Cocina
A pesar de que tenía que limpiar aquel desastre, no podía detener mis carcajadas. De vez en cuando tenía que sujetar mi estomago mientras tú no hacías más que fulminarme fieramente con tus carmines.
-¿te vas a seguir riendo o me vas a ayudar…?-gruñiste tratando de sacarte la pegajosa masa de entre los dedos y cabello
-seguiré riéndome…-dije con dificultad pues el aire se me hacia escaso
-¡esto es tu culpa!
A pesar de eso, continué con mis carcajadas-eso no es verdad, todo paso tan rápido que no me di cuenta…
Eso era verdad, y es que todo fue totalmente accidental…y si queremos hablar de culpas, el único culpable eres tú.
Como me correspondía esta semana, estaba preparando el desayuno. Me había levantado de buen humor, tarareando una canción mientras que por mi mente angelical paso la idea de prepararte tu desayuno favorito. Panqueques rellenos de frutos rojos.
Saque todo lo requerido para su preparación, porque a pesar de tener una mezcla de estas listas, se que a ti le gusta mi manera de prepararlos… es más, me has confesado que de todas las cosas que sé cocinar (las cuales no son muchas) lo que mejor me sale son los panqueques… con esa idea en mente, procedí a armar todo lo necesario. Tenía la idea de ser gentil y solidaria contigo… sin motivo aparente, simplemente porque amanecí de buen humor.
La masa estaba casi lista, solo había que mezclarla un poco más. En el proceso encendí la cocina y empecé a calentar el aceite. Me di cuenta que me faltaba la espátula así que con el bol en mano volteé para alcanzarla… y fue ahí que comenzó todo.
-¡BUUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAAAAA!-para mi sorpresa me tope frente a frente contigo, mostrándome aquella cara maquiavélica, esa que haces imitando a los demonios con los que generalmente tenemos que luchar. Buscabas asustare…pues lo conseguiste…
¿Y qué más conseguiste? Que aparte de dar el grito de mi vida, que estoy segura se llegó a escuchar hasta Shibusen, conseguiste también que el bol escapase de mis manos hacia el techo en un proceso que era casi en cámara lenta. Ambos observamos estúpidamente como aquel objeto giraba en el aire, derramando masa en el proceso, hasta que la fuerza de gravedad atrajo todo su peso dirigiéndolo precisamente a tu cabeza hueca.
La masa pegajosa comenzó a deslizarse por todo tu cabello blanco, dándole un color crudo, cubrió tus mejillas y embarró tu playera favorita. Juro que intente por todos los medios de mantenerme seria, e incluso me mordí la lengua unos momentos en un intento desesperado por no estallar, pero mis carcajadas pudieron más que yo. Mi risa lleno el departamento mientras que me fulminabas con tus ojos.
-será mejor que te vayas a sacar eso del pelo…-dije luego de un rato, tratando de calmarme. Costó pero lo logré.
Dejaste escapar un gruñido por lo bajo, al mismo tiempo que vociferabas algunas cosas que no logre entender, algo así como que eso no había sido nada cool. Cuando sentí la puerta del baño cerrarse me eche a correr hasta la libreta. Leí la frase de arriba e hice una mueca la cual desapareció apenas termine de escribir la mía…
"ver el pelo-cool de Soul cubierto de masa para panqueques, es una ventaja de vivir juntos…"
