, ¿Tú te enteraste del embarazo después del accidente de mi primo, verdad? —preguntó Meiling, al recordar ciertos detalles.
—Sí, ¿Por qué dices eso?
Rika como el resto estaba confundida ante tal afirmación de la joven china. Había ciertos detalles que no encajaban, o que en su momento de confusión y alteración, no lo podían ver. Dio un suspiro, para posteriormente continuar.
Era una situación difícil, para todos.
—En realidad yo tengo que pedir disculpas a Shaoran por todo —empezó diciendo Sasaki. Sus amigos y demás personas no entendían muy bien el motivo.
—¿Por qué te disculpas ante mí? —preguntó Shaoran confundido.
La mirada de Rika lo decía todo. Ella tenía conocimiento de quien había sido, y posiblemente también el motivo. Esto no era para nada sencillo.
—Yo estaba yendo hacia tu departamento, Shaoran —la voz de Sasaki se notaba nerviosa y a punto de quebrarse —necesita decirte lo que Yoshiyuki me había avisado acerca del hermano de Sakura. Para cuando llegue, me tomo por sorpresa ver a Touya discutiendo contigo.
—¿El que me disparo era el hermano de Sakura? —preguntó con asombro Li
—Sí. Yo me acerque un poco más procurando que ninguno de los dos se dieran cuenta, y cuando estuve casi cerca, pude escuchar cómo te amenazo y tú, al no demostrar miedo, pensó que tendría que tomar decisiones drásticas; saco su pistola y continuo en pose amenazadora.
— Si lo sabías, ¿Por qué no interviniste? —preguntó Eriol, por primera vez.
—Porque Touya estaba fuera de sí —su mirada se torno triste y melancólica —Si me hubiese visto, tal vez asumiría que yo era cómplice de Shaoran y no sería uno el herido, sino dos. Lo único que hice fue quedarme quieta donde estaba y no hacer ningún ruido. De verdad, no pensé que iba a disparar, sólo creí que lo amenazaría con la pistola. Lo siento.
Todos estaban consternados. La revelación de Rika daba otro rumbo a la historia, no sólo de sus amigos, sino del pueblo. Sasaki dijo lo esencial. Nada más. Pero con la siguiente información, tal vez se olvide un poco de cómo ella supo del embarazo de Sakura, aún no estaba lista para hablarle de aquello.
20 de octubre, fecha en que marco un antes y un después.
—¿Qué hiciste después de que Touya le disparo? —preguntó Meiling. Algo en su interior le decía que necesitaba saberlo.
—Una vez que se fue Touya, me acerque a Li para detener la hemorragia. Llamé a Yukito para que me ayude, y mientras lo hacía, alcance a ver que él se subía a un auto.
—¿Cómo era ese auto? —volvió a preguntar Meiling. Trataba de recordar algunas cosas, pero en su mente, todo era confusión.
—¿Para que deseas saber? —contraataco Rika. Estaba perturbada por las preguntas de su amiga.
—Sólo contesta… por favor
—Auto negro, marca Mercedez Benz, era de último modelo. Recuerdo que tenía un logo.
—¿Cómo era ese logo? —Meiling rezaba porque no fuera el que estaba pensando.
—Dos katanas juntas y en la unión estaba una flor negra, y una serpiente las envolvía. ¿Por qué?
Por la reacción que tuvo Meiling, aquello significaba que no era nada bueno. Los demás seguían sin entender que era lo que sucedía. ¿Qué pasaba ahí? Era un misterio sin resolver, es como si nadie quisiese que sea resuelto, porque podría haber alguna verdad muy dolorosa, bueno, así lo creían sin estar lejos de esa realidad.
—Amor, ¿Qué sucede? —pregunto Naoko, preocupada.
Cuando iba a responder la joven Li, sonó su teléfono celular. Al mirar el identificador de llamadas, su rostro se puso más pálido de lo que tenía, no pensaba que ella la llamaría, sólo esperaba que todavía no supiese su orientación sexual, porque si no, estaría perdida. Para el clan Li, aquello significaría la deshonra, la humillación; aún vivían en el pasado, por ende, conservaban la tradición, serían capaces hasta de arreglar un matrimonio, con tal de taponar aquello. Movió en forma negativa y con delicadeza la cabeza, decidiendo atender la llamada.
