No sé qué poner aquí, así que solo lean y disfruten este cap.


No recordaba haberse divertido así en años, se la habían pasado jugando hasta altas horas de la noche.

Como habían prometido los reyes iban cada hora para verificar que Elsa estuviera bien, y cada que esto pasaba, la princesa se metía en su cama fingiendo estar dormida; aunque ellos ya sabían la verdad, o parte de ella, ya que aún no entendían el por qué fingía.

— Bien es hora de dormir. — ahora Jack acomodaba las cobijas de Elsa. Se sentía tan bien arropándola, como si le recordara una situación parecida
— ¿Y tú? ¿Tienes dónde dormir?
— Dormir es para niños — respondió con aires de adulto, era obvio que no tenía donde dormir, pero es que ni siquiera necesitaba dormir.

Elsa sólo rio por lo dicho

— Puedes quedarte ahí — con su dedo señaló el sillón que estaba junto a la ventana. — ¿Estarás aquí cuando despierte? — Se notaba asustada, tenía miedo de volver a estar sola

Jack sintió una inmensa ternura como no lo había hecho en años. El hecho de que Elsa pudiera verlo, la hacía especial para él, sentía la necesidad de verla feliz y protegerla.

— Claro que estaré aquí — le sonrió. Jamás dejaría a la única persona que creé en él. Había estado años en la soledad, y no estaba dispuesto a regresar.

Se sentó en el sillón indicado. Apreció el cómo su nueva amiga caía rendida en los brazos de Morfeo, no pasaron muchos minutos cuando la arena dorada de Sandman se hizo presente en la habitación.

Jack se acercó a Elsa con la intención de apreciar sus sueños. Le sorprendió el ver que soñaba con él; estaba Elsa, junto a otra niña que seguro seria Anna, y él jugando en la nieve; creando muñecos; realizando guerras de bolas de nieve. Todo un paraíso invernal.

Jack solo sonrió y se quedó ahí admirando tan hermosos ensueños


Un nuevo día se presentaba en el Reino de Arendelle. Era un día común para la mayoría de las personas, pero no para cierta princesita de cabellos platinados, y ojos celestes.

Se levantó entusiasta de su cama buscando con la mirada a su nuevo amigo, lo buscó con la mirada llamándolo por su nombre cada cierto tiempo.

— Quizá solo estaba soñando — dijo triste al darse cuenta de que estaba sola, otra vez.

— ¡Te atrape! — Escucho de repente a sus espaldas, se giró asustada y con las manos lanzó un potente rayo de hielo. — Tienes que dejar de hacer eso — comentó entre sonrisas Jack. Ese rayo había pasado muy cerca de su cabeza, tanto, que un mechón de su cabello yacía congelado.

— ¿Dónde estabas? — preguntó asustada Elsa al pensar que por poco lastiman a Jack, tal y como a su hermana

— Arriba ¿revisaste toda la habitación y no se te ocurrió alzar la mirada? — se burló un poco para librarla de tensión.

Sin embargo no ayudó que los reyes entrarán a la habitación algo exasperados.

— ¿Hija está todo bien? — ya era costumbre que le preguntaran eso. Lo primero que notaron era que un pedazo de pared estaba congelado, lo cual no les daba mucha alegría

— O si todo... Todo bien — comenzó a tartamudear pensando en una excusa. — es sólo que estornude y accidentalmente congele la pared.

Afortunadamente su pretexto fue creído gracias a que el día anterior había fingido estar ligeramente enferma.

— Lo mejor será que hoy también descanses — habló el rey — pediré que te traigan el desayuno.

— Valla suerte la tuya —Jack no pudo evitar hacer su típico comentario y más cuando por fin alguien podía oírlos

— Gracias — ignoró al espíritu y agradeció a sus padres por las atenciones

Los reyes se retiraron. Y ahora si Elsa podía regañar al albino como se lo merecía

— ¡¿Cómo se te ocurre asustarme de esa forma?! — le reclamó con falso enojo provocando gracia en el joven

— Vamos, no digas que no fue divertido — respondió riendo. Elsa se calmó un poco y la alegría comenzó a invadirla. — Ahora creo que tenemos tiempo para jugar.

Elsa sonrió como cuando su hermana la despertaba a medianoche para jugar; era una sonrisa de felicidad la que se posaba en su rostro.

Jugaron un poco hasta que el desayuno de Elsa le fue entregado.

— ¿No quieres? — tímidamente le ofreció un poco de su porción

Jack quedó desconcertado, era la primera vez que alguien hacía eso por él. Un gesto tan simple que nunca nadie había hecho por él, o por lo menos no que recordara.

— Muy amable pequeña princesita. Pero me temo que tendré que rechazar su deliciosos omelette — no quería ser grosero, pero tampoco quería quitarle su desayuno

— ¿Que no comes? — pregunto divertida

— Claro que lo hago. — Exclamo animosamente — Sólo que por gusto y no por necesidad. Además necesitaras toda la energía posible para nuestra sesión de diversión

— Debe ser genial. Podrías comer chocolate sin enfermarte — en su mente saboreaba aquel dulce. — ¿Podrías escabullirte y traerme unos cuántos? Así tendría más energía — ahora se le había antojado aquel dulce y usaría a Jack para conseguirlo

— Si… podría… — se hizo el difícil por unos segundos, como si examinara los pros y contras — pero debes de comer sanamente si quieres crecer grande y fuerte. — Alzo sus delgados brazos como si presumiera su inexistente musculatura

— No es justo — Jack río una vez más al verla realizar su puchero.

— Te diré que. Si te comes todos tus vegetales en la comida, te traeré unas deliciosas barras de chocolate — No podía resistirse ante aquella mirada, era tan tierna que simplemente lo derretía por dentro

Elsa lo pensó por un segundo, pero finalmente acepto. Estiró su manita para sellar el trato con un apretón de manos. Su plan había funcionado

Ese día, después de la comida ambos compartieron unas deliciosas barras de chocolates, ambos podían sentir un sabor especial con cada mordida, la amistad le brindaba una sensación diferente a sus papilas gustativas. Después de todo, el chocolate se disfruta más en compañía

Bastante corto, lo sé. Pero creo que esto es mejor que nada. Ideas, comentarios, quejas, insultos, lo que quieran; mientras comenten no hay problema.

Eso es todo y nos leemos en la próxima