Twilight pertenece a Stephenie Meyer y Distractions a Windchymes, quien me ha dado el permiso de traducir su historia.
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Él lo había superado.
El dolor de esa realización dejó mi cuerpo sin aliento y más frío que el hielo en la carretera.
Tiempo, vida, todo se congeló cuando mi realidad telescópica cayó a causa de la hermosa mujer que acababa de salir del auto de Edward.
Esto era peor que el día en que me dejó. Había estado dejándome sentir esperanza, sentir amor de nuevo, y ahora…
La mujer caminó unos pocos pasos hacia la bomba con una gracia que solo podía implicar a un vampiro. Su cabello rubio caía, largo y recto, debajo del pequeño gorro que enmarcaba su bello rostro con prominentes ojos dorados.
Por supuesto que él ya lo había superado. Había sido una tontería pensar lo contrario. ¿Cómo podía competir con…eso? Había estado sorprendida de que alguna vez me mirada.
Yo solo había sido una distracción, una novedad. Él me había dicho eso pero en los pasados días había sido lo suficiente estúpida como para creer lo contrario. Ahora, el descubrimiento de los regalos de mi cumpleaños tomaban un significado diferente – tal vez había sido más fácil dejarlos debajo de las tablas. Como esconder la basura debajo de la alfombra.
Y ahora él había encontrado una nueva distracción. Y ella estaba usando su chaqueta. La negra. La que siempre tenía en el auto para mí, en caso de que sintiese frio. Me besaba en la frente una vez la había puesto a mi alrededor. Las mangas eran largas y me sonreía mientras doblaba las mangas, dos veces cada una, para que así mis manos estuvieran libres.
Y el pequeño recuerdo me golpeó como una bola de demolición, diciéndome que yo estaba equivocada. Gritaba que me estaba saltando a las conclusiones – lo que estaba pasando al otro lado de la calle no era lo que parecía.
Mi corazón helado comenzó a derretirse. La respiración volvió a mi cuerpo.
Observé a la mujer poner la manguera en el tanque y entonces supe que, ¡Edward no siquiera estaba en el coche!
Él nuca permitiría que una mujer saliera y cargara gasolina.
Una docena de sentimientos me recorrieron luego y no pude averiguar si estaba contenta, decepcionada o aliviada de que él no estuviera allí. De repente, estaba temblando y mis ojos se llenaron de humedad. Las lágrimas recorrieron mis mejillas al tiempo que un viento helado surgía de nada y tiraba de mi bufanda y cabello.
La vampiresa se volvió bruscamente y sus ojos se encontraron con los míos, completa y directamente. Sus fosas nasales se levantaron ligeramente, y sus ojos se quedaron en mí, mientras sus labios comenzaban a moverse. Un segundo después la ventanilla del conductor comenzó a bajar. Otra mujer, también más allá de hermosa, me miró desde el otro lado de la carretera. Sus ojos se clavaron en mí y sus fosas nasales se ensancharon también y luego ella abrió la puerta y comenzó a caminar hacia mí.
Era alta, y su cabello rubio fresa ondulado caía sobre los hombros de su abrigo rojo de lana. La otra vampiresa la siguió.
Estaban de pie delante de mí, con la cabeza ligeramente inclinada, los ojos curiosos…el estilo y los movimientos de sus gestos no eran del todo humanos y las mostraba como diferentes. Yo estaba acostumbrada a eso por los Cullen, pero de alguna manera era diferente en estas mujeres. Me sentía pequeña, inadecuada y un poco nerviosa.
No estaba segura de por qué ellas se me acercaban así. No podían saber quién era yo. Esta era mi oportunidad para preguntar por Edward, esto era lo que había estado esperando, pero mi boca estaba seca y ahora no estaba segura como empezar o que decir.
Los labios de la vampiresa de cabello fresa se curvaron en una especie de sonrisa curiosa. Sus ojos me recorrieron, de arriba abajo, dos veces. Era una evaluación, pura y simple, y eso me hizo sentir incomoda.
"Tú eres Bella," me dijo.
No sabía lo que había estado esperando, pero no creía que fuera eso. ¿Estaban dotados, como Alice y Edward? Creía que tendría que explicar quién era.
"Te reconocimos por el olor," la otra explicó, obviamente la pregunta estaba escrita en mi rostro. "Estaba en todo el auto cuando nos quedamos con él."
¿Se quedaron con él?
"Yo…sí, soy Bella…hola."
Pero luego la rubia fresa se acercó. Con los ojos entrecerrados, podía sentir su aliento en mi rostro y un escalofrío de miedo recorrió mi cuerpo cuando ella siseó.
"¿Qué le hiciste a Edward Cullen?"
Su pregunta me sorprendió y por su tono venenoso, tan acusador, abrí la boca y retrocedí.
"¿Qu…qué…qué hice yo?"
Ella cerró los labios pero continuó mirándome. Esto definitivamente había estado fuera de mi lista de posibles escenarios.
"Yo no…yo no hice nada." Miré de una a otra, conmocionada, molesta, tratando de entender. "¡Estoy tratando de encontrarlo!"
La vampiresa rubia fresa se hizo hacia atrás ligeramente, con sus ojos aún taladrándome.
Su compañera también me miró, su hermoso rostro estaba frío y duro, con una rabia que yo no entendía. Tomé otro instintivo paso atrás, mientras todos los pelos de mi cuerpo comenzaban a erizarse. Si hubiera sido cualquier otro humano me estaría tropezando por escapar.
