Mi Anormal Propuesta de Matrimonio
Parte IV: Fase Uno
Descendí del tren y me encontré en la estación de Omiya a las once de la mañana. No había mucha gente, considerando que la mayoría de las personas no viajan en esta época del año. No, viajar en frías estaciones de primavera está reservado para idiotas como yo que no pueden decirle que no a los padres muertos de sus novias.
"¿Que demonios estamos haciendo aquí, Yoh?" Horo Horo preguntó cuando descendió a mi lado
Suspiré. "Ya te dije que vine a comprar algo," contesté sin ganas.
Si, 'pelo azul' está conmigo, y si, es por Anna.
Cuando le dije que me iba para Omiya hoy mismo y no pude darle una explicación, se puso a llorar.
¡Me sentí la peor persona del mundo!
De todas maneras, lágrimas ¿no? Y entré en pánico, por lo que en mi estado de nerviosismo, le dije que traería a Horo Horo para hacerla sentir segura. Eso hizo que ella parará de llorar, pero mi propuesta no fue muy buena. De ninguna manera Horo Horo se compraría sus boletos como un favor así a mí. Entonces naturalmente, tuve que comprar los pasajes de Horo también.
Podría matar a Kyouyama-sama si ya no estuviese muerto.
Ey, un chiste de muertos. Ya le estoy tomándole la mano a esto.
Bueno, ¿quieren que les cuente con lujos de detalles? ¿Es necesario? Está bien.
La mañana transcurrió más o menos así…
"Yoh…" Anna empezó a decir durante el desayuno. Tenía una expresión perpleja en su rostro, como si no estuviera segura de algo.
Juró que mis manos comenzaron a sudar. Sabía lo que estaba por venir. "¿S-Si, Annita, mi amor?"
"¿Hubo…? ¿Hubo ayer a la noche una tormenta?" Preguntó, frunciendo el ceño.
Antes de poder decir algo, Horo Horo intervino con un gruñido de desdeño.
"¡Duh! La reina de las nieves puede ser tan idiota. Levantaste a toda la pensión con tus gritos," Horo Horo dijo, masticando un pepino. "¡Oh Yoh! ¡Sálvame! ¡Sálvame! ¡El trueno me va a llevar!" continuó, diciendo esto ultimo en un exagerado tono de voz agudo.
Si Anna no lo hubiese golpeado con su puño primero, lo hubiera hecho yo. Pelo Azul… ¡cállate!
"¡Oww!" Horo se quejó, masajeándose la cabeza. "¿Cuál es tu problema?"
Una vez satisfecha con sus esfuerzos de castigar a Horo Horo, Anna se dirigió hacia mí nuevamente. "Yoh, ¿vos…?" Se detuvo, algo cruzándole por la mente.
Anna miró a Horo Horo otra vez. "¡Vos! ¡Afuera!"
"¿QUÉ?" Horo Horo gritó indignado. "¿Y ahora que demonios hice? ¡Ni siquiera terminé el desayuno, bruja!"
"¡No me cuestiones, idiota! ¡Sal de aquí y llévate el desayuno si eso deseas! ¡Debo hablar con Yoh!" Anna le dijo firmemente. Su rostro mostraba tanto enojo que Horo Horo no tuvo el valor de volver a protestar.
Mierda… está enojada. Cuando Anna está enojada, yo no soy nada, soy insignificante en este mundo.
Gruñendo, Horo Horo agarró su desayuno, y todo el plato de sushi sólo para molestarla, mientras se levantaba de la mesa.
Cuando Horo Horo se fue, Anna me miró fijamente a los ojos y abrió su boca para hablar. Por un momento, nada salió de su boca, y yo no iba a ser quien hablara.
"¿Vos… entraste a mi cuarto…?" Preguntó con incertidumbre, sonrojándose.
Puedo sentir mi propia cara colorada, pero quería seguir las ordenes de Kyouyama-sama, tenía que controlarme. "Si, Anna. estuve," respondí calmadamente.
Anna se puso inquieta. "¿Y luego qué?"
No se como lo hice, pero croé la respuesta del siglo. "Luego dormimos."
Ella pestañó y luego se puso más colorada, desviando su mirada de la mía. "Dormimos… debo haber soñado…"
No dije nada. Solamente la miré, rezando para que se convenciera a ella misma.
"Parecía tan real…" susurró.
Retuve un gruñido de frustración. No puedo ni contarle que tan real fue para mí. La pasión fue increíble, pero también lo fue el fantasma, que para mi mente fue la cosa principal. Kyouyama-sama lo planeó. Se que lo hizo. Dios sabe… que si hubiese sido MI hija de la que estamos hablando… ¡ja! Haría volar al imbecil hasta los cielos… pero no tengo por que decirle eso a nadie, y mucho menos a Kyouyama-sama. No. No hay necesidad de decirlo.
