¡Hola a todos!
Aquí estoy nuevamente para dejar un nuevo capítulo de esta historia la cual espero que lean y me digan lo que les gusta y lo que no. Ya saben que todo lo que escribis en los reviews me animan a continuar y no abandonar esta historia. Esta historia es sólo mía y sólo la tengo colgada aquí así si la ven en otro sitio avisenme. Un beso y gracias.
Disfruten de la lectura.
Pactando con el diablo
Capítulo cuatro: Preparativos magistrales
- Bella ¿Estás mejor? – me preguntó Alice mientras me acariciaba el pelo con suavidad.
Asentí suavemente – Gracias – susurré.
Alice me miró y me sonrió comprensivamente como respuesta, mientras que escuchábamos la lluvia caer. Miré hacia mi ventana viendo como caían las gotas resonando fuertemente contra el suelo. Nunca me había gustado la lluvia ni lo ambientes fríos pero en ese momento me sentía bien contemplándola.
- ¿Por qué no me lo dijiste? – preguntó con seriedad – Ya sabes lo de mi hermano y tu... – me aclaró al ver que mi cara estaba desencajada.
- Tu hermano y yo, en realidad no tenemos nada – aclaré pero sin dejar de mirar por la ventanilla del automóvil.
- Pues ese beso de la cafetería...
La interrumpí bruscamente.
- Ese beso no ha significado nada para mí – aparté la vista de la ventana para mirarla – Es una farsa.
Era verdad, aquel beso no había significado nada, todo era una farsa y debía siendo así. No podía volver a tener sentimientos por él, porqué si lo hacía volvería ha caer en la oscuridad y no, no quería hacerlo, eso ya sería masoquismo. Alice encendió el coche y yo volví a concentrar toda mi atención en aquella lluvia. Edward era un gran chico pero no me había enamorado de el Edward de ahora sino el de antes y eso ya me había traído mis primeros errores y con Jake no quería que pasara lo mismo porque yo lo amaba... ¿no?
- Bella, con el tiempo todos tus sentimientos se aclararán, no tengas prisa – me dejo sorprendida, no me lo esperaba - ¡No me mires así! – exclamó entre divertida y enojada – Ya hemos llegado.
Estábamos en frente de la casa de los Cullen. La miré suplicante pero ella ya había bajado. ¡Maldito duendecillo! Miré aquella casa era grande y amplia siempre que iba me quedaba asombrada por tal belleza. Aquel lugar transmitía tranquilidad y relajación. En aquel momento no quería ir allí, no quería verlo en este estado. Vale esto pasaba ya de castaño oscuro ¿Qué me ocurría? ¿¡Que me importaba a mi verlo así!?
- Bella mueve tu trasero hasta la puerta de mi casa – ordenó echando fuego por los ojos.
Suspiré pesadamente pero al final obedecí.
- Muy bien hecho - me felicitó aunque me pareció más un burla que una felicitación.
- ¿Por qué hemos venido aquí? – pregunté con el ceño fruncido.
Ella no contestó, es más, sólo sonrió enigmáticamente para luego abrir la puerta principal y traspasarla mientras bailaba como una bailarina de ballet.
- He llegado a casa – saludó con su habitual voz cantarina.
Nadie contestó.
- Perfecto – me miró de arriba abajo, y sonrió maliciosamente.
Esas miradas de Alice me daban miedo porqué eso significaba...
- ¡No, eso sí que no! – reaccioné gritando mientras negaba con la cabeza.
... Cambio de look y vestuario pero lo más sospechoso ¿Por qué? y, ¿para qué? Lo mejor era no preguntar.
- Alice yo no tengo hoy ninguna cita y tampoco voy a un lugar de extrema elegancia – intenté que tirará la toalla pero ella comenzó a caminar hacía mi – Voy a mi humilde casa donde todos me quieren como soy...
- Bella irás a tu casa pero después de la cena – dijo con alegría.
- ¿Cena? – pregunté - ¿Cómo? ¿Qué cena? ¿Por qué? – Grabe error el haber preguntado y no haber dado media vuelta.