Pero yo no era otro humano cualquiera, me dije. Así que tomé una inestable respiración y avancé un pequeño paso hacia ellas.
"Yo no le hice nada a Edward." Dije de nuevo. "Él me dejó."
Voltearon sus cabezas bruscamente para mirarse una a la otra.
"¿Él te dejó?" La vampiresa con la chaqueta parecía escéptica.
"Sí, lo hizo." Fue muy difícil decir esas palabras.
Pero esas palabras tuvieron un efecto y las expresiones de las vampiresas cambiaron, viéndose perplejas ahora. La de la chaqueta miró alrededor. No había nadie en la calle pero bajó la voz de todos modos.
"Creo que tal vez deberíamos irnos a un sitio menos abierto. ¿Estás esperando el bus, cierto?"
Su comportamiento era tan diferente ahora.
"Estaba de camino al aeropuerto."
Ella asintió. "Vamos a hablar en el auto mientras conducimos."
¿Qué?
"No, espera…," alcé una mano, implorando que se detuviera.
Dos días de nada y ahora las cosas estaban pasando demasiado rápido. Acababa de encontrar lo que estaba buscando pero efectivamente estaba siendo escoltada fuera de las instalaciones antes de que tuviera la oportunidad de hacer algo al respecto. Bella, tiene que dejar el edificio.
"Por favor, espera. ¿Edward no está aquí?"
"No," ella contestó bruscamente y se volvió para cruzar la calle, yendo a la oficina de servicio a pagar la gasolina.
¿Él no estaba aquí? Pero el auto, su chaqueta…
Mis ojos viajaron al Volvo, brillante y plateado como siempre, estacionado al lado de la bomba de petróleo.
Me di cuenta de que ni siquiera me habían preguntado si me gustaría ir con ellas, solo se esperaba que las siguiera. Me preguntaba si era medianamente sabio subirme al auto con dos vampiros que no conocía, pero estaba ávida por información, así que comencé a cruzar la calle detrás de ella. La de cabello fresa iba detrás de mí.
"Así que tú eres Bella Swan." Sus ojos me recorrieron de nuevo. "Hmph," se encogió de hombros de una manera despectiva que me hizo sentir irritada y torpe.
"Sabes lo que somos," dijo de pronto. "¿Y sin embargo te vas a meter en un auto con nosotras?" Parecía divertida y ahora estaba molesta de que ella pudiera leer con tanta precisión la consternación en mi rostro.
Cuadré los hombros. "¿Van a hacerme daño?"
Su diversión aumentó. "No."
Asentí y seguí caminando. "Entonces no tengo nada de qué preocuparme."
Ella arqueó las vejas de nuevo y rodé los ojos.
"He conocido a vampiros más temibles que tú," susurré.
Abrió la boca podo después y comenzó a reír. "Sí, sabemos que los haz conocido. Laurent nos dijo."
"¿Laurent?" Había olvidado que él había buscado el clan Denali después de que dejara a James y Victoria. La vampiresa asintió y señaló el auto.
"Sube, te explicaremos. Por cierto, mi nombre es Tanya. Mi hermana es Kate."
Dudé cuando llegué a la manija de la puerta del Volvo. Tantos recuerdos. Me mordí el labio y creí que comenzaría a llorar, especialmente cuando se hizo evidente que debía subir al asiento de atrás. Nunca me había sentado atrás y se sentía como si hubiera sido degradada de alguna manera. Era una estupidez pensar eso, pero así es como era.
Me deslicé en los asientos de cuero. El coche estaba frio, su olor ya no estaba aquí. Sus Cds no estaban en la consola. No había rastro de su partida.
Tanya tomó el asiento del conductor de nuevo. Kate tomó el que solía ser mi asiento.
Me sentía como un visitante en mi propia casa y me mordí el labio más fuerte.
Kate se movió, quitándose la chaqueta y su gorro de piel a la vez que Tanya salía a la carretera.
Kate se inclinó y dejó la chaqueta y el gorro en el asiento junto a mí. Extendí la mano y rocé con mis dedos la manga.
"¿Ustedes son del clan Denali?" Sonreí, tratando de suavizar un poco las cosas. Si iba a tener algún tipo de futuro con Edward no quería comenzar con el pie izquierdo con su familia extendida.
"Sí, lo somos," Kate respondí. "¿Los Cullen han hablado de nosotros?"
"Un poco," dije y ella asintió.
"Hemos vivido junto a los Cullen un par de veces en los últimos años. Nos consideramos primos." Ella me sonrió.
"No son solo ustedes dos, ¿cierto?" Tenía la impresión de que eran más.
"No, también está Irina, Eleazar y Carmen."
Asentí y comencé a relajarme un poco. Kate se vería bien, pero Tanya estaba definitivamente molesta. "¿Nadie aquí parece saber quién es Edward o los Cullen eran?" Dejé la pregunta inconclusa.
"Somos muy cuidadosos," Kate parecía divertida. "Nosotros vamos a Anderson por suministros, los Cullen generalmente iban a Healy, que está mucho más lejos. Nos separábamos de esa forma porque si usábamos el mismo pueblo eso llamaría demasiado la atención…un grupo tan grande de, er, personas poco comunes." Rió un poco y también lo hizo Tanya. Luego Kate se volvió hacia mí y el enfoque y el ánimo cambiaron drásticamente de una manera que solo podía significar que un vampiro estaba llevando la conversación. Su voz era ligera, tipo empresarial.