"Soñé con… papá," Anna dijo.
Estaba sudando en frío. "Oh, ¿fue así? Bueno, estabas hablando de él mientras dormías," dije lo más despreocupado que pude. "Es natural que soñaras con él."
"Supongo," dijo dudando. "Pero… no importa." Entonó rápidamente, sacudiendo su mano en desdén.
Música para mis oídos. Sin embargo, aún falta lo del viaje… "Mi amor," empecé. "Hay algo que tengo que hacer hoy. Tengo que ir a Omiya."
"¿Qué?" preguntó, saliendo de sus pensamientos para mirarme. "¿A Omiya? ¿Por qué? ¿Para qué?"
"Er… no puedo decírtelo…"
"Entonces, ¿puedo ir contigo?"
"¡No! ¡No puedes!" exclamé un poquito con pánico. "Quiero decir…"
Sus ojos brillaron. "¿No quieres que yo te…?"
¡Oh no! ¡Por favor Anna, no llores! ¡No! Ohhh… No lo pude soportar. "Amor, no es que no quiera." Le expliqué. "Es solo que no puede llevarte conmigo está vez…"
Lágrimas. Oh si, y puedo ver su enojo surgiendo. Tres… dos… uno…
"¡YOH NO BAKA!" gritó. "¿POR QUÉ NO ME LO DICES?"
Vi una vena materializarse en su puño.
"¡C-Cariño! C-Cálmate…"
"¡Oh no me llames cariño, Yoh!" gritó aún más fuerte, si es posible. "¡Dime que es AHORA!"
Creo que fue un vaso, o el plato de la sopa. Bueno, debe haber sido algo, pero si, no supe que me golpeó.
No estoy muy seguro de que pasó después. Pero creo que logre decir algo como, "Horo Horo… me… acompañará… prometo… regresar… a media… noche…" mientras estaba a punto de desmayarme.
Después de algunos golpes más en mi cabeza, Anna finalmente decidió dejarme ir amenazándome si llegaba a casa más tarde de lo prometido.
Estos fantasmas le están haciendo re-bien a mi presión sanguínea.
Bueno ahora estoy aquí, con Horo Horo, contándole que tengo que comprar algo aquí en Omiya.
"Lo que sea, Yoh," Horo Horo se quejó mientras salíamos e la estación de trenes. "¡Espero que esto sea importante! Tendría que estar durmiendo, ¿sabes?"
"Si, lo se. Gracias por hacerme este favor, Horo," contesté apagadamente.
"Mejor que creas que esto es un favor…"
Casi me puedo ver entregándole a Horo Horo una gran carta con las palabras TE DEBO escritas en letra gigante.
Oh mi Dios… le debo a Horo. ¿En qué se está convirtiendo el mundo?
"Entonces, ¿cómo vamos a encontrar a esta mujer?" Horo preguntó, mirando hacia los costados.
"Me dijeron que todos la conocen y podemos preguntarle a cualquiera," dije, mirando a mis alrededores en busca de alguien más o menos bueno como para pedirle información.
Horo me tocó el hombro y me señaló a una fina mujer vestida en hermosas ropas y con una sombrilla haciéndole sombra. "¿Qué tal si le preguntamos a ella?"
Giré mis ojos. Era de esperarse que Horo sea atraído por las chicas bonitas. No era nada parecida al tipo que estaba esperando para pedirle información. Seguramente esta mujer levantaría la vista y se alejaría sin siquiera mirarnos a la cara.
"Luego coqueteas, Horo Horo. ¡Estoy en una misión!"
"¡Ni a palos! Vos coquetearás más tarde. Yo voy a buscar mi…"
"Tamao."
"¿Dijiste que estabas en una misión? Creo que eso es la prioridad principal. Si, no debemos distraernos."
Retuve mi sonrisa. Era obvio que Horo Horo estaba enamorado de Tamao. Cada vez que alguien la nombraba se convertía en un puritano.
Vi un anciano sentado cerca de un local de Ramen, fumando una pipa. Se veía amistoso y originario del lugar como para darme las respuestas a lo que debo saber.
Disminuyendo la distancia entre el anciano y yo, le hice una reverencia. "Abuelo, perdone que lo moleste, ¿pero de casualidad no sabe donde puedo encontrar a la vendedora de jarrones Higurashi Shalona?"
Señaló con un dedo hacia la izquierda sin decir nada.
