"...Y por mil años más, mocoso..."
Eren sonrió cuando tímidamente Levi, de ceño fruncido y adorables mejillas sonrojadas tomo su mano. Sintió su piel y una descarga electrica le recorrió. Estaba hermoso, solo hermoso, con aquellas flores enredadas en sus negros cabellos. Por un instante, el pelinegro miró a Hanji, dirigiendolé una ojeada de preocupación. Ella sonrió confiada.
"Anda, anda dulce esposo. Disfruten de esta maravillosa pieza..."Agitó con suavidad sus manos, y Eren sonrió cegadoramente para la profesora de química. Con suma delicadeza, como si de cristal se tratase, tomo aquella bonita mano blanca y le guió por todas las columnas de flores. Alejados del gentío, pero con la música flotando por el ambiente, le giró con gracilidad, hasta quedar frente a frente.
"No se enfade por esto..."Estaba a punto de protestar, cuando esas dos enormes manos color canela le rodearon la cintura y lo alzaron con relativa facilidad por el aire, dando suaves giros hasta finalmente quedar sobre los pies del mocoso. "¡¿P-Pero que haces?!" Pregunto alarmado.
"Lo hago bailar..."Le dedico una sonrisa que enterneció el corazón del profesor. Sus ojos unidos, sus cuerpos cercanos y sus corazones palpitantes a mil, disfrutando de aquella suave y rómantica pieza, mientras Eren se dedidaba a oler el cabello del mayor en gestos cariñosos. "Huele como a rosas..."
"Creo saber de quién es la culpa, atrevido..."Una suave carcajada del muchacho le hizo curvar los labios en una sonrisa indiscreta. Eren le contempló con ojos rebozantes de felicidad. Era tonto, alegrarse tanto por verse descubierto, pero con un Levi tan divinamente tímido y sofocado entre los brazos, bien que valía la pena soportar unos cuantos insultos por parte del pelinegro.
Levi, por su parte, se sentía incluso más pequeño entre aquellos fuertes y cálidos brazos. Se sentía bien, extrañamente feliz, como si la sola cercanía del mocoso le hiciese dichoso. Le gustaba sentir aquella tibieza que desprendía el menor, y le gustaba escuchar su corazón desbocado en su oído, Le gustaba esos labios rozando su cabello negro y esos ojos mirandoló dulcemente. Una sensación de deja vu se extendio llegando a su pecho, provocandolé lágrimas cuajando sus ojos. Se sentía feliz... ¡Y ni siquiera tenía una razón! Pero dichosamente conforme, se limitó a disfrutar esa cercanía, Esa cálidez.
Esa dulzura.
Ese amor.
"Heichou"
Eso lo hizo alzar su cabeza, encontrandose de frente con los ojos tiernos de Eren Jaëger. Esa palabra. Esa tono. Esa... Esa voz. Más lagrimas salieron de sus ojos, dibujando transparentes líneas en sus mejillas. Eren con dulzura infinita las acarició, limpiandolas, viendole directamente a los ojos. Algo en su interior le evocó una imagen similar que le provoco un escalofrío. Levi se aferro inconscientemente a sus brazos y de repentina forma sintió miedo de separarse del mocoso. Miedo. Angustia. Todo entremezclado con esa cálidez que le llenaba al sentirse en brazos de Jaëger.
"El corazón late rápido, colores y promesas..."
Esa letra les sorprendió, pero de forma ágil, Eren estrecho aun mas aquel menudo cuerpo, haciendo a Levi estremecerse. Seguía llorando. Seguía llorando sin motivo ni control aparente. Lo unico que le consolaba antes de sollozar era sentir a Eren cerca suyo, consolandolé tiernamente. Levi acerco su rostro al hombro y lo hundió. Oh, maldición. ¿Que hacía? ¡El chico era un crío! ¡Y un hombre, para empeorarlo!
"¡Lo amo, Capitán!"
Esas palabras azotaron su mente con dolorosa crudeza, provocandole un sollozo ahogado. Lagrimas interminables trazaban ríos en sus mejillas, que con descaro, Eren tomando su cintura, alzo al profesor y beso cada una de ellas, aferrandolé contra su cuerpo, cerrando los ojos ante aquella dulce, aquella tierna, aquella dolorosa sensación de deja vú. Levi cerró los ojos y sus manos, sus descaradas manos aferraron las mejillas canela del chico y recargo su frente contra la contraria.
"¿Cómo ser valiente?¿Cómo puedo querer cuando temo caer?"
Eran los pensamientos que se remolinaban en la mente del profesor que lloroso y totalmente desesperado ante un dolor incomprensible, se estrecho más contra Eren, mientras dejaba que el dolor floreciese como aquellas rosas rojas dejadas en su locket, y le envolviese. Pero no solo el dolor, oh, no, claro que no. Sino esa hermosa sensación de sentirse amado de verdad por aquel mocoso que tan hondo se había clavado, utilizando las espinas de las rosas para apresarle en un mar de sentimientos desconocidos.