"Bella, te diremos lo que sabemos. Luego tú nos dirás lo que sabes. Tal vez podamos unir las piezas y entender lo que estaba ocurriendo."
"¿Entonces no saben dónde está?"
"No. Y tampoco tú, ¿estoy en lo cierto?"
Sacudí la cabeza. "No, no lo sé."
Pero había asumido que ellas sabrían y podía sentir la decepción ir en aumento. No podía ver cómo nos ayudaríamos unas a los otras.
Tanya había dado con una carretera lateral aislada fuera de la ciudad y ahora el escenario pasaba en una imagen borrosa. Me aferré a mi asiento y jadeé cuando el auto se deslizó a través de hielo más rápido de lo que era humanamente seguro. Pensaba que era solo Edward el que conducía como loco, pero tal vez era algo de todos los vampiros.
"¿Edward les enseñó a conducir?" Jadeé e nuevo cuando el coche se deslizó hacia la izquierda.
"¡Sí!" Dijeron al unísono y se rieron una con la otra.
"¿Qué?" Abrí los ojos a lo ancho, mi comentario no había sido grave.
"Hace muchos años. En su Roadster. Él es muy bueno," dijo Kate.
"Sí, en solitarias carreteras sinuosas en la noche, él es…muy bueno." La forma en que Tanya sonrió me hizo sentir incómoda. Ya estaba claro de que ella era muy protectora de Edward y su comentario en este momento, la forma en que lo dijo, me hizo pensar que tan cerca ellos habían estado. ¿Qué significaba él para ella, o ella para él? Mi estómago comenzó a apretarse y me pregunté si Tanya era una rival de la que nunca supe. Sonaba como que ella quería que pensara eso.
"¿Comencemos, Bella? ¿Dinos por qué estás aquí?" Kate seguía poyada sobre el respaldo de su asiento y noté que ninguna usaba cinturón de seguridad.
"Está bien," tomé aire entrecortadamente. Normalmente no era el tipo de persona que compartía asuntos personales, y esto me iba a herir, reviviendo el dolor de su partida. Pero si va a ayudarme en encontrar a Edward, lo haría.
"Creo que todo comenzó con mi cumpleaños."
Les hablé de la fiesta que yo no había querido, el corte con papel, el ataque de Jasper y de Carlisle cosiendo mi brazo. De cómo Edward se volvió distante y retraído. Como dos días después él había escondido mis regalos de cumpleaños bajo el piso y luego caminó conmigo dentro del bosque para romper conmigo. Y como no había visto u oído nada desde…hasta que encontré los regalos.
Dejé esperar un largo suspiro al terminar.
"Y ahora estoy tratando de encontrarlo."
Observé a Kate y Tanya, se miraban una a la otra, compartiendo algún tipo de comunicación silenciosa al parecer. Entonces Kate se volvió a ver por la ventana.
"Jasper siempre ha luchado," dijo en voz baja.
Tanya se volvió para mirarme por encima del hombro.
"¿Y eso no te asustó?"
"No, para nada."
Se volvió de nuevo a la carretera.
"Entonces no sé si eres muy valiente o muy tonta."
Su comentario me molestó, pero opté por ignorarlo. Pero ella no había terminado.
"Bella, ¿entiendes de lo que Edward es capaz? ¿Sabes que ha matado humanos en el pasado?"
"Sí, él me lo dijo."
"¿Con detalles?"
Me sentía incomoda ahora. No creía que a Edward le hubiera gustado que ella hablara de esto conmigo. Y no estaba segura de que tenía que ver con dónde estaba o cómo encontrarlo.
"Sin detalles, solo que eran asesinos y violadores, lo más bajo de lo bajo."
Ella asintió.
"¿Supongo que nunca lo viste cazar?"
"No."
Asintió de nuevo.
"Lo he visto derribar leones de montaña, incluso osos pardos, con una sola mano. Tiene una acción de muñeca muy buena, pude romper un cuello con una simple flexión." Levantó la mano y lo demostró. Fruncí el ceño y alejé la mirada. ¿Ella estaba tratando de asustarme?
"No estoy sorprendida," dije. "Él es muy fuerte, sé eso. Pero también es muy suave."
Sus ojos salieron disparados a los míos y me estudió por un momento.
"Sí, lo es."
Se hizo silencio en el auto. Afuera el paisaje pasaba a toda velocidad y me di cuenta de que probablemente estaríamos en el aeropuerto muy pronto.
"Entonces, ¿me dirán lo que ustedes saben?" Me dirigí a Kate y ella compartió una rápida mirada con Tanya antes de volverse para hablar conmigo.
"Edward llegó, sin previo aviso, en septiembre. Él estaba…bueno, no era exactamente él mismo."
"Estaba destrozado," Tanya intervino, con voz dura.
"¿Destrozado?" Murmuré la palabra y bajé la mirada a mi mano, descansando en la manga de la chaqueta. Hice un puño, arrugando la tela, como si estuviera dándole un apretón a su mano. Oh, Edward.
"Sabíamos de ti por Laurent, por supuesto," Kate continuó. "La mascota de los Cullen, te había llamado, pero entonces entendimos que debiste ser tú la razón de que Edward viniera aquí en marzo."
"¿Marzo?" Al darme cuenta abrí los ojos a lo ancho. La semana en la que había desaparecido, justo después de esa primera clase de biología. ¿Había venido aquí? Mis ojos se fueron a Tanya.