Me moví e hice una reverencia nuevamente. "Umm… abuelo, perdón por volverlo a molestar, pero ¿no podría ser más específico, por favor?"
"Higurashi Shalona, la bruja, está por allá," dijo, volviendo a fumar de su pipa.
Muy específico. Seguro. "Gracias, abuelo," murmuré, haciéndole una última reverencia y yendo hacia la dirección que había indicado.
"Bueno, eso si que ayudo," Horo murmuró, siguiéndome.
"Le preguntaremos a alguien más," dije pacientemente.
Caminamos un poco antes de preguntarle a otra persona. Esta vez fue a una mujer, de alrededor de sesenta años, barriendo el pórtico de lo que imagino será su casa.
"Disculpe," comencé respetuosamente. "¿Sería tan amable de decirme donde puedo encontrar a Higurashi Shalona, la vendedora de jarrones, por favor?"
"¿Qué es lo que hizo esta vez?" Gruñó la mujer frunciendo el ceño. "¿Escapó de tu restaurante sin pagar? ¿Apostó algo que te había pedido prestado?"
Oye Horo. Shalona-san es tu tipo de mujer.
"N-No," respondí. "Sólo necesito comprarle algo. Es muy importante."
La mujer me miró sospechosamente pero igual respondió. "Su local está a unos pasos más abajo en está cuadra. Tiene un gran cartel que dice 'Cerámica Fina'. No lo van a pasar por alto. Cuando la vean, dile 'Vete al infierno' de parte de Jilda."
"Gracias Jilda-san," dije, indicándole a Horo Horo que me siguiera.
"Es popular, ¿no?" Horo comentó burlonamente.
"Un poco," respondí en forma neutral. Estaba empezando a tener un mal presentimiento de todo esto.
Pronto llegamos al local del cual Jilda-san nos había hablado. Entrando, no vimos a nadie en el mostrador.
"¡Hola!" grité. "¿Shalona-san?"
"Tal vez este muerta," Horo contribuyó.
Lo ignore y esperé a que me respondieran.
Escuchas ruidos provenientes e la parte de atrás del local y enseguida, una mujer de la misma edad de Jilda-san apareció con una mirada de pocos amigos sobre su rostro. "¿Qué quieren?"
"Shalona-san? Yo soy Asakura Yoh. Siento venir sin avisar, pero me gustaría comprar un jarrón especial, por favor," le expliqué respetuosamente.
Su ceño fruncido se profundizó. "¿Eso quieres? ¿Y qué jarrón, si se puede saber, es el que quieres llevar?"
"Bueno… tiene el dibujo de una katana pintada en su parte frontal."
La mujer pareció sorprendida por un momento, luego volvió a fruncir el ceño, peor que antes. "¿Quién te envió?"
"Kyouyama Tetsuro," respondí.
Horo arqueó una ceja hacia mi dirección. No creo que alguna vez le explique esto. De todas maneras, jamás me creería.
"Hmph. ¿Desde la muerte?"
"Se podría decir que si," respondí con mi mejor sonrisa.
Me di cuenta que mi respuesta la dejó desconforme, o por lo menos la irritó. "Él me lo dio una vez para que se lo cuidara. Me dio estrictas instrucciones de que no se lo vendiera a nadie…"
"Shalona-san," comencé un poco desesperado. "El Sol siempre nace en el Oeste."
Se detuvo, mirándome con sus ojos bien abiertos.
"Yoh, el sol nunca nace en el oeste," Horo me susurró.
"¡Cállate! Se lo que estoy haciendo."
"Entonces," Shalona dijo mientras camina hacia la parte de atrás del mostrador. "Te vas a casar con su hija…, ya veo."
Eso me sorprendió tanto a Horo Horo como a mí.
Empezó a verse irritada nuevamente. "Creo que ya deberías saberlo, si vienes a buscar el jarrón y todo. Kyouyama Tetsuro me dijo que sólo le vendiera el jarrón a aquel que es digno de su hija. Felicitaciones Asakura-san. Tu lo eres."
Me cree… ¿digno? Me pareció todo lo contrario.
Las cejas de Horo Horo se juntaron. "Yoh, ¿cómo supiste…?"
"No preguntes," le dije. "¿Cuánto cuesta el jarrón?"
"Cien Yen," Shalona dijo sin siquiera pestañar. "Además, tienes que hacer una pequeña tarea para mi."
Estaba a punto de explotar cuando Horo Horo intervino.
"¡Por favor! ¡Puedo comprarte todo el local con cien Yen y tu tan llamada 'tarea'!" Horo dijo burlonamente.