Ahora tenía miedo.
Tenía miedo, y no sabíe porque...
"Prometemé que regresaras, mocoso..."
"Es una promesa, mi Sargento..."
"Pero viéndote solo, todas mis dudas de alguna manera desaparecen..."
¿Dudas? ¿Eren? Por supuesto que no. Ahora, con su amado profesor contra su cuerpo, endeble y lloroso, no acrecento sino más su deseo. ¡Y no solo su deseo! Quería amarlo, cuídarlo, respetarlo. Quería cerrar los ojos con él a su lado y amanecer cada mañana con esa mirada gris sobre la suya. Quería tomar esas bonitas manos blancas que con fervor aferraban su rostro y entrelazar sus dedos, quería llenar de dulces besos esa cara de rojas mejillas, quería escuchar su risa, quería... Quería hacerlo feliz. Joder, que no importaba nada para él que no fuese llegar a ese corazón tímido. Porque comprendía ahora...
Apenas ahora...
"Un paso más cerca, he muerto todos los días esperándote, querido, no tengas miedo de que te haya querido..."
Sus lágrimas escurrieron de ese rostro cuando el mocoso con suma ternura, con infinito amor, comenzo a besarlas. Comenzo a sentir ese cálido aliento en la cara. Cuando ese dulce olor regreso a sus fosas nasales transportandolé a otro universo, dondé pudiese ser que alguna vez se hubiese hecho esa misma acción, puede ser por un duro Sargento y un cadete, ambos completa y locamente enamorados. No comprendía, Levi no lo comprendía. Pero sabía que no lo quería hacer. Sabía que no le interesaba, solo quería sentirse tan feliz como en los segundos pasados, como en esos instantes. Sabía que quería a ese mocoso pegado a él hasta que se le fuese la vida.
¡Enserio que ahora su mente y corazón se sincronizaron para darle aquella revelación!
"Durante mil años... te querré por otros mil más..."
Entonces, cuando los labios de ambos se unieron, un estallido de hermosas y sublimes sensaciones les envolvieron por completo. Levi suspiró dentro de aquella unión, y aferro sus manos a las mejillas ardientes de Eren. El muchacho, dejando de lado la música, envolvio con sus brazos la cintura de Levi, y lo alzo, para con ternura, pasión y emoción continuar aquel bello beso.
Cuando con letitud se separaron, Eren besó su frente antes de bajarle al suelo, tomar su mano y mirarle a los ojos. Tomó la rosa dentro de su bolsillo y tras distraerlo con un beso en la mejilla, coloco la flor entre los petalos de la corona de Levi.
"Así no se pierde la costumbre, profesor..."Tomó la mano de Levi y deseoso la llevo a sus labios.
Le dio un suave y casto beso.
"¿Que significan las rosas rojas?"
De nuevo, los ojos turquesa lo transpasaron.
"Un amor apasionado..."
(...)
"¿Dondé habrá quedado Levi?" Pregunto Erwin confundido a una sonriente Zoe. La castaña se encogió de hombros.
"¡Oh, ahí esta! ¡Mi amorcito, aquí estamos!" Sin embargo su grito se apago al ver su rostro. Su expresión se endureció, tomo la bolsa y despidiendose rápidamente de Erwin, Mike y la pesada de Nanaba, tomo la muñeca de Levi y lo guío con paso decidido al auto.
"¿Que sucedió, Levi? ¿Eren te lastimó?"
Levi abrió los ojos al escuchar su nombre.
Para sorpresa de la castaña el hombre hizo algo que nunca se hubiese esperado.
Levi sonrió.
"No Hanji..."Susurro, mirando entre sus manos la rosa roja, que anteriormente prendía de su cabello.
"¿Que sucedió entonces, Levi?"
Ojos brillantes. Mejillas sonrosadas. Sonrisa sincera.
"Solo me mostró algo que me hizo feliz. El..."Le miró. "El me besó..."
(...)
"¿Que jodidos sucede con Jaëger?"
Jean e Ymir miraban extrañados como Christa y Eren bailoteaban guardando las cosas, ayudando a recoger a la familia, con sonrisas tontas y ojos ilusionados.
Marco sonrió, y ese dulce gesto hizo sonrojar a Jean.
"Quién sabe... ¿No es cierto?"
Eren sonrió al escuchar eso.
El sí que lo sabía.
Le pasó algo inesperado.
Algo hermoso.
Algo absolutamente precioso.
Y tenía nombre y apellido.
"Levi..."Susurró el muchacho viendo de lejos su próximo regalo para su profesor.
Ahora cambiaría la rutina.
Sonrió al encontrar las flores perfectas.
Continuará.
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Con eterno cariño y afecto,
Elisa Lancaster
