Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J K ROWLING, la trama le pertenece a Camnz.
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Hermione en realidad estaba enfurruñada al día siguiente. No podía creer que todo hubiese ido tan mal. Y lo peor era que tenían que ir a donde los Greengrass para cenar. Era evidente que el juego terminaría en ese momento, cenar con la familia de Astoria sería un desastre. Los padres de Hermione necesitarían menos de cinco minutos para declarar que había algo realmente mal si alguien apareciera en su casa con su cuerpo.
Sin embargo, podría ser peor, todo el mundo parecía dejarla más o menos en paz. El desayuno era tranquilo e incomodo, con Narcissa hablando de los chismes. Y los chismes de los sangres puras eran bastante brutales. Draco no participaba en los chismes en la medida en que había pensado. Después de haber estado tan contento con la desgracia del otro en la escuela, ella habría pensado que él estaría rodando por el suelo de la risa.
A pesar de decir eso, ella no lo había visto en años. Sólo caminando a distancia. Ella había más o menos desviado su mirada hacia otro lado cuando él estaba a la vista. Él estaba sin duda más grande ahora, perdió un poco su juventud. Se veía mucho más serio que el niño mimado que había conocido. Ella estaría mintiendo si dijera que no era atractivo si te gusta ese tipo de atractivo. La versión fría, inhóspita y enojada.
Lucius y Narcissa se veían exactamente de la misma manera que siempre lo habían hecho. Aún absolutamente convencidos de su superioridad y derecho. Narcissa aparentemente tenía un almuerzo en algún club exclusivo con una mujer llamada Celeste. Los hombres no dieron ninguna indicación de lo que estarían haciendo ese día. Probablemente soñando con sus días de acoso a muggles, pensó Hermione.
De hecho, no tenía idea de lo que Draco hacía. Parecía salir de casa cada mañana, pero él venía y se iba. No debía tener un trabajo normal a tiempo completo. Tal vez no trabajaba en absoluto.
Después de estar acostada en su cama mirando al techo durante horas, Hermione tuvo que levantarse e ir a la biblioteca. Simplemente no estaba bien con ella acostarse ahí sin hacer nada. Así que continuó investigando, llegando a ninguna parte realmente.
Ella todavía deseaba cada noche despertarse en su propio cuerpo al día siguiente y que esto hubiese sido sólo un mal sueño.
De alguna manera el día pasó y el pequeño elfo, cuyo nombre era Red, llegó a advertirle que tenía que estar lista para la cena. Nombre curioso para un elfo, pero todo acerca de estas personas era extraño. No había nada agradable sobre esta mansión. Hacía frío y tenía corrientes de aire, era oscura y poco atractiva en general. Ella la odiaba. Estaba llena con algunos objetos interesantes. No había tenido tiempo revisarlo aún, tal vez le daría un vistazo más de cerca mañana.
Ella vestía túnica verde y morado. Todo un conjunto pesado, que encajaba perfectamente.
De nuevo los Malfoy estaban esperando cuando ella bajó las escaleras.
—Me gustaría que no tuviera que acabar esperando todo el tiempo —dijo Narcissa.
—Estoy justo a tiempo —dijo Hermione mirando su reloj.
Narcissa dio un ligero resoplido y se volvió hacia su marido, que se colocó a su lado para aparecerse. ¿Por qué siempre se aparecían juntos? ¿Por qué no iban por sí mismos? Hermione estaba ligeramente agradecida porque no sabía a dónde ir, lo que sería muy extraño teniendo en cuenta que iba a la casa donde supuestamente "creció".
Draco esperó a que ella tomara su brazo. Él lo extendió sin mirarla. Esto era obviamente la etiqueta. De hecho, no le había dirigido una sola palabra durante todo el día. Que considerándolo no era una mala cosa, pero le hizo preguntarse si esta relación glacial entre marido y mujer era normal o si había algo que no estaba bien en su matrimonio.