—Li Meiling… —se alejo del resto del grupo, para tener más libertad al hablar.
—¿Cuándo pensabas decirme acerca de tu orientación sexual y de tu pareja? —la voz de ella sonaba dura y Meiling se tensó. Su peor pesadilla estaba por empezar.
Los demás veían como su amiga hablaba por teléfono de manera tensa, sin comprender del todo el motivo; Shaoran sí lo sabía, o al menos lo intuía. Su madre, al ser la líder del clan, tomaba ciertas decisiones y acciones con toda la libertad del mundo, todo por conservar la paz, la armonía y la tranquilidad, no sólo dentro de la misma, sino también con los otros clanes. Ella de seguro mando a investigar su estancia y la de su prima en Japón, encontrándose con ciertas cosas, y que para él, y cualquier ser racional, son intimas, que nadie, incluido su madre o padres, deberían saber.
Suspiro. Sólo quería saber cómo se encontraba la mujer que tanto ama, aunque eso significase nada para ella. Lo dijo en la fiesta, el mensaje fue claro. Todo está perdido.
Sakura acababa de despertar e inmediatamente se llevo las manos al vientre, intuyendo que su bebé ya no está en este mundo. Una madre sabe. La enfermera entro, y le empezó a realizar los chequeos respectivos. Por el momento no sabía que estaban todos afuera esperando por ella. Muy dentro de sí, se sentía triste y sola; la decisión la había tomado y no tardo, en realidad, bastante tiempo en hacerlo. Era momento de empezar un nuevo camino.
—Señorita Kinomoto, ¿desea hablar con alguien? —pregunto amablemente la enfermera
—Con Rika Sasaki —contesto de manera fría.
—Pero afuera están su familia y sus amigos…
—Dije que deseo hablar con Rika Sasaki —volvió a repetir de manera cortante.
La enfermera conocía muy bien a Sakura y sabía que ella no era así, tampoco por el hecho de perder un hijo cambiaria su carácter, estaba entendiendo que había algo más profundo, una herida que tal vez ni el tiempo logre cicatrizar. Cuando vio a la hija de los dueños de aquel hospital, muy dentro de su corazón se volvía cálido y tierno. Rika provocaba eso en ella y le tenía mucho aprecio. Sabia de lo que hablaba y hacia, no había duda alguna que ella sería una excelente doctora.
—Disculpe —llamo de manera sutil, provocando que el resto pusiera atención en ella —señorita Sasaki, la señorita Kinomoto acaba de despertar y desea hablar con usted. No quiere dialogar con nadie más.
Las miradas expectantes de Fuyitaka, Shaoran y de la misma Tomoyo, se transformaron en una triste al escuchar aquello. Iban a replicar algo cuando…
—Será mejor que vaya, veré si puedo convencerla de que hable con alguien de ustedes —y simplemente decidió irse hacia la habitación de su amiga.
Desde el umbral de la puerta, Rika observaba como su castaña amiga estaba absorta en los pensamientos, sabía que no era fácil para nadie lo que estaban viviendo, pero como por ahí dicen: sin dolor no hay frutos, esto sólo era el comienzo de una nueva vida, un error del cual se debe aprender y no volver a cometerlo. Sakura sufría, los demás sufrían junto a ella.
—Pasa, no voy a comerte —le dijo Sakura, haciendo que ella regresara de nuevo a la tierra. Sonrió —¿Es verdad que afuera están todos, incluido él?
Ella comprendió a quien se refería, y le tocaría mentir, aunque no era lo correcto, tenía que hacerlo para que Sakura no sufriera más de lo que ya estaba.
—Sí, todos están menos él. Sólo te cargo hasta el carro, y se quedo en el salón tratando de calmar a los demás. No sabemos nada de él.
—Por lo menos eso me alivia un poco. No quiero hablar ni saber de él —suspiro, giro su rostro y la miro directamente a los ojos —Mi hijo…
—Lo siento. Se hizo todo lo que se pudo, pero…
Y el silencio se hizo presente en la habitación. Dolía, porque ese ser iba a ser lo único que tendría del que fue su amor de su vida, pero en parte fue mejor, porque así no sufriría como lo esta ella. Aunque hubiese vivido, ella le daría todo el amor de su vida, toda la educación y la salud que se merecía, porque no recurriría a donde la familia Li, donde hubiera tenido que ocultarlo para protegerlo, para que ninguno de ellos supieran la verdad y el paradero. Aparte que, hubiese tenido que salvarlo de su hermano. Todo se hubiese complicado.
