Rurouni kenshin no me pertenece y hago esto solo por diversión sin recibir nada a cambio.
- diálogos -
-"pensamientos"-
%%%%%%%%%: Cambio de escena.
Capitulo 4: Presesando…
Era muy temprano, apenas si el sol daba luz, pero kaoru daba vueltas en la cama con cuidado de no aplastar al pequeño Moru, se había pasado casi toda la noche en vela, ¿será cierto lo que dijo kenshin? ¿Será que se canso de andar por la vida de un lado a otro?
Debía admitir que dentro de ella se sentía muy rara, no iba a negar que siempre quiso que kenshin volviera con ella y pudieran hacer una familia juntos, vivir juntos y quererse para siempre –"peor que en un cuento de hadas.."- pensó ácidamente.
Pero ahora era diferente, no se podía concentrar en lo que había querido, en su vida actual ya no era ella, sino, ellos. Sus grandes tesoros, sus hijos. Daria lo que sea porque estén bien, tengan lo suficiente y sean felices, por eso, no importaba si a ella se le acaba la vida haciéndolo realidad. Estaba tan compenetrada en lograr sus metas que su amor por kenshin había sido guardado tan bien que presentía que se había perdido por algún lugar de su ser, porque si era sincera con ella misma, la noticia de que el se quedaba para siempre no la a había alegrado ni emocionada, simplemente se había sorprendido…eso era lo único que sintió, sorpresa.
Anoche después de que kenshin le dijo que se quedaba, se quedo muda por algunos segundos. Sonrió con Calma y le dijo -me parece bien kenshin, tu sabes que este va a ser tu hogar cuanto tiempo lo desees.-
Ahora que lo pensaba, no había sido una de los mejores recibimientos, pero no podía decir más, como que tenía una pequeña espina que no la dejaba confiar por completo en el pelirrojo, tenía la sospecha de que en algún momento sin consideraciones se iría, como lo hizo la última vez. La única diferencia que podía rescatar de estas situaciones es que ella no sufriría de nuevo, no caería en la depresión…después de todo, parecía que había perdido algo especial con respecto a kenshin. El tiempo la había vuelto mas dura…
-no, dura no...- se dijo mientras se ponía boca arriba – menos ingenua, si -Con resignación lanzo un gran suspiro al aire, como si con eso una gran carga se caía de estar encima de ella. Calculando por medio de la luz, Kaoru imaginaba que no faltaría mucho para que Moru se despertara pidiendo el biberón de turno, así que con un poco de pereza se puso de pie. En eso escucho suaves golpes a su tatami y se sorprendió de ver la sombra que estaba siendo tallada por la luz solar, era Yahiko. Con cuidado de no hacer ruido abrió el tatami.
-¿que haces aquí tan temprano?- fue tal la sorpresa de la pelinegra que se había olvidado de saludar correctamente.
-no siempre me dices que tengo que estar muy temprano para aprovechar la fuerza y energía del cuerpo. Pues bien, mírame hoy madrugue- termino de decir yahiko que hoy llevaba una ropa diferente, gi azul marfil y hakama oscuro.
Kaoru enarco graciosamente una ceja y mirando por el hombro a Moru, hizo señas a yahiko para que se alejara de la puerta corrediza así ella lo podía cerrar en silencio.
-¿así? No me digas, ¿y desde cuando me empiezas hacer caso? ¿Que no era que al cumplir los dieciocho eras todo un hombre y mis palabras solo iban a ser cosas inútiles tiradas al viento?- dijo con ironía mientras su alumno metía las manos al bolsillo.
-se cuando tomar buenos consejos, kaoru…-dijo mientras retiraba la mirada de su maestra – y esto es una de esas ocasiones, no hace falta que tenga mas edad para saberlo-
-claro...- ella seguía sonriéndole mientras lo miraba de pies a cabeza- yahiko, creo que kenshin aun no se despertó, así que llegaste muy temprano…- dijo al mismo tiempo que soltaba una pequeña carcajada al ver como su alumno numero uno se sonrojaba.
-¡no vine temprano por eso!-
-claro que no, solo es toda una casualidad ¿verdad?-
-deja de burlarte, ¡te digo que no!- yahiko esta vez se cruzo de brazos y giro la cabeza totalmente ofendido o en todo caso, totalmente descubierto.
Kaoru dejo de reírse y coloco una mano en los brazos cruzados de yahiko – deja de hacer berrinches y hazme un favor- le dijo suavemente.
-¿Qué?- pregunto de mala gana.
-vea la habitación de kenshin y mira si esta despierto-
-¿Por qué no vas tú?-
Kaoru frunció el ceño -porque ya no es correcto, soy una señora casada. Además tengo que hacerle el biberón a Moru.-
Yahiko dejo caer los brazos y la miro seriamente- ya no estas casada, deja de ser tan prejuiciosa-
-¡eso a ti no te importa!- en cierta forma, kaoru se sintió ofendida- sigo casada con todas las leyes y yo me voy a comportar como se debe, que me hayan abandonado no quiere decir que pierda la moral ¿entendiste?-
Yahiko la miro mas seriamente que antes- nunca te trate de inmoral…-el chico enmudeció, prefirió dejar el tema así como estaba- esta bien, yo iré, pero trata de no ser tan neurótica-
-¡no soy ninguna neurótica yahiko!- contesto la kendoka de mal humor.
-te estas comportando como una...- empezó a girarse para irse por el lado contrario por donde se iría kaoru- si no te das cuenta, es kenshin la persona con la que se supone vas a ser "inmoral"- eso sus manos y los dedos para hacer el gesto de comillas cuando dijo la palabra inmoral, después encogiéndose de hombros y mirándola con una expresión mucho mas suavizada le dijo – ósea, es solo kenshin- y termino de girarse y se marcho.
Kaoru se quedo de pie en el pasillo, todavía se notaba los rastros del mal humor que tenia. Para ella no importaba si era kenshin o si era un hermano, un vecino, tío, sobrino…no importaba. Era hombre y eso era suficiente para mantenerse alejada. Era hombre y para su mala suerte, un hombre que fue muy especial en su vida.
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Bostezo sin poder evitarlo mientras comprobaba en su piel la temperatura de la leche del biberón. Era perfecta. Salió de la cocina y miro a yahiko recargado en la pared de su habitación.
-Moru sigue dormido- dijo mientras que con un movimiento de cabeza le señalaba la pequeña abertura que había hecho en la puerta corrediza.
Kaoru miro y se quedo de pie en su lugar.
-Kenshin también sigue dormido-
Eso si le extraño a la kendoka- ¿enserio? Que yo recuerde el siempre era el primero en levantarse-
-parece que ya no- dijo el chico mientras estiraba los brazos – ¿notaste que kenshin cambio?-
-¿en que sentido?- pregunto con calma.
