C a p í t u l o 4 :

Desperté media hora más tarde, Frank dormía como un bebé a mi lado, abrazándome por la cintura. Me levanté tantito para ir al baño pero sentí como es que todo se tornaba de color negro, caí al piso sin hacer mucho ruido y me llevé una mano a la frente, cuando estuve mejor me coloqué la camisa de Frank y caminé hacia el baño.

Salí y ví que Frank estaba volteado hacia el otro lado, abrazando una almohada. Me recosté a su lado y lo abrazé, sintiendo su calidez de nuevo, lo amaba demasiado que llegué a temer a perderlo antes de dormir.

El teléfono sonó y oí maldecir a Frank, que al parecer venía hacia el cuarto.

- ¿Diga?- Preguntó el.- Ah no Gee... no. En unas dos horas estoy allá ¿Ok?... Sí... mierda Gerard, haces muchas preguntas... No... nos vemos.

Cortó y me senté en la cama, recargándome en una almohada. Llegó al cuarto con una bandeja que contenía unos cafés y tostadas, se sentó a mi lado y me besó en mi mejilla.

- Frank... no era necesario.- Susurré, mirándolo.

- Es necesario, tengo que agradecerte por todo lo que hiciste por mí.

Me sonrojé y desayunamos tranquilamente, conversando de qué íbamos a hacer esa tarde, terminamos de desayunar y dejó la bandejita a un lado. Me miró con una sonrisa pícara en sus labios y se acercó a mí, acorralándome con sus brazos.

- Frankie... tengo que ir con Alicia.- Musité, a manera de súplica.

- ¿Puede esperar, no?

- Creo que sí, pero necesito escribir... por favor...- Dije, besándolo.

- Mmm... no.

- Frank.

- ¿Qué?

- Eres hermoso.- Musité, pasando mi mano por su mejilla.- Te quiero tanto…

- Yo también... bueno basta ¿Vas a bañarte?

Se sentó en la cama y yo me paré de ella.

- Sí, digo, si me prestas tu ducha.

- Mi ducha es tuya.- Dijo, cerrando sus ojos, caminé hacia ella con mi ropa y ví que se me quedaba viendo, así que me volteé.- Te ves tan sexy con esa camisa que podría ir en este instante y hacerte el amor.

Reí y me metí a bañarme, me estaba enjabonando mis brazos cuando una mano se asomó por la puerta de la ducha, entró a ella y dí un respingo.

- Me asustaste...- Dije, tocándome el corazón.- No vuelvas a...

Alcanzé a decir, pero me besó de una manera muy apasionada, me separó de el, pasó una mano por mi frente, quitándome el cabello mojado que se había pegado con el agua.

- ¿Sabes que te amo, no?- Preguntó.

- Más que nada en el mundo... yo también te amo.

Lo besé, me rodeó con sus brazos, bajando por toda mi espalda y tocándome cada vez más y más.

- Frank... se nos va a hacer tarde si seguimos haciendo... esto...- Murmuré, ya no aguantaba más, quería que me hiciera suya en ese mismo instante.

- Que importa... tenemos todo el tiempo del mundo.

Frank me recargó contra la pared, besó mi cuello mientras yo sentía que mi respiración comenzaba a agitarse.

- Frank, no... tengo que ir con Alicia.- Dije, secamente y lo separé de mí. Me enrollé en una toalla y me cambié, el seguía viéndome desde la ducha, lo oí maldecir y apagó el agua.

Recogí mi abrigo y fui por la bandeja al cuarto de Frank, la dejé en la cocina y volví a su cuarto, me recargué en el umbral de la puerta y lo ví, se terminó de poner una camisa café y me vió, se acercó y me tomó por la cintura.

- Lo siento, fui un imbécil.- Murmuró, con la cabeza agachada.

Le dí un beso en la mejilla y me vió.

- No podría enojarme contigo por nada del mundo, por nada.

Nos besamos y bajamos al lobby, subimos a su carro y condujo hacia el departamento de Alicia. Tocamos la puerta y nos abrió Mikey, puso una cara de "Quiero saber porqué no viniste anoche, Frank" luego vino Alicia, poniéndome a mí la misma cara.

- Pasen, los estuvimos esperando.- Dijo Alicia, corriéndose.

Pasamos tomados de la mano y nos sentamos en el sofá.

- Veamos, explíquenos porque ayer no llegó Ana al departamento.- Dijo Mikey, con una mirada desafiante.

- No llegamos porque...- Murmuré, tratando de inventar algo.

- Porque Ana y yo dormimos juntos.- Completó Frank, con toda la naturalidad del mundo.

Alicia no pudo evitar lanzar una carcajada y gritar: "¡Lo sabía, par de pervertidos!"

- Pero tu cállate Alicia, que cuando tu llegaste la primera vez con Mikey llegaste en muy mal estado, no creas que no lo noté.- Dije, mirándola de arriba abajo.

- ¿Yo? Eh... si claro...- Murmuró, sonrojada, Frank rió.

- No tiene nada de malo.- Dijo Frank.- ¿O si?

- Nada Enano, solo queríamos molestarlos.- Contestó Mikey, sonriendo.

- Bueno yo los dejo, tengo que escribir, o tratar de hacerlo...- Murmuré, tomé mi laptop y me fuí al balcón.

Estuve metida ahí como una hora y media, tecleando sin parar, dios mío. ¡Lo estaba haciendo¡Estaba escribiendo otro capítulo! Me recargué en la silla en la que estaba y me llevé una mano a la frente, ví todo lo que había escrito, lo suficiente como para dos capítulos.

Entré al departamento con una sonrisa y Frank me vió.

- ¿Donde están Ali y Mikey?- Pregunté.

