4.- la chica nueva.
- silencio.- dijo fuertemente Dumbledore acallando los inquietos murmullos del gran comedor.
- les debo una explicación.- empezó el con calma.- se estarán preguntando que hace el sombrero seleccionador a esta altura del año escolar en el banco, es sobre una nueva alumna que debido a razones que no se me permiten revelar nos va a acompañar el resto del año, y el año que viene.
Espero que la acojan como es debido.- terminó el anciano y en ese mismo momento una chica alta, pálida con una capa azul, a combinación de sus ojos y un cabello negro y ondeante detrás de su espalda con su pausado caminar entro en el gran comedor.
- Annelise De L'etoile.- exclamo la profesora Mcgonnagal mientras la chica de ojos azules se sentaba sonriente en el banco mientras el sombrero se deslizaba por sus sedosos cabellos negros.
- Ravenclaw.- grito el sombrero mientras nosotras empezamos a aplaudir, Rose llamo a la chica con un gesto amable con el dedo ofreciéndole un puesto al lado de ella.
- felicidades.- le dije yo sonriente.
- merci.- me dijo ella con su acento francés.
- Sais-tu parler des aines?- dijo Tina que hablaba francés.
- si.- dijo la chica.
- me llamo Annelise.- dijo ella.- pero me dicen Lise.
- yo soy Miriam.- le dije ofreciéndole mi mano.
- yo Adrienne, pero dime Adie.
- Maria Cristina.- le dijo Tina sonriente.
- y yo Rose.- termino Rose con una sonrisa melosa.
- bueno, Lise.- le dije yo.- bienvenida.- ¿no sabes que habitación te toco?
- 19.- dijo ella sacando un pequeño papel.
- genial.- dijo Tina.- dormirás con nosotras.
- oh que bien.- comenzó Annelise con su sonrisa de propaganda de dentífrico.- no saben que es lo difícil que es comenzar en un nuevo colegio.
- me lo imagino.- dijo Adie que había estado muy callada, demasiado para mi gusto, diría yo.
- y ¿ya te dieron tu horario?- pregunto Rose
- oh, si.- dijo ella de nuevo con su bonita sonrisa
- oh mon dieu.- medio grito ella escondiéndose detrás de mi.
- ¿Qué ocurre Lise?- le pregunte yo.
- ¿ese no es Sirius Black?- pregunto ella con un tono de tristeza que apenas pude percibir.
- el mismo.- le dije yo algo intrigada.
- oh por favor vámonos de aquí, no quiero que me vea.- dijo ella al borde del llanto.
- bueno, déjame distraerle, tu ve con Tina.- le dije yo
- gracias.- me dijo ella con una sonrisa mientras desaparecía por las puertas del gran comedor.
No puedo dejar que Black vea a esa chica.- me dije a mi misma- piensa Miriam, que la cabeza no es solo para peinarse el pelo.
- ya se.- dije mientras me dirigía hacia Black, que a su ves venia hacia nosotras.
- Sirius.- le dije en un susurro a su oído que visiblemente hizo que los cabellos de su nuca se erizaran.
- pecas.- me dijo el divertido mientras me devolvía el susurro.
- ¿Por qué no vienes a la sala común un rato?- le dije yo prácticamente jalándolo de la corbata.
- no, Miriam, no puedo, tengo clase doble de pociones.
- oh no… igual que Lise.- me dije a mi misma horrorizada, esa chica tenia que haber vivido algo demasiado fuerte con Black como para huir de el.
- pues fuguémonos.- le dije yo de nuevo susurrándole al oído.
- nunca pensé que me lo pedirías.- me dijo el con su maldita sonrisa perfecta y picara.
- ¿que esperas?- le pregunte yo jalándolo impacientemente por la corbata, prácticamente ahorcándolo, y créanme que ganas no me faltaban muajajaja, pero creo que me estoy desviando del tema.
- calma pecas, ¿tanto quieres estar conmigo a solas?- me dijo de nuevo con esa sonrisita tan Sirius.
- si, ven, Sirius.- dije yo haciendo todo lo posible por sacarlo de hay, no podía ver a la chica nueva.
Y así llegamos a la sala común de ravenclaw, que para mi mala suerte y beneficio de Black, estaba vacía.
- y… ya que me hiciste perder dos interesantísimas horas de pociones, ¿Qué es tan importante?
- em… piensa.- me dije a mi misma.
- que me gustaría que escucharas mi nueva canción.- le dije yo sonriente.
- bueno pues adelante… ¿Dónde esta la guitarra?
- maldita sea… ¡la guitarra!
- en mi cuarto.- le dije
- bueno vamos a por ella.- me dijo con su sonrisa de pervertido ególatra.
- no toques nada Black.- le ordene mientras el jugaba con un zapato que Tina había dejado tirado en el piso.
- ¿para que usan esto?... parece un aparato de tortura.
- es un riza pestañas, y es de Adrienne, así que por tu bien, déjalo donde lo encontraste.- lo amenacé buscando mi guitarra por todos lados.
- pero que humor que tienen algunas.- me dijo sarcástico recostándose en mi cama.
- Sirius Orión Black.- empecé yo ya fuera de quicio.-voy a contar hasta 5 y si no estas fuera de mi cama te voy a incendiar.
- ¿incendiar?- me pregunto con un brillo en su mirada.
- fuera Black.- le grite yo tan duro que pego un brinco y salto de la cama.
- ¿encontraste tu instrumento muggle, la guitarra?
- no.- le dije yo frustrada.
- da lo mismo.- me dijo con cara de fastidio revisando mi escritorio.
