Capítulo 4

Guerra Avisada No Mata Soldado…

Me encontraba en la habitación de mi hermana. Le había tocado con una rubia bastante agradable llamada Rosalie y enseguida las tres congeniamos de manera increíble.

Alice había programado una salida al centro comercial, puesto que, según ella, era necesario tener algo de ropa decente para empezar las clases. Como era común yo rodé los ojos y tenía la esperanza de que Rosalie también lo desaprobara, pero al parecer estaba tan emocionada como Alice, si no era más.

Después de tres horas y 12 bolsas rellenas de ropa y accesorios, nos sentamos en una de las bancas de una tiendilla de helados y bebidas.

Rose pidió un té, Alice pidió lo mismo y yo por mi parte, dejando a un lado todas esas boberías de cuerpo perfecto, el cual por supuesto no tengo, pedí un helado de dos grandes bolas de vainilla y arequipe con una galleta al lado.

Cuando llegó el mesero con nuestras órdenes, mi cara sorprendió tanto a Rose y a Alice que se miraron la una a la otra y dejaron la boca abierta al verme comer de la manera en que estaba comiendo mi helado.

- En mi defensa – repliqué limpiando un resto de helado en mi boca – debo decir que hace mucho tiempo que no he comido ni un trozo de helado. Además – proseguí – ¡Miren que calor hace!

Me encogí de hombros y Alice y Rose dejaron pasar por el momento lo que habían visto.

Ahora comía lenta y deliciosamente mi bola de arequipe cuando un grito me hizo sobresaltar y mi cuchara salió volando a saber Dios donde.

- Oh, Bella. ¡No sabes lo perfecto que es!

Al parecer Alice Swan aún no se había enterado de que estábamos en el centro comercial y que varias personas alrededor se habían detenido a observar el espectáculo.

Me encogí inmediatamente en mi asiento. Daba tanta vergüenza que trataba de pedir disculpas a cada persona que pasaba.

- Shh, Alice, Shh – le susurré al ver que pasaban unos chicos bastante buenos por nuestro lado y nos miraban riéndose.

Rosalie sólo se reía de mi sonrojo y los gritos de mi hermana.

Alice empezó a hablar sobre un chico, más específicamente el hermano de Rose. Decía que era su alma gemela, que era magnífico, que era su príncipe azul y más cualidades que me faltaría tiempo y aire para nombrarlas.

Ella que no se conformaba con las descripciones orales, me mostró una fotografía que había sacado con su cámara cuando el muchacho estaba desprevenido. Y no la culpaba, el chico tenía lo suyo, sin embargo no se comparaba con la belleza de ciertas personas engreídas que aunque no lo quiera admitir son bastante gratos a la vista.

"Según versiones de Alice Swan, Jasper, como ella lo había llamado en el momento de dar sus declaraciones, tocó la puerta y su gemela Rosalie Hale abrió el portón y cuando aquello sucedía, la declarante aseguró haber visto una luz blanca que rodeaba al joven y una música angelical por cada paso que él daba. Por el contrario Rosalie declara que "sólo entró mi tonto hermano a preguntarme si había llamado mamá". Se están realizando investigaciones y hasta ahora lo único que se ha podido deducir es que Alice Swan padece de un trastorno mental y debe ser llevada a un centro psiquiátrico. Fuentes anónimas aseguran que constantemente somete a su hermana Bella Swan a un interrogatorio extremo y a una cruel y dolorosa tortura."

Nunca deseé ser periodista pero he de decir que este artículo, escrito en mi cuaderno de rayones, había salido más bien de lo que pensaba. Quizás debería considerarlo.

Paseé la vista por el alrededor, pronto anochecería y el cielo tenía un toque naranja.

Me fijé en mis dos compañeras. Por primera vez en el día me percaté de la belleza de Rosalie. Tenía los ojos azules y profundos. Su cabello era rubio, pero no era peli teñida, era completamente natural y hermoso, bajaba en ondas hasta su cintura. Su cuerpo era digno de una modelo de revista. La poca autoestima que Alice decía que yo tenía, decayó de forma considerable.

Trate de borrar el pensamiento de mi cabeza. Alguna vez escuche que todos éramos bellos, sólo que faltaba que alguien especial lo descubriera. Aunque al parecer la persona que debía descubrir eso en mí, no había nacido, o murió en una guerra o quizás sabía que debía conocerme y se suicidó.

Sentí pena por mí misma. Pero traté de dejar a un lado todo.

Alice se paró siendo secundada por Rosalie y finalmente yo las seguí después de mirar mi helado ya derretido en la mitad de la mesa.

Suspiré.

- Otro día será, amigo – susurré.

Nos dirigimos al Instituto una vez que Alice compró el último accesorio que le faltaba para completar sus compras, cosa que duró una hora más.

Llegué totalmente cansada. Mis pies no daban más y pedían a gritos que los dejara descansar.

Alice me pasó las bolsas de compras en donde estaba mi ropa y enseguida subí a mi habitación para por fin descansar.

Sin embargo, algo tenía que arruinar mi ilusión. Al llegar a la puerta recordé, muy a mi pesar, que debía convivir con Edward Cullen.

Resignada abrí la puerta y me sorprendí al ver al chico metido en la cama, con unos audífonos puestos y profundamente dormido.