- Ven...- Murmuró, extendiéndome un brazo, me senté a su lado y me abrazó.- No lo sé, creo que fueron a la casa de Mikey, ese Mikey no se aguanta.

Reí y lo besé, nos quedamos platicando de varias cosas, preguntándonos donde estarían metidos Alicia y Mikey, entonces nos pusimos a platicar del libro.

- Así que escribiste 2 capítulos...- Susurró, alzando una ceja.

- Sí, avanzé mucho, espero que lo que siga no sea difícil, o me las veré negras para terminarlo.

- Sea difícil o no, podrás escribirlo.- Murmuró, sonriendo.- Y si necesitas inspiración... ya sabes...

- ¡Frank, eres un pervertido!- Exclamé, mirándolo.- Aunque... es demasiado tentadora la oferta…

Reímos y luego llegaron Alicia y Mikey, les preguntamos que donde habían ido y dijeron que por ahí, Frank y yo nos dimos una mirada cómplice y no los dejamos en paz hasta que confesaron que habían estado en el departamento de Mikey.

- Lo que sucede es que ustedes, vienen como si esta fuera su casa y nos quitan nuestro espacio.- Dijo Mikey, harto de tantas preguntas.

- Si quieres nos vamos...- Murmuré, mirando al suelo.

- Si. Largo.- Masculló Alicia, yo la miré, ofendida. Ella lanzó una carcajada.- Sabes que amo joderte con eso.

- Eres mala...- Susurré.

Me levanté para hablar con Alicia a solas pero comenzé a sentirme mal de nuevo.

- Ay no por favor...- Dije, me puse una mano en los ojos y caí al piso.

Corrieron hacia mí y me sentaron al sofá. Respiraba con dificultad, Frank me tomaba de los hombros y Mikey estaba arrodillado ante mí. Alicia trajo un vaso con agua, con los ojos llorosos, me lo dió y muy apenas pude tomarlo.

Un ruido inmenso se apoderaba de mi cerebro, haciendo que cerrara mis ojos con más intensidad.

- Voy... voy a...- Logré decir, haciendo que todos me vieran.

- Ana... ¿Estás bien?- Preguntó Alicia, con la voz quebrada.

Sentía que algo espeso se venía desde mi estómago hacia mi garganta, no podía respirar bien y sentía que me estaba ahogando.

Corrí al baño y me encerré, Frank Mikey y Alicia gritaban al otro lado que les abriera por el amor de dios, pero yo no les hacía caso. Me hinqué en el retrete y cerré mis ojos, unas lágrimas comenzaron a desbordarse de mis ojos y ese líquido espeso comenzó a fluir de mi garganta, cada vez con más volumen y haciendo muchísimo ruido. Así estuve cinco minutos hasta que el vómito cesó, me sentía una mierda, me ardía el estómago y mi garganta también, abrí mis ojos y ví que mi ropa y mi boca estaban manchadas de sangre. Me asusté, aborrecía la sangre.

Comenzé a llorar cada vez más y más, completamente en shock, no sabía que tenía y no quería saberlo, pues me aterraba que fuera a ser. Abrí la puerta y los tres me miraron, Alicia ahogó un grito y Mikey la cubrió contra su pecho. Frank me ayudó a limpiarme y Alicia fué junto con Mikey a mi departamento por algo de ropa. Me sentó en el sofá y me miró, con cara de preocupación, mis ojos estaban llenos de lágrimas y sin quererlo me eché a llorar en sus brazos, completamente frustrada y sin entender nada.

- Princesa... todo va a estar bien... tranquila.- Murmuró, acariciando mi cabello.

- Tengo miedo Frankie... mucho miedo...- Solté de repente, el me abrazó, pegándome más a el.

- Conmigo no te va a pasar nada... nada.

Sonreí y llegó Alicia con mi ropa, me cambié y luego nos pusimos a conversar en la sala, mientras yo escribía, o trataba de hacerlo, mi libro, no se me ocurría nada de nada, me dió un gran ataque de ira y comenzé a escribir muertes en la historia y cosas que nunca debería de poner en el libro, cosas que no tenían nada que ver, tecleando fuertemente, haciendo que todos se asustaran. Paré, me llevé una mano a la boca y los ví.

- Maté a Rose...- Murmuré.- ¡Oh dios mío maté a Rose!

- ¿La protagonista?- Preguntó Mikey, alzando una ceja.

Asentí, mierda, cuando mataba a los protagonistas sabía que el libro no iba para nada bien y lo tomaba como un definitivo, que el libro pronto iba a acabar y nadie iba a comprarlo, me estaba frustrando demasiado, necesitaba un descanso, un gran descanso. Mi teléfono celular sonó y contesté.

- Ana... soy Will, tu jefe.- dijo el, del otro lado del teléfono.

- Ah hola Will... ¿Que pasó?

- Necesito que pronto termines el libro, la editorial se esta cansando de la espera y... no lo sé Ana, todo esto se viene abajo por tu culpa.

Cerré mis ojos, mierda, mi pesadilla se había hecho realidad.

- Lo siento, he tenido una mala racha de inspiración.- Murmuré, apenada.

- Pues no sé como vas a hacerlo, pero es mejor que vayas batiendo cielo mar y tierra para que termines ese maldito libro o si no, tu carrera queda aquí.- Sentenció, sentí que mi mundo se venía abajo.

- No te preocupes, voy a terminarlo cuanto antes. Siento la demora.

- Espero que en unos cinco días esté listo, es tu fecha límite para terminar de escribirlo.

- Ya te dije que no te preocuparas, lo tendré listo.- Dije, con un hilo de voz.- Nos vemos.

Corté y me quedé viendo al sofá, tomé la laptop y borré lo que había escrito, con una maldita tristeza.

- Frank... ¿Puedes llevarme a casa?- Pregunté, casi sin voz.

- Claro, vamos.