Capitulo 4

La semana entera se mantuvo soleada. Aunque no me importó mucho, dado que ni Jasper ni sus hermanos aparecieron por el instituto.

Desperté en un día bastante nublado. Suerte que convencí a mi madre unos días antes de que instalaran los faros antiniebla, porque apenas se podría ver la carretera.

Llegué a clase de Literatura y me senté en mi sitio sin ni siquiera comprobar su Jazz estaba allí.

Me sobresalté cuando una voz conocida me dijo desde el asiento de al lado:

-Hola.

Se me pasaron por la cabeza millones de preguntas que hacerle…pero en ese momento solo me interesaba una cosa:

-¿Por qué habéis faltado a clase la semana pasada entera?

Jasper se quedó pensativo, buscando una respuesta correcta. Con una voz fría, que nunca había usado conmigo, se limitó a decir:

-Hemos tenido que irnos del pueblo a solucionar un asunto familiar.

Me preguntaba que asunto era ese al que se refería, pero no me atreví a preguntárselo.

Permanecimos en silencio durante toda la clase. En la cafetería ni si quiera me miró.

Salí del centro y me dirigí hacia mi coche. Me sorprendí al ver que Jasper me estaba esperando allí, apoyado en el capó.

-Tenemos que hablar -eso fue lo único que dijo.

Empezó a caminar y, con un gesto mano, me pidió que le siguiera. Se dirigió a la zona del aparcamiento más próxima al bosque y a su vez más alejada de los demás estudiantes.

Jasper empezó ha hablar:

-Lo siento. Siento haber sido tan grosero contigo antes. Es solo que...creo que es mejor así.

No daba crédito a lo que me estaba diciendo. Estaba furiosa.

-¿Mejor para quién, para ti?

-No, para ti. No soy bueno para ti. En serio, créeme.

No sabía que decir, tenía ganas de llorar, de chillar...

-Bueno, creo que eso debería de decidirlo yo ¿no?

-Alice, en serio, no es buena idea...

No quería seguir escuchándole, así que me di media vuelta y me disponía a irme cuando...

-Alice, espera...

Jasper me cogió del brazo y me dio la vuelta obligándome a mirarle.

Me quedé alucinada cuando, sin mediar palabra, me besó. Era un beso fiero y desesperado, pero a medida que se extendía, se convirtió en un beso dulce y romántico.

Me sentí muy mal cuando tuve que separarme un poco para poder respirar.

Ambos sonreímos.

-Me has hecho esperar mucho –dije sonriente.

-Lo siento señorita –dijo haciendo una inclinación de cabeza.

Tras unos segundos en silencio mirándonos. Decidí que era hora de aclararlo todo:

-Bueno, ¿y ahora que?

Él sabía perfectamente a lo que me refería, pero prefirió ignorar esa pregunta con otra:

-Está bien, tienes dos opciones. La primera, te llevo a casa para que puedas hacer tus deberes o estudiar para el examen de mañana...La segunda, te vienes conmigo a dar un paseo a un sitio fantástico que seguro que no conoces.

Sonreí, ¿así que eso significa que le importo?

-Creo que no hace falta que te responda a eso ¿no?

-Así que te llevo a casa ¿no? –dijo con una cara de triste muy mal fingida y casi haciendo pucheritos.

-Anda, no seas bobo. Vamos a donde tú quieras.

-Vale, pero antes debo pasar por mi casa. Tengo que pedirle a Emmett que me deje su coche.

-¿Es que no te vale el mío?

Jazz enarcó una ceja y se echó a reír.

-No es que tu coche no sirva, pero vamos a una zona montañosa y, el coche de Em es un jeep y está mejor preparado para eso. No quiero que te hagas daño.

-Vale.

-Vale, pues tenemos dos opciones. Opción A: vamos a mi casa, dejamos tu coche en el garaje y cogemos el jeep. Pero te advierto que van a querer hablar contigo, ya sabes, ese rollo de presentar a tu novia a la familia...Y tenemos la opción B: te llevo a tu casa, me voy a la mía y te recojo con el coche. Te ahorras las movidas familiares.

La verdad es que no me apetecía mucho eso de conocer oficialmente a su familia, al menos por ahora, pero:

-Si me dejas en casa, ¿cómo vas a ir a la tuya?

Se rió levemente

– Bueno, corro rápido.

No me convencía mucho esa idea, así que:

-Vale, está bien, vamos a tu casa... –dije sin ganas. La verdad es que no me quedaba otra.

-De acuerdo, estarán encantados de verte –dijo feliz.

¿Lo había preparado todo haciéndome creer que decidía yo, cuando en verdad sabía perfectamente que opción elegiría...?

Jasper se rió al ver la cara que se me había quedado tras llegar a aquella conclusión.

-¡Oh! Eres un manipulador ¿lo sabes? –dije con un enfado fingido, intentando no reír.

-¿Yo? – dijo con voz inocente –,La que ha dicho que vayamos a mi casa has sido tú.