-esta anciano-
-¡yahiko! Tampoco es para que exageres…-la chica le dio una mirada severa a su alumno- no te voy a negar que parece que estos años han sido muy duros para él, pero no sabemos por todo lo que habrá pasado y eso se tiene que notar en el cuerpo-
-si, supongo…- El moreno cambio de tema y se cruzo de brazos al mirar a su maestra – ¿que te toca hacer hoy?-
-no mucho realmente, a kaori le toca escuela-
-bueno hoy que no vaya- dijo son miramientos.
-¿y porque?- pregunto sorprendida.
-ayer cuando fui a buscar a tsubame, les conté a ella y tae que kenshin volvió. Le van a hacer como una pequeña fiesta de bienvenida en esta mañana así que supongo que durara mucho. Es mejor que kaori no vaya así te puedes relajar y no te tienes que estar preocupando en ir a buscarla-
-¿les contaste?- kaoru se sorprendió.
-si, que tiene de malo ¿tenia que ser un secreto?-
-supongo que no, pero no se… ¿kenshin tendrá ánimos para ir a una fiesta?-
Yahiko sonrió de lado – no va a ser muy grande kaoru, ¿no recuerdas los pocos amigos de kenshin?- dijo mientras recargaba mas su peso en la pared- entre toda esa cantidad tae va a escoger a los mas cercanos incluso- era obvio que estaba hablando con ironía- va a ser algo bastante intimo-
Kaoru sonrió- esta bien, kaori faltara hoy, pero….- y se puso seria y lo apunto con el dedo- las clases que tienes que dar en el otro dojo no se cancelan ¿entendiste?- su mirada era muy seria- por mas enfiestado que estés, tu cumples con tus obligaciones-
-Por supuesto - yahiko hizo una mueca- ni siquiera tenias que recordármelo-
-mas te conviene- dijo la chica mientras se ponía las manos a la cadera, en eso se empezó a escuchar balbuceos que pronto se iban a transformando en sollozos. Esta demás decir que Moru se había despertado y con hambre. La kendoka abrió la puerta y miro a yahiko- bueno te toca a ti despertar a kenshin. A mi déjame cambiarme y que cambie a los chicos y estaré lista- con una pequeña sonrisa cerro por completo la puerta de la habitación
Yahiko asintió con la cabeza antes de que su maestra se encierre y se encamino a la antigua habitación del pelirrojo.
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Hace tanto, pero tanto tiempo que no se sentía tan cómodo como estaba ahora, pero pensándolo bien no era comodidad lo que realmente sentía sino paz, por fin sentía paz. Aunque ahora su habitación olía un poco a humedad y a añejo se sentía acogido.
Kenshin estaba recostado boca arriba contemplando con calma el techo y el color de pintura de esa habitación , se notaba a simple vista que la habían renovado pero no habían cambiado de color, seguía siendo el mismo, tenia los mismos muebles pero el futon era nuevo y las sabanas también. No había podido evitar preguntarse de quien era la yukata que tenia puesto, le quedaba bien, un poco larga quizás. No tenia ganas de levantarse, quería quedarse todo el día en cama, algo inusual en el pero que venia perfectamente bien a su estado de animo...porque, si, estaba en su hogar, estaba con la gente que quería, estaba al lado de la mujer que amaba pero esta mujer ya estaba casada, había formado una familia. Esta mujer por la que daba la vida, se había olvidado de el…. aun así el, había decidido quedarse.
¡Pero que estúpido!
¿Y que se supone que va a hacer? ¿Hacer el papel de enamorado secreto mientras miraba a kaoru ser feliz en brazos de otro hombre? ¿Tragarse la bronca de ver que ella vivía cada día mirando con amor a ese otro y viéndolo a el como un amigo al que tiene que albergar nuevamente? ¿Iba a tragarse el dolor de ver a esos hermoso niños crecer con la tortuosa idea de que pudieron haber sido suyos?...
Sinceramente, era un estúpido…
-cometí un error…nuevamente- murmuro mientras tapaba sus ojos decepcionados con un brazo, el mismo que tenia vendado- ¿será que algún día podre hacer algo bien con respecto a ti, kaoru?- Últimamente le pelirrojo había tenido la idea de que todo lo que estaba relacionado con kaoru lo hacia mal, y no era a propósito sino que parecía que toda decisión que tomaba donde se la involucraba a ella, le salía mal, era incorrecta o simplemente kaoru salía lastimada.
Kenshin salió de su letargo cuando escucho la voz de yahiko nuevamente, hace un poco mas de media hora había venido pero como el se sentía tan cómodo había decidido hacerse el dormido.
-si, yahiko pasa- contesto el pelirrojo a la misma vez que se incorporaba.
-buen día- saludo el moreno.
-buenos días yahiko- kenshin le dio una suave sonrisa mientras que el chiquillo lo miraba tranquilamente.
-tienes que cambiarte rápido kenshin, debemos salir-
-¿A dónde?- el pelirrojo estaba realmente curioso.
-vamos al Akabeko. Hay una pequeña sorpresa que te preparo tae-
-¿una sorpresa?- kenshin seguía curioso- ¿de la señorita tae?-
-¡deja de hacer preguntas y ve a cambiarte hombre!- sin dudas no era el amo y señor de la paciencia.
Kenshin sonrió apenado – no entiendo como la señorita tae supo de mi estadía en el dojo, ayer fui cuidadoso y no deje que nadie que me pudiera reconocer, me viera-
-yo se lo conté, ¿se supone que tenia que ser secreto?- yahiko se empezó a poner de mal humor, seguro si kenshin decía algo como, "no quería inquietarlos ya que me voy a quedar poco tiempo" no estaba seguro de lo que iba hacer ,pero que el pelirrojo recibiría mas que un fuerte golpe eso era un hecho.
-no para nada, pero hubiera preferido que no se tome ese tipo de molestias por mi- El pelirrojo ya se encontraba de pie y miraba donde había puesto la toalla de anoche para ir a asearse.
-esta contenta de que hayas vuelto, además parece que tenía ganas de abrir un nuevo sake, así que digamos que somos su especie de experimento-
Kenshin rio suavemente- ya veo, la señorita tae no pierde oportunidad de sacar algún tipo de ganancia-
-es señora ahora-
-¡ah! ¡Cierto! Kaoru me había comentado sobre eso….- kenshin se enrollaba la toalla en el brazo distraídamente.
-cámbiate con tranquilidad, aun es temprano- yahiko se paro en la puerta – pero si no los despertaba a esta hora kaoru jamás saldría a tiempo- empezó a cerrar la puerta y con una sonrisa traviesa miro a kenshin – como sabe que va haber fiesta, se va arreglar y solo buda sabe cuanto puede durar esa mujer frente al espejo- y cerro la puerta.
