Capitulo 4: Par de solitarios.
—Oye ¿no será que te gusta tu vecino?
—¿Eh? ¡no preguntes idioteces!
—No son idioteces, si incluso estas más roja que un tomate —Comenta divertido, ríe por el obvio comportamiento de su amiga, esta se lleva las manos a las mejillas como si con eso pudiera comprobar el carmín que las cobre, como si el ardor que siente en las mismas no lo comprobara ya —No te pongas así, no tiene nada de malo, uno no elige quien puede gustarte, mírame a mí con Ella, pareciera que no pegamos ni con cola y aún así la quiero muchísimo e intento estar con ella.
—No saques conclusiones apresuradas, no estoy segura de lo que me pasa con él, dejémoslo en que por ahora me agrada y quisiera ser su amiga.
—Bueno, supongo que si te sientes bien con eso, tampoco hay razones para presionarte con algo de lo que no estas segura, en el amor no hay apuro.
—Deberías seguir tu propio consejo.
—¡Yo sí estoy seguro de querer a mi Ella!
—Me refiero a que en el amor no hay apuro, idiota, sobretodo cuando la persona que quieres es alguien tan expresivo como ella—Le contesta con voz monótona.
—Eres mala conmigo.
—Al contrario, te tengo demasiada paciencia.
Conversan cerca de una hora más y cuando Topher se fija en la hora decide que es hora de partir a su propio hogar. Una vez sola, Izzy apaga todas las velas y linternas que sirvieron de improvisada iluminación a falta de electricidad. En medio de la oscuridad, sentada en su amplio sillón, la pelirroja, siente la amplitud de su apartamento, nunca le ha gustado estar sola y en la inminente noche es mucho más palpable, pero es su realidad desde hace unos años, se abraza a si misma en busca de consuelo como si tuviera frío, aquella sensación le queda siempre que después de un momento de compañía vuelve a quedar sola. Divagando en aquello posa su mirada en la puerta de entrada que apenas puede divisar en la penumbra, recuerda la soledad reflejada en la mirada de Noah, sonríe amargamente, ahora puede responder más sinceramente la pregunta de su mejor amigo: Le atrae Noah por que parece tan solo como ella, por que lo que más ansia es tener la compañía de alguien que comprenda su soledad, sin embargo considera que esa es una razón demasiado egoísta.
Una mañana soleada despierta a los habitantes de Canadá y el servicio eléctrico ya es solucionado, por lo que los propietarios de aquellos apartamentos pueden seguir con sus actividades sin preocuparse de más.
La mañana pasa lenta para ambos, se ven en el pasillo por lo que dan y reciben un saludo cordial, en el poco tiempo que lleva tratando a su vecina comienza a hacer que Noah se plantee si Izzy es o no lo que pensaba en un principio: Ha comprobado que trabaja, que es mayor de lo que ha creído y que es una persona con educación, algo escandalosa y con demasiada energía para su gusto, pero no de una manera tan molestosa. Se da cuenta que el problema de aquel domingo no es más que un hecho aislado.
La carga de trabajo se ha aminorado un poco y Noah puede tomarse las cosas con más calma, revisando los planos de la nueva sucursal de la empresa donde trabaja junto al arquitecto a cargo del proyecto es cuando recibe una llamada de su padre, por reflejo va ha rechazarla, pero recuerda la visita de Duncan el día anterior por lo que decide finalmente contestar. Acuerdan encontrarse en un restaurante a la hora de almuerzo. Él moreno es el primero en llegar, luego de unos diez minutos llega su padre.
—Me alegra saber que por lo menos harás el esfuerzo de escucharme.
—Me intriga saber el por que del repentino interés en que trabaje para ti.
—Vamos hijo, sabes que mi propósito siempre a sido que la empresa siga en manos de la familia, de hecho, cuando supe que entraste a trabajar donde estas hace unos años me sorprendió muchísimo, creí que apenas comenzaras la universidad te tendría bajo mi ala.
—No quiero deberte nada, lo sabes, nunca quise ser conocido sólo por ser tu hijo no me interesa estar bajo tu ala y que me manejes como lo haces con Duncan— Joe sonríe por el carácter duro que se ha forjado su primogénito, sin duda será un digno adversario si no logra convencerlo.