- Una cita... – susurró misteriosamente.
- ¿Con quien? – entonces lo capté - ¡Oh, No!
Ella sonrió abiertamente.
- ¿No me digas que temes a mi hermano ahora? – preguntó – Creo que es lo mejor que hacéis, debéis aclarar todo – me pareció que eso iba más por mí que por él o por un "nosotros".
- Tienes razón – al final fui yo quien tiró la tolla...
El monstruito comenzó a saltar alegremente mientras que me arrastraba había su habitación de la mano. Mi instinto me lo decía no era una buena idea.
-Alice, cariño – la llamé intentando que ella me prestará atención – Es la hora de comer y para la cena aun queda...
-Isabella Marie Swan ¡Nunca es tiempo suficiente para arreglarse para una cita! – chilló a los cuatro vientos – La moda, es un mundo que cuando te llama debes poner todos tus sentidos en ella sin parar a pensar en otras cosas – expresó dramáticamente – Llama al restaurante que quieras y pide comida para que la traigan.
Aquella tarde iba pasar muy lenta...
Y lamentablemente no me equivocaba. La tarde fue interminable, aunque para Alice estaba pasando con rapidez, mientras que para mi, cada minuto que pasaba era un martirio. Primero de todo fui a la planta de abajo y llame al restaurante más cercano, uno japonés. Después me senté en el sofá mientras Alice encontraba el material necesario para mi cambio de está noche. Que por cierto que daban horas y horas. La comida llegó pronto, cogí la comida y pagué.
Llamé a Alice pero ella no bajó y la verdad yo tampoco tenía muchas ganas de subir a ver lo que estaba haciendo. Comí sola, cuando acabé de comer me dormí. No sé cuanto tiempo pasó pero cuando me desperté la ración del duendecillo ya estaba terminada. Miré el reloj las seis. Fui al lavabo y como es normal en mi, me perdí. Aquella casa era un laberinto aun para mi y mira que había ido veces a dormir.
Vi una puerta que recordé que era parecida al baño, pero cuando entré me encontré con una amplia habitación. Me acerqué a la estantería donde reposaban discos de música clásica pero uno en especial me llamó la atención.
- No puedo creerlo – dije en voz baja - ¡Es Claro de luna! – exclamé lo deje donde estaba y me di la vuelta para chocarme con un fuerte cuerpo el cual estaba segura que de Alice no podía ser.
Aquella persona soltó una risotada.
- Pero mira quien tenemos aquí, Rose – dijo mientras que su sonrisa se ensanchaba más – Es nuestra Bella la torpe.
Lo miré con mala cara. Era Emmet Cullen una persona divertida y sobretodo muy descarada pero para protegerme de él tenía a...
-¡Auch! – gruñó del dolor – Rose te has pasado.
- ¿Tú crees amorcito? – preguntó con las manos en la cintura.
... Rose. Era la novia de Emmet de hacia un tiempo, les había costado mucho aceptar que se tenían amor, adoración y no odio. Era una pareja extraña aunque la verdad se complementaban. Rose era de cabello rubio y muy esbelta. Tenía un cuerpo y una mente que envidiaba pero, ¿quién no lo haría?
- Bella ¡Cuánto tiempo!
- Rose hace un montón que no se de ti – dije mientras la abrazaba y por supuesto me correspondía.
- Tenemos que hablar de muchas cosas... – pero un gruñido cortó toda la nostalgia.
Alice azotó la puerta.
- Tú – me señaló – Arriba.
Miré a Rosalie suplicante pero ella sólo sonreía abiertamente.
- Quiero ayudar.
¡Lo que me faltaba otra más! Alice sonrió y su rostro de iluminó.
- Rose eres un sol, gracias – expresó mientras se miraba a ella con lagrimitas en los ojos de la velocidad – Emmet cosas de chicas así que ¡Good bye!
*-0-*
En estos momentos me siento una muñeca de trapo. Rosalie me peina el pelo mientras que Alice me maquilla. Yo sólo escuchó no habló porque la verdad no tengo ganas... pero...
