¡Hola, lectores!

Una vez más, les agradezco por leer mi novela que no sería nada sin ustedes. En verdad, me encantan sus opiniones así que no duden en dejar su review. Creo que cada vez más nos vamos acercando al tipo de historia que quiero lograr, y a la clase de personaje que es cada uno. En este capítulo aparecen otros personajes, y cómo se reflejan cada uno en la historia.

¡Espero que les guste!

Adalie May.-

4- ) Asquerosamente impredecible.

-¿¡Enamorarte!? – Gritó Ginny. Hermione no había podido esperar para contarle los recientes sucesos a Ginny.

-¡No grites! – Susurró Hermione.- Sí, así dijo.

-Ese chico está mal de la cabeza.- Expuso la pelirroja.- No creo que haya hablado en serio, ¡se piensa que uno se enamora de un día para otro!

-No lo sé. Y lo peor es que no me dijo de quién, así que, no puedo más que especular.

-Definitivamente está raro.- Mencionó Ginny.- ¿Enamorarte? Ya se fue de tema.

-Es cierto, pero así es él. Tan asquerosamente impredecible.

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-¡¿Enamorarla?! – dijo Nott con un dejo de risa en la voz.- ¿Qué te sucede? Cuando quieres eres tan tierno.

-No me jodas.- Escupió Malfoy una vez en la habitación.

-¿Por qué lo haces? ¿qué pretendes? – preguntó Theodore, muy divertido.

-Nada en particular. Joderle la vida, nada más.

-¿Y de quién la vas a hacer enamorar?

-No sé si la voy a hacer enamorar.- Explicó Malfoy enojado.- Lo dije para fastidiarla, y para que busque a tientas a ese que la quiere enamorar.

-¿Seguro? – indagó su compañero.

-Por supuesto que sí. ¿Qué es lo que tanto dudas?. Esa mugrosa sangre sucia va a pasar horas pensando en quién es el bendito desafortunado. Además, no se cómo no se dio cuenta. Ni todos los galleons del mundo harían que alguien se pudiera fijar en ella; sin contar a Weasley, que la quiere para su colección de trapos sucios.

Theodore lo miró, y sonrió de lado.

-¿Qué carajo escondes?

-¿Yo? – se excusó Nott.- Nada en particular.

-No querrás que te desee las buenas noches.

-No, Malfoy.- Dijo Theodore mientras se adentraba en su cama.- Sólo pretendo que no te equivoques.

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-Algo le pasa.- Aseguró una voz femenina exactamente frente al fuego. Un fuego que no calentaba esa frívola habitación en penumbras.

-Siempre le pasa algo. Siempre.- Corroboró Zabini rechinando los dientes.

-Esta vez es distinto.- Argumentó Pansy.- No me desea…

-Eso no es una noticia.- Interrumpió Blaise.

-No eres gracioso, imbécil. Es como si se hubiera vuelto…no sé…

-¿Frágil? – completó el muchacho.

-Vacío.- Contradijo Parkinson.- Está vacío. Llevamos una semana aquí y todavía no estuvo con nadie. Eso no es buena señal.

-Quizás sea solo un caprichito Malfoy.- Explicó Blaise.- Dale unos días más y va a volver con eso de que es el mejor, y sus putas boludeces.

-¿Si me deja?

-Yo lo haría en su lugar.- Bromeó Zabini.

-Idiota.

-Entonces espíalo. Sácale información.- Opinó el chico.

-Sí, lo sé. Es exactamente lo que voy a hacer.

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Definitivamente, los profesores habían hecho una alianza para atosigarlos con tanto trabajo. No había alumno de séptimo año cuya túnica era vista más de unos minutos por los jardines. Y Hermione, no era la excepción, por no decir que ver su túnica era considerado alucinación. El esfuerzo arduo se notaba a duras penas en ella; su cabello lucía más opaco que de costumbre, sus ojeras parecían estar pintadas con marcador, y su aspecto pálido era preocupante.

-Hermione, sabes que no te ves nada bien. Deberías ir a la enfermería.- Opinó Harry con un dejo de súplica en la voz.

-No tengo tiempo.- Respondió una robotizada Hermione.

-Vamos, llevamos dos semanas de clase y tú te limitas a probar medio bocado en cada comida.- La contradijo Ron.

-Eso es porque me preocupo en mi futuro.

-Hermione.- Dijo Harry tomándola por los hombros.- Esto es realmente exagerado, y si no dejas que te llevemos a la enfermería, lo haremos a la fuerza.

-Inténtenlo.- Los desafió ella.

-O mejor.- Propuso Ron con una sonrisa.- Quemaremos todos tus libros, tus apuntes, y todo lo que esté vinculado con el estudio. ¿Te resistes?

Hermione lo miró con desprecio y carraspeó. Harry sonrió a su amiga, y la tomó del brazo.

-Si Madame Pomfrey dice que estás bien, te dejaremos ir.