—No me tomes a mal, sé que ya te estás formando un camino profesional, pero realmente necesito de tu ayuda, me estoy haciendo viejo y Duncan apenas tiene veinte años, no puede hacer mucho por si solo y es presa fácil para los peces gordos, si lo encaminas por lo menos, yo me doy por satisfecho—Joe ya contaba con cuarenta años cuando fue padre por primera vez, toda su vida ha estado ligada al trabajo, el ser hijo, nieto y bisnieto de grandes empresarios es una carga muy grande sobre sus hombros y aquello lo consumió por años, al darse cuenta de esto fue cuando decidió probar lo que es tener familia propia, si bien su primer matrimonio fue un fracaso, el segundo es una bendición a la que no renunciaría por nada en el mundo, agradece a diario el hecho de tener una mujer como lo es años no han pasado en vano.
—Ya veo, ese es el propósito detrás de todo, quieres que prepare a Duncan y después me vaya por donde llegué ¿No es así?
—Interprétalo como quieras, tendrás lo que te corresponde de todos modos, no es que te deje desheredado, pero debes comprender que Duncan está más indefenso que tú frente al mundo.
—Y por eso para ti siempre seré un actor secundario en tu obra ¿Qué pasa si deseo más que eso?
—¿Qué quieres decir?
—Nunca me he conformado con poco, no soy una persona precisamente humilde y como siempre aspiro a tener más, esta vez no será la excepción y si debo pasar sobre tu querido hijo lo haré— La seriedad de sus palabras es abrumadora. La arrogancia es uno de los defectos de su familia por generaciones y Joe lo sabe muy bien, por lo que está dispuesto a entregarle todas la armas a su hijo menor con tal de bajarle los humos al mayor, sabe que si no lo hace Noah terminará por convertirse en una versión más terrible del que él mismo personaliza.
—Acepto tus condiciones con tal de que la empresa siga en manos de nuestra familia y si tus palabras son reales estaré seguro de que eres un digno heredero—Noah no puede evitar sonreír ante las palabras de su padre.
—Entonces es un trato— El almuerzo finaliza con el acuerdo de la fecha en la que Noah se trasladaría a su nuevo cargo, ya que no puede dejar su trabajo así como así.
La tarde pasa tan lenta como ha pasado la mañana, la rutina no es un aliado cuando tienes tantas cosas en la cabeza, el hecho de moverte de manera automática deja que tu mente vuele entre tus problemas provocando que una jaqueca se instale y te moleste, Noah sabe esto muy bien, pero no puede evitarlo. La hora de la salida se le hace eterna y cuando al fin termina por hoy no le entusiasma mucho el hecho de llegar a su apartamento sólo para sentarse en el ventanal a fumar y seguir divagando. Llega a un pequeño café con tal de variar el lugar por un rato.
Muchas veces ha pensado en la posibilidad de mandarse a cambiar y que el mundo siga girando solo, intenta convencerse de que sus responsabilidades no son tan propias de si como el mundo le insiste, que el resto puede sin él, que él no es necesario, pero sus ataduras no lo dejan fluir y el compromiso con todo lo que hace que tanto lo caracteriza lo termina consumiendo, el hecho de trabajar ahora para su padre lo empuja a responsabilidades aún más grandes, ahora no sólo debe demostrar que es independiente de él sino que puede más, es mucho mejor que él y que aquello que desea tanto terminará en sus manos.
Frente a él hay una pareja de enamorados que parecen ignorar el hecho de estar en un lugar público,Noah frunce la boca en un gesto de desagrado. Suspira ante el recuerdo de la última vez que tuvo a una mujer en sus brazos ¿Cuánto tiempo ha pasado? Más de un año saca la cuenta, nunca se ha considerado mujeriego, pero se sabe del gusto de las mujeres, ha considerado la posibilidad de tener pequeñas aventuras amorosas, pero luego se da cuenta que eso es de desesperados para su gusto, tampoco está tan necesitado y ya tiene demasiados problemas como para meterse en enredos de faldas.
Una llamada telefónica lo saca de sus pensamientos y cuando ve el número y no lo reconoce le causa extrañeza, no recuerda haberle dado a nadie su número últimamente.
—Aló.
—Noah…— ¿Acaso ha llamado al pasado con el pensamiento? ¿por qué cuando piensa en aquello ella aparece como por arte de magia?
—Heather.
—¿Cómo has estado? ha pasado mucho tiempo.
—¿Cómo conseguiste mi número?
—Sigues tan arisco como siempre, a veces me pregunto que fue lo que te vi si nunca me tratas bien.
—No le veo caso a que me llames entonces— Siente como desde el otro lado cortan bruscamente, sabe que ella sólo lo llama cuando tiene problemas, se pregunta en que estará metida ahora, aquello le termina por agriar el día.