—¿Quieres hablar con alguien más? —se animo a preguntar Sasaki.
—No. Sólo contigo, Rika.
—Por lo menos habla con Tomoyo. Ella te necesita y ambas merecen hablar —la voz de Sasaki era dulce y cálida.
—Rika…
—No compliques más las cosas, Sakura. Hazlo por mí, aunque no lo hagas por ti. Ella no te reprochara ni nada—ambas se miraron, y Kinomoto entendió que su amiga no daría el brazo a torcer.
—Está bien, pero sólo será con Tomoyo, nadie más.
Sasaki asintió, y cuando ya se iba, escucho como Sakura la detenía. La miro de forma interrogante.
—Me voy a Sudamérica, a Ecuador, para ser más exacta. Quiero rehacer mi vida, y quiero hacerlo sola.
—¿Alguien más lo sabrá?
—No. En realidad, no lo sé, pero por el momento, sólo tú.
—¿No crees que esa decisión traerá dolor y sufrimiento para quienes te quieren?
—Lo sé. Pero por ahora, sólo confió en ti. Desde que Shaoran rompió conmigo, me he sentido traicionada, porque todos han querido de alguna forma que regrese con él, o por lo menos que explique razones, las cuales ni yo sé.
"Pero yo sí y ellos ya saben una parte." Pensó la joven Sasaki. No le diría nada, es mejor evitar cualquier cuestionamiento, o una discusión. La entendía, y trataría de ayudarla en lo que más pueda. Sakura le dijo que por favor no quería ver a nadie, después de hablar con Tomoyo. Ella sería la última persona, ni siquiera su padre. No reproches, no preguntas, todos felices. O por lo menos el intento.
—Estarás aquí por unos días, tal vez tres o cuatro, después se te da el alta. Procura viajar en tres semanas, que ya has de estar mejor —le comento Rika desviando el tema, y Sakura sólo asintió.
La joven abandono la habitación, en su rostro se demostraba preocupación, para dirigirse hacia el grupo de personas que estaban esperando impacientes por alguna novedad. Muy en su interior, deseaba que aquello fuese distinto, o que si pasará, fuese en otro lugar con otras personas, pero no, tenía que ser ahí y con sus amigos, bueno, con una de sus mejores amigas, Sakura Kinomoto. Ella hacía lo que podía, pero llega un momento en que no podía más, y no entendía como podía seguir reteniendo todo esos sentimientos.
—Tomoyo —Daidouji enseguida se puso de pie, esperando por una buena noticia —Sakura sólo te vera a ti, no quiere ver a nadie más.
Fujitaka iba a reclamar pero la mirada de tristeza y preocupación de Sasaki, hicieron que se detuviera, comprendía que su hija debía de tener una razón muy fuerte para haber pedido eso. Le dolía en el alma, porque él como padre, quiere lo mejor de sus hijos, verlos felices, llenos de éxitos. No era así. Sólo había visto dolor y sufrimiento. Muy dentro de sí, le decía que un pasado estaba a punto de volver. Aquel, que ingenuamente creyeron que había sido cerrado, no ha sido más que reabierto por alguien que desea cobrar venganza, trayendo consigo resentimientos y odios.
Tomoyo estaba en la habitación de su prima. El silencio era el medio donde ambas se podían comunicar mejor, donde se decían todo, sin la necesidad de tener el lenguaje hablado para decir lo que en esos momentos pensaba la una y la otra. Ambas crecieron juntas, y tanto Tomoyo como Sakura, sabían lo que la una pensaba y sentía de la otra. Para esos momentos, Daidouji, dedujo que su prima y mejor amiga no quería saber nada de Shaoran, y no toparía el tema de él.