Fue muy extraño tocar a Draco Malfoy a propósito. Él era mucho más cálido de lo que hubiera esperado, como si existiese un ser humano debajo de todo ese gruñido y actitud desagradable. La aparición le hizo sentir un tirón a través del estómago. Ella lo odiaba, era rápido, pero en realidad, a veces se preguntaba si el viaje muggle era sólo un poco más digno a pesar de que tomaba mucho más tiempo.
La casa de los Greengrass era un poco más pequeña, pero igual de poco acogedora. Se preguntó si alguna de estas personas hubiera tenido incluso una taza de coco en sus vidas.
La señora Greengrass le tiró un beso al aire y la llamó querida después de saludar a todos los Malfoy primero. Sorprendió un poco a Hermione. Ciertamente, más distante de lo que ella sería recibida en su casa. Con una punzada, extraño a sus padres.
Se sentaron en una pequeña zona de estar donde dos elfos estaban tomando las órdenes de bebidas. La señora Greengrass era muy hermosa, pero estaba muy maquillada. Ella hacía un esfuerzo, que era algo que el Sr. Greengrass parecía haber dejado de hacer un tiempo atrás. Él tenía una gran barriga que significaba que había varias cosas en este mundo que amaba mucho. Su hija podría no haber estado tan alta en la lista porque él sólo gruñó un poco mientras ella pasaba por su lado.
Daphne Greengrass, disculpen, Hamphrey, entró junto con su marido. La señora Greengrass le tiró un beso al aire a su otra hija también. Daphne no se veía muy diferente de cuando estaba en la escuela, aunque ya no llevaba su uniforme escolar. Hermione no conocía a su marido.
—¿Recuerdan a mi hija Daphne? —dijo la señora Greengrass—. Acaba de dar a luz a un hijo hace dos meses.
—Felicitaciones —ofreció Lucius. Hermione miró a su alrededor, ¿de verdad, ellos no sabían que la cuñada tuvo un bebé? Daphne se sentó y un elfo la atendió.
—¿Aún no estás embarazada? —Preguntó la señora Greengrass o quizás lo declaró. Le tomó un segundo a Hermione darse cuenta que se estaba dirigiendo a ella, causando que tosiera en su bebida—. No entiendo por qué ella no ha producido un heredero todavía. —La señora Greengrass le habló a Lucius y Narcissa—. Debe ser simple obstinación. Tratamos de eliminárselo de su sistema, pero... Hemos hecho que a ambas las revisaran completamente —continuó ella, mientras que Hermione sentía que sus mejillas comenzaban a flamearse. Técnicamente ellos estaban hablando de Astoria, pero aún así era mortificante—. Los médicos insistieron en que podían concebir. —La mujer habló en tono de disculpa, como si le hubiera vendido un caballo cojo—. Aunque parece que Daphne habría sido una mejor opción, visto en retrospectiva.
Hermione no sabía qué hacer consigo misma. Nadie más parecía estar avergonzado por esta situación. Draco estaba sentado casualmente junto a ella, sorbiendo su bebida mientras medio escuchaba la conversación. Lucius y Narcissa no reaccionaron tampoco, como si esa declaración ya estuviera en sus pensamientos y fuera perfectamente aceptable para decir en compañía. Tal vez esa era la etiqueta de los sangres pura en la sociedad, vender a sus hijas como yeguas de cría y luego pedir disculpas si no se reproducían con suficiente rapidez.
Por primera vez Hermione sintió pena por Astoria Greengrass. Quería golpear a Draco por no defenderla. Debía ser su culpa, ella era capaz de concebir de acuerdo con los médicos, él probablemente no podía y realmente, él era tan horrible con Astoria que probablemente no podría tolerar tenerlo cerca de ella.