Al llegar a su apartamento se prepara algo rápido de comer y mira la TV, quiere hacer cualquier cosa con tal de no pensar en su padre o en los problemas de Heather. De pronto siente un gran estruendo desde el otro lado de la puerta principal, se pregunta que ha hecho la niña ahora.
La ve en el pasillo caminar de un lado a otro preocupada mientras habla por teléfono, parece a punto de llorar y eso le preocupa, ve la puerta abierta de par a par y el computador destrozado en el suelo. Se acerca a ella con cuidado y cuando la joven deja su teléfono y lo ve sin dudarlo lo abraza y deja que sus lágrimas fluyan libremente, esto descoloca a Noah y lo único a lo que atina es a posar una mano sobre su cabeza, que no la rechace parece tranquilizarla un poco.
—¿Qué pasa?
—¡Se cayó! soy demasiado torpe, no debí sacarlo del escritorio ¡soy una idiota!
—Calma, sólo es un computador.
—¡Pero debo entregar el código fuente mañana en la mañana! Tengo la mayoría del trabajo respaldado, pero aún le falta y no puedo hacer nada sin el computador ¡tratar de arreglarlo me tomaría semanas!— Aquello pone incómodo a Noah y no sabe si él debe involucrarse o no en los problemas de su vecina.
—Las tiendas aún están abiertas ¿por qué no compras uno nuevo si lo necesitas tanto?— La cara de horror que le muestra hace que se arrepienta de sus palabras.
—¿Sabes lo que cuesta un Mac? Ahorré por meses para poder comprarlo— Bien, eso le deja sólo una alternativa, espera no arrepentirse de esto más tarde.
—Yo no poseo un Mac, pero si te sirve de algo puedo prestarte mi laptop— Sus palabras hace que se calme por completo y que lo abrace más estrechamente, en ese momento Noah se da cuenta que su mano ha bajado de la cabeza de la chica hasta su cintura y que su otra mano le acompaña en el mismo lugar abrazándola completamente, lo que provoca que la suelte rápidamente. La chica sólo suelta una risita y le mira agradecida.
—Gracias pero ¿Qué pasa si daño también tu laptop? Soy demasiado torpe y de seguro tú la necesitas.
—Lo de tu Mac fue un accidente y la laptop no la uso mucho en casa, tienes toda la libertad de usarla esta noche—Izzy se pone de puntilla y le da un casto beso en la mejilla, Noah le indica que lo siga y una vez dentro de su apartamento saca la computadora de su bolso, ella lo examina un rato y sonríe, parece tener las capacidades necesarias.
—¿Puedo instalarle algunos programas que necesito? Te prometo borrarlos una vez que termine.
—Haz todo lo que sea necesario.
—¡Gracias!— Otro beso es depositado en la mejilla de Noah, Izzy abraza con cuidado la computadora y se despide prometiéndole devolverla temprano.
Una vez pasado el momento, Noah enciende un cigarro para sentarse en el lugar acostumbrado, aún se cuestiona el hecho de ayudarla, pero lo que ocupa más su mente es el abrazo y los dos besos en su mejilla, debe reconocer que han sido muy agradables, que la estrecha cintura de la chica es suave y cálida y la inocencia en el rostro de ella le causa cierta ternura sugestiva ¿En realidad sí estará tan necesitado? ¿la soledad le estará afectando?... ¿ó simplemente es ella?
Izzy teclea lo más rápido que puede, ya lleva unas cuatro horas en eso, revisa constantemente si hay algún error, sólo uno puede retrasarla más de lo que ya está. Una vez terminado sonríe satisfecha, al respaldar y cerrar mira el fondo de pantalla en la computadora, la típica pradera que viene por defecto en el sistema operativo Windows, eso le dice que su vecino no debe ser muy apegado a esa máquina y no le interesa como se ve o que la tiene hace muy poco, Izzy no puede evitar ser curiosa e investiga un poco lo que hay dentro, no encuentra mucho, pero se reprocha por ser tan metiche, una vez apagada inconcientemente acaricia la pantalla pensando en el hombre que se encuentra a un pasillo de distancia.
Temprano, sabiendo más o menos a la hora que sale, la pelirroja golpea la puerta del apartamento de su salvador, sonríe abiertamente cuando lo ve parado frente a ella.
—¡Muchas gracias! Me salvaste la vida— Le extiende los brazos para entregarle el aparato.
—No hay de que—Noah lo toma y lo guarda nuevamente en su bolso, al voltearse ve que ella parece un poco incómoda— ¿Sucede algo?