Amatistas y esmeraldas se miraron, diciéndose todo lo que tenían que decir. La transparencia de ambas, no dejaba duda alguna que las dos se comprendían a la perfección. Ninguna quería que la otra sufriera, o ver como perdía ese brillo que caracterizaba en sus personalidades. Simplemente no deseaban ver el dolor que se formaba dentro del corazón de las primas. Lamentablemente la vida tiene sus mañas, y uno debe aprender a como sobrellevarlas, y eso era precisamente lo que les tocaba hacer a las mejores amigas: resignarse y aceptar las cosas tal cual son.
—Cuando tomes una decisión, no lo hagas pensando en las consecuencias ni en el mañana. Hazla pensando en ti misma y escuchando a tu corazón —hablo por primera vez la joven heredera Daidouji.
—Estás filosófica, Tomoyo —quiso bromear la ojiverde, pero no le salió. Su prima, nuevamente, tenía razón.
—Sabes de sobra que no necesito que digas algo para saber lo que te pasa —suspiro, pero enseguida continuo hablando—. Sólo me queda aconsejarte y apoyarte en todo, aunque no esté de acuerdo con las decisiones que tomes.
—Gracias —fue lo único que logro decir la joven Kinomoto. Tendría que ser sincera con ella, a pesar de todo siempre ha estado a su lado; en las buenas y en las malas —me voy a Ecuador. Sé que es doloroso alejarnos de esta manera, pero comprende que…
—Está bien —Kinomoto se extraño de la tranquilidad de su prima —es tu decisión y yo la respeto. Si piensas que allá podrás rehacer tu vida y sentirte tranquila, entonces hazlo.
Sakura miro a su prima entre sorprendida y triste. Algo le decía que ella no estaba para nada calmada ni aceptaba ese disparate de ella. Pero como siempre había sido, Tomoyo no cuestionaba, sólo aconsejaba; no se alejaba, estaba allí y le daba su hombro. Muy dentro de su corazón, sabía que ese viaje, a otro continente, a un país totalmente extraño, le iba a servir para pensar, para reencontrarse a sí misma y quién sabe, tal vez para rehacer su vida a lado de un hombre que de verdad la quiera y no la trate como lo hizo Shaoran con ella: a base de mentiras y engaños.
Tomoyo se levanto, se despidió de su prima, con suma calma, aunque por dentro no lo estaba, y salió de la habitación. Pegada a la puerta, no pudo retener más las lágrimas, que desde minutos antes ya estaban amenazando con salir, pero por su prima, las contuvo, por ella, decidió no mostrarte frágil ni débil. De pronto sintió unos brazos protectores y se percato de que su novio la tenía abrazada. No preguntaba, sólo la dejaba que se desahogara y eso le agradeció.
Por su parte, Shaoran había tomado la decisión de hablar por última vez con Sakura, no importándole lo que dijeran los demás, o los consejos que le dieran. Pero se vio atrapado cuando la indiferencia de ella, le hizo notar que para la vida de su ex-novia, él ya no era bienvenido. El amargo despido, y las malas decisiones que tomo, creyendo que era lo mejor, provoco en él una crisis existencial grave. En su corazón sólo tenía claro una cosa: irse lejos de allí.
Varios minutos después de que hablara con Sakura, y se desahogara en brazos de su novio, había ido hablar con el resto del grupo y se percato que Meiling aún seguía hablando con su tía. Sólo esperaba que por lo menos ella estuviera bien, no soportaría ver a los primos Li hundidos en el padecimiento y en la tristeza. Converso un poco con Rika, quedando de acuerdo como daría la noticia a los demás. Sólo las dos conocían el paradero real de la joven Kinomoto, y por petición de ella, no dirían el país al cual ella viajaría.
El doctor Uehara aún se encontraba en estado de asombro al enterarse de ciertos detalles de la familia Kinomoto, y porque no decirlo, de la tragedia que la ha envuelto desde mucho antes, incluso desde la época en que Sonomi y Nadeshiko eran solteras. Se preguntaba, ¿quién diablos quiere hacerles daño? ¿Por qué Touya no entro en tratamiento psicológico? Algo andaba mal, pero no sabía con exactitud que era.
—Fue un placer haber vivido aquí, lugar que me deja hermosos recuerdos y que los llevaré guardado en mi corazón. Sin embargo, es hora que me ponga a pensar sobre que va a ser de mí de ahora en adelante. Sólo sé… —en ese momento, Shaoran se quebró, derramando unas cuantas lágrimas.
—¿Sólo sabes? —le animo Chiharu a que continuara.