Los tres se dirigieron hacia la enfermería intercambiando las novedades del día.

-De acuerdo. Ustedes me esperan aquí; yo quiero conversar con Madame Pomfrey.- Ordenó Hermione.

-Ah, no.- Se adelantó Ron.- Lo dices para que puedas escapar.

-No me iré a ninguna parte. Solo quiero privacidad; ¿de acuerdo?

-Esperaremos aquí. Y juro que haré lo que prometí si te escapas.

Hermione les sonrió y antes de entrar al salón, se despidió con un simple "gracias".

-Señorita, ¿qué sucede? – preguntó Poppy con interés.

-Nada grave. He estado algo ocupada este último tiempo, y mis amigos se preocuparon…

-Por supuesto que se preocuparon. Está pálida, flaca, y ojerosa. Recuéstese, voy a buscar poción para dormir.

-Oh, no, Madame, solo quería…

-Si lo harás.- Interrumpió Pomfrey.- Te quedarás aquí esta noche. Parece que últimamente los alumnos creen que la salud está en último lugar. Bah…-

Madame Pomfrey siguió protestando durante todo el trayecto. El lugar estaba completamente vacío, excepto por una persona que reposaba en la cama a su costado derecho, pero no podía verle el rostro porque estaba tapado hasta la cien.

Perdería varias horas en ese lugar. Pero realmente tenía que admitirlo: su aspecto era desastroso. Al ingerir la poción para dormir, no tuvo tiempo para reprocharse a si misma, puesto que no tardó más de unos segundos en caer profundamente dormida.

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-¡¿Dónde está Draco?! – preguntó Pansy, irrumpiendo en la habitación de Theodore, Zabini y Malfoy, aunque solo Nott estaba allí.

-Dime por qué siempre te tengo que aguantar yo.- Reprochó Theodore.- ¿Es qué no hay nadie más en este castillo a quién puedas romperle las pelotas?

-¡Dime en este instante donde está Draco!

-Yo en tú lugar consideraría seriamente hacerme un lavado de cerebro; ¡ay!, cierto. Sería gratis porque no tienes uno.- Bromeó el chico.

-¡Deja de decir estupideces, y sirve para algo! – gritó la chica desesperada.

-Está en el baño.

Pansy fue hasta allí hecha una furia, y al ver que Draco no estaba ahí, tomó un jabón y se lo revoleó al muchacho por la cabeza.

-¡¿No me digas que no estaba en el baño?! – ironizó Theodore. Pansy, hecha una furia, pateaba todo lo que se encontraba en su camino.

-Está acostándose con otra, ¿no es cierto?

-En verdad, eso creo.- Nott se levantó, y con seriedad posó su brazo sobre Pansy.- Siempre supe que Sprout y él tendrían una aventurilla. No sabes cuanto lo siento…

-¡Maldito hipócrita! ¡Vuelves a meterte conmigo y te aniquilo! ¡¿Me escuchaste?! ¡Te aniquilo! – maldijo Parkinson, antes de abandonar la habitación.

-Es lo único que vale la pena hacer en esta bendita sala común.- Concluyó él con una sonrisa en el rostro.

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Hermione sintió tan pesados sus párpados que dudó en querer abrirlos. Se supone que debería sentirse renovada; aunque más que renovada sentía como si un dinosaurio se hubiera encargado de sanar sus huesos. Poco a poco se fue levantando, y abriendo sus ojos. La luz mantenía sus pupilas dilatadas.

-Srta. Granger.- Mencionó Madame Pomfrey.- Que suerte que la trajeron a la enfermería.

-Pero me siento pésimo.- Se quejó la muchacha.

Eso es porque todavía no te he dado nada; quería ver como reaccionabas a unas buenas horas de sueño.- Explicó la enfermera.- Pero el estrés no lo has superado, así que tendré que darte una poción rehabilitadora, aunque tardará días, y sentirás mucho cansancio.

-Oh, no.- Llorisqueó Hermione.- Perderé todas mis clases, no puedo…

-Lo siento, pero aquí se quedará hasta nuevo aviso.

Madame Pomfrey se fue, y Hermione tragó todos sus quejidos. En verdad no se sentía tan mal; bueno…se sentía pésimo. Pero su futuro era más importante. De repente, se fijó en aquel que reposaba a su lado. Tan solo pudo decodificar en él un cabello rubio platinado. Sus sentidos se alborotaron cuando comprendió quién se encontraba a su lado. ¡¿Qué tenía el mundo con ella que le preparaba esta sorpresita?!

Tensó la mandíbula, e intentó fingir que nada ocurría. Pero a los pocos segundos, el muchacho despertó, giró sobre si mismo, y la enfocó. Hermione, estupefacta, transformó su preocupación en sorpresa cuando observó su aspecto. ¿Qué demonios le había pasado a ese rostro?

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¡¿Y?! ¿Qué les pareció el capítulo? Sus teorías, por favor, que no carguen muchos tomates, quitarlos del pelo es muy difícil.