"¿Por qué vino aquí?"
"Estaba molesto por algo," Tanya dijo. Noté que ella estaba usando solo dos dedos para guiar el volante, de la misma manera en que lo hacía Edward. Él le había enseñado. Un pinchazo de celos se disparó en mí. "No nos dijo que estaba mal, tampoco. Le pregunté si era por una mujer, él me dijo que no era como yo pensaba."
Ella se encogió de hombros y me pregunté qué fue lo que ella había pensado, entonces decidí que no quería saber. "Luego, cuando Laurent llegó aquí, nos contó de ti. Estábamos sorprendidos, por supuesto…Edward siempre había sido tan…," ella movió su mano elegantemente, tratando de encontrar la palabra correcta. "Tan autosuficiente. Supimos entonces que debía haber caído muy duro." Ahora su voz adquiría un tono diferente, más suave, triste, y dejé caer la cabeza porque podía sentir las lágrimas picar. Luego Tanya suspiró. "Él no da su corazón fácilmente, a nadie."
Lamí mis labios y traté de encontrar mi voz. Tiré de la manga de su chaqueta.
"¿Qué pasó cuando vino en septiembre? ¿Qué dijo?" Mi voz era solo un susurro.
"Nada," Kate se encogió. "Sólo llegó y dijo que la familia había tenido que dejar Forks de pronto. Inmediatamente pensamos en que ellos habían sido expuesto pero él dijo que no, que esa no era la razón. Por supuesto que preguntamos qué había pasado y él dijo…dijo que no podía hablar de ello." La voz de Kate bajó un poco. "Le pregunté si tenía algo que ver con Bella y…él solo, nunca lo había visto así…," no terminó pero no necesitaba hacerlo. Podía imaginarlo. "Él solo asintió, y dijo que tenía que escapar. Asumimos que tú lo habías dejado a él."
Mi corazón se rompía de nuevo y ahora entendía la ira de Tanya. Más o menos.
"Edward dijo que quería hablar con Laurent, pero Laurent había salido de caza, a solas," Kate continuó. "Edward fue a buscarlo, no sabemos por qué, porque Laurent dijo que nunca lo vio. De todos modos, cuando Edward volvió un poco después, se disculpó por ser tan poco sociable, tomó una mochila del maletero y nos dijo que podíamos quedarnos con el auto. Luego, solo…corrió."
Estas personas realmente se preocupaban por Edward, podía ver eso. Pero parecía extraño que estas fuertes y hermosas depredadoras sobrenaturales me hubieran visto a mí, un débil y normal humano, como el villano. Que Edward necesitase ser protegido de mí. Comencé a preguntarme si ellas sabia más de lo que dejaban ver.
"¿Si supieran en dónde está, me lo dirían?"
Hubo un momento de silencio antes de que Kate respondiera. "No sabemos dónde está, así que no importa."
Su respuesta fue más o menos lo que yo esperaba.
"¿Y sobre los Cullen?" susurré. "Han oído hablar de ellos, ¿no? ¿Pueden decirme donde están?"
"Recibimos una carta de Carlisle un par de días después," dijo Kate. "Sólo nos contaba sobre su reubicación y que se pondrían en contacto con nosotros cuando se asentaran. Eso fue lo último que oímos."
"¿Pero han pasado tres meses?" Alcé la cabeza. "Ustedes son como su familia, seguramente deberían haber…,"
Pero Kate estaba sonriendo, moviendo la cabeza, y su claro cabello rubio se balanceaba alrededor de sus perfectos pómulos.
"Nosotros no somos humanos, Bella. No necesitamos comunicarnos todos los días o semanas. El contactarse dos o tres veces al año es lo que llamamos una relación estrecha."
"Oh."
"No sabemos dónde está alguno de ellos," continuó. "Aunque Rosalie y Emmett están retrasados para otra boda. Deberíamos tener una invitación pronto."
"¿Por qué Carlisle no solo los llamó? ¿Por qué escribió?"
"No tenemos teléfono," dijo Tanya.
Abrí la boca y ella se volvió por sobre su hombro de nuevo para verme.
"Nosotros no somos tan modernos como los Cullen," dijo ella y sus ojos dorados miraron recto a los míos, intensos y profundo. "Hemos vivido mil años, no tenemos ninguna prisa por la nueva tecnología, considerando que hemos pasado tanto tiempo sin ella." Se volvió a mirar a la carretera.
Mil años. Mi estómago se removió. Los Cullen son apenas un punto en el radar en comparación. Mil años…ni siquiera lo podía imaginar.
"Así que ya ves, Bella," Kate estaba sonriéndome. "Esperar seis meses o un año para saber algo de los Cullen es como si tu esperaras un día tal vez. No parece tanto tiempo."
Me removí en mi asiento y miré por la ventana, pero nos estábamos moviendo tan rápido que no podía fijar mi vista en un punto.
Mil años.
Me quité el gorro y pasé mi cabello detrás de las orejas, mientras volvía a la razón que me hizo llegar aquí.
"¿Saben dónde podría estar Edward?" pregunté. "¿Lugares a los que podría ir? Me imagino que podría descartar cualquier lugar cálido y soleado, pero ¿tiene una ciudad favorita o…no sé?" Odiaba hacer estas preguntas, sobre todo delante de Tanya. Solo hacía que me diera cuenta de lo poco que sabía sobre él.