Tal vez decir ese tipo de cosas solo empeoraría la situación, pero entre Horo Horo y yo, el entiende sobre regatear. Después de todo él vive en la pensión a costa de Anna y mía. Así que debe de hacer un mejor trabajo que yo a la hora de regatear el precio.
A Shalona no le gustó para nada ese último comentario. "Apreciaría que no insultaras mi local, pibe."
"Entonces no insultes a tus clientes," Horo Horo le contestó con veneno que no sabía que tenía. "Además, nadie más va a comprar ese jarrón. Usted misma lo dijo. Kyouyama Tetsuro le dio estrictas instrucciones de solo vendérselo a aquel que sea digno de su hija. Kyouyama-san está muerto. ¿Crees que saldrá de su tumba y dirá que otra persona es digna?"
Tú te sorprenderías, Horo.
Aunque por el otro lado, ¡wow! Jamás pensé que lo que podía hacer Horo Horo por dinero. Dándole habilidades extraordinarias de negociación. Pensándolo bien, debería haberlo sabido.
Shalona bufó, viendo la lógica en las palabras de Horo Horo. "¡Está bien! Setenta."
"¿Qué no hable claro?" Horo preguntó, dándole una sonrisa.
"¡Sesenta!" Shalona gritó.
"Cincuenta y hacemos el trato," dijo Horo Horo, su acento calmo pero firme.
"Hijo de… ¡está bien, cincuenta!" Shalona gruñó. "Pero igual tienen que hacer la tarea que tengo en mente. Sin ella, ¡no hay jarrón! ¡Y no me importa si significa que jamás lo vuelva a vender!"
"Mientras no sea ilegal," comenté.
Shalona lo pensó. "Bueno… probablemente no… mucho…"
"Quiero que sepa, Shalona-san, que esto está totalmente fuera de mis principios," murmuré, acomodándome con Shalona y Horo Horo bajo la sombra de un arbusto. Era tarde, por lo menos una hora antes del último tren que va a Tokyo. Pasamos todo el día con esta insoportable mujer, y mi humor no el mejor de todos.
Horo Horo largó un gran gruñido.
No se nada sobre sus principios, pero todo lo que se es que está tarea le está quitando su momento de ocio, y no lo puedo culpar por odiar esto tanto como yo.
"Y la única razón por la que lo hago es para conseguir ese jarrón," continué. "Porque es muy, muy importante para mí."
"Si, si," Shalona dijo, espiando la casa de Jilda, la mujer que nos había dado información esa mañana. "Honor, principios… toda esa mierda…"
Sentí vergüenza ajena.
"…esto también es sobre eso," Shalona continuo. "¡Ahora deja de quejarte y prepara ese tablón!"
Horo y yo nos quejamos mientras arrastrábamos un tablón de madera de seis metros de alto.
"No puedo creer que estemos en medio de una pelea de mujeres…" Horo Horo se quejó, haciendo círculos en la madera con la punta de sus dedos.
Lo que yo no podía creer es que debíamos asistir a esta mujer, esta vendedora del infierno, a ejercer su macabra obra.
Ha llegado a nuestro conocimiento que la hostilidad que sentía Jilda por Shalona era, de todo corazón, mutua entre las dos. Empezó por un incidente que sucedió cuando ambas estaban en los dulces veinte años, en el cual se habían peleado por un hombre, con el cual ninguna de las dos se quedó. A partir de ahí, las dos han actuado como un par de niñas, jurándose venganza todos los días de su vida. ¡No se de donde sacaron la fuerza para estar tan consumidas con odio incluso después de cuarenta años!
Es verdad, Shalona no era la ciudadana más amada en Omiya, y cualquiera diría que está acostumbrada a que la gente la odie, pero Shalona dijo que lo que había entre Jilda y ella era demasiado personal para ser ignorado como lo hizo con todos los demás en el pueblo.
Además, Shalona había dicho, que todos estaban esperando lo que iba a ocurrir, ya que la última en realizar su venganza fue Jilda.
"¿Q-Qué pasa si se despierta, Shalona-san?" pregunté un poco nervioso. No se si podría aguantar la cara de Jilda si de repente se levanta y ve a las dos personas que había ayudado a la mañana asistiendo a su archí-enemiga.
"¡Qué va!" Shalona bufó. "¡Los muertos se levantarían antes que ella!"
Esto es enteramente posible, especialmente en mi vida.
Shalona nos guió hasta el pórtico frontal de Jilda, abriendo cuidadosamente la puerta de madera. Hubo un pequeño ruido que juró hizo eco a través de la noche.
"Me debes TANTO por esto, Yoh," Horo horo murmuró mientras caminábamos en puntas de pie por el pasto detrás de Shalona.
