Disclaimer: Los derechos de My hero academia y sus personajes no me pertenecen. Solo la trama de esta historia es mía.
*
—No responde su teléfono —digo por lo que debe ser la quinta vez en la mañana, sin embargo, en esta ocasión no me refiero a Kacchan, sino a Uraraka.
Asui a mi lado parpadea. Estamos en una de las salas de reuniones de la comisaria. Las paredes grises están llenas de carteles y pizarras con información.
—Quizás Bakugou-kun se volvió a meter en una pelea—dice, no, yo sé que Kacchan quedo de desayunar con Todoroki, así que lo dudaba, aunque no estaba al completo seguro. El suele ser muy puntual. Y tampoco contesta el teléfono.
—Me refiero a Uraraka—aclaro—. Se suponía que llamaría a primera hora para informarnos si había algo nuevo.
Asui parece ligeramente preocupada, ella y Uraraka se habían hecho buenas amigas en el poco tiempo que tenían de conocerse. Nada sorprendente en realidad. Uraraka tiene una increíble facilidad para agradar a las personas. Incluso si esas personas se llaman Katsuki y contestan tus saludos gritando algún insulto (a menos que seas Todoroki claro, o All Might). Ellos se llevaban bien de una forma en la que aun no comprendo.
—Quizás se quedó dormida o surgió algo—dice finalmente—. Pero estoy segura de que si hubiera algo importante ella hubiera llamado. No te preocupes, Ochaco-chan sabe cuidarse bien sola.
Sonríe intentando tranquilizarme. Yo y Uraraka somos amigos desde hace más tiempo. Yo la conocí cuando empecé la universidad en una clase de defensa personal.
Estuve totalmente sorprendido cuando tiro al suelo sin gran esfuerzo a un hombre que la doblada en tamaño. Había parecido bastante satisfecha de sí misma y para nada arrogante- era buena peleando y al mismo tiempo desbordaba amabilidad. De todas formas, ya me tenía desde el momento en que evito que cayera al llegar al gimnasio. Cualquier otro lo hubiera dejado pasar y luego reído, es lo que Kacchan habría hecho. Él lo hizo. En muchas ocasiones, en secundaria, en preparatoria. El aún lo hace. Mi torpeza es algo que al parecer nunca dejara de parecerle divertido.
Si, ella puede cuidarse perfectamente sola, incluso Kacchan había dicho que no era para nada frágil. Eso no hacía que me preocupara menos.
Ella ya había pasado por mucho y no hice nada para ayudarla. Ni siquiera me di cuenta. Ya era muy tarde cuando por fin logre hacer que me contara todo. El cómo la empresa constructora de sus padres estaba en un estado crítico. Como sus padres se llenaron de deudas y no arreglaron mucho. Así que tomo el asunto en sus manos y no de la mejor manera, sin duda involucrarse con la mafia y hacer que sus padres se jubilaran no había sido la mejor de sus ideas. Pero yo entendía que había estado bastante desesperada y creyó que no tenía muchas opciones.
La noche pasada ella se tenía que reunirse con algunos enviados de Endeavor en un barrio de mala muerte y apartado. Iban a ultimar y confirmar detalles sobre el cargamento de armas que llegaría hoy a los muelles de la ciudad, el cual sería guardado en uno de los almacenes de la empresa de Uraraka. Ella había logrado obtener la información de en donde atracarían, todo parecía bien, se hizo amiga de Hagakure quien era uno de los más importantes miembros de la mafia de Endeavor. Eso en sí mismo era muy peligroso, yo había oído que esa mujer era imposible de rastrear o encontrar a menos que ella lo quisiera -como si fuera invisible-, además de que era buena obteniendo información de sus enemigos. Era también de la única que se conocía el nombre. Eso no nos había ayudado en absoluto tampoco.
Así que no. No podía evitar estar preocupado. No entendía porque tenía que reunirse en un lugar como ese con Hagakure por muy excéntricos que a veces resultaban los lugares en donde ella la citaba. Eso le había clarificado un poco las cosas a la policía sobre el modo de actuar de esa extraña mujer cuando Uraraka lo conto, pero aun así había algo que aún no lograba cuadrarme. Por más que Uraraka me haya dado razones en un intento por tranquilizarme ¿Acaso no entendía que solo me tranquilizare cuando ella este completamente a salvo? Claro que no. Ella lo atribuiría todo a mi complejo de héroe.