En los labios de Tanya apareció una pequeña sonrisa.
"Puedes eliminar cualquier lugar soleado, pero a Edward le gusta el calor." Luego su sonrisa se ensanchó y se volvió hacia su hermana. "¿Recuerdas las termas?"
Kate se echó a reír y asintió con la cabeza.
"¿Cuáles termas?" Miré de una a la otra.
"Aquí en Denali," dijo Kate. "Nuestra casa está en medio del parque, en un bosque muy denso. Hay algunos manantiales de agua caliente a una milla de la casa y Edward iba allí a menudo. Le gustaba estar solo, para disfrutar de la paz, el silencio y el calor."
"Me había ofrecido para hacerle compañía," Tanya sonrió y pasó una mano por sobre sus rizos brillantes. "Pero él siempre se negaba."
"No es que no lo intentaras, de todos modos," Kate sonrió y Tanya rió de nuevo.
"Sólo un par de veces. Siempre me oía llegar y estaba fuera y vestido antes de que estuviera allí." Arqueó una ceja a su hermana. "Aunque hubo una vez en que casi lo atrapo. Mantuve mis pasos y mi mente tan silenciosa como pude hacerlo. Él estaba pasando su jersey por sobre su cabeza cuando lo encontré, y sus jeans no estaban completamente cerrados, y tenía todo el cabello mojado y goteando." Se lamió los labios y no me gustó eso. "Y sólo me sonrió y dijo, 'no lo suficientemente silenciosa, Tanya'."
Rió de nuevo y sus ojos brillaron al recordarlo. Odiaba la idea de que probablemente ella había visto más de Edward de lo que yo había hecho, pero me sonrojé ante la imagen de su descripción creada.
"Eso debió ser parte de lo que vio en ti, Bella." Se volvió a mirarme por sobre el asiento y sonrió como si acabara de llegar a una muy buena conclusión. "Tu calidez."
Mi calidez.
Un montón de recuerdos pasaron por mi mente.
Pensé en ese primer día en el prado, como había disfrutado el sol. Como siempre se había deleitado con mi tacto. Tan cálido, había dicho, cada vez que mis dedos encontraban su piel.
"Pero estoy segura de que eso no es todo lo que le gustaba de ti," musitó. "Él pudo haber tenido calor físico de cualquier otra chica humana. Lo sé, he visto muchas de ella intentarlo, pero nadie tuvo éxito…hasta ti." Ladeó la cabeza ligeramente, estudiándome de nuevo como una exhibición en un museo. Luego de pronto se volvió hacia el camino. "Pero volviendo a tu pregunta sobre a donde se iría… a él le gustaba París. Pero entonces, ralamente no creo que él haya ido a divertirse."
Se hizo silencio entonces, cada una perdida en sus propios pensamientos, por lo que parecía. Me removí en mi asiento, absorbiendo todo lo que había dicho. Termas, París, el calor. Noté que había un rasguño en la madera pulida del tablero y fruncí el ceño. Edward no estaría feliz con eso.
"Bella," Tanya quebró el silencio, y me sorprendí como suave y dulce era su voz ahora. "Bella, cuando Edward te dijo que se iba, ¿qué le dijiste?"
Realmente no quería pasar por esto de nuevo.
"Yo…nada."
"¿Por qué?"
"¿Importa? Es…personal."
"Podría ser importante. Le habría importado a Edward."
Sí, le habría importado a Edward, lo sabía.
Miré mis zapatos.
"Aceptaste sus palabras de inmediato, ¿cierto?"
¿Qué era esto? ¿Terapia con vampiros?
Solté un suspiro. "Nunca entendí porqué el estaba conmigo, así que para mi tenía sentido que se fuera. No era hermosa como él. No podía hacer las cosas que a él le gustaba hacer." Apuré las palabras y tomé una profunda respiración. "Ahora me doy cuenta, sin embargo, lo mucho que lo lastimó, la forma en que le creí tan rápidamente."
Y ahora me ruborizaba, avergonzada y enojada conmigo misma por tener que revelar todo a estas dos personas que apenas conocía. Especialmente cuando una de ellas era Tanya.
Creí ver que daba una pequeña inclinación de cabeza a la otra antes de volver a hablar.
"¿Pero él pensaba que eras hermosa? ¿Incluso si tú no lo creías?"
Sus palabras eran sencillas, pero de alguna manera dolían.
"Sí," susurré.
"¿Alguna vez hablaron de transformarte?" Kate dijo de pronto. Intercambió una rápida mirada con Tanya.
"Quería que él lo hiciera," contesté. "Siempre se lo pedía, pero él no lo haría."
"¿Por qué no?" Tanya respondió. "Eso habría hecho las cosas más fácil para él." Su voz todavía era tierna.
"Él no quería poner en riesgo mi alma." Tiré de la manga de nuevo, más fuerte esta vez.
Kate le sonrió a su hermana. "Eso es muy Edward." Luego rió de nuevo y Tanya la miró sonriendo.
"¿Estás pensando en los debates?" Le preguntó y Kate asintió antes de volverse para mirarme.
"Edward y Carlisle generalmente debatían sobre la existencia del alma. Estaban en ello durante horas, citando escritos, y filosofía. Edward iba de un lado a otro, movía las manos a su alrededor mientras exponía de un punto a otro, exigiendo pruebas de lo contrario, entonces Carlisle le daba un argumento muy convincente." Ella sonreía a lo que era, obviamente, un buen recuerdo. "Por supuesto, Carlisle cree que tenemos alma, Edward…bueno, él no está tan seguro."