-"con lo bonita que esta kaoru, dudo que mucho..."- pensó el pelirrojo mientras desvendaba su brazo y revisaba la herida. –"parece que esta cerrando correctamente, en unas semanas podre dejar la herida al aire libre"- se quedo en silencio unos minutos y después salió de su habitación procurando que la herida quede encubierta.
-"kimono rojo o kimono rosa mmm…-"kaoru pensaba en que kimono ponerle a su hija mientras le peinaba los cabellos a kaori.
-mamá, ¿hoy puedo llevar suelto el pelo? – pregunto la niña mientras jugaba con diferentes peines.
-pero si lo llevas suelto no vas a estar tranquila, los pelos se te vana ir a la cara hija- contesto kaoru que ya había comenzado a hacerle una trenza.
-pero quiero llevarlo suelto, nunca puedo tenerlo suelto, por favor mamá…- rogo kaori.
-¿y si lo llevas suelto pero con una vincha?- kaoru rebuscaba en una caja con lindos adornos- ¿Qué te parece el de pequeñas mariposas?-
-¿el que tiene mariposas blancas y rosadas?- kaori se toco la cabecita, emocionada, como si ya llevara la vincha puesta- ¡si mamá, esa vincha me gusta mucho!-
Con cuidado y llevando el flequillo de kaori hacia los costados y detrás de las orejas, le coloco la fina bincha con mariposas- ya esta, así no te molestara el pelo en la cara- se fijo en las mariposas rosadas y tomo una decisión – y hoy llevaras el kimono rosado-
La pequeña que jugueteaba con las mariposas en su cabecita se volvió a mirar curiosa a su mama – pero el kimono rosa me lo pongo solo cuando viene mis abuelos o vamos a comer a un lugar nuevo…- abrió grandes sus ojos azules y los fijo en su mamá- ¿van avenir mis abuelitos?-
-"espero que no…"- inmediatamente de pensar eso kaoru se regaño, a pesar de todo eran familia y por desgracia eran los únicos parientes que les quedaba a sus hijos – no amor, pero si vamos a salir y quiero que te veas bonita-
Kaori sonrió- bueno mamá-
La kendoka sonrió y repaso mentalmente donde había dejado la ropa de Moru, también pensó en lo que se pondría ella, no quería ir demasiado arreglada porque no era su estilo pero si iba a lo despreocupado seguro que tae le daba un buen sermón de que era mujer y las mujeres siempre debían verse lindas que debían conservar la línea y no sabia que otras cosas mi.
Así que soltando a kaori, tomo el kimono y empezó a ponérselo a su pequeña hija mientras Moru se llevaba unas cintas a la boca al costado de su mama.
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-te dije que kaoru era una tardona- yahiko estaba sentado en el piso del dojo a lado de un kenshin que se reía tranquilamente.
-parece que se le complica un poco con los chicos o ¿no?-
-si, pero ve y pídele que te deje ayudarla, se vuelve histérica…- yahiko suspiro- no deja que nadie la ayude, siempre quiere hacerlo todo ella sola-
Kenshin lo miro atento y sonrió suavemente – entonces, kaoru no cambio de esencia a pesar de tantos años…-
El chico lo miro sorprendido, pero cuando iba a decir algún comentario kaori salió con Moru.
-¡yahiko!- grito – ¡hola kenshin!- se quedo de pie mirando sorprendida y alegre la niña.
-¿y tu mama?- le pregunto medio molesto el moreno.
El espadachin solo sonrió al ver a la niña que lo había conquistado con su inocente ternura.
-ya sale- la niña miro al pelirrojo- ¿no te fuiste a tu casa, kenshin?-
-este…- no sabia como simplificar la verdad de porque seguía en ese lugar- yo bueno...-
-kenshin se va a quedar con nosotros desde ahora, kaori- para la suerte del espadachín, justo en ese momento kaoru salía de la habitación.
-¿y porque? ¿No tienes una casa?- una niña curiosa sin duda.
-este…- de nuevo el pelirrojo no sabia que decir.
-el antes vivía en este dojo junto con nuestros otros amigos, hija- kaoru miraba curiosa a su pequeña, la verdad era que se sentía bastante sorprendida algunas veces con las preguntas que hacia esa niña para la edad que tenia.
-¿antes vivía aquí?- kaori ladeo la cabeza y miro al pelirrojo con sorpresa y extraña curiosidad – ¿y porque te fuiste? ¿No eras feliz aquí?-
Esta demás decir que todos los presentes se sorprendieron de eso, era como si la pequeña tuviera cierto conocimiento de los sucesos anteriores que se había dado en ese dojo. Kaoru no se sorprendió tanto como los demás, ella sabia muy bien la razón de esa pregunta y tenia más que ver con el padre de la niña que con la partida del pelirrojo.
-no es eso kaori...- esta vez kenshin si abrió la boca aunque no estaba muy seguro de lo que debía decir.
-¿nunca te dijeron que a las niñas tan preguntonas les salía pelos en la lengua?- yahiko noto que la cosa estaba empezando a ponerse tensa así que saco a relucir una de sus mejores destrezas…el burlarse.
-¡eso no es verdad! ¡Yo no soy ninguna niña preguntona!- kaori dejo de prestarle atención a kenshin y empezó a acalorarse mirando a yahiko.
-¿como que no? Es mas creo estar viendo un par de pelitos hay dentro – dijo mientras se inclinaba para señalar la boca de la niña.
Kaori se hizo para atrás y se cubrió la boca con las mejillas coloradas- eso es mentira….- pero para estar mas segura se toco disimuladamente la lengua con los dedos y se calmo al no encontrar nada- ¡yahiko me estas mintiendo!-
-claro que no, si sacas la lengua ahora veras que ya tienes pelo y que pronto te saldrán pelos en los dientes también- yahiko tenia una sonrisa que daban ganas de golpearlo.
Kaori uso la única estrategia que tenia en momentos así, cuando veía que no podía ganarle a yahiko -¡mamá! ¡Yahiko me esta molestando!-
Kaoru sacudió la cabeza y se adelanto para cargar a Moru- ya basta- bajo al piso de tierra y miro a su hija para que la siguiera- vamos hija, no le creas lo que dice yahiko, son solo bromas que a el le gusta hacer-
Kenshin se hizo un lado para que kaoru pudiera pasar con el bebe en brazos y para poder ver como sus ojos brillaban al mirar muy enojada a un yahiko que se seguía riendo de la mayor de sus hijos.
– bueno es mejor irnos, antes de que ella vuelva hacer preguntas incomodas ¿no?- sonrió, tan tranquila como si nunca hubiera pasado nada.