—No pude evitar mirar un poco lo que tenías allí— Sus mejillas se colorean levemente reafirmando el concepto de ternura que tiene Noah de ella— Perdóname, pero me di cuenta que tu software de contabilidad es bastante ineficiente, hasta el Excel puede hacer más que ese.
—¿Sabes de contabilidad?— Noah frunce el ceño ante el hecho que ella husmeara en sus cosas a pesar de no decirlo.
—En realidad sólo sé lo básico que me enseñaron en la universidad— Dice algo más alentada— Pero sé sobre Software, es mi trabajo y el que tienes es poco intuitivo, los registros son enredados y el que tengas que usar la calculadora aparte es tonto, el mismo programa debería sacar las cuentas.
—Veo que tuviste mucho tiempo para revisarlo— Las mejillas de ella no aguantan una gota más de sangre de lo rojas que están.
—En realidad sólo fue de pasada y no lo analicé a fondo—Noah reflexiona las palabras de Izzy, en cierto modo aquello le termina de confirmar que no es una hijita de papá sin cerebro, la chica es profesional y sabe lo que hace, el hecho que de una revisada se de cuenta de que el programa de contabilidad que ocupa le causa problemas es admirable.
—¿Y qué sugieres entonces?
—¿Eh? Bueno, lo ideal sería desarrollar uno más eficiente o derechamente comprar uno nuevo.
—¿Eres programadora, verdad?
—Sí, las computadoras son mi pasión.
—Ya veo—Noah la mira intensamente analizando la oportunidad que representa esta nueva información— De casualidad ¿Conoces The work?
—¡Claro que sí! Es una de las financieras más grandes del país— Contesta dándose aires de intelectual que a Noah le causan gracia.
—Desde la próxima semana trabajaré allí en el área administrativa, sería interesante comenzar con un proyecto así.
—¿Insinúas que trabaje para The work?
—Te propongo trabajar para The work, tengo ciertos privilegios en la empresa, puedo convencer al dueño fácilmente, pero debemos presentar una buena propuesta.
—¿Trabajaría contigo?
—Considero que el proyecto sería de ambos, supongo que tú tienes un equipo con el que trabajas, pero a la hora de los acuerdos estaríamos tú, Joe y yo en las reuniones principalmente.
—Pareces muy convencido de llevarlo a cabo.
—Me dedico a esto Izzy, los proyectos que me puedan significar una ganancia me interesan mucho y si tú me demuestras que eres capaz de llevar un proyecto de esta envergadura, entonces puedes considerarme tu socio— La chica sonríe feliz de que la llame por su nombre y que no le diga "niña" por lo visto se ha ganado el respeto de su vecino.
—Esta bien socio— Le extiende la mano y Noah la toma para cerrar el acuerdo, pero Izzy lo toma desprevenido y lo abraza emocionada, en cierto modo ambos quieren repetir el abrazo de anoche, ambos han esperado la oportunidad. Una vez roto el contacto acuerdan encontrarse más tarde para afinar detalles.
Noah se siente ahora algo más entusiasmado, trabajar para Joe le provoca algo de recelo, pero comenzar con pie firme de la mano a un proyecto que parece sólido le da más confianza, sabe que es apresurado el confiar así en Izzy, considerando que realmente no puso a prueba las capacidades de la chica, pero tiene algo que le atrae, debe reconocerlo, no sabe si es atracción física, simple simpatía o una mezcla de ambos, sin embargo se ha dado cuenta que se cuela en sus pensamientos con asombrosa habilidad, desde un principio se ha mostrado como un acertijo, cuesta darse cuenta de la verdadera naturaleza de ella, la juzgó mal en un principio, por suerte nunca se lo dijo, además que ha notado que sus amistades siempre están de pasada y de su familia no sabe nada, el pasado de la chiquilla esa es todo un misterio.
El mirar las calles bajo del balcón de su oficina tiene un efecto parecido que el mirarlas desde el ventanal de su apartamento, el humo del cigarro se pierde en el aire, el saber que abandonará esa oficina pronto hace que se relaje más en sus obligaciones, su jefe no ha tomado del todo bien la noticia, pero le ha confesado que esperaba que Joe hiciera una jugada de este tipo, el cargo estaría libre para que los buitres aspirantes a águilas se lo peleen, eso no le interesa realmente. Espera ansioso salir de allí, el verse con Izzy sin que sea una situación por casualidad provoca un quiebre pequeño en su rutina y le gusta, puede que la chiquilla esa termine representando algo más que un quiebre… inconcientemente espera que represente algo más que un quiebre en su soledad.
