4. Manzanas

En este mundo donde los dioses existen, todo el mundo sabe que las religiones se inventaron para que pudieran rivalizar entre ellos. Y todo el mundo en este continente sabe que una de las religiones más conocidas y antiguas es la de la Diosa de la Luz.

Como todo el continente sabe la Iglesia de la Diosa de la Luz se divide en el Templo Sagrado y en el Salón de la Luz. Y como todo el continente sabe, el Templo Sagrado es la fuerza armada de la Iglesia de la Diosa de la Luz, cuyos Caballeros Santos se encargan de mantener la paz y el orden entre los hijos de la Diosa. Y como todo el continente sabe, los caballeros de esta iglesia están comandados por doce Capitanes Caballeros Santos, cada uno con una personalidad y características únicas y definitorias, que se han ido pasando de generación en generación desde los primeros Caballeros Santos. Y de eso hace ya treinta y siete generaciones.

Como todo el continente sabe, el líder del Templo Sagrado y de los Caballeros Santos, además de portavoz de la Diosa de la Luz, es el Caballero Sol.

Todo el continente sabe muchas cosas sobre el Caballero Sol: es un hombre apuesto, de cabellos dorados, ojos azul cielo, piel blanca, deslumbrante sonrisa, es benevolente a más no poder, elegante y, en una palabra, perfecto.

Incluso el pequeño Caballero Sol que se está formando reúne todas estas cualidades. Y pronto todo el continente sabrá muchas cosas sobre este Caballero Sol, en formación. Pero mientras tanto, unas pocas personas conocen cosas sobre el futuro Caballero Sol que no todo el continente sabrá. Y estas personas se alegran por poder consentir un poco al pequeño Caballero Sol.

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"Hijo, ahora que ya sabes como beber para mantener la imagen de que el Caballero Sol no puede beber, ya es hora de que aprendas como preparar tu propio licor."

"¿Preparar mi propio licor, maestro?"

"Así es. Tendrás que preparar licor para reponer el que vayas consumiendo, así como para poder dejar a tu discípulo una buena bodega. Así que dedicaremos las próximas lecciones a la elaboración de diversos tipos de licores para determinar cual se te da mejor. Y después nos centraremos en ese."

"Pero maestro, ¿por qué no comprar directamente el licor?"

"Ah… hijo, míralo de este modo: durante tu vida como Caballero Sol recurrirás frecuentemente a la bodega para olvidar tus frustraciones. Súmale el legado que deberás dejarle a tu discípulo. Ahora, recuerda también que debes gastar tu propio dinero para preparar las mascarillas corporales, mantener tu equipo de caballero y ahorrar para tu fondo de jubilación. Ahora dime, con todos estos gastos, ¿qué es mejor? ¿Comprar ingredientes baratos como agua, azúcar y frutas o licores de alta calidad?"

"…."

Unos cuantos licores después…

"Manzana."

"¿Manzana maestro?"

"Sin ninguna duda, hijo. Te centrarás en el licor de manzana. Tu siguiente tarea será preparar por tu propia cuenta y gasto un barril de licor de manzana."

El pequeño Caballero Sol caminaba pensativo rumbo al comedor. Ese mes había tenido muchos gastos por lo que no estaba seguro de poder costearse la compra de todos los ingredientes sin recurrir a su fondo. Y aún faltaban muchos días para la siguiente paga. Pero tampoco podía demorar la elaboración del licor o este no estaría listo para cuando su maestro se lo pidiese. Con algunos ingredientes no había problema. Quizás si hacía un pedido de azúcar conjunto con Emilian… Arcilan… bueno, con el pequeño Hielo, les hicieran descuento. Pero las manzanas… Hizo una mueca. Siempre había odiado las manzanas y ahora se veía ligado a ellas de por vida. Al menos su vida como Caballero Sol. ¿Por qué no le salió mejor el licor de arroz? El arroz era más barato que las manzanas. Suspiró. Al menos las manzanas no eran tan caras como las uvas de su maestro.

Instaló una radiante sonrisa en su cara y entró en el comedor. Ya estaban sirviendo la cena. Con fruta de postre.

"Mira que naranjas tan jugosas. Y que bien huelen los melocotones. Y…" Sonrió malévolamente. Cogió una manzana. Una menos que tendría que comprar.

Esa noche, mientras todo el Templo dormía, a excepción de los caballeros que hacían guardia, una figura se escabulló sigilosamente hacia la cocina. El Templo compraba cada día montones de fruta. No echarían de menos unas cuantas manzanas.

Al día siguiente, en la cocina…

-¿No quedaban más manzanas? ¡Que alguien vaya a comprar más!

Más tarde, a la hora de comer:

"Cuanto caramelo tiene el flan"- pensó con la boca llena de babas. Pero cogió una manzana.

Y durante la cena cogió una manzana de la fuente de fruta.

Y otra vez, en plena noche una sombra volvía a escabullirse hacia la cocina.

Y a la mañana siguiente en la cocina:

-Vuelven a faltar manzanas.

Y durante la comida:

"¿¡Por qué pastel de chocolate!?", y reprimiendo las lágrimas cogió una manzana.

Y a la hora de cenar:

"Una menos", pensó dándose ánimos.

Esa noche, otra vez, una sombra se dirigía a la cocina sin saber que había alguien vigilándola.

Al día siguiente, durante la comida el encargado de turno de cocina le sirvió con una sonrisa conciliadora una gran manzana al pequeño Caballero Sol.

-Cuando quiera comer manzanas no tiene que avergonzarse en pedírnoslas. Estaremos encantados de darle las que quiera.

Y así fue como Creus pudo hacer un barril de licor de manzana sin tener que comprar ninguna.

Y así fue como también todo el personal de cocina del Templo Sagrado descubrió que al futuro Caballero Sol le encantan las manzanas.

Manzanas. Fin


Siguiente historia lista. Aunque no me acaba de convencer. En fin, muchas gracias por leer y a Shiro y KuwaNeko por comentar.

Respondiendo a Shiro: Sol, se enteró, por supuesto, lo dedujo. Así que desde ese día redobló los esfuerzos para fastidiar los planes de Tierra. También, esa semana misteriosamente la montaña de papeleo de Tormenta disminuyó, pero en cambio la de Tierra creció.

Hasta el siguiente!