- ¿te gusta el ballet?- me pregunto con dos entradas del cascanueces en la mano.
- ah… si.- le dije yo tratando de quitárselo de las manos.
- ¿Para quién es la segunda entrada?
- no lo se, quería llevar a Rose, pero no quiere ir, dice que es aburrido.
- yo puedo ir nena.- me dijo con su sonrisita.
- prefiero ir sola, Blackie.- le dije sacándole la lengua.
- hay Miriam no seas mala, llévame contigo.- me dijo con cara de cachorrito triste.
- Black quita esa cara.- le ordene.
- porfis.
-no
-porfa
-no
-anda Miriam
- ¿si vienes conmigo me dejas en paz?
- claro
- pues vienes pero déjame en paz.- le dije yo un poco harta
- gracias.- dijo tratando de besarme, pero me aparte a tiempo y callo contra el piso
- jajajajajajaja.- me reí yo partiéndome de la risa mientras el se levantaba del piso.
- no te rías, pecas.- me amenazo con el dedo.
- mira Sirius, jajajajajajajajajajajaja.- dije para molestarlo
- inmadura.- me dijo con una mirada de superioridad
- hablo el rey.- le dije sarcástica ¡por favor! Black, el más inmaduro de Hogwarts me dijo inmadura.
- recuerda que la apuesta comienza el lunes.
- no lo olvido Black, hoy es la clase de defensa contra las artes oscuras.
- recuerda que tiene novia, Miriam, no me gustaría que Corinne saliera lastimada por tu capricho.
- no es un capricho.- le grite exasperada.- en verdad me gusta Remus, y tu dañaste bastante a Lisa, así que no me vengas a dar lecciones de moral.
- ¡se estaba besando con James!, a el lo perdone, venga, es hombre y Lisa guapa… pero a ella no la perdono, es la segunda vez.
- creo que deberías darle otra oportunidad.- le dije
- ¡no sabes lo difícil que es, Miriam! La amo, pero no la puedo perdonar, me dolió demasiado, y es difícil ligar con tanta perfección… es buena para todo.
- tal ves te duele tanto todavía por que sabes que la amas y no soportas verla con tantos hombres que nada mas la usan.- le dije yo a modo de consuelo… esperen ¡estoy teniendo una charla civilizada con Black!... eso no pasa muy a menudo, bueno mejor dicho, nunca.
- es que ella es tan especial para mi, es diferente a todas, no se me arroja a los brazos cuando se lo pido, se hace la de rogar aunque lo odio, pero igual se que es diferente, es tan hermosa, tan imposiblemente perfecta, vamos, es mi chica 10.
- estas enamorado.- le dije yo con una sonrisita.
- pero no le voy a ir detrás, vamos, puedo estar con la mujer que quiero como se me antoje y cuando se me antoje.
Tuve que soltar un largo respiro para no gritarle, odio esos comentarios ególatras marca Sirius Black.
- imbecil.- le dije mirándolo feo.
- pero ¿Qué dije?- me pregunto con cara de inocencia.
- ahg… tenias que ser hombre.- exclame molesta.
- tenias que ser mujer.- me dijo el burlón.
- fuera de mi cuarto Black.- le grite
- bueno… te espero el sábado para el ballet.
- si, como sea, fuera de aquí.- le dije desesperada.
- chao.- me dijo sonriendo.
-genial… el sábado tengo que ir al ballet con Black… que dudo que haya visto uno alguna vez en su vida y en la noche tengo clases con remus… creo que solo puedo hacer una cosa… esperar.
- ¿Lise?- pregunte yo desde el baño cuando escuche que se abría la puerta
- hola.- me dijo ella sonriendo con sus perfectos dientes blancos, pero detecte esa chispa de melancolía en sus ojos.
- ¿Cómo te fue hoy en tu primer día?
- bien, oye Miriam, gracias por todo.
- no fue nada.
- ¿hay algo que pueda hacer yo por ti?
- solo contarme lo que ocurrió con Black.
Vi como rápidamente sus grandes ojos azules se volvieron sombríos.
- solo si prometes no decirle a nadie.- me rogó con voz dulce y débil.- sabes, me duele mucho volver a abrir heridas que ya sanaron.
- juro no decirle a nadie
- bueno, Sirius y yo nos conocimos cuando teníamos yo 13 y el 14, en Francia, fuimos a la fiesta de los d'Angoulême, una poderosa familia francesa. Era una fiesta enorme, y yo estaba en un rincón por que no conocía a nadie, el tampoco conocía a nadie, y se me acerco y estuvimos hablando un rato y quedo en recogerme al día siguiente para una cita. Y así pasaban las vacaciones y a las pocas semanas nos hicimos novios, el me dijo muchas veces que me amaba, yo fui su primera novia, y el mi primer novio, en verdad nos amábamos, pero cuando comenzó Hogwarts el me olvido, ni una carta, nada, no me respondía, me ignoraba completamente. Hasta que cuando fui a comprar mis útiles en el callejón diagon, lo vi besándose con una rubia de bote con silicón por todos lados. Y desde ese día he tratado de olvidarlo, pero es difícil.
- ¿entonces fuiste la primera novia de Black?
- según todo lo que me dijo, si, pero como me dijo tantas mentiras ya no se ni que creer, solo fui una ilusa al creer que Sirius Black me amaba mas que a su propia vida, como solía decirme.
- hay Lise, que triste.- le dije yo abrazándola, era demasiado triste, pobre chica, el estaba enamorado de Elisa Malfoy.
Y luego de abrazos, risas y un poco de llanto recordé mi clase con Remus en la noche, todavía faltaban algunas horas, pero prefiero no perder el tiempo.