—Sólo sé que no encontrare a otra mujer como Sakura. Ella fue única en mi vida, la transformó, le dio un giro de 180° y le estoy muy agradecido. Yo tome esa decisión para protegerla, pero… —no pudo más. Se quebró definitivamente. Fujitaka lo abrazo y le dio consuelo.
Todos se habían sorprendido de ver a Shaoran así, tan frágil, tan sentimental, tan decaído. Dios sabe cuánto quiso arreglar las cosas con su ex–novia, pero no pudo, porque al final, el dolor que provoco en ella fue tan grande, que tardará algún tiempo en sanar las heridas. Para esos momentos, Meiling se acerco con una preocupación enorme. Las noticias no eran buenas.
—Tía Ieran ya se entero de lo ocurrido acá en Japón —silencio sepulcral, ¿cómo decirles aquello?
—¿A qué te refieres con "todo"? —preguntó de manera nerviosa su novia, Naoko.
—Ella sabe sobre mi orientación sexual —el grupo se sorprendió, pero eso no era nada —como también sabe quien le disparo a Shaoran y quien posiblemente esté detrás de todo esto.
La consternación de todos se hizo evidente. Si Ieran Li lo sabía, ¿por qué no tomo acciones contra la familia de Sakura? ¿Lo habrá por su hijo, o por ella? ¡Diablos!, todo era confuso, había más preguntas que respuestas, y lo peor de todo, es que ellos no podían hacer nada. Tal vez dirán que estén tirando la toalla demasiado pronto, o que están rindiéndose; no es así. Sólo dan un espacio y un tiempo prudencial, donde podrán buscar más pistas que los lleven hasta los culpables, pero por lo pronto, esperarían a que los ánimos bajen un poco, para llegar a la tranquilidad, o por lo menos a algo similar a eso.
—Sí mi tía no ha hecho nada contra la familia de Sakura, es porque sabe que Touya es inocente en todo esto. Él está siendo manipulado y parece ser que ya tiene a los autores intelectuales. Pero mientras no haya pruebas, todo estará detenido. No se puede basar en suposiciones —término de explicar la joven Li.
Sólo quedaba esperar los siguientes sucesos, que se llevaría a cabo dentro de los próximos días. Por su parte, Rika ordeno que a Touya nadie lo toque, que el joven esté en observación, y tendrá resguardo policial. Por lo menos, se empiezan por algo.
Una semana después
Shaoran ya tenía todo arreglado para su partida. Lo último que supo de su antigua prometida, es que ella ya había salido del hospital y se encontraba en reposo en la casa junto a su padre. Sobre sus mejores amigos, Eriol y Takashi, tenía el conocimiento que el primero vivía en la mansión Daidouji junto a su novia, Tomoyo y que Takashi con Chiharu, ya se habían mudado hacia el nuevo departamento de Yamazaki, que era obsequio de sus padres. Sonrió con nostalgia. Él también tenía planeado hacer lo mismo con su flor de Cerezo, pero inevitablemente, la vida y el destino se encargaron de que no lo cumpla.
Yoshiyuki ya vivía con Rika en su departamento, como una feliz pareja de recién casados. El que él dejaba, sería el nuevo hogar de su prima, quien viviría junto con Naoko. Lo último no entendió muy bien, porque aquello había sido una orden directa de su madre. Se preguntaba que estaría planeando, pero no quiso ahondar más. Dos días después de la operación de Sakura, él llamo a su madre para comunicarle la decisión que tomo, y tan serio que era, y la determinación en su voz, provoco que la líder del clan, no objetara nada. Pero madres es madre.
Dio un último vistazo al que fue el hogar donde vivió por años, y que también fue cómplice de sus encuentros con su amada Cerezo. Era hora de iniciar un nuevo viaje, donde cerraba por completo un capítulo de su historia e iría a iniciar uno nuevo, allá en su tierra natal, Hong Kong. Tomo las maletas, salió de su departamento, dejando asegurado todo, para posteriormente coger un taxi que lo llevaría hacia el lugar, donde abordaría el avión que lo lleva hacia China. Eso era todo. El fin de lo que pudo haber sido una historia de amor y final feliz. Eso no existe.