-"¿solo nosotros...?"- kenshin pensó que hoy seria el día en que conocería al esposo de kaoru y se quedo mirando un poco pensativo la puerta de la habitación de la mujer, todo indicaba que el marido de ella, había salido de viaje. –"eso se puede considerar como buena suerte"- pensó, mientras se relajaba al ver que no sucedería ninguna situación incomodo durante ese día, claro, dejando de lado las preguntas de kaori.
-¿kenshin?- kaoru lo llamo al ver que el pelirrojo no se movía de su lugar.
-perdone kaoru…- el sonrió y camino para juntarse con ellos.
Salieron del dojo los cinco juntos y kenshin se pregunto como seria ver la cuidad de nuevo, no había visto mucho cuando llego, pero lo principal era lo que seria ver a los suyos de nuevo, a sus antiguos amigos. El viaje hacia el centro de Tokio había sido relajante y divertido entre las peleas de kaori con yahiko y algunos comentarios de kaoru sobre estos ocho años que habían pasado. Cuando el pelirrojo puso el primer pie en el centro de la ciudad todo lo que vio fue nuevo, sin dudas las estructuras habían cambiado mucho, ya no estaban los puestos de mercaderes que el recordaba y sin duda la gente también estaba diferente, había también mucha gente que el no conocía, mercancía nueva, puestos nuevos, nuevos edificios, luz eléctrica...todo era relativamente nuevo.
Sin darse cuenta kenshin se fue retrasando mientras sus curiosos y sorprendidos ojos iban recorriendo de par en par la nueva cuidad, la única que se dio cuenta de esto fue kaoru que lo miraba modestamente y sonreía para sus adentros.
-kenshin no llegaremos a tiempo si te sigues retrasando de esta manera- le dijo mientras sonreía.
El pelirrojo la miro sorprendido- perdone es que, jamás pensé que vería a Japón así…-
Kaoru estaba tentada a decirle que gran parte de esto se debía a el, pero algo la detuvo, seguro que era ese sentimiento de que aun kenshin no se sentía capaz de darse algo de crédito por tanto sacrificio – si es impresionante todo esto, parece que todos van a tener mejor vida con pasar el tiempo- y le mostro una amplia sonrisa – pero mejor hay que apresurarnos, nos deben...- se retracto- te deben estar esperando con demasiadas ansias, ¡apúrate!-
Kenshin apresuro el paso y se puso de igual a igual con kaoru, ella llevaba a Moru en brazos .El pequeño en cierta forma no le hacia mucho caso, lo miraba de vez en cuando, pero kenshin si lo miraba directamente y aparte de ver ese azul profundo en sus ojos, no veía mucho de kaoru en el…
-ya llegamos-
Kenshin dejo de mirar a Moru y levanto los ojos y miro el rostro sonriente de la kendoka, ella le señalo la dirección donde debía mirar y kenshin se sorprendió mas de lo que hubiera creído.
Era un edificio bastante ancho de ladrillos perfectamente pintado de rojo, con dos pisos y en la parte del medio había un letrero de metal marrón y dorado que decía "Akabeko".
Esto definitivamente no era lo que el había dejado – Es muy grande -murmuro el pelirrojo sin saber que mas que decir.
-¿Pero sabes que es lo mejor de todo esto?- le interrumpió yahiko- que aun siguen conservando el mismo sabor de siempre...- se notaba a leguas que estaba orgullosos de ese lugar, en el cual, el había trabajado durante años.
-bueno entremos- dijo la pelinegra agarrando la mano de su hija
El pelirrojo dejo que todos se adelantaran a el, kaoru lo noto titubeante así que dejo que el se tomara su tiempo y una vez que kenshin atravesó las puertas de roble y la típica cortina que cubría la entrada miro una mezcla de dos mundos….ya al comienza del restaurante se podían ver unas cuantas mesas y sillas accidentales adornadas con manteles blancos y plantas de masetas pero más al interior se podía ver la tradicional cultura japonesa con tatamis y mesas para arrodillarse, una larga escalera al lado izquierdo mostraba la entrada hacia el segundo piso y hacia el lado derecho, había un flameante mostrador, pintado y barnizado perfectamente, rodeado de plantas y pergaminos con freses celebres en japonés.
La misma gente que entraba ahi ya no era tan igual que en su antigua época, se veía que eran mas formales y hasta mas adinerados quizás. Pero en medio de toda esa novedad y cierto lujo kenshin vio moverse una silueta conocida, una mujer y si no se equivocaba ella tenia que ser tae, claro que era tae, ¿quien más podía estar viniendo con una sonrisa de par en par y con los brazos abiertos?
-¡Kenshin! ¡No puedo creerlo eres tu kenshin!- Tae se acercaba contentísima de la vida- ¡siempre supe que regresarías pero nunca pensé que tardarías tanto!- tae le agarro fuertemente las manos en señal de alegría- me pone muy contenta verte, te vez muy bien, espero que ahora ya no nos desilusiones y te vallas ¿verdad?-
Kaoru rodo los ojos, pero claro que ella era tae, la indiscreción podía apoderarse de vez en cuando de su amiga.
Kenshin sonrió un poco avergonzado- mi intención no fue jamás desilusionarlos tae-san- y después se encogió de hombros- pero parece que no soy bueno haciéndolo realidad-
-¡pero eso no importa! Con tal de que ahora te quedes con nosotros…- Tae le soltó una mano y le dio palmaditas a la otra que tenia sujeta. Kaoru estaba tentadisima a pedirle a su amiga que dejara de incomodar a kenshin con tantas cosas pero no se animo, porque en verdad kenshin no se veía del todo incomodo. En eso una silueta más pequeña y delgada se acercaba a paso lento.
Kenshin se dio vuelta y se encontró de cara a cara con tsubame, el pelirrojo no pudo evitar dejar caer uno de sus labios ante la sorpresa de ver a la jovencita que tenía en frente. Sin duda había crecido, al igual que yahiko, no se podía ver el rastro de la niña ultra tímida y cohibida que era antes.
-buenos días Sr Himura- saludo ella educadamente- ¡me alegra tanto verlo!- tsubame estaba enfundada en su traje occidental de camarera con sus zapatitos negros de charol y sus guantes de encaje no tan finos en las manos- me emocione mucho cuando yahiko me conto que usted había vuelto y que esta viviendo nuevamente en el dojo- ella dirigió sus ojos hacia su novio que la miraba muy complacido- espero que encuentre todo muy familiar y se sienta cómodo-
-gracias, todo es un poco nuevo debo decir- kenshin no sabia muy bien que hacer, no sabia si darle la mano o simplemente hacerle una reverencia, eligió la ultima – usted a crecido mucho señorita tsubame casi no la reconozco-
-¡ha! Eso es por estas ropas- dijo en broma- pero cuando me vea más "normal" seguro que notara que no he cambiado mucho que digamos – y le dio una amplia sonrisa.