—Kaminari llamo y dice que los bastardos cambiaron el lugar de atraco—dice una voz a mi lado y doy un respingo. Estaba tan metido en mis pensamientos que ni si quiera note cuando Asui se fue y Bakugou llego.
—Buenos días Kacchan—digo, y luego asimilo lo que acaba de decir—¿Qué? Pero no… Uraraka no ha llamado y se suponía que ella nos avisaría si algo cambiaba.
Él se encoge de hombros. Parece un poco cansado, hay pequeñas ojeras alrededor de sus ojos. Él se ha esforzado mucho en este caso, en esta noche.
—Quien sabe, parece que fue algo de último momento, él lo supo apenas hace media hora cuando estaba con esa chica, Jirou. Quizás Uraraka no lo sabía porque no tiene por qué saberlo, solo tener preparado el condenado lugar para almacenar todo—sonríe entonces—. Es una maldita suerte que tengamos a Kaminari por si algo así pasa.
Niego con la cabeza.
—No lo sé, ¿no te parece sospechoso? Que cambien todo a la última hora, además Uraraka no se ha comunicado con nosotros.
—No sería la primera vez que lo hacen. Ese bastardo es muy astuto, ya hemos perdido otras oportunidades por lo mismo. Pero esta vez es diferente ¿no?
Asiento.
—De todas formas, enviaremos a alguien a buscarla. Concéntrate, tenemos que hacer esto bien.
—Bien—sonrió.
Me sumerjo entonces de lleno en el trabajo mientras Kacchan va a buscar a alguien para hacer el encargo. Nadie sospechoso por si la mantienen vigilada. Estoy seguro de que él también se preocupa por ella.
Él ha cambiado desde que estábamos en secundaria, ya no es tan grosero, al menos no conmigo. Es como si fuéramos más como amigos y compañeros de trabajo. Cuando All Might llego diciéndome que el rubio seria mi compañero casi me da algo. Parecía demasiado descabellado, al menos hasta que Aizawa me dijo que era porque nos complementábamos muy bien y que yo era de los pocos que podían razonar con él. También ayudaba que él se tomara tan enserio este caso, él tenía una obsesión -que por alguna razón parecía personal- por al menos descubrir quién era Endeavor. No entendía del todo, ya que generalmente Kacchan tomaba los trabajos como una especie de juego, un acertijo por resolver, entre más complicado mejor.
Pero no en este caso. Parecía tenerle un profundo odio a Endeavor y yo no entendía porque si hasta donde sé, nadie conoce su identidad y Kacchan jamás se había visto personalmente afectado por alguno de los crímenes que el tipo había cometido.
Él no me decía algo, estoy seguro. Pero no conseguía nada presionándole.
Era mejor concentrarse en el trabajo que tenía delante si no quería que algo saliera mal. Darle vueltas al asunto no servía de nada. Ya se lo había preguntado mil veces, pero el solo le evadía cada vez.
*
Faltaban cuatro horas y ya estaban a punto de salir a prepararse cuando recibí una llamada de mi mamá.
"¿Qué quieres?"
"¿Acaso no puedo hablar con mi hijo? En especial cuando está a punto de hacer algo tan peligroso"
"Ja, como si pudiera pasarme algo. No eres tú la que siempre está diciendo que soy tan obstinado que no moriría a manos de una panda de imbéciles"
"No te pases de listo, pequeña mierda. Solo llame para decirte que no actúes como el idiota que eres"
"Venga, no me va a pasar nada. No seas melodramática"
"Hablo en serio Katsuki. Ten cuidado"
"Claro, lo que digas. Solo para con la mierda cursi"
Oí el suspiro mi madre al otro lado del teléfono, podría jurar que hasta los vecinos lo oyeron. Parecía cansada.