Su cara de asombro era única. Nunca se imagino que sus amigos y prima estarían ahí para despedirlo; él que no creía que ellos le perdonara por lo que hizo, o que aceptara sus decisiones. Cada vez más iba de mal en peor, no se imaginaba lo que estaba por vivir. La primera en abrazarlo fue Tomoyo, con dulzura y cariño, pero sobre todo evitando derramar lágrimas, le deseaba bendiciones y éxitos, que sin lugar a duda lo tendría. O por lo menos haría el intento.
Después, su demás amigos lo abrazaron y le desearon lo mejor, incluido Sonomi y Fujitaka, a este último lo abrazo con mucho más cariño y trato de no derramar lágrimas, había llegado a querer y admirar al señor Kinomoto. Había sido como un padre para él. De nuevo ese sentimiento de soledad, tal como cuando era niño. Por último estaba su prima, quien lo esperaba para despedirse de él con el amor y cariño que se tienen, crecieron juntos y vivieron muchas cosas, que los hizo unirse aún más, si era posible.
— Cuando pienses que la felicidad se va de tus manos, recuerda los momentos alegres que viviste. Asi nunca se te ira de tu corazón bondadoso —le dijo mientras le abrazaba. Ambos luchaban por no llorar.
Li sólo asintió ante las palabras de su prima. No quería irse, pero era lo mejor. Siempre recordaría con amor todo lo que vivió en Tomoeda, y en especial a una castaña de ojos verdes, como la esmeralda. Enseguida se anuncio el vuelo hacia Hong Kong, y él no tardo en dirigirse hacia allá.
Era el cierre definitivo a ese capítulo de su vida.
Dos semanas después
Sakura ya tenía todo arreglado para su partida. Obviamente ella jamás se entero que su ex-novio ya se había marchado a su tierra natal, y nadie dijo nada. Es mejor, y por el bien de todos, que los ánimos y las emociones bajasen un poco. Aún todo era fresco y reciente. Recordaba las palabras de Chiharu, que le dijo el día anterior:
Cuando tomes una decisión, no te arrepientas nunca de haberla tomado. Porque lo hiciste escuchando a tu corazón.
Mihara sólo sabía que su amiga se iría del país, pero así se hubiese conocido al país que iría el mensaje era el mismo. Ellos no podían hacer nada, puesto que la decisión y la última palabra la toma cada uno y en este caso fue Sakura. Pero saber que ellos no reprochan ni objetan nada, le daba cierto alivio y la tensión que se le producía, automáticamente bajaba. Al terminar de revisar que sus maletas estuviesen ya lista, y que nada le faltase, miro a manera de revisión, su cuarto, para confirmar que nada se le quedase. Noto que había un cuaderno rosa con su nombre escrito, tal vez era su diario, así que lo abrió y se puso a leerlo. Decía lo siguiente:
Invierno: (De ivierno)*
1. m. Estación del año que astronómicamente comienza en el solsticio del mismo nombre y termina en el equinoccio de primavera.
2. m. En la zona ecuatorial, donde las estaciones no son sensibles, temporada de lluvias que dura aproximadamente unos seis meses, con algunas intermitencias y alteraciones.
3. m. Época más fría del año, que en el hemisferio septentrional corresponde a los meses de diciembre, enero y febrero, y en el hemisferio austral, a los meses de junio, julio y agosto.
4. m. coloq. Ven. Aguacero (‖ lluvia repentina).
Aguacero: (De aguaza)*
1. m. Lluvia repentina, abundante, impetuosa y de poca duración.
2. m. Sucesos y cosas molestas, como golpes, improperios, etc., que en gran cantidad caen sobre alguien.
Ahora comprendía el motivo del título que le puso a su escrito. Sonrío con melancolía. Cerro su diario y lo guardo, sabía que dejaba a su padre, a sus amigos y a su prima y tía atrás, pero es preferible eso, dejar cerrado un capítulo de su vida, a que continuar viviendo en un recuerdo que de nada sirve. Dolía dejar todo lo que ha hecho durante su vida, como también dejar a su familia y amigos, pero a veces el sacrificio que se hace ahora, dará excelente resultados después, en ese futuro lejano e incierto.
