Nota de traductora:
Allô!! De nuevo siento la tardanza!! xD Seguro ya se la leyeron en ingles... Es que miren tuve unos "Problemas" "Importantes" que todavía estoy resolviendo, espero podérselos comentar pronto, es que aun no estoy segura...
En fin grax, x los rewies, me alegra que la traducción valga la pena. Y también muchas gracias por resaltarme mis errores. :)
Espero que sigan leyendo, y les adelanto que la mayor parte del prox cap va a ser desde el punto de vista de Edward ^^
Merci beacoup
A Vision Stained With Red
Para mi sorpresa, el empezó a hablar.
- Así que claramente esta fue una buena situación, para conocernos -se detuvo, debatiéndose entre continuar o no.
Y lo hizo.
- Creo que la semana pasada no tuve oportunidad de presentarme, soy Edward Cullen.
Capitulo 4
Stop and Stare
Me estaba hablando.
Si, se que ya lo tenía establecido, pero él me estaba hablando en conversación. No se veía hostil del todo. No como hace un rato, cuando me acababa de salvar de la furgoneta, el se veía en completa calma. Sorprende como la gente podía hacer un giro de 180 en ti.
Su mirada se hizo un poco inquieta y me pregunte porque.
Oh claro, no le había contestado nada todavía. Solo estaba mirándolo como la idiota que era. El probablemente pensaba que era una retrasada mental. Sintiéndome muy estúpida, dije - Hum, hola, soy Bella Swan.
Oh Dios. Inserte cerebro aquí mismo. ¿No podía decir algo más idiota?
Edward sonrió -Lo sé.
Me sentí incomoda y me sonroje.
- ¿Como esta tu cabeza? -pregunto, sonando un poco preocupado. Me encogí indiferente. No me dolía mucho. Estaba más preocupada con otros pensamientos que por el dolor de cabeza.
- Esta bien -dije. Había muchas preguntas burbujeando en mis labios, pero tenía miedo de sacarlas. Me refiero, técnicamente, acabo de conocer al chico; ¿no había alguna clase de reglas adecuadas? Me mordí el labio, preguntándome si debería ir y preguntarle como me había salvado.
En lugar de eso decidí hacer una conversación educada. Tú sabes; abrir mi camino al interrogatorio. Bueno, eso sonó extraño.
Empecé a caminar y él me siguió, fácilmente alcanzado mi paso. En realidad no sabía porque estaba caminando, pero lo hacía menos difícil que estar parados sin hacer nada.
- Así que, ¿te está gustando Forks? -pregunto él. Era una especie de pregunta que me habían preguntado muchas veces desde hace una semana. Fui con la respuesta que les había dado a todos, aunque no fuera del todo cierta.
- Bien -le eche un vistazo y él me regreso al mirada, sus ojos me penetraban como si estuviera buscando algo mas en mi respuesta. Pareció como si no me hubiera creído. Bueno, tal vez no había sido muy sincera, pero honestamente. ¿Que esperaba que le dijera? ¿Que lo odiaba? ¿Que era el peor maldito pueblo de todos los Estados Unidos? ¿Que no quería nada más que regresar al soleado y dulce Phoenix?
- Eres de Phoenix, ¿cierto? -pregunto. De algún modo sentía como si me estuviera hablando para no parecer grosero.
Asentí.
- Phoenix es muy diferente de aquí -una gran observación, Sherlock.
- Si -dije y asentí de nuevo. Y después murmure bajo mi respiración -Desafortunadamente...
Edward de algún modo escucho - ¿Porque eso? -pregunto, viéndose realmente curioso. Mire lejos de su rostro y puse atención al pasillo por donde estábamos caminando.
La respuesta sincera era porque este pueblo tenia bichos raros como él y los otros Cullen que estaban por ahí. Su falta de números era suficiente para darme un dolor de cabeza. De hecho, así era. Éramos los únicos en el pasillo y una vez más pensé: ¿así era como les parecía a la gente normal? ¿El ver a otra persona y no ver dígitos flotantes? Extraño. Me frote la frente con mi mano y recordé que él seguía esperando una respuesta.
- Phoenix es soleado y caliente. Aquí es frió y húmedo -respondí sinceramente. Estaba poco frió y húmedo aquí, y con el cielo nublado todo el tiempo no mejoraba mucho mi humor. Pero esa no era la razón real del porque no me gustaba vivir Forks.