Y entonces, Daphne le estaba dando la más petulante mirada. Hermione no podía creer que esta fuera la familia de Astoria. No le gustaba ninguno de ellos y no podía creer que trataran a los suyos de esa manera. Le hizo preguntarse, tal vez solo ella estaba recibiendo su basura porque era nacida de muggle, tal vez esta era la forma en que estaban acostumbrados. Debajo de todo ese esnobismo y sofisticación, no eran más que salvajes. Bueno ella siempre había sabido que Draco era vicioso, pero había creído que estaba reservado para las personas que pensaba que eran inferiores a él en su sociedad retorcida.
—Aún son jóvenes. Hay mucho tiempo —dijo Narcissa. No la estaba defendiendo, sino dando un final educado a la conversación. Hermione se sintió enferma. No quería pasar la noche con estas personas.
Secretamente siempre se había preguntado cómo sería estar dentro de ese mundo pero en este momento, no podría importarle menos, quería mantenerse lejos de estas personas. ¿Les importaría incluso si supieran que su hija estaba probablemente muerta?
Hermione se excusó y se dirigió al baño. Necesitaba un momento a solas. En realidad lo que necesitaba era alguna excusa para salir de allí, pero no podía pensar en nada. Tal vez sólo debería irse, pero entonces probablemente iba a tener otra charla alentadora de Draco, quizás algo en la línea de lo zorra que era, como la última vez.
Daphne entró en el baño. Hermione no sabía qué hacer. No tenía idea de qué esperar de Daphne, no estaba tan segura de la relación entre hermanas. Ella en realidad solo había conocido a Parvati y Padma, y ellas parecían discutir más que nada. Daphne pareció asentarse en la pared, mirándola.
—¿Cómo es tu hijito? —comenzó Hermione.
—Él está bien —dijo Daphne, ligeramente aburrida. Hermione asintió, sin saber qué más decir.
—Él debe mantenerte despierta toda la noche —prosiguió Hermione cuando el silencio continuó. Los bebés eran un tema en el que había pensado mucho en los últimos años.
—No realmente —dijo Daphne. Hermione se dio cuenta de que debía tener a alguien que se hiciera cargo del niño durante la noche.
¿Qué quieres?, Hermione quería preguntar a Daphne que no desaparecía.
—¿Vas a la casa de Zabini este verano? —preguntó Daphne.
—No estoy segura de cuáles son los planes —dijo Hermione, sin saber siquiera a lo que se refería Daphne.
Lo que sea que dijo Hermione, pareció molestar a Daphne.
—Sólo porque eres rica, no significa que puedas hacer lo que quieras —explotó ella antes de salir del baño.
¿Qué diablos fue eso?, se preguntó Hermione. Ella realmente tenía un dolor de cabeza masivo ahora.
Estaba a punto de disculparse por el conveniente dolor de cabeza cuando volviera al grupo, cuando dirigiéndose al comedor sintió la mano firme de Draco en su espalda guiándola. Ella lo odiaba cuando él la tocaba.
Otra noche en el tramo de la buena sociedad ante Hermione y se preguntó en broma si tal vez Astoria había conseguido el mejor trato. No, en serio, era bueno estar viva. Si ella solo pudiera salir de esta situación. Los magos sangre pura no se divorciaban, pensó mientras se sentaba en la mesa de Draco.
No creía que él estuviera disfrutando especialmente de la noche tampoco. La conversación se centró principalmente en torno a la política y quien estaba en funciones y quien estaba pescando el poder dentro del Ministerio. Esta fue la versión masculina de sangre pura de los chismes, mientras que las mujeres se sentaban y escuchaban. Draco decía algo de vez en cuando. Él estaba prestando atención a la conversación. No le prestó ninguna atención a ella.
Gracias a Dios la velada terminó tan pronto como el postre hubo terminado. Los Malfoy no parecían querer quedarse después de ello, lo cual parecía ser un regalo del cielo según Hermione.
Ella se sorprendió de que nadie hubiera siquiera sospechado esta noche. La invasión de ladrones de cadáveres había ocurrido en su familia y nadie lo notó.
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