"Lo sé," dije, no queriendo parecer que nos sabía nada de él. "Yo creo que tiene un alma, pero él no".
"Pero él no había querido creer eso." Tanya me miró. "Él quiere creer que tiene un alma. Y hay una diferencia allí."
Me ericé ante lo que se veía como un punto de ventaja, como si ella diera a entender que conocía a Edward mejor que yo. Luego me di cuenta de que probablemente era así de alguna manera y me alegré cuando Kate volvió a hablar.
"¿Qué te dio para tu cumpleaños?"
Oh.
"Él…yo no quería nada."
Ella levantó una ceja. "¿Él no te dio un regalo?"
"Él quería, pero yo no se lo permití. Él ya era suficiente regalo para mi, sólo él."
Sonrió suavemente. "A él le hubiera gustado darte algo. Edward tiene un carácter muy generoso, especialmente con la gente que le importa."
Yo no quería explicar cualquier cosa sobre como equivocadamente había hecho todo. Ellas no entenderían y ya había revelado demasiado.
"Llévate la chaqueta," Kate dijo de pronto, alcanzándola cuando el aeropuerto se asomaba a la vista. "La encontramos en el auto después de su partida. Si la quieres…," me la tendió. "Sé que la usabas a menudo."
"¿Mi olor?"
Asintió y la tomé con cuidado.
"Gracias."
Kate sonrió. "Creemos que por eso que también dejó el auto," dijo. "Tu olor estaba en todas partes…no creo que él lo hubiera podido soportar."
Un pequeño sollozo comenzó a formarse en mi garganta y lo tragué con fuerza. No iba a llorar aquí.
"¿Vas a seguir buscándolo, Bella?" Tanya pregunto mientras se acercaba al estacionamiento cerca de la terminal.
"Sí, por supuesto." Miré hacia arriba, sorprendida de que incluso haya preguntado. "Aunque me tome para siempre. Sé que él me ama, sé lo que le hizo el dejarme, porque sé lo que me hizo a mí."
Ella me sonrió y fue un poco triste.
"Bella, quiero pedirte que no lo hagas."
¿Qué?
"¿Qué no lo busque?"
"Eso es lo correcto."
"¿Por qué dices eso?" Como era que ella incluso podía pensar que no lo buscaría, después de todo lo le había dicho.
Sus ojos todavía eran suaves, su voz era amable, pero su tonó tenía una pequeña aceración e hizo que los cabellos de mi nuca se erizaran.
"Porque él tomó una decisión. Y sé que duele y suena como el pobre chico que se fue por el camino equivocado, pero él lo hizo por las razones correctas. Tú no estás a salvo en su mundo."
Sacudí la cabeza. "No. No."
Pero Tanya no había terminado.
"Bella, esto lo ha destrozado y no quiero verlo sufrir nunca más."
"¡Yo nunca le haría daño!"
"Tú nunca harías eso, puedo verlo…pero, ¿crees que puedes amarlo correctamente, en la forma en que él necesita ser amado?"
Aspiré un rápido aliento, bajé los ojos y me ruboricé ferozmente a lo que pensaba ella quería decir.
"¿Porque no soy un vampiro?" susurré.
"No. Porque te dejas a ti misma en el camino." Su tono era muy realista, como si solo me estuviera diciendo que estaba lloviendo, o que el cielo era azul. "Deja que supere esto," añadió más suavemente.
"¡Pero él no va a superar esto!" dije con brusquedad. "Puede que hayas sabido mucho de él antes, pero no sabes cómo es ahora…conmigo. ¡Él no va a superar esto! ¡Si lo conocieras bien te darías cuenta de eso!"
Parpadeó, sorprendida, y algo que no pude identificar cruzó su rostro.
Tenía que salir. No quería escuchar nada más de lo que tuviera decir Tanya. Abrí la puerta, salí a trompicones hacia el cemento y Kate me tomó por el codo. No la había visto salir del coche.
"Gracias," murmuré y tomé mi mochila y la chaqueta de Edward. Me quedé de pie con la espalda recta y cuadré mis hombros.
"Y gracias por decirme lo que saben," dije y traté de sonreír porque Kate había sido amable, pero la desilusión comenzaba a hundirse en el ahora al darme cuenta de que de verdad no estaba más cerca de encontrarlo.
"Y por favor, si Edward se contacta con ustedes, por favor, háganle saber que lo estoy buscando."
Y miré entre las dos – Kate de pie junto al auto, Tanya en el asiento del conductor, mirando hacia otro lado. "Es importante que él sepa que entiendo porque me dejó. Por último háganselo saber. Por favor."
Kate no respondió, ella solo me miraba con sus ojos dorados, y no sabía si ella me estaba diciendo que lo diría, o que no.
"Adiós, Bella," sonrió después de un momento. "Fue bueno conocerte."
Le di una pequeña sonrisa.
Al dejar el auto hacia la terminal la ventanilla del conductor bajó y Tanya entregó su última línea. Extrañamente, sonaba casi a un suplica.
"Bella, si lo encuentras, por favor, deja que te ame."