En el aeropuerto se encontraban todos, menos él. Ella sin saber que él se fue dos semanas atrás a su tierra natal, claro está. Una y otra vez se repetía que todo estaba bien, que era fuerte y saldría adelante. Abrazo a cada uno de sus amigos, empezando por Rika, para luego terminar con Meiling. Después se despidió de su padre, su tía y su prima. Y tal cual sucedió con Shaoran, después del aviso para que los pasajeros aborden el avión, Sakura empezó a caminar para luego partir.
Ese viaje cambiaria la vida de los dos, de manera diferente, pero lo haría; y si de algo estaba segura, es que este era el inicio de una nueva historia.
Invierno de emociones
El 20 de octubre fue una fecha que marco un antes y un después en mi vida. Primero me entero de mi embarazo y cuando se lo voy a decir a Shaoran, él rompe conmigo. Bien sería madre soltera, le daría todo lo que mi bebé necesite, pero eso sí, no buscaré a la familia Li. He tomado la decisión de no hacerlo, puesto que no deseo ningún vinculo con ellos. Dirán que soy egoísta, o tal vez ingrata, y pueda que lo sea, pero yo confíe en él, me entregue a él sin condiciones y me hace esto.
No quiero que el niño sea un puente entre ellos y yo, o más bien dicho, entre él y yo. Hoy no sé qué escribir realmente, puesto que tengo todas las emociones a flor de piel y cualquier palabra o acción, me desequilibra totalmente. Buscando en el diccionario el significado de una palabra, que quiero que describa lo que estoy sintiendo ahora, encontré una que encaja como anillo al dedo. Invierno.
Se dice que es una temporada de constantes lluvias, que incluso llega haber aguaceros, y es exactamente la palabra que define muy bien lo que siento. Tengo una lluvia de emociones que no las puedo detener, que empezó con la felicidad, y termino con el dolor. Nadie sabe cómo me siento, pero tampoco me interesa que lo sepan. Son emociones, que salen y que por más que deseo no sentir, me es imposible evitarlo.
Invierno de emociones, el título perfecto sobre mi persona. Esas palabras que encierra, todas los sentimientos que tengo a flor de piel y que, sin poder evitarlo, me hacen sentir como la estúpida e inocente niña que cree en los cuentos de hadas y finales felices. Ya no soy ella. ¿Será que también será el título perfecto para los demás? No lo sé, no me interesa saberlo. Tome una decisión y la cumpliré. Me iré de aquí, y reharé mi vida en otro lugar.
Dejare el pasado atrás, iniciare el camino hacia el futuro, sin embargo, estoy segura de una cosa: El invierno de emociones, esa lluvia de sentimientos que salen sin poder ser detenidos, no se irá jamás de mi vida. Porque en el fondo, quiero que llueva de manera constante, hasta decir basta. No está todo perdido, pero ese nuevo capítulo, lejos de mis seres queridos, no será lo mismo. Doy fe en ello.
Es hora de partir hacia lo nuevo, y este aguacero de emociones empezó aquí en Tomoeda, Japón para continuar en el país donde yo rehaga mi vida. Porque nadie, ni yo misma, lo evitará. Es hora de partir…
Con amor,
Sakura Kinomoto
20 de octubre.
To Be continue...
Notas de Autora:
¡Sorpresa!
Volví con este fic después de tanto tiempo de ausencia ^^
Invierno* : Fue tomado del diccionario de la Real Academia Española, edición 23.
En este capítulo le quise dar el enfoque que tenía en mente desde el principio: darles a conocer el significado del título del fic. Alguna vez alguien se ha sentido así. Yo soy un claro ejemplo de ello, y no sólo una vez, sino muchas.
Demore en subirlo, a pesar de que ya lo tenía, era porque no esta beteado por completo. Pami tiene cosas que hacer y no ha podido terminarlo. Pero no me aguante las ganas de subirlo, y aquí se los traigo.
Espero que les guste, lo escribí con cariño. El siguiente capítulo estará de ¡OMG! Sorpresas y más sorpresas.
Espero sus hermosos reviews, ya que eso me ayuda bastante como escritora a seguir mejorando. Les daría el avance, pero quiero que sea una sorpresa lo que les traiga. Asi que mis amados lectores, disfruten de la lectura y denme su opinión.
Bye.
PD: Cuando este beteado, lo subiré corregido, por ahora, disfrútenlo ^^