Edward siguió mirándome como si estuviera tratando de ver mi cerebro, buscando pistas y secretos para abrir mis pensamientos. Dios, ¿Tan curioso era? Pero entonces de nuevo, con lo que quería preguntarle, yo no estaba mucho mejor. Solo... su mirada daba nervios.
Yo quería que dejara de mirarme así -Así que... no fuiste a la escuela por un tiempo -dije. Quería saber que era por mi culpa.
- Si, estaba enfermo -respondió suavemente, me miraba como si me quisiera disecar, pero ahora parecía persuasivo. Con la mirada en su rostro, podría imaginarme balanceando esa cosa dorada e hipnotizarte en frente de mi cara y diciendo "Debes creerme..." "No me vas a preguntar mas"
Enfermo. El estaba enfermo. Mal Por el clima. Una respuesta común. Una creíble. Pero cuando la aplicabas en el misterioso Edward Cullen, era escéptica.
- ¿Así que, te estás sintiendo mejor ahora? -pregunto inocentemente.
- Si, gracias -sus respuestas seguían siendo mínimas. No me gustaba aquello.
- Bueno, eso está bien -continué - Fue un buen momento, si no hubieras podido salvar mi vida -alza la mirada para ver su cara. Estaba en cautela.
- Si, supongo que sí -todavía eran respuestas cortas. Su voz todavía era increíblemente suave y aterciopelada, pero había algo de tensión en ella. Mi intuición señalo: algo pasaba.
- Fue realmente noble el que me salvaras -seguí.
- No hice nada que algún otro no hubiera hecho -dijo, mirando lejos. Su rostro estaba en calma, pero pude ver la tensión en su mandíbula.
- Si, pero nadie mas estaba allí. Solo tú. De hecho, no recuerdo que estuvieras cerca de mí. ¿No estabas junto a las puertas de la escuela? -Yo sabía lo que había visto. No era normal, pero no estaba loca.
- ¿De qué estás hablando Bella? -pregunto Edward, todavía caminando conmigo. Sonaba indiferente, pero sabía que había algo más en su voz. De nuevo, sentí que tenía una finalidad, como si él quisiera que lo dejara. No puedo, amigo.
- Estoy diciendo que tú estabas muy lejos de mi cuando la furgoneta iba a matarme. ¿Cómo llegaste tan rápido?
- Estaba parado junto a ti.
- No, no lo estabas -Bien, hora de tirar el "interrogatorio fácil" -No soy estúpida. No estabas cerca de mí. Es humanamente imposible que hayas llegado tan rápido como tú lo hiciste.
Una esquina de su boca se curvo por un segundo, como si estuviera disfrutando una especie de broma. Eso me irrito aun más. Esto no era una broma.
- Bella estas delirando. Te golpeaste la cabeza, estas imaginándote cosas.
- No estoy loca si eso es a lo que quieres llegar -dije entre dientes, deteniéndome y encarándolo. El también se detuvo y me miro.
- Bueno, a lo que tu estas llegando es una locura -estúpida, estúpida, estúpida...
- No estoy llegando a nada -dije, cruzando mis brazos -Se lo que vi, y fue que tú me estabas alcanzando tan rápido que un parpadeo y empujabas la furgoneta con tus manos.
Los ojos de Edward se abrieron un poco durante medio segundo para que luego hiciera su expresión calmada de nuevo. - Y tú viniste para obtener hechos para tener algo genial que decirles a todos mañana en la escuela.
- No -rodé mis ojos-. No me tomes como una chismosa. No voy a decirle a nadie; me atraerá más atención, que no quiero. Yo, quiero saber la verdad. ¿Quien mejor para decirme que tú?
Edward empezó a caminar de nuevo. Oh no, no iba a librarse de mí. Me merecía una explicación -¿Porque no me dices? -demande, todavía molesta.
- No hay nada que decir.
Lo miré y él me regresó la mirada.
Nos detuvimos de nuevo, pero estaba vez en una sala. Nuestros pies llegaron aquí de casualidad. Estábamos mirándonos uno al otro frente a la puerta de un cuarto ocupado. De repente, la puerta se abrió y me tropecé. Edward atrapo de mi brazo rápidamente con si mano, sosteniéndome.
Una enfermera salió del cuarto y nos miro molesta - No estén junto a las puertas de las habitaciones de los pacientes -dijo con severidad, entonces ella se giróhacia Edward-. Ni siquiera usted, señor Cullen.
Edward le sonrió de manera encantadora - Lo siento, Carolina - ¿Caroline? Oh claro. Su padre era el Dr. Cullen así que probablemente el venia aquí muchas veces, por lo tanto el sabia los nombres de los empleados de aquí.