Kaoru sonreía ante el buen recibimiento que tenían con el pelirrojo, se notaba que todos habían guardado muy buenos recuerdos de el y que en cierta forma lo habían estado esperando, otra personita que también observaba todo con una curiosidad impresionante era kaori.
-¿todos conocían ya a kenshin?-pregunto la niña al ver como todos le hablan con tanta familiaridad.
Tae se agacho y le acaricio la cabecita a la niña- pero claro kaori, el fue un gran amigo de todos especialmente de tu mamá- kaoru clavo sus ojos en tae como advertencia- pero el tubo que hacer un largo viaje y ahora vuelve con nosotros- tae no levanto la vista, podía sentir la fuerza de la mirada de kaoru en ella.
Kaori miro a kenshin de nuevo y le sonrió – entonces kenshin yo te digo ¡bienvenido a casa!-
El pelirrojo no pudo describir como esas palabras de esa niñita lo habían hecho sentir y kaoru tampoco pudo describrir su asombro por esas palabras, esas mismas palabras que ella había pronunciado para darle entender al pelirrojo que estaba en su hogar una vez que había terminado la pelea en Kioto y el había vuelto al dojo sintiéndose un extraño nuevamente.
Todos se quedaron en silencio, algunos conmovidos, otros sorprendidos y una sola persona incomoda y confundida.
-¿Porque no te vas sentando en una mesa de ese lado?- señalo tae una mesa tradicional que se veía muy amplia y tenia un cartelito que decía que estaba reservado- ahora mismo les estaré sirviendo, tengo que organizar todo en la cocina y salgo para quedarme con ustedes todo el tiempo que quiera- tae seguía siendo una mujer muy positiva.
Tsubame estaba por guiarlos pero yahiko le hizo un ademan señalando que el se encargaría de todo, la muchacha hizo una reverencia – yo también debo ayudar a tae en esto y después podre quedarme con ustedes, excúsenme un momento por favor- la muchacha era muy educada.
Kenshin les hizo saber que por el no había ningún problema y que no tenían que cambiar sus planes por el. Obviamente fue callado por la dueña del restaurante y regañado por yahiko. Todos se dirigieron hacia su mesa reservada y se fueron acomodando, kaoru y kenshin quedaron enfrentado y yahiko quedo al lado de kaori. Moru seguía cómodamente sentado en el regazo de su mama.
-Parece que el doctor Genzai se va a tardar un poco- dijo yahiko mientras se relajaba poniendo los codos sobre la mesa.
-seguro que tuvo alguna urgencia de último momento- aclaro kaoru mirando hacia la puerta del restaurante.
-¿aun sigue ejerciendo?- pregunto el pelirrojo, no se atrevía a decir que por cálculos el deducía que el doctor Genzai ya estaba muy viejo para seguir practicando la medicina, pero kaoru lo adivino- es por ahora, aun esta esperando que su reemplazo pueda encontrar un reemplazo y pueda venir a vivir nuevamente a Tokio- dijo sonriendo divertida- parece que en Aizu Megumi esta teniendo problemas para dejar a toda la gente que ya se acostumbro a ella-
-¿la señorita Megumi vive en Aizu?- kenshin estaba sorprendido
-si se fue un tiempo después de que tu lo hicieras, decidió buscar a alguien de su familia y poder seguir estudiando mas sobre lo novedoso en la medicina occidental. He escuchado muy buenas críticas sobre ella y parece que es muy querida y respetada-
-Megumi ayuda a mi mamá para que nazca mi hermanito Moru- dijo kaori que no puedo evitar meterse en la conversación de los mayores.
-¿eso es verdad?- pregunto kenshin.
-si, Megumi me ayudo en los dos nacimientos. Venia a hacerme una revisión cada mes en cada embarazo y me ayudo los primero meses con ambos.- acaricio la cabeza de cada una de sus hijos- hubiera estado muy perdida sin ella, aunque el doctor Genzai me ayudo muchísimo también, lo de Megumi fue especial- se notaba un brillo de verdadero cariño en los ojos de kaoru cuando hablo de Megumi- se comporto mejor que una amiga y se lo agradezco tanto-
Kenshin escucho sorprendido todo, porque si mal no recordaba ellas no eran "amigas" exactamente- me alegro tanto de que por fin se pudieran llevar bien-
-fue fácil- dijo kaoru riéndose- creo que le di demasiada lastima para que dejara de ser tan perversa conmigo- y se hecho a reír, yahiko también lo hizo. Kenshin no entendió el chiste, es mas no le hizo chiste ¿demasiada lastima?
-después te lo explicare bien, kenshin – le dijo al ver la cara de no entender nada del espadachín. El solo sonrió y pregunto por una persona que le sorprendió que no estuviera hay, y que seguramente estaría moliéndolo a golpes desde el primer momento que lo hubiera visto.
-¿Sanosuke no va a venir?-
-¿sano? El ni siquiera sabe que tu estas en Tokio en este momento- dijo con calma kaoru.
-¿no le avisaron?-
-no tenemos como- respondió yahiko- el no vive aquí desde hace muchos años-
El espadachín abrió grande los ojos en total sorpresa.
-se fue a recorrer el mundo- dijo kaoru mientras dejaba a Moru sentado en el tatami- nunca sabemos donde esta, el manda cartas con una dirección en donde le podemos contar como estamos, pero si le escribimos mas de dos veces a esa misma dirección siempre nos regresan la carta al no encontrar destinatario.-
-parece que el muy infeliz no se puede quedar quieto- dijo yahiko.
-no lo llames de esa manera yahiko- le reprocho kaoru.
-así que se fue- kenshin sonrió profundamente- eso es lo que el siempre quiso hacer, buscar nuevas aventuras y conocerse a si mismo. M e alegra tanto que lo haya podido lograr-
Yahiko y kaoru lo miraron y kaoru comprendió que no había que explicarle su forma de actuar así como lo tubo que hacer con Megumi, parecía que esos dos, conocían mejor que ellos al errante Sanosuke.
-pero vino muchas veces a vernos- dijo kaoru- el conoce a los chicos- no pudo evitar emitir que estuvo con mala cara en su matrimonio y que también estuvo presente cuando su marido la abandono y que con sus pocas fuerzas lo retuvo para que no lo buscara y lo matara a golpes como el quería hacer.
-Sanosuke aunque no quiera admitirlo le gusta formar parte de las alegrías de los demás- dijo kenshin
-si es todo un sentimental- dijo con burla yahiko- también me entere que fue a ver Megumi varias veces-
-¿enserio?- kenshin se hizo el sorprendido- eso es una noticia nueva-
-¿quieres saber una verdadera noticia?- empezó con burla kaoru guiñándole un ojo a kenshin- ¿sabes quien esta próximo a casarse?-
Yahiko empezó a ceñir el entrecejo mientras se ponía colorado, por su parte kenshin se presto a la broma de kaoru, ya que el sabia que yahiko estaba por pedirle matrimonia a tsubame.