"No tienes remedio ¿eh?, mándale saludos de mi parte a Izu-chan y dile que tenga cuidado también"
Colgó. Deku estaba del otro lado de la mesa comiendo apresuradamente. El muy idiota se olvidó de la hora de comer hasta que Asui le trajo algo.
—Mi madre te manda saludos y dice que tengas cuidado.
Para de comer y me sonríe. Tiene un grano de arroz en la comisura del labio.
—Oh, ella te llamo. ¿Cómo esta Bakugou-san?
—Igual de pesada que siempre.
—¿Sabes? Mamá también llamo más temprano, ella dijo que me esperara con la cena. Mi comida favorita.
Era asqueroso lo insulsamente feliz que parecía.
—Aja
—¿Has hablado con Todoroki-kun?
—No es de tu incumbencia —prácticamente gruñí.
—No, eso solo que… bueno como hace mucho que no lo veo y como ustedes están saliendo y…
El plato de comida se sacudió cuando di un puñetazo en la mesa. Y el idiota se calló.
—No es de tu incumbencia—repetí—. Así que metete en tus propios asuntos Deku inútil y si quieres saber sobre el bastardo mitad-mitad pregúntale tú mismo.
Me fui de ahí. Odiaba trabajar en equipo, admitía que en ocasiones -como esta- era necesario, pero eso no hacía que me gustara más. Sabía que estaba siendo mezquino, que Deku no tenía forma de contactar con Shoto fácilmente. Él siempre estaba ocupado. Yo sabía que se llevaban bien también, no lo entendía muy bien, solo sabía que era molesto como el infierno.
Camine hasta llegar a mi escritorio. No había gran cosa en él, el de Izuku tenía una de esas horribles plantas de escritorio que no consigo recordar cómo se llaman y está repleto de fotografías, de su madre, de Uraraka y el, de su perro. Era bastante cursi, como todo en él.
Quería que todo acabara de una vez por todas, por lo menos el desenmascarar a él bastardo de Endeavor, así al menos Todoroki se libraría de él y tendría una manera más sólida de poder ayudarle. Él estaba siendo obviamente obligado y chantajeado. Yo podía hablar con las personas adecuadas entonces y estaba seguro de que Midoriya lo haría también cuando le explicara todo -la única razón por la que no lo había hecho era que Deku era incapaz de quedarse quieto en una situación así- y probablemente haría algo profundamente estúpido y heroico que sin embargo no ayudaría en gran cosa a largo plazo. Ya había pasado antes, cuando se rompió los brazos defendiendo a aquel niño en un campamento y otras tantas ocasiones. Deku tenía un terrible complejo de héroe, todos lo sabían y era estúpido también, lo cual era una pésima combinación. Y contárselo solo lo angustiaría innecesariamente. Lo que lo haría aún más molesto de lo que ya era.
Además, no había pruebas suficientes.
Pero pronto las habría, estoy seguro de que si presionamos suficiente Endeavor tendrá que hacer algo al respecto, y también estaba Kaminari, el solo necesitaba una foto o video y a partir de ahí tendríamos los permisos necesarios para investigar a Todoroki Enji de verdad. Después de eso podría convencer a Shoto para que me dejara ayudarlo, un plan, algo. El confiaba en mi lo suficiente y yo tengo los recursos necesarios para ayudarlo. Y a su madre también. Todo sería tan rápido que no le daría ni tiempo de reaccionar al bastardo. Quién sabe tal vez el creía que Shoto permanecía de su lado por lealtad, no dudaba que fuera tan idiota. El seguro creía que el chantaje era solo un incentivo para que Shoto hiciera lo que diga.
Era más complicado que eso. No podías intentar mantener controlada a una persona como Shoto. Lo había intentado un par de veces.
Yo lo sabía mejor. Shoto odiaba a su padre. No era muy difícil de adivinar si eras alguien cercano a él. Y se suponía que Endeavor lo era.
Pronto todo cambiaria, estaría bien. Mientras hiciera bien mi trabajo tenía que resultar, yo sé quién es Endeavor, se dónde buscar, me lo he planteado durante años. No podía salir mal.
Con eso en mente me prepare para esta noche.