Cuando Caroline se alejó eche una ojeada al interior del cuarto mientras la puerta se cerraba. Solo tuve un vistazo del paciente; una pequeña niña que parecía muy enferma y dormía. La seguí mirando con tristeza a través de la ventana de la puerta y de repente tuve una visión de su muerte. Rayos, dos en un vida, pero esta no era tan dramática como la de Connor.
Era en alguna hora de la mañana. La chica se veía igual que la primera vez que la había visto; pálida, enferma, dormida. Pero esta vez había algo diferente. Una enfermera y un doctor estaban adentro, con una pareja que supuse que serian sus padres. El doctor estaba hablando en susurro a la pareja, la mujer estaba llorando. El hombre parecía más fuerte.
Solo oía una parte de lo que el doctor estaba diciendo, pero era suficiente. Hace 14 horas la habían desconectado de la maquina que mantenía sus signos vitales y sus latidos estaban disminuyendo, haciéndose lejanos. Finalmente, el ultimo latido se dio, y la línea del monitor del corazón se hizo plana, y un sonido de "cepee" provino de la maquina.
La pareja estaba llorando cuando la enfermera murmuro silenciosamente - Melisa Hart. Hora de muerte: 6:04.
Parpadeé unas cuantas veces, entonces me gire triste para mirar a la chica que descansaba en el cuarto, no lloré. No, estaba acostumbrada a este tipo de cosas, estar en hospitales seguido. ¿Puedes ver porque odio los hospitales? Especialmente ahora. Una pequeña niña. Estaría menos triste si estuviera más grande. Quiero decir, la muerte es triste para todos, pero es menos triste para alguien que ya ha vivido su vida. Ellos, al menos, habían hecho algunas de las cosas que querían hacer, si no la mayoría. Una pequeña niña apenas había probado su vida y ahora se estaba yendo.
- Ella no pasara otro día -susurré silenciosamente para mí
- ¿Bella? -dijo una voz musical.
Oh claro. Edward. Me había olvidado de él. El había estado parado junto a mi todo este tiempo. El probablemente había visto mi estado de visión como si estuviera en el espacio. Lo mire, tratando de ocultar la tristeza en mis ojos, pero parecía como si pudiera ver a través de mi. Sus ojos destellaban curiosidad.
El noto mi repentino cambio de humor y se vio un poco preocupado - ¿Te encuentras bien? -pregunto con suavidad.
Asentí y volví a mirar al cuarto. Ella solo tenía cinco años - ¿Sabes lo que tiene? -le pregunte a Edward.
Edward frunció el entrecejo, probablemente tratando de averiguar de dónde había salido mi repentina curiosidad. El parecía increíblemente frustrado y disgustado. Probablemente le parecía muy bipolar. Si supiera la verdad detrás de mi humor, lo entendería.
Pero él no lo sabía, y nunca podría.
Edward alcanzo una repisa que estaba junto a la puerta y saco la tabla medica de la pequeña niña. Sus ojos buscaron lo que estaba allí y dijo - Su nombre es Melisa Hart. Cinco años y en coma. Acaba de sufrir un trauma severo en la cabeza, lo que causo el coma -cuando levanto la mirada hacia mí, su mirada estaba llena de compasión.
Asentí. Eso tenía sentido. Ella probablemente estaba en coma desde hace tiempo, así que el doctor había sugerido desconectarla del aparato, y los padres estuvieron de acuerdo. De acuerdo con mi visión, ellos estarían desconectándola a las cuatro de la tarde. Su corazón finalmente dejaría de latir mañana a las seis. Catorce agonizantes horas de espera a los padres. Esperando a que muriera.
Sacudí mi cabeza, tratando de alejar los pensamientos tristes, y comencé a caminar de nuevo. Edward me siguió, el silencio vino de los dos. El calor de nuestro anterior plática se había ido. No estaba hablando porque realmente no me sentía bien para hacerlo. Edward no estaba hablando porque... en realidad no sabía porque. El no había visto lo que yo sí.
Mire de reojo a Edward que parecía concentrado en algo. ¿Que estaba pensando?
El noto mi mirada y nuestros ojos se encontraron. Todavía parecían curiosos y frustrados. El me quería preguntar algo; que podría decirle. Solo que no le diría la verdad. Tú no eres el único que puede guardar secretos, chico súper-rápido
- ¿Estás segura de que estas bien? -pregunto.
- Estoy bien.
- Parecías muy afectada con esa pequeña niña.