-kaoru te lo advierto, no abras tu bocota…- amenazo el chico, pero en vez de verse temeroso, tenia una expresión que daba risa.
-¿pero que es lo que dije?- kaoru fingía muy bien su papel de inocente- yo aun no di nombre sin dije nada ¿porque te pones tan nervioso?- kaoru miro al pelirrojo- ¿verdad que su comportamiento es muy raro kenshin?-El, por su parte simplemente se reía bajito.
En un momento a otro en medio de esa broma se sintieron unos rápido pasos y una niña de unos doce años con un kimono rojo y con cabello castaño en una media cola se paro abruptamente frente a ellos.
Todos se sorprendieron en cierta medida pero dos se relajaron en menso de un segundo, excepto kenshin que seguía mirando con curiosidad a esa niña.
-hermano ken- grito y dejando descuidadamente sus sandalias en el piso corrió a abrazar al pelirrojo que aun estaba sentado mirándola perplejo- me gusta volver a verte hermano ken-
Kenshin aun no entendía nada y en eso la vos de kaori llamo su atención.
-¡kenshin! ¿Eres hermano de Ayame?- la niña estaba sorprendidísima de su nuevo descubrimiento- ¡nunca me lo dijiste!-
-no kaori- le corrigió su mamá- no son hermanos de verdad, solo que Ayame quiere a kenshin como si fuera su hermano- kaoru dijo con calma mientras le acomodaba algunos cabellos detrás de las orejas.
-¿Ayame?- Pregunto kenshin al ver que la niña no lo soltaba – ¿eres tu la pequeña Ayame?- quizás si kaori no se lo hubiera dicho, el jamás se lo hubiera imaginado.
-y yo soy la pequeña Zusume- dijo otra voz enfrente de ellos. Kenshin giro la cabeza y miro a otra niña muy bonita con un kimono amarillo suave y el cabello castaño oscuro, largo y lacio – no puedo creerlo, de verdad eres tu hermano ken- dijo mientras se le llenaban de lagrimas los ojos.
-Zusume yahiko no mintió y es kenshin de verdad- dijo Ayame mientras soltaba el cuello de kenshin algunos segundos para mirar a su hermana. Zusume sonrió con verdadera alegría y se hecho al cuello de kenshin también.
A kenshin se le fue llendo la sorpresa y se fue inundando de ternura y con suavidad también abrazo a las niñas.
-No sabes lo inquietas que estuvieron desde que yahiko apareció en la clínica con la noticia de que habías vuelto- kenshin levanto los ojos y miro con asombro a un mucho mas anciano doctor Genzai- kenshin, es un gusto volver a verte.-
Kenshin fue formando una sonrisa y después de despegarse de las niñas suavemente se puso de pie e hizo una reverencia con profundo respeto –doctor Genzai el gusto es mío de volver a verlo-
-vamos muchachos con todas las cosas que vivimos, ¿como te atreves a tratarme con tanto respeto?- y con una lentitud normal de su edad el se fue acercando para subir al tatami, en ese momento Zusume se puso de pie para ayudarlo pero lo hicieron también kenshin y yahiko- ven dame un abrazo- dijo el anciano que apenas se sostenía con un bastón grueso de madera. Kenshin acepto y correspondió ese abrazo con fraternal hombría- espero muchacho que ya no te vallas ¿he? Hay cosas muy lindas en esta cuidad como para que las sigas dejando pasar-
-ya no lo hare doctor Genzai- dijo simplemente el pelirrojo y lo único que recibió fue una profunda mirada por parte de kaoru y yahiko.
-el abuelito Genzai también conoce a kenshin...- dijo kaori que jugaba con Moru- y también la tía Megumi y el tío Sanosuke…- kaori sonrió y miro a su mamá y después a kenshin – ¿también conoces a mi papá y a mis abuelos?- Kaoru no pudo disimular su pánico que se reflejo en sus ojos y kenshin no pudo ocultar que lo había notado. La pelinegra estaba asustada de que la niña empezara a hacer preguntas referidas a su papá ella pensó que ese tema había quedado en los mas profundos recuerdos de la niña.
-no kaori, yo no conozco ni a tu papá ni a tus abuelos pero seguro que los conoceré pronto…- kenshin fue amable y trato de tranquilizara la niña y de paso a la madre.
Nuevamente se hizo un silencio incomodo, parecía que todos los que conocían la historia de kaoru habían hecho una especie de promesa y nadie tocaba el tema abiertamente y menos delante de la niña ya que seria como volver abrirle las heridas.
-tae si que esta tardando...- dijo yahiko y se puso de pie para llamar la atención de todos y que no se profundice el tema del marido de kaoru- creo que iré haber si puedo ayudar en algo – pero cuando estaba por salir del cubículo que se les había otorgado tae llego muy sonriente junto a tsubame- perdónenme es que tenia que dejar bien organizada la cocina así yo me podía relajar junto a todos ustedes-
-ya estaba por salir a buscarte tae- dijo yahiko medio refunfuñando- pensé que te habías caído en alguna olla de la cocina-
Tae paso dándole un golpe leve en el pecho a yahiko- siempre tan amable- Se ubico, se sentó y saludo a los presentes. Tsubame hizo lo mismo- ¡bien ahora pidan lo que quieran!- dijo muy emocionada.
-¿lo que queramos?- pregunto una sorprendida kaoru.
-por supuesto esta es una ocasión especial- dijo tae mientras a un lado de ella el doctor Genzai se relamía los labios sin pudor.
-Srta. Tae le agra...-El espadachin comenzaba de antemano a dar los agradecimientos cuando la dueña del restaurante lo callo.
-soy Señora- dijo con total orgullo- y no tienes nada que agradecer, esto es un pequeño regalo de mi parte y esta incluido el cariño de todos, tu simplemente disfrútalo kenshin-
El pelirrojo se conmovió y dio una leve reverencia hacia Tae, kaoru que lo estaba mirando sonrió con suavidad al ver a kenshin tan humilde como siempre.
-Pues si es así…- comenzó yahiko- ¡hagamos de esto una verdadera fiesta!- Todos sonrieron ante la alegría del chico incluso kenshin que se relajo y cerro los ojos para poder estar tranquilo y alegre. Al final este era el grupo que el había querido volver a ver, aunque faltan algunas personas principales, el se sentía a gusto y feliz de estar rodeado de tanto cariño, necesitaba esto, quería esto y era por eso que esta vez, no lo dejaría escapar.