Mis deudas se están incrementando. Todo esto es culpa de Kyouyama-sama.
"¿Se pueden callar?" Shalona susurró sobre su hombro.
"Creí que habías dicho que no se levantaba fácilmente," Horo horo señaló.
"Ella no, pero sus vecinos si, y ustedes saben cuales son sus sentimientos hacia mi," Shalona respondió.
Y como lo sabemos. Mientras estuvimos con ella todo el día, fuimos tratados con nada más que enojo e irritación, porque éramos sus acompañantes. Servicio malo en el restaurantes; miradas que podían matar; comentarios ácidos hacia nosotros, jamás había sentido un ki de odio tan consistente en toda mi vida, ni siquiera cuando Anna se enoja.
Seguimos a Shalona mientras entraba en la casa, moviéndose como un gato. Era sorprendentemente ligera, y mientras nos movíamos entro de la casa, la vi agarrar pequeños adornos de las mesitas.
"¡Oye!" grité en un susurro. "¡Pon eso donde estaba!"
Shalona me dio su característico ceño fruncido. "¿Y a ti que te importa?"
Esta mujer… ¡la odio! "Es bastante malo que este entrando a una casa sin permiso, ¡pero no seré el cómplice de una ladrona!"
"Yoh, ¿podemos terminar esto ya? ¡Por favor!" Horo Horo dijo, dando un suspiro de exasperación.
"¡Ella duerme ahí!" Shalona dijo, señalando una puerta.
Ambos habían ignorado completamente mis protestas validas.
"Vamos," Horo Horo dijo, empujándome hacia adelante.
"¡Oye!" me quejé mientras era apretado contra la puerta. Supongo que debo hacerlo. Mientras más rápido termine, mejor.
Abrí la puerta de la habitación y entré seguido de cerca por Horo Horo y Shalona.
La pobre de Jilda sonaba tan dormida sobre su futon que ni siquiera se movió mientras Horo y yo deslizábamos la tabla debajo del colchón. Después de empujar, Jilda estaba justo arriba de la tabla, y tomando las puntas de la misma, Horo Horo y yo la levantamos.
Rápidamente, logramos salir de la habitación y luego de la casa mientras ella respiraba calmadamente, ni siquiera un poco inquieta.
El plan era transportar a Jilda fuera de su habitación mientras esta última dormía. Luego sería llevada a una balsa flotante en un lago cercano. Una vez en la balsa, arreglaríamos los muebles de la misma manera que en su habitación sobre el lago, así cuando se despertará por la mañana, se encontraría en el medio del lago y como en su casa... ¡es tan infantil que puedo morir!
Una venganza juvenil. Una que jamás se me había ocurrido de chico.
Shalona ya estaba cargando los muebles livianos, como la lámpara y algunos libros. Horo Horo fue obligado a llevar un pequeño baúl con su brazo libre ya que Shalona pensó que yo era muy enclenque como para llevarlo.
Para llegar al lago, debíamos atravesar unos árboles y follaje. Claro que con lo oscuro que estaba, cada dos por tres nos chocábamos con algo, por lo que era un milagro que Jilda no se levantara.
"¡Ouch! ¡Pero que mierda pasó!" Horo horo gritó de repente, haciendo que todo el 'equipo' se detenga. "Mi cabeza golpeo algo y… ¿qué es ese sonido?"
Zumbido, y se está haciendo más fuerte.
Suena a…
"¡AVIIIISSSPAAASSSS!" Horo Horo gritó, soltando su parte de la tabla.
"¡Idiota!" Shalona gritó.
Sentí el cuerpo de Horo Horo chocar contra el mío y caí sobre mi rostro, el sonido de las enojadas avispas acercándose.
"¡Corran!" Shalona gritó.
¡Esa es en la única cosa que probablemente estemos de acuerdo!
Poniéndome de pie, estaba sintiendo a las avispas posándose sobre mi piel.
¡¡¡¡Ouch!!!! ¡Y encima ya me están picando!
Sólo podía pensar en el lago, y en la salvación que nos otorgaría, así que me sumergí en el.
Emergí del mismo rápidamente y la luz de la luna iluminaba un poco el lugar. Se ve que Shalona, Horo Horo y yo teníamos la misma mente ya que los encontré con el cuerpo entero dentro del lago.
El frío primaveral mucho no me preocupó.
"¡Oh mierda! ¡Está congelada!" Horo gritó.
Amenazantemente, me dirigí a Shalona con preocupación. "¡Shalona-san! ¡El jarrón! ¿Está a salvo?"