- ¿Porque no habría de estarlo? Está en coma.
- Si, pero estabas diferente - dijo, frunciendo el ceño -Había algo más en la mirada que le dabas. El realmente parecía debatirse en seguir hablando o no.
- Estas siendo ridículo -dije, siendo más dura de lo que había pensado.
- ¿Lo soy? -dijo Edward alzando una perfecta ceja-. Tú parecías como...
- ¿Cómo...? -lo que fuese que iba a decir, tenía que quitárselo.
- Como si supieras algo -sus ojos ahora eran penetrantes. Acusadores. ¿El estaba tratando de mirarme para revelar algo? Brillante táctica. No me intimidas Cullen y aun así con lo sorprendentemente observador que eres, no cambia nada.
Edward abrió su boca, para decir algo más, pero fue interrumpido por Charlie.
- ¡Bella!
Me gire para ver a Charlie dirigiéndose hacia nosotros. Elogien al Señor.
- Aqui estas -dijo cuando nos alcanzo-. Te estaba buscando. ¿Estás lista para irnos?
Si, cualquier cosa para detener el interrogatorio. - Sip.
- Bien -dijo deteniéndose, pareciendo que acababa de notar a Edward. - Edward, escuche que tú fuiste el que salvo a Bella. Gracias por eso -Charlie palmeo ligeramente la espalda de Edward y Edward simplemente sonrió levemente a Charlie.
- No fue nada, Jefe Swan -dijo educadamente.
- Fue todo. No puedo agradecerte lo suficiente -Charlie se giro hacia mi-. Vamos, Bells. Vámonos a casa. El Dr. Cullen dijo que te tomaras con calma el resto del día, ok?
- Si, papa -murmure, quitándole el abrigo a Charlie y poniéndomelo. Seguí a Charlie hacia el vestíbulo, y recordé que no había tenido las repuestas que había querido de Edward.
- Espera, papa -dije. Me gire y rápidamente camine hacia Edward, quien estaba en el mismo lugar que lo había dejado. El todavía parecía extremadamente frustrado y sumido en sus pensamientos. Su cabeza se levanto cuando me vio acercarme y vi que su mandíbula se tenso. Tal vez si me odiaba como había pensado la semana pasada. Eso, o yo estaba realmente enojada.
Iba a ir con el último.
- ¿Qué? -pregunto el fríamente una vez que me detuve a un par de pasos lejos de él.
- Sabes, no voy a dejar pasar el incidente de la furgoneta. Todavía quiero saber cómo hiciste eso.
Entrecerró los ojos y apretó la mandíbula con fuerza. Oh sí. Estaba molestándolo realmente - Yo todavía quiero saber que paso allá atrás con esa pequeña niña.
El era persistente, le daría eso, pero así era yo. No entendía en realidad de que pasaba con el de todas formas. Si, había tenido una visión y vi la muerte de esa niña. Pero ¿cómo habría podido decirlo él? A menos de que fuera uno de esos creyentes espirituales y hubiera pensado que estaba en el espacio o algo. Eso pasa todo el tiempo a las personas normales, ¿no?
Pero él no era un cualquiera. Sus no-existentes números lo decían. El era diferente.
Y yo iba a averiguar el porqué.
- Nada paso allí - dije, tratando de ser creíble.
- No tengo nada que decir -respondió. Diablos, era testarudo.
Pero de nuevo, creía que también estaba siendo demasiado testaruda también. Teníamos mucho en común, más de lo que yo pensaba. La diferencia era que yo merecía una explicación y el no. Yo estaba en aquel accidente, y casi moría; me debería dejar saber cómo demonios me había salvado. El solo me estaba preguntando con curiosidad. Tal vez le debía mi propia vida, pero ese era mi secreto de vida. Era algo que no le podía decir a nadie. Nadie podría saberlo nunca.
Nos miramos uno al otro por un buen de tiempo. Más observar que mirar, como sea. Escuché a Charlie llamarme, pero no hice ningún movimiento para ir con él. No iba a rendirme primero.
Edward suspiro y paso una mano por su despeinado cabello broncíneo. - ¿No vas a dejar pasar esto, verdad? -pregunto muy molesto.
- No
- Bueno entonces, espero que disfrutes de la decepción -dijo entre dientes.
- Lo mismo para ti -repliqué, Charlie llamó de nuevo por mi nombre, con una última mirada me giré y me alejé.
Ninguno de los dos era muy justo, pero él no veía lo que yo veía. EÉ no entendería.