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Hace mucho que había pasado el medio día y kaoru se encontraba caminando por el camino tan conocido de siempre, kaori iba adelante y ella cargaba a Moru pero con la gran diferencia que esta vez kenshin iba a su lado de par en par. Era un día lindo, con un radiante sol y mucha luz, no hacia un calor sofocante y se podía disfrutar de una pequeña briza.
-Este paisaje sigue siendo tan bello- dijo el espadachín quedándose de pie, mirando el rio y las diferentes proyecciones de luz.
-es verdad- dijo simplemente kaoru que se quedo mirandolo en vez del paisaje. Ella podía notar que al llegar el pelirrojo tenia una tristeza en los ojos que no se podía ocultar, y aunque el se esforzara cada vez que la miraba, la tristeza era lo primero que resaltaba en esos bonitos ojos violetas. Se notaba cansado y ya había entrado en años. Tenía curiosidad por saber que había sido de el pero como lo hizo la primera vez, cuando lo conoció, se guardo sus preguntas, se trago la curiosidad y estaba dispuesta a darle su comprensión como siempre, pero esta vez…solo seria su comprensión.
-¿Te gusto volver a vernos a todos kenshin?- pregunto suavemente kaoru.
El espadachín voltio a verla y la miro como si su pregunta fuera la mas extraña del mundo- claro que si kaoru, es mas no veía la hora de verlos a todos- hizo una sonrisa- a decir verdad , jamás espere un recibimiento tan cálido por parte de todos-
-Hay kenshin...- dijo kaoru con pesar y dándole una mueca graciosa- tu siempre valorándote tan poco- La pelinegra siguió caminando porque su hija pronto dejaría de estar a la vista- me preocupaba un poco de que te sintieras incomodo con esta reunión, no sabia si querías o no que se supiera lo de tu regreso, por eso regañe a yahiko cuando me dijo que le había dicho a todos-
-no es mi intención guardarlo en secreto- dijo muy sincero- además se iban a enterar tarde o temprano- la alcanzo y volvieron estar par a par caminando – si voy a volver a vivir en Tokio es normal que en algún momento me iban a ver y hubiera sido peor que me vieran por casualidad y no porque yo me haya presentado correctamente- kenshin sonrió- yahiko me hizo un gran favor-
Kaoru lo miro de reojo, por alguna razón se sentía un poco rara al escuchar que el se quedaría para siempre, en realidad no podía creerle.
-ya veo…- dijo simplemente, después dio un grito para que kaori bajara la velocidad.
Kenshin noto el cambio en la mujer, se había puesto mas rígida y tenia la sospecha de porque era- ¿le incomoda que haya vuelto kaoru?-
Esa pregunta descoloco totalmente a kaoru que se giro inmediatamente a verlo sorprendida. Se quedo mirándolo con la boca ligeramente abierta- nunca me molestaría el hecho de que hayas vuelto, tu sabes muy bien que este es tu hogar- y frunció el ceño.
-pero hay algo que la incomoda-
-si, y es el hecho de que no sabemos si creerte- kaoru hablo en plural- y me estoy refiriendo a todos los que alguna vez vivimos contigo y compartimos infinidad de cosas-
-Pero lo hare-
Kaoru volvió a sorprenderse pero esta vez de la convicción con las que sonaron esas palabras.
-lo hare , me quedare aquí con usted y con todos mis amigos- kenshin le clavo la mirada – me tuve que ir lejos para darme cuenta que aquí tenia la verdadera felicidad- esas palabras iban dirigidas únicamente a ella pero otra vez, kenshin se reprimió en reconocerlo.
Kaoru bajo la mirada y sonrió ácidamente -¿tuviste que irte lejos para darte cuenta que aquí estaba tu felicidad? Perdóname kenshin, pero eso si que es estúpido…- se puso derecha con Moru en sus brazos- la vida es difícil y son pocas las oportunidades que se presentan para poder tener lo que uno llama felicidad y tu las desaprovechaste poniéndolo aprueba con tu lejanía- la vos de kaoru era dura pero a la misma vez melodiosa- perdiste tanto tiempo, tantas cosas dejaste ir, te vez tan cansado…- hizo silencio algunos segundos y sacudió la cabeza como para despejar las palabras alborotadas en su mente- pero todos tiene una segunda oportunidad al reconocer su error y no creo que tu seas la excepción. Tienes todo en mi casa a tu disposición, tienes el cariño de todos y la admiración también, si lo piensas bien , tienes todo para quedarte para siempre como bien dices, pero no jures hacerlo ni lo afirmes con tanta convicción porque solo lograras que la gente dude….- kaoru miro a hacia el camino para asegurarse de que kaori estaba bien.
-¿usted duda de mi?- pregunto kenshin un poco afligido por tantas palabras duras hacia el.
-Yo si- fue como si lo hubiera congelado la frialdad con la que salieron esas palabras de los labios de la pelinegra – yo no creo que te quedes-
A kenshin le estaba costando salir de su estupor, no podía formar una oración coherente que contradijera lo que acababa de decir la mujer de su vida.
-Pero no te preocupes-Le volvió a sonreír como solo ella podía hacerlo- tu solo tienes que disfrutar de lo que te ofrece el destino ken, descansa cuanto quieras y se tu mismo, de todas formas que no te importe lo que piensen los demás – Kaoru emprendió el paso de nuevo – y menos lo que pienso yo – y a modo de chiste dijo – total con tanto que tengo que hacer de seguro ni siquiera me voy a dar cuenta de cuando te vallas de nuevo – y se hecho a reír.
El viento soplo fuerte como para hacerle recordar al pelirrojo que el también debía seguir caminando, pero no podía mover un solo musculo de su cuerpo, se quedo hay parado viendo como kaoru se alejaba y se dirigía donde kaori. Se quedo de pie analizando lo que había escuchado, se quedo pensando en lo que su kaoru le había dicho y le desgarro saber que ella tenía razón, pero especialmente en una sola cosa…. El había perdido mucho. Pero justamente el estaba arrepentido y ya había sufrido lo suficiente entonces ¿de verdad tendrá otra oportunidad?
-¡Kenshin!- el pelirrojo miro hacia abajo cuando una de sus manos fue tomada por kaori que lo miraba curiosa- vámonos a casa, mi hermanito tiene que dormir-
El pelirrojo solo sonrió y agarro la manito de kaori- perdóname, me distraje un poco-
-no importa, solo tenemos que correr para alcanzar a mama- dijo ella mientras soltaba la mano del pelirrojo.
-adelántate kaori-
La niña no tubo que esperar a que se lo dijeran dos veces para que se pusiera en marcha y con sus pasitos cortos corría hacia la dirección en donde kaoru se había quedado de pie.