∙∙∙/∙∙∙
Los asientos en el avión no eran tan cómodos como los del Volvo. Me senté en el asiento de terciopelo gastado, todavía abrazando la chaqueta de Edward y apoyé mi mejilla contra la ventana, tratando de averiguar si este viaje había sido un desastre o no. No había encontrado nada concreto – sólo tenía la esperanza de que cuando Edward hiciera contacto con los Denali, o cuando lo hicieran los Cullen, Kate o Tanya le pasarían mi mensaje. Quizás la última hora compensaba el fracaso de los últimos dos días.
Pero el comentario de despedida de Tanya todavía me irritaban un poco. Me hacían sentir inquieta. Ella obviamente estaba celosa, eso estaba claro. Desde un principio había tratado de hacer parecer que había habido mucho más entre ella y Edward de lo que realmente era, pero sus palabras seguían dando vueltas en mi cabeza.
La película comenzó, una comedia sobre un hombre que no podía mentir, y traté de perderme en ella.
La última vez que había visto una película había sido con Edward, en Seattle en junio. Una película italiana sobre un músico alborotado.
Edward había dudado cuando entramos al cine casi vacío, tomando mi mano y tratando de decidir donde sentarnos. Un momento después dio un par de pasos hacia el fondo, luego dudó de nuevo. Esperé, pero no se movió.
"¿Edward?"
"¿Sí?" Me miró rápidamente, e incluso en la oscuridad, noté que estaba un poco inseguro y ansioso. Una sonrisa cruzó mis labios mientras pensaba en lo que estaba pasando.
Me alcé con los dedos de mis pies e incliné la cabeza para poder susurrarle al oído, ruborizándome mientras lo hacía.
"¿Estas pensando en sentarte en la fila de atrás y así hacértelas conmigo?"
Todo su cuerpo de puso rígido, y luego se relajó para inclinarse y mi mirarme.
"Sí," dijo rápidamente. "¿Estaría mal? Dime si…,"
No dije anda, pero apreté mi agarre en su mano y me dirigí a la fila de atrás, llevándolo conmigo. Me di la vuelta y en la oscuridad su ansiedad había sido reemplazada por la sonrisa más presumida que le había visto.
Nunca vimos más allá de los créditos de inicio.
"¿Quieres un refresco?" La azafata me preguntó con su sonrisa profesional, amable y reluciente.
"¿Tienes coca-cola?"
Asintió y tomó una pequeña lata y un vaso del carro.
Vi la efervescencia, el burbujeo y el silbido del líquido oscuro contra el vidrio. Tanya obviamente tenía sentimientos por Edward, ella podía haberlo pillado medio desnudo en una fuente termal, pero claramente él no le devolvía esos sentimientos y ella nunca se había besado con él en la última fila del cine.
Sonreí y llevé el vaso a mis labios.
∙∙∙/∙∙∙
Estaba exhausta cuando llegué a mi camioneta en el estacionamiento de larga estancia en el aeropuerto de Seattle. La cabina olía a humedad y arrugue la nariz mientras me deslizaba en el asiento y arrojaba la mochila a mi lado.
Abrí el cierre del bolsillo delantero y rebusqué el ticket que me dejaría abrir la puerta. Aparté mi libro, mi billetera, y luego encontré la gorra de beisbol que le había comprado a Charlie como regalo. Era verde oscuro con el logo del Equipo de Hockey Alaska Seawolves. Lo había visto en la tienda del aeropuerto y creí que le gustaría. Me la puse en la cabeza mientras trataba de encontrar el ticket…tenía que estar ahí en alguna parte. Y ahí estaba, escondido dentro del catálogo de Bienvenido a Anderson que había tomado de mi habitación en la hostal. No podía recordar porqué quería quedármelo. No era como si hubiera querido un suvenir.
Puse la gorra de vuelta en la mochila y encendí el auto. Sabía que protestaría cuando se la diera, me diría que no debía haberme molestado, pero eso no importaba…sólo se la quería comprar, porque sabía que a él le gustaría, y porque era mi papá.
Le di a fondo a los frenos y la camioneta completa se estremeció y sacudió.
Oh no…
¡No!
Me abracé al volante y apreté la frente en él, sin importarme que me dejara una marca.
Me sentí enferma al momento de pensarlo, de alguna manera, Tanya podía haber tenido razón.
Volví la cabeza ligeramente para mirar de nuevo la gorra de Charlie, que sobresalía de mi mochila.
Yo no había dejado que Edward tuviera la alegría de dar. Yo había rechazado esa parte generosa de su naturaleza.
Una y otra vez.
Porque yo había estado atrapada en mis propias inseguridades.
Me había dejado a mi misma en el camino.
Levanté la cabeza y la deje caer de nuevo, golpeándome contra el volante mientras mi mente seguía trabajando, buscando inseguridades y quitándolas de mí.
¡La fiesta de cumpleaños!
Me había quejado y puesto mala cara por mi fiesta de cumpleaños porque prefería ser un vampiro que cumplir dieciocho años. Los Cullen me habían querido demostrar que yo era parte de su familia, incluso si era humana, y había despreciado todo eso. Edward había tenido que pedirme por favor que me comportara.
Gemí y volví la cabeza a un lado, mirando en el espejo retrovisor a través de la ventana como gordas lágrimas rodaban por mis mejillas.
Y todos los cumplidos que él tenía para mí. Decirme que era hermosa. Y yo soltaba un bufido, rodaba los ojos y negaba…sin tomarme en serio sus palabras, su amor, como si no significaran nada.
Me pasé una mano por la cara, sorbí, y levante mi cabeza lentamente, dejándola caer contra el asiento.