"¿Te puedes callar y dejar de preocuparte por el jarrón por un minuto?" Shalona me gritó.
Fruncí el ceño a pesar de mis esfuerzos para no hundirme. "Shalona-san," dije firmemente. "Entré a una propiedad privada, por culpa de tu odio a Jilda-san, escapé de milagro a unas avispas y ahora estoy en un lago, congelándome. ¡Creo que tengo todo el derecho del mundo de saber si la razón por la cual estoy haciendo esto está intacta!"
Shalona me miró con odio. "Está intacta, ¿de acuerdo? Es un jarrón de buena calidad que no se rompe tan fácilmente, y está sellado fuertemente. Tetsuro se aseguró de eso. ¡Así que puedes dejar de molestarme con tu precioso jarrón y dejarme nadar, mierda! ¡Tengo sesenta y tres años, por Dios!"
"¡Si, si!" le contesté, decidiéndome por ayudarla a pesar de ser repulsiva. "Sólo quería estar seguro, ¡nada más!"
"Las avispas se fueron," Horo Horo nos dijo. "¡Pero demonios! ¡Esos pequeños monstruos me picaron en todos lados!"
"Me encantaría comparar las marcas, Horo, pero ¿no podemos primero salir de acá?" le dije con sarcasmo, guiando a Shalona y a mi hacia la costa.
"Si, si," Horo respondió, siguiéndome. "Me pregunto si Jilda está bien."
Ni bien dijo eso, un grito mortal se escucho en toda la noche a través de los árboles que con pánico habíamos dejado atrás.
Parece ser que… Jilda no está exactamente feliz por estar en donde esta.
Shalona estuvo tan satisfecha con el grito de Jilda que nos dejo irnos con el jarrón incluso si no habíamos terminado el plan.
Estaba totalmente agradecido. Ni bien me entrego el jarrón, le agradecí, me despedí, y corrí hasta la estación de trenes con Horo Horo sin mirar atrás. Claro, que la gente nos miraba raro ya que teníamos nuestras caras hinchadas y todo lo demás, sin mencionar los diferentes rasguñones que teníamos en nuestros expuestos brazos. Sólo tenía que agradecerle a Dios que a las avispas no se les ocurrió entrar por mi pantalón. Dudo mucho que podría haber sobrevivido si alguna me picaba por ahí.
El número de veces que Horo Horo me dijo, "Me debes TANTO, Yoh" hubiera convencido a cualquiera que Horo era un gran prestador de dinero que atacaba a su presa cual tiburón.
Llegamos a Tokio un poco más tarde que media noche, y Horo entró a la casa apresuradamente y se despidió. En realidad dijo, "Jamás te volveré a acompañar a otra rara búsqueda en toda mi vida," y luego entró a la casa.
Y buenas noches a ti también, Horo Horo.
Cuando por fin entré a mi habitación, vi a Anna sentada sobre mi futon con una lámpara encendida. Su cara vestía un ceño fruncido y enojado y solo podía imaginar que mi muerte sería lenta. Sin embargo, esa no era la peor parte.
Sentado, o mejor dicho levitando a su lado, estaba su padre, de brazos cruzados con una engreída sonrisa en su rostro.
Esta demasiado distraído como para saludar.
El ceño de Anna se frunció más mientras me acercaba a ella. "¡Yoh, es casi la una de la mañana! ¡Dijiste que estarías en casa a las…!"
Mirando a Kyouyama-sama, ni siquiera me di cuanta de el gritó de horror que pegó Anna.
"¡Yoh! ¿Qué te pasó?" Gritó, parándose y acercándose, delicadamente tocándome los lugares hincados de mi cara.
Mis ojos miraron a Anna y a su padre, pero respondí. "Tuve… un encuentro con avispas…"
"¡Avispas! Oh mi pobre, pobre Yoh…" Hizo puchero, colocando besos sobre mi rostro mientras sostenía mi mandíbula.
Hubiese sido la cosa más linda del mundo, ser besado y mimado por tu hermosa novia, si el padre de la hermosa novia no estuviera teniendo una mirada oscura sobre su rostro.
"A-Anna…" logré pronunciar, mi diversión del momento completamente arruinada por la penetrante mirada de Kyouyama-sama.
Kyoyuyama-sama tosió en desaprobación.
"Yoh, ¿ves lo que pasa cuando te vas a quien sabe donde?" Anna comentó, continuando con sus caricias. "No puedo estar allí para cuidarte…"
Oh, cuanto daría el poder contestar sus caricias y así dejar de fantasear y poder hacer mis sueños realidad.