- Pero Alice, hoy es Lunes no lo podrías dejar para el Domingo – intentó nuevamente.
- A callar – me ordena.
Rose sólo se carcajeo unos minutos ya que mi mirada asesina paró de raíz la gracia del asunto
-Discúlpame Bella, pero es que la cosa tiene gracia ¿O no? – le volví dirigir una de mis miraditas – Bueno para ti no.
*-0-*
No sé cuanto tiempo pasó pero puedo asegurar que el tiempo pasó aunque cuando me di cuenta ya era tarde ya que el sol se estaba yendo por el horizonte.
- ¿La señorita y está lista? – escuché una vos hermosa que venía de fuera.
- Falta poco – era Rose.
Volví a mi cuando Alice me tambaleo de un lado a otro.
- Bella, ¿Estás con nosotros nuevamente? - preguntó divertida, la miré con mala cara – Mírate en el espejo – me ordenó, en temas de moda Alice Cullen se convertía en la persona más mandona jamás conocida.
Me mire en el espejo pero no me veía. Lo que veía enfrente de mis ojos era una chica de cabello castaño ondulado, llevaba un vestido rosa pastel y llevaba un maquillaje natural. ¡Era hermosa! Me giré y la extraña joven se giro al mismo tiempo por la espalda reposaban unos suaves y refinados rizos. Me sonroje.
- ¿Quién es esa? - pregunté inocentemente.
- Eres tú, cariño.
Esa voz, era él. Edward Cullen. Me giré y lo vi llevaba un traje de chaqueta negro, muy elegante y divino. Su porte era serio pero con un aire de soy el mejor. Me reí interiormente por mis estúpidas ideas.
- Así que está soy yo ¿no? – dije con aire de chica segura - ¿Quién podría demostrarlo?
- Yo.. – susurró.
Estaba jugando con fuego y me estaba quemando. Me atrajo a él y me besó. Este beso era suave y lento se parecía mucho al de la cafetería pero no sé porque notaba como si este beso me transmitiera algo que jamás nadie antes lo había echo aunque lamentablemente para mí, no había nadie más.
El beso aumentó de velocidad ahora era salvaje y pasional hasta podría describirlo como doloroso. Cuando abandonó mi boca no pude evitar soltar un gemido y él tampoco pudo evitar volver a venir a mí. Aunque me costará admitirlo me encantaban los besos de ese chico que tenía enfrente.
- Veo que te gusta lo que ves, Edward –dijo alguien desde la puerta.
- Muchas gracias, Alice.
- De nada hermanito pero sé bueno ¿si?
Me miró con deseo en los ojos lo único que pide hacer fue sonrojarme y agachar la cabeza. Me cogió la mano y me arrastró hacía la salida tanto de la habitación como de la casa.
- Preparada para lo que viene está noche – dijo mientras me abría la puerta de su volvo plateado.
- Supongo – respondí tímidamente.
La verdad que por primera vez en mi vida me sentía insegura de todo lo que pasaba por mi alrededor y la culpa era del hombre que estaba en estos momentos conduciendo hasta nuestro destino.
El restaurante Francés: El champagne.
"Todo mundo quiere tener un amigo, pocos se toman la molestia de ser uno"
Continurá...
¿Rєviєws?
+[Author's Note]+
Este capítulo me gusta bastante, muestra la verdadera amistad que tienen Alice y Bella. Aun Alice y Jasper no son novios pero pronto se verá su relación y los mismo pasa con Emmet y Rosalie pero ellos ya lo son así que pondré algún que otro Spoiler del pasado de esta pareja y lo que sucedió con el Edward de antes. El capítulo de Edward será es que venga después de la cena.
Muchas gracias a todos y todas por comentarme y dejar review al igual que todos los que me ponen en alertas y favoritos. El capítulo de la cena lo pondré entre el Sábado o el domingo así que comenten y díganme que les gustaría que pasará que puede haber sorpresa...
Muchas gracias por leerme.
Nos leemos pronto.
Sherry Cullen