Y lo habría dejado poner en riesgo mi alma al convertirme. Realmente nunca había pensado que tal vez él estaba tratando de salvarnos a ambos.
Deja que te ame.
Las palabras de Tanya regresaron y las odié. Pero yo me había dejado a mi misma en el camino. Yo y mis inseguridades.
Un auto hizo sonar su bocina y me di cuenta de que estaba bloqueando el camino. Limpié mis ojos rápidamente y comencé a avanzar hacia las puertas, con mi mente aún trabajando.
Nunca había aceptado a Edward por quién era.
Y no me refiero al vampiro, aceptaba y abrazaba esa parte de él…literalmente.
No había aceptado a Edward – su generosidad, sus palabras, sus creencias.
Entregué con torpeza el ticket y el dinero, sorbiendo y sollozando, mientras le pagaba al cobrador del estacionamiento en el portón. Luego me dirigí al tráfico, tomando profundas y lentas respiraciones.
Cuando encontrara a Edward iba a pasar mis brazos a su alrededor, lo abrazaría, y nunca lo dejaría ir. Dejaría que me ame. Que me comprara regalos, que me dijera que era hermosa, y nunca le pediría de nuevo que me convirtiera.
Porque comprendía, mientras me encaminaba hacia mi casa, que prefería pasar ochenta años con Edward que pasar una eternidad con él pensando que había puesto en riesgo su alma, o la mía.
Lo sabía ahora, yo moriría por Edward Cullen.
Charlie estaba en el piso de la sala cuando pasé por la puerta.
"¡Bells!" Sonrió y se puso de pie, acercándose para darme una especie de abrazo suelto. "¿Como estaba Alaska?"
"Bien. Fría."
"¿Y la universidad?"
"¿Mm? Oh, no era lo que esperaba. Creo que puedo tachar Fairbanks en mi lista. Oye, ¿qué está pasando aquí?" Rápido cambio de tema.
El gabinete de la sala de estar había sido movido un par de metros en la pared. Sus puertas estaban abiertas y el piso estaba sembrado con su contenido.
"Ah, bueno, Jake vino a pintar el techo y tuvo que mover el gabinete." Frunció el ceño y se pasó las manos por la cara. "Lo movió él solo, no sé cómo. Es pesado."
El gabinete era largo y bajo, hecho de pesada madera oscura. Había pertenecido a la bisabuela Swan.
Miré el techo a medio pintar y Charlie siguió mi mirada.
"Jake no pudo terminar," dijo. "Le dio un virus al estómago esta tarde."
"¡Oh no, pobre Jake¡" Había tenido un virus estomacal antes, no era divertido.
"Sí, no se veía muy bien. De todos modos, Traté de mover el gabinete de vuelta a su lugar pero tuve que hacerlo más liviano primero. Todavía no puedo entender como Jake pudo hacerlo él solo."
Miré la lujosa vajilla que nunca habíamos usado, las cajas sin abrir de copas de vino, cuencos de cristal, vasos y platos de plata. Todos regalos de la boda de mis padres. Renee no los quería y Charlie no podía apartarse de ellos.
"¿Necesitas una mano?" Dejé mi mochila en el sofá y entré en la habitación. "Podemos moverlo y luego yo puedo dejar todo en su lugar." Necesitaba una distracción, algo que mantuviera mi mente sin pensamientos, solo por un pequeño rato. Mi corazón necesitaba un descanso.
"No lo creo, Bella" Charlie se pasó la mano por sobre la barbilla. "Aún vacío es bastante pesado. No quiero que te hagas daño."
Me encogí de hombros. "¿Y con un poco de ayuda?"
Lo consideró por un momento. "Está bien, tú agarra ese extremo y ten cuidado."
Rodé los ojos y fui hasta donde él apuntó justo cuando el teléfono comenzaba a sonar.
"Espera." Charlie se encaminó a la cocina.
Era una llamada del trabajo por como sonaba, por lo que le podría tomar un rato, así que me senté y comencé a mirar los olvidados regalos de boda.
La vajilla era blanca con una delicada línea dorada en los bordes de los platos y tazas. Algunos de los cristales eran horribles, como el grueso vaso con el pesado patrón entretejido. Pero otras piezas eran hermosas, como los candelabros finamente grabados.
Había un toro de un brillante naranja, de porcelana, asentado en una base de madera oscura y me preguntaba por qué alguien habría pensado que era una buena idea. Uno de los cuernos estaba roto, y también la cola. Había un brillante fragmento naranja atrapado en la alfombra por lo que pudo haberse roto cuando el gabinete habido sido movido. Cogí la pieza que le faltaba a la cola, pero no pude encontrar el cuerno negro y brillante. Pasé la mano de bajo del armario, cerrando los ojos mientras sentía la alfombra gruesa. No encontré el cuerno, pero encontré otra cosa.
Mis dedos se cerraron alrededor de un pequeño objeto cuadrado y lo saqué. Me senté sobre mis talones y abrí lentamente la mano.
Descansando en mi mano estaba una pequeña caja de color azul pálido con el grabado Tiffany & Co.
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Que será?...ya veremos, se puede suponer varias cosas, ya que es Tiffany. El próximo cap revelará varias cosas. Al igual que este.
Muchas gracias a los rws, alerts y favs. Disculpen la tardanza. De nuevo gracias al grupo FFAD Twilight por recomendar este fic y Blood Lines.
Merece comentarios? Ya sabes donde :)