Creo que nunca he estado tan confundido en una situación como está. Especialmente cuando sus labios encontraron los míos y me dio este increíble, exquisito…
"Asakura…" Kyouyama-sama dijo con un tono de amenaza.
Dios… cállate. ¿Qué no puedo tener un minuto a solas con el amor de mi vida?
Cerrando mis ojos, tomé a Anna en mis brazos y traté desesperadamente de ignorar su incesante mirada y tosidos mientras me perdía en un beso de labios y lengua.
"Asakura, ¡si no la sueltas ahora mismo…!" Kyouyama-sama ladró.
Sin romper mi contacto con Anna y manteniendo mis ojos cerrados, levanté una mano y lo sacudí con desdén.
"¡ASAKURA! ¡SUELTALA EN ESTE INSTANTE!" Kyouyama-sama gritó justo en mi oído.
El sonido rebotó en mi mente e hizo eco en mis tímpanos bastante bien. "¡Ahh!" grité, mientras soltaba a Anna y me cubría los oídos.
"¡Yoh!" Anna exclamó confundida y asustada, agarrándome en sus brazos. "¿Estás bien? ¿Estás lastimado?"
"¡Eso es lo que te mereces por aprovecharte de mi princesita!" Kyouyama-sama gruñó, acercándose para hablarme directamente en el oído.
"¿¡¿Aprovechándome?!?" grité, sin poder contenerme. "¡Pero—yo sólo estaba--!"
Anna me miró con confusión. "Qué… Yoh, ¿qué te está pasando?"
Kyouyama-sama sacudió un puño frente a mi rostro. "Oh, solo espera a llegar al más-allá, pibe. ¡Te voy a golpear tanto que vas a quedar más muerto que el camino de muertos!"
¿De qué demonios está hablando? "¿Camino de muertos?"
"Voy a llamar a Fausto," Anna dijo en un tono decidido.
"¡No!" grité, agarrándola del vestido antes de que pudiera ir a algún lado. "No… no es nada, Anna. Estoy bien."
Anna frunció el ceño. "No lo se, Yoh. Pareces bastante agitado y asustado. Tal vez sean las picaduras de las avispas…"
Me puse derecho e hice mi mejor esfuerzo para parecer normal mientras Kyouyama-sama seguía amenazándome. "Estaré bien, Anna. Creo que sólo necesito descansar. Vos también. Todos estamos cansados."
Después de darme una mirada critica, ella finalmente suspiró y me dio un abrazo, apoyando su cabeza sobre mi hombro. "Eso creo. Ni siquiera te voy a preguntar qué es esa cosa que tienes ahí," dijo, señalando el jarrón. "Honestamente Yoh. A veces me preocupas tanto. ¿Estás seguro que vas a estar bien? Te ves un poco… hinchado."
Haciendo un esfuerzo sobre natural para ignorar los insultos que Kyouyama-sama me estaba lanzando, le devolví a Anna el abrazo y la guié hasta su habitación. "No hay necesidad de preocuparse, Anna. Descansar me hará bien. Tuve un largo día."
Anna suspiró y me sonrió. "Está bien, Yoh. Si prometes ponerte crema en esas lastimaduras, te dejaré solo."
"Te lo prometo," le respondí solemnemente.
Anna pellizco mis costillas suavemente. "Creo que esta vez no te voy a destrozar por haber llegado más tarde de lo que dijiste."
"Gracias," contesté, poco seriamente.
Anna rió mientras entrábamos a su habitación.
Casualmente mire atrás sobre mi hombro y por supuesto, allí estaba Kyouyama-sama, con una ceja levantada.
"Buenas noches, querida," le dije a Anna.
Ella me dio un último beso antes de romper el abrazo y responder, "Buenas noches, Yoh."
Miré como ella cerró la puerta y, suspirando fuertemente, me di vuelta para atender al furioso padre.
Le di una mirada de odio por dos segundos antes de seguir de largo e ir al templo lo más rápido posible.
"¿Qué estás mirando, mono?" Kyouyama-sama preguntó mientras flotaba justo al lado mío.
No respondí por miedo a que Anna me escuche. Lo único que falta es que Anna crea que estoy loco hablándome a mí mismo.
"¿Cómo te atreves a hacerle caso a tus hormonas y encima frente mío? ¿Eh? ¿Qué soy yo, hígado picado?" continuó.
¡No! Quería decirle. ¡Usted está muerto! ¡Y supuestamente no tendría que estar aquí!
Kyouyama-sama continuó acusándome y yo me mantuve callado con la paciencia de un mártir.
Cuando estuvimos a una distancia considerable de la casa, lo miré. "Kyouyama-sama, ¡cualquier cosa que Anna desee hacer conmigo estando usted presente está fuera de mi control! ¿Por Dios, qué esperaba que yo haga? ¡Por favor dígame!"