Kenshin empezó a caminar a paso ligero con la mirada puesta en kaoru – correr para alcanzarla- murmuro viendo que eso podía ser una buena metáfora pero inmediatamente después la rechazo- yo ya no tengo oportunidad- dijo con pesar al caer nuevamente en la realidad- ella tiene otra vida, ella gano lo que yo me deje perder….- kaoru le sonrió cuando el se acerco y el le sonrió de la misma manera.
-Es hora de la siesta de Moru kenshin, perdón pero tenemos que apresurarnos, necesito hacerle un biberón-
-por mi no se preocupe, después mirare el paisaje- dijo a modo de escusa por haberse quedado de pie.
Kaoru retomo el camino, kaori siguió a su mama y kenshin camino detrás de ella mirando ese cuadro –"ya no tengo oportunidad"-se dijo a si mismo –"porque alguien mas tomo lo que yo me deje perder. Kaoru ya tiene una familia y esa era mi segunda oportunidad. Poder vivir mi vida con ella."-
Quizás debía irse y si lo hacia debía irse lo mas rápido que podía para no causar dolor a los que lo querían y estaban ilusionados con su regreso, de todas formas, no quedaba nada para el en Tokio. Absolutamente nada.
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Sus ojos no podían ocultar la tristeza que sentí por dentro pero a la misma vez tenia la mirada fija y puesta en la puerta del dojo, se podía escuchar un gran barullo, fácilmente se podía deducir que había unas treinta personas hay y le estaba dando mucha curiosidad
-porque no entras a hechas un vistazo- kaoru se le acerco por detrás- no creo que de tanto mirarla fijamente puedas traspasar la madera-
Kenshin hizo una leve sonrisa y lo miro avergonzado – ve y entra, seguro te llevaras una sorpresa- dijo kaoru mientras pasaba de largo con una tina de ropa.
El pelirrojo se acerco a la puerta y empezó a abrirla muy despacio cuando en menos de tres segundos la puerta se deslizo y la cara de un yahiko serio apareció- ¿kenshin?- pregunto sorprendido.
-eeeh...- el pelirrojo no sabia que decir se puso un poco colorado porque parecía que estaba espiándolo.
-pasa kenshin, perdóname por la cara- yahiko lo hizo pasar y cerro la puerta tras el- pero pensé que era kaori y solo si me ve muy serio no molesta y deja de intentar estar en medio de las clases-
-ya…veo- kenshin se sintió intimidado cuando vio a un gran grupo de hombres la mayoría jóvenes mirándolo con suma atención y concentración.
Por detrás de el la voz de yahiko resonó – ¡Fórmense! Y en menos de un segundo estaban en filas perfectamente acomodadas. El moreno rodeo a kenshin y se colocó a un costado de el – les presento a un grande de los grandes, el señor Kenshin Himura experto espadachín y Único heredero del estilo Hiten Mitsurugi-
Algunos de los estudiantes abrieron grandes lo ojos y sonrieron al ver al enano pelirrojo otros simplemente se dedicaron a hacer la formal reverencia.
-Yahiko no es necesario…- kenshin estaba colorado no esperaba la presentación de yahiko, ni siquiera se esperaba ver tanta gente- que interrumpas la clase por mi- hablaba muy quedito y no se movía, dentro de todo kenshin al estar frente a gente podía ser muy tímido.
-Yahiko hizo una mueca- siempre creí que tu modestia te tenia reprimido así que ¿porque no aprovechar que ahora yo puedo hacerte algo de fama?- yahiko también hablo bajito y sin quitar los ojos de sus alumnos.
-pero es que yo…- kenshin no sabia mucho que decir, especialmente porque alguno de esos alumnos lo miraban como si esperaran algo totalmente sorprendente por parte de el, como, no se, que el volara o le salíera tres brazos mas.
-No digas nada- Yahiko se separo de el y volvió a dirigirse a su clase, les dio la orden de que hicieran uno ejercicios de calentamiento y que después harían un duelo de practica. Terminado de dar las instrucciones se fue hacia un rincón y trajo un mullido cojín que puso en el piso y lo acomodo de forma tal que todo el gimnasio este a su perfecta vista- ¿Te quedas no?- le pregunto al pelirrojo y clavo sus ojos tan directamente que kenshin comprendió que esa no era una preguntas, mas bien era un "tu te sientas aquí y no te mueves". Resignado se sentó y se relajo, después de todo era una gran sorpresa ver de maestro a yahiko y su sangre de espadachín tampoco podía dejar de presenciar este maravilloso arte de pelea.
En el otro lado de la puerta del gimnasio se encontraba kaoru tapándose la boca para no echarse reír descaradamente, sabia que yahiko era muy impulsivo y que a kenshin le tomaría por sorpresa su cambio de actitud. Siempre le había conmovido la forma en que yahiko enaltecía a kenshin y la forma en la que lo admiraba y ahora tenia la perfecta oportunidad de demostrarlo, claro esta, muy a su manera. S e alejo del gimnasio ya que ese día solo le tocaba trabajar a yahiko y ella debía estar preparándose para mañana que era su noche de trabajo, solo que había un pequeño problemilla. Sabia muy de antemano que debía responder algunas preguntas de kenshin y ahora tenia que vérselas de cómo le contestaba sin tener que contarle toda la verdad,toda su triste verdad.
-Aaaah- suspiro profundamente- ni siquiera se porque no quiero decirle lo que paso y lo que fue estos ocho años- y eso era una inminente verdad ¿Por qué le preocupaba lo que pudiera pensar kenshin o simplemente porque se preocupaba que el supiera su vida? - cielos, ya no me entiendo...- dijo algo mal humorada. Se despego de la puerta del gimnasio y siguió su curso hacia la cocina pensando en algunas posibilidades- "dios, voy a ahorcarle si llega a tenerme lastima"-pensó mientras se echaba a reír con toda naturalidad y quitaba un poco de peso a sus preocupaciones con sus chistes.
Fin del Capitulo.
Hola gente , ya se que no tengo escusas por haber demorado tanto tiempo en actualizar pero subir este capitulo sinceramente me tomo muchísimo tiempo.
Y todo es debido únicamente a que mi redacción se volvió bastante mala por falta de práctica T.T.
No se cuando volveré a actualizar pero lo que si les pido es que no dejen de creer cuando les digo que nunca dejare incompleta una historia en mi vida. Quizas lleve tiempo pero de que los terminare, los terminare a todos mis historias :D. Ahora bien queles pareció? No es tan largo como hubiera querido pero creo que va muy bien con el hilo de la historia. Como bien saben , estare esperando sus comentarios con muchas ansias.
Quiero agradecerles a todas las personas que me dejaron comentarios en el capitulo anterior, los estuve leyendo nuevamente y so es una de las grandes motivaciones que tuve para seguir escribiendo.
Sin más que decir. Nos estaremos leyendo en la próxima.
ATTE: Kirei-bell.