Miré el reloj que estaba colgado en la pared y este marcaba las 8:11pm. Era temprano.

Le resté importancia al asunto e introduje todas las bolsas a mi armario prometiendo que al día siguiente organizaría todo.

Me cambié rápidamente y me puse un pijama que se componía de una blusa manga larga y un short azul cielo.

Finalmente me metí en la cama esperando descansar un buen rato, pero no fue por mucho tiempo o eso fue lo que me pareció.

Escuché un ruido de algo que se caía. Abrí los ojos con rapidez encontrándome a Edward moviendo cosas en la habitación y poniendo una música poco tolerable para mis oídos.

- ¡Hey! Apaga eso, idiota – le grité por encima del fastidioso ruido.

Hizo como que no escuchó nada y siguió revolviendo en un armario.

Me paré enseguida y busqué de dónde provenía el sonido y apagué el reproductor de música.

- ¿Qué crees que haces, Swan? – inquirió Edward mirándome con los ojos entrecerrados y viniendo amenazadoramente hacia mí.

- Es domingo, mañana es el primer día de clases y quiero dormir bien ¿Entendido?

Cullen, sin dejarme terminar siquiera la primera frase, volvió a poner música a todo volumen. Ahogué un grito y me fui a asearme para irme a un lugar donde hubiese paz.

- En serio, Alice. Tengo sueño ¡por favor! – le supliqué a punto de cerrar los ojos y resignada echarme como perro en el piso.

Mi hermana estaba en una de sus secciones de moda en donde sacaba todo aquello que tenía, es decir, ropa, zapatos y accesorios de todo tipo. Lo hacía cada año antes de empezar la escuela. Lo peor es que no sólo ella lo estaba haciendo, Rosalie se había unido a su estúpido ritual y toda, literalmente, toda la habitación se encontraba ocupada con sus miles de cosas.

En un momento Alice desapareció de la habitación por aproximadamente 20 minutos. Rose y yo seguimos trabajando, ella probándose cuando vestido, falda, blusa se encontraba y yo tirando a una bolsa plástica lo que desaprobaba. Presentí que hoy habría una buena carga de ropa para la gente de bajos recursos. Debo admitir que me encanta esa idea, pero no esclavizándome de esa manera.

Un golpe proveniente de la puerta y unos murmullos me hicieron sobresaltar. Miré a Rosalie en busca de alguna expresión parecida a la mía pero al parecer se había acostumbrado más rápido que yo, su propia hermana, a sus arranques de locura.

- ¡Bella! – chilló Alice desde la puerta. Fui a ver si se había caído o si traía algo que le impidiera entrar con rapidez pero me lleve la no tan grata sorpresa de que Edward Cullen estaba detrás de mi hermana con un montón de bolsas en las manos. Sentí la furia hervir mi cuerpo y justo cuando iba a gritar algo Alice me interrumpió:

– Conocí a Edward, fue muy amable en ayudarme a traer tu ropa, si no fuese por mi seguro que se quedan en los empaques ¿no? – Enarcó una ceja y enseguida se acercó a mi oído y me susurró – ¡es muy guapo Bella! No tanto como mi Jazz, pero es perfecto para ti, estuvimos hablando y…

Dejé de escucharla. Era totalmente absurdo. Era un idiota. Un idiota que me había levantado más temprano de lo que tenía planeado dormir.

Ya hasta el sueño se me había quitado.

Tiré el vestido que Rosalie me había entregado para probarme y al salir, como Edward estorbaba en el lugar donde se hallaba, lo empujé y se calló de bruces.

Reprimí una risa.

Seguí caminando para salir del pasillo, pero algo me agarró la muñeca y me aplastó en la pared.

Visualicé unos ojos verdes llenos de venganza frente a mí.

- Guerra quieres. Guerra habrá.

Nos quedamos retándonos el uno al otro por un largo rato, hasta que me soltó y caminó grácilmente pero se detuvo, miró hacia donde me encontraba, sonrió de medio lado y me disparó algo que no estaba preparada ni sabía que iba a recibir:

- Hasta la vista…Teddy.

Me congelé en mi lugar y maldije internamente a Alice por lo que había hecho.

¡Gente!

Al Fin He Terminado Este Capítulo…Le Di Muchas Vueltas, Demasiadas Debo Decir, Pero Al Final Salió. Me Temo Que Le Falta Algo, Pero Esa Opinión La Dejaré A Valoración De Ustedes.

Me Encantaría Saber, Realmente Conocer, Que Piensan De Esta Historia Inconclusa. ¿He Cometido Algún Error Que Crean Debe Ser Corregido? ¿Hay Algo Que No Sea Coherente, Ilógico O Que Sea Desagradable? Sé Que Dar Una Crítica Es Bastante Difícil, Por El Temor De Decir Algo Que No le Guste Al Autor, Pero Creanme No Deseo Más Que Saber Que Debo Corregir En La Estructura Del Texto, De La Escritura Para Que Aquello Me Ayude A Avanzar En Mi Escritura.

Les Agradezco A Todos Los Que Han Leído Esta Historia Y Agradezco Mucho El Tiempo Que Dedican A Leer Cada Pequeño Capítulo. Gracias Por Esos Reviews Y Esas Alertas Que Me Hacen Querer Escribir Con Más Frecuencia.

¡Les Mando Un Saludo Desde Colombia!

Marcela Salamanca