"Tu eres el hombre de la casa, chico mono. ¡Tendrías que haberla detenido!" Kyouyama-sama respondió.
"¿Q-Qué?" pregunté sin creerlo. "¡La mujer que amo me quiere besar! ¿Quién cree que soy? ¿Yoh el santo?"
"¡Lo juro!" Kyouyama-sama gruñó. "¡Ni siquiera se porque estoy haciendo esto por ti!"
Me agarré la cabeza en frustración. "¿Haciendo qué?" le implore a través de mis dientes. "¡Ni siquiera se para que demonios son estas fases!" chillé.
"Oh por Dios, cálmate, Asakura," me dijo disgustado.
¿C-Calmarme?
"¡El último en llegar al templo es un mono con hormonas!" Kyouyama-sama de repente dijo, desapareciendo en el aire.
Mis dedos se doblaron como para agarrar el cuello de Kyouyama Tetsuro.
Si no fuese el padre de Anna… ¡si no estuviera muerto…!
¡Aaaaaargggggh!
***********************
Notas de la Autora:
¿No es Kyouyama Tetsuro simplemente insoportable? Adorooo hacer eso.
Este capítulo si que fue largo, ¿verdad? Ya me duelen los dedos. Espero que les haya gustado la historia para conseguir el jarrón.
Para los que no se acuerdan, Jilda es la archí-enemiga de Shalona en la serie de Shaman King, es esa que anda en la motocicleta y le roba a Shalona su espíritu acompañante. Yo no me acordaba y tuve que volver a ver el episodio para poder escribir el capítulo.
Adelantos del próximo capítulo: *suena el típico redoble de tambores* Descubrimos que es lo que contiene el jarrón, nada bueno si me permiten decirlo, y de que se trata la segunda fase del plan.
Ahora si, pasemos a los reviews…
Anna Asakura: Pues Anna está la reacción de la Anna. Eso sonó muy extraño, ¿verdad? Ya vas a ver en el próximo capítulo lo que al final contiene el bendito jarrón… e Yoh se va a querer morir… o va a querer matar al papá de Annita. *jeje*
Lourdes Ariki: Yo también amo el fic de "El Ganador se lo Lleva Todo". Esa risa tuya me hace acordar a Tetsuro Kyouyama, ¿no serás pariente suya, no? ¡Gracias por tus comentarios! Yo también me muero de la risa con los pensamientos de Yoh, claro que yo no tengo un tequila que me acompañe en la risa y en el llanto. Aunque pensándolo bien… que suerte tiene Yoh de que después de mi última resaca haya decidido medirme un poco con la bebida, sino este fic sería aún más alocado… si es que eso es posible… Cambiando de tema ¡eres argentina! ¡Que emoción! Eres la primera persona que encuentro fanática de Shaman King y es argentina… mi familia me estaba diciendo que yo era de otra especie… ¿puedes creerlo? Y se hacen llamar parientes, si, como no (notar el sarcasmo)
Hidrazaina: Yo hago reír al mundo. ¡Soy un genio total! No, por favor, ¡no lo tomen en serio que es una broma! Espero que este capítulo te haya causado igual de risa que el anterior… o talvez más…
Kanashimi Hikari: ¡Muy bien! Si seguimos así voy a crear un club de admiradoras de Tetsuro Kyouyama. Por lo que veo tienes favoritismos con ciertas personas del público… umm…
Karmein Metallium Ul Copt: Otra más que le cae bien el padre de Anna. Es tan adorable. Espero que este reto te haya gustado.
Rally: Yo sabía que en verdad no querías castigarlo, después de todo el hombre es muy simpático… y también podría ser el verdugo de Yoh. ¡Gracias!
Yami Bakura: Tienes razón, pero sino tuviese un yerno como Tetsuro está historia no tendría gracia. ¡Gracias por tu review! Y el próximo capítulo también va estar interesante y con muchas más intrigas…
Sango (cristina): ¡Muchas Gracias! Así que eres una lectora de todos mis fics, ¡que súper! Gracias por seguirme y mándale saludos a tu hermana. ¡Yo también creo que Kenshin y Kaoru hacen una gran pareja!
Sakura himura: Y ni te cuento con el próximo capítulo…, aunque para mi el capítulo que acaban de leer es el mejor hasta ahora… Es que Horo Horo lo hizo muy gracioso ¿no?
¡Pucha! ¡Que rápido pasa el tiempo! Los dejo porque me están llamando para cenar… ¡Ah! No se olviden de escribir reviews.
